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Una científica tucumana del Conicet presentó hoy una oruga capaz de digerir plástico y transformarlo en alimento, un hallazgo que abrió una investigación para determinar si esa especie puede ayudar a reducir la contaminación ambiental.

La presentación fue realizada esta mañana durante la primera edición de Soapbox Science en Latinoamérica en la Plaza Independencia de la capital tucumana.

«En Tucumán encontramos que hay dos especies de polillas (mariposas nocturnas) cuyas larvas u orugas estaban comiendo silobolsas que es un plástico que utilizan los apicultores para cubrir las colmenas de abejas cuando hace frío», contó Carolina Monmany, investigadora del Instituto de Ecología Regional de la provincia que pertenece al Conicet y a la Universidad Nacional de Tucumán.

Monmany, junto a un equipo de científicos tucumanos, llevan adelante una investigación sobre la contaminación plástica y la ecología para saber cómo interactúan los plásticos con el medio ambiente, distintas especies y los seres humanos.

«A partir de la identificación de estas orugas empezamos a investigar como hacían para comer y digerir plástico porque no es alimento para ninguna especie, teniendo en cuenta que no es un producto natural sino un derivado del petróleo», explicó Monmany.

La científica señaló: «Estamos haciendo un ensayo de laboratorio, dándoles de comer a estas orugas distintos plásticos, como bolsas de súper, silobolsas, paquetes de fideos y telgopor; hasta ahora pudimos ver que prefieren las bolsas de supermercado».

«Las orugas no sólo no mueren, sino que llegan al estado adulto solamente con una alimentación a base de plástico e incluso algunas de ellas llegaron a poner huevos, es decir que la energía que adquieren del plástico la utilizan con fines reproductivos», agregó.

A partir de ahí, «descubrimos que la especie posee dentro de su tracto digestivo y en la superficie de su cuerpo una bacteria que les permite degradar el plástico y convertirlo en alimento».

Con la colaboración del Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (Insibio) que pertenece al Conicet, «investigamos como poner a prueba estas bacterias en productos industriales que puedan usarse para tratar los basurales en los que predomina el plástico y de esa forma, ayudar con la problemática de la contaminación», detalló Monmany.

Un equipo de científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina registró el ADN del parásito más antiguo conocido, que tiene entre 16.570 y 17.000 años, según se desprende de un estudio publicado en julio en la revista Parasitology.

La datación se realizó mediante radiocarbono y tras observar con microscopio las heces fosilizadas de un felino, encontradas en un refugio rocoso a una altura de más de 3.500 metros sobre el nivel del mar en la provincia de Catamarca, en el noroccidente del país.

Al avistar huevos de un nematodo, supusieron que se trataba de la especie ‘Toxascaris leonina’, detectada en varios depredadores tanto domesticados como salvajes. El análisis del ADN mitocondrial corroboró la hipótesis.

Dado que las citadas heces preceden la aparición del hombre en la zona en miles de años —los primeros pobladores llegaron a la región cerca del 11000 a. de C.—, el hallazgo desmiente la noción de que el parásito se haya propagado entre la fauna local después de ser traído por perros domesticados, indican los autores.

Asimismo, otro análisis de ADN mostró que las heces serían de un puma, lo que confirmó la presencia de estos felinos en la zona durante la época.

Según una de los autores del estudio, la doctora Romina Petrigh, la biodiversidad en aquellos tiempos era bastante alta.

«Pumas, caballos antiguos, camélidos y perezosos gigantes vivieron juntos durante el Pleistoceno», comentó este martes la investigadora a The Guardian.

La investigación fue realizada por investigadores del CONICET. Si bien a corto plazo genera arritmias, el consumo crónico mejora la función cardíaca.

Acaba de publicarse un trabajo en la revista Biology Open que reúne los resultados de un equipo de investigadores y becarios del CONICET que constituye la primera evidencia acerca de los efectos del consumo de cannabis a largo plazo sobre la función cardíaca y su relación con el manejo de los niveles de calcio dentro del corazón, según informo el Diario Jornada.

