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El gobierno lanzó la “alerta roja” y prometió ayudas millonarias para los damnificados. Se suspendieron las clases.

El gobierno italiano declaró este jueves el estado de emergencia en Venecia. Prometió dar 5 mil euros a cada damnificado y 20 mil a comerciantes y afectados por la inundación que sufrieron desde la noche del martes. Además ordenó un fondo de 20 millones de euros para las primeras ayudas. En la capital véneta se anunció que este viernes habrá otra alta marea de 1,45 metros que podría invadir el 90% de la ciudad, inundando la basílica y la plaza de San Marco, situadas en la zona más baja. Ha sido anunciada la “alerta roja” y no habrá clases en las escuelas primarias y secundarias.

Elisabeta Spitz, una funcionaria que ha trabajado en varias ocasiones en cuestiones venecianas, fue nombrada comisario extraordinario para afrontar la situación.

La declaración de emergencia permitirá suministrar importantes fondos financieros para las operaciones de rescate y para reactivar los servicios que han sido suspendidos por las inundaciones.

El gobierno señaló que los daños más importantes se cuantificarán en un lapso de tiempo más largo y con una evaluación técnica. Nueve de cada diez comercios han sufrido daños y la mayoría de los hoteles fue invadido por las mareas.

El consejo de ministros aprobó la realización final de las obras del Moisés, el sistema que hasta ahora ha costado casi seis mil millones de euros pero todavía no funciona después de 18 años de iniciados los trabajos. El Moisés consiste en 78 grandes compuertas que se alzan para bloquear las aguas marítimas cuando su nivel supera los límites de normalidad.

Con el notable aporte de los 50 mil habitantes de Venecia, la ciudad comenzó a intentar una normalización que tardará en llegar porque los daños son estimados en centenares de millones de euros.

Un centenar de barcos y góndolas quedaron encastrados en los estrechos canales entre las altas paredes de los edificios y en el Canal Grande, principal vía de tránsito, varios transbordadores que hacen el transporte de los peatones en toda Venecia, se hundieron o chocaron a la deriva contra las banquinas, debido al fuerte oleaje y un viento que sopló hasta cien kilómetros por hora. También hubo dos muertos.

En el Canal Grande, una parte de los embarcaderos donde suben y bajan los pasajeros han quedado inutilizados por las mareas y los vientos a cien kilómetros por hora.

Fuera de Venecia las devastaciones han causadoserios perjuicios a los productores agrícolas y a los balnearios sobre la laguna.

El primer ministro Giuseppe Conte, que visitò este miércoles y jueves Venecia, antes de viajar a Roma para la reunión del Consejo de Ministros que fijó el estado de emergencia, recorrió la ciudad. Tuvo incluso la oportunidad de dialogar con el dueño de un quiosco sobre el Canal Grande, Walter Mutti, que es el personaje del día. Mutti logró huir de su quiosco construido en acero inoxidable, cuando el viento y después la marea se lo llevaron y lo destrozaron.

Mutti, que durante 25 años atendió a los clientes que le compraban diarios, revistas y libros, salvó su vida cuando sintió que “bailaba” su pequeño negocio y se refugió en una iglesia vecina. “Ahora me he quedado sin nada”, dijo al primer ministro Conte que lo consolaba. Pero en una carrera de solidaridad, clientes, amigos y venecianos solidarios le han juntado ya 17 mil euros para comprarle un nuevo quiosco.

Los bomberos de Venecia, luchando contra las mareas, los vientos impetuosos y la lluvia, realizaron a bordo de sus lanchas 450 intervenciones desde la noche del mertes.

Los bomberos acudieron también a la isla de Pellestrina, totalmente inundada, a ayudar a los habitantes. Dos de ellos murieron: uno electrocutado cuando quiso reactivar la luz en su casa, y el otro un anciano que murió de un infarto por la impresión de ver su casa invadida por la inundación.

La subida de las mareas causa gran preocupación, sobre todo de cara al futuro. Los cambios climáticos hacen cada vez más frecuentes e intensas las mareas y los vientos en el otoño, que es cuando se produce el fenómeno del agua alta. Entre 1870 y 1949 hubo 30 casos de mareas supeeriores a 110 centímetros, pero en los últimos nueve años la cifra subió a 76 casos de agua alta.

