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El presidente Alberto Fernández afirmó hoy que “todos queremos evitar el default» y que «la Argentina está haciendo un enorme esfuerzo tratando de hacer una oferta que atienda también el reclamo de los acreedores”.

En diálogo con Radio 10, Fernández dijo que quiere «ser optimista” con el tema de la deuda y que el objetivo es alcanzar un acuerdo que «no condicione a la Argentina» de cara al futuro.

«Yo quiero ser optimista. Todos queremos evitar el default. La Argentina está haciendo un esfuerzo enorme tratando de hacer una oferta que también atienda el reclamo de los acreedores”, señaló el Presidente.

Fernández señaló que «el problema central que tenemos es que es una deuda que se tomó muy rápidamente y que se tiene que pagar en muy corto plazo”, en referencia al exponencial crecimiento registrado entre 2016 y 2019.

“La reestructuración de esta deuda es complejísima”

“La reestructuración de esta deuda es complejísima”, agregó. Tras recordar que las conversaciones comenzaron hace dos meses, Alberto Fernández dijo que “ahora estamos tratado de hacer una nueva oferta, demostrando nuestra buena fe de acordar, con una oferta que se acerque un poco más a lo que piden los acreedores”.

El gobierno intentará cerrar en los próximos días, antes del vencimiento del plazo del 19 de junio, las negociaciones con los tenedores de bonos emitidos bajo legislación extranjera por US$ 66.700 millones.

De cara a ese objetivo, el Ministerio de Economía decidió mejorar la oferta de renegociación de la deuda sobre la base de las últimas recomendaciones del FMI y lleva adelante -bajo un esquema de confidencialidad que concluirán el martes- una ronda de intercambios con los acreedores para poder cerrar el proceso puesto en marcha formalmente el 17 de abril pasado.

«Yo quiero ser optimista. Todos queremos evitar el default. La Argentina está haciendo un esfuerzo enorme tratando de hacer una oferta que también atienda el reclamo de los acreedores«

Aunque no hubo mayores especificaciones, las mejoras de oferta incluyen dos años de gracia, una rebaja de intereses total de un poco menos de 62% y una quita de capital promedio de 5%.

La oferta no pondrá en riesgo la sostenibilidad de la economía 

«La oferta que vamos a hacer no va a poner en riesgo la sostenibilidad de la economía argentina», remarcó Alberto Fernández días después del respaldo a la iniciativa argentina del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El organismo multilateral la calificó de «consistente» con el objetivo de sustentabilidad de la deuda, si bien consideró que había algún margen de mejora.

La semana pasada, al participar de un encuentro organizado por la CAF-Banco de Desarrollo, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz volvió a apoyar la oferta del gobierno argentino para la reestructuración de la deuda externa y cargó contra los acreedores, a quienes acusó de ser «cortos de vista» y de resistirse «a acompañar los principios de sustentabilidad» en este proceso.

El viernes, al anunciar la decisión de extender una semana el plazo para negociar la deuda, el Palacio de Hacienda reveló que «la República continuó manteniendo proactivamente debates con distintos grupos de inversores, adelantó posibles ajustes a la invitación y recibió comentarios de inversores, así como también otras sugerencias sobre los diferentes caminos para mejorar los cobros».

En este sentido, agregó que «la República se encuentra analizando estas sugerencias para maximizar el apoyo de los inversores, al mismo tiempo que preserva sus objetivos de sostenibilidad de la deuda».

«Argentina cree firmemente que una reestructuración de deuda exitosa contribuirá a estabilizar la condición económica actual, mitigando las restricciones a mediano y largo plazo sobre la economía de Argentina», sostuvo la cartera que conduce Martín Guzmán.

En base a esta nueva extensión, salvo que se modifique nuevamente la fecha fijada, el anuncio de resultados será el lunes 22 de junio y la fecha de ejecución, la entrada en vigencia y fecha de liquidación será el 25 de junio.