“Nuestro proyecto tiene como objetivo principal caracterizar los efectos que generan en el corazón los fitocannabinoides, es decir los compuestos orgánicos de la planta Cannabis sativa que pueden ser utilizados potencialmente con fines terapéuticos, dado que portan ciertos principios activos que actúan sobre el control del dolor o la modulación del apetito, el humor y el sueño, entre otras cosas”, comenta Paola Ferrero, investigadora del CONICET en el Centro de Investigaciones Cardiovasculares “Dr. Horacio E. Cingolani” (CIC, CONICET-UNLP) y directora del equipo de trabajo. “Se sabe que estos componentes tienen implicancias sobre la función cardíaca y está bastante estudiado lo que ocurre en situaciones de consumo agudo, es decir a corto plazo, donde entre otras cosas puede provocar taquicardia e hipotensión, pero la idea en este caso fue comenzar a describir qué pasa en un tratamiento crónico”, amplía Ivana Gómez, becaria del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) en el CIC y una de las primeras autoras del paper de reciente publicación.

El equipo de expertos centró sus investigaciones en Drosophila melanogaster, la denominada mosca de la fruta, cuyo corazón comparte muchas características con el del ser humano, lo que permite evaluar su comportamiento y extrapolar algunos resultados para predecir qué ocurriría en éste. Ferrero y su grupo tienen vasta experiencia sobre D. melanogaster ya que la han utilizado como modelo para estudiar distintas enfermedades cardiovasculares y particularmente los efectos del consumo de tabaco sobre la función cardíaca.

Las moscas seleccionadas estaban sanas, es decir no eran modelo de estudio de ninguna enfermedad, y fueron divididas en dos grupos. Ambos fueron expuestos durante diversos períodos de tiempo a vapor de cannabis –que contenía los principales fitocannabinoides–, generado a partir de las cepas cultivadas y caracterizadas en el Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIM, CONICET-UNLP).

Uno de los grupos inhaló dos dosis diarias de vapor de cannabis en un plazo de 5 a 8 días, en tanto que el otro lo hizo entre 11 y 13 días. Cumplido ese proceso, se analizó “el comportamiento de las células del corazón, el latido, la frecuencia cardíaca, el índice de arritmia y se evaluó cómo afecta el consumo en comparación con un grupo de moscas control que no habían sido expuestas al cannabis”, cuenta Maia Rodríguez, pasante de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA) y también primera autora del estudio.

Según Gómez, “en el grupo que inhaló cannabis durante menos tiempo lo que vimos se corresponde con los efectos conocidos para un consumo agudo. Eso pudo comprobarse en los experimentos ya que se ve un incremento en el índice de arritmia”. Pero el hallazgo más importante del trabajo es lo que acontece a largo plazo: “Lo que logramos ver en las moscas que estuvieron expuestas entre 11 y 13 días es que se va dando un efecto de acostumbramiento y aumenta la contractilidad del corazón, es decir la fuerza con la que éste se contrae. Un corazón con mayor contractilidad responde mejor a condiciones de estrés, por ejemplo”, apunta Rodríguez. Para las investigadoras esa mayor contractilidad está relacionada con un aumento en los niveles de calcio al interior de las células cardíacas, “lo que permitió tener una idea sobre el mecanismo celular que provocaría ese proceso”.

El trabajo aporta un dato adicional muy importante: el efecto del cannabis sobre el corazón se da incluso en ausencia de los receptores de cannabinoides típicos del ser humano y del resto de los mamíferos, conocidos como CB1 y CB2. “Se sabe que los fitocannabinoides se activan en contacto con estas terminales, pero en la mosca de la fruta no están y el efecto tiene lugar igual. Eso significa que hay otro camino que aún no se conoce ni en la mosca ni en humanos, por el cual los fitocannabinoides están ejerciendo la acción”, subraya Ferrero.

