Tag

científicos

Browsing

Científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh han aislado una molécula biológica más pequeña que «neutraliza completa y específicamente» el virus SARS-CoV-2, que causa la Covid-19. Este componente de anticuerpo, que es 10 veces más pequeño que un anticuerpo de tamaño completo, se ha utilizado para elaborar un fármaco, conocido como Ab8, para su potencial uso terapeútico contra el coronavirus.

El estudio de los científicos, publicado este lunes en la revista Cell, asegura que Ab8 es muy eficaz para tratar la infección por coronavirus en ratones y hámsteres. Su pequeño tamaño no sólo aumenta su potencial de difusión en los tejidos para neutralizar mejor el virus, sino que también permite administrar el fármaco por vías alternativas, incluida la inhalación. Es importante destacar que no se une a las células humanas, una buena señal de que no tendrá efectos secundarios negativos en las personas.

«Este componente de anticuerpo no parece tener afinidad con ninguna de las proteínas humanas, por lo que no causa reacciones adversas», argumenta al comentar este estudio estadounidense el  español José Ramos Vivas, microbiólogo del grupo de Biomedicina de la Universidad de Cantabria y miembro de la Sociedad Española de Microbiología. No obstante, cabe subrayar que «aún se encuentra en fase I y todavía tiene que dar el paso al ensayo en humanos».

Ab8 fue evaluado junto con científicos de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (UNC) y la Rama Médica de la Universidad de Texas (UTMB) en Galveston, así como de la Universidad Británica de Columbia y la Universidad de Saskatchewan. «Ab8 no sólo tiene potencial como terapia para la Covid-19, sino que también podría usarse para evitar que las personas contraigan infecciones por coronavirus», explica uno de los científicos del estudio, John Mellors, jefe de la División de Enfermedades Infecciosas de Pitt y UPMC. «Los anticuerpos de mayor tamaño han actuado contra otras enfermedades infecciosas y han sido bien tolerados, lo que nos da la esperanza de que podría ser un tratamiento eficaz para los pacientes con Covid-19 y para la protección de aquellos que nunca han tenido la infección y no son inmunes», añade el investigador principal, Xianglei Liu.

Otra investigación de científicos que publicaba la revista ‘Science’ hace menos de una semana (el 9 de septiembre) describía un sistema parecido de proteínas diminutas, muy manejables y que incluso podrían administrarse como spray por la nariz. Se ha probado en cultivos celulares y parece dar buenos resultados a la hora de evitar que el coronavirus se adhiera a las células. En palabras del microbiólogo español, «tanto esta proteína como el anticuerpo de ‘Cell’ parecen ser capaces de sintetizar pequeñas moléculas que evitan la infección por SARS-CoV-2, siendo necesaria una concentración muy pequeña». En realidad, agrega este expertos, «hay como unos 400 compuestos que están siendo probados contra el SARS-COV-2 y algunos tienen que comenzar a funcionar, aunque sea de momento en el laboratorio».

UNA TÉCNICA MUY PODEROSA

El pequeño componente de anticuerpo es el dominio de cadena pesada variable (VH) de una inmunoglobulina, que es un tipo de anticuerpo que se encuentra en la sangre. Se encontró al «pescar» en un grupo de más de 100.000 millones de candidatos utilizando la proteína de pico del SARS-CoV-2 como cebo. Este es precisamente otro de los puntos fuertes del estudio, aparte de «probarse por primera vez la eficacia de una molécula contra el SARS-CoV-2 en dos modelos animales». Los autores «utilizan una técnica muy poderosa para hacer screening de millones de moléculas», señala Vivas. El Ab8 se crea cuando el dominio VH se fusiona con parte de la región de la cola de la inmunoglobulina, agregando las funciones inmunes de un anticuerpo de tamaño completo sin masa.

Dimiter Dimitrov, autor principal de la publicación en Cell y director del Centro Pitt de Terapia de Anticuerpos, fue uno de los primeros en descubrir anticuerpos neutralizantes para el coronavirus del SARS original en 2003. En los años siguientes, su equipo descubrió potentes anticuerpos contra muchas otras enfermedades infecciosas, incluidos los causados por los virus MERS-CoV, dengue, Hendra y Nipah. El anticuerpo contra los virus Hendra y Nipah ha sido evaluado en humanos y aprobado para uso clínico en Australia.

Los ensayos clínicos están probando plasma que contiene anticuerpos de personas que ya tenían Covid-19, como tratamiento para quienes luchan contra la infección, pero no hay suficiente plasma para quienes podrían necesitarlo y no se ha demostrado que funcione. Es por eso que Dimitrov y su equipo se propusieron aislar el gen de uno o más anticuerpos que bloquean el virus SARS-CoV-2, lo que permitiría la producción en masa. En febrero, Wei Li, subdirector del Centro de Anticuerpos Terapéuticos de Pitt y coautor principal de la investigación, comenzó a examinar grandes bibliotecas de componentes de anticuerpos elaborados con muestras de sangre humana y encontró múltiples candidatos de anticuerpos terapéuticos, incluido Ab8, en un tiempo récord.

