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El dólar bursátil se encarece por la volatilidad de acciones y bonos después del anuncio de postergación del pago de la deuda bonaerense. El BCRA volvió a vender divisas para frenar el oficial.

La caída de los precios de las acciones y los bonos argentinos, luego de conocida la intención de la Provincia de Buenos Aires de postergar el pago de deuda, contagió de inmediato al valor del dólar derivado de las operaciones bursátiles -ajenos a los controles- con una clara alza del tipo de cambio implícito, comenta INFOBAE.

Así, el “contado con liquidación” ya supera los 81 pesos y la brecha con el oficial mayorista, contenido por ventas del BCRA, trepa al 35 por ciento.

En el mercado de cambios se empieza a notar una mayor demanda mayorista, que coincide con una renovada inestabilidad financiera por la situación de pago de los bonos de la provincia de Buenos Aires y una eventual reestructuración de títulos nacionales.

Al igual que el lunes, cuando se desprendió de unos USD 60 millones para acotar el aumento de la cotización, el Banco Central debió salir este martes con un posturas vendedoras por unos USD 50 millones en la plaza mayorista, donde la divisa cerró a $60,06, el precio más alto desde el pasado 14 de agosto.

El monto negociado en el mercado de contado (spot) fue de unos USD 254,7 millones, muy por debajo de las ruedas anteriores, cuando redondeó los USD 400 millones. Fuentes del sector privado estimaron entre 50 y 60 millones las ventas oficiales de la jornada.

El dólar oficial mantiene casi los mismos precios desde el 30 de agosto pasado. Cabe recordar que el 1° de septiembre, la administración de Mauricio Macri impulsó un control de cambios moderado (con un tope de USDS 10.000 por mes para la demanda privada), que se ajustó a apenas USD 200 diarios a partir del 28 de octubre, la definida la elección presidencial.

Luego, el nuevo gobierno de Alberto Fernández decidió establecer un impuesto del 30% para la demanda de divisas para ahorro y turismo, que cerró el círculo de un “cepo” cambiario todavía más rígido que el vigente entre el 31 de octubre de 2011 y el 16 de diciembre de 2015.

En el promedio de bancos del microcentro porteño, con la referencia mayorista, permanece casi estático por debajo de los 63 pesos para la venta, lo que lleva al valor real del billete a los $81,90 por el recargo “solidario” del 30 por ciento.

Hasta la semana pasada, esta brecha del 30% se transmitió a las cotizaciones alternativas. El dólar libre en la reducida plaza marginal, y los dólares “MEP” y “contado con liquidación”, todos ellos se habían mantenido debajo de los 80 pesos y más baratos que el dólar “solidario”.

La tensión financiera consecuente de la propuesta de postergación del pago de capital del bono bonearense 2021, por unos USD 250 millones, habilita a partir de ahora una ruptura de este equilibrio cambiario, con un incremento de la brecha de precios entre el tipo de cambio oficial y controlado y las variantes ajenas a las restricciones, en las que se refleja la verdadera percepción del valor del dólar para los agentes financieros.

Con el control de cambios del segundo gobierno de Cristina Kirchner la brecha entre el dólar oficial y el libre alcanzó el 30% después de seis meses, en mayo de 2012. En 2020, los tiempos parecen acortarse, y dicho umbral está siendo alcanzado en menos de tres meses, a partir del “súper cepo” del 28 de octubre pasado.

La devaluación de las monedas emergentes también es un factor bajista para el peso argentino. En Brasil el dólar asciende un 3,2% en lo que va de 2020, de 4,02 a 4,15 reales. En ese aspecto, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) que confecciona el Banco Central, en base a la evolución de las divisas de los principales socios comerciales de la Argentina y su respectiva inflación, continúa descendiendo gradualmente en la medida en que el mercado de cambios mantiene estabilizadas las cotizaciones por el “cepo”.

Ahora en 119 unidades, el tipo de cambio real de la Argentina se encuentra 19 puntos por encima del alcanzado el 17 de diciembre de 2015, cuando se eliminó el anterior control de cambios (base 100) y apenas siete puntos por encima del 11 de agosto, antes de la debacle financiera posterior a las PASO, que llevó a una inmediata alza del dólar de 30%, desde los 45 a los 60 pesos.

En relación a las reservas internacionales, las mismas retrocedieron en niveles casi idénticos a las ventas de dólares del BCRA, en USD 45.315 millones este lunes, según datos sujetos a ajuste.

El dólar para la venta al público cerró hoy a $62,96 promedio, con una baja marginal de dos centavos respecto de ayer, el mismo valor que perdió en en la semana, como resultado de las compras del Banco Central, según apuntaron operadores de mercado.

En el sector mayorista la moneda estadounidense finalizó sin cambios a $59,81, en tanto que en el balance semanal permaneció sin modificaciones.