El próximo objetivo del equipo es seguir estudiando los efectos del cannabis con relación a enfermedades asociadas a alteraciones cardíacas, y ya se encuentran trabajando en Parkinson y epilepsia para ver de qué manera la administración de ciertos tipos de fitocannabinoides compensa o mejora esas deficiencias.

El diseño de nanopartículas mostró en pruebas de laboratorio que puede ser efectivo. Un patagónico está en el proyecto.

Científicos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) avanzan en el desarrollo de nanopartículas para concentrar la acción de tratamiento del cáncer en las células enfermas y no en todo el organismo. Actualmente, el tratamiento convencional produce innumerables trastornos secundarios en los pacientes ya que abarca a todo el espectro de células del organismo. El nuevo diseño permitirá trasladar el medicamento hacia cada célula cancerígena.

El joven patagónico nacido en Trelew, Germán Islan, es quien está al frente del proyecto y advirtió por AM 550 que ha sido auspicioso el resultado obtenido en el laboratorio, a partir de lo cual comienza el recorrido de la verificación científica y los pasos que demanda el procedimiento científico. “Estamos en una fase que nos permite ser optimistas, pero aun restan varios pasos, por lo que no debemos generar expectativas” a corto plazo en cuanto a la aplicación de estos avances.

El científico también indicó que tras su experiencia en una universidad de Brasil y de la incorporación de equipos especiales, el Laboratorio de Nanobiomateriales de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP a cargo del Dr. Guillermo Castro comenzó el desarrollo de nanopartículas sólidas lipídicas “que permiten utilizar, por ejemplo ceras, para encapsular fármacos u otros compuestos naturales y tienen ciertos efectos antiproliferativos contra células antitumorales”. Agregó que los compuestos naturales “son ni más ni menos muchos extractos que se obtienen de plantas (monoterpenos) que suelen estar en aromatizantes que se extraen de la cáscara de limón, otros del eucaliptus, otros del clavo de olor” que en laboratorio han actuado impidiendo la proliferación de las células tumorales.

En la entrevista realizada en el programa “Viaje al puerto de la noche”, el biotecnólogo remarcó que esas nanopartículas, a través de la participación de científicos de otras disciplinas, puedan “dirigirse más a las células tumorales” que al resto, significando un gran avance que evitaría los graves trastornos secundarios que en la actualidad tienen quienes son atendidos con quimioterapia.

En cuanto a los tipos de cáncer que podrían ser tratados con estas nanopartículas, mencionó que “hemos observado que tienen buenos efectos en células que están asociadas a tumores hepáticos o pulmonares”.

“Cuando encontramos un avance de relevancia científica, se divulga a través de revistas internacionales dentro del ámbito académico y cuando uno lo cuenta a la sociedad hay que cuidar mucho las palabras para no generar expectativas. Son avances que hemos encontrado que tienen gran relevancia académica y pueden ser prometedores, pero nosotros en la ciencia –y mucho más en la médica- tenemos que cumplir muchos pasos. Nosotros hemos encontrado que a nivel de laboratorio esto funciona bien y seguimos trabajando en el proyecto”, sostuvo. El trabajo es desarrollado por el doctor Germán Islan, integrante del laboratorio de Nanobiomateriales perteneciente al Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI – UNLP – CONICET) , en conjunto con el doctor Boris Rodenal-Kladniew perteneciente al Laboratorio de Productos Naturales y Metabolismo Lipídico del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de La Plata (INIBIOLP – UNLP- CONICET).

MejorInformado.com

Hace dos décadas, un equipo de investigación conformado por geólogos y paleontólogos del CONICET en el Museo Egidio Feruglio y de la Pennsylvania State University, iniciaron un proyecto conjunto con el objetivo de poder estudiar y poner en valor el sitio de Laguna del Hunco, un yacimiento de plantas fósiles de unos 52 millones de años (Eoceno temprano) ubicado al noroeste de la provincia del Chubut, que si bien era conocido desde los años ’20 del siglo pasado, hasta el momento no había sido todavía suficientemente explorado.

