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Este miércoles 29 se realizará un nuevo encuentro del Ciclo: Abrile la puerta a la Ciencia, con la organización del Centro de Estudios Ambientales Integrados de la Facultad de Ingeniería de la Sede Esquel de la UNPSJB y el Instituto Superior de Formación Docente (ISFD) Nº 809.

En esta oportunidad la charla se denomina: «POLITICA MACROECONÓMICA: Entre los modelos y la realidad», que se realizará este miércoles 29 de Agosto a las 20 horas en el ISFD 809.

Los disertantes serán el Lic Carlos Baroli y el profesor Sergio Costa.

Entrada libre y gratuita.

Con la participación de más de 40 docentes de Nivel Inicial se lleva a cabo la réplica del taller de Ciencias “La huerta: un lugar para explorar el Ambiente”, organizado de manera conjunta entre la Subsecretaría de Educación de la Municipalidad de Puerto Madryn, el Pro-Huerta, el Programa del Ministerio de Desarrollo Social, ejecutado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y con el auspicio del Ministerio de Educación del Chubut.

Los encuentros se realizan los sábados en las aulas de la sede Madryn de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) y en la unidad demostrativa que el INTA posee en dicho predio. El cronograma prevé que las próximas clases serán el 1 y 15 de septiembre, mientras que el viernes 5 de octubre será la muestra de cierre.

La capacitación está a cargo de la especialista María Teresa Ríos Blanco y Ornella Stampanone y Juan Rojas, ingenieros del INTA Chubut.

La propuesta tiene entre sus objetivos dotar al docente de herramientas que faciliten su trabajo dentro y fuera del aula, transformando la situación de la huerta agroecológica en un ambiente como objeto de exploración, interrogación e indagación para los pequeños; propiciar el desarrollo de las capacidades y actitudes propias del pensamiento crítico, estratégico y reflexivo a través de experiencias que estimulen el indagar y aprender más sobre el mundo natural y social; alentar la observación y experimentación, creando situaciones concretas para comprender los procesos de evolución biológica; desarrollar la observación sobre los materiales y cómo, por sus características, pueden ser transformados para el uso y consumo del hombre.

Cabe destacar que, en cada fecha de capacitación, los docentes trabajan directamente en la tierra, con semillas, macetas y herramientas propias de la huerta. Luego, se llevan el material para empezar a trabajar en el aula.

Esta parte del cerebro es clave para el desarrollo de la personalidad en los primeros años de vida.

Un equipo de neurobiólogos y psiquiatras del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) ha descubierto que ciertas estructuras peculiares del cerebelo podrían guardar relación con diferentes trastornos del espectro del autismo (TEA). Esta dolencia causa problemas de comunicación e interacción, y lleva a desarrollar patrones de comportamiento repetitivos y limitados. Sus síntomas suelen aparecer en los dos primeros años de vida. Dado que son numerosos y se presentan en distinto grado en cada individuo, los especialistas prefieren evitar el uso del término “autismo” para englobarlos, y optan por emplear el de trastornos del espectro del autismo.

El cerebelo, una masa de tejido nervioso situada en la parte posterior del encéfalo, procesa información proveniente de otras regiones del cerebro, de los receptores sensoriales y de la médula espinal. Su objetivo: gestionar el equilibrio y los movimientos del sistema musculo-esquelético. Pero parece que sus funciones van más allá. Investigaciones recientes señalan que participa en la función cognitiva y el aprendizaje implícito, aquel que nos permite averiguar las normas sociales aunque no nos las expliciten. Son dos aspectos clave en el desarrollo de una personalidad sin los problemas de comunicación y relación típicos de los autistas.

El cerebelo, pequeño gran desconocido

Hasta ahora, los estudios dedicados al autismo basados en técnicas de neuroimagen obviaban el cerebelo, algo que supone un gran error, según Kristina Denisova, parte del equipo responsable del estudio. Esta psiquiatra explica que el cerebelo constituye solo el 10 por ciento del volumen del cerebro, pero contiene el 80 por ciento de sus neuronas: “Imagina observar solo el 20 por ciento de las neuronas del cerebro y construir una teoría del desarrollo atípico de la personalidad a partir de un conocimiento así de limitado”.

