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Argentina integra una lista de 15 países de América Latina cuyos ciudadanos, a partir de 2021, deberán pagar un permiso de siete euros para ingresar o hacer escala en alguna nación perteneciente al espacio Schengen (Unión Europea), que tendrá una validez de tres años y deberá realizarse a través del Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes (Etias).
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El trámite online, en caso de ser aprobado, permitirá a los viajeros de esos países permanecer y transitar por las 26 naciones que integran la Unión Europea por un plazo de 90 días, y sólo se debe hacer una vez indicando el país de ingreso.
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Además, los viajeros tendrán que completar algunos datos, como los países que van a recorrer, si tienen algún familiar en Europa, los datos personales, estudios realizados, empleo, y un cuestionario de seguridad. Las respuestas que se incluyan en la solicitud se cruzarán con bases de datos de la Unión Europea y de Interpol, y ahí se definirá si hay razones para denegar la entrada, así lo informó Ámbito.
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La medida que incorpora la solicitud de un permiso previo para viajar a Europa ya había sido anunciada poco más de un año atrás, pero ahora se confirmó que los argentinos son alcanzados por ella y deberán gestionar la autorización en línea.
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En la web oficial www.schengenvisainfo.com, se indica que si la información con la que se cumplimentó el formulario de solicitud es correcta y además cumple con los requisitos y no supone un peligro para la obtención de una autorización de viaje Etias, se aprobará la solicitud.
.Una vez aprobado, tendrá una validez de 3 años, pero quedará cancelado si expira el pasaporte del solicitante, lo primero que ocurra, y de ser requerida una revisión adicional, el trámite demorará de 96 horas a 2 semanas.

Los dos diarios más leídos de los EEUU, The Washington Post y The New York Times, hicieron referencia a la situación económica del país y la compararon con la hiperinflación y con el estallido social de finales de 2001.

The Washington Post y The New York Times replicaron un artículo de la reconocida agencia internacional AP que planteó que «la incertidumbre económica» de Argentina empuja a los jóvenes a buscar oportunidades en Europa, y comparó la situación actual en el país con la hiperinflación que se registró entre 1989 y 1990 y el estallido social de finales de 2001 que terminó con el gobierno del radical Fernando de la Rúa.

Así, la publicación resaltó que «los argentinos están perdiendo poder de compra gracias a una inflación anual de casi el 50%, una de las peores del mundo» y que durante el 2018 el peso argentino «perdió más de la mitad de su valor frente al dólar estadounidense».  También señala que otro aspecto que empuja esta decisión de emigrar de muchos jóvenes son las políticas del presidente Mauricio Macri de recortar subsidios, lo que llevó «a un aumento en los costos de los servicios públicos y el transporte».

Consultado, Alejandro Servide, directivo de la sucursal de Randstad en Argentina, la segunda compañía de contratación de personal más grande del mundo, señaló que «como resultado de la crisis económica y la devaluación, cada vez más profesionales jóvenes están pensando en un futuro en Europa».

Y aseguró que en las 160 entrevistas diarias que realiza la empresa una pregunta a los postulantes es «si tuvieran la oportunidad, ¿estarían interesados ​​en vivir en el extranjero?». «Alrededor del 80 por ciento te dice que sí», reconoció el directivo.

Se puntualizó, además, que «como parte de las medidas de austeridad destinadas a equilibrar el presupuesto, la administración de Macri ha despedido a miles de trabajadores gubernamentales y ha recortado los fondos para la danza, la ciencia y otros programas».

«Cuando Argentina atraviesa estas crisis profundas, la gente busca opciones, y tal como sucedió en 2001-2002 cuando casi 800 mil argentinos viajaron al extranjero, hoy estamos viviendo tal vez la fase inicial», afirmó Ariel González, secretario ejecutivo de Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica Argentina.

«Eso significa que hay un sector de la sociedad, los profesionales de clase media y alta, que están considerando un Plan B, que es que si la crisis se agrava, una de las opciones sería ir al extranjero», agregó el profesional.

