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El ministro de Ciencia y Tecnología, Roberto Salvarezza, anunció hoy un sustancial incremento de los cargos en la convocatoria de ingresos al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y también un aumento del 25% de los subsidios de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica 2018 de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

«Es una noticia muy importante para la ciencia argentina», definió el ministro, y precisó que en el 2015, cuando dejó la presidencia Cristina Fernández de Kirchner, «teníamos 13 investigadores cada 1.000 habitantes, mientras que en el 2019 nos encuentra lamentablemente con 2,5 investigadores» por igual número de habitantes.

Salvarezza apuntó que ese «es un descenso marcado y que nos lleva a retroceder en recursos humanos en la ciencia y la tecnología».

El ministro, en conferencia de prensa en la Casa de Gobierno, agregó que «se duplicarán los ingresos para los investigadores científicos y tecnológicos, como así también para el personal técnico en relación a los que se otorgaban en el período de gobierno» del ex presidente Mauricio Macri.

Por eso, el titular de la cartera de Ciencia y Tecnología dijo que «con el objetivo de evitar la pérdida de recursos humanos, se resolvió que la convocatoria a ingresos al Conicet en 2020 será de 800 cargos para investigadores y 300 para personal técnico»

«Los 1.100 nuevos ingresos se contraponen con los 600 en total por año que otorgó el gobierno anterior», explicó.

En ese plano, sostuvo que «estas medidas van a estar acompañadas de un incremento del 25% de los subsidios de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica 2018 de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica».

«El objetivo es recuperar una parte del poder de compra perdido durante los últimos cuatro años por los científicos y científicas para que puedan continuar con sus proyectos de investigación», enfatizó.

Asimismo, Salvarezza sostuvo que las «medidas, junto al incremento del monto de las becas, anunciados recientemente, muestran que la ciencia argentina comienza a ponerse de pie en el marco de la política que enunció el presidente Alberto Fernández de poner a la Argentina de pie», aseveró.

El ministro comparó la política que empieza a desarrollar esta gestión con la de «Néstor (Kirchner) y Cristina (Fernández de Kirchner)», período en el que «la ciencia se convirtió en un insumo para el desarrollo, lo que vamos a volver a retomar en este gobierno».

«Sumamos al anuncio de las becas más ingresos, más recursos humanos y más subsidios. Es el comienzo de la recuperación de la ciencia argentina», concluyó el ministro, quien estuvo acompañado por Ana Franchi, presidenta del Conicet; y Fernando Peirano, titular de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. Con información del portal web Radio 3 Cadena Patagonia.

Referenciando la noticia que informaba que el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio de la Provincia gestionó la entrega de 3.300.000 pesos a las sociedades rurales del Chubut en el marco de la ley XVII-Nº 52 destinada al pago de pieles de predadores como zorro y puma el investigador independiente del Instituto Para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-CONICET), Ricardo Baldi, realizó un descargo en contra de este tipo de “control” de carnívoros.

A través de su cuenta de Twitter, Baldi trató de desmontar uno a uno esta metodología de control de la depredación: “en Chubut se siguen matando especies de carnívoros nativos indiscriminadamente bajo el supuesto control de la depredación sobre el ganado. ¿Cuál es la incidencia de la depredación en relación a otras causas de mortalidad de ganado? ¿Cuántos individuos de cada especie de carnívoro se cazan legalmente cada año? ¿Desde cuándo? ¿Cuáles son los resultados de estas medidas? ¿Disminuye la mortalidad de ganado por depredación? ¿Se están evaluado otras medidas de control?», comenzó preguntándose.

Luego Baldi amplió su defensa de los animales carnívoros: “existen medidas de control no letal de depredadores que buscan no sólo conservar la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas nativos, sino que a su vez sean efectivas para proteger al ganado. En diversos sitios de la Patagonia se están implementando y monitoreando con asistencia de organismos oficiales (CONICET, INTA, algunas agencias provinciales, etc) y organizaciones no gubernamentales. También en Chubut. Y en diferentes países de Latinoamérica y del mundo”.

Para finalizar Baldi sentenció: “es hora de poner atención a posibles alternativas que beneficien a la biodiversidad y a las actividades humanas. Sería positivo que al menos parte de la tasa para control de depredadores, que pagan los propios productores, se utilice para ensayar medidas de control no letal”.

