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El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, presentará el próximo lunes, al mediodía, el proyecto de Ley de Presupuesto para 2020, que contempla un crecimiento del PBI de 1% y una inflación en torno a 34% en promedio, sin la reprogramación de la deuda que requiere también la aprobación del Congreso, informaron hoy fuentes del Palacio de Hacienda.

Por otro lado informaron que el Proyecto de Ley de Presupuesto ingresará por la Cámara de Diputados, y que ese mismo día será presentado por Lacunza.

Agregaron que se prevé que este año termine con una inflación cercana al 53% y una caída en torno a 2,6% del Producto Bruto Interno (PBI), lo que dejará ?un efecto de arrastre negativo? de 1% para el año próximo.

El crecimiento del 1% del PBI prevista para el año próximo está sustentado en un aumento de las exportaciones y una recuperación del 1,4% del Consumo Privado.

Si bien para este año se espera que las cuentas públicas cierren con un déficit en torno al 0,5% del PBI, en el cálculo del año próximo ?todavía no está cerrado? cuál será la variación, que el anterior ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, había estimado en un 1% de superávit.

Los funcionarios reconocen que la perspectiva de un aumento del 1% del PBI está a ?contramano? de todos los pronósticos privados, que la ubican con una caída del 1,1%.

Otro capítulo es el de las necesidades de financiamiento que requerirá el Estado Nacional. El Presidente Mauricio Macri busca que se reprogramen los vencimientos de algunos títulos emitidos tanto bajo legislación local como extranjera, y para eso necesita la aprobación del Congreso.

Debido a que esa iniciativa todavía no está cerrada, el proyecto de Ley de Presupuesto no contemplará esta prórroga y se tomarán los datos del programa financiero vigente.

A su vez, la inflación proyectada para 2020 se ubicaría en torno al 34% promedio y de 43% punta a punta, mientras que las estimaciones de tipo de cambio rondará los $74 a diciembre del 2020 y los $67 promedio, adelantaron fuentes oficiales.

Para este año, la Balanza de Pagos, que reúne todos los movimientos financieros y de bienes y servicios con el exterior, cerrará con un déficit en torno al 0,9% del PBI, pero para el año próximo se espera una ganancia del 0,4%.

Gran parte de eso obedece a que la la Balanza Comercial cerrará el año próximo con un superávit de US$ 17.500 millones, por encima de los US$ 16.100 que se esperan obtener este año.

Para eso, se espera que las exportaciones crezcan el 8,4% interanual y las importaciones un 1,3%, producto de la mayor actividad interna, informó La Nación.

El dólar para la venta al público bajó este martes dos centavos y finalizó a $58,13 promedio, en tanto en el segmento mayorista la divisa retrocedió un centavo y cerró a $56,01.

Para los operadores de la city fue una rueda tranquila, con bajo volumen de negocios, que no contó con la participación de la entidad que conduce Guido Sandleris.

En cuanto a la tasa de política monetaria, el BCRA convalidó una suba marginal respecto del cierre de ayer al finalizar a 85,991%.

El total adjudicado hoy fue de $235.333 millones y a partir de esta operatoria se generó una contracción de liquidez de $3.149 millones.

Gustavo Quintana, analista de PR Corredores de Cambio, aseguró que la rueda no contó con participación oficial y en la que «el tipo de cambio mayorista permaneció, con algunos altibajos, en torno a los $56».

Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios, explicó que como el volumen de negocios bajó 28% respecto de ayer, «el tipo de cambio comenzó a retroceder hasta llegar a un mínimo de $55,9200 pero sobre el cierre algunos bancos cubrieron sus posiciones, elevando el valor de la divisa hasta la figura de $56».

Y agregó que «no se detectó ventas del BCRA según operadores, ya que el volumen operado no dio para que intervenga el BCRA».

El volumen de negocios en el segmento de contado fue de US$ 381 millones, mientras que no se registraron operaciones en el segmento de futuros MAE.

En el mercado de futuros Rofex, se operaron US$ 300 millones; 96% más que ayer.

