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Crisis en Ecuador

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El gobierno de Ecuador y las organizaciones sociales, que venían protestando contra un conjunto de medidas de ajuste económico, acordaron que el decreto que las dispuso será derogado, se formará una comisión para elaborar nuevas políticas y se levantarán las manifestaciones, anunció el coordinador de la ONU en el país, Arnaud Peral.

“Como resultado del diálogo se establece un nuevo decreto que deja sin efecto el decreto 883, para lo cual se instalará una comisión que elaborará el nuevo decreto”, anunció Peral.

Esa comisión estará “integrada por las organizaciones del movimiento indígena participantes en este diálogo y el gobierno nacional, con la mediación de la ONU y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, y con la veeduría de las otras funciones del Estado”, agregó.

Peral subrayó que “con este acuerdo se terminan las movilizaciones y medidas de hecho en todo el Ecuador”, según reportaron los diarios ecuatorianos El Comercio, El Telégrafo y El Universo.

El funcionario de la ONU hizo ese anuncio cerca de las 22 (la medianoche en la Argentina), cuatro horas después de que comenzara la reunión entre el presidente Lenín Moreno y otros funcionarios, con dirigentes de las organizaciones sociales que sostuvieron la protesta.

El debate transcurrió entre la propuesta de Moreno de revisar el decreto que dispuso la eliminación del subsidio a los combustibles y otras medidas, y la advertencia de las organizaciones sociales de que no levantarían la protesta si esas disposiciones no eran directamente derogadas.

Las medidas de ajuste, adoptadas por Moreno a comienzos de este mes en el contexto de un acuerdo crediticio con el Fondo Monetario Internacional (FMI), fueron respondidas con protestas callejeras en cuyo transcurso hubo al menos siete muertos, 1.340 heridos y 1.152 detenidos, según informó ayer la Defensoría del Pueblo.

Ante ese panorama, el 3 de este mes, Moreno decretó el estado de excepción (sitio) y mudó la sede del gobierno de Quito a Guayaquil por 30 días, y este sábado, además, declaró el toque de queda y la militarización en el área metropolitana de Quito.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) anunció que acepta participar del diálogo propuesto por el presidente Lenín Moreno, tras 10 días de protesta contra el ‘paquetazo’.

Esta organización señaló que la medida se tomó «luego de un proceso de consulta con las comunidades, organizaciones, pueblos, nacionalidades y organizaciones sociales».

Hasta el momento, la CONAIE había puesto como condición para el diálogo la derogatoria del Decreto Ejecutivo 883, que estableció la eliminación de los subsidios a los combustibles y, por ende, su aumento de precios.

No obstante, ahora informan que aceptan conversar, tanto sobre una posible derogatoria, como por su revisión.

De esta manera, el movimiento indígena da respuesta al llamado hecho por Moreno este viernes. «Hago un llamado a los dirigentes a dialogar directamente conmigo», dijo el mandatario en una muy breve cadena en radio y televisión.

Crisis en el país

Las manifestaciones en Ecuador se han extendido por 10 días. Comenzaron el pasado jueves 3 de octubre, dos días después que Moreno anunciara varias medidas económicas, como ese alza de los combustibles y el envío de reformas laborales y tributarias a la Asamblea Nacional.

Hasta la fecha, las jornadas de protestas han dejado un saldo de cinco muertos y más de 500 heridos.

Este viernes se vivió un tenso momento, cuando el movimiento indígena se había apostado al frente de la sede del Parlamento.

Tras permanecer un par de horas en el lugar, donde entonaban cantos, comían e, incluso, compartían con los policías, repentinamente, los uniformados decidieron atacar con gases lacrimógenos y perdigones a la multitud.

La represión policial se extendió hasta horas de la madrugada. Tanto la CONAIE, como organizaciones de derechos humanos, denunciaron que los unformados había cercado y lanzaban gases lacrimógenos hacia la Casa de la Cultura, lugar de refugio de una parte de los indígenas y centro de atención a heridos y afectados, así lo reseña RT.

El gobierno argentino sigue «atentamente el desarrollo de los acontecimientos que vienen alterando el orden público» en Ecuador, rechazó los «intentos que buscan desestabilizar el país y afectar su institucionalidad» y expresó su respaldo al presidente Lenín Moreno.

Así lo expresó la cancillería argentina en un comunicado difundido esta mañana, en medio de la convulsión que sacude al país desde hace diez días.

«En este marco, insta a la sociedad en su conjunto a procurar una salida a la situación de tensión que se presenta desde hace varios días, por las vías institucionales», agrega el parte de la cartera que encabeza Jorge Faurie. Así lo informa Télam.

El movimiento indígena ecuatoriano que encabeza la rebelión contra las medidas de ajuste económico del gobierno rechazó el llamado al «diálogo directo» que hizo anoche el presidente Lenín Moreno, en medio de la convulsión que sacude al país desde hace diez días.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) hizo público a última hora de anoche su rechazo a través de una declaración en la que advirtió que la apertura del diálogo está condicionada a la derogación del decreto que eliminó el subsidio a los combustibles y derivó en un aumento de los precios de las naftas de mayor consumo.

