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Los miembros de la “pandilla salvaje” vivieron en Argentina, donde intentaron llevar una vida tranquila, pero tras cometer una serie de delitos debieron huir hacia Chile para luego morir, tras un incidente con la ley, en Bolivia. Mitos y realidades de dos personajes que ganaron celebridad a partir de su representación en el cine por Robert Redford y Paul Newman.

Se hacían llamar James Ryan y Harry Place y buscaban un lugar donde criar ganado y vivir en paz. Bajo esos nombres ocultaban sus identidades Butch Cassidy y Sundance Kid, los célebres asaltantes norteamericanos que se radicaron en la Patagonia a principios del siglo XX, que vivieron como pacíficos vecinos y reemprendieron el camino del delito para terminar muertos en un tiroteo en San Vicente, Bolivia, el 6 de noviembre de 1908, hace 110 años.

Cassidy, nacido como Robert LeRoy Parker, y Sundance Kid, alias de Harry Longabaugh, desembarcaron en Buenos Aires en marzo de 1901, después de liderar una banda legendaria, la Pandilla Salvaje (Wild Bunch), conocida por sus asaltos contra bancos y empresas ferroviarias. Los acompañaba una joven de poco más de veinte años, llamada Ethel o Etta, una maestra o una prostituta (las versiones divergen), compañera de Sundance.

En Buenos Aires se registraron en el Hotel Europa, de Cangallo y 25 de Mayo. El 23 de marzo de 1901 el supuesto Harry Place abrió una cuenta en la sucursal porteña del Banco de Londres y el Río de la Plata y dos meses después el trío viajó hacia el sur para establecerse en el valle de Cholila, en el noroeste de Chubut. Allí levantaron una cabaña al estilo americano, que todavía está en pie, donde empezaron a nuclear a otros norteamericanos que vagaban en busca de fortuna.

Uno de sus visitantes, el constructor italiano Primo Capraro, luego destacado pionero de San Carlos de Bariloche, los retrató en sus memorias: “Sobrios de hablar, nerviosos de mirada fuerte, altos y delgados los hombres, bien vestida la señora, que leía”. Criaban ovejas adquiridas a la Compañía de Tierras Sud Argentino (conglomerado de estancias que pertenece actualmente al grupo Benetton); la cabaña “estaba sencillamente arreglada y se notaba una cierta esmerada limpieza, distribución geométrica de las cosas, cuadros con marcos hechos de cañas, telas de recortes de revistas norteamericanos, muchas y hermosas armas y lazos trenzados con crines de yeguarizos”.

Sundance Kid y Etta Place

El noroeste de Chubut era un sitio ideal para los bandidos no sólo por las posibilidades que ofrecía para la cría de ganado. A principios del siglo XX parecía una tierra de nadie, ya que formaba parte de la extensa franja de territorio en litigio con Chile (que se resolvería en noviembre de 1902) y carecía de dueños, aunque buena parte de las mejores tierras había sido prácticamente regalada a los empresarios británicos asociados en la Compañía de Tierras.

Una meca para innmigrantes

En 1969 la película Butch Cassidy and the Sundance Kid, de George Roy Hill, con Paul Newman y Robert Redford, redescubrió a los personajes y estimuló el interés por la historia. El periodista Justo Piernes localizó poco después al último sobreviviente de la partida policial que en 1911 mató en Río Pico a Robert Evans y William Wilson, otros norteamericanos allegados a Cassidy. Otro cronista, Francisco N. Juárez, escribió numerosos artículos sobre los bandidos y diversos personajes de la época que recorrieron la Patagonia, y posteriormente el hallazgo de un expediente judicial de 1911 -preservado en Trelew- agregó testimonios y documentos de la época, y promovió las búsquedas de investigadores norteamericanos, entre ellos Anne Meadows y Daniel Buck.

“Nuestro interés en Sudamérica nos llevó a los bandidos, no al revés -dice Anne Meadows, autora de Digging up Butch & Sundance, libro fundamental para conocer la historia de los bandidos-. Nos enteramos por primera vez de la vida de Cassidy y Sundance en Argentina durante un viaje a Patagonia a principios de 1986, y pronto descubrimos que no solo se había escrito muy poco sobre sus años en Sudamérica, sino que había una acalorada disputa sobre su destino final. Un misterio sin resolver es una atracción irresistible para los escritores”.