El dólar con el recargo de 30% -contemplando el impuesto PAÍS- culminó a $81,90.

El dólar contado con liquidación (CCL), cuya operatoria cierra más tarde en coincidencia con el mercado bursátil, se vende a $79,48 (+2,1%), mientras que el dólar MEP cotiza a $77,45 (+1,6%).

El analista financiero, Christian Buteler, indicó que en la rueda de hoy el BCRA «habría comprado US$ 60 millones».

«Con un dólar en $60, recesión y un cepo brutal, el único que puede comprar es el BCRA. Pero (esta medida) no es gratis, para eso debe emitir pesos que presionarán sobre precios y dólar libre», detalló.

Las compras oficiales fueron mayores, según Fernando Izzo, analista de ABC Mercado de Cambios. «Hoy el BCRA tuvo que comprar 180 millones de la divisa norteamericana, para equilibrar el mercado y poder mantener el tipo de cambio en la base de $ 59,8160 que se mantiene casi inamovible desde el 21 de diciembre pasado», señaló en su reporte diario.

Gustavo Quintana, analista de PR Corredores de Cambio, señaló que la divisa norteamericana volvió a operar lateralizada «en los niveles definidos como mínimos por el BCRA».

Y, agregó que puntuales órdenes de compra instaladas sobre el final de hoy «justificaron un mínimo deslizamiento del tipo de cambio mayorista».

El volumen operado en el segmento de contado fue de US$ 412 millones y se operaron US$ 4 millones en el sector de futuros MAE.

En el mercado de futuros Rofex se operaron US$ 211 millones. Los plazos más cortos concentraron más del 50 % del volumen operado.

Enero y febrero se operaron a $ 60,93 y $ 62,65, con tasas de 32,40 % y 35,31 % TNA, respectivamente.

En cuanto a las Leliq, el BCRA convalidó una baja de 300 puntos básicos respecto del cierre de ayer al finalizar en 52% promedio, el nuevo piso fijado anoche por el Directorio de la entidad monetaria.

El total adjudicado fue de $ 129.671 millones sobre vencimientos por $ 128.403 millones y a partir de esta operatoria se generó una contracción de liquidez de $ 1.267 millones.

Según especialistas, tanta es la tranquilidad que hay en el mercado de cambios del dólar mayorista que «los operadores de bancos, empresas e inversores, por ahora no ven un riesgo inmediato de que el tipo de cambio se dispare».

El dólar para la venta al público cerró este viernes a $62,98 promedio, con una baja de dos centavos, mientras que en la primera semana del año retrocedió un centavo.

En el sector mayorista la moneda estadounidense finalizó sin cambios a $59,81, y en el balance semanal perdió dos centavos.

El dólar con el recargo de 30% -contemplando el impuesto PAÍS- culminó a $81,90.

El dólar contado con liquidación (CCL), cuya operatoria cierra más tarde en coincidencia con el mercado bursátil, se vende a $76,60, mientras que el dólar MEP cotiza a $75,53, con ganancias de 2,1% y 1,4%, en ese orden.

Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios, resaltó que es tanta la tranquilidad que hay en el mercado de cambios del dólar mayorista que «los operadores de bancos, empresas e inversores, por ahora no ven un riesgo inmediato de que el tipo de cambio se dispare».

En este sentido, indicó «prueba de ello es que bajaron los últimos días los contratos de futuros del dólar (NDF) en el sistema Rofex mas de US$ 250.000 millones que registraba el sistema en la última semana del año anterior, siendo el stock actual de 750.000 millones por el total y concentrados en enero y febrero 500 millones».

Gustavo Quintana, analista de PR Corredores de Cambio, comentó que fue una rueda de desarrollo tranquilo, en el que «la divisa norteamericana volvió a requerir del auxilio de las compras oficiales para no sufrir una baja más importante de su cotización».

El volumen operado en el segmento de contado fue de US$ 344 millones, y en el sector de futuros MAE fueron operados US$ 4 millones.

En el mercado de futuros Rofex se operaron US$ 79 millones.

Los plazos más cortos concentraron casi 50% del volumen operado.

En enero y febrero se operaron a $61,64 y $63,65, con tasas que continúan en el entorno del 40%.

En cuanto a las Leliq, el BCRA dejó hoy sin cambios, en 55%, la tasa de política monetaria en una única licitación.

El total adjudicado fue de $128.390 millones sobre vencimientos por $127.072 millones y a partir de esta operatoria se generó una contracción de liquidez de $1.317 millones, informó Télam.

La devaluación del peso argentino y los cambios que llegaron con la sanción de la Ley de Emergencia Económica, impactan en los bolsillos de los turistas.

