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TikTok y WeChat podrán por el momento seguir descargándose en sitios de aplicaciones estadounidenses, después de que se alcanzara un acuerdo preliminar sobre la red china de intercambio de videos cortos y de que una jueza bloqueara este domingo la orden del Gobierno de Donald Trump contra el «WhatsApp chino».

La magistrada Laurel Beeler, de una corte del Distrito Norte de California, emitió una orden preliminar para bloquear la prohibición de las descargas de WeChat que iba a entrar en vigor a las 11.59 hora local de este domingo (03.59 GMT del lunes).

El Gobierno de EE.UU. anunció este sábado que retrasará durante una semana la aplicación de medidas contra la red social china TikTok, que iban a entrar en vigor el 20 de septiembre, después de que el presidente, Donald Trump, diera su «bendición» a un acuerdo preliminar para que pueda operar en el país.

“A la luz de los recientes acontecimientos positivos, el secretario de Comercio Wilbur Ross, bajo la dirección del presidente Trump, retrasará la prohibición de las transacciones identificadas en la Orden Ejecutiva 13942, relacionada con la aplicación de móviles TikTok, que hubiera entrado en vigor el domingo, 20 de septiembre de 2020, hasta el 27 de septiembre de 2020, a las 11:59 pm”, señaló el Departamento de Comercio en un comunicado.

Trump anunció horas antes que había dado “su bendición” a un acuerdo con TikTok por el que la red social se asociaría con las compañías estadounidenses Oracle y Walmart para operar en EE.UU., aunque señaló que las negociaciones todavía continuaban.

“He dado mi bendición al acuerdo, si lo logran sería genial y, si no, también estaría bien, pero es un gran acuerdo para EE.UU.”, indicó el presidente, que poco después agregó que aprobaba el acuerdo “en concepto”.

Trump destacó que si Oracle y Walmart se asocian con TikTok “la seguridad sería del 100 %, estarán empleando nubes separadas y una seguridad muy potente y estarán haciendo una contribución de 5.000 millones de dólares en educación”.

“Veremos si ocurre o no, pero conceptualmente pienso que es un gran acuerdo para EE.UU.”, opinó el presidente, que aseguró que de llegarse a un pacto se crearán 25.000 puestos de trabajo, la mayoría en Texas y que será una nueva compañía, aunque mantendrá el nombre de TikTok.

Las fuerzas de seguridad de la Casa Blanca interceptaron un paquete que había sido enviado esta semana al presidente Donald Trump y que al parecer tenía una sustancia tóxica en su interior, comunicó la cadena de televisión CNN, citando a dos fuentes policiales.

«Se realizaron dos pruebas para confirmar la presencia de ricina», publicó el medio en su página web, citado por la agencia de noticias rusa Sputnik.

La ricina es una glicoproteína altamente tóxica que se encuentra en las semillas de la planta de ricino y que se utiliza para la obtención de un aceite industrial.

La sustancia es venenosa por ya sea por inhalación o por ingestión, aunque este último en menor grado.

Una vez adentro del organismo, el compuesto químico impide que las células produzcan las proteínas que necesitan, por lo que las células mueren, y eventualmente puede llevar a la muerte del ser humano.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por su siglas en inglés) y el Servicio Secreto de Estados Unidos investigan el asunto.

«El FBI y nuestros socios del Servicio Secreto Y del Servicio de Inspección Postal están investigando una carta sospechosa recibida en una instalación de correo del Gobierno”, señaló el FBI en un comunicado citado por el Washington Examiner.

La Casa Blanca, que mantiene medidas de seguridad muy rigurosas y revisa los correos en una instalación ubicada lejos de la residencia del mandatario estadounidense, no emitió ningún comentario al respecto.

No es la primera vez que se utiliza ese veneno en un envío dirigido al Pentágono o a la Casa Blanca. En 2013, la actriz Shannon Guess Richardson -que participó de la serie «The Walking Dead”- confesó haberle enviado ricina por carta al entonces presidente Barack Obama, alcalde de Nueva York Michael Bloomberg y al expresidente de Alcaldes contra las Armas Ilegales Mark Glaze y un año más tarde recibió una condena de 18 años de cárcel.