Según el geólogo Jorge Rabassa toda la costa atlántica está en riesgo y particularmente la capital santacruceña «tiene un litoral marítimo muy extenso, donde podrían llegar a producirse tsunamis». Frente a los incrédulos el profesor pone como ejemplo las ciudades de Chile preparadas con indicaciones y planes de contingencia ante esta posibilidad.

El geomorfólogo, geólogo, profesor en la Universidad Nacional de Tierra del Fuego y director del CONICET, Dr. Jorge Rabassa se refirió a la posibilidad de un tsunami en la zona de Punta Loyola y cómo podría afectar a Río Gallegos.

Sobre la ciudad capital santacruceña, dijo que “tienen un litoral marítimo muy extenso, donde podrían llegar a producirse tsunamis. En Puerto Loyola están los tanques que almacenan el petróleo líquido y hay un puerto donde se cargan los buques tanques. Eso está en la zona que potencialmente podría ser afectada por un tsunami”, precisó en una entrevista concedida a P23.

“Toda la costa atlántica de Tierra del Fuego, y eso incluye la ciudad de Río Grande, está sometida al riesgo de un tsunami que podría generarse en la zona de las Islas Sandwich del Sur, que es una de las regiones más activas del planeta. De hecho el CADIC años atrás estudió los depósitos costeros de la región entre Río Grande y Bahía San Sebastián, y hallaron evidencia de que en los últimos milenios había habido al menos tres tsunamis de gran magnitud en la costa atlántica de Tierra del Fuego. Ocurrieron hace miles de años, pero las condiciones son exactamente las mismas ahora”, explicó el geólogo del CONICET.

“Este trabajo comenzó hace dos años y yo les he hecho algunos comentarios. Personalmente creo que toda la comunidad está preocupada y ansiosa de saber cómo comportarse ante la emergencia. En Porvenir, en el sector chileno de la isla, todo el pueblo está rotulado con indicadores de hacia dónde dirigirse y dónde ubicarse, o qué hacer en caso de un sismo importante, o en caso de un tsunami generado en el Estrecho de Magallanes. Esto demuestra un nivel de conciencia entre los colegas chilenos superior al que nosotros tenemos, teniendo en cuenta que Chile es un país de altísima peligrosidad sísmica. Acá no se ha alcanzado un nivel de compromiso con un mosaico de instituciones, como sucede en Río Gallegos, donde hay un esfuerzo muy grande del municipio para impulsar este tipo de actividades”, concluyó.

Investigadores del CONICET La Plata reportaron el hallazgo de fósiles de un ejemplar de “oftalmosaurio” que vivió hace unos 150 millones de años en cercanías de lo que actualmente es la ciudad de Zapala, Neuquén.

Los ictiosaurios fueron un grupo de reptiles que forman parte de lo que se considera el paradigma de adaptación al medio marino de los tetrápodos, es decir los vertebrados terrestres con dos pares de extremidades, destacaron desde el CONICET La Plata. Con un antecesor que se estima se desplazaba con sus cuatro patas sobre la tierra, a lo largo de su extensa historia evolutiva que comenzó en los albores del Triásico hace 250 millones de años, éstos fueron transformando completa y radicalmente su arquitectura ósea para desempeñarse plenamente en el agua.

De esta manera, sus miembros se volvieron aletas, su cola simple pasó a ser una herramienta propulsora muy útil para el nado, e incluso desarrollaron una aleta dorsal. Es decir, sin tener relación de parentesco, su cuerpo se transformó casi netamente en uno similar al de un pez. De la ventana de tiempo que ocuparon los ictiosaurios, más de la mitad fue dominada por la familia de los oftalmosaurios, que se caracterizaba por la gran dimensión de sus ojos que llegaban a alcanzar órbitas de más de 30 centímetros de diámetro.

Recientemente, investigadores del CONICET que se desempeñan en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM, UNLP) reportaron el hallazgo del cráneo, huesos del oído interno y el miembro anterior derecho de un ejemplar de oftalmosaurio que vivió hace unos 150 millones de años en cercanías de lo que hoy es la ciudad de Zapala. La novedad se acaba de publicar en la revista Zoological Journal of the Linnean Society.