Durante los últimos 20 años, este equipo de investigadores dio a conocer una serie hallazgos de valiosos materiales fósiles (fundamentalmente de vegetales) que los condujo a establecer la hipótesis de que la descendencia de la flora que vivía en Patagonia hace 52 millones de años, sobrevive hoy en día en los bosques de sudeste asiático y el noreste de Australia, particularmente en la región biogeográfica conocida como Australasia.

“Durante el Eoceno, estas dos regiones, hoy distantes, se encontraban unidas a través del continente Antártico (millones de años antes de que se cubriera de hielo), que pudo oficiar de puente continental para el flujo de plantas y animales entre ambas áreas. Si bien el cambio drástico del clima que experimentó la Patagonia, que en ese momento era tropical o subtropical, fundamentalmente como consecuencia del ascenso de la Cordillera de los Andes y la separación de Sudamérica de la península Antártica -que llevó a que las corrientes frías provenientes de la Antártida ascendieran por el Atlántico Sur- hizo que muchos grupos de plantas y animales desaparecieran, en la zona australásica pudieron sobrevivir debido a que las condiciones climáticas se mantuvieron constantes durante todo este tiempo”, explica Rubén Cúneo, investigador principal del CONICET y director del MEF.

El hallazgo reciente de restos fósiles de plantas del género Castanopsis (de la familia de las fagaceas) en Laguna del Hunco, publicado el miércoles en la prestigiosa revista Science, permite reconfirmar una vez más la hipótesis de que antiguamente existió un tránsito migratorio de especies vegetales entre la Patagonia y Australasia.

“Las fagaceas dominan los bosques desde la zona templada del norte hasta el Asia tropical y Malasia. Hasta el momento no se habían registrado fósiles de esta familia de plantas en el hemisferio austral, de ahí la importancia del hallazgo”, afirma el investigador.

De acuerdo a los investigadores, el estudio del yacimiento de Laguna del Hunco permite obtener una imagen de alta resolución del último ecosistema de América del Sur cuando todavía existía el supercontinente Gondwana (antes de que se produjera la separación en aguas profundas de Sudamérica, Antártida y Australia), que coincidió con lo que se conoce como el óptimo climático del Eoceno, una época en que la Tierra experimentó un calentamiento global generalizado.

“Lo curioso es que un bioma de características similares al que se perdió en la Patagonia debido a los cambios climáticos, puede encontrarse hoy en los bosques del sudeste asiático y el noreste de Australia”, resalta Cúneo.

Entre otros hallazgos realizados en Laguna del Hunco por este equipo de investigación internacional, que cuenta con el apoyo económico de la National Science Foundation de los Estados Unidos y al que se han incorporado científicos de otras instituciones como la Cornell University, pueden destacarse el de los restos fósiles más antiguos del género Eucalyptus, cuya distribución natural es casi exclusiva de Australasia, así como el del ancestro más antiguo de los tomatillos de la familia Solenaceae. Esto coloca a la Patagonia como un verdadero hito en la historia evolutiva de la vegetación en el hemisferio austral, la cual seguramente se verá exponencialmente incrementada en su conocimiento en los años por venir. (Conicet)

Fotos: Conicet

Si bien aún está en etapa de evaluación en la ANMAT, esta novedad anunciada por científicos argentinos permitiría reducir las posibles infecciones al implantar prótesis en la cadera por ejemplo. Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) diseñó recubrimientos con nanomateriales de plata que «minimizan las posibilidades de rechazo y previenen infecciones», informó esa casa de estudios. Se trata de un trabajo realizado por integrantes del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (Inifta) de la Facultad de Ciencias Exactas en Conicet y dirigido por la doctora Patricia Schilardi.

