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Desde el inicio de la pandemia, Europa acumula 5,8 millones de enfermos por el coronavirus y 236.000 decesos, y varios países apuestan por extender los plazos de las medidas sanitarias.

Los casos globales de coronavirus superaron los 34 millones mientras siguen aumentando junto a las muertes de manera alarmante sobre todo en Europa, donde varios países sumaron hoy más restricciones, y Medio Oriente, donde Israel advirtió que su reconfinamiento casi total podría durar hasta un año.

En las últimas 24 horas se contabilizaron casi 220.000 nuevos contagios de Covid-19 en el mundo, mientras que los fallecimientos rozaron los 4.900, según la base de datos que varias veces al día actualiza la Organización Mundial de la Salud (OMS) en función de las informaciones que recibe de los países.

A nivel regional, el sur de Asia acumula 7 millones de enfermos por el virus y 115.000, respectivamente, con India a la cabeza.

En Medio Oriente, la situación de Israel resulta alarmante.

El primer ministro, Benjamín Netanyahu, advirtió hoy que las restricciones contra el coronavirus pueden durar meses «o incluso un año», tras la decisión de su Gobierno de extender el confinamiento al reportarse hoy 8.919 casos, la cifra más alta de positivos en 24 horas desde que comenzó la pandemia.

Otro caso es Rusia, que registró casi 9.000 contagios por segundo día consecutivo, unos 450 más que la víspera y el mayor incremento en varios meses, según los datos ofrecidos hoy por las autoridades sanitarias rusas.

Desde el inicio de la pandemia, Europa acumula 5,8 millones de enfermos por el coronavirus y 236.000 decesos, y varios países apuestan por extender los plazos de las medidas sanitarias, mientras la UEFA (la Unión de asociaciones de fútbol europeas) autorizó hoy el regreso inmediato de los espectadores a los estadios en las competiciones en el continente, con una capacidad máxima del 30% y según permitan las autoridades locales.

«El Comité Ejecutivo de la UEFA decidió autorizar el regreso parcial de los espectadores en los partidos de la UEFA, cuando la legislación local lo permita, y será a partir de los partidos de las selecciones nacionales de la próxima semana», indicó hoy la confederación europea en un comunicado replicado por la agencia de noticias AFP.

Entretanto, el Gobierno italiano llamó hoy a resistir «con el cuchillo entre los dientes» los próximos meses de pandemia y adelantó que pedirá al Parlamento extender hasta el 31 de enero el «estado de emergencia» contra el coronavirus, vigente por el momento hasta el 15 de octubre, y que da el marco normativo a las medidas nacionales para mitigar los contagios.

El país registró hoy 2.548 casos de coronavirus, la primera vez que supera el límite de los 2.000 desde que reabrió las fronteras internas y a los turistas europeos el 3 de junio, y el dato más alto desde los 2.086 positivos del 29 de abril.

Hungría, que reportó en las últimas semanas hasta 1.000 nuevos casos diarios, las cifras más altas desde el comienzo de la pandemia, prolongará también el cierre de fronteras por un mes más, hasta finales de octubre, para detener la propagación del coronavirus, anunció hoy el ministro de Gobierno, Gergely Gulyas, además de mantener las medidas sanitarias.

El Gobierno de Reino Unido, por su parte, continúa extendiendo en toda Inglaterra las restricciones, que incluyen entre la prohibición de reuniones entre personas de distintos hogares en cualquier entorno cerrado, como pubs y restaurantes, debido al aumento de casos de Covid-19 que se duplicaron en la última semana y ya superan los 7.000 diarios.

En medio de este preocupante contexto, el padre del primer ministro británico, Boris Johnson, fue fotografiado sin barbijo mientras recorría las góndolas de un comercio en Londres.

Usar tapabocas es obligatorio en tiendas y transporte público desde la semana pasada y las multas ascienden a 250 dólares.

El epicentro de la pandemia en África, Sudáfrica, por el contrario, aparece como el país donde la transmisión del coronavirus parece más contenida y con tendencia a la estabilización, tras registrar unos 672.000 casos.

El continente americano, en tanto, sigue siendo el más golpeado del mundo.