Después, un equipo del Centro de Biodefensa y Enfermedades Emergentes de la UTMB y el Laboratorio Nacional de Galveston probaron el Ab8 usando el virus SARS-CoV-2 vivo. A concentraciones muy bajas, Ab8 bloqueó completamente la entrada del virus en las células. Con esos resultados en la mano, un equipo de la UNC probó Ab8 en diferentes concentraciones en ratones usando una versión modificada del SARS-CoV-2. Incluso con la dosis más baja, Ab8 disminuyó 10 veces la cantidad de virus infeccioso en esos ratones.

«La pandemia del coronavirus es un desafío global al que se enfrenta la humanidad, pero es probable que la ciencia y el ingenio humano lo superen», dijo Mellors, también Profesor en Medicina, quien ocupa la Cátedra Endowed for Global Elimination of HIV and AIDS en Pitt. «Esperamos que los anticuerpos que hemos descubierto contribuyan a ese triunfo».

La jefa de científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Soumya Swaminathan, advirtió hoy de que no espera que las posibles vacunas contra la COVID-19 estén disponibles para la población general antes de dos años, aunque los primeros grupos de riesgo podrían ser inmunizados a mediados de 2021.

“Muchos piensan que a principios del próximo año llegará una panacea que lo resuelva todo, pero no va a ser así: hay un largo proceso de evaluación, licencias, fabricación y distribución”, subrayó la experta india en una sesión de preguntas y respuestas con internautas a través de las redes sociales.

Swaminathan indicó que desde la organización se maneja como escenario más optimista la primera llegada de vacunas a diversos países a mediados del próximo año, momento en el que se deberá dar prioridad a los grupos de mayor riesgo, ya que entonces aún no se habrán podido producir dosis para toda la sociedad.

“Es la primera vez en la historia que necesitamos miles de millones de dosis de una vacuna”, afirmó la científica en jefe de la OMS, quien explicó que como mucho en las campañas masivas de vacunación anuales contra otras enfermedades se necesitan cientos de millones de dosis.

En la selección de grupos prioritarios para recibir la vacuna, la experta india insistió en que “los trabajadores sanitarios deberían ser los primeros, y en cuanto lleguen más dosis se ha de llegar a los más mayores, a personas con otras enfermedades, para ir así cubriendo a más y más población, un proceso que llevará un par de años”.

Hasta entonces, subrayó Swaminathan, “la gente debe ser disciplinada”, dando a entender que deberán continuar las medidas preventivas actuales (distanciamiento físico, mascarillas, higiene de manos…) o similares.

FOTO DE ARCHIVO. Viales durante la producción de la vacuna "Gam-COVID-Vac" contra el coronavirus, desarrollada por el Instituto Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología de Gamaleya y el Fondo de Inversión Directa de Rusia (RDIF), en Binnopharm empresa farmacéutica en Zelenograd cerca de Moscú, Rusia. 7 de agosto de 2020. (RDIF/Andrey Rudakov vía REUTERS)

La científica también explicó a los internautas el funcionamiento de COVAX, el programa con el que la OMS y otras organizaciones internacionales ayudan financieramente a la investigación de vacunas contra la COVID-19 a cambio de que se garantice una distribución de ésta en todo el mundo, no sólo en las naciones más ricas.

Swaminathan destacó que cerca de un centenar de países en desarrollo podrían beneficiarse de este programa, y que más de 70 se han mostrado interesados en participar.

Para ello, COVAX está en negociaciones con los principales firmas e instituciones que investigan vacunas contra la COVID-19 en todo el mundo para adquirir grandes cantidades de dosis cuando éstas hayan probado su eficacia y seguridad.

“Algunos fabricantes han propuesto precios de coste, mientras otros sugieren que sean más bajos o altos dependiendo de si un país es más o menos rico”, reveló la experta sobre las negociaciones de COVAX con las farmacéuticas.

Sobre el precio aproximado de las dosis, Swaminathan indicó que actualmente parece que podría oscilar entre los 2 y los 30 dólares estadounidenses, aunque aseguró que el mercado “es muy dinámico y cambiará a medida que más vacunas sean disponibles”.

También recordó que la mayoría de los Estados “vacunan a sus ciudadanos gratuitamente o sin apenas coste” directo para los bolsillos de los pacientes.

COVAX forma parte del programa de la OMS Acelerador ACT, que no sólo cubre vacunas sino también herramientas de diagnóstico y terapias para los pacientes de COVID-19.