«Al colocar una prótesis, las infecciones pueden originarse a partir de bacterias ya presentes en el individuo o de aquellas que hayan ingresado por contaminación del material, el instrumental o por una manipulación inapropiada durante el proceso quirúrgico», explicó Schilardi.

La investigadora agregó que el problema «se agrava» cuando la resistencia inmunológica del paciente está «deprimida por una mala calidad de vida o cuando las condiciones de asepsia de los sistemas hospitalarios no son las adecuadas».

«El recubrimiento de los dispositivos implantables con nanomateriales de plata permite disminuir la incidencia de las infecciones en ese tipo de cirugías, ya que los microorganismos no desarrollaron aún resistencia a ellos», aseguró.

Los nanomateriales de plata pueden aplicarse en implantes dentales, de cadera o columna. «Descubrimos que pequeñas cantidades de plata depositadas sobre la superficie de las prótesis son capaces de ayudar a inhibir la adhesión y el crecimiento bacteriano, que es lo que origina la infección», detalló Schilardi.

Los resultados del trabajo están en etapa de evaluación por la Anmat, para poder ser lanzados al mercado.

«Nuestro objetivo es contribuir a mitigar esta problemática que se manifiesta en la cirugía protésica, ya que podría mejorar la calidad de vida del paciente al reducir el riesgo de infecciones post quirúrgicas», enfatizó Schilardi.

 

 

 

TN

La comunidad científica pronosticó que en los años venideros Trelew y el Valle van a tener serios riesgos de inundaciones, deficiencias con el abastecimiento de agua y graves problemas energéticos, si el gobierno y otras instituciones no toman decisiones urgentes para sanear la cuenca del río Chubut.

El pasado 24 de abril, se concretó en Trelew el Encuentro del Comité de Cuenca del Río Chubut, con la presencia de especialistas del INTA, Conicet-Cenpat, la Red Eco Fluvial de la Patagonia y la Universidad.

Las conclusiones no solo son alarmantes para la población del Valle, sino que ponen el acento en la falta de articulación de políticas públicas para «discutir los problemas del agua, diseñar soluciones y desarrollar proyectos conjuntos».

Los científicos advierten que no hay ninguna perspectiva de desarrollo agropecuario ni energético posible en el Valle, si no se toman las previsiones necesarias para controlar la cuenca del río Chubut. Aseguran que en estas condiciones no es factible el proyecto de irrigación de la Meseta Intermedia. «Se recomienda la atención prioritaria de la seguridad de la población del Valle Inferior frente a las crecidas, supeditando cualquier futuro proyecto de ampliación de las áreas bajo riego a la ejecución de nuevos estudios de disponibilidad hídrica», advierten.

Los problemas con el río Chubut podrían darse por exceso o por falta de agua, si no se hacen las obras correspondientes.

Pronostican que podría haber fallos de estos dos tipos en el Dique Ameghino. «El Dique Ameghino tiene una capacidad significativa de regulación, pero los riesgos de fallos por caudal mínimo (imposibilidad de cubrir las demandas de agua de los distintos sectores del VIRCh), y de fallos por caudal máximo (ocurrencia de caudales que producen inundaciones) no son de ninguna manera despreciables», señala el informe.

Falta de agua

Proyectando el crecimiento poblacional, los científicos vaticinan que va a haber problemas con la demanda de agua. Pero a esto hay que sumarle los efectos del cambio climático, y el desarrollo de otras zonas agrícolas, que provocarían aún más desequilibrios en las condiciones actuales.

«Estos cambios se traducirán en reducciones en la producción de agua media anual del 40% (rango 20-60%) e indefectiblemente en disminuciones del caudal del río. Este nivel de reducción del caudal aumentará muy severamente la frecuencia de fallos de mínima en el VIRCh», dice el informe.