“El cráneo hallado mide alrededor de medio metro. Estimamos que este animal debe haber tenido unos 65 centímetros desde la zona occipital hasta la punta de la trompa, y un cuerpo de 2 a 3 metros de largo. Es un tamaño discreto si consideramos que su familia alcanzó dimensiones de 8 a 10 metros, y si adicionalmente pensamos que el grupo de los ictiosaurios fue el más grande de los reptiles marinos, alcanzando los 22 metros a finales del Triásico, hace 200 millones de años”, comentó el becario del CONICET Lisandro Campos, primer autor del trabajo.

Más allá del hallazgo del material en sí, una de las particularidades del trabajo radica en el método utilizado para su estudio posterior. Valiéndose de tomografías computadas y utilizando un software especial, los expertos pudieron diferenciar digitalmente y con mucha precisión los huesos del sedimento adherido a ellos, para lograr identificar con exactitud cada estructura ósea. “Además de reconstruir y modelar los huesos uno por uno, esa herramienta computacional nos permitió volver a articularlos entre sí para dar una aproximación a cómo estaban ubicados y de qué manera funcionaban cuando este animal vivía”, explicó Campos.

Esta reconstrucción digital arrojó lo que para Campos es “el punto fuerte” del estudio: entender la morfología de las fosas nasales. “Presentan una estructura muy particular ya que está divida por un tabique óseo formado por dos huesos, uno nasal descendente y otro maxilar ascendente, resultando cada fosa con dos aberturas”, detalló.

Y subrayó: “Si bien no es una forma novedosa porque ya se la conoce en otros dos ejemplares hallados en Rusia y Australia, esos pertenecen el Cretácico, es decir son más nuevos, y en el caso de nuestro oftalmosaurio es la primera y única aparición de esa configuración en el Jurásico, lo que lo vuelve el más antiguo que se conoce en el mundo con estas características”. Los expertos se propusieron estudiar qué correlato funcional, es decir qué implicaba para estos animales tener las fosas nasales divididas en dos partes.

“Para todos los organismos relacionados con hábitat de estrés osmótico, es decir espacios donde la regulación de agua en relación con los niveles de concentración de sales en el cuerpo es más compleja, se conocen mecanismos o estructuras para la expulsión del exceso de esas sales. En el caso de los reptiles marinos existe una estructura conocida como glándula de la sal. Es un órgano extrarenal que cumple la función de concentrar iones y sales, funciona como un riñón sin serlo, y aparece siempre en distintas zonas de la cabeza”, explicó.

Y continuó: “Los ictiosaurios estaban sometidos a estas condiciones porque permanentemente ingerían agua, tanto a la hora de atrapar alimento, o porque éste, mayormente moluscos, ya tenía en su interior una cantidad de sal abundante”.

Según explicó el experto, la expulsión de esas secreciones de la glándula de sal debe ser rápida debido a que se encuentra en grandes concentraciones. “La solución hiperconcentrada que generan las glándulas de la sal en varios reptiles, incluidos los ictiosaurios, se expulsa a través de las fosas nasales y de no eliminarlas en un tiempo muy corto pueden formarse cristales que obstruyen las vías respiratorias”, detalló.

Algunos animales, por ejemplo las iguanas marinas, generan algo semejante a un estornudo para expulsarlas y otros, como las gaviotas, sacuden la cabeza a alta velocidad para limpiar con celeridad esos conductos.

“En los ictiosaurios no hay evidencia de musculatura para generar un estornudo, ya que ésta se asocia a la región pélvica que en ellos estaba extremadamente reducida, como ocurre con las ballenas actuales. Además de esto, su plan corporal contaba con una región cervical reducida, lo que hacía imposible que sacudieran la cabeza lateralmente. Teniendo en cuenta esto, postulamos una nueva hipótesis sobre el porqué de estas dos aberturas en las marinas: una abertura servía para vaciar la glándula de la sal, y la otra para respirar. Probablemente cumplía otras funciones, pero esta es la primera vez que se relaciona esa morfología con una función así”, concluyó Campos, informó ADNSur.

«Este reconocimiento internacional es gratificante porque tiene que ver con la calidad de lo que uno hace y por el hecho de que se puede comparar, a pesar de las dificultades de inversión que tenemos acá, con el trabajo de otros países como Japón», sostuvo Zaritzky.

La Academia Mundial de Ciencias (TWAS, por las siglas en inglés de The World Academy of Science) distribuyó esta semana el listado con los nombres de los nuevos miembros académicos que la integran a partir del 1 de enero de 2020.