Cuando todavía se está pagando el default de 2001, que fue aplaudido de pie en el Congreso inclusive por aquellos que habían apoyado la toma de deuda y el uno a uno, ya se está preparando el nuevo default 2020. Serían dos al hilo, en menos de veinte años.

Se puede vestir estas decisiones con el ropaje ideológico que se quiera y distribuir las responsabilidades políticas del descalabro, que existieron y existen. Inclusive construir un relato épico para un momento histórico. Al cabo, cuando aparece el nervio vivo del problema, queda al desnudo el default como el caso terminal de la incompetencia.

Resolverlo fue un mérito. Por la quita y por la vuelta al mercado de crédito. Eso es historia antigua ahora: otra vez sopa, en cada vez peores condiciones por el gravísimo impacto de la cuarentena en un aparato productivo que ya estaba muy lesionado.

Es cierto que el descalabro económico mundial que provocó la pandemia generalizó la crisis y hay quienes sostienen que el problema ya no es nuestro sino de todos. El prontuario de la Argentina, sin embargo, seguirá pesando mucho en la negociación por la deuda.

Los razonamientos del ministro Guzmán de que el país necesita construir una economía sustentable que haga, a la vez, sustentable el pago de la deuda es entendible y racional. El cómo se hace un plan que haga sustentable el pago y que, a la vez, saque a la economía argentina de terapia intensiva. Si una cosa lleva a la otra, lo que es invisible a los ojos es precisamente ese programa que el Presidente dice que guarda tan en secreto que algunos llegan a sospechar que no existe.

El gobierno llega a este instante crucial de la negociación con bonistas con apoyo explícito de la oposición, de empresarios y de sindicalistas. Ese respaldo tuvo también un unívoco mensaje de evitar el default. Guzmán tiene también el apoyo de Cristina Kirchner, quien mantiene el fluido contacto con el mentor del ministro Joseph Stiglitz, asesor (¿pro bono?) de la ex Presidenta en su última gestión, impulsor del respaldo de importantes académicos a la posición argentina.

La ansiedad provoca versiones arriesgadas, que circulan sin copyright. Una, son los miles de millones de dólares que invertiría China aquí, para contrarrestar el posible TLC que Brasil negocia con Trump. Recuerda cuando Kirchner hacía trascender que los chinos vendrían en apoyo con 20 mil millones de dólares de aquella época. Esas versiones contrastan con otros hechos que son señales concretas.

El BID, en el que manda EE.UU., informó un desembolso de 1.800 millones de dólares. También, 4.000 millones de dólares del Banco de Desarrollo de América Latina, antes llamado CAF (Corporación Andina de Fomento).

El tiempo que resta hasta el 22 habrá que invertirlo para evitar el default sin que ese objetivo signifique cualquier acuerdo que sea un cadalso futuro.

Fernández tiene en la resolución de la deuda su examen más exigente, su capital político. Un fracaso también le restaría autonomía en el difícil equilibrio que en saya en el frente oficialista.

Fuente: Ricardo Kirschbaum

Argentina enfrenta una dura puja con acreedores privados tras presentar una oferta de reestructuración de su deuda con fuerte quita de capital e intereses y tres años de gracia, para la que espera suficientes adhesiones de manera de evitar caer en un nuevo default.

En el marco de esa negociación, el gobierno de Alberto Fernández incumplió el miércoles el vencimiento de intereses de tres bonos por unos US$ 500 millones, al valerse del período de gracia para regularizar el pago antes del 22 de mayo. Si no, caerá en default.

¿Argentina está dispuesta a evitar la moratoria?

Fernández ha manifestado la voluntad del país de pagar, pero no antes de reactivar la economía. Argentina está en recesión desde el 2018, con 35% de pobreza y más de 50% de inflación. Se prevé ua agravamiento de la crisis tras la cuarentena impuesta desde el 20 de marzo para combatir el Covid-19.

La oferta de reestructuración de deuda por US$ 66,238 millones en bonos emitidos bajo ley extranjera, oficializada el martes ante la Comisión de Valores de Nueva York, contempla una quita de 62% sobre los intereses (US$ 37,900 millones) y 5.4% sobre el capital (US$ 3,600 millones) a pagar a partir del 2023.