Meadows y Buck habían recorrido la Patagonia como mochileros entre 1977 y 1978, pero fue en 1986 cuando visitaron Chubut y entraron en contacto con la historia. “Nuestro primer descubrimiento, el resultado de un verano pasado en los Archivos Nacionales en Washington DC, fue un pequeño lote de correspondencia diplomática que identificó las muertes de los bandidos en Bolivia en noviembre de 1908 -cuenta Buck-. Los otros se describen mejor como descubrimientos con que nos encontramos: el historiador de Chubut Marcelo Gavirati localizó y nos envió una copia del extenso archivo de la década de 1910 sobre una investigación policial y el escritor y fotógrafo estadounidense Roger McCord nos envió una revisión judicial previamente desconocida de los eventos que rodearon el tiroteo de noviembre de 1908”.

–¿Por qué Cassidy y Sundance eligieron la Argentina como refugio?

-Anne Meadows: A fines de la década de 1890 y principios de la década de 1900, Argentina era una meca para los inmigrantes de todo el mundo, y en los periódicos y revistas de los Estados Unidos aparecían artículos sobre oportunidades de ganadería en la Patagonia. Además, a su llegada a Buenos Aires a principios de 1901, el trío de la Wild Bunch se reunió con el vicecónsul estadounidense George Newbery, quien estaba colonizando tierras en la Patagonia, y podría haberlos alentado a ir a Chubut.

–¿Cuáles fueron los hechos más significativos en su etapa argentina?

-Si Butch y Sundance hubieran logrado establecerse y vivir pacíficamente en Cholila, podrían haber pasado el resto de sus vidas allí, y haber criado familias, y sus descendientes de hoy serían estancieros, guías de pesca con mosca o vendedores de bienes raíces. Pero, siguiendo su modelo en los Estados Unidos, no podían mantenerse alejados del crimen. Su caída en Chubut se asoció con otros delincuentes, entre ellos Robert Evans, que vivía en el mismo rancho, lo que culminó en su implicación en el robo de Evans de un banco en Río Gallegos a principios de 1905. Una investigación policial provocó su fuga a Chile y más tarde Bolivia, donde la historia se repitió. En Bolivia trabajaron durante un par de años en los campamentos de minas y luego decidieron robar la recaudación de una empresa, esta vez con un resultado fatal. El crimen es una profesión implacable.

Buscados

En la visión dominante de la época los bandidos no eran esos distinguidos norteamericanos que vivían en Cholila sino los chilenos y aborígenes que se desplazaban desde el otro lado de la cordillera en busca de un pedazo de tierra donde asentarse. En abril de 1902 Cassidy se presentó en la Dirección de Tierras y Colonias, en Buenos Aires, diciendo que había colonizado un lote de 625 hectáreas y reclamaba su título de propiedad. Al mes siguiente firmó una petición de pobladores de Cholila dirigida al Ministerio de Agricultura con el mismo fin.

La Agencia Pinkerton, un cuerpo de policía privada al servicio de grandes empresas, los seguía buscando en los Estados Unidos. A través del espionaje sobre la correspondencia de familiares averiguaron que Butch y Sundance estaban en la Argentina. En marzo de 1903 llegó a Buenos Aires el detective Frank Dimaio, con la misión de obtener más datos.

Dimaio se reunió con el jefe de policía de Buenos Aires, Francisco de Beazley, y con el cónsul honorario de su país, George Newbery y les entregó un abultado dossier, que contenía los prontuarios y las fotografías de Butch, Sundance y Etta, además de material periodístico sobre sus andanzas al frente de La Pandilla Salvaje. Esa información fue mantenida en secreto y recién se divulgaría dos años después.

En julio de 1903, Robert Pinkerton, dueño de la agencia, escribió a Beazley: “Sólo es cuestión de tiempo que estos hombres cometan algún robo en la República Argentina. Si le informan algún robo a un banco o a un tren o algún otro crimen por el estilo, descubrirá que fueron perpetrados por estos hombres”. Y tenía razón.

Pero los bandidos eran por entonces vecinos ilustres del oeste de Chubut. A principios de 1904, el gobernador Julio Lezana hizo una gira por el territorio y nadie se sorprendió cuando, al llegar a Cholila, se alojó en la cabaña de Butch y Sundance. Según la tradición oral, hubo una fiesta y el gobernador bailó con Etta Place, mientras Sundance tocaba la guitarra.