Los plazos más cortos concentraron más del 60% de los negocios.

Los precios finales para septiembre y octubre terminaron operándose a $58,10 y $61,30, informó El Chubut.

Sin sobresaltos cerró este viernes la cotización de la moneda extranjera. La divisa cotizó a 58,02 pesos.

El dólar cerró este viernes a $58,02 para la venta y acumuló así una baja de $4,01, el 6,9%, en la primera semana con restricciones cambiarias, en medio de un clima de mayor estabilidad.

La divisa terminó a un promedio de $53,79 para la punta compradora, según la información dada a conocer por el Banco Central. De ese modo, perdió 18 centavos con relación a la jornada anterior.

El dólar mayorista retrocedió 19 centavos frente al jueves y se ubicó en los $55,82, con lo que acumuló una baja de $3,69 respecto del viernes último.

Se trató de la segunda rueda consecutiva en la cual la plaza financiera no registró intervención oficial. La tasa promedio de política monetaria quedó en 85,828% tras un leve retroceso.

El lunes el mercado inició su actividad con la vigencia del control de cambios tras cerrar la semana anterior a $62,03 y experimentar un aumento acumulado de $17,02. .

El domingo, el Gobierno publicó un decreto en el que anunció la restricción de la compra de dólares, la obligación de exportadores de liquidar divisas y la autorización del pago de impuestos con bonos. Así, logró calmar la plaza cambiaria con medidas de alto impacto y limitó la fuerte volatilidad.

Durante las primeras jornadas, el organismo que conduce Guido Sandleris intervino con ventas directas al asegurar que las reservas estaban para ser utilizadas, pero luego se mantuvo al margen. En ese escenario, se dio un incremento en la oferta por parte del sector agroexportador, particularmente registrada durante este viernes, mientras la corriente compradora de empresas disminuyó ante el control de cambios.

Además, se dio un ritmo decreciente en el retiro de depósitos en dólares, aunque aún se mantiene en niveles elevados y ello afecta la cantidad de reservas.

La expectativa ahora está respecto de lo que sucederá con el desembolso pendiente por parte del FMI, informó Imneuquen.

En plena campaña, el actual mandatario aseguró que el control de cambios está basado en la mentira y que fue un invento del kirchnerismo.

En plena campaña electoral de 2015, Mauricio Macri aseguró que no sería necesario el cepo durante su gestión porque el control de cambios es producto de la desconfianza en las medidas económicas del Gobierno. Menos de cuatro años después, un domingo, anunció la vuelta de esta medida para contener la sangría de la divisa.

En «El juego del sobre», por El Trece, el actual Presidente dijo que el control de cambios «es un invento nefasto de este Gobierno (en referencia al de Cristina Kirchner) que logró que la Argentina no crezca, que hace cuatro años no se invierta en el país, no se genere trabajo nuevo para la gente, ¿producto de qué?, de la mentira».

Macri, por entonces jefe de Gobierno porteño y candidato presidencial de Cambiemos, analizó: «Cuando vos mentís con la inflación, con la pobreza, con la seguridad, vas negando sistemáticamente todo, caés en este tipo de instrumentos porque la gente ya no confía en vos y quiere agarrar, irse de los pesos porque le robás con la inflación y caés en el cepo».

Ante esta situación, en plena campaña, prometió: «Nosotros vamos a decir la verdad, que quede grabado ésto, no le voy a mentir a los argentinos ni con la inflación, ni con la pobreza, ni con nada. El cepo desaparece el 11 de diciembre». Y argumentó: «El cepo, insisto, se basa en la desconfianza. Cuando ganemos la segunda vuelta vuelve a generarse un clima de confianza».

Para Macri «los dólares están» y la Argentina no necesita «los del mundo». Por eso, aseguró: «Los tenemos nosotros pero como el Gobierno nos estafa con la inflación, la gente canutea (sic) unos dólares abajo del colchón».

Sin embargo, casi cuatro años después, el líder de Cambiemos debió recurrir al control de capitales para evitar la sangría de reservas y contener el precio de la moneda norteamericana pese a asegurar, en 2015, que durante su gestión «va a bajar el dólar».