Para examinar el cerebelo, los científicos de la Universidad de Columbia aplicaron técnicas de análisis fractal 3D a imágenes obtenidas por resonancia magnética. Sin meternos en explicaciones farragosas: este método permitió calcular la dimensión fractal (una medida de la complejidad estructural) de la capa externa del cerebelo de 20 chicos autistas de entre seis y doce años de edad, y compararla con la de chavales sin este trastorno.

Descubrieron que los niños autistas presentaban una dimensión fractal significativamente menor en la corteza derecha del cerebelo que los otros, lo que implicaba que la superficie de esa zona era más plana de lo normal. Dado que esa parte del cerebelo interviene en el procesamiento del lenguaje, el hallazgo sugiere que una superficie más plana de esta estructura podría vincularse a las dificultades comunicativas propias de los trastornos del espectro del autismo.

Investigaciones anteriores ya habían encontrado cierta relación entre la anatomía del cerebelo y algunos síntomas del autismo, pero las pruebas resultaban poco sólidas. Las que aporta este trabajo son más fuertes. Por ejemplo, ha comprobado que los chicos autistas con una estructura del cerebelo más parecida a la normal tienen mayores habilidades comunicativas que las habituales en quienes sufren este trastorno.

Este estudio supone un paso más en el conocimiento de una enfermedad todavía llena de misterios para la ciencia, y que afecta a alrededor de 1 de cada 100 nacidos en Europa, según estudios epidemiológicos citados por la Confederación Autismo España.

Fuente: Muy Interesante

 

Su profundidad, de entre 145 y 240 kilómetros, los hace inalcanzables.

Se trata del mineral más codiciado, y también el más resistente de la Tierra, símbolo de lujo y del poder de las clases más acomodadas.

Sabemos que los diamantes se ocultan bajo la superficie de la Tierra, y también que existen fuera de nuestro planeta (como en Neptuno, donde llueven pequeños fragmentos de diamante). Lo que no conocíamos es que el interior de la Tierra estaría repleto de tal cantidad: diez mil billones de toneladas de diamantes, es decir, 10 elevado a 16 toneladas.

¿Significa esto que este mineral tan amado podría no ser tan especial como se pensaba, y perder, por tanto, su valor?

No, dado que estos diamantes son inalcanzables: se encuentran de 145 a 240 kilómetros bajo la superficie de la Tierra, en las «raíces» de los cratones, que son grandes secciones de roca.

Los cratones se encuentran debajo de la mayoría de las placas tectónicas continentales y apenas se han movido desde la antigüedad, tal y como describe un comunicado del MIT.

Debido a que estas vibraciones pueden cambiar, en función de la composición, la temperatura y la densidad de las rocas, los investigadores pueden utilizar estas grabaciones para construir una imagen del interior de la Tierra.

Así es como descubrieron que las vibraciones subterráneas, producidas por procesos naturales como terremotos y tsunamis, tendían a acelerarse cuando pasaban por raíces cratónicas; la aceleración fue mayor de lo esperado por el hecho de que las cratones tienden a ser más frías y menos densas que las estructuras circundantes. Esto era indicador de una presencia que los investigadores ignoraban.

El equipo creó un modelo tridimensional de las velocidades de las ondas sísmicas que viajaron a través de los cráneos principales del planeta. Luego, crearon «rocas virtuales» a partir de varias combinaciones de diferentes minerales y calcularon lo rápido que viajarían las ondas sísmicas a través de esas composiciones de rocas.

Finalmente, llegaron a la conclusión de que la mejor explicación para las velocidades observadas bajo tierra, que diferían a las que habían predicho, era que del 1 al 2 % de las raíces de los cratones estaba compuesto de diamantes, mientras que el resto estaba compuesto de peridotita (el tipo principal de roca en el manto superior de la Tierra) y algo de rocas de la corteza oceánica.

“Cuando las olas pasan a través de la Tierra, los diamantes las transmiten más rápido que otras rocas o minerales que son menos rígidos», explica Joshua Garber, un estudiante postdoctoral en UC Santa Barbara y autor principal del estudio.

Hipótesis alternativas

La explicación de los diamantes es una de las posibles para explicar este misterio, pero no es la única. Por tanto, los científicos no tienen la certeza de que sea cierta esta suposición.