El mandatario consideró que la primera vacuna estará aprobada en octubre o noviembre y que solo 24 horas después de su lanzamiento comenzará a ser distribuida a parte del país.

En contra de los pronósticos de los expertos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió que para abril del año próximo habrá suficientes dosis de una vacuna contra el coronavirus para todos los estadounidenses.

«Habremos fabricado al menos 100 millones de dosis de vacunas antes de fin de año. Y probablemente mucho más que eso. Cientos de millones de dosis estarán disponibles cada mes y esperamos tener suficientes vacunas para todos los estadounidenses para abril», aseguró el mandatario del país de alrededor de 330 millones de habitantes, durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca.

Trump reiteró que la primera vacuna estará aprobada en octubre o noviembre y que solo 24 horas después de su lanzamiento comenzará a ser distribuida a parte del país, según la agencia de noticias AFP.

Dos farmaceúticas, Moderna y Pfizer, están en la fase 3 de sus ensayos clínicos para desarrollar vacunas contra el coronavirus en Estados Unidos. La primera empresa espera los resultados definitivos en noviembre y la segunda, en octubre.

Los dos firmaron contratos con el Gobierno de Estados Unidos para entregar cientos de millones de dosis, una vez que tengan sus vacunas aprobadas por la agencia del Estado responsable, la FDA.

Cada vacuna se inyectaría en dos dosis, con tres o cuatro semanas de diferencia.

Pese al renovado optimismo de Trump, esta semana el director de los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC), Robert Redfield, dijo ante el Senado que la vacuna probablemente estará disponible para la gran mayoría de la población recién en el tercer trimestre de 2021.

En tanto, el científico jefe del equipo de la Casa Blanca para la producción de vacunas, Moncef Slaoui, dijo a la radio pública NPR que para fin de año solo estiman tener producidas entre 20 y 25 millones de dosis, una cifra mucho menor a los 100 millones que pronosticó hoy de nuevo Trump.

A seis semanas y media de unas elecciones marcadas por el coronavirus y la crisis económica que provocó, el presidente y candidato a la reelección, Trump, apuesta todo a conseguir en tiempo récord una vacuna, mientras la oposición y casi toda la comunidad científica -nacional e internacional- lo acusa de subestimar la situación epidemiológica desde el comienzo y gestionar mal la pandemia.

Estados Unidos es por lejos el país más golpeado del mundo con más de 6,7 millones de casos confirmados y más de 198.000 muertos.

Según los análisis de la Universidad Johns Hopkins, la institución privada líder en el conteo y relevamiento de cifras de la pandemia, solo tres estados tuvieron una reducción de sus casos diarios esta semana -Nevada, Luisiana e Illinois-, mientras que en otros seis -Arizona, Utah, Colorado, Wynoming, Arkansas y Carolina del Sur- aumentaron en más de un 50% con respecto a la semana pasada.

Múltiples expertos han advertido que, a nivel nacional, el país entró en un nuevo amesetamiento, pero con un nuevo número de contagios diarios alto, lo que podría desembocar en una nueva curva ascendente -como sucedió a mediados de año- si los estados flexibilizan abrupta y prematuramente las restricciones que impusieron en los últimos meses, incluidas las medidas de precaución más básicas como el uso de tapabocas y el distanciamiento social.

Al menos 15 muertos y más de medio millón de personas que tuvieron que abandonar sus hogares, es el saldo parcial de las decenas de incendios que arrasan la costa oeste de Estados Unidos, según las autoridades, que estiman que la situación empeorará en los próximos días.

El fuego afecta los estados de California, Oregón y Washington, donde hay zonas a las que los bomberos no pudieron aún acceder aún y las llamas se ven avivadas por altas temperaturas e intensos vientos muy secos.