Del selecto grupo forman parte siete científicos sudamericanos -cinco de Brasil-, de los cuales dos pertenecen a la Argentina: Noemí Zaritzky y Rosa Erra-Balsells, investigadoras superiores ad honorem del Conicet, en el Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos y el Centro de Investigaciones en Hidratos de Carbono, respectivamente, describió el organismo científico local.

Zaritzky, que el año pasado recibió el Premio TWAS por las Ciencias de la Ingeniería, es ingeniera química de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y doctora en ciencias químicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA).

A nivel nacional recibió numerosos reconocimientos como la Distinción Investigador de la Nación Argentina (2016 por el año anterior), y el Premio Bernardo Houssay a la Trayectoria 2015.

Zaritzky explicó que para ser integrante de la TWAS es necesario que el presidente de una academia de ciencias local realice la postulación, ya que no es posible hacerlo de forma individual.

Luego indicó que los criterios de evaluación tienen que ver con la cantidad y relevancia de sus publicaciones en revistas de alto impacto, y con las veces en que fue citado su trabajo.

En los fundamentos de su incorporación, la TWAS destacó «el extenso trabajo original de investigación científica y desarrollo tecnológico en ingeniería alimentaria y ambiental», y subrayó que la científica argentina «es considerada internacionalmente entre el núcleo de especialistas reconocidos».

Por su parte, Rosa Erra-Balsells -quien nació en España pero está afincada desde hace muchos años en Argentina- tiene una amplia trayectoria como profesora titular del Departamento de Química Orgánica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, describió el Conicet.

La científica, que cuenta con el Premio Kónex 2003 en Química Orgánica, fue considerada por la TWAS por su contribución «al crecimiento de la fotoquímica orgánica y los campos de espectrometría de masas en Argentina».

La incorporación de estas investigadoras eleva a 1.278 el número de miembros académicos de la TWAS, y un dato relevante es que este año se suman 12 mujeres, es decir un 33% de la nómina, lo que el organismo subrayó como una «cifra sin precedentes».

«Mi deseo es que la ciencia y tecnología sea tratada como una política de Estado en el país y se hagan inversiones», subrayó Zaritzky.

La científica señaló que en muchos casos los trabajos «dependen de instrumental que se rompe o desactualiza, por lo que sin inversiones se complica competir a nivel internacional».

«Hoy en día se necesitan hacer mediciones precisas con equipos específicos y a veces cuesta más caro arreglarlos que comprar nuevos. Uno no pide grandes cosas, pero sí mantener el equipamiento para mantener el nivel internacional», enfatizó.

También remarcó que, además de publicar trabajos, es necesario transferir los conocimientos al sector productivo y social para que le sirva al país, y pueda crecer.

Rosa Erra-Balsells y Noemí Zaritzky, científicas del Conicet, fueron incorporadas a la Academia Mundial de Ciencias. De los 36 nuevos integrantes, siete son de Sudamérica y doce son mujeres.

Noemí Zaritzky y Rosa Erra-Balsells, científicas del Conicet, son parte de los 36 nuevos miembros académicos que este año se incorporarán a la Academia Mundial de Ciencias. Ambas profesionales fueron reconocidas por su «significativa contribución» en el campo de la ingeniería alimentaria y ambiental, así como en la fotoquímica orgánica y los campos de espectrometría de masas en la Argentina, respectivamente, se difundió hoy.

«Este reconocimiento internacional es gratificante porque tiene que ver con la calidad de lo que uno hace y por el hecho de que se puede comparar, a pesar de las dificultades de inversión que tenemos acá, con el trabajo de otros países como Japón», sostuvo Zaritzky en diálogo con Télam.

La Academia Mundial de Ciencias (TWAS, por las siglas en inglés de The World Academy of Science) distribuyó esta semana el listado con los nombres de los nuevos miembros académicos que la integran a partir del 1 de enero de 2020.

Del selecto grupo forman parte siete científicos sudamericanos -cinco de Brasil-, además de los cuales dos pertenecen a la Argentina: Noemí Zaritzky y Rosa Erra-Balsells, investigadoras superiores ad honorem del Conicet, en el Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos y el Centro de Investigaciones en Hidratos de Carbono, respectivamente, describió el organismo científico local.

Noemí  Zaritzky, que el año pasado recibió el Premio TWAS por las Ciencias de la Ingeniería, es ingeniera química de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y doctora en ciencias químicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA).