Por otro lado, a modo de contraste con la situación actual, se hace una mención a los millones de europeos que llegaron al país en el siglo XIX para escapar de la guerra y la pobreza, y que en el siglo XX Argentina era uno de los países más ricos del mundo.

«Pero la mala gestión política y los precios más bajos para los productos agrícolas que forman la columna vertebral económica del país durante décadas han llevado a auge y crisis cíclicas», concluyó el periodista  Luis Andrés Henao.

Tomás Ruiz abrazó a su padre por última vez en el aeropuerto de Buenos Aires antes de subirse a un avión para empezar una nueva vida en Irlanda. Su hermana hizo lo mismo hace poco al mudarse a España.

Como muchos otros jóvenes argentinos, los hermanos tienen pasaportes europeos por sus orígenes, y están regresando a los países de los que salieron sus abuelos, muy lejos de la sofocante inflación, el elevado desempleo y la fuerte depreciación del peso en Argentina.

«Lo que me llevó a hacer esto es un poco la situación general del país», manifestó Ruiz mientras terminaba de empacar para su viaje a Dublín rodeado de fotos de su familia y amigos colocadas en la pared. «Fue la frustración de estar viviendo constantemente al filo, arañando al final del mes».

Ruiz estudió gastronomía y trabajaba como encargado en un café en la capital argentina, Buenos Aires. Pero incluso trabajando turnos extra, no podía ahorrar dinero y llevaba meses viviendo con su madre para no tener que pagar un alquiler.

Fuera de su cuarto, sus familiares dejaron mensajes de despedida para él y su hermana en una pizarra. «Los quiero y Ios echaré de menos», escribió su madre. Otros decían: «Lo mejor está por llegar» y «Carpe diem».

Esta no es la primera vez que los argentinos tienen que buscar refugio en Europa en momentos de incertidumbre económica. Cientos de miles emigraron al viejo continente para huir de la hiperinflación a principios de la década de 1990 y ante el colapso económico en 2001 y 2002.

Ahora, los argentinos están perdiendo poder adquisitivo ante una inflación anual de cerca del 50%, una de las peores del mundo. Muchos protestan también la decisión del presidente, Mauricio Macri, de recortar los subsidios, lo que provocó un aumento del costo de los servicios y el transporte público.

El año pasado, el peso argentino perdió más de la mitad de su valor frente al dólar estadounidense tras una fuga de capitales que afectó a la moneda local, por lo que el gobierno tuvo que pedir un rescate record de 56.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional para tratar de salir de la recesión.

«Producto de las crisis y de la devaluación económica, cada vez más los jóvenes profesionales piensan en un futuro en Europa», dijo Alejandro Servide, director recursos humanos y contratación en la filial argentina de Randstad, la segunda mayor empresa de colocación del mundo.

Como parte de las medidas de austeridad destinadas a equilibrar el presupuesto, el Gobierno de Macri despidió a miles de empleados gubernamentales y recortó el financiamiento de programas de danza o ciencia, entre otros. Recientemente, cientos de personas protestaron ante la sede del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, la principal agencia nacional de ciencia y tecnología.

«El sector de ciencia y técnica está sufriendo un ajuste, unos cortes de presupuesto con el gobierno del presidente Macri, que ponen en riesgo la continuidad de la actividad científica», apuntó Alberto Kornblihtt, un biólogo molecular. «Indudablemente contribuirá a una fuga de cerebros que ya hemos sufrido otras veces en nuestro país».

No hay estadísticas oficiales sobre el número de argentinos que se marcharon a Europa. La Dirección Nacional de Migraciones señaló que es casi imposible realizar un seguimiento porque quienes salen del país no proporcionan información sobre su destino o el tiempo que estarán fuera.

