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Una investigación científica dirigida por la Universidad Queen Mary de Londres descubrió un gen que puede suprimir naturalmente los signos de la enfermedad de Alzheimer en las células cerebrales humanas.

El estudio publicado en la revista del grupo Nature ‘Molecular Psychiatry’ indicó que también se desarrolló un nuevo sistema rápido de detección de medicamentos para tratamientos que podrían retrasar o prevenir la enfermedad.

«Este trabajo representa un logro notable, ya que este es el primer sistema basado en células que tiene el trío completo de patologías de Alzheimer, sin ninguna sobreexpresión artificial de genes y abre la posibilidad de detectar nuevos medicamentos destinados a retrasar o incluso prevenir el Alzheimer antes de que comience la muerte neuronal», dijo el profesor de la Universidad Queen Mary Dean Nizetic, investigador principal del estudio, consignó la agencia DPA.

El equipo encontró pruebas de la existencia de un gen supresor de Alzheimer que funciona naturalmente, denominado gen BACE2.

El aumento de la actividad de este gen que actúa de manera similar a los genes supresores de tumores en el cáncer, contribuye a la prevención y/o desaceleración del Alzheimer en el tejido cerebral humano y podría usarse en un futuro como un biomarcador para determinar el riesgo de las personas de desarrollar la enfermedad o como un nuevo enfoque terapéutico.

Aunque todavía es temprano, el sistema plantea una posibilidad teórica para un mayor desarrollo de una herramienta que puede predecir quién podría desarrollar Alzheimer”

Dean Nizetic, investigador principal del estudio

Nizetic explicó que «aunque todavía es temprano, el sistema plantea una posibilidad teórica para un mayor desarrollo de una herramienta que puede predecir quién podría desarrollar Alzheimer».

«La idea sería detectar a las personas con mayor riesgo de enfermedad temprana en un sistema basado en células, antes de que comience en el cerebro de esa persona y permitir las posibilidades de prevención individualizada», aseguró el científico, aunque remarcó que «todavía estamos muy lejos de alcanzar este objetivo».

El principal desafío para probar los medicamentos contra el Alzheimer en los ensayos clínicos es que los participantes deben tener síntomas.

Pero cuando eso ocurre, generalmente es demasiado tarde para que los tratamientos tengan un efecto significativo, ya que muchas células cerebrales murieron para ese entonces.

En el estudio, los investigadores recolectaron células ciliadas de personas con Síndrome de Down –que tienen alrededor de 70% de posibilidades de desarrollar Alzheimer durante su vida debido a que el cromosoma 21 adicional que llevan incluye el gen de la proteína precursora amiloide que causa esa dolencia de manera temprana cuando se sobredosifica o muta, y las reprogramaron para que se convirtieran en células madre, que luego fueron dirigidas a convertirse en células cerebrales.

En estas células similares al cerebro observaron que una patología similar al Alzheimer se desarrollaba rápidamente, incluido el trío distintivo de signos de progresión de la dolencia, que son lesiones similares a la placa amiloide, muerte neuronal progresiva y acumulaciones anormales de una proteína llamada tau dentro de las neuronas.

De esta forma, los investigadores demostraron que el sistema podría usarse como una plataforma temprana de prueba preventiva de drogas y tomaron dos medicamentos diferentes, que se sabe que inhiben la producción de beta-amiloide.

Probaron estos medicamentos en las células cerebrales y, en seis semanas, demostraron que evitaban la aparición del Alzheimer.

A 48 horas de haber encontrado el cuerpo de Fabián Gutiérrez, descubren nuevos rastros del crimen del exsecretario de Cristina Kirchner , el juez Carlos Narvarte volvió a la casa donde lo mataron y realizó tres inspecciones en diferentes puntos de la ciudad en busca de elementos que permitan corroborar el testimonio de Pedro Monzón, el único de los cuatro jóvenes involucrados que prestó declaración indagatoria.

En la recorrida descubren nuevos rastros del crimen , según revelaron a LA NACION fuentes del caso, los investigadores descubrieron una campera, elementos de limpieza y un palo, que se asocian con el homicidio y su posterior intento de encubrimiento.

Narvarte busca bajo la nieve que cayó en los últimos días sobre la ciudad. La noche en que habrían matado a Gutiérrez no había caído la helada por lo que las tareas de rastrillaje son ahora más complicadas. El sábado por la noche y las horas siguientes, una sucesión de nevadas intermitentes cambiaron el paisaje y complicaron la búsqueda.

El juez Narvarte hizo la recorrida junto con Pedro Monzón, el único involucrado que declaró, y su abogada.

Según revelaron, se encontró una campera en un desagüe tapado en la obra de construcción donde el viernes a la tarde se localizó el celular de Gutiérrez, en el Barrio 50 Viviendas.

Luego, en la oscuridad de la tarde llegaron a la casa del exsecretario presidencial . No ingresaron, sino que recorrieron un baldío ubicado al frente de la casa: entre matas, descubren un palo.