A nivel nacional recibió numerosos reconocimientos como la Distinción Investigador de la Nación Argentina (2016 por el año anterior), y el Premio Bernardo Houssay a la Trayectoria 2015.

Zaritzky explicó que para ser integrante de la TWAS es necesario que el presidente de una academia de ciencias local realice la postulación, ya que no es posible hacerlo de forma individual. En los fundamentos de su incorporación, la TWAS destacó «el extenso trabajo original de investigación científica y desarrollo tecnológico en ingeniería alimentaria y ambiental», y subrayó que la científica argentina «es considerada internacionalmente entre el núcleo de especialistas reconocidos».

Por su parte, Rosa Erra-Balsells -quien nació en España pero está afincada desde hace muchos años en la Argentina- tiene una amplia trayectoria como profesora titular del Departamento de Química Orgánica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, describió el Conicet.

La científica, que cuenta con el Premio Kónex 2003 en Química Orgánica, fue considerada por la TWAS por su contribución «al crecimiento de la fotoquímica orgánica y los campos de espectrometría de masas en Argentina».

La incorporación de estas investigadoras eleva a 1.278 el número de miembros académicos de la TWAS, y un dato relevante es que este año se suman 12 mujeres, es decir un 33% de la nómina, lo que el organismo subrayó como una «cifra sin precedentes».

«Mi deseo es que la ciencia y tecnología sea tratada como una política de Estado en el país y se hagan inversiones», subrayó Zaritzky. La científica señaló que en muchos casos los trabajos «dependen de instrumental que se rompe o desactualiza, por lo que sin inversiones se complica competir a nivel internacional».

«Hoy en día se necesitan hacer mediciones precisas con equipos específicos y a veces cuesta más caro arreglarlos que comprar nuevos. Uno no pide grandes cosas, pero sí mantener el equipamiento para mantener el nivel internacional», enfatizó.

También remarcó que, además de publicar trabajos, es necesario transferir los conocimientos al sector productivo y social para que le sirva al país, y pueda crecer, informó Télam.

El contacto se inició varias semanas antes de asumir el cargo, existía un antecedente previo cuando integrantes del CONICET mantuvieron contactos con el entonces concejal Héctor Ingram, con el interés de que en Trevelin exista una delegación, sede o nodo de ese órgano científico. Ingram sumó entonces a Carlos Mantegna a las charlas pero poco se pudo avanzar con las autoridades comunales de entonces.

Tras la victoria del PJ en las elecciones municipales, se retomaron las conversaciones, en ese caso Ingram acompañado de parte del equipo que lo acompañaría en la gestión mientras que por el lado del CONICET, lo hicieron Víctor Cussac, director del Centro Científico Tecnológico de Patagonia Norte, Mariela Pasqui, responsable de la Oficina de Vinculación Tecnológica del CONICET y Ricardo Casaux, director del CIEMEP.

Apenas dos días después de asumir, Casaux fue recibido por Ingram acompañado del diputado Provincial Carlos Mantegna para comenzar a dar forma a la idea de que el CONICET tenga un espacio de desarrollo de tareas en Trevelin.

“El contar con información científica sobre distintos aspectos que hacen a nuestro lugar es fundamental para tomar decisiones. Víctor puso a nuestra disposición la capacidad técnica del CONICET, explicándonos que no solo podemos acceder a investigaciones que realicen los profesionales que viven en la región, sino contar con la posibilidad de asesoramiento de toda la estructura del organismo”, señaló luego de la reunión el intendente del Pueblo Del Molino.

Ingram confirmó su interés de lograr que el CONICET se instale en Trevelin, “así como avanzamos en charlas con la Universidad Nacional de la Patagonia para que también tenga presencia en nuestra localidad”, informó Radio 3 Cadena Patagonia.

El doctor en Geología del CONICET Nicolás Foix aclaró que «el dato del sismo que está circulando no es de una fuente oficial de Chile; es de una ONG» y que -por otro lado- «Estados Unidos tiene un observatorio mundial pero todavía no emitió reporte ni informe sobre este sismo en Santa Cruz». «Con esto no estoy diciendo que no haya habido un temblor, porque ocurrió y la gente lo sintió. Lo que digo es que aún no hay reportes de organismos oficiales», apuntó.

«Me llama la atención que es de 15 km de profundidad; eso es bastante poco, porque en general son de 100 km, de 250 km de profundidad, por eso al ser tan poco profundo se siente más en la superficie», expresó el geólogo.