Los acreedores tienen hasta el 8 de mayo para adherir a la oferta de Argentina, que contará con otros 15 días para regularizar los US$ 500 millones no pagados el miércoles.

Según el economista y consultor Pablo Tigani, hubo resignación entre banqueros de Wall Street ante la propuesta argentina, mientras que los más reticentes son los fondos de inversión, algunos de los cuales ya manifestaron su rechazo a la propuesta.

«Salvo esos fondos, entre los cuales hay muchos argentinos, que tampoco está definido que no vayan a aceptar la oferta, en general la respuesta es que no les queda otra (opción) que aceptarla», dijo Tigani. Quienes no adhieran podrían litigar como sucedió en la salida del default del 2001.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, ratificó que la realizada es la única oferta posible, y Fernández sostuvo que sin capacidad de pago, Argentina “ya está en virtual default”.

Argentina prepara también un nuevo programa con el FMI, al que adeuda US$ 44,000 millones, y postergó hasta el 2021 los vencimientos de la deuda emitida en dólares bajo ley argentina por unos US$ 9,800 millones.

¿Reestructurar o ir al default?

Si la tercera economía de América Latina entra en moratoria, no tendrá más acceso a los mercados de capitales.

La reestructuración de deuda “implicará pérdidas significativas para los inversores y de ser aceptada daría al gobierno varios años de flexibilidad fiscal”, estimó Gabriel Torres, de la agencia Moody’s.

Advirtió que «dado su alto nivel de deuda, Argentina deberá desarrollar un plan fiscal económico y viable a mediano plazo para poder volver a los mercados una vez que el período de gracia para el pago de la deuda finalice».

Un documento de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) difundido el jueves señala que la oferta de Argentina a los acreedores se rige sobre principios “esenciales para asegurar que el mundo en desarrollo pueda salir del peso de una deuda insostenible, de una vez y para siempre”.

Fuente: Gestion.pe

Dados los diversos comentarios y opiniones de no especialistas en el tema, en los siguientes párrafos el Licenciado en Economía Facundo Ball expone algunos tópicos sobre reestructuración de deudas soberanas, con el objetivo de dar algo de claridad sobre la deuda pública de Chubut.

Según publica el Licenciado en Economía y Abogado Facundo Ball “Antes que nada, corresponde hacer algunas observaciones técnicas, respecto a la Nota de legisladores provinciales del Frente de Todos dirigida al Superior Tribunal de Justicia, solicitando que se expida acerca de la legalidad de utilizar una supuesta cláusula sobre “fuerza mayor” que tienen los contratos de bonos, para postergar el pago de la deuda, hasta una vez concluida la pandemia».

En este sentido, en primer lugar esa no es una función del Superior Tribunal de Justicia, pero más allá de eso, se debe aclarar que no existe tal cláusula que habilite a postergar el pago de la deuda, es decir a no pagar los vencimientos de los servicios en tiempo y forma. Es probable que los señores legisladores se hayan confundido con los factores de riesgo de un bono, éstos son enunciados de un conjunto extenso de factores que se mencionan en los prospectos de emisión de Deuda soberana.

Ello es información que se le debe brindar a los potenciales inversores en los títulos de deuda y vale aclarar, en este punto, que un prospecto es la información que se brinda ante una oferta de un título público, sobre aspectos tales como la situación económica del emisor, sus estados financieros, la situación social de la población, la evolución de determinados indicadores de la provincia, variables que constituyen riesgos explícitos e implícitos de la inversión , así como supuestos de incumplimiento, operatoria, etc, solo por nombrar algunos de los cientos de elementos que constituyen la información que se le brinda al mercado.

Por supuesto, como el más elemental conocimiento sobre la temática lo indica, los riesgos están considerados en la prima de riesgo que se suma a la tasa de interés que se pactaría si el bono en cuestión fuera libre de riesgo, por ello es que una de las funciones de un prospecto de deuda es desarrollar el conjunto de los factores de riesgo del instrumento en cuestión.