Así lo reflejó el Relevamiento de Expectativas del Mercado del Banco Central. También proyectan una divisa a $66,7 y una caída de 2,5% del PBI en 2019.

Las consultoras y los bancos ajustaron sus proyecciones de inflación para este año tras la escalada del dólar luego de las elecciones primarias. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado que publicó este martes el Banco Central, la suba de precios estimada hacia fin de año alcanzará el 55%.

El resultado negativo para el oficialismo en las PASO y la crisis cambiaria que eso generó pateó el tablero de las proyecciones privadas sobre la economía de los próximos meses. En la encuesta del BCRA de julio, los participantes habían concluido que la inflación anual de 2019 sería de 40%. Pero el ajuste en el tipo de cambio, que lo llevó por encima de los $60, generó nuevas presiones a los precios de los bienes y servicios y la proyección fue corregida 15 puntos.

Si fuera así, la suba de precios de este año terminaría siendo casi ocho puntos más elevada que la de 2018, que fue de 47,6%. Además, el «arrastre» inflacionario que dejaría el 55% de 2019 impediría una desaceleración de precios marcada. El REM estimó, en ese sentido, que el índice anual de precios de 2020 se acercará a 38% y en 2021 por encima de 28%.

La trayectoria mes a mes de la inflación, según los analistas del mercado, vuelve a poner a un piso de 3% por lo menos hasta febrero del año que viene. Para agosto la expectativa es de un Índice de Precios al Consumidor (IPC) de 4,8% y de 5,8% en septiembre. El dato oficial del Indec sobre el mes pasado se conocerá el jueves de la semana que viene.

De acuerdo al REM, además, el sector privado recalculó cómo será el precio del dólar hasta fin de año. Los economistas consultados por la autoridad monetaria proyectaron una divisa a $66,70 cuando finalice el 2019. La encuesta no incluyó en sus estimaciones las últimas medidas tomadas por el Banco Central para limitar la cantidad de compras para empresas e individuos y la obligación para liquidar divisas por parte del sector agroexportador.

Por otra parte, la economía terminaría el año con una nueva caída del Producto Bruto Interno (PBI). El retroceso sería de 2,5%, igual a lo registrado en 2018. Al mismo tiempo, creen que 2020 también será un año recesivo con una baja de 1,1% en la actividad. Para comparar, hace un mes las consultoras y los bancos esperaban un crecimiento el año próximo cercano a 2%, informó TN.

El presidente del Banco Central encabeza una conferencia de prensa después de que la moneda estadounidense bajara más de tres pesos. El impacto de las iniciativas del Gobierno para estabilizar la divisa.

En un día de gran expectativa para el Gobierno, después de anunciar una batería de controles cambiarios, habla el presidente del Banco Central Guido Sandleris. Tras la implementación de las medidas del Ejecutivo, el dólar bajó más de tres pesos y cerró este lunes a $58,41.
Este mediodía, el ministro de Hacienda Hernán Lacunza encabezó una conferencia de prensa al salir de la reunión de gabinete. El funcionario afirmó que una de las conclusiones de la reunión tuvo que ver con la efectividad de la nueva política económica, que incluye límites a la compra de dólares y la obligación a los exportadores de que vuelquen sus divisas en el mercado cambiario.
En la mesa política de Casa Rosada, el Gobierno también decidió suspender el envío del proyecto de ley de reperfilamiento de la deuda pública y buscará primero llegar a algún consenso con los bloques opositores antes de presentar la iniciativa en el Congreso.
Así lo decidió el Poder Ejecutivo tras una reunión en la que participaron ministros del gabinete y las principales espadas parlamentarias del oficialismo. «Pusimos como objetivo central buscar consensos con la oposición antes de enviar la ley al Congreso. Vamos a avanzar en reuniones con los referentes opositores parlamentarios para lograr acuerdos previos al envío del proyecto y de la ida de Hernán Lacunza a la Comisión Bicameral», informó TN.

