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«Nada está descartado, pero no tengo intención de reunirme con Irán» dijo Trump en declaraciones a los periodistas en la Casa Blanca antes de su partida hacia los estados de Texas y Ohio, donde tiene dos eventos previos a su llegada a Nueva York para la reunión de líderes mundiales, informó la agencia de noticias EFE.

El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró hoy que no tiene intención de reunirse con el mandatario iraní, Hasan Rohani, durante la 74ª Asamblea General de la ONU, tras de la polémica generada por el ataque a una petrolera saudita la semana pasada, que Riad atribuye a Teherán.

«Nada está descartado, pero no tengo intención de reunirme con Irán» dijo Trump en declaraciones a los periodistas en la Casa Blanca antes de su partida hacia los estados de Texas y Ohio, donde tiene dos eventos previos a su llegada a Nueva York para la reunión de líderes mundiales, informó la agencia de noticias EFE.

Trump había insinuado en las últimas semanas que le gustaría encontrarse con Rohani para abordar la convulsa situación entre ambos países y se planteó incluso relajar las sanciones a Teherán, pero los ataques de la semana pasada a dos refinerías sauditas cambiaron radicalmente el guión: la Casa Blanca aumentó sus restricciones a Irán y anunció el envío de tropas a Arabia Saudita.

En medio de esta situación, Trump despidió a su asesor de seguridad nacional, John Bolton, en parte porque se oponía a su empeño en lograr una reunión en Nueva York con el líder iraní.

Aunque Rohani se había negado a reunirse con él antes incluso de los ataques en el golfo Pérsico, Trump soñaba con copar las portadas con una foto histórica como la que protagonizó el año pasado con el líder norcoreano, Kim Jong-un, y reivindicar de nuevo ante el mundo la imagen de negociador infalible que tiene de sí mismo.

La celebración de la Asamblea General llega tras la decisión de Trump de golpear con sanciones el banco central iraní, en un intento por asfixiar económicamente a Irán, además de aprobar el envío de tropas a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos en respuesta al reciente ataque contra refinerías sauditas.

El gobierno estadounidense acusó al banco central iraní de haber financiado desde 2016 con miles de millones de dólares a la Guardia Revolucionaria, a la Fuerza al Quds y al grupo chiita libanés Hezbollah, todos ellos considerados grupos terroristas por Washington.

Las opciones que propone el Pentágono no incluyen ataques a gran escala y se centran más bien en operaciones clandestinas con objetivos como los lugares desde los que Irán lanza sus drones y misiles de crucero, además de donde almacena sus armas.
Por su parte, las autoridades iraníes han declarado que tampoco quieren una guerra, pero aseguraron que responderán si existiera una agresión contra su país.

Las tropas estadounidenses trabajarán en «la defensa aérea y de misiles», según el secretario de Defensa norteamericano, Mark Esper. Por su parte, Irán advirtió que no permitirá una guerra en su territorio.

Estados Unidos anunció que enviará refuerzos militares a Arabia Saudita para prevenir posibles ataques como los ocurridos hace una semana contra las refinerías de la empresa petrolera saudí, Aramco. El presidente estadounidense, Donald Trump, aclaró que la medida no tiene por objeto una represalia miiltar, sino que es de naturaleza defensiva. Por su parte, Irán advirtió que no permitirá que una guerra alcance su territorio.

«Para impedir una escalada futura, Arabia Saudita pidió apoyo internacional para ayudarlos a proteger infraestructura crítica del reino. Los Emiratos Árabes Unidos también requirieron asistencia», señaló el secretario de Defensa, Mark Esper. Las tropas estadounidenses trabajarán en «la defensa aérea y de misiles», dijo Esper durante una rueda de prensa en Washington. El presidente norteamericano, Donald Trump aclaró que no planea desplegar una represalia militar sobre la república islámica, y desde el Pentágono reforzaron esa idea. «En respuesta a la petición del reino (de Arabia Saudita), el presidente aprobó el despliegue de fuerzas estadounidense, que van a ser de naturaleza defensiva», informó el jefe del Pentágono, Joseph Dunford.