Registra alrededor de 16,6 millones de positivos y 556.000 fallecidos y Latinoamérica continúa siendo la región más afectada, con unas 339.000 muertes y más de 9 millones los casos, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Perú ocupa el primer lugar del mundo en base a la cantidad de muertes por cada 100 mil habitantes, con 101 decesos, según el ranking de la Universidad Johns Hopkins, y que es seguido por Bélgica (87,1), Bolivia (69,9), Brasil (68,2), Chile (67,9), España (67,3), Ecuador (66,2), Estados Unidos (62,8), Reino Unido (62,7) y México (61,1).

Si bien Estados Unidos, Brasil e India son los tres países con más fallecidos en términos absolutos, la comparación entre las muertes de países con más de un millón de habitantes en relación con su población revela que Perú y Bolivia están entre los más afectados.

En cambio, si se analiza el número de casos figuran Colombia y Argentina -esta última con una curva ascendente y cerca de 737.000 casos-, mientras que entre los más afectados desde el inicio de la pandemia siguen firmes Estados Unidos y Brasil.

Además, la crisis destruyó al menos 34 millones de empleos en América Latina y el Caribe y podría hacer crecer las desigualdades de la región, advirtió recientemente la Organización Internacional de Trabajo (OIT), mientras instó a los países a adoptar «estrategias inmediatas» para intentar paliar estos daños.

Las muertes en la pandemia de COVID-19 se elevaron hoy a 954.417, tras registrarse más de 5.300 en la última jornada, y los casos en todo el mundo superaron los 30,6 millones, según los datos que actualiza a diario de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En las últimas 24 horas se volvieron a sobrepasar los 300.000 casos diarios, con más de 312.000 positivos notificados, una cifra similar a la de la jornada anterior, que hasta ahora es la más alta en lo que va de pandemia (316.000).

Un estudio de la Junta de Monitoreo de la Preparación Mundial, un órgano independiente de supervisión y rendición de cuentas para garantizar la preparación ante las crisis sanitarias mundiales, revela que invertir en la preparación para posibles pandemias conlleva enormes beneficios; al tiempo que destacaron que se necesitarían 500 años para gastar en preparación una cantidad similar a la que el mundo está perdiendo actualmente por el coronavirus.

“El enorme impacto financiero de la pandemia de COVID-19, con un costo de varios billones de dólares, y humano, con casi un millón de fallecidos hasta ahora, nos enseña que el mundo no estaba preparado para una emergencia sanitaria de tal calibre, y que no puede permitirse el lujo de no volver a estarlo cuando llegue la próxima epidemia”, señalaron.

Sin preparación

El estudio titulado «Un mundo desorganizado», afirma que el mundo no estaba preparado para la probabilidad muy real de que una pandemia mortal se extendiera por todo el planeta, matando a millones de personas.
El documento ofrece una dura crítica de la respuesta mundial a la COVID-19 y la califica como un “fracaso colectivo al no haber tomado en serio la prevención, la preparación y la respuesta ante una pandemia y al no haberle dado la prioridad correspondiente”.
Además, destaca que, pese a los esfuerzos de muchos líderes por aplicar medidas tempranas basadas en la ciencia, las investigaciones y las buenas prácticas, la falta de rendición de cuentas por parte de los dirigentes dio lugar a cada vez más profundo déficit de confianza que obstaculiza los esfuerzos de respuesta.

La cooperación internacional

El documento indica que uno de los aspectos que permitieron la expansión de la pandemia en un mundo extremadamente bien interconectado mediante la economía, el comercio, la información y los viajes, fue la falta de cooperación multilateral. Subraya también que el liderazgo del G7, el G20 y otros organismos multilaterales se vio obstaculizado por las tensiones geopolíticas.
Por ello, vaticina que el debilitamiento de la actividad multilateral tendrá graves consecuencias para la seguridad sanitaria mundial y añade que “nadie está seguro hasta que todos lo estemos”.
El análisis también señala que a menudo se subestiman e ignoran las devastadoras repercusiones sociales y económicas de las pandemias, especialmente para las personas vulnerables y desfavorecidas.
“Se prevé que las consecuencias socioeconómicas a largo plazo de la COVID-19 durarán décadas, y en el escenario conservador del Banco Mundial se estima una pérdida de ingresos de diez billones de dólares para las generaciones más jóvenes como resultado de los déficits educativos relacionados con la pandemia”, augura el informe.