Tras cuatro meses de lanzamiento de estas iniciativas para garantizar un acceso universal a las herramientas contra la pandemia, se han logrado “tremendos progresos”, aseguró Swaminathan, quien afirmó que la celeridad con la que se investigan vacunas y fármacos no irá en detrimento de la seguridad del paciente.

El descubrimiento de científicos de la Fundación Instituto Leloir y el Conicet podría ser la base para la formulación de tratamientos que ataquen directamente esta parte del virus y también de posibles vacunas.

Científicos de la Fundación Instituto Leloir y Conicet descubrieron que al sacar una región del genoma del virus del zika las células humanas son capaces de eliminarlo con su respuesta antiviral, lo que si bien se logró en el laboratorio podría ser la base para la formulación de tratamientos que ataquen directamente esta parte del virus y también de posibles vacunas.

«La base de esta investigación fue el desarrollo de un clon infeccioso de zika que es una herramienta que nos permite modificar genéticamente al virus», explicó hoy a Télam el biólogo Horacio Pallarés, uno de los investigadores de la Fundación Instituto Leloir sobre el estudio publicado recientemente en la prestigiosa revista Journal of Virology.

La «fiebre del zika» es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti (el mismo del dengue y chikungunya) y que también se puede contraer a través de relaciones sexuales.

Consiste en fiebre leve, sarpullido (principalmente maculo-papular), dolor de cabeza, dolor en las articulaciones, dolor muscular, malestar general y conjuntivitis no purulenta que ocurre entre 2 a 7 días después de la picadura del mosquito vector.

Si bien se tenía conocimiento de la existencia de este virus, en 2014 Chile notificó la transmisión autóctona de fiebre por virus del zika en la isla de Pascua y al año siguiente las autoridades de Brasil confirmaron la transmisión de ese virus en el nordeste del país, donde hubo numerosos casos.

En julio de 2015 se detectó en Brasil una asociación entre el zika y el síndrome de Guillain-Barré (una afección en la que el sistema inmunológico ataca los nervios) y en octubre también se alertó un vínculo entre el zika y malformaciones del sistema nervioso central al nacer, incluyendo la microcefalia.

«En 2016, el grupo de trabajo de María Alejandra Morales del Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas «Dr. Julio I. Maiztegui» (INEVH), en Pergamino, logró aislar el virus de pacientes con infección en Argentina, es decir, lograron las cepas locales del virus del zika», contó Pallarés.

Y continuó: «A partir de este material lo que hicimos en el Leloir fue identificar la secuencia genética del virus y construir una herramienta que permita el clonado molecular, lo que se hace con cultivo celular».

Pallarés, quien realizó esta investigación en el Leloir junto a Mora González Ledesma, Luana de Borba, Diego Ojeda y Guadalupe Costa Navarro bajo la dirección de Andrea Gamarnik, explicó que «el clonado molecular es una herramienta clave para estudiar un virus, y en el caso del zika se ha realizado en muy pocas partes del mundo».

Una vez que lograron el clonado molecular, los científicos se abocaron a tratar de investigar «cómo hace el virus del zika para evadir la respuesta inmune tanto de los mosquitos como de las personas para causar infección, porque este virus tiene la particularidad de infectar a las dos especies».

Con este objetivo pudieron diseñar un virus al que le quitaron una porción del genoma: «Lo que sucedió es que ese virus modificado infectó a las células de los mosquitos pero cuando cuando lo usamos para infectar células humanas instantáneamente se generaba una respuesta antiviral tan grande que lo eliminaban», describió.

Sin embargo, cuando utilizaban el clon del virus completo para infectar a las células humanas, Pallarés detalló que «se generaba una producción de virus tan grande que terminaba generando la muerte celular, o sea, que la célula no podía controlar la infección».

«Nuestra hipótesis es que si nosotros logramos comprender cómo esta porción del genoma hace para evadir la respuesta inmune, si salteamos esta evasión, podemos generar antivirales que permitan que el cuerpo termine eliminando el virus durante la infección, o bien podemos generar virus atenuados para vacunas que infecten con síntomas muy leves a las personas y que rápidamente generen anticuerpos que eliminen el virus», sostuvo.

Pallarés explicó que «aunque es una etapa de investigación en laboratorio, todas estas hipótesis tendrán que trabajarse a futuro para ver si funcionan».

El estudio fue realizado por científicos de deCODE genetics en Islandia, una filial de Amgen Inc, la compañía biofarmacéutica con sede en California, y se publicó en The New England Journal of Medicine. El objetivo de la investigación era medir la durabilidad de la respuesta inmune humoral -un mecanismo de defensa del cuerpo humano- a la infección por SARS-CoV-2.