Estados Unidos y Arabia Saudita culpan a Irán por los ataques del 14 de septiembre contra dos refinerías cerca de Riad, la capital de Arabia Saudita, realizados con drones y misiles de fabricación iraní. Los ataques, que redujeron a la mitad la producción de petróleo saudita e hicieron que se disparara el precio del oro negro, encendieron el temor a un enfrentamiento militar entre Estados Unidos e Irán. Desde Teherán negaron toda participación en los hechos, que fueron reivindicados por rebeldes hutíes que luchan en Yemen contra el reino saudita.

A estas medidas militares tomadas por la administración Trump se suman las sanciones económicas contra el Banco Central y otras instituciones esenciales para la economía iraní. Con ellas Estados Unidos busca desfinanciar al banco emisor de la república islámica ya que proporcionó «miles de millones de dólares» a dos grupos que integran listas negras en Estados Unidos, según informó el secretario del Tesoro, Steven T. Mnuchin. Además calificó las medidas como «las mayores» nunca impuestas a un país por su gobierno.

Desde Arabia Saudita se manifestaron confiados en que la llegada de las tropas de Estados Unidos permitirá aumentar la seguridad de la región. «Los últimos retos que confrontamos nos piden aumentar la cooperación de seguridad entre el reino y sus aliados y socios para garantizar que no haya ningún obstáculo para la economía internacional», indicó el ministro de Estado de Asuntos Exteriores saudí, Adel al Yubeir. A su vez recordó que Estados Unidos ya tiene tropas en la región y lidera «con la coordinación del reino» el dispositivo para proteger la navegación en el golfo y la zona del mar Arábigo. “El mundo debe tomar la responsabilidad de proteger la seguridad y la estabilidad de la región e impedir a Irán participar en actos hostiles», informó Adel al Yubeir.

Por otra parte, el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria iraní, Hosein Salamí, amenazó hoy con convertir en «el principal campo de batalla» al país que se atreva a atacar a Irán, después que Estados Unidos formalizara sus anuncios. «Nunca permitiremos que la guerra alcance nuestro territorio. (…) No pararemos hasta la destrucción del agresor y no dejaremos ningún lugar seguro», dijo el comandante tras la inauguración de una exposición de restos de drones estadounidenses derribados por Irán. «¿Qué hacen sus drones en nuestro espacio aéreo? Los abatiremos», declaró, afirmando que Irán venció la «dominación tecnológica estadounidense». Irán también negó que sus infraestructuras petroleras hubieran sido objeto de un ataque cibernético, como indicaron unas supuestas informaciones, después de que se detectaran problemas de conexión en las plataformas en línea de ese sector.

A su vez, los rebeldes yemeníes hutíes adoptaron de forma inesperada una actitud menos agresiva. Anunciaron que plantean interrumpir todos los ataques contra Arabia Saudita en el marco de una iniciativa de paz destinada a poner fin a un conflicto de cinco años en Yemen.

El Presidente de los Estados Unidos se mostró dispuesto a ayudar mientras que Macron se opone al acuerdo con el Mercosur hasta resolver los incendios.

El presidente Donald Trump dijo que había ofrecido la ayuda de EE.UU. al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, para ayudar a combatir los incendios en la Amazonía y que las perspectivas comerciales entre los dos países son «muy emocionantes», así lo informo el perfil.com

El comentario de Trump, en un tuit del viernes, vino después de que el presidente francés, Emmanuel Macron, indignado por los incendios, calificara a Bolsonaro de mentiroso y amenazara con bloquear el acuerdo comercial de la Unión Europea con los países de Mercosur. «Nuestras perspectivas comerciales futuras son muy emocionantes y nuestra relación es sólida, quizás más fuerte que nunca», dijo Trump en el tuit. «Le dije que si Estados Unidos puede ayudar con los incendios de la selva amazónica, ¡estamos listos para hacerlo!».

 

Rusia lamentó hoy el ensayo de un misil de alcance medio que llevó a cabo, el pasado domingo, Estados Unidos, denunciando que contribuye a aumentar la «tensión militar» y que demuestra que Washington busca desde hace tiempo romper el Tratado de Desarme Nuclear (INF) firmado en 1987.

«Todo esto es lamentable. Estados Unidos ha optado por aumentar la tensión militar», alertó el viceministro de Exteriores, Serguei Riabkov a la agencia rusa Sputnik.