Soluciones a la crisis

Las medidas que propone el estudio para acabar con la pandemia de COVID-19 y evitar la próxima epidemia pasan por ejercer un liderazgo responsable, tener una ciudadanía comprometida, contar con sistemas sólidos y ágiles que garanticen la seguridad sanitaria, y gozar de una inversión constante y una gobernanza mundial sólida en materia de preparación.

La Junta de Monitoreo de la Preparación Mundial se creó en 2017 en respuesta a las recomendaciones del Equipo de Tareas sobre las Crisis Sanitarias Mundiales del Secretario General de las Naciones Unidas. El órgano fue concebido conjuntamente por la Organización Mundial de la Salud y el Grupo Banco Mundial e inició oficialmente su andadura en mayo de 2018.

Nuevas cifras publicadas este jueves por el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (UNDP) muestran que el mundo estaba progresando en el objetivo de reducir la pobreza multidimensional, que tiene en cuenta no sólo el salario de las personas, sino el acceso a varios servicios básicos, pero con la pandemia del coronavirus, esa mejora está en riesgo.

Los datos, revelados en un informe por esta agencia de la ONU y por la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford (OPHI, sus siglas en inglés), apuntan que 65 de los 75 países estudiados habían reducido notablemente sus niveles de pobreza multidimensional entre 2000 y 2019, entre los que destaca Sierra Leona, que fue el que progresó con mayor rapidez.

Los virus parecen existir con el único propósito de crear casos en la sociedad y hacer sufrir a la humanidad.

Se han cobrado incalculables vidas durante milenios, eliminando con frecuencia grandes sectores la población mundial, desde la epidemia de influenza de 1918 que mató a entre 50 y 100 millones de personas, hasta los 200 millones que murieron de viruela solamente en el siglo XX.

La actual pandemia de covid-19 es solo uno de una serie de continuos e interminables ataques virales morales.

Si existiese la posibilidad de hacerlos desaparecer con una varita mágica, la mayoría probablemente aprovecharía la oportunidad de hacerlo, sobre todo ahora.Sin embargo, esto sería un error mortal, más mortal, de hecho, que lo que podría ser cualquier virus.

«Si todos los virus desaparecen repentinamente, el mundo sería un lugar maravilloso por cerca de un día y medio, y luego todos moriríamos, ese sería el resultado final», dice Tony Goldberg, epidemiólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison.

«Todas las cosas esenciales que hacen en el mundo superan por lejos a las malas».

Visión equilibrada

La gran mayoría de los virus no son patógenos para los humanos, y muchos juegan un papel integral en el mantenimiento de los ecosistemas.Otros mantienen la salud de organismos individuales, desde hongos y plantas hasta insectos y humanos.

«Vivimos en un equilibrio perfecto», y los virus son parte de ello, dice Susana López Charretón, viróloga de la Universidad Nacional Autónoma de México.»Creo que estaríamos acabados sin los virus».

La mayoría de la gente no es consciente del rol que juegan los virus en el mantenimiento de gran parte de la vida en la Tierra, porque tendemos a enfocarnos solo en los que causan problemas a la humanidad.

Casi todos los virólogos estudian únicamente patógenos; solo recientemente, unos pocos investigadores intrépidos comenzaron a investigar los virus que nos mantienen vivos a nosotros y al planeta, en lugar de matarnos.

«Es un pequeño grupo de científicos que intentan brindar una visión justa y equilibrada del mundo de los virus, y mostrar que existen virus buenos», dice Goldberg.

Científicos saben a ciencia cierta que, sin virus, la vida en el planeta tal y como la conocemos dejaría de existir.

E incluso si quisiéramos, probablemente sería imposible aniquilar todos los virus en la Tierra. Pero al imaginar cómo sería el mundo sin ellos, podemos entender mejor no solo cuán integrales son para nuestra supervivencia, sino también cuánto tenemos que aprender sobre ellos.

¿Cuántos hay?

Para empezar, no se sabe siquiera cuántos virus existen. Miles han sido clasificados formalmente, pero puede que haya millones.

«Hemos descubierto solo una fracción porque no hemos buscado mucho», dice Marilyn Roossinck, ecologista de virus de la Penn State University, en EE.UU..»Es solo un prejuicio: la ciencia solo se ha interesado por los patógenos».

Hay millones de virus desconocidos en el mundo que la ciencia recién ahora está empezando a descubrir.Tampoco los investigadores saben qué porcentaje del total de virus son problemáticos para los seres humanos.