Para eso, los científicos usaron seis ensayos distintos para medir los anticuerpos en el suero de 30.576 personas en Islandia. Esto representa el 8,4 por ciento de la población del país. Después de los ensayos, establecieron que la mejor medida de seropositividad era un resultado positivo con ensayos pan-Ig.

Los investigadores probaron 2.102 muestras recolectadas de 1.237 personas hasta cuatro meses después del diagnóstico mediante un ensayo cuantitativo de reacción en cadena de la polimerasa (qPCR). Además, midieron los anticuerpos de 4.222 personas en cuarentena que habían estado expuestas al SARS-CoV-2 y en 23.452 personas que no se sabía si habían estado expuestas al virus o no.

El estudio demostró que de un total de 1797 personas que se habían recuperado del coronavirus, 1107 de las 1215 examinadas (91,1 por ciento) eran seropositivas, es decir, que presentaron anticuerpos en la sangre. Además, el paper señala que “los títulos de anticuerpos antivirales analizados mediante dos ensayos de pan-Ig aumentaron durante 2 meses después del diagnóstico por qPCR y permanecieron en una meseta durante el resto del estudio”.

En el caso de las personas en cuarentena, el 2,3 por ciento fueron seropositivas y de aquellos con exposición desconocida sólo el 0,3 por ciento fueron positivos.

Los investigadores estimaron que el 0,9 por ciento de los islandeses tuvieron coronavirus, mientras que el 44 por ciento del total de los infectados en el país no fueron diagnosticadas con qPCR. Además, precisaron que la tasa de letalidad del coronavirus es del 0,3 por ciento.

El estudio señala también que entre las personas recuperadas “los niveles de anticuerpos son más altos en las personas mayores y en las más gravemente afectadas por la infección por el SARS-CoV-2”. “Las mujeres, que tienden a enfermarse menos que los hombres, tenían niveles más bajos de anticuerpos en dos ensayos de anticuerpos de proteína de pico”, continúa el paper.

Los científicos precisaron que los niveles de anticuerpos fueron más bajos en las personas fumadoras. “Fumar aumenta la probabilidad de enfermedad grave por covid-19 entre los adultos jóvenes”, señalaron.

Kari Stefansson, consejero delegado de deCODE genetics y autor sénior del estudio, subrayó que «está claro que el 99,1 por ciento de los islandeses aún son vulnerables al SARS-CoV2». «Ahora estamos centrados en estudiar la inmunidad celular en los que no aumentan los anticuerpos», agregó.

Varios miembros del Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, de entre 70 y 80 años, probaron la vacuna contra el nuevo coronavirus Sputnik V desarrollada por la instalación, ha revelado a RIA Novosti el director del centro, Alexánder Guíntsburg.

Guíntsburg señaló que se vacunaron unas 10 o 15 personas de esta edad y todos están sanos y activos. Precisó que la vacunación no tuvo impacto en sus vidas diarias y siguen con su trabajo e incluso hacen deporte. El propio médico, de 68 años, también se vacunó hace unos meses y se siente bien.

«Uno de los objetivos de los ensayos postregistro […] es también la investigación de un grupo de voluntarios mayores de 60, 70, 80 años», comentó Guíntsburg, quien espera que sus palabras sobre la buena reacción de un grupo limitado de voluntarios se confirmen en la nueva etapa de ensayos clínicos con más participantes, y que la vacuna reciba el permiso para el uso en personas de edad avanzada, como 70 u 80 años, o incluso más.

La cuenta regresiva para el lanzamiento del más avanzado satélite argentino comenzó ayer a partir del anuncio de SpaceX que precisó que hoy a las 20.18 hora argentina, el Saocom 1B despegará a bordo del poderoso cohete Falcon 9 desde el Centro Espacial Kennedy ubicado en Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos.

Si bien la fecha está confirmada, la empresa espacial SpaceX dio un 40% de chances para que el lanzamiento se produzca, ya que imperan siempre las condiciones meteorológicas y la zona está padeciendo algunas tormentas pasajeras, luego del paso del huracán Laura formado en el mar Caribe.

“Somos el primer lanzamiento internacional o no estadounidense para SpaceX este año. Fue todo un desafío esta campaña de lanzamiento. No fue fácil rearmar todo el equipo de argentinos que trabajan para esta misión a raíz del coronavirus. Quiero destacar el apoyo de todas las familias de quienes trabajamos en esta importante misión satelital para el país. Lo estamos logrando por el compromiso para que el Saocom esté en órbita, y por el apoyo familiar que tenemos. El acompañamiento es fundamental para el éxito de esta misión”, señaló a Infobae, Raúl Kulichevsky, director ejecutivo y Técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que encabeza de la misión argentina de 13 especialistas que arribaron hace casi dos meses a Cabo Cañaveral para ultimar los detalles del lanzamiento y que luego debió ser demorado.