Otros investigadores han sugerido explicaciones alternativas, pero más improbables: quizás, estas rocas cratónicas son más frías de lo que sugiere la literatura científica, lo que significa que la roca será más rígida y, por lo tanto, las ondas sísmicas viajarán más rápido a través de ellas, aunque no sean de diamante.

En cualquier caso, es emocionante comprobar cómo nuestra comprensión sobre las profundidades de la Tierra continúa avanzando.

Fuente: Muy Interesante

 

El gobernador del Chubut, Mariano Arcioni, encabezó, en la mañana de este viernes en Sala de Situación de Casa de Gobierno, un desayuno de trabajo con distintas instituciones científicas donde les brindo el total apoyo tanto en los proyectos que cada una de ellas está desarrollando en la actualidad como así también para hacer frente a los duros ajustes que se viene efectuando desde Nación.

El mandatario provincial estuvo acompañado por la secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Noelia Corvalán Carro; la diputada Nacional por Chubut, Rosa Muñoz y distintos representantes del CENPAT (Puerto Madryn); CONICET (Puerto Madryn); MEF (Trelew); INTA – INTI (Trelew); CNEA (Trelew); Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (Comodoro Rivadavia); Centro Integral de Tratamiento de las Problemáticas de Consumo (CIT) (Comodoro Rivadavia); Universidad de Chubut (Rawson); Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP) Esquel y Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (CIEMEP) Esquel.

Al respecto, el director Ejecutivo del Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP), José Lencinas manifestó que “el encuentro fue formidable, porque creemos que es un hito para nuestra provincia que el gobernador haya dedicado tanta atención a las expectativas y las dificultades que tenemos las instituciones que conformamos el sistema científico tecnológico, no solo provincial sino también patagónico porque muchas entidades tienen expansión regional”.

En el mismo sentido, el representante científico remarcó que “el Gobierno del Chubut va conduciendo en forma interesante y apropiada los proyectos de esta índole, por eso esta fue una linda oportunidad para ajustar una agenda de corto plazo que incluyen las necesidades y las dificultades que se nos viene planteando a cada una de nuestras instituciones”.

Obra del Laboratorio y aportes

Lencinas destacó también el aporte de 1 millón de pesos que le confirmó el gobernador Arcioni, para una importante obra: “Tenemos un problema de infraestructura ya que comenzamos a construir un laboratorio para procesar muestras pero no contamos con los fondos suficientes para poder terminarlo, por eso la Provincia se comprometió a aportar lo que falta y pronto se llamará a licitación para la obra completa”. Por otra parte, “la Provincia se ofreció a interceder ante CONICET para generar un fondo que facilite la inserción de estos investigadores en Chubut”.

Firma de acta acuerdo

A su vez, Lencinas explicó que “aprovechamos este encuentro con el Gobernador, para firmar un acta acuerdo, donde el CIEFAP se compromete a brindar toda la capacidad científica, tecnológica y presupuestara para ayudar a la política pública de promoción del uso de la biomasa con fines energéticos”.

“Esto es para generar energía térmica, no solamente para edificios sino también para viviendas rurales, que no tienen ahora acceso al gas natural, que lamentablemente es una problemática de nuestra ruralidad patagónica”, enfatizó.

Biomasa forestal

Asimismo, José Lencinas anticipó que “otro desafío que tenemos es el de usar nuestro propios recursos naturales para la generación de energía alternativa y de base sustentable como la biomasa forestal, por eso ya hemos definido un proyecto común con participación de varias carteras provinciales y esperamos en corto plazo tener algunos resultados”.

Por su parte, la directora del CIT Golfo San Jorge, Mirtha Lewis expresó que “tuvimos la oportunidad de que cada institución exponga sobre sus problemáticas, las cuales algunas son comunes para todos, como es el caso del desfinanciamiento y el ingreso de recurso humano”.

A estas alturas de la historia, aún hay personas que están convencidas de lo contrario. Estos son los hechos incontestables que  el hombre llegó a la Luna.

La humanidad pisó por primera vez la Luna el 20 de julio de 1969, logrando lo que podríamos llamar ‘la mayor proeza de exploración de la humanidad’. Durante dos horas y media, los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin exploraron la superficie lunar a pie mientras Michael Collins pilotaba el orbitador del Apolo 11 alrededor de la Luna.

