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Devaluación

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El Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación abrió el Procedimiento Preventivo de Crisis solicitado por la fábrica de neumáticos Fate, cuya producción bajó junto con la del complejo automotor. Peligran 430 empleos.

La empresa del grupo Madanes presentó el pedido de apertura de Procedimiento Preventivo de Crisis el 25 de febrero y, desde entonces, Trabajo viene trabajando junto al Sindicato Unico de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna) y la empresa para evaluar las alternativas existentes. El miércoles próximo se realizará una nueva audiencia para seguir abordando la situación de la compañía.

La empresa cuenta actualmente con unos 1.650 empleados bajo convenio. Su planta industrial está ubicada en la localidad de San Fernando, tiene una capacidad productiva de más de 5 millones de neumáticos por año y es proveedora de los principales fabricantes del país como Peugeot, Renault, Volkswagen, Ford y Mercedes Benz, entre otras.

La industria automotriz está en una profunda crisis. A las suspensiones que implementó el año pasado General Motors en su planta de Alvear en el Gran Rosario, se le sumaron en febrero las de PSA Peugeot, las de Honda en Campana y en los últimos días Renault y Fiat en las fábricas de Córdoba, que en total afecta a más de 8.000 trabajadores del sector.

Crisis industrial

El sector automotriz fue uno de los más afectados por la crítica situación que atraviesa la industria argentina en los últimos años. El último dato de producción industrial que difundió esta semana el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), muestra que la producción de vehículos automotores cayó 37 por ciento en enero de 2019 respecto a igual mes del año anterior y tuvo el mismo porcentaje de baja en el acumulado anual.

Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa), muestra que la producción de vehículos cayó 16,5 por ciento entre 2015 y 2018, cuando se pasó de fabricar 543.467 unidades a 466.649 unidades.

Los Procedimientos Preventivos de Crisis (PPC) son un reflejo de la recesión que afecta a las empresas y según un informe de la consultora Synopsis, el año pasado lo solicitaron 108 empresas en la jurisdicción nacional.

Este año el número está en ascenso y el más reciente fue el de la embotelladora de Coca Cola Femsa cuyo pedido de procedimiento de crisis no fue aceptado pero se acordó entre la empresa y el gremio la cesantía de unos 35 trabajares.

En la provincia de Santa Fe hubo 284 PPC el año pasado. Según el ministro de Trabajo santafesino, Julio Genesini, en los primeros dos meses de 2019 se tramitaron 150 expedientes, entre nuevos y prorrogados.

Según un relevamiento elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa) basado en información que ha sido publicada en el Boletín Oficial de ciudad y provincia de Buenos Aires, las quiebras aumentaron 19 por ciento desde que comenzó el gobierno del presidente Mauricio Macri.

Sobre los concursos preventivos, el aumento es mucho mayor: mientras en 2016 fueron 210, en 2017 llegaron a 227 y en 2018 saltaron a 368, un 75 por ciento más en tres años.

De acuerdo al informe del centro de estudios, en total se dieron 2.982 casos de empresas que recurrieron a la justicia o bien para solicitar la quiebra o bien para iniciar una convocatoria de acreedores que permita reestructurar la compañía.

La Capital

Por la caída de las ventas, la devaluación y la inflación Garbarino sólo podrá pagar el 50% de los sueldos, al menos por ahora.

La cadena de electrodomésticos con presencia en el país desde 1951 cuenta con 152 sucursales en todas las provincias el país y tiene 4300 trabajadores. “La compañía está con un problema de liquidez y para no retrasar más el pago de los salarios de los empleados decidió abonar la mitad de los sueldos y trataremos de anunciar que en breve, cuando se cancelará el resto” informó la firma.

Desde Garbarino aclararon que el tema de iliquidez será resuelto en breve y que quieren llevar tranquilidad a sus empleados. Sin embargo, esta decisión se enmarca en un contexto donde todos los sectores enfrentan problemas por la caída del consumo.