La suba del tipo de cambio se daba después de los controles de cambio que decidió aplicar el Gobierno de Mauricio Macri para intentar frenar la corrida cambiaria que se viene registrando desde el lunes 12 de agosto, tras las elecciones primarias.

Bull Market Brokers SA, agente de liquidación y compensación y agente de colocación y distribución integral de Fondos Comunes de Inversión, hizo saltar su cotización de 61 a 65 pesos en la tarde del domingo, tras conocerse las nuevas medidas oficiales.

Por su parte, Balanz Capital, agente de liquidación y compensación en los mercados BYMA, MAE y Rofex, también llevó al tipo de cambio minorista a los 60 pesos para la compra y 65 pesos para la venta.

– En el Banco de la Nación

El dólar comenzó a cotizar esta mañana a 59 pesos para la compra y 63 pesos para la venta, dos pesos por encima del cierre del viernes último.

Ese día, la divisa había cotizado a un promedio de 62,03 pesos, con lo cual acumuló en agosto una suba de 17 pesos.

Este lunes, comienzan a regir la batería de medidas que anunció el Gobierno para intentar controlar el mercado de cambios, así lo reseña Diario Jornada.

Desde la entidad explicaron que «es una medida excepcional». Los funcionarios del FMI se enteraron minutos antes del anuncio.

En los últimos días de la semana pasada, en medio de la crisis financiera y la sangría de reservas internacionales, el Banco Central observó un dato que generó preocupación y que terminó inclinando la balanza hacia la implementación de un control de cambios: el aumento en las compras de dólares por parte de empresas que buscaban cobertura ante la incertidumbre cambiaria. El equipo económico consideró que ese tipo de operaciones representaban acciones «especulativas» y buscó cortar sin miramientos la posibilidad de que las firmas compren divisas.

Esa fue una de las principales razones que llevaron al Gobierno a instrumentar restricciones en la compra de moneda estadounidense, aunque no fue la única. También necesita agrandar el colchón de reservas del BCRA para intervenir diariamente mediante ventas para evitar una suba aún mayor del tipo de cambio.

En agosto, por ejemplo, las reservas cayeron más de U$S13.600 millones, es decir un 20% del total en apenas un mes. En este contexto, los retiros de depósitos en dólares rozaron los U$S5000 millones. La aceleración de los desarmes de cuentas en dólares en los bancos también encendió una alarma.

El equipo económico buscó dar un gesto hacia el pequeño y mediano ahorrista en divisas. El mensaje que el Gobierno se encargó de bajar es que los dólares están. «Si quieren ir a buscarlos, que vayan», reflexionaba este domingo por la tarde un integrante de la mesa chica de decisiones económicas del Poder Ejecutivo.

El Gobierno asume la «contradicción» de haber repuesto un esquema de control de cambios, casi cuatro años después de haberse colgado la cucarda de haber desarmado el cepo cambiario de los últimos años del kirchnerismo. «Esto se trata de una medida excepcional y es producto de este contexto particular, necesitamos acortar la operación en el mercado para evitar a los especuladores», concluyó ese funcionario.

Una pregunta que aún no tiene respuesta y que este domingo discutían en los grupos de WhatsApp de operadores financieros es si esta medida activará, por lógica, un nuevo mercado paralelo del tipo de cambio, como aquel dólar «blue» durante los años del cepo, y cuyo precio terminaba siendo más relevante para el sector privado.

La lógica detrás de las últimas medidas del Gobierno responde a una meta mayor: evitar cualquier tipo de fluctuaciones de la divisa. Las tres principales determinaciones en medio de la crisis apuntan a eso.

Por un lado, a través de controles en la cantidad de dólares que puede demandar el sector privado, la presión sobre la cotización del tipo de cambio debería ser menor. En segundo lugar, plazos más cortos para que el complejo agroexportador liquide las divisas que consigue del comercio exterior. La consecuencia sería, entonces, una mayor oferta de divisas y esto evitaría que el único que ponga dólares para abastecer la demanda sea el Banco Central.

