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La ineficiente economía estatal del país está atravesando una crisis de liquidez por la implosión de la economía de su aliada Venezuela y el endurecimiento del embargo comercial bajo la presidencia del estadounidense Donald Trump.

En los últimos meses, el gobierno ha abierto unas 80 “tiendas en dólares” en las que se venden productos como electrodomésticos y repuestos para automóviles, que debe adquirir en el extranjero en divisas.

Hasta entonces, el Estado -que tiene controla el sector minorista- vendía estos bienes en pesos convertibles locales, que según dice es equivalente al dólar, pero carece de valor en el extranjero. Las divisas no eran consideradas medios legales de compra en Cuba desde 2004.

Iset Maritza Vázquez Brizuela, vicepresidenta primera de la mayor corporación comercial del país, CIMEX, dijo el jueves en una mesa redonda en la televisión estatal que el país seguirá abriendo más tiendas en dólares este año.

Según afirmó, algunas tiendas ampliarán también el rango de productos que venden, para incluir por ejemplo generadores eléctricos, sistemas de seguridad y calentadores.

El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, dijo en el programa televisivo que los automóviles serán vendidos ahora en divisas.

La ministra de Finanzas, Meisi Bolaños Weiss, indicó que habrá un descuento del 10% en el precio actual en pesos convertibles, aunque eso significa que seguirán teniendo un alto sobreprecio, ya que en la actualidad es de un 400% o más.

Por esta razón, es improbable que los autos modernos acaben desplazando pronto a los vetustos Chevys de los años 50 y los Lada de tiempos de la Unión Soviética, cuya presencia seguirá dominando las calles cubanas.

Los beneficios seguirán siendo destinados a un fondo para mejorar el atribulado sistema de transporte público de Cuba, señaló.

Las tiendas cubanas seguirán vendiendo alimentos y productos básicos para el hogar en pesos convertibles o en su otra moneda, el peso local.

El dólar bursátil se encarece por la volatilidad de acciones y bonos después del anuncio de postergación del pago de la deuda bonaerense. El BCRA volvió a vender divisas para frenar el oficial.

La caída de los precios de las acciones y los bonos argentinos, luego de conocida la intención de la Provincia de Buenos Aires de postergar el pago de deuda, contagió de inmediato al valor del dólar derivado de las operaciones bursátiles -ajenos a los controles- con una clara alza del tipo de cambio implícito, comenta INFOBAE.

Así, el “contado con liquidación” ya supera los 81 pesos y la brecha con el oficial mayorista, contenido por ventas del BCRA, trepa al 35 por ciento.

En el mercado de cambios se empieza a notar una mayor demanda mayorista, que coincide con una renovada inestabilidad financiera por la situación de pago de los bonos de la provincia de Buenos Aires y una eventual reestructuración de títulos nacionales.

Al igual que el lunes, cuando se desprendió de unos USD 60 millones para acotar el aumento de la cotización, el Banco Central debió salir este martes con un posturas vendedoras por unos USD 50 millones en la plaza mayorista, donde la divisa cerró a $60,06, el precio más alto desde el pasado 14 de agosto.

El monto negociado en el mercado de contado (spot) fue de unos USD 254,7 millones, muy por debajo de las ruedas anteriores, cuando redondeó los USD 400 millones. Fuentes del sector privado estimaron entre 50 y 60 millones las ventas oficiales de la jornada.

El dólar oficial mantiene casi los mismos precios desde el 30 de agosto pasado. Cabe recordar que el 1° de septiembre, la administración de Mauricio Macri impulsó un control de cambios moderado (con un tope de USDS 10.000 por mes para la demanda privada), que se ajustó a apenas USD 200 diarios a partir del 28 de octubre, la definida la elección presidencial.

Luego, el nuevo gobierno de Alberto Fernández decidió establecer un impuesto del 30% para la demanda de divisas para ahorro y turismo, que cerró el círculo de un “cepo” cambiario todavía más rígido que el vigente entre el 31 de octubre de 2011 y el 16 de diciembre de 2015.

En el promedio de bancos del microcentro porteño, con la referencia mayorista, permanece casi estático por debajo de los 63 pesos para la venta, lo que lleva al valor real del billete a los $81,90 por el recargo “solidario” del 30 por ciento.

Hasta la semana pasada, esta brecha del 30% se transmitió a las cotizaciones alternativas. El dólar libre en la reducida plaza marginal, y los dólares “MEP” y “contado con liquidación”, todos ellos se habían mantenido debajo de los 80 pesos y más baratos que el dólar “solidario”.

La tensión financiera consecuente de la propuesta de postergación del pago de capital del bono bonearense 2021, por unos USD 250 millones, habilita a partir de ahora una ruptura de este equilibrio cambiario, con un incremento de la brecha de precios entre el tipo de cambio oficial y controlado y las variantes ajenas a las restricciones, en las que se refleja la verdadera percepción del valor del dólar para los agentes financieros.