Riabkov expresó su alarma por el propósito de Washington de aumentar su capacidad de desestabilización en la esfera que hasta hace dos semanas regulaba dicho tratado.

«Realizar un ensayo en un periodo tan corto es casi imposible, solo si no se preparó con anticipación», sostuvo el viceministro, para quien la prueba demuestra que Washington buscaba romper el Tratado INF «desde hace tiempo».

En Estados Unidos, donde hay una epidemia de adicción a los opioides, los estados que legalizaron la marihuana recreativa han visto una reducción en las muertes relacionadas con sobredosis de esos narcóticos de al menos un 20%, según un estudio publicado el miércoles.

En Estados Unidos, donde hay una epidemia de adicción a los opioides, los estados que legalizaron la marihuana recreativa han visto una reducción en las muertes relacionadas con sobredosis de esos narcóticos de al menos un 20%, según un estudio publicado el miércoles.

El consumo de marihuana con fines recreativos es legal en diez estados y Washington DC (Illinois se unirá al grupo en enero), mientras que 34 estados y la capital federal autorizan el uso de cannabis medicinal.

Al comparar las tasas de muertes por sobredosis antes y después de la legalización, y entre estados en varios puntos de legalización, los autores del nuevo artículo publicado en Economic Inquiry encontraron lo que llamaron un «efecto causal» que describieron como «altamente robusto» en la reducción de la mortalidad por opioides.

Su análisis econométrico coloca la reducción en el rango del 20 al 35%, con un efecto particularmente pronunciado para los opioides sintéticos como el fentanilo, la droga más mortal en Estados Unidos, según los últimos datos oficiales.

Todos los estados están afectados por la epidemia de opioides, dijo a la AFP el autor principal del estudio, Nathan Chan, economista de la Universidad de Massachusetts Amherst.

«Pero los estados donde se ha legalizado (la marihuana) no se ven tan negativamente afectados como los que no», explicó.

La legalización en sí misma no genera la reducción. Pero los estados que tienen acceso legal a marihuana a través de dispensarios registraron las mayores reducciones de mortalidad, escribieron Chan y sus colegas Jesse Burkhardt y Matthew Flyr de la Universidad Estatal de Colorado.

El estudio no analizó qué factores estaban en juego, pero Chan sugirió que podría ser que un número creciente de personas se automedicara y «lidiara con el dolor a través del consumo de marihuana, y por lo tanto era menos probable que tomaran opioides adictivos».

La naciente industria legal de la marihuana probablemente salude los hallazgos, pero también los tomará con cierto grado de precaución antes de que otros estudios los confirmen.

Algunos trabajos previos sobre el tema han tenido la conclusión opuesta: que el consumo de cannabis aumenta, en lugar de disminuir, el uso de opioides sin receta médica.

Sin embargo, Chan dijo que estos estudios, escritos principalmente por médicos y no por economistas, no lograron diferenciar adecuadamente entre una correlación positiva y una causalidad, una distinción importante dado que ciertos consumidores se ven atraídos por múltiples drogas.

Una hipótesis alternativa es que la legalización de la marihuana mejora la actividad económica de un estado y produce otros efectos sobre la delincuencia, el encarcelamiento, el empleo y la salud a largo plazo, que pueden estar relacionados con las sobredosis de opioides.

El mandatario ha señalado que EE.UU. no va a hacer negocios con Huawei, pero eso podría cambiar si hay un acuerdo comercial entre Washington y Pekín. Así lo informó RT Español.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha aseverado este viernes que Washington aún continuaba las conversaciones comerciales con China, pero que no iba a llegar a un acuerdo por ahora.

Asimismo, el mandatario ha señalado que Estados Unidos no va a hacer negocios con el gigante tecnológico chino Huawei, pero eso podría cambiar si hay un acuerdo comercial entre ambas naciones.

Las dos economías más grandes del mundo se han visto envueltas en una disputa comercial que ha sacudido los mercados financieros mundiales.

En medio de la nueva escalada de esa guerra comercial entre Washington y Pekín, las autoridades chinas dejaron caer el yuan al nivel más bajo en la última década después de que la semana pasada Trump decidiera extender los aranceles a casi todas las importaciones chinas, agravando de esta manera las tensiones comerciales entre ambos países.