A estas complicaciones se le suman los efectos que podrían provocar en la cuenca del río Chubut el proyecto de la Meseta Intermedia, que pretende irrigar más 30.000 hectáreas. «En las condiciones planteadas no hay viabilidad técnica ni ambiental para una ampliación del área bajo riego dependiente de los aportes del Río Chubut en el Valle Inferior y su área de influencia, tal como el proyecto de Riego de 35.000 Ha en la Meseta Intermedia», dicen los científicos.

Riesgo de inundaciones

«Existe un elevado riesgo de inundaciones en el Virch producto de la gran reducción de la capacidad de transporte sufrida por el cauce del río Chubut debido al depósito de sedimentos desde la construcción del Dique Ameghino», determina el informe de la comunidad científica.

El Comité de Cuenca reconoce que no fueron analizadas con detalle las posibilidades que se repitan precipitaciones extraordinarias, pero deja en claro que hay un riesgo de inundación inminente. «La eventual ocurrencia sobre el VIRCh de eventos de precipitación similares a aquellos ocurridos en otras zonas de la provincia (e.g., Telsen, 2014; Comodoro, 2017) producirían descargas de magnitudes inéditas para el VIRCh», aseguran. «La ocurrencia de eventos sobre zonas cercanas (Río Chico, 2017) y el efecto que han tenido sobre el caudal del Río Chubut indican que generarían graves inundaciones», completa el informe.

Por otro lado, los científicos advierten que a raíz de estos desequilibros en la cuenca, el Dique Ameghino verá afectada su capacidad de producción. «La necesidad de destinar una gran parte de la capacidad útil del embalse Ameghino al control de las crecidas originadas en el Valle Medio y Superior, en combinación con la pérdida de conductividad del río aguas abajo del Dique Ameghino, se traduce en una reducción de los niveles de operación normal de la represa, afectando la capacidad de generación hidroeléctrica de la central Ameghino», concluye el informe.

 

 

El Chubut

Investigadores del Conicet realizarán mañana un Cabildo Abierto que se realizará en simultáneo en todo el país, y en el que se discutirá sobre la delicada situación que atraviesa la ciencia en Argentina.

A través de un comunicado, la Investigadora Principal de ese organismo, Beatriz Bragoni, indicó algunas de las causas que llevaron a convocar esta jornada de protestas.

«La inversión en C-T debería alcanzar el 3% del Producto Bruto Interno (PBI).La Argentina pasó del 0,42% en 1996, al 0,6% en 2016 y cayó al 0.256% en 2018. Tales indicadores atestiguan que está bien lejos del nivel mínimo recomendado por expertos y la ONU (2%). El rol del Estado nacional es primordial en la orientación de la política científica en tanto la inversión pública representa cerca del 74% contra el 0,12% del sector privado. Asimismo, la Argentina tiene el mayor número de investigadores/as por millón de habitantes en América Latina, y cuadriplica el promedio de la región. El Conicet como organismo autárquico ejecutor de las políticas científico-tecnológicas está regulado por el decreto 1661/96, asigna un rol primordial a la producción de conocimiento y la innovación tecnológica afines al interés de la Nación, y al desarrollo armónico y equitativo de las disciplinas científicas en la amplia red institucional y universitaria radicada en la geografía del país», señaló.

 

 

 

MDZol

El gobernador del Chubut, Mariano Arcioni, encabezó este miércoles en Sala de Situación de Casa de Gobierno, la presentación de la empresa ARBACIO SRL. La misma es una planta piloto de cultivo de erizo de mar con base tecnológica. Asimismo se firmó un convenio marco de Cooperación de Medición del Paisaje Sonoro Marino en las aguas del Golfo Nuevo.