Pero académicos, grupos de investigación y consultoras están de acuerdo en que ha habido un incremento en el número de personas que salió país, especialmente entre los argentinos jóvenes y con estudios, como ocurrió en la peor crisis de la nación hace 17 años.

Entonces, millones de personas se sumieron en la pobreza, más del 20% de la población se quedó sin empleo y muchos pasaron hambre en un país que es uno de los mayores productores de carne de res, soja y trigo del mundo.

«Cuando suceden crisis tan profundas en la Argentina la gente busca otras opciones y, como sucedió el año 2001-2002 en la cual casi 800.000 argentinos se fueron al exterior, hoy estamos viviendo quizás una de las fases iniciales de este impacto», dijo Ariel González, secretario ejecutivo del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Argentina.

«Esto quiere decir que hay un sector (de la sociedad) _ profesionales de clase media y alta _ la cual está visualizando o pensando un plan B, que es que, ante la profundización de la crisis, una de las opciones sería irse al exterior», añadió González.

Servide explicó que Randstad Argentina realiza alrededor de 160 entrevistas diarias para encuestas. Una de las preguntas que realizan es si estarían interesados en vivir en el extranjero si tuviesen la oportunidad. «El 80% te dice que sí», agregó.

Manuel Miglioranza, un abogado de 26 años, se mudará el mes que viene a Toulouse, Francia. Aunque no tiene doble nacionalidad argentina y francesa, va a tomar lecciones de francés y a encontrar un trabajo con una visa de trabajo temporal que se concede en base a un tratado entre las dos naciones.

«La situación económica en Argentina no ayuda. No se puede progresar a menos que trabajes para el estado o tengas dólares», apuntó. «Tengo muchos conocidos que se está yendo».

Millones de europeos llegaron en masa a Argentina en el siglo XIX huyendo de la guerra y la pobreza, lo que ha sido una fuente de orgullo para la nación.

«A todos lo que venían escapando de la guerra, la Argentina le dio paz, a los que venían escapando de las persecuciones políticas, religiosas, étnicas, Argentina les dio libertad, y a los que venían escapando del hambre, Argentina les dio pan y trabajo», declaró Horacio García, director de la Dirección Nacional de Migraciones.

«De los últimos seis presidentes, cuatro de ellos fueron hijos de inmigrantes en primera generación», apuntó García. «Es decir, los padres de ellos venían a la Argentina con una valija de cartón y vieron que sus hijos en muy poco tiempo pudieron llegar a ser presidentes de la nación. Eso no creo que pase en ningún lugar del mundo».

En el siglo XX, una potente fuerza laboral junto a los ingresos por la exportación de productos agrícolas y carne ayudaron a convertir a Argentina en uno de los países más ricos del mundo.

Los argentinos se encontraban también entre «los más europeizados y formados de Latinoamérica», escribieron Gabriela Nouzeilles y Graciela Montaldo en su antología «The Argentina Reader: History, Culture and Politics».

«Su tasa de alfabetización (de aproximadamente el 90%) era la más alta con diferencia. Hasta 1945, el país tenía la renta per cápita más alta del continente, era el más urbanizado, tenía la clase media más extensa, además de los mejores diarios, universidades y editoriales», agregó el texto.

Pero la mala gestión política y la bajada de los precios de los productos agrícolas que forman la columna vertebral de la nación derivaron en décadas de auges y crisis cíclicas.

El gobierno de España lanzó recientemente una iniciativa que permite que un número limitado de descendientes de españoles que residen en Argentina sin pasaporte español soliciten una visa especial de trabajo por tres meses. Una vez encuentren trabajo, pueden solicitar la nacionalidad y traer a sus familias. A mediados de 2018, en España había 76.328 argentinos registrados oficialmente.

«Hay mucha, mucha gente (argentina aquí), estamos en todos lados. Somos como las palomas», bromeó Paz Pucheu, una argentina que reside en España.