Esta es la historia que seguimos celebrando hoy, casi 50 años después del primer alunizaje. Muchos recordarán haber visto dicho momento histórico por sí mismos; otros, hemos escuchado los recuerdos de nuestros padres y abuelos. Pero, ¿qué ocurre cuando alguien insiste en que la llegada del hombre a la Luna nunca ocurrió, que jamás pisamos la Luna?

Por increíble que nos resulte a la mayoría, parece necesario profundizar en algunas de las preguntas más comunes sobre el aterrizaje en la Luna y abordar los fenómenos lunares más curiosos con los últimos datos y, por supuesto, la comprensión científica.

Seamos claros. Muchas pruebas de peso respaldan el hecho de que los humanos realmente pusimos el pie en la Luna varias veces entre 1969 y 1972. Pero es importante cuestionar y pensar críticamente sobre eventos de esta escala, y algunas veces investigar y descifrar las respuestas puede ser también muy entretenido.

Cuando escribes sobre el espacio tanto como nosotros (y encantados de ello,) de vez en cuando escuchamos aquello de: “oye, y ¿realmente aterrizamos en la Luna?”. Es por ello que nos resulta necesario plantear pruebas y argumentos del aterrizaje lunar así como desmontar algunas teorías la mar de creativas pero que lo único que hacen es socavar el entendimiento correcto del público general.

Pseudociencias bajo el disfraz del escepticismo

Sucede todos los años y no es de extrañar si tenemos en cuenta que una gran mayoría de la población mundial aún cree que la NASA falsificó los alunizajes. 

Internet y YouTube están plagados de millones de afirmaciones de que la NASA planeó un fraude de Apolo. Incluso en la película ‘Interstellar’ de Christopher Nolan (2014) se describe este tema en la escena en la que Matthew McConaughey se enfrenta a los futuros educadores que niegan que la NASA haya aterrizado en la Luna. ¿Por qué hay tantos ataques contra los grandes logros de las misiones Apolo? Una de las razones más importantes es el aumento de la pseudociencia en la cultura popular.

Ciertos teóricos se presentan como rebeldes contra la ortodoxia general de la ciencia moderna. Ofrecen una corriente interminable de falsas «pruebas» para los escépticos científicamente analfabetos y bien intencionados, pero no hay duda de que la NASA envió humanos a la luna.

En 1969, las tecnologías de vídeo y televisión no estaban lo suficientemente avanzadas como para escenificar y fingir el alunizaje de una manera plausible. La NASA no tenía ni CGI ni Photoshop por aquel entonces. Las cámaras de televisión eran primitivas en comparación con las cámaras actuales.

Aunque las afirmaciones falsas sobre el aterrizaje lunar han sido desacreditadas muchas veces en Internet, estas son algunas de las razones más obvias por las que los alunizajes del Apolo no pudieron ser falsificados. Vamos a por las pruebas.

el hombre llegó a la Luna

El ser humano ha pisado la Luna (varias veces)

A pesar de este hecho, sigue habiendo un grupo de personas que están convencidas de que los aterrizajes del Apollo 11 fueron fingidos con el propósito de irritar a Rusia y poner a prueba la lealtad de las decenas de miles de personas involucradas en encubrir la mayor noticia de la historia de la humanidad. Incluso ahora estas personas obstruyen YouTube y las redes sociales en general, con diversas pruebas y teorías acerca de que la humanidad no caminó por la superficie de la Luna. La verdad es que sí que lo hicimos y os vamos a aportar una gran cantidad de argumentos para ello.

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Podemos verlo

A menudo se afirma que si los aterrizajes lunares hubiesen sido reales, podríamos verlos desde la Tierra. Lo lamentamos, pero está demasiado lejos para ello. Sin embargo, sí que podemos ver los lugares de aterrizaje lunar gracias a la sonda espacial Lunar Reconnaissance Orbiter lanzada en 2009. En las imágenes podemos ver con claridad que todo concuerda.

