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La Secretaría de Ciencia, Tecnología, Innovación Productiva y Cultura del Chubut, a cargo de Mauro Carrasco, en conjunto con el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP), el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio de la Provincia y mediante el financiamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI), avanzan en el proyecto “Mapa de zonificación potencial para el cultivo de trufas negras” en tres cuencas productivas de la Provincia del Chubut.

La finalidad de este proyecto es incrementar el conocimiento sobre las zonas con potencial para el desarrollo del cultivo de trufas negras. La truficultura aparece como un cultivo alternativo y complementario a la producción actual en los valles de Chubut, que presentan características climáticas adecuadas para esta labor.

Los objetivos que se pretenden cumplir se basan en realizar un estudio de suelos en los tres valles previamente identificados como aptos para truficultura en Chubut, para mejorar la información disponible trabajando a escala más detallada. Elaborar una caracterización del clima de la zona en estudio, con las variables relevantes para el cultivo de trufa negra y por último zonificar toda el área por aptitud trufícola, elaborando un sistema de información geográfica (SIG), en donde se reúnan, gestionen y analicen los datos.

El proyecto brindará información útil a productores, técnicos, estudiantes e instituciones que trabajan en actividades agropecuarias y forestales de la región además de propiciar información a la provincia para planificar y promocionar la truficultura. Si bien el área de estudio abarca tres valles de Chubut, los resultados obtenidos servirán para orientar a productores de otras áreas de la provincia y la metodología servirá de base para repetirlo en otras zonas o regiones.

Las áreas de estudio son tres y comprenden: Valle Inferior del Río Chubut (VIRCh), Valles de los ríos Mayo y Senguer y alrededores de la localidad de Sarmiento, Valles de los arroyos Gualjaina y Tecka, y alrededores de las localidades de Esquel, Trevelin y Corcovado.

Para la determinación de la aptitud de los sitios para el cultivo de trufa negra, se tendrá en cuenta toda la información obtenida en cada punto de muestreo, es decir, las mediciones y estimaciones realizadas a campo y los resultados de los análisis de laboratorio y clima de la zona. Cada punto será clasificado en base a esta evaluación como no apto, y apto para el cultivo de trufas negras, indicando manejos requeridos en cada situación de ser necesarios.

La Escuela Municipal de Aprendizaje Laboral (EMAL) No 2702 recibió equipamiento -luego de ganar un concurso del Instituto Nacional de Educación Tecnológica-, para armar un laboratorio y una sala de de cultivo y comercialización de hongos comestibles en el Vivero Municipal de Rawson.

El proyecto productivo -de características únicas a nivel regional-, cuenta con el respaldo del municipio de Rawson y del Gobierno del Chubut. Su factibilidad se da luego de su presentación ante el INET y el financiamiento del Banco del Chubut.

Al respecto, el director de la Escuela 2702, Jorge Lopardo, dijo que “es el segundo año que estamos con este proyecto”. En la primera ocasión “hicimos un ensayo y una capacitación en la cordillera a través del área de Bosques de provincia para el desarrollo del cultivo de gírgolas, un hongo comestible, en base a troncos de álamos”, explicó.

“El proyecto de hongos se va a desarrollar en el Vivero Municipal. En primera instancia los alumnos lo harán como parte de su práctica laboral”, comentó Lopardo.

El responsable de la EMAL contó que más adelante “está previsto cursar una invitación de participación a la comunidad” y que se ofrecerán “capacitaciones en manipulación de alimentos, seguridad e higiene en el trabajo y por supuesto la parte específica del cultivo de hongos comestibles”.

Lopardo celebró “la posibilidad cierta de cultivo de hongos que tenemos a partir de este proyecto y además aprovecharemos un sustrato como es el álamo”. La intención es “replicarlo de modo que sea mucha la cantidad de gente que se vuelque a la producción. Pensamos en que se pueda llegar a producir en grandes volúmenes para su comercialización”.