Las autoridades locales fueron informando desde ayer sobre las víctimas mortales, entre ellas un bebé en el estado de Washington, mientras la mayoría de los fallecidos se registraron en California, indicó hoy AFP.

«En Oregón unos 500.000 habitantes fueron evacuados y la cifra sigue aumentando», según un comunicado de las autoridades de esa localidad, donde los bomberos luchan contra incendios que se extienden en una superficie de 365.000 hectáreas.

«Quiero ser franca al decir que esperamos ver una gran pérdida. Esta podría ser la mayor pérdida de vidas humanas y propiedades debido a los incendios forestales en la historia de nuestro estado»

En este estado, al menos cinco localidades quedaron «destruidas», detalló la gobernadora Kate Brown, quien explicó que el área afectada por las llamas en las últimas 72 horas es «dos veces la superficie que se ve afectada por los fuegos en el estado cada año».

En el noroeste de California, el incendio bautizado «August Complex Fire», un conjunto de 37 fuegos, se convirtió oficialmente ayer en el más grande de la historia en este estado, ya que se extiende por 190.000 hectáreas.

El portavoz de los Bomberos de California, Daniel Berlant, dijo que la vegetación seca originó esos incendios a los que calificó de «explosivos».

«Quiero ser franca al decir que esperamos ver una gran pérdida. Esta podría ser la mayor pérdida de vidas humanas y propiedades debido a los incendios forestales en la historia de nuestro estado», agregó Brown en conferencia de prensa.

En el norte de California, en el condado de Butte, ya arrasado por grandes incendios en noviembre de 2018 que causaron 86 muertes, la policía informó sobre siete nuevas muertes en las últimas horas, con lo que el saldo de víctimas en esta zona ya asciende a 10.

En el incendio llamado Creek, que ya consumió más de 70.000 hectáreas, también se vieron afectados unos 360 edificios, según los bomberos de California, mientras miles de trabajadores intentan extinguir las llamas.

En todo el Estado, hay más de 20 focos activos y el fuego ya consumió este año un total de 12.500 kilómetros cuadrados, un récord desde que comenzaron a hacerse estadísticas en 1987, de acuerdo a las cifras oficiales.

Cerca de Los Ángeles, el incendio Bobcat sigue fuera de control y ya abarcó a unas 9.000 hectáreas, según los bomberos.

En tanto, en el estado de Washington, las llamas consumieron más de 200.000 hectáreas, según el gobernador Jay Inslee, quien denunció el jueves las consecuencias catastróficas del cambio climático.

Las autoridades estiman que solo en California cerca de 14.000 bomberos combaten los incendios y no descartan que el número de víctimas fatales se incremente por la imposibilidad hasta el momento de ingresar a algunos sectores.

Más de 500.000 personas se han visto obligadas a evacuar debido a la presencia de incendios forestales en todo el estado, informaron las autoridades de Oregon el jueves.

Las cifras más recientes provienen de la Oficina de Manejo de Emergencias de Oregon, y representan a más del 10% de los 4,2 millones de habitantes de la entidad.

Los incendios han consumido más de 3.625 kilómetros cuadrados (1.400 millas cuadradas) en el estado esta semana. Las autoridades señalan que la actividad de las conflagraciones fue particularmente grave la tarde del jueves en el noroeste de la entidad, debido a las condiciones de calor y fuertes vientos.

La gobernadora Kate Brown señaló en conferencia de prensa que hay víctimas fatales, pero aún se desconoce la cifra exacta. Se ha reportado la muerte de al menos tres personas debido a los incendios en la entidad.

“Este tipo de evento ocurre una vez por generación”, alertó la gobernadora Kate Brown.

“Desde que asumí como gobernadora [en 2015] he visto temporadas de incendios históricos” y añadió que la de este año es “sin precedentes”.

Jody Evans, vecino de la ciudad de Detroit, en Oregon, dijo haber “cruzado el infierno” al escapar de las llamas que se acercaban a su casa.

“Fuego en ambos lados de la ruta, árboles caídos, viento que sopla, cenizas que vuelan”, dijo al describir la escena en un canal local de televisión.