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Cinturones de Van Allen

Una de las teorías más populares que sustentan la afirmación de “no hemos ido a la Luna”, tiene que ver con los cinturones de Van Allen. Se trata de dos enormes cinturones de radiación que rodean la Tierra, formados por el campo magnético de la Tierra y golpeados con partículas de alta energía del viento del Sol. Esta “teoría” expone que los humanos no podrían haber pasado por estos cinturones sin ser literalmente ‘fritos’ con dosis letales de radiación. La comunidad científica internacional conocía los cinturones de Van Allen gracias a las misiones Explorer, Pioneer en la década de 1950. Afortunadamente, en la época de los lanzamientos del Apollo, los cinturones de Van Allen estaban en su intensidad más baja, que fluctúa con la actividad del Sol. La enfermedad por radiación ocurre cuando uno ha estado expuesto a alrededor de 200 a 1000 ‘rads’ de radiación en unas pocas horas. La tripulación del Apollo 11 estuvo dentro de los cinturones durante menos de dos horas durante su viaje a la Luna, por lo que solo habría estado expuesta a un estimado de 18 rads, dentro del límite seguro. Todavía puede haber algunos efectos adversos incluso desde este nivel de radiación, por lo que la NASA se aseguró de que la nave espacial Apollo 11 estuviera bien aislada de manera que la dosis promedio de radiación durante la misión de 12 días fuera de solo 0,18 rads o similar a la radiación de una radiografía de tórax.

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Evidencia fotográfica

En 2008, la sonda japonesa SELENE de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) obtuvo varias fotografías que suponen una prueba de los alunizajes. En esta evidencia fotográfica de los aterrizajes de la Luna, podemos ver que si comparamos la imagen de la izquierda (desde el aterrizaje del Apolo 15) tomada en julio de 1971 con las imágenes de la cámara de terreno de la sonda, son exactamente las mismas. Es idéntica a la que se muestra en las fotografías tomadas por los astronautas.

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El motivo por el que ‘ondea’ la bandera en la Luna si no hay atmósfera

Este es uno de los mayores reclamos de los fanáticos de la conspiración. Cuando los astronautas Armstrong y Aldrin colocaron la bandera de EE. UU. y lo grabaron con la cámara de televisión que habían configurado previamente, parece que esta ondea en una brisa lunar inexistente. Pero, si no hay atmósfera en la Luna, ¿cómo puede haber brisa que mueva la bandera?
En primer lugar, la bandera de Estados Unidos colgaba de una varilla telescópica a lo largo de su parte superior para mantenerla extendida, pero no se extendía por completo. Y al plantar el asta de la bandera, los astronautas tuvieron dificultades para clavarlo en la superficie lunar. Después de unos pocos centímetros chocaron con roca sólida. Mantener la bandera en pie para la sesión fotográfica fue una tarea bastante complicada, y esto dio lugar a un gran movimiento. La Luna no tiene atmósfera (aparte de algunos iones y polvo escasamente dispersos), pero sí tiene gravedad. No todas las ondulaciones de las banderas tienen que ser debidas a la fuerza ejercida por una corriente de aire. En este caso, en el momento en que clavan la bandera en el suelo, el palo principal está rotando de un lado a otro para lograrlo, como cuando cualquiera de nosotros intenta clavar algo en la tierra. Así, la propia fuerza hace que aparezcan «ondulaciones», que además se van propagando por la superficie y perdiendo fuerza, como cuando estiramos la sábana al hacer la cama. Además, la bandera fue deliberadamente arrugada en su viaje a la Luna, de ahí que ayude a ese “movimiento aparente”.

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¿Dónde están las estrellas?

Hablando de las fotografías de la bandera en la Luna, a menudo se señala que no hay estrellas visibles en el fondo. Esta es en realidad una característica común de las fotografías del espacio, donde el contraste entre la luz y la oscuridad es extremo. La superficie de la Luna refleja la fuerte luz del Sol y aparece muy brillante en las fotografías. Este brillo ahoga la luz relativamente tenue de las estrellas en el cielo oscuro, similar a cómo los faros de los automóviles pueden eliminar la luz más tenue de los objetos cercanos. El ojo humano puede ajustar y elegir las estrellas, pero a menos que esté configurado adecuadamente, la cámara luchará con el contraste. Los astronautas estaban allí para explorar la Luna, no las estrellas, así que no desperdiciaron ninguna película tomando astrofotos. Para resumir, para capturar estrellas en las fotos, tendrían que exponerlas ante la cámara, lo que habría resultado en una superficie lunar muy borrosa. (Además, no trajeron trípodes para largas exposiciones) Los astronautas de la Estación Espacial Internacional toman regularmente fotografías de la Tierra que muestran un fondo completamente sin estrellas; es el mismo problema de contrastes.