Seis empresas del sector automotor suspendieron personal, incluso en Tierra del Fuego el sindicato de la UOM cerró un acuerdo de no despidos por dos años, a cambio de la no reapertura de paritarias. Sin embargo, este año el acuerdo se ajustó y otorgaron un 24%, a cambio las empresas acordaron la posibilidad de suspender empleados.

 

 

Neuquén Al Instante

Es que los argentinos priorizan los destinos locales, por sobre otros países como Brasil, Uruguay, Chile y la ciudad de Miami. En la temporada 2019, hubo 29,5 millones de turistas.

Casi 30 millones de turistas vacacionaron en Argentina durante la temporada 2019, que abarca desde fines de diciembre hasta febrero) y gastaron cerca de $ 150.000 millones en las ciudades que conforman el circuito turístico local.

La estadía media fue de 4,2 días, y el gasto diario de $ 1.194 pesos por persona. “Este verano fue moderado, con algunos destinos mejores que otros”, destacó CAME en un informe y añadió “la gente dejó de ser fiel a sus rumbos tradicionales y buscó la mejor relación entre calidad y precio”.

El tipo de cambio alto favoreció los centros nacionales, que fueron priorizados por sobre países como Brasil, Uruguay, Chile y la ciudad de Miami que compiten con los argentinos en los sectores de la población con ingresos medios y altos.

En este contexto, se destacaron en el verano anuncios de inversiones en el sector por más de $9000 millones para la construcción de 80 nuevos establecimientos turísticos, según datos recopilados por la Secretaría de Turismo de la Nación.

Si bien lo que más se buscó esta temporada fueron las zonas de playas (mar, río, arroyos, etcétera), las zonas de montañas tuvieron alta aceptación. Ayudaron las promociones, especialmente en pasajes aéreos. Lo mismo con las localidades con termas, donde los complejos se mantuvieron con ocupación casi completa durante los fines de semana.

También hubo mucho turismo que fue detrás de las propuestas culturales, recreativas y deportivas, que tienen gran influencia en las decisiones de viajes.

El tiempo fue variado pero mayormente agradable en toda la temporada. Las inundaciones, especialmente en la zona de la costa uruguaya durante la primera quincena de enero, hicieron que turistas cambiaran de dirección hacia otras localidades. Igual, las ciudades con playas afectadas organizaron numerosos eventos que hicieron que la gente viaje igual por otros motivos.

Mar del Plata, Villa Gesell, Villa Carlos Paz, Mendoza, Puerto Iguazú, Las Grutas y Bariloche, estuvieron entre los destinos más buscados por los argentinos para estas vacaciones y repitiendo un poco la tendencia de todos los años de ser centros preferidos.

Una ciudad que este verano logró romper con su estacionalidad y dejar de ser un núcleo sólo de invierno, fue Termas de Río Hondo. Hace tiempo que este polo viene invirtiendo para lograr eso. Construyó un aeropuerto, un autódromo, el museo del automóvil, un hotel, dos costaneras y se hizo la reconversión lumínica. Como resultado: la ciudad pasó de ofrecer una temporada de cuatro meses con 350.000 turistas, como lo hacía 15 años atrás, a ampliarla para disfrutar de diez meses, con 1.100.000 visitantes.

Se observó un turista muy medido en sus consumos, cuidando su bolsillo. Las provincias prepararon opciones para todos los ingresos y muchas promociones.

En la Patagonia, especialmente en Tierra del Fuego, se observó un intenso movimiento de cruceros. En parte ayudó la desburocratización de los trámites de las empresas para ingresar al país y las inversiones por US$70 millones para mejoras de puertos que se están realizando. Se espera que este año ingresen 551 mil pasajeros por esa vía, 12% más que en 2018, y se está desarrollando en simultáneo un plan estratégico para llegar al millón.

Una tendencia que se observa es que cada vez hay menos diferencia en la cantidad de gente que vacaciona en enero y la cantidad que lo hacen en febrero, especialmente en la primera quincena. Eso también está achicando la brecha de precios entre ambos meses.