Pese a las vicisitudes que atravesó la economía a lo largo del año, incluida la devaluación del peso, la pérdida del poder adquisitivo del salario, la instauración del cepo cambiario y, finalmente, el impuesto que recarga al dólar y a los gastos en moneda extranjera con un impuesto del 30%, para miles de argentinos la elección del destino para tomarse vacaciones vuelve a ser Uruguay o Brasil.

ese a las vicisitudes que atravesó la economía a lo largo del año, incluida la devaluación del peso, la pérdida del poder adquisitivo del salario, la instauración del cepo cambiario y, finalmente, el impuesto que recarga al dólar y a los gastos en moneda extranjera con un impuesto del 30%, para miles de argentinos la elección del destino para tomarse vacaciones vuelve a ser Uruguay o Brasil.

Sobre todo, para aquellos que aprovecharon la «ventana de oportunidad» antes de la sanción de la Ley de Emergencia Económica y se adelantaron comprando pasajes o paquetes sin el recargo.

Brasil volvió a estar en la mira de los potenciales turistas a partir del avance del dólar sobre el real, un hecho que fue confirmado tanto por mayoristas como agencias de viajes. Sucede que el billete verde se afianzó en los 4,20 reales en el país vecino, luego de haber rondado los 3,70 allá por el mes de julio.

Al rendir mucho más los billetes verdes en ese destino, las playas brasileñas escalaron rápido entre los destinos internacionales más solicitados, según agencias.

En cuanto a los destinos más elegidos durante la última semana para volar en el verano 2020, desde TurismoCity elaboraron un top 5 que está liderado por Miami y seguido por Río de Janeiro.

Este ranking muestra varias coincidencias respecto del que informó Despegar. Los destinos internacionales que más crecieron en los últimos siete días en esa compañía fueron Río de Janeiro, Madrid, Florianópolis, Barcelona y Miami.

Los motivos de este relativo optimismo se basan no solo en que la moneda brasileña perdió terreno frente al dólar, sino que también la inflación se mantuvo controlada, pues se espera que la suba anual no supere el 5 por ciento en 2019.

Desde la Agencia Brasileña para la Promoción del Turismo Internacional, confirman que la ventaja relativa que tiene ese país frente a otros destinos, como algunas playas del Caribe, es que es más barato en dólares

Gislon Machado Neto, presidente del organismo, afirmó que «muchos argentinos, a causa de la crisis, van a dejar de viajar por los Estados Unidos y el Caribe y van a ir al Brasil».

El funcionario le brindó especial relevancia al número de turistas argentinos que eligen ese destino que, según estimaciones oficiales, alcanza anualmente una cifra de 2,6 millones, siendo los lugares preferidos Florianopolis, Rio de Janeiro, Bahía y Buzios, entre otros del amplio litoral marítimo brasileño.

Para quienes elijan Florianópolis, en la playa de Canasvieiras es factible encontrar un alojamiento estándar para cuatro personas por unos 200 reales ($2.800) diarios. En playas como de los Ingleses, hay hoteles con tarifas desde los 180 reales ($2.520) por pareja.

Ya instalados y a la hora de ir a la playa, los precios por el alquiler de una sombrilla con dos sillas cuesta unos 30 reales y una cerveza ronda los 10 reales.

En Uruguay el panorama es mucho menos optimista, más allá del imán turístico de Punta del Este y de algunas zonas sobre el litoral del río Uruguay, por sus bellezas naturales y destinos termales.

El motivo de preocupación es nuevamente la diferente velocidad que adquirió el dólar en ambos países, ya que en la vecina orilla, si bien el tipo de cambio muestra cierta corrección alcista, es mucho menor que la registrada en la Argentina, con el evidente deterioro de los precios relativos.

Es por ello que desde agencias y el propio Ministerio de Turismo (Mintur) trabajan en conjunto desde hace meses para idear un plan estratégico que permita que lleguen a Uruguay la mayor cantidad de turistas extranjeros, así como también lograr impulsar aún más el turismo interno de los uruguayos en su propio territorio.

Algunos de los beneficios que se ofrecen es la devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en todas las compras turísticas y del impuesto a los combustibles (24%) en las estaciones de servicio cercanas a la frontera. También, el congelamiento de precios de 300 productos que forman parte de una canasta elaborada entre el gobierno y los supermercados del este.

A ello se suma la devolución del 22% del IVA en servicios gastronómicos, catering y alquiler de autos; 0% de IVA en hoteles, tax free en locales adheridos y devolución del 10,5% de IVA en alquileres de inmuebles pagando con tarjeta de crédito o débito.

Pese al veloz tratamiento del proyecto en el Congreso, el Gobierno todavía no publicó la norma en el Boletín Oficial.

A pesar de que la Emergencia Económica es ley todavía no rige el recargo del 30% a las operaciones con divisas, como la adquisiciones de dólares y compras en el exterior. Ya que el Gobierno todavía no reglamentó la ley, es decir, no la publicó en el Boletín Oficial. De este modo, hasta que eso no suceda no entrará en vigor.