Pucheu, una locutora de radio y televisión de 25 años, llegó a Barcelona en 2017 cuando «las cosas se complicaron mucho» en Argentina. Empezó a trabajar en un restaurante antes de encontrar un puesto en una emisora de radio local.

«Estamos recolonizando a nuestros colonizadores», dijo Pucheu en referencia al pasado de Argentina como colonia española.

 

Infobae

Antes del incendio que este lunes dejó a la catedral de Notre Dame sin techo y la característica aguja, el templo parisino era uno de los monumentos más visitados de Europa y uno de los símbolos más importantes de Francia, con más de 850 años de historia.

Debido a la falta de fondos, su construcción fue gradual y se prolongó por casi dos siglos. El altar mayor no se completó hasta 1182, mientras que la edificación de la catedral tocó a su fin recién en 1345, aunque después se llevaron a cabo numerosas modificaciones.

RT

Mauricio Macri decidió este martes a última hora suspender la gira que lo llevaría a visitar Francia y Bélgica, y que iba a comenzar el 26 de abril, debido a que “es un momento para estar en el país”, según informaron a la agencia de noticias Télam fuentes de Presidencia.

Así, el jefe de Estado seguirá desde el país la aplicación de las medidas económicas con las que el Poder Ejecutivo planea mitigar los efectos de la inflación.

El mandatario tenía previsto viajar entre el 25 y el 30 de abril primero a Bélgica, donde se había programado un encuentro con el rey Felipe y luego una reunión con el primer ministro Charles Michel.

Además, Macri planeaba visitar en Bruselas la sede de la Unión Europea y reunirse con funcionarios y ministros de ese bloque continental.

En París, Francia, el mandatario había sido invitado a la reunión del G-7 por su par francés, Emmanuel Macrón, titular del grupo que congrega a las naciones económicamente más poderosas. El cónclave del G-7 era para el Gobierno argentino una buena oportunidad para acelerar las gestiones sobre el ingreso del país a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

 

 

 

LMNeuquén

La Eurocámara aprobó este miércoles la prohibición en la Unión Europea de la mayoría de los plásticos de un solo uso, como los bastoncillos para los oídos o las pajillas para beber, a partir de 2021.

Los productos plásticos que tienen uso por una sola vez como los sorbetes, los tenedores o los cuchillos no podrán ser usados a partir del año 2021 en la Unión Europea. Por 560 votos a favor, 35 en contra y 28 abstenciones, los eurodiputados los prohibieron y pidieron a los fabricantes reforzar sus esfuerzos hacia más productos reciclables.

Para otros tipos de artículos, el objetivo es reducir su consumo a nivel nacional, ser más exigente en su diseño y su etiquetado, o crear nuevas obligaciones para los productores en materia de gestión y de limpieza de los deshechos.

«El plástico envenena nuestros mares, mata a sus habitantes y nos amenaza, a nosotros, al final de la cadena. Era urgente actuar», aseguró el ponente del acuerdo, el eurodiputado liberal belga Frédérique Ries.

La UE también señala los plásticos llamados oxodegradables (considerados abusivamente como biodegradables aunque en realidad sólo se fragmentan en partículas minúsculas), así como los recipientes de poliestireno expandido, que suelen usarse para llevar comida.

La legislación, que las instituciones europeas negociaron a fines de diciembre y ahora debe confirmar el Consejo de la UE, también crea el objetivo de reciclar el 90% de las botellas de plástico para 2029. Su fabricación deberá contar además con un 25% de material reciclado para 2025 y un 30% para 2030.

El texto también refuerza el principio de que quien contamina paga, en particular para la industria del tabaco, que tendrá que cubrir los costes de recogida y reciclado de los filtros de cigarrillos a partir de 2023. «Una colilla lanzada al mar contamina entre 500 y 1.000 litros de agua», subrayó Ries.

Los productos cubiertos por esta legislación representan, según la Comisión, más del 70% de la basura marina, cuyos residuos se hallan en muchas especies como tortugas, ballenas y aves, pero también en peces y moluscos destinados al consumo humano.