Con el control de cambios del segundo gobierno de Cristina Kirchner la brecha entre el dólar oficial y el libre alcanzó el 30% después de seis meses, en mayo de 2012. En 2020, los tiempos parecen acortarse, y dicho umbral está siendo alcanzado en menos de tres meses, a partir del “súper cepo” del 28 de octubre pasado.

La devaluación de las monedas emergentes también es un factor bajista para el peso argentino. En Brasil el dólar asciende un 3,2% en lo que va de 2020, de 4,02 a 4,15 reales. En ese aspecto, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) que confecciona el Banco Central, en base a la evolución de las divisas de los principales socios comerciales de la Argentina y su respectiva inflación, continúa descendiendo gradualmente en la medida en que el mercado de cambios mantiene estabilizadas las cotizaciones por el “cepo”.

Ahora en 119 unidades, el tipo de cambio real de la Argentina se encuentra 19 puntos por encima del alcanzado el 17 de diciembre de 2015, cuando se eliminó el anterior control de cambios (base 100) y apenas siete puntos por encima del 11 de agosto, antes de la debacle financiera posterior a las PASO, que llevó a una inmediata alza del dólar de 30%, desde los 45 a los 60 pesos.

En relación a las reservas internacionales, las mismas retrocedieron en niveles casi idénticos a las ventas de dólares del BCRA, en USD 45.315 millones este lunes, según datos sujetos a ajuste.

Desde las PASO las arcas de la autoridad monetaria habían caído U$S22.000 millones. Por los controles cambiarios, la divisa se mantuvo estable tras las elecciones.

El cierre casi total de la demanda de dólares con el endurecimiento del cepo cambiario le permitió al Banco Central dejar de vender reservas para tratar de mantener a raya el tipo de cambio. El nuevo contexto dejó preparado el terreno para que la autoridad monetaria recomprara divisas y reforzara sus arcas, que habían tenido una caída superior a los U$S22.000 millones entre las PASO y las elecciones generales.

Desde la implementación de los controles de cambio reforzados, el BCRA recompró en el mercado poco más de U$S1000 millones. Solo el viernes, aprovechando que las compras de moneda extranjera por parte de ahorristas es mínima, la autoridad monetaria que preside Guido Sandleris se hizo de U$S300 millones.

La baja demanda que tiene la divisa estadounidense desde las elecciones presidenciales se reflejó en el hecho de que el tipo de cambio se mantenga prácticamente sin cambios a lo largo de dos semanas. De hecho, el primer día poselectoral -28 de octubre-, el dólar mayorista cerró a $59,50, el mismo valor con el que terminó el viernes. Y el precio minorista incluso bajó de $63,46 a $63,05.

En ese mismo lapso, incluso, las cotizaciones paralelas del dólar también se desinflaron. El dólar blue pasó de $73 a $64,50 el último viernes. De esa forma, la brecha entre el mercado informal y el oficial se redujo a apenas 3%. El contado con liquidación, que es el precio que pagan las empresas para comprar dólares -el cepo prohíbe las adquisiciones para atesoramiento a las personas jurídicas- también cayó desde $81,53 a $78,78.

Con la mayoría de los jugadores del mercado prácticamente excluidos de la ventanilla oficial de dólares, el Banco Central quedó como la única opción para evitar una apreciación mayor del peso por la entrada de divisas al país por parte del complejo agroexportador, que se aceleró en los últimos días según operadores cambiarios.

Por otra parte, los importadores reclamaron en los últimos días que la nueva normativa que implica la imposición del cepo cambiario reforzado obstaculizó el trabajo de las empresas que trabajan con insumos comprados en el exterior.

La recompra de divisas para alimentar las reservas tiene lugar en un contexto en el que las arcas del BCRA sufrieron una sangría pronunciada por la incertidumbre electoral de los últimos meses. El 8 de agosto, antes de las elecciones primarias, el colchón de divisas de la autoridad monetaria rondaba U$S66.300 millones. Este último viernes cerraron en U$S43.336 millones.

El cepo reforzado, sin embargo, puso un freno al escape de reservas. El 28 de octubre, el día posterior a las elecciones que ganó Alberto Fernández, las arcas del Central cerraron a U$S43.402 millones. En los últimos quince días, entonces, la caída de reservas fue de apenas U$S66 millones, informó El Once.

Fue pese a las restricciones cambiarias. El número es 30% más que en agosto. Las compras del mes totalizaron US$ 2.891 millones.

En septiembre, ya con las medidas de control de cambios impuestas por el Gobierno, 1.690.000 personas compraron 2.891 millones de dólares, un aumento del30% con relación a la cantidad de gente que compró en agosto US$ 1.873 millones.