En las provincias limítrofes con países vecinos creció notoriamente la cantidad de turistas extranjeros provenientes de Brasil, Chile y Paraguay principalmente.

Según los relevamientos realizados por CAME, una semana en puntos de la Costa Argentina como Mar del Plata, para una familia de 4 miembros, rondó este verano entre $14.500 si se elige un modo de viaje económico. En tanto, si se opta por una modalidad de mayor holgura la cifra es de $54.000 (con hotel entre 3 y 4 estrellas, una salida diaria a comer afuera y algunos gastos en entretenimientos, pero sin alquiler de carpas).

Un dato que se conoció en el verano, es que América Latina sólo atrae el 3% del turismo global. Una cifra muy baja pero que muestra el potencial de crecimiento que tiene la región y especialmente la Argentina, que es uno de los destinos que más gustan del continente.

El broche final de esta temporada fue este feriado de carnaval, desde el pasado 1 de marzo hasta hoy 5. Hubo un fuerte despliegue de turistas por todo el país. Hacia la costa se registró un movimiento de 2600 autos por hora entre la tarde del viernes y el mediodía del sábado. Una intensidad similar había en el puente Zárate–Brazo Largo con quienes viajaron hacia el Litoral.

Ámbito

El Presidente reconoció los efectos de la devaluación y la inflación en los argentinos. «Veníamos hace muchos viviendo por arriba de sus posibilidades «, sostuvo. «Hay gente enojada y mucha gente angustiada porque cuesta más llegar a fin de mes», admitió.

Antes de partir a Colonia para reunirse con el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, Mauricio Macri admitió que hay muchos argentinos que sufren con la crisis económica, volvió a responsabilizar de la situación a los anteriores gobiernos y aseguró que la actual coyuntura es «mejor» que la el punto de partida del 2015.

“Doy vueltas por el país todo el tiempo, debo ser el presidente que más ha recorrido el interior del país en sus primeros tres años de gobierno, y lo hago desde el amor que tengo por lo que hacemos y todos ustedes, y por la convicción que estando cerca y escuchándolos, voy a resolver los problemas que tenemos”, le comentó a la entrevistadora al inicio de la charla radial.

«Hay gente enojada y mucha gente angustiada porque cuesta más llegar a fin de mes, porque nos hemos chocado contra una realidad, los entiendo. La Argentina venía hace muchos viviendo por arriba de sus posibilidades», sostuvo el mandatario en diálogo con FM Radio Pasión 96.5, de la localidad puntana de Buena Esperanza.

“Hubo gobiernos que gastaban más de lo que tenían, y de golpe nos encontramos que el mundo nos dejó de dar crédito para sostener eso, y tuvimos una devaluación grande, acompañado de un aumento de la inflación eso nos ha pegado, pero finalmente hemos entendido”, sostuvo en la breve entrevista radial.

“A la luz de las dificultades que hemos enfrentado, entendimos que no podemos vivir de lo prestado, ni gastar más de lo que tenemos. No se pude gastar más de los que se genera todos los meses, para estar más tranquilo y ahorrar un poquito. Los intendentes, los gobernadores y el presidente tienen que gastar menos de lo que le damos de impuestos, que nos cuesta mucho pagar”, añadió.

“Este camino ya lo han logrado muchos países, nuestros países vecinos lo han logrado, como Chile, Paraguay, Uruguay, Perú. Ellos viven con presupuestos realidad, acotados, sin despilfarrar, sin robar”, sostuvo. “Si se gasta más de lo que une tiene facilita el desorden, y eso trae más posibilidad de corrupción, como estamos viendo con las denuncias que se están estudiando del gobierno anterior”, completó.