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Podemos ver las huellas de los astronautas

Podemos ver las huellas dejadas por los astronautas de la nave Apolo. Lógicamente un telescopio como el Hubble no tiene la resolución suficiente para captar detalles tan finos como localizar una huella en la Luna: son cosas demasiado pequeñas y la Luna está demasiado lejos. Al igual que con la evidencia fotográfica anteriormente citada, tenemos una nave espacial más cercana, el Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA, que lleva en órbita alrededor de la Luna desde 2009. Y ha capturado fotografías recientes de todos los sitios de aterrizaje del Apolo. Estas imágenes muestran la nave espacial Apolo exactamente en los lugares correctos e incluso puedes ver las huellas de los astronautas mientras exploran la superficie lunar.  Estos sitios de aterrizaje también han sido detectados de forma independiente por una variedad de otras naves espaciales de China, India y, como dijimos anteriormente, de Japón.

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Reflectores en la luna

Los astronautas del Apolo 11 y 14 dejaron atrás prismas en forma de espejo en la Luna que son utilizados con láser por científicos en el Observatorio McDonald en Texas y otros observatorios en todo el mundo. Los láseres determinan con precisión la distancia desde la Tierra a la Luna, que se aleja de la Tierra unos 3,8 cm por año. ¿Podrían todos los astrónomos y científicos del Observatorio McDonald estar engañando a la NASA? ¿Qué hay de los astrónomos de otros observatorios en otras naciones? De nuevo, hechos irrefutables.

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Rocas lunares

Tenemos la prueba de que los aterrizajes en la Luna fueron una realidad aquí en la Tierra, en forma de rocas lunares. Cuando un meteorito choca contra la Luna, la energía del impacto derrite algo de los restos que, al enfriarse, una fracción acabará convirtiéndose en pequeñas esferas de vidrio. Pues muchas de estas esferas de vidrio estaban presentes en las muestras de roca lunar que trajo la tripulación del Apolo. Es una de las dos formas principales por las que se forman lasesférulas de vidrio (la otra es por actividad volcánica explosiva). En la Tierra, los elementos descomponen rápidamente cualquier vidrio producido volcánicamente, pero en el espacio, las esférulas de vidrio sobreviven prístinas, y las hemos encontrado en los meteoritos que han caído a la Tierra y en las rocas lunares devueltas de las misiones Apolo, lo que demuestra que una vez que el ser humano pisó la Luna.  Cuando se devolvieron las primeras rocas de la misión Apolo 11, se dieron muestras a 135 países diferentes de todo el mundo como un gesto de buena voluntad. Estas rocas han resistido todas las pruebas geológicas posibles en laboratorios de todo el mundo, y han confirmado que son de origen lunar. Los astronautas trajeron casi 400 kilos de rocas lunares (rocas que aún hoy resisten el escrutinio microscópico de los geólogos).

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¿Se podría engañar a 400.000 científicos?

Aproximadamente 400.000 científicos, ingenieros y técnicos trabajaron en el proyecto Apolo durante más de una década. Vinieron de muchos países y de muchos estados de Estados Unidos. Es totalmente absurdo pensar que todos ellos fueron engañados o que todo formó parte de un engaño de la NASA.

La nueva especie habitó lo que ahora es el sur de Utah hace más de 75 millones de años.

Un equipo de paleontólogos ha encontrado al sur del Estado de Utah (EE. UU.), los restos de una nueva especie y género de anquilosaurio, un dinosaurio con una curiosa armadura ósea puntiaguda, que ha sido bautizado como Akainacephalus johnsoniSus orígenes evolutivos están escritos en toda su superficie.

Las protuberancias óseas que cubren la cabeza y el hocico de Akainacephalus johnsoni,son similares a los de los anquilosaurios asiáticos, según explican los expertos en la revista PeerJ, que publica el estudio.