Convertir a Rawson “en el polo de olivicultura más importante de la Patagonia” es uno de los lineamientos que se impuso el intendente capitalino Damián Biss, y para ello desde el municipio ya se trabaja en conjunto con el Gobierno de la provincia para fortalecer los emprendimientos que están afincados sobre ruta 1 y generar nuevas unidades productivas.

“Estamos hablando de empezar a ejecutar una de las políticas que nos fijamos que es llevar adelante el cultivo intensivo de olivos en nuestro ejido”, dijo el subsecretario de Desarrollo Económico, Eduardo Varela.

Días pasados, el funcionario municipal se reunió con el ministro de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio Leandro Cavaco, y si bien trataron varios temas, el eje central giró sobre el cultivo de olivos. “El ministerio de Agricultura también tiene la intención de avanzar en la presentación de un proyecto olivícola provincial y allí Rawson tendría una participación bastante importante”, indicó Varela.

El propio intendente Biss, quien ya se viene reuniendo con varios sectores con la firme intención de asentar a la olivicultura como un nuevo polo productivo, definió al proyecto como “una gran herramienta de desarrollo a futuro”.

Sobre esta línea, Varela, comentó que “hay particulares interesados” y que por ello “se están haciendo las gestiones necesarias para empezar con nuevas producciones. Nosotros, por otro lado, contamos con equipo técnico para poder asesorarlos y acompañarlos en este proceso. Hace más de 8 años hay un pedido concreto por parte de unos 14 productores para la asignación de unas parcelas que están sobre ruta 25, el intendente nos dio instrucciones para que se avance en el otorgamiento de tierras, estamos viendo de un comodato, hay que preparar toda la documentación para elevarlo al Concejo Deliberante”.

Aceite de primera calidad

El funcionario comentó que “tenemos una experiencia que está desarrollada hace más de tres años sobre ruta 1, es un campo de la familia Manera, ellos empezaron con una actividad a modo experimental, y está dando muy buenos resultados, a tal punto de que el aceite extraído es de primera calidad, para constatar ello se hicieron todos los estudios con los laboratorios correspondientes”.

Otros ejes

También el subsecretario de Desarrollo Económico de Rawson, se explayó sobre el resto de los alcances de la reunión y dijo que: “Venimos trabajando desde el inicio de la gestión con distintos estamentos provinciales. En este caso tratamos diversos temas sobre todo lo que es el acompañamiento desde el Ministerio de Agricultura a nuestra Subsecretaría con respecto a maquinarias, por ejemplo”.

Otro de los ejes abordados estuvo vinculado a “la asistencia a los productores en el marco de la pandemia”.

“Estamos dispuestos a colaborar en lo que el Gobierno provincial pueda implementar y viceversa, para fortalecer distintos proyectos que tenemos en el ejido”, señaló el funcionario municipal.

San Antonio Oeste será uno de los primeros municipios de la Patagonia y del país en permitir el autocultivo de cannabis con fines terapéuticos. El Concejo Deliberante aprobó la ordenanza que lo permite y creó un Registro de Cultivadores Solidarios con el objetivo de dar un marco legal al trabajo que realizan los equipos médicos del Hospital local, que vienen indicando terapias con cannabis a sus pacientes.

La ordenanza la impulsó la concejala y diputada nacional electa por el Frente de Todos Ayelén Spósito, también médica del Hospital de SAO, a partir de una iniciativa de un equipo de profesionales del centro de salud y de la Asociación de Cannabis Terapéutico. Spósito anunció que cuando asuma su banca de diputada nacional, a partir del 10 de diciembre, llevará la lucha para permitir el autocultivo con fines terapéutico a nivel nacional.

“Este proyecto me llena de felicidad y me alegra el acompañamiento de la mayoría de los concejales”, afirmó la concejala Spósito. Agradeció a la Asociación y al legislador Nicolás Rochás, uno de los impulsores de la ley de Autocultivo a nivel provincial.