“Es un camino que nos ha golpeado, que no es fácil, y entiendo a aquellos que están enojados o angustiados, pero créanme que es el único camino: decirnos la verdad, el diálogo, trabajar en equipo. Estamos en minoría en el Gobierno y dialogamos con la oposición, el peronismo, para hacer las reformas fundamentales que esperan los que votaron un cambio. Y a pesar de los golpes, diría que estamos en una mejor posición para encarar el futuro de lo que estábamos en el 2015, en una posición más sólida”, dijo y remarco, las relaciones internacionales, la institucionalidad, la lucha contra el narcotráfico, la conectividad de internet y la «revolución» de los aviones.

En medio de las quejas de los sectores bajos por la falta de empleo y asistencia social, de los sectores medios por los tarifazos, de los empresarios por la suba de impuestos y exiguos incentivos a la producción local, el mandatario se mostró ilusionado con los futuros ingresos de dólares que generarán los productos agropecuarios. «El campo va a tener una cosecha récord que va a permitir generar más actividad» económica, sostuvo.

Enojos y angustias

Al mismo tiempo que brindaba el reportaje telefónico, organizaciones sociales se movilizaban hacia el Ministerio de Salud y Desarrollo Social, así como también había marchas en distintos puntos del Interior, para reclamar actualización de los montos que perciben los beneficiarios de los programas de empleo y la Asignación Universal por Hijo (AUH).

Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa (CCC), la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), el Frente Popular Darío Santillán y el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) llevaban adelante la medida bajo el lema «Tierra, techo y trabajo». La movilización cuenta con el apoyo de sectores del sindicalismo como la Corriente Federal, ATE Nacional, CTA Autónoma, entre otros.

Asimismo, en las últimas horas la Unión Industrial Argentina (UIA) estimó que la actividad del sector cayó 3,5% en 2018. Durante la primera junta del año, que reúne a la mesa grande de la UIA con representantes de todo el país, además de repasar los datos estadísticos del 2018 se manifestó la preocupación de las distintas regiones y sectores productivos por la caída del nivel de actividad.

José Urtubey, del Comité Ejecutivo de la entidad fabril, advirtió que el modelo económico del Gobierno «no nos sirve a los industriales, ni a nadie» y dijo que las perspectivas para 2019 son que la industria va a volver a caer, un 2,5%. «La mitad de la industria está paralizada. Eso sintetiza la crisis que vive el sector. Era obvio que íbamos a terminar así y no hubo modificaciones en el rumbo que tomó el Gobierno nacional», enfatizó el dirigente empresario. Además, recordó que en los últimos tres años, se perdieron 107 mil puestos de trabajo en la industria.

En este marco, el Gobierno convocó para el jueves a la mañana a empresarios y entidades del sector para anunciar el lanzamiento de medidas de estímulo para las economías regionales. En encuentro será a las 9 en el Salón Blanco de la Casa Rosada, y estará encabezado por Macri y el ministro de la Producción, Dante Sica. De acuerdo a lo que trascendió, el objetivo de las medidas en análisis será el de facilitar las ventas al exterior de productos regionales. No se descarta en ese sentido que se modifique el esquema de retenciones.

Ámbito

Los números macroeconómico de Argentina, en clave relativa, volverán a ser muy malos en 2019. Así lo mostró ayer un informe del BBVA Research, que no tiene datos de Ecuador ni de Venezuela.

Todos crecen

En promedio, la región crecerá 1,2% y Argentina es el único país que caerá. Según la entidad, 1%. Eso se compara con el 2,2% de Brasil, el 2% de Mexico, el 3,4% de Chile, el 3% de Colombia, el 4,1% de Paraguay, el 3,9% de Perú y el 1,3% de Uruguay. Además, Argentina fue el único en caer en 2018 y en 2016, también, junto con Brasil.

¿Inflación?

En 2019, los precios subirán 30% en Argentina, dice el BBVA. Eso comparado con el 4,5% de Brasil, el 2,8% de Chile (casi lo mismo que tuvimos en enero), el 3,2% de Colombia, el 3,7% de México, el 4% de Paraguay, el 2,3% de Perú y el 7,4% de Uruguay.