Las mareas superiores a 140 centímetros muestran que en 120 años, hasta el 2000 solo se registraron nueve veces, mientras que en 19 años, desde el 2000 hasta hoy, los casos fueron once.

Algunos estudios demostraron que Venecia se ha hundido 20 centímetros en los últimos treinta añospor el vaciado de las aguas subterraneos. El grupo intergubernamental de cambios climátcos estableció que a finales de siglo podría llegarse a un aumento del nivel de los mares de hata 1,1 metros, lo que tendría un impacto catastrófico sobre Venecia, informó Clarín.

Solicitarán un plan de pagos en las obras que debe el sector público.

El sector de la construcción, uno de los motores de la economía, lleva doce meses de caída consecutiva interanual. Es de una de las actividades que sintió con mayor fuerza el impacto de la recesión. Por eso, hoy la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) presentará formalmente un documento en el cual se declara en estado de emergencia.

En la sede de la entidad, ubicada en Paseo Colon al 900, los directivos de la cámara van a explicar las razones que impulsaron la elaboración de ese informe que surgió como resultado de la última reunión del 136 Consejo Federal, que se hizo hace una semana, en Buenos Aires.

Según fuentes vinculadas a la entidad, «el punto que más preocupa a los constructores es el quebranto del sector«. Por eso, se hizo una declaración en la que básicamente se pide la declaración de la emergencia.

En ella, los empresarios realizaron una síntesis de cómo llegaron a la situación actual y también plantean las herramientas acerca de cómo la actividad puede salir de la situación de agobio.

«La emergencia posibilitaría tener una mayor flexibilidad para solucionar problemas de algunas obras y contratos con el Estado que están bastante complicados», explican en el sector. «Además, la legislación vigente es muy rígida y no permite resolver algunas situaciones que se plantean y son extraordinarias», explican en el sector.

El estado de emergencia alude, en este sentido a la posibilidad de que se haga un plan de pagos en las obras que deben los Estados, tanto el Nacional como el Provincial de trabajos que se ya se hicieron. Otro punto no menor es «que se tome en cuenta la situación particular de las pymes del sector», apuntaron las mismas fuentes.

Entre los reclamos figurará también un plan de pagos de impuestos y tasas del sector y que se contemplen las demoras que hubo en muchos de los contratos establecidos. También el reclamo de los constructores pasará por el tema precios. En este sentido, el planteo es que la forma de ajuste se adapte al aumento que tuvieron los costos, como también que se paguen en tiempo y forma los certificados de obra.

Mañana, la presentación del documento que alerta sobre el estado de emergencia del sector, estará a cargo del presidente de la Cámara de la Construcción,  Julio Crivelli y de los representantes de las provincias que forman parte del consejo ejecutivo de la entidad.

La actividad de la construcción presenta caídas interanuales desde agosto del 2018, según los datos del INDEC. También el nivel del Índice Construya -que mide las ventas de los principales insumos del sector- fue en agosto, el más bajo desde el año 2009 y alcanzó una caída del 24,3% con relación a los máximos de 2015.

Por otra parte, la reactivación del sector es muy esperada en cuanto a la generación de empleo ya que es las actividades que mayor mano de obra emplea. Según datos del IERIC, en septiembre la tasa de contracción de la cantidad de empleadores en actividad alcanzó el 0,5% interanual, lo que representó la salida de actividad de 109 empleadores durante los últimos 12 meses. Como también de 10.158 empleados menos en el mismo lapso, informó Clarín.

Será a partir de las 0 de este lunes. La decisión la tomó luego de haberle pedido la renuncia a todo su gabinete.

Luego de más de una semana de un violento conflicto, donde hubo 20 muertos, manifestaciones callejeras multitudinarias y represión en las calles, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, firmó la resolución por la cual levantó el estado de Emergencia en todos los distritos de ese país.

De acuerdo al comunicado, Piñera tomó la decisión luego de «conversar con las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad». «Con el objetivo de contribuir a que Chilerecupere la normalidad institucional,el presidente de la República ha firmado los decretos requeridos para que, a partir de las 0 de este lunes 28 de octubre, se levante el Estado de Emergencia en todas las regiones y comunas en que se había establecido».

La determinación oficial se dio luego de que el sábado el mandatario le pidiera la renuncia a todo su gabinete, tras las multitudinarias marchas que hubo en todo el territorio trasandino a lo largo de 10 días, con epicentro en la capital, Santiago de Chile.