Pekín responsabilizó de la depreciación del yuan al presidente de EE.UU., quien, por su parte, acusó al Gobierno chino de «manipulación monetaria» y de cometer una «importante violación» que con el tiempo debilitará a su propio país.

El desplome del yuan repercutió en todo el mundo, con marcadas caídas de los índices bursátiles de referencia en las bolsas de Nueva York, Europa, Japón, Hong Kong y Shanghái, entre otras.


 

La guerra comercial entre China y Estados Unidos puede provocar una masiva reestructuración de la cadena de suministros y de los flujos financieros mundiales y, tal vez, incluso una nueva recesión

China quiso dar ayer un respiro a su moneda, tras haberla señalado Estados Unidos como «manipuladora de la divisa» -una medida sin consecuencias reales pero con una alta carga simbólica- e intervino en el mercado para frenar la bajada del yuan, al que el lunes había dejado caer por debajo de la barrera psicológica de las 7 unidades por dólar, un nivel que no alcanzaba desde hacía 11 años.

Lo que sí hizo fue responder a Donald Trump adelantándose a sus nuevos aranceles -anunciados a partir de septiembre- y vetando desde ya la compra de cualquier producto agrícola estadounidense. También le mandó un recado: su batalla comercial tendrá consecuencias en la economía global, así lo informó El Mundo.

Con esa actitud, Pekín quiso dejar claro que por el momento no va a llevar a cabo una escalda mayor en la guerra comercial desatada por el Gobierno de Donald Trump, al menos en el campo de las divisas, pero que tampoco se va a arredrar. El Ministerio de Comercio del país asiático reveló que no sólo se han suspendido las compras de productos agrícolas estadounidenses por parte de empresas chinas, sino que no descarta aplicar más gravámenes a la importación de los bienes de este tipo adquiridos después del 3 de agosto.

La institución del gigante asiático lamentó la subida arancelaria y anunciada el viernes por EEUU y la consideró «una grave violación» de la tregua comercial pactada en junio por Trump y su homólogo chino, Xi Jinping. Además, se permitió recordar al inquilino de la Casa Blanca la «enorme capacidad de mercado» que tiene y se arrogó «unas perspectivas brillantes para la importación de productos estadounidenses agrícolas de alta calidad», informa Efe.

Con las medidas aplicadas ayer por el Banco Popular Chino para estabilizar el yuan se consiguió dar cierta calma a los mercados -el lunes Wall Street sufrió su mayor caída del año- pero no se disipó el índice del miedo que se ha instalado en ellos por temor a que la pugna comercial entre las dos mayores economías del mundo pueda provocar una masiva reestructuración de la cadena de suministros y de los flujos financieros mundiales y, tal vez, incluso una nueva recesión.

Las bolsas europeas intentaron recuperarse durante toda la sesión de la jornada de pérdidas del lunes, pero los esfuerzos no tuvieron efecto. Poco antes del cierre, coincidiendo con la apertura de Wall Street, todos los parqués del Viejo Continente volvieron al rojo y acabaron intensificando sus pérdidas. El Ibex firmó una caída del 0,89%, perdiendo los 8.700 puntos básicos, y cerrando la jornada en su mínimo anual.

Pero no fue la única. El resto de bolsas europeas también viraron al rojo. Así, el Dax de Fráncfort acabó con un descenso del 0,61%, el Ftse 100 de Londres del 0,69%, mientras que el Cac 40 de París experimentó una ligera caída del 0,02%. Al otro lado del charco, sin embargo, los índices buscaban el rebote de la negra sesión del lunes. Al cierre de esta edición, el Dow Jones crecía en cotas superiores al 1%.

Por otro lado, el petróleo de calidad Brent, referencia para el Viejo Continente, perdió los 60 dólares por barril, hasta cotizar en torno a los 59,7 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se ha situado en los 54,54 dólares.

El tiempo corre en contra de los actores de la guerra comercial, y ellos parecen ser conscientes. Las razones de Pekín para contenerse parecen múltiples. Está la tensión política en Hong Kong, el principal centro financiero del país, que sigue viviendo manifestaciones en favor de la democracia; está el frenazo de la propia economía china, puesto de manifiesto en, por ejemplo, el desplome del 14% de las ventas de automóviles en lo que va de año; y está la decisión del presidente chino, Xi Jinping, de celebrar por todo lo alto los 70 años del triunfo del comunismo en el país en octubre sin que haya una sensación de crisis política o económica.