Participaron los ministros de Turismo, Néstor García; Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable, Eduardo Arzani; la secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Noelia Corvalán Carro, la investigadora del CONICET, Dra. Tamara Rubilar, la Decana de la Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Chubut, Ing. Liliana Vázquez. En representación de la Universidad del Chubut, Fernando Menchi; por la Empresa ARBACIO, Carlos Roca; por CENPAT-CONICET, Gaspar Soria y Marcelo Bertellotti, investigadores y becarios de Chubut, e invitados especiales.

Tras la presentación de la empresa ARBACIO y la firma del convenio de cooperación entre el Gobierno del Chubut y la UTN, Arcioni destacó que “la empresa ARBACIO es una demostración de la tecnología aplicada a estos valores agregados que ayudan a la industria farmacéutica, a la exportación. Son proyectos que vienen trabajando en forma silenciosa”.

“Resaltamos que en momentos de crisis de situaciones económico financiera, hay tres áreas que nunca dejamos de apoyar que es Deporte, Ciencia y Tecnología y Cultura. Son áreas que no hay que escatimar en presupuesto. Soy un convencido de apoyar a estas áreas, uno quiere que su provincia se desarrolle, que sea sustentable a mediano y largo plazo”, agregó.

Arcioni valoró que “se necesita mucho trabajo e inversión y a comparación con otras provincias y gobierno central que escatima en estas inversiones nosotros no. Me siento orgulloso porque nunca se quedaron victimizándose, siempre proponiendo, innovando, de eso se trata cuando se quiere salir adelante”.

Convenio

El mandatario provincial agradeció a “los becarios, investigadores, empresarios que apuestan a este proyecto, que habla del sonido, y no se toma conciencia de lo que puede implicar esta contaminación sonora para todas las especies que tenemos. Hay que tener conciencia de esas pequeñas cosas para cambiar las cosas y profundizar. No nos detenemos en las políticas inmediatas del día a día que están pero tenemos que proyectar a mediano y largo plazo”.

Agregado de valor

Por su parte, la secretaria de Ciencia y Tecnología, Noelia Corvalán Carro remarcó “el acompañamiento y las políticas que ha llevado a cabo el Gobierno del Chubut en esta materia que ha permitido lograr este proyecto, porque la Provincia al recurso siempre lo tuvo, como es el caso del erizo de mar, pero depende del Estado, ver como se aprovecha el mismo de una manera rentable y sustentable”.

Además, la Secretaria aprovechó la ocasión para destacar que “la decisión del gobernador Arcioni, porque muchas veces por el tiempo que maneja la Ciencia, los resultados no los alcanzan a ver los mandatarios, pero a pesar de ello, siempre confió en nosotros y no dejó en ningún momento de financiar las becas y de aumentar el presupuesto”.

Asimismo, la funcionaria agregó que “ellos son becarios nuestros desde distintos niveles de formación, que demuestran que no hemos hecho cosas aisladas, y que cada una de las decisiones y programas que llevamos adelante fueron un engranaje más de un proceso, que ha buscado llevar a la Ciencia y la Tecnología al agregado de valor de nuestros recursos, poder diversificar la matriz productiva y que nosotros nos destaquemos por otras actividades que no sean las extractivas”.

ARBACIO SRL

Sobre la empresa ARBACIO, la investigadora del CONICET, Tamara Rubilar, informó que “el trabajo con los erizos de mar comenzó con un proyecto de investigación básica en el año 2005. La interdisciplinaridad en la que siempre trabajamos en mi equipo. Esto permitió encontrar usos no tradicionales; el biotecnológico”.

“Biólogos, bioquímicos, farmacéuticos, químicos e ingenieros que trabajan en el equipo hicieron la diferencia. Empezamos a evaluar la potencialidad del uso gastronómico,  la posibilidad de tecnología y de incorporar becarios hizo que el grupo creciera. La Secretaría se Ciencia estuvo involucrada en esto, gracias a las becas cofinanciadas y al subsecretario Mauro Carrasco por su iniciativa y apoyo al proyecto esto empezó a ser una realidad”, señaló.