Ahora, en segundo lugar, si la provincia unilateralmente decidiera suspender los pagos de la deuda, esgrimiendo esas razones de fuerza mayor, estaría cayendo en lo que el contrato denomina supuestos de incumplimiento, en ese caso, el Fiduciario, con relación a cualquiera de los Títulos de Deuda, o los Tenedores de no menos del 25% del monto total de capital, podrán declarar que la totalidad de los Títulos de Deuda son inmediatamente exigibles y pagaderos, cursando una notificación escrita a la Provincia, e inmediatamente después de dicha declaración, el monto de capital junto con los intereses devengados a la fecha de caducidad de plazos, se tornarán inmediatamente exigibles y pagaderos.

Ahora bien, vayamos a la capacidad de repago de la deuda en dólares de la provincia, la cual realmente ahora sí está afectada severamente por el cambio en el contexto internacional de precios del petróleo, es decir, lo que se debe analizar es cuál es la solución correcta y, claramente considero que no es una suspensión de pagos decidida unilateralmente, sino trabajar seriamente en un proceso de reestructuración de la deuda.

Aquí, hay que explicar que oportunamente las partes acordaron que cualquier modificación de los términos de los Títulos de Deuda o del Contrato de Fideicomiso, podrá realizarse en general y, con el consentimiento de los tenedores del 75% como mínimo del monto total de capital de los Títulos de Deuda. Es decir, que la Provincia, el Fiduciario y los Tenedores pueden, por mutuo acuerdo, modificar los términos de los Títulos de Deuda o el Contrato de Fideicomiso. Está previsto que se pueda modificar las fechas de vencimiento para el pago del capital o cualquier cuota de intereses, o incluso que se reduzca el monto de capital de los Títulos de Deuda o la tasa de interés aplicable a los mismos; entre otras cosas.

Por lo tanto, si el gobierno considera que la deuda ya no es sostenible, la mejor decisión es que la deuda debe ser reestructurada, acelerando un proceso de oferta a los tenedores y no incurrir en una cesación de pagos aludiendo razones de fuerza mayor. Recordemos que en caso de litigio, la Provincia se ha sometido en forma irrevocable a la jurisdicción de los tribunales estaduales o federales estadounidenses con asiento en la Ciudad de Nueva York.

Por último, suponiendo que se arribe a un final exitoso de una renegociación de la deuda en moneda extranjera de la Provincia, no hay que dejar de resaltar que si el alivio de los servicios de deuda que generaría la reestructuración, no es acompañado de cambios reales en la economía de la provincia, que permitan que las finanzas públicas pasen de la inestabilidad en que se encuentra, hacia un escenario de equilibrio, tal mejora solo va a ser transitoria.

Es decir, una posible reestructuración, de lograrse, debe llegar necesariamente acompañada de cambios en las variables fundamentales que llevaron a la provincia a esta crisis actual de insolvencia.

La crisis generada por el coronavirus y la consecuente baja del precio del crudo continúan impactando de lleno en la industria petrolera.

La compañía Medanito, que ya venía con problemas desde hace tiempo, no pudo cumplir con el pago de capital de una obligación negociable vencida el pasado 31 de marzo. En una nota enviada a la Comisión Nacional de Valores, la empresa atribuyó el incumplimiento a la emergencia sanitaria que la forzó a reducir al mínimo sus operaciones.

En su balance de 2019 Medanito declaró pérdidas por 6717 millones de pesos. Ese resultado estuvo influenciado fundamentalmente por el rojo que le generó la decisión del gobierno de Mendoza de quitarle en mayo del año pasado la explotación de Chañares Herrados, lo que le provocó a la firma comandada por Alejandro Carosio pérdidas por deterioro de activos de 5257 millones. A raíz de esa situación es que la sociedad presentó un patrimonio negativo de 4285,8 millones de pesos.