Fue una sorpresa, afirma Jelle Wiersma, paleontóloga de la Universidad James Cook en Townsville, (Australia). Ella y Randall Irmis, un paleontólogo del Museo de Historia Natural de Utah en Salt Lake City, esperaban que el esqueleto de 76 millones de años, desenterrado en 2008 en el Monumento Nacional Grand Staircase-Escalante de Utah (un área protegida al sur de Utah que hace millones de años formaba parte de un continente que ya no existe, Laramidia) tuviera una estructura más suave, al estilo de los Anquilosaurios norteamericanos.

Estos dinosaurios blindados aparecieron por primera vez en Asia hace unos 125 millones de años y alcanzaron el oeste de América del Norte hace unos 77 millones de años. Otro anquilosaurio norteamericano conocido, una especie diferente encontrada en Nuevo México que es 3 millones de años más joven que el dinosaurio recién descubierto, también tiene una armadura resistente comparable al de Akainacephalus.

Nueva luz sobre la evolución de la especie

El nuevo hallazgo se suma a la evidencia de que al menos dos tipos de anquilosaurios migraron de Asia a América del Norte a finales del Cretácico, posiblemente a través de un puente terrestre entre los continentes, según informan los investigadores: el puente terrestre de Beringia, que permitió que los dinosaurios y otros animales se movieran entre Asia y América del Norte.

Así, tras la diminución del nivel del mar, los dinosaurios pudieron llegar al vergel en el que posteriormente vivieron. Probablemente, según comentan los investigadores, los anquilosaurios se dispersaron de Asia a Laramidia varias veces, formando distintas poblaciones en el norte y el sur.

“Siempre es emocionante nombrar un nuevo taxón fósil, pero es igualmente emocionante si ese taxón también proporciona información adicional sobre el panorama general de su vida, como su dieta o aspectos de su comportamiento, y el entorno en el que vivía”, declara Wiersma.

Akainacephalus, un dinosaurio herbívoro, pudo medir hasta cinco metros de largo y representa el esqueleto más completo de un dinosaurio anquilosaurido encontrado en el suroeste de EE UU: no solo se ha descubierto un cráneo completo, sino también gran parte de la columna vertebral y una rabadilla completa, varios elementos de extremidades anteriores y posteriores, y una armadura de cuerpo huesudo que incluye dos anillos en el cuello y placas de armadura con púas.

Fuente: Muy Interesante

 

Nueva confirmación de la Teoría de la Relatividad de Einstein esta vez cerca de un agujero negro supermasivo.

Por primera vez en la historia, la teoría de la relatividad general de Albert Einstein ha sido confirmada en un nuevo contexto: en el campo gravitacional más extremo de la Vía Láctea, creado por Sagittarius A, el agujero negro supermasivo localizado en el centro de nuestra galaxia.

Tras 26 años de observaciones en un entorno increíble, una estrella llamada S2 en órbita alrededor de este objeto acaba de hacer su pase más cercano, y se comportó exactamente como predice la teoría de la relatividad. Es un resultado científico impresionante, obtenido a través de una tecnología asombrosa, matemáticas cuidadosas y observación diligente.

«Esta es la segunda vez que observamos el paso de S2 alrededor del agujero negro en nuestro centro galáctico. Pero esta vez, gracias a la instrumentación mejorada, pudimos observar la estrella con una resolución sin precedentes«, dijo el astrofísico Reinhard Genzel del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre a la revista Astronomy & Astrophysics que publica el trabajo.

«Nos hemos estado preparando intensamente para este evento durante varios años, ya que queríamos aprovechar al máximo esta oportunidad única de observar los efectos relativistas generales», continúa Genzel.

Hay tres de estas estrellas S (que no deben confundirse con las estrellas tipo S) en órbita cercana a Sgr A, que tiene una masa aproximadamente equivalente a 4 millones de soles. S2, en su órbita elíptica, es una de las dos estrellas que se acerca más al agujero negro en el perímetro. Se encuentra a solo 17 horas luz del centro de la galaxia, aproximadamente cuatro veces la distancia entre el Sol y Neptuno.

Puede parecernos algo lejano, pero cuando se trata de un objeto que tiene la atracción gravitatoria de un agujero negro supermasivo, sí que está muy cerca.

El efecto del agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia es tan fuerte que acelera la estrella hasta alrededor de 25 millones de kilómetros por hora, casi el 3% de la velocidad de la luz.