La ley se sancionó a gran velocidad, contra reloj: entró la semana pasada en Diputados, la Cámara baja le dio media sanción en una maratónica sesión el viernes y un día después el Senado le dio luz verde. Se trata de una ley clave para el Ejecutivo, ya que establece una serie de medidas impositivas para aumentar la recaudación, en tiempos de crisis económica.

Pese al fuerte impulso que le dio el Gobierno de Alberto Fernández al proyecto la ley todavía no fue publicada en el Boletín Oficial, lo que se esperaba que sucediera este lunes. Hay dudas sobre la reglamentación de la norma en los próximos días, ya que para el 24 el Ejecutivo declaró asueto administrativo, mientras que el 25 es feriado por Navidad. El presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, Darío Martínez, anticipó que trabajan en la reglamentación de las Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva y que «seguramente» sea promulgada el martes en el Boletín Oficial, al hablar en El Destape Radio.
Hasta ese momento, mientras siga sin entrar en efecto, las operaciones en dólares se podrán seguir haciendo sin el recargo de 30% establecido por la Emergencia Económica. Como la compra de divisas para el ahorro y el turismo, las contrataciones de servicios online o de streaming con facturaciones desde el exterior, la compra de servicios en el exterior que se contraten vía agencias de viajes, los pasajes para viajar fuera del país, excepto que sean entre ciudades limítrofes, y las compras en línea al exterior.

Hay que aclarar que quedaron fuera de la normativa las compras de bienes o servicios en cuotas realizadas con anterioridad a la vigencia de la ley, es decir antes del 21 de diciembre. Las importaciones de insumos para la producción tampoco serán alcanzadas por la ley que busca alcanzar la solvencia fiscal, fortalecer las reservas internacionales y reactivar la economía.
Más allá de la demora de la publicación de la ley en el Boletín Oficial, rige el cepo a la compra de divisas, que limita a U$S200 la compra mensual para quienes hagan la operación vía digital, a través del homebanking. Según los datos el cierre de la cotización del viernes pasado, para quienes todavía no hayan usado su cupo del mes, necesitarían hoy $12598 para comprar U$S200, mientras que con el recargo del 30% deberían desembolsar $16377,40.

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Emergencia Económica: la ley no se reglamentó y todavía no rige el recargo del 30% a la compra de dólares
Pese al veloz tratamiento del proyecto en el Congreso, el Gobierno todavía no publicó la norma en el Boletín Oficial.

23 Dic 2019, 08:13

El Senado sancionó la Emergencia Económica el sábado por la madrugada (Foto: NA – Pablo Lasansky).
El Senado sancionó la Emergencia Económica el sábado por la madrugada (Foto: NA – Pablo Lasansky).
A pesar de que la Emergencia Económica es ley todavía no rige el recargo del 30% a las operaciones con divisas, como la adquisiciones de dólares y compras en el exterior. Ya que el Gobierno todavía no reglamentó la ley, es decir, no la publicó en el Boletín Oficial. De este modo, hasta que eso no suceda no entrará en vigor.

La ley se sancionó a gran velocidad, contra reloj: entró la semana pasada en Diputados, la Cámara baja le dio media sanción en una maratónica sesión el viernes y un día después el Senado le dio luz verde. Se trata de una ley clave para el Ejecutivo, ya que establece una serie de medidas impositivas para aumentar la recaudación, en tiempos de crisis económica.
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Hasta ese momento, mientras siga sin entrar en efecto, las operaciones en dólares se podrán seguir haciendo sin el recargo de 30% establecido por la Emergencia Económica. Como la compra de divisas para el ahorro y el turismo, las contrataciones de servicios online o de streaming con facturaciones desde el exterior, la compra de servicios en el exterior que se contraten vía agencias de viajes, los pasajes para viajar fuera del país, excepto que sean entre ciudades limítrofes, y las compras en línea al exterior.

Hay que aclarar que quedaron fuera de la normativa las compras de bienes o servicios en cuotas realizadas con anterioridad a la vigencia de la ley, es decir antes del 21 de diciembre. Las importaciones de insumos para la producción tampoco serán alcanzadas por la ley que busca alcanzar la solvencia fiscal, fortalecer las reservas internacionales y reactivar la economía.
Más allá de la demora de la publicación de la ley en el Boletín Oficial, rige el cepo a la compra de divisas, que limita a U$S200 la compra mensual para quienes hagan la operación vía digital, a través del homebanking. Según los datos el cierre de la cotización del viernes pasado, para quienes todavía no hayan usado su cupo del mes, necesitarían hoy $12598 para comprar U$S200, mientras que con el recargo del 30% deberían desembolsar $16377,40.
Fernández: «Tenemos que terminar con esa práctica de ahorrar en dólares»

El Presidente advirtió que el dólar es «un bien escaso» en el país y dijo que se debe terminar con la modalidad de ahorro en esa divisa. «Argentina se quedó sin dólares, eso pasó. Se quedó con tan pocos dólares que Mauricio Macri fijó un cepo muy necesario porque se le fugaron U$S100 mil millones. Argentina necesita que vuelvan a entrar dólares, y que esos dólares vuelvan a formar parte de las reservas del Estado. Tenemos que terminar con esa práctica de ahorrar en dólares», afirmó.