“Tenemos una ley nacional que no está reglamentada, que no permite el autocultivo. Y cuando hablamos de autocultivo, estamos hablando de generar un derecho a aquellas personas que consumen en forma terapéutiva el cannabis y no están teniendo acceso a poder comprar las gotas que son producidas en otros países, y nos da la posibilidad de poder tener un medicamento, un aceite o una crema que sabemos de dónde lo estamos sacando

“Atrás de esto hay una lucha de la sociedad”, sostuvo Spósito y se comprometió a continuar luchando, en pocos días, desde su banca de diputada nacional. “Si es legal, si lo permiten las normas madres que tenemos, hay jueces, que lo decidan y que se enfrenten a todas estas personas que hoy estamos acá y que luchamos por un derecho integral a la salud para todas, todes y todos”, concluyó la concejal, en su argumentación previa a la votación.

Ayer, en la última sesión en la que debatieron siete concejales, se aprobó la creación de un Banco de cultivo de Cannabis Medicinal con fines científicos, medicinales, y de tratamiento. Además, se crea el Programa Municipal para el estudio, la investigación y el tratamiento del uso medicinal de la planta de Cannabis y sus derivados.

Además de los objetivos del Programa la norma sancionada faculta al Municipio a realizar todas las gestiones necesarias para que se obtenga la autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología para el Cultivo Municipal de Cannabis con fines científicos, medicinales y de tratamiento.

Se trata de un proyecto promovido por la Concejal Miriam Mora que fue largamente trabajado en las diferentes comisiones del Concejo Deliberante a lo largo de los últimos tres años. El dictamen fue uno de los más debatidos durante la sesión, y fue aprobado por mayoría de los ediles, pero encontró resistencia de parte de Paulino Rossi y Raúl Von Der Thusen.

Von der Thusen propuso la votación de los artículos y luego la norma general y de esa manera la mayoría del articulado fue aprobado, a pesar de los dos votos en contra. El público asistente, y principal interesado en la aprobación de la norma, festejó con gritos y aplausos.

“Me negué rotundamente. Me opuse al cultivo”, dijo Von Der Thusen por Fm La Isla. “Acá la intensión es agarrar galpones del parque industrial y ponerse a sembrar marihuana. Y no corresponde por una cuestión legal. La ley contempla que el estado nacional o las provincias puedan llevar adelante el cultivo de cannabis, no autoriza a los municipios”, agregó.

De 25 artículos del proyecto, el edil se opuso a más de 8, que eran justamente los que hacían en el cultivo municipal, así como los artículos que proponían una publicidad sobre el tema.

“Ahora vamos a ver como se instrumenta. Espero que se puedan rever algunas cuestiones que para mí son totalmente ilegales”, opinó.

Quien llevó las banderas del proyecto fue también quien lo propuso, la concejal Miriam Mora, que también lo festejó vía redes sociales:

“#CultivoMunicipalDeCannabis gracias todos/as los/as que trabajaron en este proyecto gracias a @MamaCultivaArgentina por mostrarnos el camino. Gracias Asociación Raíces de Fuego por acompañarnos. Hablamos de Cannabis Hablamos de Salud. #MásDerechos #MásSalud #MásInclusión #Gracias”, anotó Mora en su cuenta de Facebook.

Con la ordenanza aprobada, Río Grande se suma a los municipios que permiten el cultivo de plantas de marihuana para investigación y tratamiento de personas que necesiten del aceite de cannabis según prescripción médica, como es el caso de Hurlingham, General Lamadrid y San Vicente, en la provincia de Buenos Aires.

El caso de Hurlingam es el que más se acerca a lo aprobado en Río Grande, ya que cuenta con una ordenanza que contempla la producción por parte del Estado Municipal con fines medicinales.

“Nos decían que las minorías y las pequeñas minorías, no podíamos avanzar en estos temas porque no tenemos la jerarquía”, dijo Mora por Fm Del Pueblo.