Cuando S2 está tan cerca, de acuerdo con la relatividad, el efecto gravitacional del agujero negro debe estirar la luz de la estrella en longitudes de onda más largas, hacia el extremo rojo del espectro electromagnético. Los expertos han confirmado que la estrella se acelera cuando se acerca al agujero negro y se desacelera cuando se aleja.

Sin embargo, observarlo alrededor de Sgr A no es una hazaña fácil. Para empezar, está a 26.000 años luz de distancia. Además, la región está envuelta en una espesa nube de polvo que imposibilita la observación de la luz visible.

El equipo de investigación utilizó varios instrumentos en el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral para observar el perímetro de la estrella. SINFONI, GRAVITY y NACO tienen sensores infrarrojos y de infrarrojo cercano, que pueden penetrar el polvo para recoger las fuentes de infrarrojos. Utilizando estos instrumentos, el equipo de investigación midió la velocidad y mapeó la órbita de S2 mientras giraba alrededor de Sgr A.

Y obtuvieron el resultado que esperaban.

Las nuevas mediciones revelan claramente el desplazamiento al rojo, la primera detección directa que se realiza cerca de un agujero negro supermasivo, lo que demuestra, una vez más, la teoría de la relatividad general de Einstein.

Y es que cuando la estrella se acerca al agujero negro, parece más roja de lo que es en realidad, porque las longitudes de onda se desplazan hacia el rojo por la increíble atracción gravitatoria del agujero negro.

Se trata del último de una larga e impresionante línea de pruebas que han demostrado la teoría de la relatividad una y otra vez.

Si Einstein tenía razón, ¿por qué se siguen haciendo pruebas? Porque si hay circunstancias en las que se rompe la teoría, marcará un cambio profundo en la forma en que entendemos el universo, lo que conducirá a una nueva forma de física. Está claro que si en algún momento se quebranta, lo más probable es que lo haga bajo condiciones absolutamente extremas.

«Aquí en el sistema solar solo podemos probar las leyes de la física bajo ciertas circunstancias. Así que es muy importante en astronomía verificar que esas leyes sigan siendo válidas donde los campos gravitacionales son mucho más fuertes», aclara la astrofísica Françoise Delplancke de la ESO.

Fuente: Muy Interesante

Desde que a mediados del siglo pasado se comenzara a hablar de las ‘misteriosas’ desapariciones de barcos y aviones en el Triángulo de las Bermudas, son muchos los equipos de científicos que tratan de buscar explicaciones racionales a estos sucesos.

Y es que el Triángulo de las Bermudas ha sido siempre un caldo de cultivo para las teorías más fantasiosas: un agujero negro, un monstruo devorador de hombres, OVNIS… la leyenda en torno al también llamado Triángulo del Diablo es muy extensa e incluso se ha mezclado con otros misterios clásicos: muchos afirman que la Atlántida, ese continente perdido del que hablaba Platón, se encontraría en este mediático lugar.

Por ello, de vez en cuando un equipo de investigadores trata de ofrecer respuestas lógicas, muchas de ellas relacionadas con la meteorología. Por ejemplo, uno de los últimos trabajos hablaba de unas nubes hexagonales que funcionan como bombas de aire y son capaces de desencadenar vientos de más de 270 kilómetros por hora.

Ahora, el oceanógrafo Simon Boxall, de la Universidad de Southampton, ha revelado los resultados de una nueva investigación en una serie documental británica sobre el Triángulo de las Bermudas. Según el científico, las responsables de las catástrofes sucedidas en el triángulo maldito serían unas olas gigantes que pueden superar los 30 metros de altura.

Se trata de una especie de ‘olas relámpago’, que duran muy poquitos minutos pero debido a sus características son capaces de hundir rápidamente grandes buques y aviones, que desaparecerían sin dejar rastro. El origen de estas terribles olas estaría en las violentas tormentas que se forman en esta zona del océano.

Para probar su teoría, que aún no ha sido publicada en ninguna revista científica, el equipo de investigadores ha llegado a recrear en condiciones simuladas estas olas gigantes, e incluso han construido una réplica del USS Cyclops, el mítico barco que desapareció en 1918 en el Triángulo de las Bermudas. “Cuando más grande es el barco, más grave es el daño”, afirma el experto en el documental, en el que se demuestra como las olas simuladas logran acabar con el buque.

Fuente: Muy Interesante