«Si lo piensas numéricamente, (el porcentaje) estaría, estadísticamente cerca de cero», señala Curtis Suttle, virólogo ambiental de la Universidad British Columbia, en EE.UU.»Casi todos los virus que andan por ahí no son patogénicos para las cosas que nos importan».

Clave para los ecosistemas

Lo que sí sabemos es que los fagos —o los virus que que infectan bacteria— son extremadamente importantes.Su nombre proviene del griego phagein, que significa devorar, y eso es lo que hacen.»Son los mayores depredadores del mundo bacteriano», dice Goldberg.

«Los fagos son los reguladores primarios de las poblaciones bacterianas en el océano, y probablemente en muchos ecosistemas del planeta también»Si los virus desaparecen repentinamente, algunas poblaciones bacterianas crecerían desproporcionadamente, otras podrían quedarse fuera de competencia y dejar de crecer por completo.

Esto sería particularmente problemático en los océanos, donde más del 90% de toda la vida es microbiana.Los fagos son los encargados de mantener en equilibrio la vida bacteriana en los océanos.Estos microbios producen cerca de la mitad del oxígeno del planeta, un proceso facilitado por los virus.

Estos virus matan, cada día, a cerca del 20% de todos los microbios oceánicos, y a cerca del 50% de todas las bacterias oceánicas.

Al eliminar a los microbios, los virus aseguran que el plancton productor de oxígeno tenga suficientes nutrientes para llevar a cabo altas tasas de fotosíntesis, lo cual, en última instancia, permite que se mantenga gran parte de la vida en la Tierra.

«Si no hay muerte, entonces no hay vida, por que esta depende completamente del reciclaje de materiales», explica Suttle.

«Los virus son importantes en términos de reciclaje».

Pocas especies

Investigadores que estudian plagas de insectos descubrieron que los virus son críticos para el control de la población de especies. Si una determinada especie se crece en exceso, «aparecerá un virus y los eliminará», explica Roossinck.

Este proceso, llamado «matar al ganador» (en inglés «kill the winner»), es común en otras especies, incluyendo la nuestra, como evidencian las pandemias.

«Cuando las poblaciones se tornan muy abundantes, los virus tienen a replicarse muy rápidamente y reducen la población, creando espacio para que puedan vivir el resto de las cosas», señala Suttle.

Si los virus desaparecen, es probable que las especies competitivas florezcan en detrimento de las otras.A los virus debemos agradecerles la biodiversidad en el planeta.»Rápidamente perderíamos mucha de la biodiversidad en el planeta», añade Suttle. «Unas pocas especies tomarían el control y empujarían al resto».

Algunos organismos también dependen de virus para sobrevivir, o de que les den una ventaja en un mundo competitivo.

Científicos creen, por ejemplo, que los virus juegan un papel importante en ayudar a las vacas y otros rumiantes a transformar las celulosa del pasto en azúcares que pueden metabolizarse y, en última instancia, transformarse en masa corporal y leche.

También creen que los virus son integrales al mantenimiento de un microbioma sano en los humanos y otros animales.

«Estas cosas no se entienden bien aún, pero estamos encontrando más y más ejemplos de que esta interacción cercana es una parte crítica de los ecosistemas, ya sean humanos o ambientales», explica Suttle. Roossinck y sus colegas han descubierto evidencia concreta que apoya esta teoría.

En un estudio, examinaron un hongo que coloniza un tipo específico de pasto en el Parque Nacional de Yellowstone, en EE.UU. Encontraron que el virus que infecta a ese hongo le permite al pasto volverse tolerante a las temperaturas geotermales del suelo.

«Cuando los tres están allí —el virus, el hongo y la planta— la planta puede crecer en suelos realmente calientes», dice Roossinck. «El hongo solo no lo hace».

Los virus le permiten al pasto que crece el Parque Nacional Yellowstone soportar las altas temperaturas geotermales.
Ella y su equipo descubrieron que las plantas y el hongo pasan comúnmente virus de generación en generación. Si bien no saben exactamente qué función cumplen, asumen que los virus, de alguna manera, deben estar ayudando a sus anfitriones.

«Si no, ¿para qué se lo quedarían las plantas?», dice Roossinck. Si todos esos virus beneficiosos desaparecieran, las plantas y otros organismos que las alojan se volverían más débiles o morirían.