Tras la remoción del gabinete, se espera que Piñera, tras la decisión de levantar el Estado de Emergencia,defina nuevas políticas y anuncie medidas de Gobierno.

De acuerdo a la agencia AFP, se espera que los anuncios complementen el paquete de medidas que confirmó el mandatarioa mediados de la semana pasada, donde se incluyó un aumento del 20%en las pensiones básicas, el incremento de los impuestos a los más ricos y una dismunición en el número de parlamentarios.

Mientras el mandatario intenta responder a las masivas protestas su popularidad se desplomó a un 14%, frente a un 29% de la semana anterior al estallido social, de acuerdo con un estudio de la consultora Cadem realizado entre miércoles y jueves, publicado este domingo por el diario La Tercera.

El 14% rompe la marca que la misma encuestadora había registrado en marzo de 2016, cuando la mandataria socialista Michelle Bachelet alcanzó un mínimo de 18%, tras el estallido de un caso de corrupciónque involucró a su hijo, informó TN.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, ha anunciado este sábado un cambio de gabinete y el posible levantamiento de los estados de emergencia decretados en varias partes del país.

«Quiero anunciar a todos mis compatriotas que, si las circunstancias lo permiten, es mi intención levantar todos los estados de emergencia a partir de las 24 horas del próximo domingo», declaró Piñera desde el Palacio de La Moneda.

«Adicionalmente, he pedido a todos los ministros poner sus cargos a disposición para poder estructurar un nuevo gabinete, para poder enfrentar estas nuevas demandas y hacernos cargo de los nuevos tiempos», aseveró el jefe de Estado chileno.

Piñera, por otra parte, ha propuesto al Congreso del país «una profunda y exigente agenda social» con el fin de introducir mejoras en los salarios de los trabajadores y las pensiones, así como de estabilizar los precios de los servicios básicos como la electricidad, el agua y los peajes.

Son 24 los ministros que fungen bajo la dirección del presidente chileno y que, según sus declaraciones, han debido renunciar. Piñera ha hecho un llamado a los chilenos a «iniciar la próxima semana con plena normalidad institucional y ciudadana».

La mayor marcha de Chile
Más de un millón de personas participó este viernes de la denominada ‘marcha más grande de Chile’ en contra de las políticas neoliberales del Gobierno.

Hasta ese día ascendía a 19 la cifra de fallecidos por la violencia en Chile en el marco de las masivas protestas antigubernamentales, en las que la Administración de Piñera ha sido señalada por el uso excesivo de la fuerza.

El mandatario ha calificado la marcha multitudinaria de un evento «alegre» y pacífico, mediante el cual «los chilenos piden un Chile más justo y solidario». «Todos hemos escuchado el mensaje. Todos hemos cambiado», aseguró el presidente.

Este sábado, los militares chilenos anunciaron la suspensión de los toques de queda que se habían decretado en múltiples zonas del país, entre ellos en Valparaíso, Concepción y Santiago.

A las 7 de la mañana terminó el toque de queda impuesto ayer por el presidente Sebastián Piñera y Chile amaneció en calma, con el transporte parcialmente paralizado, el aeropuerto colapsado y con un despliegue militar en varias avenidas y accesos centrales de las principales ciudades del país.

A lo largo de la madrugada, el gobierno sumó las comunas de Coquimbo y La Serena, en el norte de Chile, y Rancagua, en el centro, al toque de queda y desplegó 1.500 militares más a su masivo operativo para frenar la ola de protestas que desató el aumento del pasaje del subte y que continuó aun después de suspendida esa medida.

Pese al toque de queda y la militarización de las calles, el Metro Valparaíso, el tren que conecta toda la región metropolitana de esa región, anunció que no reiniciará el servicio y lo mismo informaron las autoridades de los servicios de colectivos y subtes de la ciudad.

En Santiago, en cambio, la red metropolitana de transporte Transantiago anunció que sí funcionará -aunque se reinició con demora- y que, de haber nuevas protestas, cambiará sus rutas.

Los militares recorren las calles de Santiago de Chile, entre las huellas del caos. Fuente: REUTERS/Ivan Alvarado

Las protestas culminaron con edificios prendidos fuego y al menos tres muertos en un supermercado incendiado, crearon hoy un clima de conmoción e incertidumbre en el país.