Se llevaban a cabo en Atlanta, Baltimore, Chicago, Denver, Houston, Los Ángeles, Miami, Nueva York y San Francisco.

El gobierno de Estados Unidos puso en marcha este domingo, en nueve ciudades, redadas para detener a inmigrantes ilegales, informaron fuentes oficiales citadas por la prensa estadounidense e internacional.

Las redadas, anticipadas días atrás por el presidente Donald Trump en su cuenta de Twitter, se llevaban a cabo en Atlanta, Baltimore, Chicago, Denver, Houston, Los Ángeles, Miami, Nueva York y San Francisco.

En cambio, no se efectuaban en Nueva Orleans, donde también estaba previsto hacerlas, debido a que esa ciudad fue afectada por la tormenta tropical Barry, según las fuentes, citadas por medios norteamericanos y la agencia de noticias ANSA.

Ante el anuncio de las redadas, Unite Here, un grupo que representa a trabajadores de hoteles y aeropuertos en Estados Unidos y Canadá, aseguró en Twitter que el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) «quiere usar hoteles como cárceles».

«No sean parte de la separación familiar y el abuso de los derechos de los inmigrantes», pidió Unite Here al sector hotelero.

 

Como respuesta, dos grandes cadenas, Marriott y Choice, adelantaron que no permitirán que sus hoteles se conviertan en centros de detención de inmigrantes.

 

Télam

La grabación tiene lugar en el Océano Pacífico Oriental. Cerca de 8.000 kilos de cocaína fueron encontrados dentro de la embarcación.

Se dio a conocer este jueves el impactante video de la Guardia Costera de los Estados Unidos, donde miembros del servicio persiguen a un submarino que transportaba casi 8.000 kilos de cocaína. 

La filmación tiene lugar en el Océano Pacífico Oriental, donde se puede observar a uno de los oficiales que arriesga su vida para frenar la embarcación ilegal, y salta a la parte superior del sumergible mientras se mueve en la superficie del mar, según informó NBC News.

Según se observa en el video, una persona dentro del submarino termina abriendo la escotilla. Cerca de 8.000 kilos de cocaína fueron encontrados dentro, junto con cinco sospechosos de contrabando, de acuerdo a lo que informó la Guardia Costera. El valor estimado de las drogas en la calle es de 232 millones de dólares.

Los buques sumergibles autopropulsados, a menudo llamados “narco-subs”, son utilizados a veces por los cárteles y los traficantes para el contrabandear drogas a través de las fronteras. La operación ocurrió el 18 de junio y la que aparece en el video es una de las 14 embarcaciones de contrabando de drogas interceptadas.

El vicepresidente Mike Pence estaba allí cuando los miembros de la Guardia Costera descargaron las drogas incautadas en San Diego. Las operaciones llevarán al procesamiento de 55 presuntos contrabandistas, según el funcionario.

El Ministerio de Asuntos Exteriores destacó que la reciente aprobación de la venta de más de 2.200 millones de dólares en armas muestra el «apoyo» brindado por Washington.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán celebró hoy la reciente aprobación de la venta de más de 2.200 millones de dólares en armas por Estados Unidos, porque muestra el «apoyo» brindado por Washington frente a las amenazas de China, que advirtió que la medida «viola las leyes internacionales» y presentó una queja formal ante el Pentágono.

«La venta de armas a Taiwán demuestra el apoyo del gobierno estadounidense a las necesidades de defensa de Taiwán, así como su firme determinación de cumplir con sus compromisos de seguridad», señaló en un comunicado la cancillería taiwanesa.

Según el Departamento de Defensa de Estados Unidos, esta transacción contempla la venta a Taiwán de 108 tanques tipo M1A2T Abrams, así como de 250 misiles Stinger, en un acuerdo que, según Washington, «no alterará los equilibrios militares básicos en la región».

El gobierno isleño valoró la venta como un método para «mejorar la capacidad disuasoria» de Taiwán frente a las «provocaciones militares» llevadas a cabo por China, citó la agencia de noticias EFE.