Protectoras para los humanos

Infecciones con ciertos virus benignos pueden ayudar incluso a proteger a los humanos de algunos patógenos.

El virus GB-C o virus de la hepatitis G, un virus no patogénico que es pariente cercano del virus del Nilo Occidental y del dengue, está vinculado a la progresión tardía del sida las personas VIH-positivo.

Científicos descubrieron también que el virus GB-C hace que la gente infectada con ébola sea menos propensa a morir.De la misma manera, el herpes hace que los ratones sean menos susceptibles a ciertas infecciones bacterianas, incluidas la peste bubónica y la listeria.

Cómo un coctel de virus salvó de la muerte a mi hija enferma , Los autores sospechan que sus hallazgos en roedores se replican en seres humanos.

Si bien las infecciones con virus del herpes «son vistas únicamente como patogénicas», dicen, la data muestra que el herpes entra de hecho en una «relación simbiótica» con su anfitrión, otorgándole beneficios inmunológicos.

Sin virus, nosotros y otras especies podríamos ser mucho más proclives a padecer otras enfermedades.

Tratamientos

Los virus son también uno de los agentes terapéuticos más promisorios para tratar ciertas enfermedades. La fagoterapia utiliza virus parta atacar infecciones bacterianas.

La fagoterapia utiliza virus tratar infecciones bacterianas.Este es un campo que ahora, con la creciente resistencia a los antibióticos, está empezando a crecer.»Un gran número de vidas se han salvado usando virus cuando los antibióticos han fallado», señala Suttle.

También se están estudiando a los virus oncolíticos, aquellos que infectan y destruyen selectivamente células cancerosas, como un tratamiento para el cáncer menos tóxico y más eficiente.

Como se replican y mutan constantemente, los virus cuentan con un repositorio masivo de innovaciones genéticas que otros organismos pueden incorporar.Los virus se replican insertándose dentro de células anfitrionas y secuestrando sus herramientas para replicarse.

Si esto sucede en una línea germinal (óvulos y esperma), el código viral puede pasar de generación en generación e integrarse permanentemente.

«Todos los organismos que pueden ser infectados por virus tienen la oportunidad de absorber genes virales y usarlos a su favor», explica Goldberg.

«La inserción de nuevo ADN en genomas es un gran modo de evolución». La desaparición de los virus, en otras palabras, impactaría en el potencial evolutivo de toda la vida en el planeta, incluido el Homo sapiens.

Los elementos virales representan aproximadamente el 8% del genoma humano, y los genomas de los mamíferos en general incluyen cerca de 100,000 restos de genes que se originan a partir de virus.

El código viral se manifiesta por lo general como piezas inertes de ADN, pero a veces cumplen nuevas y útiles —incluso esenciales— funciones.

En 2018, por ejemplo, dos equipos de investigadores hicieron, independientemente, un descubrimiento fascinante.

Un gen de origen viral codifica una proteína que juega un rol clave en la formación de la memoria a largo plazo moviendo información entre células en el sistema nervioso.

El ejemplo más impactante, sin embargo, tiene que ver con la evolución de la placenta de los mamíferos y el momento en que se expresan los genes en el embarazo humano.El embarazo también podría ser resultado de el efecto de los virus hace millones de años.

La evidencia indica que somos vivíparos gracias a un código genético que fue cooptado de antiguos retrovirus que infectaron a nuestros antepasados ​​hace más de 130 millones de años.

Como dijeron los autores del estudio publicado 2018 en la revista PLOS Biology: «Es tentador especular que el embarazo humano sería muy diferente —quizás inexistente— sino fuera por eones de pandemias retrovirales que afectaron a nuestros ancestros».

Expertos creen que estas marcas distintivas ocurren en todas las formas de vida multicelular. «Hay posiblemente muchas funciones que desconocemos», señala Suttle.

Científicos creen que solo hemos empezado a descubrir cómo los virus ayudan a sostener la vida, porque acabamos de empezar a estudiarlos.

En última instancia, cuanto más aprendamos de todos los virus, no solo los patógenos, estaremos mejor equipados para utilizar algunos virus en nuestro beneficio y desarrollar defensas contra otros que podrían dar lugar a una próxima pandemia.