Cuando presentó en mayo de 2018 su propuesta, Bruselas advirtió contra el riesgo de ver más plásticos que peces en el océano para 2050, si no se hacía nada para luchar contra la contaminación.

 

 

 

es.rfi.fr

Existen siete cascos conocidos de barcos de la época vikinga en Europa, tres de ellos en esta región.

El casco de un barco vikingo fue hallado enterrado en un parque al sureste de Oslo, anunció este lunes un grupo de arqueólogos.

Los restos fueron hallados con la ayuda de un radar de penetración en el suelo, dentro de un túmulo en un parque del condado de Vestfold, un lugar en el que se hallan vestigios vikingos regularmente.

Existen siete cascos conocidos de barcos de la época vikinga en Europa, tres de ellos en esta región.

«Las imágenes muestran una forma de barco (…) Es imposible en este estadio determinar el estado de conservación del casco en la turba», explicó en un comunicado Terje Gansum, director del patrimonio de Vestfold.

Los arqueólogos realizarán exámenes suplementarios antes de eventualmente excavar.

En la era de los vikingos era tradición enterrar a los reyes y a los líderes a bordo de un barco izado a tierra y enterrado en un montículo.

eldiariodelarepublica

El Tribunal General de la Unión Europea (TGUE) sentenció hoy que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) debe permitir el acceso a estudios de toxicidad y carcinogenicidad de la sustancia activa del glifosato, herbicida sobre el que alertó la Organización Mundial de la Salud en 2015.

La corte anuló así dos decisiones de la EFSA que denegaban el acceso a detalles sobre estudios relativos al herbicida más utilizado y polémico del mundo, empleado por multinacionales como Monsanto, para el que la Comisión Europea (CE) acordó en noviembre de 2017 renovar hasta 2022 la licencia en la Unión Europea (UE), pese a la oposición de países como Francia.

La EFSA había denegado la solicitud de acceso a distintas partes de estudios científicos de esa agencia relativas al impacto sanitario y medioambiental del glifosato que habían cursado un ciudadano europeo y los europarlamentarios ecologistas Heidi Hautala, Michèle Rivasi, Benedek Jávor y Bart Staes.

Los demandantes recordaron en su solicitud que el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) concluyó en marzo de 2015 que el glifosato presentaba potencial carcinogenicidad y que, sin embargo, en noviembre de 2015, el examen por los homólogos de la EFSA había concluido que probablemente no presentase ningún riesgo carcinógeno para el hombre, indicó la corte.

La EFSA argumentó su rechazo a permitir el acceso a esos documentos, entre otros motivos, en base a que su divulgación supondría un perjuicio serio para los intereses comerciales y financieros de las empresas que presentaron los informes de estudio, y aduciendo no existía un interés público superior que justificase la divulgación.

Esa agencia de la UE consideraba también que «el acceso a las partes de dichos estudios no era necesaria para verificar la evaluación científica de los riesgos realizada de conformidad con el Reglamento relativo a la comercialización de productos fitosanitarios», agregó el Tribunal de Luxemburgo.

Sin embargo, el TGUE sostiene en su fallo que el público debe tener acceso «no sólo a la información sobre las emisiones (…) sino también a la relativa a las consecuencias a más o menos largo plazo de estas emisiones sobre el estado del medio ambiente, como los efectos de dichas emisiones sobre los organismos distintos de aquellos a los que va destinado el producto».

El fallo del TGUE, que admite recurso de casación ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), establece además que el acceso a esos documentos «reviste un interés público superior con respecto al interés basado en la protección de intereses comerciales de una persona física o jurídica».

Tras conocerse la sentencia, el eurodiputado español de EQUO Florent Marcellesi del grupo Verdes/ALE del Parlamento Europeo señaló que el fallo supone «una victoria en la lucha contra el secretismo cuando hay riesgos medioambientales y sanitarios de productos peligrosos como el glifosato».

