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Entre Rios

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El Ministerio de Salud de esa provincia confirmó el caso. Es un trabajador rural que se habría contagiado en la zona de islas.

El Ministerio de Salud de Entre Ríos confirmó, un caso de Hantavirus de un trabajador de la zona rural de Gualeguaychú.

Las autoridades sanitarias de esa provincia aseguraron que el caso “no está asociado a los de Epuyén”, en Chubut.

El Instituto “Dr. Carlos Malbrán” de Buenos Aires, confirmó que el fallecimiento del hombre se debió a un cuadro compatible con la enfermedad y aseguraron que es un caso autóctono y no se relaciona con el brote epidemiológico del sur de nuestro país.

El paciente era de la zona de Islas del departamento Gualeguay, se lo diagnosticó en Gualeguaychú y se sospecha que se contagió en la zona rural de Gualeguay.

Jornada

“De continuar las precipitaciones, los suelos saturados o los que se encuentran muy cerca de su nivel máximo de absorción, ya no podrán infiltrar más agua y se originarán nuevos excesos hídricos”, alerta un informe.

Las lluvias de las últimas semanas generan preocupación en varias provincias, entre ellas Entre Ríos. Los milímetros de precipitación acumulados en los primeros días del año superan ampliamente los niveles normales para el mes de enero en la región afectada.

Las lluvias mantienen en vilo a la población de las diversas localidades afectadas y también a los productores agropecuarios, ya que los suelos de gran parte de la zona núcleo del país se encuentran con gran contenido de agua, como lo muestra el mapa.

Según confirmaron desde el Servicio Meteorológico Nacional en base a datos del INTA, los suelos en la totalidad de la provincia de Entre Ríos ya colmaron su capacidad de absorción.

“De continuar las precipitaciones, los suelos saturados o los que se encuentran muy cerca de su nivel máximo de absorción, ya no podrán infiltrar más agua y se originarán nuevos excesos hídricos”, alerta.

El panorama para los próximos días no es alentador. Se prevén hasta el jueves valores de precipitación acumulada que van a oscilar entre los 50 y 150 mm -pudiendo ser superados de forma puntual- que complicarían aún más la situación.

El Once

“Diamante nació en la costa del río Paraná. Ese es el problema que tenemos”. Así describió Lenico Aranda, intendente de esa localidad de Entre Ríos, el drama de la grieta en la tierra de 130 metros de largo que por estas horas tiene en vilo a los vecinos del lugar, muchos de los cuales están siendo evacuados por el “riesgo de vida que corren”, en las palabras del propio funcionario. “Hay gente a la que no le queda ni el patio”, señaló.

Las autoridades informaron que hasta el momento se evacuaron unas 40 casas, aunque, enfatizó Aranda, “la gente no se quiere ir… estamos trabajando hace unos 25 a 30 días para que entiendan que hay riesgo de vida”.

La zona afectada por la grieta es conocida como Cristo Pescador. No se trataría de una falla geológica, como trascendió en un principio, sino que sería la propia acción del río Paraná la que abrió el tajo. Los desprendimientos, así, son parte de un proceso natural en el que el agua va carcomiendo el propio acantilado, en este caso, aquel en el que se asienta Diamante.

La grieta, de hecho, se puede ver a una cuadra y media de la propia Municipalidad, según describió Aranda, quien agregó que “la falla visible es de 130 metros de largo, pero su profundidad oscila entre 30 y 40 metros, según el lugar. Y ya hay deslizamientos de dos o tres metros, o sea, hundimientos”.

El intendente recordó que “lo más cerca en desprendimientos de barrancas y deslizamientos fue en la década del 70, cuando por razones similares desapareció todo lo que era la zona ribereña y costera de Diamante, llevándose edificios emblemáticos para los vecinos, como la escuela-hogar, el casino, la Prefectura, hoteles, el Club de Pescadores y una planta de aceite”. Aranda fue claro en la sensación: “Esto ya lo vivimos”.

Si bien el tema se difundió en estas horas, la grieta se hizo visible hace cerca de un mes, lo que dio tiempo suficiente para que surgiera una pila de acusaciones entre los distintos sectores políticos involucrados, que no perdieron la oportunidad para culparse en forma cruzada por la falta de obras de infraestructura.

De un lado está la Intendencia, alineada con la UCR-Cambiemos y, en la vereda de enfrente, la gobernación provincial del justicialista Gustavo Bordet.

En diálogo con TN, Aranda ahondó en el complejo asunto de la obra pública: “Hubo un proyecto del Banco Mundial por la década del 70, que se tramitó en los 90 y del que se ejecutó la primera etapa, en varias localidades de la costa del río Paraná. Diamante fue una de ellas. La segunda etapa era la parquización, pero hubo cambio de gobierno y no se llevó adelante. La idea era quitarle peso a las barrancas que se habían colocado. La tercera etapa hubiera sido la estabilización, con unos pinchazos que había que hacer en la tierra, para que el agua pudiera drenar e irla guiando. Esto hubiera evitado la movilidad que se ve ahora”. El funcionario concluyó: “Estamos preocupados por lo que no se ve. Realmente es dramática la situación”.

 

 

Clarín