La compañía, controlada por las familias Carosio y Grimaldi, ya venía con problemas y la pérdida de esa concesión terminó de agudizarlos. Mendoza argumentó que Medanito no había cumplido con el compromiso asumido en 2017 de perforar dos pozos en el área. La petrolera impugnó la decisión, pero no pudo revertirla, situación que la dejó en una situación delicada frente a sus acreedores.

El 16 de diciembre de 2016 Medanito realizó el cierre de una subasta correspondiente a una emisión de Obligaciones Negociables, Clase 10, con vencimiento a tres años por 20 millones de dólares. Sin embargo, el 5 de diciembre de 2019 realizó una propuesta de reestructuración consiste en cancelar intereses y una parte muy menor del capital a cambio de estirar el proceso de incumplimiento hasta el 31 de marzo de este año. La propuesta fue aceptada entonces por el 96,52 por ciento de los acreedores, pero la solución de fondo está lejos y la quiebra asoma en el horizonte.

“Técnicamente no es un default sino un incumplimiento y una renegociación del pago del capital. Estamos conversando con los acreedores para encontrar una salida. Vamos a tener que generar una reprogramación del vencimiento, sino es inviable”, aseguró Carosio al portal Desarrollo Energético.

A su vez, el 18 de octubre de 2017 la firma había recibido un préstamo sindicado por 80 millones de dólares de manos de los bancos Credit Suisse International, Banco de la Ciudad de Buenos Aires, Itaú Unibanco Nassau Branch, HSBC Bank Argentina y Banco de Inversión y Comercio Exterior. La empresa no pudo cumplir con los pagos de amortización de capital e intereses del préstamo y fue negociando sucesivas prórrogas. El último acuerdo de espera venció también el 31 de marzo.

El presidente Fernández admitió esta tarde que la Argentina está «en una suerte de default virtual» y afirmó que «todos tenemos un compromiso común: salir de esta situación».

Así lo indicó en una conferencia en la Residencia de Olivos, acompañado por la vicepresidenta Cristina Kirchner; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y gobernadores, donde se presentó la oferta de reestructuración de deuda.

«Nos propusimos que el pago de deuda no suponga más postergación para la Argentina ni para los argentinos que la están pasando mal», destacó.

Añadió que el Gobierno se propuso «ser serio» y aclaró que no se hizo un aprovechamiento de la situación planteada por la pandemia del coronavirus.

El ministro de Economía de Chubut, Oscar Antonena, se refirió a la situación económica-financiera que atraviesa la Provincia tras la pandemia de Coronavirus. “Chubut no puede entrar en default porque tiene un contrato de fideicomiso con una entidad que le garantiza a los tenedores de bonos el ingreso de las regalías y de allí son quienes cobran y tienen respaldados sus créditos”, sostuvo.

En este sentido, señaló que “el Ministerio de Economía transfiere fondos globales a la jurisdicción del ISSyS y es el Instituto el que realiza los pagos pertinentes con instrucción al Banco”.

“Respecto a los préstamos que tiene, son liquidaciones que realiza el Instituto directamente con instrucciones del propio Banco Chubut”, dijo en conferencia de prensa.

Asimismo, aclaró que “Argentina está reestructurando sus pasivos, se han tomado préstamos sin ningún tipo de garantías. En cambio, Chubut no puede entrar en default porque tiene un contrato de fideicomiso con una entidad que le garantiza a los tenedores de bonos el ingreso de las regalías y de allí son quienes cobran y tienen respaldados sus créditos, por lo tanto es muy diferente la situación que tiene Chubut con respecto al país”.

Finalmente, Antonena concluyó que “Argentina está tramitando un DNU donde se suspendería los pagos del 2020-2021 y son créditos tomados sin ningún tipo de garantías”, publicó El Comodorense.

La pandemia mundial de coronavirus amenaza con interrumpir las tensas conversaciones de Argentina con sus acreedores para reestructurar su deuda, aumentando los riesgos de que el país caiga en un default y enfrente una rebaja en su calificación, dijeron a Reuters agencias calificadoras y tenedores de bonos.