Foix señaló que no hay un registro sísmico enfocado en la Patagonia porque no son usuales los sismos», y remarcó que «sería raro, muy poco frecuente, pero podría suceder».

«La zona de Sarmiento y la de Las Heras fue una zona sísmica hace muchas decenas de millones de años. Hay algunos indicios -pocos- que de un millón de años para acá haya habido una perturbación sismica», detalló.

Sin embargo, indicó que «no conozco ningún registro histórico, ni verbal ni escrito, sobre sismos en esa zona».

Mencionó que «la zona sísmica está en Chile. Hoy, por ejemplo, hubo más de 10 terremotos en ese país. Chile es una zona sísmica pero a medida que nos corremos hacia el este la frecuencia de temblores decrece mucho, salvo en la zona de San Juan y Mendoza», donde son más frecuentes los sismos y hay observatorios y sistemas de registro de los mismos, comunicó ADNSur.

«Desde el año 2014 a la fecha se han marcado 47 ballenas y se determinan rutas migratorias, áreas de alimentación y causas de mortalidad de crías de Ballenas Franca en Península Valdés», afirmaron los investigadores del organismo.

El ministro de Turismo y Áreas Protegidas del Chubut, Néstor Garcia, participó este martes en Puerto Madryn, de la presentación de los resultados del proyecto elaborado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas – Centro Nacional Patagónico (CONICET-CENPAT), sobre el monitoreo a ballenas con la colocación de rastreadores satelitales y que contó con la colaboración de organizaciones e investigadores de Argentina, Brasil y Estados Unidos.

La presentación de los resultados se realizó en la sede del CONICET-CENPAT, y participaron de la misma el director del CCT CONICET-CENPAT, Pedro Barón; el investigador Superior del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET), Enrique Crespo; la veterinaria, Marcela Uhart de la University of California; el becario doctoral CESIMAR-CONICET, Santiago Fernández; y autoridades de Prefectura Naval Argentina.

«Es importantísimo investigar y tener investigadores radicados en Puerto Madryn porque nosotros, como Estado provincial, tomamos medidas desde el punto de vista turístico y de conservación, donde el sustento científico es sumamente valioso», aseveró el Ministro de Turismo.

Objetivos del proyecto 

El proyecto de monitoreo de ballenas con la colocación de rastreadores satelitales tuvo como objetivo determinar rutas migratorias y áreas de alimentación, evaluar cómo utilizan el ambiente y se relacionan con actividades humanas en el océano.

Asimismo, contribuir al Plan de Manejo para la Conservación de la Ballena Franca Austral acordado por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), contribuir a esclarecer las causas de la mortalidad de crías de ballenas Francas en la Península Valdés y contribuir al conocimiento del uso de dispositivos satelitales.

Resultados e interacción

El director del CCT CONICET-CENPAT, Pedro Barón, destacó que «este es un buen ejemplo del trabajo que se transfiere directamente a la sociedad y al sector productivo verde como es el turismo y la conservación, que no solo jerarquiza nuestra institución sino que también da muestras claras de la interacción a nivel internacional con otras organizaciones», y destacó que «estos resultados sirven para generar bienestar, fomentan el turismo y el cuidado de nuestros recursos».

«Resultados sorprendentes»

En la ocasión, el investigador Superior del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET), Enrique Crespo, detalló que «desde el año 2014 a la fecha hemos marcado 47 ballenas, hembras con crías, adultos solitarios y juveniles, tanto en Golfo Nuevo como en la Bahía de San Antonio», y sostuvo que «los resultados nos muestran que las ballenas pueden ir hacia el sur, donde hay grandes cardúmenes de Krill, pero también van frente al río de La Plata a comer».

«Este proyecto nos ha cambiado la perspectiva que teníamos de la ballena en cuanto a la capacidad de movimiento y velocidad, registramos que puede moverse a 40 kilómetros por hora o cruzar el golfo San Matías de un día para otro», indicó el investigador Superior del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos, y manifestó que “los resultados que nos está dando este proyecto son sorprendentes, esperamos que aporte a la conservación de la ballena y a predeterminar cuales son las causas por las cuales se produce un evento de mortalidad muy fuerte sobre las crías».

«La población de ballenas está creciendo y está manifestando un cambio de distribución de edad y sexo; en los Golfos Nuevo y San José se está concentrando la parición de las crías y el amamantamiento de las hembras, y se están corriendo hacia aguas más profundas los grupos de cópula», finalizó Crespo.