Por último y quizás la medida con mayor alcance, la reestructuración light de deuda a través de un reperfilamiento de los vencimientos deuda de corto, mediano y largo plazo. Esta decisión, estiman en el Banco Central, exigirá menos dólares de las arcas de Reconquista 266 para cumplir con las obligaciones en dólares.

Desde este lunes el mercado responderá si este paquete de medidas es suficiente. Por lo pronto, este lunes en Estados Unidos habrá feriado por el Día del Trabajo, por lo cual una buena parte de las operaciones sobre activos argentinos volverán el martes.

La medida fue tomada con una celeridad tal que los funcionarios del Fondo Monetario Internacional se enteraron minutos antes de que las modificaciones se hagan públicas. En el Gobierno sostienen que el diálogo con la oposición para comentar y explicar los nuevos controles de cambios ya estaban en marcha. Pocas horas después del anuncio formal en el Boletín Oficial, el movimiento en los pasillos del Banco Central se tornó extraño para un domingo por la tarde. Los principales empresarios banqueros llegaban para reunirse cara a cara con Guido Sandleris.

Tras una jornada complicada y ante la falta de resultados, el Gobierno implementará desde este lunes nuevas estrategias para evitar más saltos e intentará estabilizar el dólar.

Si la estrategia oficial avanza, el titular del Banco Central, Guido Sandleris,  adoptaría una política similar a la que en su momento determinó Federico Sturzenegger hace más de un año, cuando todavía no existía el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional -junio del año pasado- y el dólar estaba en $26, la entidad hacía una oferta diaria de dólares de US$ 5.000 millones. Esa política se interrumpió abruptamente cuando Argentina firmó el primer documento con el FMI.

En este contexto de fragilidad, el gobierno intenta calmar los mercados, con el objetivo de lograr tranquilidad cambiaria y salir de la emergencia.

Según confirmaron fuentes del Gobierno a «La Nación», la decisión de intervenir con mayor fuerza y que no fue desmentida por el Banco Central, se dará después de dos medidas que impulsó el organismo para evitar que la sangría de dólares impacte en los bancos. Así, el Banco Central fijó que las grandes exportadoras no podrán tomar créditos por más de $1500 millones. Y, ayer por la tarde, les prohibió a los bancos girar utilidades sin su autorización.

El equipo de Hernán Lacunza se mantuvo en las últimas horas en comunicación permanente con las autoridades del Banco Central. Hubo, en verdad, una triangulación con el propio Presidente, que sigue la situación financiera y las subas y bajas de la moneda estadounidense en tiempo real.

La evaluación que hizo el equipo económico de Lacunza fue que el actual sistema de subastas de dólares no logra recuperar la estabilidad. A algunos, incluso, les hizo recordar el «sistema de goteo» que llevó adelante Sturzenegger a principio de 2018 y que le costó unos US$10.000 millones al Banco Central.

El dólar se vende en promedio tanto en el Banco Nación como en la city porteña a $60, en el marco de una jornada de tensión financiera, en el ámbito doméstico.

El Banco Central tuvo que realizar tres licitaciones de venta de billetes por unos 300 millones de dólares al cabo de las cuales logró aplacar la cotización mayorista por debajo de los $ 58.

En la misma línea, la autoridad monetaria dispuso que las entidades financieras limiten el financiamiento en pesos para las empresas exportadoras, de manera de inducirlas a vender divisas, para poder conseguir liquidez en moneda local.

En tanto, el riesgo país aumenta un 7% hasta alcanzar los 2.142 puntos básicos.

Por su parte, las acciones líderes en la Bolsa de Comercio porteña registran una suba de 2,9%, movidas por operaciones de recompra de títulos por parte de las propias compañías, tras la fuerte caída de sus cotizaciones.

Lo mismo sucede que los ADR argentinos que cotizan en Wall Street, que lo hacen con mayoría de alzas y con los papeles de los bancos y algunas energéticas que crecen 2% promedio.

En los commodities, el petróleo sube 1,25% y cotiza a 60,80 dólares el barril de la variedad Brent y a 56,30 dólares el barril del tipo WTI con un alza de 1,40%, así lo destaca Télam.