Uno de los cuatro detenidos al ingresar a la comisaría de El Calafate

En tanto, en otros descampados ubicados en Punta Soberana, cerca de la planta de agua de la ciudad, encontraron trapos, un bidón de lavandina, otro producto de limpieza, dos routers y una pala de plástico.

Los policías también buscaban un manojo de llaves: lo hicieron en un cesto de basura sobre la calle 17 de Octubre, denominada Ruta 15. Allí registraron varias bolsas, pero las llaves no aparecieron.

Todos los elementos secuestrados fueron incorporados a la causa.

Los allanamientos empezaron a gestarse a las 11 de la mañana, cuando Pedro Monzón llegó al juzgado y pidió ampliar la declaración indagatoria. Cerca de las cinco de la tarde, Narvarte se encaminó para realizar las inspecciones, que se extendieron por mas de tres horas.

El juez espera que los elementos descubiertos permitan reconstruir las horas finales de Gutiérrez.

Cómo murió

Quien fue uno de los hombres más cercanos a Cristina Kirchner murió por «asfixia mecánica» al ser estrangulado con un elemento y apuñalado tres veces en el cuello, según informó la agencia Télam, y consignó que se trataba de resultados de la autopsia finalizada ayer en Río Gallegos.

La misma fuente consignó que el cuerpo mostraba que había recibido dos golpes en el cráneo y en otras partes.

El sábado al mediodía, a poco de encontrar el cadáver, el juez Carlos Narvarte había aludido a la existencia de golpes en la cabeza y puntazos con un arma blanca en el cuello y hematomas en varias partes del cuerpo.

El juez de instrucción Carlos Narvarte, a cargo de la investigación del asesinato

Los peritos analizan, a su vez, si el cuchillo con sangre encontrado en la casa de Fabián Gutiérrez es el arma blanca con la que lo habrían atacado.

El palo que descubren también podría haber sido usado para golpearlo o bien hubiera servido para romper el vidrio de la camioneta, una de las incógnitas aún abiertas. Los cuatro jóvenes detenidos se encuentran alojados en las dos comisarías de la ciudad.

Cada uno ocupa una celda. Un agente los controla para que no se comuniquen entre ellos.

Mientras tanto, los detenidos pueden recibir la visita de sus familias y sus abogados.

El joven más comprometido en la causa fue alojado en las dependencias de la comisaría segunda de El Calafate.

Las dudas

La causa tiene todavía muchos misterios por develar. El primero es cuál fue el verdadero móvil del crimen. ¿Fue un móvil económico o una desavenencia entre personas que se conocían? La búsqueda de dinero aparece, de todas formas, como la hipótesis más firme.

Tampoco saben todavía los investigadores a qué hora fue asesinado Gutiérrez, qué recorrido hizo la camioneta en la que trasladaron su cuerpo ni qué rol habría tenido cada uno de los acusados en el plan criminal. Y hay dos hechos extraños que llaman especialmente la atención a quienes siguen el caso. El primero es por qué estaba roto un vidrio lateral de la camioneta. El segundo, por qué el celular de Gutiérrez fue encontrado en un lugar visible, en un obra de construcción, cuando la ciudad está al borde del Lago Argentino y rodeada de estepa.

De ser cierto, este animal, de casi 12 metros de largo y que no había alcanzado la madurez cuando murió, fue una rareza: un dinosaurio que nadaba. “Lo que tenemos aquí es un dinosaurio que no solo vadeaba, sino que era un animal que perseguía a sus presas activamente en la columna de agua”, afirmó Nizar Ibrahim, profesor de Biología de la Universidad de Detroit Misericordia en Míchigan.

En un artículo publicado en la revista Nature, Ibrahim y sus colegas describieron el esqueleto del Spinosaurus aegyptiacus, cuyo nombre significa “reptil espinoso de Egipto”. De los huesos de su cola de 4,5 metros. surgían largas espinas en forma vertical, que formaban una estructura parecida a una aleta que, de acuerdo con las teorías de los científicos, podía moverse de un lado a otro. Pensemos en él como una cruza entre un lagarto y una anguila, con el tamaño del Tyrannosaurus rex.

“Se trata de un animal que en realidad no tiene un equivalente moderno”, dijo Ibrahim. “Estamos trabajando con un extraterrestre del espacio exterior en muchos sentidos”.

En un depósito de agua, los científicos demostraron que un plástico cortado con la forma de la cola generaba una propulsión mayor que las colas de otros dinosaurios.

Dijeron que su empuje y eficiencia se comparaban con las de criaturas acuáticas contemporáneas como los cocodrilos. “Además de que la apariencia de la cola era extraña, también era perfectamente lógica”, comentó Matthew C. Lamanna, paleontólogo del Museo Carnegie de Historia Natural en Pittsburgh, quien fue uno de los revisores del artículo publicado en Nature.

El hecho de que el descubrimiento se produjera en un hábitat muy disitinto al de simios de similar tamaño existentes en la actualidad, ha cambiado las opiniones de los científicos acerca del origen de su enanismo.