Más que eso, aprender más sobre la riqueza de la diversidad viral nos ayudará a entender en más profundidad cómo funcionan nuestro planeta, los ecosistemas y nuestros cuerpos.

Como dice Suttle: «Necesitamos dedicar nuestros esfuerzos para tratar de entender qué hay allá afuera, para nuestro propio beneficio».

*Esta nota fue publicada originalmente en BBC Future. Haz clic aquí para leer su versión original (en inglés).

La OMS informó, además, que los contagios suman más de 8,7 millones, que Brasil y la India -el segundo y el cuarto país con más afectados- están en curva de casos ascendente y que Perú es el sexto país con más contagios del planeta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó este domingo que los muertos por coronavirus en todo el planeta ya superaron los 460.000 y los infectados, los 8,7 millones, en una nueva confirmación de que la curva global de la pandemia sigue creciendo, pese a la estabilización de gran parte de Europa y Asia.

La máxima autoridad en salud de la comunidad internacional explicó que en las últimas 24 horas se sumaron 138.926 infectados y 6.270 nuevos muertos, lo que elevó el total desde diciembre a más de 8,7 millones y 461.715, respectivamente, según la agencia de noticias EFE.

La OMS destacó que la cifra diaria de muertos de hoy superó en más de un millar a la de ayer, lo que demuestra que la situación está empeorando a nivel global.

La organización, además, hizo hincapié en que Brasil y la India -el segundo y el cuarto país más afectados del mundo, respectivamente- están desarrollando curvas de contagios ascendentes especialmente pronunciadas, mientras que Estados Unidos, el epicentro del brote global, mantiene una meseta en un nivel un poco menor a su pico.

Hace semanas, que la OMS advierte que gran parte de la curva ascendente a nivel global se debe a los brotes en el continente americano, con Estados Unidos y Brasil a la cabeza, pese a que sigue habiendo brotes importantes en Irán, India y Rusia, entre otros países.

Hoy, por ejemplo, destacó que Perú es el sexto país con más casos del planeta y que superó a España, aunque por ahora la mortalidad en el país sudamericano sigue siendo mucho más reducida.
En Perú más de 7.600 personas han fallecido por Covid-19, mientras que en España las defunciones superan las 28.000.

Europa fue el indiscutido epicentro de la pandemia durante el mes de abril con tasas de mortalidad muy elevadas, especialmente en Italia, España, Reino Unido y Francia.
Sin embargo, en el último mes y medio, todos estos países alcanzaron su pico y las cifras de nuevos contagiados y muertos comenzaron a caer drásticamente.

Algo similar esta ocurriendo en Nueva York, el principal brote que haya tenido hasta ahora Estados Unidos, pero como otros países están atravesando aumentos de casos importantes -aunque no tan dramáticos-, el país en su conjunto no ha visto una caída drástica de las cifras, sino una suerte de amesetamiento.

En una entrevista concedida al periódico francés Le Figaro, el multimillonario y filántropo estadounidense Bill Gates ha sugerido cuándo podría volver a la normalidad el mundo después de la pandemia de coronavirus.

Según el fundador de Microsoft, la sociedad necesitará de uno a dos años para superar por completo todas las consecuencias de la propagación del SARS-CoV-2. Para salir de la primera etapa de la pandemia, es necesario construir un sistema de actividades que elimine el riesgo de un retorno a la fase exponencial de la progresión de la infección, señaló Gates.

El empresario destacó que con los sistemas de prueba y monitoreo, los gobiernos podrán identificar rápidamente los puntos críticos de virus y mantenerlos bajo control. Asismismo, opinó que el estilo de vida promedio y el comportamiento cambiarán drásticamente debido al temor de los ciudadanos a contraer la enfermedad.

«Incluso las decisiones de las autoridades no los devolverán a los estadios hasta que se pruebe que el tratamiento o la vacunación pueden prevenir la muerte», sostuvo Gates.

El paso principal hacia un retorno a la vida normal será el desarrollo de métodos de tratamiento extremadamente efectivos o de una vacuna, apuntó el filántropo, recordando que la Fundación Bill y Melinda Gates está involucrada en ese proceso.

También expresó la esperanza de que Estados Unidos se una a una iniciativa global patrocinada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), destinada a acelerar el desarrollo de tecnologías para el diagnóstico el tratamiento del covid-19, criticando la decisión del presidente de Donald Trump de dejar de aportar a la organización.