“Junto con los profesionales que siguen la campaña desde Cabo Cañaveral, un equipo de 50 profesionales trabajarán en las cuestiones técnicas de lanzamiento, separación del cohete, posicionamiento orbital y despliegue de las antenas radar desde cuatro tres puntos de Argentina: en la sede de la Conae en Falda del Carmen, Córdoba; en Invap en Bariloche y en la sede central de Conae en Buenos Aires”, explicó a Infobae Josefina Pérès, Jefa de Proyecto SAOCOM, que se encuentra en la ciudad rionegrina.

 

Y agregó: “Una vez que el SAOCOM 1B se lance y se separe del lanzador, el Centro de Control de Misión de la CONAE va a tomar el control del satélite desde Córdoba y comenzará a desarrollar una serie de actividades críticas, con apoyo de otras estaciones terrenas en todo el mundo, como la que existe en Tierra del Fuego, Lima, Los Ángeles, Noruega, Kenia, Antártida, Islas Kerguelen, Noruega, y también de Italia y Francia. Todo esto demorará varias horas. Allí se recibirán las primeras señales de vida en el espacio del SAOCOM 1B y se controlará y monitoreará el satélite en forma constante para realizar, con comandos a distancia, las operaciones de despliegue de la enorme antena del Radar de Apertura Sintética (SAR, por sus siglas en inglés de Synthetic Aperture Radar), de 35 metros cuadrados”.

“Apenas el satélite detecta que se separó del lanzador, despliega automáticamente el panel solar. A partir de ese momento, se comienza a generar una comunicación permanente con el satélite, cuando es observado por una estación espacial terrena, durante períodos de 11 minutos en donde se le envía comandos para comenzar a desplegar la antena radar. Entonces lo primero que se hace desde Córdoba es controlar si los paneles están desplegados”, precisó Pérés.

La experta contó que previo a la puesta en órbita del satélite, se realizaron dos ensayos de lanzamiento. El segundo y más importante se completó con éxito la semana pasada, simulado por una computadora, con el fin de ejercitar la configuración remota y las comunicaciones en todos los pasos del procedimiento de cuenta regresiva en tiempo real, tal como si fuera el día de lanzamiento.

Y agregó: “Estamos viviendo un lanzamiento únicode este satélite, ya que los últimos tres meses fueron un desafío total debido a la pandemia por coronavirus. El contexto de la cuarentena le aporta condimentos adicionales al lanzamiento. El equipo está trabajando con un alto nivel de compromiso y profesionalismo para terminar con el lanzamiento que quedó pendiente”.

“Con el lanzamiento del SAOCOM 1B, la Argentina completará la Misión SAOCOM, pensada para ofrecer soluciones a problemáticas locales que hasta hoy no pueden ser satisfechas con información de otros satélites. Además, con esta misión satelital nacional, el país se posiciona en un selecto grupo de países capaces de desarrollar la tecnología radar para uso espacial”, destacó Kulichevsky, director de la CONAE, apuntando al desarrollo de las antenas Radar de Apertura Sintética (SAR – Syntetic Aperture Radar) que poseen los satélites SAOCOM, compuestas por siete paneles con una superficie total de 35 m² y un peso de 1,5 toneladas. Se trata de un instrumento activo que trabaja en la porción de las microondas en banda L del espectro electromagnético. Estas características hacen que los satélites SAOCOM sean especialmente útiles para prevenir, monitorear, mitigar y evaluar catástrofes naturales o antrópicas.

“Cualitativamente estamos en un selecto grupo de países que puede desarrollar satélites de radar y en otro grupo aún más selecto que cuenta satélites con instrumentos de radar en banda L”, dijo Kulichevsky, y explicó que este instrumento diferencia a los satélites SAOCOM respecto de otros que utilizan imágenes ópticas necesitan de luz para captar imágenes. “El desarrollo de la tecnología radar permite observar la tierra 24 horas los siete días de la semana, ya sea de día o de noche o haya nubes, lo que le da mucha potencialidad a su uso, porque por cada vez que hacés una captación satelital, inmediatamente tenés datos y una imagen. Esta tecnología, que es más compleja que la óptica, implicó un gran desafío para la Argentina, porque al no contar con antecedentes en el país, tuvimos que empezar prácticamente de cero”, enfatizó el experto.

“Todo esto hace que tengamos satélites que puede satisfacer necesidades propias del país. Están pensados para nosotros, lo cual hace a una diferencia cualitativa muy grande respecto de otros satélites”, completó, y tomó como ejemplo el trabajo conjunto que la CONAE realizó con el INTA para poner a disposición de los productores agropecuarios un conjunto de aplicaciones que podrían mejorar sus decisiones de manejo sobre los cultivos. Del mismo modo mencionó las acciones que se llevaron a cabo con otros organismos como el Instituto Nacional del Agua y los sectores especializados en gestión de emergencias y salud.