Tasas anormales

Si bien el BBVA estima que el rendimiento de las Leliq caerá hasta 35%, sigue siendo un número altísimo en clave regional. Más que cuadruplica el 8% de Brasil y México. A su vez, Chile cerrará en 3,50%, Colombia en 4,75%, Paraguay en 5,50% y Perú en 3,25%.

El informe también muestra que el déficit fiscal será de 3,3% (es decir, incluyendo intereses) en 2019 y allí nos supera Brasil, con 5,3%. El resto oscila entre 2% y 3% del PIB. A la vez, el rojo en Cuenta Corriente nos sigue mostrando vulnerables, aunque mejorando: tras concluir 2018 arriba de 5%, cerrará 2019 en 3,3%.

El dato alentador, como muestra la tabla, es que el BBVA proyecta que las variables de Argentina se normalizarán aún más en 2020. También ocurrirá lo mismo con el déficit fiscal y el externo: ambos pasarán a 2,3% del PIB en 2020. Un proceso de convergencia necesario para volver a atraer inversiones.

Los riesgos a la baja de esos pronósticos, dice el BBVA, son las elecciones de octubre y una eventual escasez prolongada de flujos de capital que impidan el retorno a los mercados globales en 2020.

El Economista

Especialistas en pobreza adelantan que en el último trimestre de 2018 el indicador aumentó hasta el 33,5 por ciento, siete puntos más que en igual período del año anterior. La tendencia se profundiza en el primer semestre de este año.

En el último año, 2,5 millones de personas en todo el país empeoraron su posición económica y pasaron a ser pobres en términos de su ingreso monetario. Ese número se basa en una estimación porcentual de pobreza por ingresos del 33/33,5 por ciento para el cuarto trimestre del año pasado, lo cual implica una fuerte suba respecto al mismo período de 2017, cuando se registró una tasa de pobreza del 26,3 por ciento según el Indec. Cada punto de aumento equivale a 450 mil personas en todo el país. Estos datos fueron calculados recientemente por Diego Born, sociólogo y especialista en estadísticas sociales, en base al recorrido de los salarios, jubilaciones y empleo frente a los precios de la canasta de pobreza, y coincide con las estimaciones de otros investigadores y organismos. Recién a fines de marzo el Indec publicará el dato de pobreza del segundo semestre del año pasado, que rondaría el 31,5 por ciento, por encima del 25,6 del mismo período de 2017.

La macroeconomía argentina a lo largo del año pasado fue una fuente de creación de pobreza y de deterioro de las condiciones socio-económicas generales. Hay un puñado de grandes números ya publicados que hablan por sí solos. El índice general de salarios tuvo en noviembre del año pasado una suba nominal del 27,9 por ciento frente al mismo período de 2017, según el Indec, mientras que la inflación general de ese período fue del 48,5 por ciento y el incremento de los precios de la canasta de pobreza, del 52,9 por ciento, lo cual implica una diferencia de 25 puntos frente a los salarios. Además, los jubilados comenzaron el 2018 con un haber mínimo de 7246 pesos que ahora está en 9300 pesos, un alza del 28,3 por ciento, 20 puntos por detrás de la inflación general. Al mismo tiempo, el indicador que confecciona la Secretaría de Trabajo arrojó un deterioro del empleo del 2,3 por ciento en 2018.

“El salto de la pobreza en el cuarto trimestre del año pasado obedece a un incremento feroz de la canasta básica. Este aumento fue claramente superior al del promedio de los precios de los consumos de todos los hogares porque los bienes y servicios que mayor peso relativo adquieren entre los consumos de los pobres crecieron muy por encima del resto, como fue el caso de alimentos y bebidas (51 por ciento), servicios de la vivienda (55,0) y transporte público (70,0). En contrapartida, los rubros educación, recreación y cultura, hoteles y restaurantes y ropa –consumos más típicos de sectores medios o integrados– aumentaron en torno o por debajo del 40 por ciento. Esta inflación ‘pro-pobre’ se explica tanto por el efecto de la devaluación como por el efecto de las tarifas”, señala Diego Born ante la consulta de este diario.