Los gubernamentales Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC) pidieron a todos los estados del país estar preparados para distribuir a fines de octubre o principios de noviembre una posible vacuna contra el coronavirus, en caso de que ésta se apruebe.

Según informaron este miércoles el diario The New York Times y la cadena CNN, los CDC enviaron esos documentos el pasado 27 de agosto, el mismo día en que el presidente Donald Trump aseguró en su discurso ante la convención republicana que esperaba contar con una vacuna antes del fin de año.

La revelación ha aumentado la preocupación de algunos expertos en salud pública de que el Gobierno de Trump pueda estar presionando para acelerar el desarrollo de una vacuna, con el objetivo de tenerla lista y empezar a distribuirla antes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.

«Es difícil no interpretar esto como un intento de tener una vacuna para antes de las elecciones», lo cual puede tener «ramificaciones relacionadas con la seguridad» del producto, dijo al New York Times una epidemióloga de Arizona, Saskia Popescu, según reprodujo la agencia de noticias EFE.

El principal epidemiólogo del país, Anthony Fauci, dijo recientemente en entrevistas que es posible que haya una vacuna disponible para ciertos grupos incluso antes de que acaben los ensayos clínicos, en caso de que los datos preliminares sobre su eficacia y seguridad sean abrumadoramente positivos.

Los documentos, publicados por el New York Times y cuya autenticidad confirmaron los CDC a la cadena CNN, se enviaron a los 50 estados del país y a las autoridades de cinco ciudades: Nueva York, Chicago, Filadelfia, Houston y San Antonio.

Los CDC subrayaron que su plan todavía es «hipotético» y que simplemente busca empezar a organizar el gigantesco esfuerzo de planificación y movilización que deberá ponerse en marcha si la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) aprobara el uso de una vacuna este año.

Las vacunas, cuyo fabricante no se identifica, deberían administrarse en dos dosis separadas por tres o cuatro semanas, y se distribuirían de forma gratuita y primero a ciertos grupos considerados de alto riesgo, incluidos los trabajadores sanitarios.

También tendrían prioridad para recibirla las personas mayores de 65 años, los indígenas y otros integrantes de «minorías raciales y étnicas», además de los privados de libertad, de acuerdo con los documentos a los que tuvo acceso el New York Times.

Estados Unidos, que ya supera los 6.100.000 casos confirmados de coronavirus y las 185.000 muertes por la enfermedad, tiene por ahora tres vacunas en ensayos clínicos de la fase 3, desarrolladas respectivamente por Moderna y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID); por Pfizer y BioNTech; y por AstraZeneca y la Universidad de Oxford.

La Casa Blanca ha rechazado formar parte de una plataforma creada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para garantizar un acceso global y en términos de igualdad a la vacuna o vacunas contra la Covid-19 que se desarrollen.

Estados Unidos registró el lunes 33.888 nuevos casos de covid-19 y 594 muertes relacionadas con el virus, según datos de la Universidad Johns Hopkins.

Eso eleva el total nacional a al menos 6.030.587 infecciones y 183.597 muertes.

Los totales incluyen casos de los 50 estados, el Distrito de Columbia y otros territorios de EE.UU., así como casos repatriados.

Cientos protestan en EE.UU. contra el racismo al grito de «¡Siete balas, siete días!». La manifestación fue organizada por la familia de Blake, de 29 años y que está en el hospital sin movilidad de cintura para abajo.

Al grito de «¡Siete balas, siete días!», cientos de personas hicieron retumbar este sábado la ciudad de Kenosha (Wisconsin, EE.UU.) en una protesta destinada a pedir justicia para Jacob Blake, un hombre negro paralizado después de que la policía le disparara siete veces por la espalda hace casi una semana.

La manifestación fue organizada por la familia de Blake, de 29 años y que está en el hospital sin movilidad de cintura para abajo.