“La Misión SAOCOM está diseñada por argentinos para la Argentina”, aseguró. En total, la campaña de lanzamiento cuenta con la participación de más de 50 profesionales de CONAE, INVAP, VENG y el Grupo GEMA de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), distribuidos en Estados Unidos y en la Argentina, en las provincias de Córdoba y Río Negro y en la Ciudad de Buenos Aires. Y más de 800 profesionales intervinieron en su construcción.

La Misión SAOCOM lleva al espacio una compleja tecnología de observación de la Tierra, que representa una importante mejora respecto de los sensores ópticos usuales. Se trata de un instrumento activo que consiste en el radar SAR, que trabaja en la porción de las microondas en banda L del espectro electromagnético.

Los satélites SAOCOM fueron especialmente diseñados para detectar la humedad del suelo y obtener información de la superficie terrestre en cualquier condición meteorológica u hora del día.

Estas características hacen que los SAOCOM sean especialmente útiles para prevenir, monitorear, mitigar y evaluar catástrofes naturales o antrópicas. Mediante un convenio de colaboración entre el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la CONAE, la información brindada por la Misión SAOCOM sobre humedad de suelo ayudará a que los productores sepan cuál es el mejor momento para la siembra, fertilización y riego, en cultivos como soja, maíz, trigo y girasol.

Asimismo, brindará soporte en relación al uso de productos químicos para el control de enfermedades en cultivos, en particular para la fusariosis en el trigo. Un aporte no menor para el sector agropecuario lo constituye el pronóstico de inundaciones, que también aporta la misión SAOCOM, desarrollado en el marco de la cooperación entre el Instituto Nacional del Agua (INA) y la CONAE.

Uso de los datos SAOCOM

– Mapas de Humedad del suelo para uso agricultura e hidrología

– Mapas de Riesgo de inundación

– Mapas de Riesgo de incendios

– Riesgo de enfermedades de cultivos

– Escenarios para la toma de decisiones de siembra y fertilización

– Determinar agua disponible en nieve para riego

– Estudio de desplazamiento de glaciares

– Estudio de desplazamiento del terreno, pendientes y alturas, entre otras aplicaciones.

SAOCOM en números

– 3.000 kilogramos de peso

– 4,7 mts. de altura y 1,2 mts. de lado, Plataforma de Servicio

– 3 Paneles Solares de 1,51 x 2,7 mts. cada uno. Total de 13m2.

– 35 m2 Antena Radar SAR desplegada

– 7 paneles de 1,5 x 3,5 mts. forman la antena radar

– 1.500 kg. Peso de la antena radar

– 225 imágenes SAOCOM por día

– 620 kilómetros la altura de la órbita.

Científicos de la Fundación Instituto Leloir (FIL) y médicos del Hospital de Gastroenterología Udaondo identificaron mutaciones genéticas que permitirían explicar por qué la radioterapia y la quimioterapia funcionan en algunos pacientes con cáncer de recto y en otros no, lo que podría ser de gran utilidad para evaluar la estrategia de tratamiento de cada persona.

En el estudio, que fue publicado recientemente en la revista «Cancers», los científicos de la FIL y profesionales de la salud del centro de salud porteño realizaron análisis genéticos de muestras de 50 pacientes con cáncer de recto localmente avanzado, dentro de una cohorte de más de 100 pacientes de distintos estadios que aceptaron participar.

A los datos moleculares los compararon con los registros clínicos, para evaluar su relación con el comportamiento del tumor y la respuesta al tratamiento.

«Lo que encontramos es que varios pacientes que no respondieron a los tratamientos con quimioterapia o radioterapia tenían mutaciones simultáneamente en dos genes (KRAS y TP53), lo que no se verificó en ninguno de los que respondieron», indicó hoy a Télam Andrea Llera, líder del estudio y directora de la Unidad asociada de Genómica en Cáncer «Genocan», que funciona en la FIL.

Llera, quien también es investigadora del Conicet, señaló que «este hallazgo es factible de trasladarse a los centros de salud porque la evaluación de estas mutaciones forma parte de los estudios que hoy se realizan para otros fines y que cada vez son más accesibles; entonces lo que hace es sumar información a la que ya reciben los oncólogos».

La investigadora destacó que «esta información es muy valiosa para el médico porque puede pensar una terapéutica alternativa y no exponer al paciente a la radioterapia o a la quimioterapia, teniendo en cuenta los efectos sobre la calidad de vida de las personas».

Otro de los hallazgos del grupo de investigación fue que «los tumores que sí responden a la terapia poseen un mayor contenido de linfocitos B (un tipo de célula del sistema inmunológico) dentro del propio tumor».