Los líderes del país sudamericano han dicho que no pueden seguir cumpliendo con los pagos de deuda sin reestructurar los casi 70.000 millones de dólares en bonos y casi 45.000 millones de dólares que adeuda al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin embargo, el cronograma para presentar una propuesta a los acreedores a mediados de marzo y alcanzar un acuerdo para fin de mes se ha visto afectado en gran parte por la mortal pandemia de coronavirus, que causó la muerte de unas 36.000 personas en el mundo y que forzó al cierre de fronteras internacionales.

Eso podría tener un efecto dominó a medida que vencen los pagos. Argentina enfrenta alrededor de 22.000 millones de dólares en pagos en moneda extranjera este año en bonos, letras y préstamos, incluyendo al FMI.

“Creo que existe un riesgo mayor ahora que Argentina podría tomar la decisión de dejar de pagar su deuda externa”, dijo Todd Martínez, director de Fitch Ratings para deuda soberana latinoamericana, centrado en el Cono Sur.

“Porque, por todo tipo de razones, las negociaciones van a tomar un poco más de tiempo de lo que originalmente imaginaban, en gran parte debido a la crisis del coronavirus”, agregó.

Fitch, que tiene la calificación de deuda soberana de Argentina en “CC”, la reduciría a “RD” (incumplimiento restringido) si se omite un pago, o a la calificación “C” durante cualquier período de gracia de pago.

DURAS NEGOCIACIONES

Eso podría ser más probable ya que las conversaciones se estancaron por la pandemia, que ha llevado a Argentina a cerrar sus fronteras e imponer una cuarentena obligatoria hasta mediados de abril.

“Se necesitarán algunas negociaciones difíciles para llegar a un acuerdo que cubra un universo suficiente de inversores, y eso es particularmente complicado dado el brote de coronavirus”, dijo un tenedor de bonos argentinos que canceló un viaje al país debido al virus.

“La finalización de un acuerdo con los tenedores de bonos antes de finales de este mes (marzo) nunca va a suceder. Será muy difícil lograr un acuerdo para el 75% de los tenedores de bonos. Un calendario de seis meses a partir de ahora es más realista”, advirtió.

Algunos de los bonos de Argentina tienen cláusulas de acción colectiva, que requieren que las enmiendas a una sola serie de bonos sean aprobadas por los tenedores del 75% del capital.

El Ministerio de Economía declinó hacer comentarios. Una fuente informada sobre los planes del Gobierno dijo que si bien el virus había afectado el cronograma, la demora no debería ser demasiado significativa y un retraso de seis meses “no era ni remotamente realista”.

“Estamos en medio de una crisis global, como todos podemos ver”, dijo la fuente, y agregó que una propuesta formal en abril era “factible”.

“Creo que en el corto plazo podría haber tanto una oferta como un acuerdo”, señaló.

Se espera que Argentina presente pautas para la reestructuración esta semana, pero no una oferta formal, informó Reuters el lunes.

¿NUEVO PLAZO “PROVISORIO”?

Los tenedores de bonos y las agencias de calificación crediticia dijeron que el plazo inicial ha sido muy corto desde el principio.

“El plazo de final de marzo siempre fue poco realista. Es demasiado ambicioso dada la complejidad de la reestructuración”, dijo Nick Eisinger, director de mercados emergentes de renta fija en Vanguard.

Eisinger dijo que un nuevo plazo “provisorio” ahora podría ser el 7 de mayo.

Otro tenedor de bonos en uno de los principales comités de acreedores dijo que algún tipo de acuerdo para fines de abril podría ser posible, aunque la gente necesitaba un par de semanas para adaptarse a la nueva situación con la propagación del virus.

El presidente argentino, Alberto Fernández, y el ministro de Economía, Martín Guzmán, han sostenido que el país no puede pagar sus obligaciones de deuda hasta que se le dé tiempo para reactivar la economía, que ha estado sumida en una recesión desde 2018.