En una entrevista a La Cornisa, explicó que como la moneda estadounidense escasea en la Argentina «tiene que estar muy cara». En referencia el recargo del 30%, indicó: «No es el que importa insumos el que tiene que pagar ese impuesto para tener dólares. Es para el que use los dólares para viajar, para hacer turismo, para ahorrar en en esa divisa».

La recientemente sancionada Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva enumera las operaciones que van a estar alcanzadas por el dólar turista, es decir que van a tener -durante los próximos cinco años por lo menos- un recargo del 30% respecto del dólar oficial. También, las excepciones.

El texto del proyecto, tal como está redactado, aún plantea varios interrogantes que serán develados cuando se conozca su reglamentación, en la que se trabajó este fin de semana.

Pero, por lo pronto, para evitar un aluvión judicial, quedaron exceptuados de pagar el recargo, todas las compras hechas antes de que haya sido sancionada la Ley, o sea hasta el 21 de diciembre. Estas son algunas claves para tener cuenta antes de comprar un bien en el exterior o contratar un servicio turístico.

Paquetes turísticos

El impuesto del 30% se aplica a la compra de servicios en el exterior que se contraten a través de agencias de viajes y turismo –tanto mayoristas como minoristas– del país. Esto fue cuestionado por las agencias locales, quienes pidieron una alícuota diferenciada del 15%. En el sector argumentan que esto genera una disparidad en el mercado ya que, quienes contraten servicios por Booking, por ejemplo, podrán pagar lo contratado, en el lugar de destino y en efectivo, sin pagar el impuesto. «La gente va a terminar usando el dólar blue en sus viajes al exterior y no va a utilizar más la tarjeta de crédito», explica Gustavo Hani, titular de la Federación de Agencias de Viaje (FAEVyT). En cambio, se verían afectadas las agencias minoristas tradicionales, como también algunas plataformas virtuales que están habilitadas legalmente para operar en el país, como Atrápalo, Despegar, Al Mundo y Viajo Bien, entre otras.

El costo extra, además, también se va a aplicar sobre los alquileres temporarios dentro de la Argentina pero contratados a través de plataformas globales, del tipo AirBnb.

Pasajes al exterior

También pagarán el 30% adicional, los pasajes terrestres, aéreos y por vía acuática, de pasajeros con destino fuera del país. A este texto original se agregó: «En la medida en que para la cancelación de la operación deba accederse al Mercado Único y Libre de Cambios a los efectos de adquisición de las divisas correspondientes en los términos que fije la reglamentación». Es decir, que el impuesto alcanza a las ventas de todas las empresas, menos, a priori, a las de Aerolíneas Argentinas y Lan Argentina, porque además de cobrar las tarifas en pesos, no tienen que girar sus dividendos al exterior. Ahora falta ver cuál será, en la reglamentación, el alcance exacto de la medida.

Pasajes al exterior, a ciudades limítrofes

Quedaron exceptuados del 30% los viajes al exterior «cortos», entre ciudades limítrofes, como entre Posadas (Misiones) y Encarnación (Paraguay), siempre que se paguen en pesos. Es decir que las operaciones que no impliquen cambio de divisas quedarán excluidas. Pero como quedó redactada, la norma no especifica que los viajes sean entre ciudades limítrofes.

Compra de moneda extranjera

Otros segmentos alcanzados por el pago del tributo del 30%, son las compras de billetes y divisas en moneda extranjera –incluidos los cheques de viajero.

Compras on line​

El recargo también se aplica a las compras efectuadas a través de portales virtuales como Amazon, Ebay y Alibabá, o «con cualquier otra modalidad por la cual las operaciones se perfeccionen, mediante compras a distancia, en moneda extranjera», señala el Proyecto.

En el caso de los servicios contratados con empresas del exterior, el recargo se va a concretar en la fecha de cobro del servicio, tanto si se paga en forma total o en cuotas. En este último caso, el monto del 30% se aplicará en su totalidad con el primer pago.

Abonos de streaming

Finalmente, también se pagarán según el «dolar turista», algunos servicios masivamente consumidos como Netflix, Spotify y Youtube y otros servicios online o de streaming pero que se facturan desde el exterior. También en este caso, como no se conoce la reglamentación del nuevo impuesto, no se sabe si se aplicará sobre el precio final, incluido el 21% del IVA, detalló El Clarín.