«Gracias a la publicación de todos los estudios disponibles, en el futuro otros científicos independientes tendrán la posibilidad de hacer doble control sobre la ciencia que está detrás de las evaluaciones de los plaguicidas», añadió. EFE

 

 

 

La Vanguardia

«El otro lado de Colombia que los medios de comunicación no enseñan al mundo o simplemente le dan poca importancia para que ni los colombianos se den cuenta de las grandes capacidades que tienen y desarrollan a diario»

Un diseñador industrial de la Universidad Nacional inventó este Minibus impreso en 3D que puede comunicarse con sus pasajeros por medio de comandos de Voz.

Su nombre es Édgar Sarmiento, y es diseñador industrial de la Universidad Nacional de Colombia, es el inventor del primer vehículo autónomo impreso en 3D y con inteligencia cognitiva, lo que significa que es capaz de hablar con sus pasajeros por medio de comandos de voz.

El vehículo puede recibir órdenes sencillas, como por ejemplo: «detente», «gira a la Derecha», y hasta más complejas como, «llévame al centro de la ciudad», o «¿Cuánto falta para mi destino?». De igual manera puede responder preguntas sobre los restaurantes o lugares históricos que están a poca distancia o en la ruta programada.

En el año 2015, Édgar ganó el concurso internacional Urban Mobility Challenge: Berlín 2030, lanzado por la empresa local Motors, gracias a la estructura futurista del vehículo, las aplicaciones que cuenta en su interior que permite a los pasajeros planear o cambiar su trayecto y mirar el camino más adecuado (advierte de accidentes automovilísticos y de trancones) y, lo primordial, es que el minibus es cero emisiones.

La empresa estadounidense, con su casa matriz en Phoenix (Arizona) y sucursales en National Harbor (Maryland), Las Vegas (Nevada), Knoxville (Tennessee) y Berlín (Alemania), tiene previsto comercializar el vehículo en campus universitarios o de negocios, grandes centros comerciales, parques recreativos o temáticos, y en cualquier otro sitio que tenga una demanda de transporte colectivo.

Este minibus tiene una capacidad para 12 personas, está equipado con varios sensores, cuenta con 2 caras que le permiten cambiar de sentido en cualquier momento, 2 puertas a los costados y soportes para llevar bicicletas. Aparte, es eléctrico, pero también puede alimentarse con paneles solares que están ubicados en el techo. Como pueden ver es un vehículo autosustentable que aparte de ofrecer un servicio tambien ayuda al cuidado con el medio ambiente.

De acuerdo con el creador, no hubo una idea inspiradora concreta, pues, «La inspiración es un tema que en varios casos es ajeno al diseñador. Los demás nos ven como personas que sólo tratamos de hacer cosas bonitas, pero no. Tenemos un conocimiento base en muchos temas, el cual materializamos por intermedio de la comunicación gráfica y 3D, tanto física como digital».

libertad y pensamiento

El Viejo Continente verá crecer su parque eólico marino hasta los 26.000 megavatios de aquí a 2020. Esa es la previsión que ha hecho pública la asociación de la industria eólica europea (WindEurope) en el evento Offshore Northern Seas (ONS) 2018, que acaba de ser clausurado en Stavanger (Noruega). Según los datos presentados en ONS 2018 por el presidente de WindEurope, Giles Dickson, actualmente hay 17.000 megavatios instalados frente a las costas europeas, que generan el 1,5% de toda la electricidad que demanda el continente.

Incremento incesante en los últimos años (de potencia instalada), crecimiento imparable del tamaño de las máquinas (los aerogeneradores son cada vez más grandes y producen cada vez más electricidad por unidad) y caída constante de los costes de producción, instalación y/o generación del kilovatio hora eólico marino. Son las tendencias que el presidente de la asociación de la industria eólica europea, Giles Dickson, ha presentado en Stavanger (Noruega), en el marco de la Offshore Northern Seas (ONS) 2018. Según WindEurope, ahora mismo hay una cartera de proyectos eólicos marinos “que conducirá a Europa hasta los 26.000 megavatios de potencia instalada en 2020”.