Por último, Rubilar manifestó que “en un contexto nacional donde la ciencia es vapuleada y desfinanciada, Chubut elije apoyar a los científicos, no solo apoyarlos con acompañamiento, sino con inversión y formación de recursos humanos, eso es algo que hoy en argentina no se ve”.

Convenio

Durante el acto se llevó a cabo la firma del Convenio Marco de Cooperación de Medición del Paisaje  Sonoro Marino en las aguas del Golfo Nuevo, rubricado entre los Ministerios de Turismo, de Medio Ambiente, la Secretaría de Ciencia y la UTN, con el objetivo de crear líneas de base tecnológica para promover el desarrollo de sistemas basados en un análisis de los resultados obtenidos por ruidos hidrofónicos, que contribuyan a generar una base de datos provincial y regional para la gestión pública y privada de espacios marinos.

En este sentido, la Decana de la Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Chubut, Ing. Liliana Vázquez explicó que “la universidad Tecnológica está comenzando a hacer investigaciones, sobre todo en Chubut, nosotros el año pasado incorporamos a 4 doctores que no pudieron entrar en carrera académica. Estuvieron 10 años doctorándose o postdoctorándose y quedaron fuera del CONICET. Tuvimos la oportunidad de incorporarlos como jefes de trabajos prácticos y en proyectos de investigación”.

“Uno de los proyectos de investigación es con la contaminación sonora o paisaje sonoro, ya que nos preguntamos qué genera el ruido de un barco, bomba, motor en las especies marinas. Queremos tener un mapa, conocer el ruido de forma tal que cuando se quiera poner una instalación traer embarcaciones saber el impacto en la fauna”, señaló.

La investigadora, socióloga e historiadora anunció hoy su renuncia al Conicet tras reclamar que el Gobierno se niega a designar a su sucesor, Mario Pecheny, votado el año pasado por sus colegas.

Dora Barrancos, quien formó parte del organismo desde el año 2010 cuando fue elegida para su primer mandato, que luego renovó por otros cuatro años, renunció a su cargo en el directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) después de denunciar que se retrasara la designación de su sucesor Mario Pecheny, por lo que el área donde se desempeñaba (Ciencias Sociales y Humanidades) quedaría por el momento acéfala.

Los dos nuevos presidentes, tanto Pecheny como Alberto Kornblihtt –del área de Ciencias Biológicas y Salud- habían sido votados por los miembros del Conicet por amplia mayoría en mayo del año pasado, pero su designación efectiva, que corre a cargo del Ejecutivo nacional, por tratarse de un ente autárquico dependiente del ahora ex Ministerio de Ciencia y Tecnología, se sigue demorando. En este marco, se da la renuncia de Barrancos, calificada por ella misma como “un asunto de orden moral”.

“Había tomado la decisión de irme en enero. Ya pasó un año desde que se eligieron autoridades y mi sucesor no fue designado en su cargo. Es una manera de dejar en evidencia la negligencia del gobierno actual, al que no le interesan las reglas democráticas ni el republicanismo que pregona”, denunció la investigadora.

Su renuncia, además se da en el marco de la importante crisis que atraviesa la comunidad científica tras años de desinversión y ajuste del organismo.

Este martes en el programa que conduce Santiago del Moro, había quedado en evidencia el vaciamiento del Conicet, cuando la bióloga molecular Marian Simian denunció la desinversión que lleva a cabo el gobierno nacional, donde quedaron en la calle 2.100 científicos quedaron en la calle. Es decir el 83 % de quienes se presentaron el año pasado.

Esta situación, que se arrastra hace años y se ha profundizado durante la presidencia de Macri, en el marco del ajuste generalizado, se agrava por acción (o inacción) del gremio que agrupa a los investigadores nacionales (UPCN) que siempre firmó paritarias a la baja y nada hizo por impedir los miles de despidos en el organismo.

 

 

La Izquierda Diario