A partir del aumento de las retenciones y el recargo del 30% sobre las tarjetas y el ahorro, la divisa tiene nueve valores distintos. Una por una, cuáles son.

Con las últimas medidas dispuestas por el Gobierno, hoy en Argentina conviven al menos 9 tipos de cotizaciones distintas para la moneda estadounidense.

De mayor a menor, aquí están, estas son.

1. Dólar ahorro/tarjeta

Con el recargo del 30% dispuesto por el Gobierno sobre las compras realizadas con tarjeta en moneda extranjera y sobre la adquisición de divisas para atesoramiento dentro del circuito oficial, ese monto se fue a $81,99. El recargo empezará a regir cuando se promulgue la ley correspondiente. Al mismo tiempo, el ministro de Economía, Martín Guzmán, aseguró que se mantendrá el cepo de venta de US$200 por persona y por mes.

2. Dólar blue

Es el billete que se vende en el mercado informal, a través de cuevas o “arbolitos” en la calle. Fue el que dio el mayor salto en la semana, ya que el lunes pasado cotizaba a $66,50 y el viernes estaba en $76. Para los economistas lo más probable es que siga escalando hasta igualar al dólar tarjeta y se convierta en el referente de los precios. La brecha con el oficial saltó al 20%.

3. Contado con Liqui

Es una operación legal para conseguir dólares en el exterior. Se convirtió en el camino preferido de las empresas.Se compran títulos o acciones argentinas en pesos y luego se venden en el exterior en dólares. Al comienzo de la semana cotizaba por debajo del blue. El viernes llegó a $74.

4. Dólar minorista

Se mantiene prácticamente estable desde hace 45 días en $63. Es el precio al que pueden acceder los particulares pero siempre dentro del cerco de US$200 establecido por el cepo.

5. Dólar mayorista

Es el que se usa para el comercio exterior, el pago de deudas dolarizadas y de dividendos. Se mantiene desde principios de noviembre por debajo de $60. Teóricamente es el que incide en la fijación de los precios de los productos importados.

Tipo de cambio múltiple y brecha cambiaria

6. Dólar para industria y servicios

Por el efecto de las retenciones, los exportadores de manufacturas y de servicios reciben en realidad un dólar de $56,83.

7. Dólar para carne y lácteos

Con el aumento de las retenciones quienes exportan esos productos lo hacen a un dólar de $54,84.

8. Dólar trigo, maíz y girasol

Los productores que exportan de estos cereales y granos reciben $50,85.

9. Dólar soja

Con la nueva suba de retenciones que las lleva al 33%, los productores de soja perciben $40,08.

Lo que viene

Los economistas consultados por el Económico concuerdan en que el blue seguirá subiendo, mientras que tienen perspectivas diferentes acerca de lo que ocurrirá con el oficial. Esteban Domecq, director de Invecq Consultora, sostiene que “están rompiendo una señal clave que tiene que ver con el precio más importante de la economía. Hoy no sabemos cuánto vale un dólar y se pierden las referencias para muchos bienes que estaban dolarizados como inmuebles o autos”. Sostiene que “la válvula de ajuste que habrá que monitorear va a ser la brecha cambiaria.

Todavía estamos en un contexto en el que por el apretón monetario se siente mucho el faltante de pesos y eso es lo que le saca fuerza al blue, que tendría que converger, como mínimo, a la zona de $80. Esto tendría que ocurrir a partir de marzo o abril, cuando baja la estacionalidad propia del verano”.

Del lado del dólar oficial, que lleva 45 días cotizando en el mismo nivel, Domecq no prevé que se mueva demasiado.

“Lo que estamos viendo es que el ancla antiinflacionaria de esta economía va a ser el tipo de cambio, junto con el ancla tarifaria”. Con la suba de retenciones y el recargo del 30% para el dólar ahorro/tarjeta que dispuso el Gobierno “hay una especie de devaluación implícita. El dólar turismo está subiendo casi $18. Y con las retenciones opera una transferencia de recursos. El dólar soja esta al 50% del dólar ahorrista. Que haya tipos de cambio múltiples con mucha dispersión es negativo porque genera una fuerte distorsión de precios relativos”. De este modo “el mercado de cambios se empieza a romper. ¿Quién va a ir a vender dólares al oficial? También puede impactar en el comercio exterior con subfacturación de exportaciones. No conozco casos de implementación de este tipo de regímenes que hayan resultado bien”.

“El dólar blue y el dólar ahorro/tarjeta van a tender a equipararse en los próximos días”, plantea Martín Kalos, de Elypsis. “Después habrá que ver qué política cambiaria se adopta para que el oficial se deslice lo más suavemente posible. El Gobierno quiere que el dólar se mueva levemente por debajo de la inflación porque esto permitiría ayudar a anclar expectativas”. Kalos menciona que “el dólar sería una de las anclas inflacionarias. Una de las cuestiones clave es cómo articulen las expectativas. No creo que pretendan que el dólar le gane a la inflación en 2020”.