“Si se considera la inflación de los ‘pobres’, o sea la canasta básica total, frente al último trimestre de 2015, la caída del poder adquisitivo del salario privado es de 18 por ciento y de la de jubilaciones mínimas y asignaciones del 26 por ciento. Pero además de la pérdida de poder adquisitivo, esto se da en un contexto en el que se empieza a notar con fuerza el deterioro del mercado de trabajo. La desocupación subió y si no lo hizo más fue por la aparición de changas modernas del estilo Uber”, agrega Born.

Para el investigador, en base a los datos parciales que existen al momento, la pobreza en el segundo semestre de 2018 se habrá ubicado en el 31,5 por ciento, lo cual implica un incremento de 5,9 puntos en la comparación interanual. En tanto, Born calculó que en el cuarto trimestre la pobreza se ubicó en el 33/33,5 por ciento, siete puntos más frente al mismo período del año previo. En términos absolutos, serían 2,5 millones de personas que pasaron a ser pobres. El investigador del Conicet Daniel Schteingart coincide en que la pobreza en 2018 tuvo un aumento de siete puntos porcentuales. El Observatorio Social de la UCA midió un aumento de la pobreza algo menor, aunque el punto de llegada es el mismo: 33,6 por ciento.

Sergio Chouza, investigador de la Universidad de Avellaneda, indicó que “al Gobierno no sólo le queda afrontar el indicador de suba de pobreza en el segundo semestre de 2018 sino también en el primer semestre de 2019, en donde la inflación no se va a desacelerar en términos anuales, tanto por la inercia alta como por la inflación reprimida del año pasado. Todavía no se trasladó completamente la devaluación a los precios, lo cual seguirá presionando sobre la pobreza”. Chouza advierte por la multiplicación de la “pobreza energética”, ya que según sus cálculos el peso de los servicios públicos, incluyendo transporte, ya representa el 11 por ciento del salario promedio.

El 33,5 por ciento de pobreza para finales de 2018 está muy por debajo del dato de 2003, cuando hubiera alcanzado el 70 por ciento con la metodología actual, destaca Born. “Probablemente nos encontremos en niveles cercanos a 2008-2009, y varios puntos por encima de 2011-2015, donde osciló, de la mano del ciclo económico, entre 24 y 29 por ciento (en el pico registrado con la devaluación y recesión de 2014) bajo la metodología actual”, agrega.

Página 12

Según el INDEC, las exportaciones crecieron el año pasado un 5,1% interanual a u$s 61.621 millones, mientras que las importaciones cayeron un 2,2% a u$s 65.441 millones.

La balanza comercial argentina registró en 2018 un déficit de u$s 3.820 millones, un 54% menor al exhibido en 2017, en gran parte debido a la fuerte suba del dólar frente al peso, y a la consecuente recesión de la actividad económica.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), las exportaciones crecieron el año pasado un 5,1% interanual a u$s 61.621 millones, mientras que las importaciones cayeron un 2,2% a u$s 65.441 millones.

De este modo, las ventas al exterior aumentaron por tercer año consecutivo, después de subir 1,9% y 1,3% en 2016 y 2017, respectivamente.

«Este desempeño de las exportaciones es aún más destacable si consideramos que nuestro país sufrió la peor sequía de los últimos 50 años: excluyendo oleaginosas y cereales, las exportaciones crecieron 15,3%», destacaron desde el Ministerio de Hacienda.

Los rubros que más se destacaron fueron los de combustibles y energía que crecieron 69,2% interanual en 2018 (el mayor aumento desde 1990) y manufacturas de origen industrial que se incrementaron 9,3%. Las exportaciones a Brasil contribuyeron fuertemente dado que subieron 21,3% interanual, resaltaron desde la cartera que lidera Nicolás Dujovne.