A partir de ese decreto, publicado el pasado 1 de octubre, indígenas, campesinos, sindicatos y movimientos sociales llevaron a cabo manifestaciones, bloqueos de calles y autopistas, huelgas y todo tipo de protestas.

Al menos cinco personas murieron durante las protestas y casi 900 fueron detenidas. La fuerza de la reacción llevó al presidente Moreno a decretar la semana pasada el estado de excepción en todo el país y a mudar la sede del gobierno desde Quito hacia Guayaquil.

El Defensor del Pueblo de Ecuador, Freddy Carrión Intriago, ha proporcionado los datos actualizados que han dejado las protestas que está viviendo el país desde el pasado 3 de octubre.

Según ha hecho público, la información que obra en poder de las coordinaciones y delegaciones provinciales de la Defensoría arroja un total de 929 detenidos y 554 personas heridas. Carrión, en nombre de la institución que representa, ha exigido tanto al Gobierno de la nación como a los movimientos sociales indígenas «la necesaria obligatoriedad de encontrar soluciones adecuadas, justas, equitativas, al pueblo ecuatoriano», con la finalidad de evitar «la violencia y que permitan retornar a la paz».

Además, en un comunicado anterior, la Defensoría del Pueblo lamenta la muerte de cinco personas durante las protestas. Por su parte, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), la mayor organización indígena del país, estima que al menos cuatro personas fallecieron durante las protestas del miércoles: dos de ellas son Inocencio Tucumbi, dirigente de la CONAIE en la provincia de Cotopaxi, en la sierra central del país; y José Daniel Chaluisa, líder de la comunidad de Yanahurco en Pujilí.

Las protestas comenzaron hace nueve días tras el anuncio del Gobierno del presidente Lenín Moreno de la aprobación de una serie de medidas, conocidas como ‘paquetazo’, que incluían el aumento del precio de los combustibles (hasta el 123 % en el caso del diésel), además de otras medidas laborales y tributarias.

Durante estas jornadas se han sucedido las manifestaciones, las marchas y los enfrentamientos con las fuerzas del orden, que reprimieron duramente las protestas, así como otros momentos de tensión, como la retención de ocho policías y su posterior liberación.

El movimiento indígena, uno de los componentes más numeroso y activo de la protesta, ha exigido la retirada del ‘paquetazo’, e incluso la dimisión del presidente Moreno.

Escaso margen para el diálogo

Esa retirada de medidas es, en opinión del analista internacional Alberto Rabilotta, la única salida efectiva de esta crisis. Este observador señala que en el conflicto que sacude al país «es difícil acercar posiciones porque las políticas tomadas [desde el Gobierno] han sido extremadamente duras». A su modo de ver, «Lenín Moreno hizo en pocos días el desastre económico que Macri tardó en hacer algunos años en Argentina».

Para el analista, «es evidente que si no hay una marcha atrás por parte del Gobierno para eliminar esas políticas, la posibilidad de un diálogo constructivo es nula»

Rabilotta ha querido recordar asimismo que, «aunque ahora estamos hablando del movimiento indígena, las movilizaciones fueron iniciadas por el gremio de los camioneros y por el Frente Unitario de Trabajadores, la central sindical», por lo que estas protestas no reflejan únicamente la indignación de los pueblos originarios, sino que «es toda la sociedad ecuatoriana» la que está reaccionando frente a las medidas que Moreno trata de imponer».

La Defensoría del Pueblo de Ecuador confirmó hoy la muerte de un manifestante durante las protestas de ayer contra el ajuste del gobierno, algo que ya había sido informado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) en un mensaje en el que repudió la «represión brutal y desmedida» a los manifestantes.

Según la Defensoría, la víctima es un dirigente indígena de la Conaie que falleció por un trauma craneoencefálico durante las multitudinarias protestas, que fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad con gran cantidad de gases lacrimógenos.

Con este caso, ascienden a cinco los muertos en las protestas, después de que el fin de semana un hombre muriera atropellado cuando supuestamente escapaba para protegerse de la represión en el sur del país, mientras que otras tres personas fallecieron al «caer» de un puente en Quito.

El ingreso de miles de indígenas a la capital ecuatoriana relanzó las protestas y la represión policial generando un clima de incertidumbre que obligó al presidente a anunciar en las últimas horas la evacuación del Palacio de Carondelet y el traslado de su gobierno a Guayaquil.

Desde esa ciudad, Moreno brindó una un discurso a la ciudadanía trasmitido por televisión y radio para pedir calma y tender la mano a los grupos sociales, y al mismo tiempo, señalar al ex presidente Rafael Correa como el artífice de un supuesto «intento de golpe de Estado».

«Lo que ha sucedido no es una manifestación social de protesta frente a una decisión de gobierno. Aquí hay una manifestación política para romper el orden democrático», acusó Moreno antes de apuntarle a sus tradicionales oponentes estos dos últimos años.

Y agregó que hay «individuos externos pagados y organizados» para utilizar la movilización de los indígenas con fines de saqueo y desestabilización.

En su mensaje, Moreno se mostró rodeado por el vicepresidente Otto Sonneholzner, el ministro de Defensa Oswaldo Jarrín, y cuatro generales en uniforme de combate.

Aunque sin mencionarla explícitamente, el mandatario ecuatoriano instó a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) «a un diálogo sincero», «una puerta que nunca se cerró».