¿El dólar blue incide en los precios? A mediados de noviembre Elypsis hizo una encuesta entre las pymes y el 42% de las industrias dijo que el blue tiene incidencia en los costos de su empresa y en los precios de los productos. “Si bien la mayor parte de los costos están atados al dólar oficial, hay otros costos financieros que terminan asociados al blue. Y lo mismo ocurre con las expectativas”. Para casi un tercio de los empresarios, la incidencia del blue es entre media y alta. “Los empresarios lo tienen más en cuenta de lo que uno esperaba. Esto también tiene que ver con la memoria. En 2015 y 2016 cuando se liberó el tipo de cambio, el blue terminó siendo el precio real”.

¿El salario será una de las anclas inflacionarias de este modelo? “El salario seguramente es una variable sensible, perdió 20% contra la inflación en los últimos 4 años y no puede perder más. Es crucial encontrar cuándo y cómo ir aumentando el salario. Probablemente no haya de entrada recursos para dar aumentos permanentes en forma masiva. Por ahora la estrategia del Gobierno parece ser dar sumas puntuales a los sectores más vulnerables. Es probable que el salario real en el promedio de 2020 pierda, pero hacia fin de año es posible que haya espacio para una recuperación. Eso dependerá de cómo transcurra la crisis y la renegociación de la deuda”, indicó El Clarín.

La suspensión de la indexación de las jubilaciones, en la mira. La suba de retenciones y el dólar quieto, claves.

Si algo deja en claro la Ley de Solidaridad Social y Reactivación productiva que trató aceleradamente el Congreso Nacional es que el Gobierno quiere equilibrar las cuentas públicas.

Con decisiones fuertes, y tal vez costosas en el tiempo por posibles juicios —como la suspensión de la fórmula de actualización de las jubilaciones—, la suba de las retenciones a las exportaciones de granos y aceites, la marcha atrás del cronograma de reducción impositiva que aplicó el gobierno de Mauricio Macri y el aumento de las escalas para Bienes Personales, el paquete impositivo de Alberto  Fernández se encamina a terminar 2020 sin aumentar el déficit fiscal. Toda una señal para un gobierno peronista.

La búsqueda de consistencia fiscal (el déficit de 2020 podría terminar en 0,9% del PBI) y la autorización al Tesoro para que coloque en el Banco Central unaletra en dólares por US$4.513 millones (el monto cubre intereses de bonos con legislación extranjera y pagos a organismos internacionales del año próximo) fue música en los oídos de los bonistas que ahora creen que el Gobierno tratará de evitar por todos los medios el default.

Esa letra del Tesoro, junto con el «reperfilamiento» de Letes en dólares hasta fin de agosto, es leído también como que Alberto Fernández está decidido a avanzar en una negociación con el Fondo Monetario para despejar los compromisos de deuda de 2021 en adelante.

El FMI, como es tradicional, es un acreedor privilegiado y ofrece un paraguas para aplicarles una quita a los tenedores de bonos que se pondrán en la cola esperando que algo del ahorro fiscal que proyecta el Gobierno pueda llegar a sus bolsillos.

Pero la «contundencia» del ajuste (así lo define Marina Dal Poggetto en un análisis muy sólido del Económico de Clarín) encuentra otra pata fundamental en el impuesto al turismo y al ahorro aplicado en las compras de dólares con esos destinos.

El dólar turista (todavía resuenan las excepciones al proyecto original como los viajes a países limítrofes) incorpora un impuesto de 30% que juega a favor del Tesoro o del Banco Central.

Si alguien lo compra, pagará el gravamen de 30% en pesos y si no lo hace, le deja los dólares al Central para alivio de Miguel Pesce que, en la semana, pronosticó una larga vida tanto para el cepo cambiario como para el impuesto al turismo al exterior que, en principio, tendría cinco años de vigencia.

El nacimiento de un abanico importante de clases de dólar (de acuerdo a las retenciones, dólar sojadólar carne o dólar turismo o ahorro, etc.) inaugura también una serie de intentos para eludir esos impuestos mientras que el Gobierno intentará que sea el dólar de $63 el que rija la fijación de precios de la canasta alimenticia y básica de las familias. ¿Lo logrará?

La Argentina tiene una nutrida historia sobre los tipos de cambio diferenciales caracterizada por un resultado efectivo en los primeros meses de vigencia que, con el tiempo, va cediendo y se produce el «traspaso» de operaciones desde los dólares oficiales a los marginales o sucedáneos.

El esquema del ministro Martín Guzmán arranca con dos anclas antiinflacionarias: el dólar y las tarifas quietas.

En el caso de las tarifas de gas y luz, el congelamiento, en principio, es por seis meses, y todo indica que el desfasaje frente a la inflación o a la suba de costos correría por cuenta de las empresas prestadoras.