 

Brian Branford levanta el puño y mira hacia esas escalinatas icónicas de Washington. Lo aprieta fuerte hacia el cielo y brama: “¡No justice, no peace!”, «sin justicia, no hay paz», el grito de guerra que se eleva desde las miles de almas que se juntaron en este lugar donde este viernes, hace 57 años, el líder por los derechos civiles Martin Luther King reclamaba la igualdad entre blancos y negros.

Aquí, en las escalinatas del Lincoln Memorial otra vez plenas de manifestantes, décadas después de aquel famoso discurso de 1963 donde el reverendo clamaba “I have a dream”, tengo un sueño, el sueño no está cumplido. Aún se elevan las voces contra el racismo y la brutalidad policial. Aún se clama “Black lives matter”, las vidas negras importan.

“Ya es hora de que todo el mundo empiece a reconocer lo que está pasando, los negros lo sufrimos todas nuestras vidas. Esto no es nuevo para nosotros. Por eso estoy acá, Quizá mis nietos puedan ver un cambio”, dice Brian a Clarín, con barbijo, bajo un sol inclemente que eleva la sensación a 36 grados.

En el “mall”, ese espacio verde que se extiende en el corazón de Washington, miles de personas desafiaron al coronavirus y llegaron desde todo el país para hacer escuchar su voz.

Negros, blancos, latinos, muchos adolescentes y niños sentados en el césped, algunos con los pies refrescándose en las fuentes, todos con alguna pancarta, gorro o remera con consignas por la igualdad y justicia en los casos de brutalidad policial.

Brian había viajado desde Charlotte, North Carolina, especialmente para esta marcha que tiene un significado simbólico en estos tiempos de manifestaciones nacionales que se generaron tras el asesinato en mayo de George Floyd, el afroamericano que murió asfixiado bajo la rodilla de un policía blanco en Minneapolis.

Pero el clima se agravó más estos días, luego de que otro policía blanco disparara el domingo 7 tiros por la espalda contra Jacob Blake, de 29 años, en Kenosha, Wisconsin, y el joven quedara paralizado.

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Como en el caso de Floyd, el episodio fue filmado y subido a las redes sociales, lo que desató varios días de protestas. En una de esas marchas, un joven blanco de 17 años y admirador de la policía y simpatizante del presidente Donald Trump abrió fuego contra los manifestantes con un rifle en plena calle y mató a dos personas e hirió a otra antes de ser detenido.

El agresor había ido a Kenosha en respuesta a convocatorias por redes sociales de “milicias” de jóvenes blancos que pretendían proteger la propiedad privada de los manifestantes.

En este clima se llegó al aniversario del discurso de King. “Tengo 45 años y toda mi vida estuve lidiando con la brutalidad policial. Tengo un primo asesinado por la policía y en ese momento no fue importante porque no se veía, no había redes sociales. Ya es momento de que todo el mundo empiece a reconocer lo que está pasando”, dice Brian.

En ese mismo lugar donde se plantó King hace décadas, pasaron por el podio de oradores el hijo de King y su nieta Yolanda, de 12 años y también el reverendo Al Sharpton.

Los familiares de las víctimas de la brutalidad policial también estuvieron presentes. Desde Wisconsin llegó el padre de Jacob Blake que exigió que se investigue el caso de su hijo y denunció que “hay dos sistemas de justicia en EE.UU., hay un sistema blanco y hay un sistema negro. El sistema negro no lo está haciendo muy bien, pero vamos a levantarnos. Cada persona negra en EE.UU. va a levantarse. Estamos cansados», dijo. «¡Y no vamos a tolerarlo más, pido a todo el mundo que se levante! ¡Sin justicia no hay paz!», clamó el padre mientras la multitud repetía esa consigna con fuerza.

También habló el hermano de Floyd, Philonese: “Desearía que George estuviera aquí”, dijo y añadió: “Es por eso por lo que estoy marchando. Estoy marchando por George, Breonna, Ahmaud, Jacob, Pamela Turner, Michael Brown, Trayvon y por cualquiera que haya perdido la vida”, dijo en referencia a otras víctimas de la violencia de los uniformados.