El fósil de un pequeño mono que vivió hace unos 4,2 millones de años fue encontrado en Keniat. Se informa que el fósil pertenece a la especie Nanopithecus browni y tiene el tamaño de un talapoin –aproximadamente el de una piña, con peso de un kilo–, el simio africano más pequeño que exista actualmente.

Los talapoines son comunes en el oeste de África central y habitan en bosques tropicales. Se cree que estos primates enanos provienen de un antepasado más grande, y que disminuyeron su tamaño en respuesta a las condiciones de vida en hábitats boscosos y pantanosos.

 

Sin embargo, el fósil de Nanopithecus browni fue encontrado en un sitio llamado Kanapoi, en Kenia, en el este del continente, conocido por su clima seco y cubierto de pastizales y bosques abiertos (en contraste con los bosques tropicales de África occidental, como en Camerún y Gabón).

Según los científicos, el hecho de que esta antigua especie viviera hace tanto tiempo en un hábitat tan distinto al de los talapoines modernos, revela una evolución mucho más compleja de lo que se pensaba anteriormente con respecto a los monos guenon (Cercopithecus neglectus), familia que incluye tanto a los talapoines como al Nanopithecus browni.

La investigación sugiere que el proceso de enanismo pudo haber ocurrido hace mucho más tiempo de lo que pensaban los científicos, y posiblemente en hábitats muy distintos y por diferentes razones.

Más temprano y más lejos: el Homo sapiens no africano más antiguo descubierto hasta ahora era griego y data de 210.000 años, según un estudio publicado el miércoles, que adelanta en más de 150.000 años la llegada de la especie a Europa.

Apidima 1, como lo bautizaron los científicos, es «más viejo que todos los otros especímenes de Homo sapiens hallados fuera de África», explica a la AFP Katerina Harvati, de la Universidad de Tübingen en Alemania, coautora del estudio divulgado en la revista Nature.

Hasta ahora, se contaba con un fragmento de mandíbula de Homo sapiens hallado en una cueva de Israel y que remontaba a un periodo de entre 177.000 y 194.000 años. Los otros más antiguos tenían entre 90.000 y 120.000 años. En Europa, el más viejo fechaba de 70.000 años.

Se trata de un reconocimiento tardío para Apidima 1. Había sido hallado a fines de los años 1970 por el Museo de Antropología de la Universidad de Atenas en una cavidad del macizo de Apidima, en el Peloponeso, pero en la época había sido catalogado como un preneardental.

Pero las técnicas modernas de datación y de imágenes permitieron a Harvati y a su equipo revelar una «mezcla de características humanas modernas y arcaicas», que hacen de él un «Homo sapiens precoz».

Sin embargo, los arqueólogos solo hallaron la parte trasera de su cráneo y «algunos podrían sostener que el espécimen está demasiado incompleto para que su estatuto de Homo sapiens sea inequívoco», explica Eric Delson, del Lehman College de Nueva York, en un comentario publicado con el estudio.

«Apidima 1 muestra que la dispersión del Homo sapiens fuera de África no solo tuvo lugar antes de lo que se pensaba, hace más de 200.000 años, sino que llegó hasta a Europa», explicó Harvati.

El Homo sapiens, llamado igualmente hombre moderno, apareció en África. Los más antiguos representantes conocidos de nuestra especie fechan de 300.000 años y fueron hallados en Jbel Irhud, en Marruecos.

Durante mucho tiempo, se estimó que habían dejado su «cuna» africana mucho más tarde, hace unos 70.000 años, durante una ola migratoria de envergadura.

– Presente antes que el Neandertal

Pero desde hace varios años, los hallazgos no cesan de cuestionar esta teoría, avanzando cada vez más la fecha de las primeras migraciones y extendiendo la zona de sus dispersiones.

Apidima 1 fue descubierto frente a otro cráneo, bautizado Apidima 2. Según el estudio, se trataría de un Neandertal de 170.000 años.

«Nuestros resultados sugieren que al menos dos grupos de personas vivían en el Pleistoceno Medio en lo que es actualmente el sur de Grecia: una población precoz de Homo sapiens y más tarde, un grupo de Neandertales», explica Harvati, sugiriendo que los segundos reemplazaron a los primeros.

Antes de ser a su vez sustituidos por otros Homo sapiens recién llegados, hace 40.000 años, cuando los Neandertales desaparecieron por completo.

«Quizás una o varias veces, ambas especies se reemplazaron la una a la otra», explica Eric Delson.

Este nuevo descubrimiento refuerza la idea de que hubo múltiples dispersiones de seres humanos fuera de África. El movimiento migratorio y la colonización de Eurasia fueron seguramente más enrevesados de lo que se pensaba.

«Más bien que una sola salida de homínidos de África para poblar Europa y Asia, debió haber varias dispersiones, y algunas no dieron lugar a instalaciones permanentes», según Delson.

Incluso si todos los grupos que se desarrollaron fuera de África hace más de 60.000 años desaparecieron completamente, sin dejar ni rastro en nuestro genoma actual.

Diariojornada