Para el caso del dólar, la vigencia de la estabilidad es indefinida pero, presumiblemente, la quietud actual desembocará en algún esquema de actualización a la marcha del resto de los precios.

Sin una hoja de ruta explícitamente definida, los analistas económicos y los operadores del mercado entienden que Guzmán buscará que los salarios y las jubilaciones puedan crecer algo por encima de la inflación mientras que las tarifas y el dólarlo hagan por debajo.

La profundización del cepo cambiario y el fuerte ajuste fiscal impulsado por la desindexación de las jubilaciones y el aumento de los impuestos le ponen los pilares para un plan orientado a la consistencia fiscal, sin que una reducción de gasto público aparezca en el horizonte, informó Clarín.

El dólar para la venta al público cerró en $ 62,99 promedio, con una baja de ocho centavos respecto del jueves, y en la semana perdió ocho centavos. En el sector mayorista la moneda estadounidense finalizó sin cambios a $59,81, mientras que en el balance semanal perdió 13 centavos.

El dólar contado con liquidación (CCL), cuya operatoria cierra más tarde en coincidencia con el mercado bursátil, se vende a $73,14, lo que representó una baja de 1,2%, mientras que el dólar MEP cotiza a $71,71, con una suba de 1,1%. De esta manera, el CCL continúa con la tendencia bajista que vino mostrando en las últimas cuatro ruedas.

Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios, señaló que “el mercado de cambios del dólar mayorista ficticiamente equilibrado por regulación de oferta y demanda de la divisa por parte del BCRA, se mantuvo en los niveles de ayer”. Y agregó que “se notó muy activo a los exportadores que, ante el panorama financiero cambiario de fin de año y necesidad de pesos, les conviene vender ante un precio de dólar fijo de $ 59,8150 desde hace más de una semana”.

El volumen total operado por el mercado de cambios fue de US$ 363 millones, casi el mismo monto que ayer.

En el mercado de futuros Rofex se operaron US$ 336 millones. Los plazos más cortos concentraron poco más del 45% del volumen operado y finalizaron para los plazos de fin de diciembre y de enero en $ 60,49 y $ 62,66.

En cuanto a las leliq, el BCRA convalidó una baja de 500 puntos básicos respecto del cierre de ayer al finalizar a 58,00% promedio.

El total adjudicado fue de $ 142.602 millones sobre vencimientos por $ 85.563 millones y a partir de esta operatoria se generó una contracción de liquidez de $ 57.038 millones, señaló Télam.

Si los tiempos se dan de acuerdo a lo planificado por el Gobierno, el sábado el Congreso transformará en ley tanto la Emergencia Económica como el proyecto de Solidaridad Social.

Y una de las primeras medidas que entrará en vigencia es el nuevo impuesto al dólar, que recargará un 30% su valor.

Por lo tanto, hoy sería la última jornada en la que se podrán efectuar transacciones tanto con tarjeta como en efectivo con moneda extranjera sin pagar el gravamen.

La intención de la Casa Rosada es que luego de la media sanción en Diputados se avance en tiempo récord con el tratamiento en el Senado, por lo que el fin de semana ya estarán aprobados los proyectos. De ser así, con la promulgación en el Boletín Oficial ya estarían vigentes las nuevas disposiciones.

¿Cómo se puede aprovechar esta última “ventana» en la que todavía está vigente el impuesto al dólar? Éstos son algunos datos para tener en cuenta:
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. Compra de dólares por “home banking” al valor oficial: todavía es posible comprar hasta U$S 200 mensuales por persona sin tener que pagar el impuesto del 30%. Por lo tanto, con pesos en la cuenta es posible adquirir hasta esa suma aproximadamente a $ 63. A partir de la semana que viene ya entrará en vigencia el denominado “dólar ahorro”, que surge de aplicar el gravamen, por lo que el precio crecería hasta alrededor de $ 82. Estas operaciones se aceleraron en los últimos días para aprovechar el “cupo” mensual, aunque la cifra es sustancialmente menor desde que se endureció el cepo cambiario tras las elecciones presidenciales, a fin de octubre.

. Adquisición de pasajes “baratos” para viajar al exterior: el precio de los tickets están nominados en dólares, pero la liquidación todavía se hace al tipo de cambio oficial. Un pasaje de USD 1.000 debe pagarse aproximadamente $ 63.000. Pero cuando quede sancionada la ley, el aumento será de 30%, por lo que habrá que pagarlo $ 82.000. Esto llevó a un aumento exponencial en la compra de tickets aéreos con destinos internacionales. No sólo es aún más barato comprar ahora, sino que además muchos hacen el arbitraje, vendiendo dólares en el mercado informal a más de $ 75 y luego utilizar los pesos para comprar los pasajes aéreos.