Por su parte, la caída de las importaciones en 2018 fue explicada por una merma del 17,9% en bienes de capital, 16,2% en autos, 5,8% en piezas y accesorios de bienes de capital y de 5,2% en bienes de consumo, a partir de la fuerte suba del dólar y una menor actividad. Los rubros que crecieron fueron bienes intermedios en 14,6% y combustibles y lubricantes en 14,1%.

Diciembre, con el mayor superávit desde 2014

En lo que respecta a diciembre, la balanza comercial anotó un superávit de u$s 1.369 millones, el cuarto en forma consecutiva y el más alto desde mayo de 2014.

Las exportaciones de diciembre de 2018 sumaron u$s 5.282 millones, lo que significó una alza interanual del 15,4%, y las importaciones totalizaron u$s 3.913 millones, un 27,1% menos que en el mismo mes del año pasado (fue la quinta caída consecutiva).

En diciembre del 2017 la balanza comercial argentina había registrado un déficit de 786 millones de dólares.

 

Ambito.com

El año terminó con un nivel de casi 48%, que no se registraba desde 1991. Se estima un 2,5% para diciembre

La inflación se desaceleró en diciembre y se habría ubicado en torno al 2,5%. Esta relativamente buena noticia para el Gobierno será tapada por la lectura del índice en términos anuales. Cuando el INDEC divulgue hoy los datos oficiales se confirmará lo que ya todo el mundo sabe a esta altura: la inflación de 2018 fue la más alta en los últimos 27 años.

Se estima que el índice anual se acercará al 48%, el peor nivel desde 1991 (ese año superó el 60%) e incluso más alto que el salto inflacionario de 2002, luego de la megadevaluación que llevó al dólar de 1 a 4 pesos. Sin embargo, en aquella oportunidad las tarifas congeladas y la recesión galopante impidieron un traslado pleno a precios.

En diciembre jugó positivamente la disminución del precio de las naftas, el hecho de que no había ajustes tarifarios previstos y sobre todo la estabilidad del tipo de cambio. Para enero se espera que el índice vuelva a ubicarse en torno al 2,5% por factores parecidos, aunque sí hubo algunos aumentos tarifarios como el agua y el transporte. Sin embargo, el dólar en baja es clave para que los precios de los alimentos tengan menos presión.

Fue justamente el aumento de la canasta básica, especialmente alimentos, lo que impulsó tanto la inflación en 2018. Pero detrás de ese fenómeno está la suba del dólar, que duplicó su valor en un año. La devaluación termina siendo un verdadero castigo para los más pobres, que gastan todos sus ingresos en alimentos y vestimenta.

Muy atrás en el tiempo quedaron aquellas estimaciones del Banco Central, que arrancó con metas de inflación del 10% que más adelante fueron corregidas por la Casa Rosada al 15%. Pero no fue ni uno ni otro. Finalmente, el índice terminó más que triplicando aquella estimación.

La economía argentina volvió a quedar muy lejos de lo que sucedió con la inflación en la región, donde en todos los países los índices se ubicaron en menos de 10% y en muchos de ellos incluso abajo del 5% (Paraguay, Bolivia, Colombia, Perú y Chile, por ejemplo, también Brasil).

Pero el efecto más notable del gran salto inflacionario fue la pérdida del poder adquisitivo. Aunque hubo algunos gremios que consiguieron acercarse o incluso ganarle a la inflación, como sucedió con los bancarios, la gran mayoría quedó lejos. Esto implicó una importante caída del salario real, que se sintió sobre todo en el segundo semestre. Esta situación impactó de lleno en la caída del consumo.

El Central y el FMI pusieron en marcha un nuevo programa que apunta a reducir la inflación, pero gradualmente. Para este año el Gobierno estimó en el Presupuesto 2019 un nivel de 23%, pero los analistas creen que se ubicará más cerca del 30%.

El equilibrio fiscal primario, un estricto programa monetario y el corte del financiamiento del Tesoro por parte del Banco Central son piezas fundamentales para empezar a recorrer el camino de desaceleración de precios.