De los US$ 2.891 millones, US$ 2.578 millones fueron para “atesoramiento” y el resto para viajes al exterior, de acuerdo a los registros de las operaciones en el Mercado de Cambios y el balance cambiario del Banco Central.

En parte esas compras más el retiro de ahorros en moneda extranjera que ya estaban en los bancos, explican que los depósitos del sector privado cayeran US$ 5.243 millones.

En consecuencia, las reservas internacionales del Banco Central se redujeron en 5.397 millones de dólares durante el mes, “cuya principal explicación fue el descenso de los depósitos en moneda extranjera de las entidades en el BCRA por US$ 2.440 millones, asociada a la caída de los depósitos del sector privado por US$ 5.243 millones”. También incidieron pagos de deuda en moneda extranjera por parte del Tesoro Nacional por US$ 1.493 millones, compensados por préstamos de organismos internacionales por U$S 147 millones.

El Informe aclara que esa caída de depósitos en moneda extranjera fue mayor en la primera mitad del mes (US$ 4.100 millones) y aminoró en la segunda (US$ 1.200 millones), y siguió mermando en la primera quincena de octubre.

Por su parte, la demanda y el retiro de dólares fueron compensados parcialmente porque los bancos cobraron préstamos locales en moneda extranjera por unos US$ 2.000 millones en el mes. Y las empresas que intervienen en el comercio exterior fueron vendedoras netas de dólares por US$ 1.407 millones.

También el Tesoro Nacional vendió US$ 1.572 millones al Banco Central para hacer frente a pagos de deuda y gastos varios. Y por las medidas de regulación cambiarias, los inversores institucionales, como fondos de inversión y compañías de seguros, “tras varios meses con salida de fondos”, registraron ingresos netos por US$ 235 millones, “principalmente por repatriaciones de fondos desde cuentas propias del exterior”.

En consecuencia, la compra de moneda extranjera sumó US$ 3.013 millones, prácticamente la mitad del registro de agosto. Pero en total, entre enero y septiembre por este registro (“Formación de Activos Externos”) se vendieron Us$ 22.749 millones.

Las reservas internacionales del Banco Central finalizaron en septiembre con un stock de US$ 48.703 millones.Ayer totalizaron US$ 46.591 millones, informó El Clarín.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) flexibilizó la norma sobre plazos mínimos de liquidación de divisas vigente desde el pasado 1° de septiembre, para un conjunto de productos primarios, fabriles y de economías regionales, ante los riesgos de freno en las operaciones de comercio exterior.

Si bien todo cobro de exportaciones debe ser liquidado a los 5 días de ingresado el pago, se flexibilizaron con efectos retroactivos al 2 de septiembre los períodos de cobros de las ventas al exterior de bienes que se rigen por los permisos de embarque.

Del mismo modo, «los nuevos anticipos, prefinanciaciones y postfinanciaciones del exterior deberán ser ingresadas y liquidadas en el mercado local de cambios dentro de los cinco días hábiles de la fecha de cobro o desembolso en el país», indicó el BCRA en su comunicación «A» 6788.

La autoridad monetaria dispuso que las exportaciones de trigo, cebada, maíz, sorgo, poroto y aceite de soja crudo y refinado a granel y mezclas de aceite que contengan aceite de soja deben ingresar divisas en un plazo de hasta 15 corridos, contados desde la fecha del cumplido de embarque otorgado por la Aduana (hasta ahora el plazo regía desde la obtención del permiso de embarque). En los casos de maíz pisingallo, maní, chía, duraznos y cítricos, entre otros ítems, se fijó un plazo de liquidación de exportaciones de hasta 180 días.

Por su parte, las ventas externas de gas natural, petróleo, productos petroquímicos, harina y pellets de soja cuentan ahora con un plazo máximo de liquidación de divisas de hasta 30 días, mientras que es de hasta 60 días para las piedras preciosas, artículos de joyería y orfebrería.

El resto de los productos –incluidas la exportación de minerales de hierro, cobre, plomo, zinc, molibdeno, plata y oro– cuentan con un plazo máximo de 180 días.

Mientras, para las ventas realizadas en el marco del régimen «Exporta Simple», que incluye a PyMEs independientemente del tipo de bien exportado, el plazo se extiende ahora hasta 365 días.

También se precisó que las operaciones de exportación entre empresas vinculadas del sector manufacturero no agropecuario deberán liquidarse a los 60 días desde la fecha de cumplido de embarque otorgado por la Aduana, en lugar de 30 días.

Las empresas del complejo automotriz y de otros sectores habían manifestado que el plazo original para la liquidación de las exportaciones a filiales del mismo grupo las condenaba a interrumpir esas transacciones, con el consecuente efecto sobre la actividad productiva, así lo reseña Télam.