Sin embargo -matizan desde la asociación-, los buenos vientos no soplan en todas partes por igual. Antes al contrario: el crecimiento del parque marino europeo se está centrando casi exclusivamente en dos países -Alemania y Reino Unido-, que están en la cresta de la ola eólica (entre los dos instalaron 3.000 de los 3.100 megas de la potencia marina puesta en marcha el año pasado), mientras que en muchas otras naciones las luces son muchas menos que la incertidumbre, sobre todo más allá del año 2020.

Equinor, antes Statoil, es en un 67% propiedad del estado noruego

El encuentro marino de Stavanger ha servido también para conocer -informa WindEurope- los planes de Equinor, uno de los actores protagonistas del desarrollo de la eólica marina europea. Esta empresa (antes denominada Statoil) ha anunciado en la ciudad noruega, donde tiene su sede principal, que está barajando la posibilidad de desarrollar plataformas flotantes para instalar sobre ellas aerogeneradores con los que generar la electricidad que necesitan las plataformas petroleras (de extracción de gas y crudo) que tiene en aguas noruegas.

Según WindEnergy, el proyecto de Equinor consistiría en la instalación de hasta once aerogeneradores (de ocho megavatios cada uno) sobre otras tantas plataformas flotantes de tecnología Hywind. La electricidad que generarían esas tubinas (88 megavatios de potencia en total) serviría para atender el 35% de la demanda anual de energía eléctrica de cinco plataformas petroleras de Equinor. Denominada Statoil hasta el pasado mes de mayo, Equinor es una empresa pública (el estado noruego posee el 67% de sus acciones).

Hywind Scotland, la empresa que ha desarrollado la solución flotante para los aerogeneradores marinos, ha estado probando un prototipo durante los últimos años en aguas noruegas. Ahora -apuntan desde WindEurope-, y una vez comprobada la consistencia de su solución, Equinor, que opera el que ha sido el primer parque eólico flotante del mundo en llegar a la fase comercial, está a punto de dar un paso más en la carrera eólica marina: poner en marcha “el parque eólico marino flotante más grande del mundo”.

Las previsiones que sobre el particular -las soluciones flotantes- maneja la asociación de la industria eólica europea son muy optimistas. “El proyecto de Equinor -ha dicho Dickson en Stavanger- demuestra que ya estamos entrando en la era de la eólica flotante”. A la luz de la cartera de proyectos de parques flotantes existente a día de hoy, WindEurope estima que “tan pronto como en 2021” habrá, operando frente a las costas europeas, hasta 350 megavatios de potencia eólica flotante.

El encuentro de Stavanger -Offshore Northern Seas (ONS) 2018- ha sido el foro elegido por el ministro noruego del Petróleo y la Energía, Terje Søviknes, para anunciar que su gobierno está trabajando ya en dos proyectos eólicos marinos flotantes en otras tantas ubicaciones que revelará antes de finalizar el año en curso. El anuncio ha sido muy bien recibido por el presidente de WindEurope: “estas son muy buenas noticias que colocan a Noruega -junto a Escocia, Francia y Portugal- al frente del desarrollo de esta tecnología clave”.

Dickson no alberga duda alguna sobre el momento tecnológico en el que se encuentran las soluciones flotantes: “la tecnología eólica flotante -ha dicho- ha superado ya la fase de la I+D; ha demostrado que funciona y que ya está lista para su despliegue”. El responsable de la asociación europea ha añadido, además, que Europa tiene un potencial en ese nicho excepcionalmente elevado: Dickson ha hablado de 4.000 gigavatios, “un volumen significativamente mayor que el que sumarían los recursos potenciales de Estados Unidos y Japón”.