El lunes Fernández dijo a la emisora local Radio con Vos que “nunca es bueno quedar en default”, pero que el país atraviesa una situación muy delicada.

“Necesitamos tiempo, hoy no podemos pagar”, señaló.

Guzmán dijo a Reuters a principios de marzo que todas las partes involucradas en las negociaciones tendrían que ser flexibles debido a la pandemia, y que la fecha límite podría extenderse, aunque dijo que sería por “cuestión de días”.

Lisa Schineller, líder de análisis de calificaciones soberanas en S&P Global Ratings, destacó que la agencia estaba trabajando sobre la base de que Argentina mantendría el ritmo de los pagos, pero que las conversaciones estancadas agregaron un grado de riesgo.

S&P, que recientemente rebajó la calificación de México debido al impacto del coronavirus, tiene una calificación CCC para Argentina con una perspectiva negativa.

“Cuanto más se tarda, más se presenta el riesgo de una falta de pago”, dijo Schineller. “Si hubiera signos evidentes de una posible falta de pago, podríamos actuar”, agregó.

Fuente: Reuters

Argentina ya admitió que no se cumplirá el plazo inicial del 31 de marzo para reestructurar su deuda. Ahora los acreedores y los funcionarios del gobierno están considerando un pago de US$1.400 millones que vence el 7 de mayo como una fecha más urgente para llegar a un acuerdo.

Tras una serie de conversaciones entre los bonistas y los funcionarios del gobierno en Buenos Aires en las últimas semanas, se da cuenta de que el pago de la deuda de mayo será la prueba para saber si se puede llegar a un acuerdo para evitar el default, según personas con conocimiento directo de las reuniones.

Aunque los bonos denominados en dólares conocidos como Bonars con vencimiento en 2024 se vendieron bajo la ley local, lo que facilita la extensión unilateral de la fecha de pago de mayo, un nuevo perfil forzado enviaría una mala señal a los acreedores que esperan llegar a un acuerdo de reestructuración de aproximadamente US$69.000 millones de notas extranjeras con precios menores en medio de la venta global.

La fecha de mayo representa uno de los mayores pagos en divisas del país este año. Tanto el presidente, Alberto Fernández, como el ministro de Economía, Martín Guzmán, admitieron que las conversaciones se extenderán más allá del 31 de marzo, que originalmente fue establecido como una fecha límite por el gobierno en su cronograma del proceso. El brote de la pandemia de coronavirus también se suma a los retrasos y un roadshow programado para explicar una eventual oferta a los acreedores en persona probablemente se realice mediante teleconferencias, dicen las personas involucradas en el proceso.

Un portavoz del Ministerio de Economía no respondió a una solicitud de comentarios. “Pensar que Argentina va a considerar un período de tiempo tan corto es pura ciencia ficción”, dijo Patrick Esteruelas, jefe de investigación en Emso Asset Management, con sede en Nueva York, en referencia a la fecha del 31 de marzo. “Argentina tiene un enorme stock de deuda en muchas manos diferentes”.

Aunque muchos gerentes de cartera de mercados emergentes sanan sus heridas de una venta histórica durante la semana pasada, no todos se centran en sus tenencias en Argentina en este momento.

Argentina necesita elaborar un plan de reestructuración creíble y razonable para que los acreedores eviten un default total al mismo tiempo que negocian pagos retrasados con el Fondo Monetario Internacional. Hasta ahora, no se han publicado detalles de una oferta, aunque se han contratado bancos para asesorar en el proceso.

Alejo Costa, un estratega de BTG Pactual, dijo en una nota a los clientes que un default total ahora parece ser el escenario “de referencia”.

Al mirar más de cerca los vencimientos este año, el gobierno debe a los bonistas US$14.800 millones en pagos en leyes locales y extranjeras durante el resto de 2020, según la consultora 1816 Economía y Estrategia, con sede en Buenos Aires. Esta cifra excluye todas las deudas en pesos.