Producto de las nuevas exigencias del Banco Central para que las exportadoras liquiden los dólares en 15 días, y además por la poca actividad en los mercados granarios, el ingreso de divisas en lo que va del mes lleva una merma del 50% respecto de lo visto en agosto.

Fuentes de la industria señalaron que «es muy corto el tiempo para traer los dólares». Argumentaron que toda la operatoria, desde que sale el grano del puerto y llega a destino, hace un total de 24 días. Es por eso que pidieron al Central que copien la norma de 2012, donde el plazo se extendía entre 30 y 180 días. El tema no sólo genera problemas para los granos sino también para el maní, semillas, maíz pisingallo, etcétera.

Por lo pronto, hasta el momento alertaron que de los US$115 millones diarios que se veían en agosto hoy es de apenas US$57 millones. Esto hace que a la fecha las divisas asciendan a US$805 millones. De mantenerse el actual ritmo, a fin de mes habrán llegado entre US$1.500 a US$1.600 millones, lo que mostraría una caída del 29% sobre los US$2.266 millones que se registraron el mes pasado. Así lo cuenta Merino Soto en su nota de BAE NEGOCIOS.

Más allá de la decisión de retener granos tomada por el campo -a partir de la volatilidad cambiaría-, la no comercialización de la oleaginosa se centra en la incertidumbre que hay frente al próximo gobierno y sobre cuánto será el porcentaje de derechos de exportación que deberán enfrentar en 2020.

Si el Gobierno busca que lleguen mas dólares para frenar el tipo de cambio, deberá decirle al BCRA que modifique la circular 6780 publicada el miércoles último. En realidad ya hizo varios cambios, pero parece que no logra entender el pedido de las exportadoras, que en varias oportunidades explicaron que el problema pasa por los tiempos que arrancan desde que se carga un barco en el puerto de Rosario.

El río Paraná actualmente presenta una bajante que provoca que toda la actividad se traslade al sur de Rosario. Desde ahí que la demora se estira a 20 días hasta que termina el proceso de zarpe. Junto con el buque se envían los documentos comerciales, que llega en dos días al país de destino una vez recibida la mercadería. Verificado ésto, el pago -«con mucha suerte»- se hace a los dos días siguientes.

De la cosecha restan por vender 21,1 millones de toneladas. Si se le agrega los 7,2 millones de toneladas que están bajo la modalidad a fijar precio, el campo tiene en su poder U$S10.074 millones, así lo reseña Elonce.

El Gobierno instrumentará en las próximas horas medidas para desalentar las operaciones con activos financieros locales realizadas al sólo efecto de concretar traspasos de pesos a dólares, es decir, aquellas que dan origen al denominado dólar MEP y, muy especialmente, al «Contado con Liqui» (CCL).

Según pudo establecer LANACION, decidió avanzar en ello tras observar con inquietud cómo se duplicó en las últimas 72 horas la brecha entre el tipo de cambio oficial y los valores que surgen para el mismo de estas operaciones que son legales pero generan incentivos especulativos importantes que a la vez ayudan a instalar la idea de que el dólar oficial tiene un precio ficticio.

«La idea es ir a un esquema en el que corran el riesgo precio», reconocieron en despachos oficiales, algo de lo que ya se están ocupando tanto el Banco Central (BCRA) como la comisión Nacional de Valores (CNV).

Los plazos mínimos de tenencia ya existieron en los tiempos del cepo kirchnerista y se impusieron precisamente para evitar la brecha entre el dólar oficial y los otros dólares.

Este tipo de operaciones suelen partir de las compras que realizan inversores y ahorristas aprovechando el cupo de acceso por hasta US$10.000 por mes que el Gobierno dispuso al instrumentar las presentes restricciones, hace 10 días o las tenencias que ya tenían en dólares. Básicamente porque permite que obtener por esas divisas precios del dólar que van de los $63,50 a los $69, es decir, que resultar entre 7,50 y 13 pesos mayores a los que les pagan las agencias de cambio o los bancos.

Uno de los bonos más usados para este tipo de operaciones, por su liquidez, el Bonar 2024 (AY24) que hoy en todas sus variantes operó casi un tercio del volumen total negociado en la plaza local con bonos.

La apuesta oficial es contra el denominado «rulo» básicamente. Es decir, las operaciones por las que una persona que compró dólares legalmente, los destinó de inmediato a la compra de un título en esa moneda (los Bonar 24 y 20 fueron los más usados para tal fin, porque se pueden operar tanto en pesos como en dólares) que luego vendió de inmediato para hacerse de la diferencia. Las ganancias obtenidas por este tipo de negocios fueron del 5 al 7% en los últimos días, informó La Nación.