Sin embargo, la experiencia de casi todos los países que lograron bajar la inflación muestra que el proceso puede demorar de 7 a 10 años para llegar al dígito y mantenerse en el tiempo.

Infobae

La pérdida del poder adquisitivo estimada para este año es del 11% en promedio. Así lo proyectó un estudio difundido por la consultora Invenómica.

El golpe será más duro para los asalariados del sector privado de las regiones Noreste y Noroeste donde la contracción proyectada gira en torno al 17%, de acuerdo al estudio privado.

En el primer semestre, los salarios reales cayeron un 5%; pero en las regiones NOA y NEA, la caída fue del 8%. “Las cifras del primer semestre ya vaticinaban una situación muy complicada para los trabajadores en 2018”, resalta el informe que publicó ambito.com.

“La caída se acentuará en el segundo semestre dada la fuerte aceleración de la inflación”, se indica. Entre otros motivos, se destaca, pesa la brusca devaluación del tipo de cambio y los aumentos de salarios nominales que se ubican por debajo de la suba de precios. Las cifras estimadas del primer semestre surgen de las remuneraciones nominales de los trabajadores registrados por provincia para el periodo diciembre 2017 y junio 2018 (último mes disponible) informada por el Ministerio de Trabajo, ajustada por la inflación de cada región de acuerdo al Índice de Precios al Consumidor publicada por el Indec.

Los trabajadores más afectados fueron los de las regiones del Noreste con una contracción del 7,9% y del Noroeste con una del 7,7%.

Por el contrario, la región pampeana, que concentra el 75% de los trabajadores registrados del país, se destaca por verificar el “mejor desempeño” con una baja del 3,6%. En un análisis más detallado, a la hora de analizar provincia por provincia, Tierra del Fuego verifica el peor desempeño con una caída del 18,6%.

 

 

La Gaceta

La devaluación no sólo tiene efectos negativos directos sobre los salarios, sino que también favorece la llegada de turistas extranjeros y así viene ocurriendo en los últimos días con el arribo de cientos de ciudadanos chilenos y uruguayos que vienen al país a hacer compras y quedarse unos días.

Hasta hace pocos meses la situación era inversa: miles de argentinos viajando en micros, aviones, autos particulares para realizar compras en shoppings del país vecino.

Aquel aluvión de argentinos cruzando la Cordillera de los Andes para comprar más barato, tras larguísimas horas de viaje, fue quedando atrás.

El dólar empezó aceleradamente a subir en la Argentina a diferencia de Chile, lo que inició el camino inverso y así cambió la tendencia turística.

Una situación similar se da en Entre Ríos, donde unos diez mil uruguayos cruzaron al país por los puentes de Concordia-Salto, Colón-Paysandú y Gualeguaychú-Fray Bentos, para abastecerse de alimentos y combustibles, favorecidos por la devaluación argentina.

Durante este último fin de semana, más de 20 mil chilenos arribaron a Mendoza para pasear, hacer compras y quedarse unos días favorecidos por el cambio.

Incluso, desde la Provincia confirmaron que hubo colas de hasta 10 kilómetros de autos procedentes de Chile para llegar al país.

Este sábado, ingresaron más de 13.500 vehículos, con demoras que promediaron las tres horas para realizar los controles aduaneros.

El día anterior habían cruzado hacia la Argentina unos 3.000 chilenos, quienes manifestaron sus quejas por los retrasos y los controles desde la Argentina.

Un factor que contribuyó el arribo de miles de trasandinos no sólo fue la devaluación sino que en Chile se festeja este martes el Día de la Independencia y muchos aprovecharon para obtener mejores réditos.

La diferencia que harán los visitantes es en la compra de vinos, espectáculos, marcas nacionales, restaurantes, pero no así en la compra de equipos electrónicos ni ropa, porque tienen precios similares.

A principios de año, un peso argentino cotizaba a 33 pesos chilenos, ahora, producto de la devaluación, cayó a 18 pesos.

 

 

Ambito