Nuevo parque eólico en el Reino Unido

Reino Unido acaba de inaugurar el mayor parque eólico marino del mundo, Walney Extension, en pleno Mar de Irlanda, con una capacidad de 659 megavatios, suficientes para proporcionar energía a 590.000 hogares (o a una ciudad del tamaño de Málaga). Walney Extension arrebata el primado mundial al espectacular parque eólico de London Array, frente al estuario del río Támesis, pese a contar con la mitad de turbinas y ocupar una superficie sustancialmente menor (el equivalente a 20.000 campos de fútbol).

En el 2020 está prevista en todo caso la “botadura” de otro parque eólico marino aún mayor: el East Anglia One (714 megavatios), impulsado por Scottish Power, la filial británica de Iberdrola.

Aunque la madre de las centrales offshore llegará de las manos de la compañía danesa Orsted, que planea tres parques sucesivos en Hornsea, en las costas de Yorkshire, capaces de alimentar a dos millones de hogares.

Pese a los bandazos del Gobierno de Theresa May, que ha reiterado su apuesta por la nuclear con el polémico proyecto de Hinkley Point C en alianza con Francia y China, lo cierto es que las renovables siguen abriéndose paso por derecho propio en las islas británicas.

Reino Unido se ha consolidado como el indiscutible líder mundial en energía eólica offshore: siete de los diez mayores parques marinos están ya frente a sus costas. El recelo que siguen provocando los “molinos” de viento en la campiña inglesa contrasta con la firme apuesta por las turbinas en el mar, que suponen ya el 10% de la tarta energética.

La apertura de Walney Extension, frente a las costas de Cumbria y con Irlanda en el horizonte, tiene además una fuerte carga simbólica en la antesala del Brexit. La compañía Orsted ha advertido que un “no acuerdo” o una relación comercial menos ventajosa con Bruselas podrían suponer un parón en las inversiones y en el flujo de tecnología danesa y del know how español.

“Un Brexit duro o una falta de acuerdo podría causar serios problemas a las cadenas de suministro y a la libertad de movimientos de personal y de mercancías”, advierte en declaraciones a The Guardian Matthew Wright, director ejecutivo de Orsted, que destaca sin embargo el compromiso del Gobierno británico para fijar un calendario de subastas de energía renovable cada dos años a partir del 2019.

Matthew Wright defendió el papel vital del Reino Unido como “laboratorio” mundial de la energía eólica marina y los avances ocurridos en apenas cinco años, tras la inauguración de London Array. “El parque de Walnery Extension marca un nuevo hito porque con la mitad de la extensión hemos sido capaces de generar más energía, gracias a la potencia de las turbinas y a su instalación en un lugar más alejado de las costas”, agregó Wright.

El impetuoso avance de la eólica marina contrasta con el estancamiento de los protectos de eólica en tierra y con el relativo parón de la energía solar, que sin embargo creció espectacularmente en la última década, con una capacidad acumulada de 12.9 gigavatios (casi tres veces más que en España). Pese al recorte de las primas y las crecientes dificultades para su instalación, la fotovoltaica ha superado “picos” del 7% de la tarta energética el último año.

Otra noticia muy destacable en el último año ha sido el “apagón” del carbón. El país que fue la cuna de la revolución industrial celebró en el 2017 el primer día sin carbón y este año ha marcado el precedente de tres días consecutivos y más de mil horas acumuladas sin quemar el negro mineral, el combustible fósil que más contribuye al cambio climático.

“Estamos siendo testigos muchos cambios significativos en el panorama energético, incluido cómo y dónde se genera la electricidad”, aseguró Donald Burt, director de operaciones de sistemas del National Grid (la red eléctrica nacional).

“En los últimos meses se ha superado récords en la generación de renovables, y esperamos que esa tendencia continúe, a medida que la tecnología avanza y seamos capaces de alimentar nuestra red con más energía eólica y solar”

 

 

 

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