«Sin embargo, en este caso consideramos que hace falta un estudio con una cohorte mayor, es decir, con más cantidad de pacientes para que el resultado sea concluyente», señaló.

En caso de que nuevos estudios validen este hallazgo, «la información sería también muy fácil de trasladar porque es un tipo de estudio que es fácil de realizar en cualquier hospital».

El cáncer de recto es el tercero más frecuente en la Argentina y presenta más del 90% de probabilidad de cura si se detecta tempranamente.

Sin embargo, cuando ya está diseminado el escenario se vuelve más desafiante: en promedio, sólo un 15% de los pacientes con estadios avanzados logra una respuesta completa al tratamiento estándar, que consiste en radio y quimioterapia seguida de cirugía. El resto alcanza respuestas parciales, o bien no responde.

Llera comentó que la idea de esta investigación surgió de la articulación con los profesionales del Udaondo, ya que «la inquietud del grupo médico era, justamente, por qué algunos pacientes respondían a los tratamientos con quimioterapia y radioterapia y otros no».

«Desde el principio, el objetivo fue traslacional, es decir que los resultados que encontráramos pudieran ser utilizados luego en las decisiones que toman los médicos sobre las estrategias terapéuticas», recordó.

Más allá del beneficio para el paciente, que no se ve expuesto a tratamientos invasivos que no van a mejorar su situación, la investigadora remarcó que «también implica optimizar los recursos del sistema de salud, porque los tratamientos de radioterapia y quimioterapia son costosos y a veces difíciles de instrumentar, y de esa manera se utilizarían con quienes tienen mayor probabilidad de que sean efectivos».

«El tratamiento de los pacientes con cáncer de recto localmente avanzado persigue una intención curativa», afirmó por su parte Soledad Iseas, también primera autora del trabajo y oncóloga clínica del Udaondo.

La especialista aseguró que el avance no hubiera sido posible sin la participación voluntaria de más de 100 pacientes y sus familiares, «quienes empatizaron con la importancia que requiere la donación de muestras de plasma y tejido para avanzar en un mayor entendimiento de esta enfermedad».

La investigación contó con el apoyo de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) a través del Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec).

Del estudio participaron otros profesionales de la salud y científicos: Enrique Roca, también líder del proyecto y oncólogo clínico del Udaondo; Juan Martín Sendoya, becario doctoral del Conicet en la FIL y primer autor del estudio; Osvaldo Podhajcer, Julieta Viglino y Cecilia Rotondaro, de la FIL y del Conicet; Mariana Coraglio, Ana Cabanne, Ubaldo Gualdrini, Guillermo Mendez, Stella Hirmas, Mirta Kujaruk, Vanesa Mikolaitis y Mariana Rizzolo, del Hospital de Gastroenterología Carlos Bonorino Udaondo.

Además de otros investigadores y profesionales del Conicet, el Intergrupo Argentino para el Tratamiento de los Tumores Gastrointestinales (IATTGI), el Centro de Investigación y Desarrollo en Inmunología y Enfermedades Infecciosas (CIDIE) y del Centro de Investigaciones Inmunológicas Básicas y Aplicadas (CINIBA), que depende de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata.

El Estado y el sector privado de México financiarán 19 proyectos científicos nacionales de vacunas o tratamientos contra el coronavirus, con el fin de acelerar la investigación y el desarrollo de ellos, se informó hoy oficialmente.

Los recursos provendrán de la Agencia Mexicana para la Cooperación y el Desarrollo (Amexcid), fundaciones privadas y entidades extranjeras, afirmó el canciller, Marcelo Ebrard.

El funcionario advirtió que “México tiene que aumentar su capacidad tecnológica sí o sí” porque “en caso contrario no hay salida, no solo por la pandemia sino en términos de generación de riqueza”.

La selección de los proyectos estuvo a cargo del Consorcio Mexicano de Vacunas y Tratamientos Covid-19, del que participan universidades, centros de investigación, empresas y la Secretaría de Relaciones Exteriores.

“Su objetivo es buscar fondeo con recursos de cooperación internacional para proyectos mexicanos contra el coronavirus”, explicó Ebrard, según la agencia de noticias EFE.

México es el séptimo país con más casos confirmados de coronavirus y el tercero con más muertes por la enfermedad, con 560.164 y 60.480, respectivamente, según el último balance oficial, divulgado anoche.

Un estudio liderado por científicos del Hospital Universitario de Ámsterdam (UMC) encontró anticuerpos contra el nuevo coronavirus en la leche materna de 30 mujeres que dieron positivo al Covid-19. Ahora los expertos iniciarán una investigación para determinar si ese alimento natural puede ayudar a prevenir la enfermedad.