A las 14 el gobierno tiene una reunión programada con representantes del Poder Judicial para analizar la situación y, a primera hora de la mañana, el ministro del Interior,Andrés Chadwick, y el general Javier Iturriaga, designado por Piñera como jefe del estado de emergencia nacional, llegaron al Palacio de la Moneda para encontrarse con el mandatario.

Los militares recorren las calles de Chile en tanques. Fuente: REUTERS/Ivan Alvarado

En el comunicado que informó ayer del toque de queda, el primero desde 1987, el gobierno aseguró que «la vigencia de la norma será evaluada de forma periódica», por lo que no está claro si se repetirá esta noche.

Tras varios días de protestas, ayer Santiago vivió una espiral de violencia que terminó con una noche caótica con incendios, saqueos y enfrentamientos y la posterior declaración del estado de emergencia por el presidente de Chile, Sebastián Piñera. El motivo: un aumento en el precio del subte.

¿Cómo surgió el conflicto?

El anuncio oficial de un aumento del pasaje del metro (subte) de 800 a 830 pesos chilenos (de un dólar a 1,16) en hora pico fue el disparador hace más de diez días de un llamado a protestas estudiantiles. Sin embargo, el incremento de la violencia durante la jornada de ayer, y la participación de otros ciudadanos más allá de los jóvenes, demostraría un descontento mayor en Chile, uno de los países más prósperos de la región pero con fuertes desigualdades.

Tras el alza en el transporte, estudiantes llamaron toda la semana a evadir el pago de los pasajes del transporte, principalmente en las redes sociales, bajo el hashtag #EvasionMasivaTodoElDia. Las protestas empezaron el lunes con centenares de jóvenes que irrumpieron en diversas estaciones saltando o metiéndose por debajo de los molinetes. El jueves por la tarde aumentaron las acciones violentas, con destrozos de vidrios, hasta el estallido final de ayer.

Las manifestaciones comenzaron en los subtes

El Metro de Santiago es uno una de las redes de subterráneos más modernas de América Latina, con 140 kilómetros de extensión y 136 estaciones. Transporta cada día a cerca de tres millones de pasajeros. Sustentado en el alza en el precio del petróleo, el dólar y la modernización del sistema, el valor del pasaje en hora pico sufrió un aumento del 4%. El incremento no afectó los pasajes para estudiantes y la tercera edad, pero se suma, sin embargo, a la suba general de 20 pesos en las tarifas decretada en enero pasado.

Chile carece de combustibles fósiles y debe importar todo el petróleo y gas natural que necesita para funcionar, lo que se traduce en pasajes del transporte público caros, elevados precios de naftas, diésel y energía eléctrica, entre otros.

¿Qué pasó anoche?

Ayer las protestas y las «evasiones masivas» continuaron desde la mañana, pero con el correr de las horas, las manifestaciones se pusieron cada vez más violentas. A los estudiantes, se sumaron otros manifestantes y comenzaron prender fuego varias estaciones del subterráneo, saquear locales, colocar barricadas encendidas y atacar vehículos policiales. El Metro canceló todas sus operaciones, por lo que miles de pasajeros sufrieron dificultades para volver a sus casas.

Hubo incendios en las entradas a las estaciones de subterráneos de la capital chilena

Por la noche, quemaron colectivos y el edificio de la compañía eléctrica ENEL -cuestionada por el alza en las tarifas de electricidad y una fallida política de actualización de medidores- y una sucursal del Banco Chile, ambos en el centro, también resultaron incendiados.

En la céntrica Plaza Italia y frente al palacio de Gobierno, encapuchados se enfrentaron con piedras y palos a los efectivos de las fuerzas especiales, que repelieron los ataques con chorros de agua y gas, en una verdadera batalla campal no vista desde hace tiempo en la capital chilena. Ante esta situación de caos, muchos vecinos se sumaron con «cacerolazos» a la protesta.

La Policía informó de al menos 180 detenidos y 57 policías heridos.

La intendenta de Santiago, Karla Rubilar, consideró que fue » un ataque nunca antes visto a la ciudad». «El balance que tenemos hasta ahora es una destrucción masiva de la red de Metro (…) Esto es muy doloroso», agregó. El presidente del directorio de Metro, Louis De Grange, indicó que los manifestantes ocasionaron daños en el subterráneo por entre 558.000 y 698.000 dólares.