Y agregó: “nosotros estamos en lugares con poder de decisión, podemos legislar y tenemos que involucrarnos, si lo que pretendían era que abandonemos nuestra lucha, nosotros no la abandonamos”.

Para Mora “es un avance muy amplio en derechos y en salud. Hablamos de nuestra soberanía industrial, por lo que se sumó la UOM al proyecto, ante la posibilidad de ampliar nuestra matriz productiva”.

Y destacó que la ordenanza puede “correr a la gente del mercado negro, que sepan lo que están consumiendo, la gente no va a tener que andar a escondidas para ver si es el aceite que necesita, porque va a haber profesionales capacitados en esto”.

“El que no está a favor de este proyecto, que el estado cultive el cannabis está a favor del narcotráfico. Son más de 100 familias que se están proveyendo de aceite y van a poder consumir aceite de cannabis hecho por el estado, seguro y garantizado. Aparte la gratuidad, no todos tienen el dinero para acceder a lo que cobran el aceite de cannabis, que va de $5000 a $7000”, consideró, informó Tiempo Fueguino.

Las frutas y verduras cultivadas por el japonés Yuichi Mori no están en el suelo y no necesitan tierra.

Las raíces de lo que él planta salen de un dispositivo que originalmente estaba diseñado para un tratamiento médico.

Mori cultiva sobre una película de polímero transparente hecha a base de un hidrogel permeable que ayuda a almacenar líquidos y nutrientes.

Las plantas crecen en la parte superior de la película y las raíces se desarrollan a un lado.

Además de permitir que la verdura crezca en cualquier entorno, la técnica consume un 90% menos de agua que la agricultura tradicional y no utiliza pesticidas ya que los poros del polímero bloquean los virus y las bacterias.

«Adapté los materiales que se usan para filtrar la sangre en los tratamientos de diálisis renal al medio de crecimiento de las plantas», explica el investigador a BBC News Brasil.

Su empresa, Mebiol, tiene patentes para la invención registradas en casi 120 países y supone una revolución agrícola en Japón.

Los campos se están convirtiendo en centros tecnológicos, con ayuda Inteligencia artificial (IA), Internet de las cosas (IoT) y conocimiento sacados de los laboratorios.

En un país con escasez de tierra cultivable y falta de mano de obra, la agrotecnología ha aumentado la precisión en el monitoreo y mantenimiento de los cultivos.

Incluso permite cultivar sin tierra o en áreas con acceso limitado al agua, una preocupación creciente en todo el mundo.

El método de cultivo sin tierras se conoce como agricultura hidropónica.

El Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de este año estima que el 40% de la producción de granos y el 45% del Producto Interno Bruto mundial se verán comprometidos para 2050 si la degradación de medio ambiente y el agua continúan a las tasas actuales.

El cultivo en polímeros, tal y como lo hace Yuichi Mori, ha cruzado fronteras.

Se practica en más de 150 localidades dentro de Japón, pero también en regiones como el desierto de Emiratos Árabes Unidos.

El método también se está utilizando para reconstruir áreas agrícolas del noreste de Japón contaminadas por sustancias que llegaron con el tsunami después del gran terremoto de marzo de 2011.

Robot tractor

Con el aumento previsto de la población mundial (de 7.600 millones a 9.800 millones de personas para 2050), las empresas están apostando en oportunidades de negocio relacionadas con la demanda mundial de alimentos, así como por el potencial del mercado de maquinaria.

El gobierno japonés está subsidiando actualmente el desarrollo de 20 tipos de robots, capaces de ayudar en varias etapas de la agricultura, desde la siembra hasta la cosecha en varios cultivos.

En asociación con la Universidad de Hokkaido, la compañía Yanmar ha desarrollado un tractor robot que se está probando en el campo.

Una persona puede operar dos tractores al mismo tiempo gracias a un sensor integrado que identifica obstáculos y evita colisiones.