Científicos del Conicet publicaron en las últimas horas un mapa interactivo en el que se discriminan el estado de la calidad de vida de todos los rincones de la Argentina. El análisis, producto de un trabajo de estudio de 20 años, es tan detallado que permite identificar la situación específica de cada una de las 52.408 unidades geográficas censales a lo largo de todo el país.

Así, el mapa interactivo permite identificar que la zona de la Patagonia es la que ostenta un promedio más alto de calidad de vida, mientras que el Nordeste del país se ubica en el polo opuesto, donde la misma cae considerablemente.

Esquel

Los datos ofrecidos en el mapa responden a un arduo trabajo en conjunto entre investigadores del Instituto de Geografía, Historia, y Ciencias Sociales del Conicet (IGEHCS, CONICET-UNCPBA) y sus pares del Instituto Superior de Ingeniería de Software de la ciudad de Tandil (ISISTAN, CONICET-UNBCPBA).

Asimismo, los datos vertidos en el mapa fueron obtenidos a raíz de un trabajo denominado Geografía y Calidad de Vida en la Argentina, que fue publicado en abril de 2015 y cuyas cifras se fueron actualizando año tras año hasta llegar a las cifras actuales.

Puerto Madryn

“¿Cómo se puede medir la calidad de vida de la población?”, se preguntan los autores del trabajo en el informe. Para establecer una clasificación de la misma, los científicos discriminaron el análisis en dos grandes puntos: un 60% del estudio se basó en la dimensión socioeconómica de la región a estudiar, mientras que el 40% restante respondió a la dimensión ambiental.

Dentro de la dimensión socioeconómica, se analizaron factores como el nivel de educación de sus residentes (instancias cursadas y superadas del ciclo lectivo), la calidad de su salud y el estado de las viviendas en las que habitan.

En tanto, dentro del análisis medioambiental se estudiaron factores como la contaminación por industria, agricultura o minería, delincuencia, basurales a cielo abierto, excesos de temperaturas y factores climáticos y el riesgo de desastres naturales, entre otros. También se estudiaron los denominados “recursos recreativos”, que contempla desde los Parques Naturales, las playas y espacios verdes hasta la estética urbana y la presencia de centros comerciales y de esparcimiento.

Comodoro Rivadavia

El estudio realizado por el Conicet permitió un análisis específico de los radios censales en un lapso de 20 años. Así se establecieron datos de los años 1991, 2001 y 2010 y se determinó un sistema de puntuación sobre 10, que representaría el punto de calidad de vida máximo.

El gran avance de la investigación radicó en que los científicos lograron especificar las estadísticas y el análisis de manera abrupta. El informe de 2005 comprendía un estudio de unas 525 unidades geográficas. Sin embargo con el sistema de análisis actual, se logró identificar a cada uno de los más de 52 mil centros censales.

El caso de Chubut.

La región patagónica fue la zona con mejor calidad de vida con una calificación de 7,03 puntos, en tanto el Nordeste tuvo una puntuación de 6,01. Mientras, la zona Metropolitana de Buenos Aires obtuvo 6.77 puntos, por debajo también de las regiones pampeanas y cuyanas.

Trelew

A la hora de explicar por qué la Patagonia es la región con mejor calida de vida en el país, los investigadores detallaron en su informe: “La Patagonia (Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego) también exhibe cierta heterogeneidad: prevalece el verde, matizado con rojos y anaranjados. Los recursos recreativos, la relativa ausencia de problemas ambientales y un contexto socioeconómico relativamente favorable, sobre todo para la población urbana, ampliamente mayoritaria, explican los buenos índices de los departamentos de la costa y de la cordillera”.

«Los colores del mapa reflejan la situación en que se divide el ICV en las diferentes provincias. En rojo, el 10% de las unidades con peor calidad de vida; en ocre y verde claro, situaciones intermedias; en verde oscuro el 10% con mejor calidad de vida.»

La interacción con la aplicación permite descubrir que hay zonas de la provincia o regiones en las que, bajo una primera instancia, parecería que el ICV es bastante homogéneo. Pero al agrandar la malla geográfica se observan zonas dentro de esas áreas cuya realidad -en términos de calidad de vida- contrasta con la situación general que las rodea, así lo informó El Chubut.