¿Cómo reaccionó Sebastián Piñera?

Cerca de la medianoche, Piñera declaró el «estado de emergencia» en Santiago y designó al general de División Javier Iturriaga del Campo como jefe de la defensa nacional para asegurar su cumplimiento.

«El objetivo de este estado de emergencia es muy simple pero muy profundo: asegurar el orden público y la tranquilidad de los habitantes de Santiago», dijo, y agregó que busca así garantizar «la seguridad de los habitantes, proteger los bienes y derechos de cada uno de los compatriotas que se han visto complicados por la acción de verdaderos delincuentes».

El mandatario hizo el anuncio pasada la medianoche luego de regresar al palacio de gobierno y reunirse con varios de sus ministros.

Pasada la medianoche entró en vigencia el estado de emergencia decretado por el presidente Piñera

¿Qué es el estado de emergencia?

El estado de emergencia es decretado rige inicialmente por 15 días, aunque el mandatario puede prorrogarlo, y restringe la libertad de locomoción y reunión. La medida afecta a Santiago, Chacabuco, Puente Alto y San Bernardo, en la Región Metropolitana, que quedaron bajo dependencia del jefe de la Defensa Nacional.

Según el artículo 42 de la Constitución de Chile, se puede declarar «en caso de grave alteración del orden público o de grave daño para la seguridad de la Nación, determinando las zonas afectadas por dichas circunstancias». Asimismo, señala que una vez declarado el estado de emergencia, «las zonas respectivas quedarán bajo la dependencia inmediata del Jefe de la Defensa Nacional que designe el Presidente, en este caso, el general Iturriaga.

El militar precisó que patrullas militares saldrían a los lugares más conflictivos de la ciudad -de siete millones de habitantes- pero que inicialmente no decretaría el toque de queda. «Nosotros no vamos a restringir ninguna libertad personal por ahora», afirmó.

Tras las manifestaciones, así amaneció Santiago de Chile

Por el estado de emergencia, a partir de esta madrugada cientos de tropas del Ejército de Chile comenzaron a tomar el control de las calles de Santiago, con el objetivo de restablecer el orden tras los hechos de violencia de anoche.

En base a esa normativa, la Asociación Nacional de Fútbol suspendió la fecha de este fin de semana.

En el 2010, el gobierno decretó estado de emergencia en algunas áreas del sur país tras un fuerte terremoto que generó pánico en la población y saqueos por temor al desabastecimiento.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, decretó en la medianoche el Estado de Emergencia en la Región Metropolitana luego de los graves incidentes que derivaron de las protestas por el aumento en el boleto del transporte subterráneo.

El decreto implica suspender algunos derechos ciudadanos en virtud de la defensa o seguridad nacional y las zonas designadas estarán bajo la dependencia del General de División del Ejército Javier Iturriaga del Campo.

«El objetivo de este Estado de Emergencia es muy simple, pero muy profundo: asegurar el orden público, asegurar la tranquilidad de los habitantes de la ciudad de Santiago, proteger los bienes tanto públicos como privados y, por sobre todo, garantizar los derechos de todos y cada uno de nuestros compatriotas», remarcó el presidente ante la prensa en el Palacio de La Moneda.

Luego de decretar el Estado de Emergencia, el mandatario dijo que «en los próximos días convocaremos a un diálogo transversal para poder atenuar y aliviar la situación de nuestros compatriotas afectados por alza del Metro».

El presidente llegó a tomar esta decisión debido a la intensidad de los disturbios que marcaron la tarde noche del viernes, con incendios en cinco estaciones de Metro (Subte) y cuatro buses de transporte público, múltiples barricadas en distintos puntos de la ciudad y el incendio de un edificio de la empresa de distribución eléctrica de Santiago, que implicó la intensa labor de bomberos y carabineros para controlar la situación.

Adicionalmente y de forma espontánea en casi todas las comunas de la capital chilena, vecinos salieron de sus casas para realizar cacerolazos pacíficos, que contrastaban con los actos vandálicos en el Metro y otros puntos de la ciudad.

Los disturbios

La jornada de violencia y disturbios estuvo precedida por días de intensas manifestaciones denominadas «Evasión Masiva», en donde cientos de personas, en su mayoría estudiantes secundarios y universitarios, saltaban los molinetes para evadir el pago, lo que fue derivó en la acción de personal de seguridad y carabineros.