A través de un comunicado publicado este martes, la institución informó que en caso de confirmarse los beneficios de la sustancia, podría aplicarse en grupos vulnerables, como los ancianos, durante una eventual segunda ola.

«Creemos que al beber la leche, los anticuerpos se adhieren a la superficie de nuestras membranas mucosas. Allí atacan las partículas del virus antes de que entren al cuerpo», explicó Hans van Goudoever, director del hospital infantil Emma, donde se realizó la investigación.

Los especialistas precisaron que si el fluido es realmente eficaz como método de tratamiento preventivo contra el coronavirus, se podrían preparar cubos de hielo de leche materna con sabor añadido. Incluso, descubrieron que los anticuerpos no se destruyen cuando el líquido es pasteurizado, una condición necesaria para que otras personas puedan ingerirlo.

Bajo esta hipótesis, lanzaron una convocatoria masiva para encontrar 1.000 mujeres que estén dispuestas a donar leche materna en la capital de Países Bajos. Las participantes deberán suministrar apenas 100 mililitros, que posteriormente serán analizados para determinar el porcentaje de anticuerpos.

El llamado no solo es para personas que hayan padecido covid-19. Según Van Goudoever, «las mujeres que pueden haber tenido coronavirus sin darse cuenta también podrían haber producido anticuerpos detectables en la leche». Por lo tanto, la convocatoria incluye a madres que, sin nunca percatarse, quizá estuvieron infectadas.

 

Un equipo de científicos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) logró determinar los mecanismos por los que el coronavirus es capaz de evadir la respuesta inmune innata en los seres humanos y cómo es que se producen algunos de los efectos colaterales de la enfermedad, como el síndrome respiratorio agudo severo (SARS).

Según informaron hoy los científicos desde la UNLP y el Conicet, este conocimiento puede ayudar a disminuir los efectos perjudiciales y las secuelas de la infección y también podría usarse para diseñar virus atenuados para el desarrollo de vacunas.

Los descubrimientos se hicieron en el Laboratorio de Biología de Sistemas del Centro Regional de Estudios Genómicos (CREG) y determina que el Covid-19 tiene un mecanismo viral que le permite regular la expresión de genes de las células invadidas y así controlar su respuesta inmune.

El aporte fundamental que acaba de hacer el estudio consiste en la descripción de este nuevo mecanismo de interacción entre SARS-Cov-2, el virus responsable de la infección, y las células que ataca.

Aporte argentino al mundo

El hallazgo de los investigadores Luis Diambra y Andrés Alonso se publicó hoy en la revista Frontiers in Cell and Developmental Biology, y es uno de los primeros trabajos argentinos sobre el tema en ser reportado internacionalmente.

Según explicaron los científicos, para multiplicarse los virus utilizan la maquinaria de la célula que invaden.

En diálogo con Télam, Diambra explicó que «hay un mecanismo nuevo que no estaba documentado que es que el virus para replicarse consume algunos elementos que tiene la célula que es invadida y que es usada por la propia célula para fabricar sus propias proteínas».

«Como el virus no tiene maquinaria para replicarse y fabricar sus proteínas usa la de las células. Ese uso agota algunos ingredientes que tiene la célula para fabricar sus propias proteínas», graficó.

Precisó que en base a datos que publicaron otros laboratorios «nos fijamos qué proteínas de las células estarían comprometidas en función de que gastaron sus insumos». El científico le dijo a Télam que entre esas proteínas «están algunas vinculadas a la inmunidad, y por eso se podría explicar por qué el virus evade al sistema inmune».

Agregó que, además, lograron descubrir que las otras proteínas comprometidas «son las que tienen que ver con la regulación de la inflamación y por eso se ve que en los pacientes graves hay dos síntomas característicos: las coagulopatías y la hiperinflamación».

«Esas dos características podrían explicarse a través de una disminución de una molécula que se llama Alfa 2 macroglobulina», puntualizó en referencia a la proteína que funciona como anticoagulante.

Menos efectos colaterales y desarrollo de vacunas

Diambra detalló, también, que el estudio que realizaron en el laboratorio «tiene importancia desde el punto de vista de ver cómo se genera la patología que provoca el virus, y por qué faltan proteínas».

Agregó que esa información «podría ser utilizada también para recodificar el genoma del coronavirus y fabricar vacunas con virus atenuados que son una de las estrategias que se analizan».

«Es decir que el virus tenga capacidad de infectar pero no tenga la efectividad y no produzca los efectos colaterales que tiene, porque lo que mata a los pacientes graves es la hiperinflamación», destacó.

Por último, precisó que en el laboratorio se trabajaba desde el año pasado con otros virus «porque todos usan la maquinaria molecular», y ante la aparición del Covid-19 el estudio se centró en lo que provocó la pandemia.