Con vencimientos de US$235 millones en marzo y US$644 millones en abril, estos meses son menos difíciles debido a las reservas del banco central que ascienden a US$44.800 millones, de los cuales aproximadamente US$13.400 millones están plenamente disponibles, según la consultora Eco Go.

“Aunque Argentina tiene controles de capital autoimpuestos, las reservas netas son bajas”, dijo Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva de Eco Go. El gobierno “no puede retrasar las negociaciones de la deuda por demasiado tiempo”.

Guzmán, el ministro de Economía, ha dicho que algunas reservas pueden ser asignadas para pagar intereses, pero no por mucho tiempo. Argentina tendrá que pagar intereses sobre tres bonos en dólares con ley de Nueva York el 22 de abril. El único pago de capital de derecho extranjero este año es una obligación de US$432 millones adeudada en francos suizos de un bono global con vencimiento en octubre, según datos compilados por Bloomberg.

“La próxima gran pregunta es si el gobierno seguirá pagando los cupones de bonos globales durante 2020 si la negociación de la deuda no se cierra en marzo”, dijo Ezequiel Zambaglione, jefe de estrategia en Balanz Capital Valores en Buenos Aires.

Si bien aún no se ha presentado una propuesta oficial de endeudamiento, el Fondo Monetario Internacional ha señalado que respalda un plan que apoye un alivio significativo de la deuda. En febrero, el fondo dijo que la carga de la deuda del país era “insostenible” y que los acreedores privados tendrían que hacer una “contribución significativa” para que el país recupere su equilibrio.

“No es crucial tener un acuerdo con el FMI antes que un acuerdo de deuda con los bonistas privados, pero creo que ayuda”, dijo Esteruelas. “Fernández heredó una importante cantidad de deuda sin credibilidad ante el mercado. Y esa credibilidad es extremadamente difícil de crear”.

El Líbano entrará en default al no poder pagar el próximo lunes un vencimiento de su deuda emitida en eurobonos, según anunció este sábado el primer ministro, Hassan Diab. Se trata de la primera vez que el país árabe entra en cesación de pagos.

El gobierno quiere negociar inmediatamente con los deudores, añadió el funcionario en un discurso a la nación asiática, empantanada en una grave crisis de divisas.

Las reservas de moneda extranjera «han caído hasta un nivel preocupante y peligroso, lo que obliga al gobierno libanés a suspender el pago de una emisión de eurobonos que vence el 9 de marzo porque necesita esos fondos», explicó el jefe de gobierno.

«El Estado libanés buscará renegociar su deuda «, añadió Diab, que formó en enero un gobierno de tecnócratas con la misión prioritaria de atajar la creciente crisis financiera del país, que vive una oleada de protestas contra el sistema político.

El nuevo ministro de Finanzas había anunciado que tenía intención de pedir a los inversionistas internacionales préstamos «blandos» para financiar la compra de trigo, combustible y medicamentos.

El acuerdo para formar un nuevo gabinete se produjo después de un acuerdo entre Hezbolá, que tiene un importante bloque parlamentario respaldado por Irán, y sus aliados, incluido el Movimiento Patriótico Libre dirigido por Gibran Bassil, yerno del presidente Michel Aoun.

El partido del Movimiento Futuro, de Hariri y otros alineados con Occidente y Arabia Saudita, no han tenido influencia sobre la decisión.

La población se apresuró a expresar su disidencia en las redes sociales, calificando al nuevo Gabinete como un gobierno de «un único color», el de Hezbolá.

El gabinete de Diab está respaldado por los grupos chiítas mayoritarios Hezbolá y Movimiento Amal, así como por el Movimiento Patriótico Cristiano Libre. Sin embargo, el acuerdo de poder compartido del Líbano exige que el primer ministro sea un musulmán sunita.

El nuevo gobierno se formó dos meses y medio después de que el gabinete del expremier Saad Hariri cayera a causa de las protestas nacionales sin precedentes contra el deterioro de la economía libanesa, así como la corrupción desenfrenada y el sistema político sectario del Líbano.