Estas acciones llevaron una mayor intensidad a las acciones de los manifestantes, que terminaron rompiendo infraestructura del transporte subterráneo, tasada en unos 500 millones de pesos chilenos (unos 700.000 dólares).

Debido a la acción de los manifestantes en múltiples estaciones del transporte subterráneo, la directiva del Metro decidió cerrar el viernes todas las líneas para evitar más destrozos.

El procedimiento provocó caos en la ciudad, ya que miles de personas son las que se desplazan en este medio de transporte y tuvieron que buscar otra forma de volver a sus hogares.

El tramo de la ruta nacional 40 que conecta con San Martín de los Andes fue nuevamente cortado en su totalidad por el trágico choque en el camino de los Siete Lagos.

Tras el grave accidente en el que murió una mujer y al menos otras siete personas resultaron heridas, el Concejo Deliberante de Villa La Angostura decretó a la localidad cordillerana en estado de emergencia. Para esa obra destinarán hasta 20 millones de pesos, aunque también pidió que la provincia de Neuquén envíe otros 50 millones.

«La suma apunta a cubrir la contingencia, iniciar un plan de soterramiento de servicios de energía eléctrica, mejorar las captaciones de agua con grupos alternativos, limpiar desagües pluviales, realizar poda preventiva y todo aquello que garantice la prestación de servicios básicos ante las contingencias de orden natural», indicaron los concejales.

Mientras investigan las causas del accidente, el tramo de la ruta nacional 40 que conecta con San Martín de los Andes fue nuevamente cortado en su totalidad, mientras que la apertura del tramo de conexión a Bariloche podría demorar 20 días, luego del derrumbe que se produjo el martes pasado.

Por el momento, la única forma de llegar a Villa La Angostura es por vía fluvial a través del Lago Nahuel Huapi. Y el municipio local puso a disposición de los turistas y los residentes unos catamaranes gratuitos operados por las empresas Futaleufu y Patagonia Argentina.

Mientras tanto continúan las tareas en Brazo Huemul, la zona del derrumbe en la Ruta 40, y se estima que se prolongarán por más de 20 días. En lo concreto, aún antes del choque La Angostura permanecía prácticamente aislada.

El camino de los Siete Lagos sólo se puede transitar durante el día y la ruta abierta este viernes por Villa Traful es más apta para vehículos 4×4 que para automóviles. Con esto, los que arriban a Bariloche deberán hacer un trayecto largo por Traful o San Martín o bien tomar una de las embarcaciones que cruzarán diariamente el lago Nahuel Huapi hacia la villa.

La Angostura ya perdió un 40% de sus reservas inmediatas y, a medida que pasan los días, este porcentaje sigue creciendo, según trascendió. En temporada alta de invierno la localidad alberga a unas 4.500 personas cada día.

En estas horas tiene ocupadas unas 2500 camas, calculan. La mayoría de los hoteles y hosterías de Bahía Manzano se quedaron sin clientes debido a los días que transcurrieron sin electricidad y agua. Además, debieron rechazar todas las reservas para los siguientes 20 días debido a la complejidad que presentan las vías de ingreso, señaló informó el diario Clarín.

Las autoridades de la localidad están trabajando junto a organismos provinciales y nacionales para agilizar el traslado de los turistas hacia y desde la villa, pero el proceso todavía es lento y engorroso.

Este viernes las máquinas lograron abrir el tramo de Portezuelo en la Ruta 65, que permite transitar desde Villa Traful hacia La Angostura y ahorrarse los kilómetros que los conductores estaban haciendo hasta San Martín de los Andes.

Quien llegue a Bariloche podrá trasladarse, preferentemente en un automóvil resistente y con buena tracción, por la Ruta 237 y desde allí empalmar con la 65, pasar Villa Traful y bajar hacia La Angostura nuevamente por la otra sección de la Ruta 40. La distancia total del trayecto es de unos 120 kilómetros.

De acuerdo a información del Ministerio de Transporte, los trabajos sobre el derrumbe de la Ruta 40 se prolongarán todavía durante 20 días. Algunas fuentes consultadas por este diario creen que llevará un mes o incluso un poco más.

Las obras no se terminarán allí, puesto que los ingenieros planifican levantar una muralla de contención que proteja a los automovilistas y al asfalto de futuras precipitaciones de rocas y piedras.