El fabricante de automóviles Nissan ya lanzó este año un robot equipado con GPS, conexión WiFi y energía solar.

Llamado Duck, el robot de reducidas dimensiones, navega el agua de los campos de arroz para ayudar a que se oxigene, reduciendo el uso de pesticidas y el impacto ambiental.

Agricultura sin gente

Con la tecnología, el gobierno busca atraer a los jóvenes que tienen poco interés en trabajar directamente en el campo, pero a los que sí les gusta la tecnología.

Es un intento por revivir una industria clave que cada vez cuenta con menos personas.

En casi una década, el número de productores agrícolas japoneses ha caído de 2,2 millones a 1,7 millones y la edad media es de 67 años.

Solo el 7% de la población activa de Japón está empleada en el campo, y la mayoría de los agricultores trabajan solo a tiempo parcial.

La topografía limita en gran medida la agricultura de Japón, que puede producir solo el 40% de los alimentos que necesita.

Alrededor del 85% del territorio está ocupado por montañas y la mayor parte de la tierra cultivable restante se dedica a cultivar arroz.

Este grano siempre ha sido el alimento básico de los japoneses.

El gobierno otorga subsidios a los productores de arroz para mantener la producción en pequeñas propiedades de una hectárea, pero el cambio de los hábitos alimenticios ha robado protagonismo a este cultivo.

El consumo per cápita ha caído desde 118 kg en 1962 a menos de 60 kg de arroz en los últimos años.

Así Japón ha comenzado a fomentar la diversificación en el campo.

Como no hay mano de obra disponible, los agricultores recurrieron a la maquinaria y la investigación biotecnológica.

Cada vez se utilizan más drones en tareas como la fumigación, haciendo en media hora el trabajo que llevaría un día completo a cualquier trabajador.

La alta tecnología ha permitido la expansión cultivos sin tierra.

A través de la producción en invernaderos e hidroponía, Japón ha podido expandir su producción de frutas y verduras.

La empresa Mirai Group es pionera en la producción de alimentos en vertical y actualmente cosecha alrededor de 10.000 lechugas al día.

La productividad es cien veces mayor en comparación con el método convencional.

A través de un sensor, la compañía controla la luz artificial, los nutrientes, el dióxido de carbono y la temperatura de cultivo hidropónico.

La luz artificial hace que las plantas crezcan rápidamente, y el manejo controlado elimina la pérdida por enfermedades.

A pesar del alto costo de energía que representa el método, el número este tipo de fábricas en Japón se ha triplicado en una década, a casi 200 instalaciones actuales.

El mercado hidropónico está creciendo en todo el mundo y actualmente representa un poco más de US$1.500 millones.

Y de acuerdo con el pronóstico de Allied Market Research, se espera que se multiplique por cuatro para 2023, llegando a los US$6.400 millones.

Ayuda a países en desarrollo

Con el apoyo de la tecnología, Japón también se ha comprometido a ayudar a los países del continente africano a duplicar la producción anual de arroz a 50 millones de toneladas para 2030.

Ya se están llevando a cabo proyectos específicos en África.

En Senegal, por ejemplo, los japoneses invirtieron en capacitar a técnicos agrícolas y en transferir tecnología principalmente de riego.

Como resultado, la productividad aumentó de cuatro a siete toneladas de arroz por hectárea y los ingresos de los productores aumentaron aproximadamente un 20%.

La estrategia japonesa es promover la inversión privada y expandir el comercio de maquinaria agrícola sostenible en todo el continente africano.

En un periodo de 15 años, el PIB de África se expandió 3,4 veces de US$632.000 millones en 2001 a US$2,1 trillones en 2016.

Con la intención de ayudar a reducir las pérdidas posteriores a la cosecha, revitalizar la industria alimentaria y aumentar los ingresos rurales, en 2014 el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón formuló la Estrategia Global de la Cadena de Valor Alimentario para aplicarla en los países en desarrollo como Vietnam, Myanmar o Brasil, informó La Nación.