A mediados de enero de 1905 dos norteamericanos que decían ser estancieros en busca de tierras llegaron a Río Gallegos, por entonces un pueblo de poco menos de mil habitantes pero con un importante desarrollo comercial, que circulaba a través de dos bancos. Los recién llegados se vincularon con el cajero del Banco de Tarapacá (luego Lloyds Bank). Esa amistad no fue más que el pretexto para estudiar el lugar y llevar a cabo, el 14 de febrero, lo que hasta el momento se conoce como el primer asalto a un banco en la historia argentina.

Interior del Banco de Tarapacá, asaltado en 1905 (arriba) y el hotel donde se alojó la Pandilla Salvaje en Río Gallegos (abajo)

Bien armados y actuando como profesionales, los norteamericanos se apoderaron del dinero y huyeron a caballo. La identidad de los asaltantes -si fueron Cassidy y Longabaugh o bien otros bandidos del grupo, como Robert Evans- todavía es materia de controversia. Lo que estaba fuera de duda era que la Pandilla Salvaje volvía a cabalgar en la Argentina.

Butch Cassidy, Harry Longabaugh y Etta Place encontraron una zona aislada, sin comunicaciones y escasamente poblada en el valle de Cholila. Pero el progreso, aun cuando fuera lento, también alcanzaba a ese extremo de la Patagonia y cambiaba las condiciones de vida de sus habitantes. El telégrafo, por ejemplo, no tardó en llegar. Por ese medio, a fines de febrero de 1905, el jefe de policía de Chubut, Julio Fougére, le pidió al comisario Eduardo Humphreys que detuviera a los asaltantes del Banco de Tarapacá, que habían escapado desde Santa Cruz a Chubut.

Cassidy y Sundance abandonaron la cabaña y se refugiaron en zona de la cordillera antes de pasar a Chile. Los pasos siguientes del trío se vuelven borrosos, por falta de documentos. El rastro de Etta Place se perdió sin que el misterio de su identidad haya sido revelado: el apellido que se le atribuyó era el que usaba su compañero para ocultarse y el nombre, el que le impusieron los detectives de la agencia Pinkerton en los avisos de búsqueda.

El 19 de diciembre de 1905 Cassidy y Sundance se despidieron de la Argentina con un asalto. Ese día se presentaron con dos cómplices en la sucursal del Banco Nación en Villa Mercedes, San Luis, y después de tirotearse con el gerente Emilio Hartlieb, su hija adolescente y un vecino se llevaron el dinero del tesoro. Enseguida se armaron partidas de soldados para emprender la persecución, pero los norteamericanos habían preparado su ruta de escape, con postas de caballos de refresco, por lo que no tuvieron mayores inconvenientes para desaparecer rumbo a Chile.

Esa precaución era la marca de agua de La Pandilla Salvaje, y la policía porteña identificó a Cassidy y Sundance entre los asaltantes. Más de dos años después, se conocía la documentación que había entregado en Buenos Aires el detective Frank Dimaio.

“En realidad, Cassidy y Sundance no eran tan conocidos hasta la película de 1969, cuando Paul Newman y Robert Redford los hicieron famosos, y el guionista William Goldman los presentó como personajes simpáticos -dice Anne Meadows-. Lo poco que sabemos de sus personalidades reales proviene de unos pocos documentos históricos y un puñado de recuerdos de personas que los conocieron”.

–¿Qué muestran los documentos sobre su forma de actuar?

-Cassidy fue el más extrovertido de las dos, y un líder. Incluso les caía simpático a los jueces y al director de la cárcel de Laramie, en Wyoming, donde estuvo detenido. Sundance fue más retraído. Ninguno de los dos fue personalmente violento, a diferencia de otros forajidos de la época, como Jesse James, quien fue un asesino. Sin embargo, llevaban armas y estaban listos para usarlas. Durante su fuga después del robo en Villa Mercedes en diciembre de 1905, intercambiaron disparos con la pandilla que los persiguió.

Los últimos días

Desde Chile, Cassidy y Sundance pasaron a Bolivia con el viejo sueño de montar una estancia y criar ganado. Como no tenían dinero volvieron al único modo que conocían para financiarse: el robo.

“Hace un siglo, los estadounidenses se sentían atraídos por los empleos ferroviarios y mineros en América del Sur, especialmente en Bolivia -dice Daniel Buck-. Pocos de ellos habían sido bandidos en los Estados Unidos. La mayoría eran jóvenes solteros, estaban lejos de sus familias y trabajaban arduamente por un salario bajo. El dinero de las compañías mineras y los ferrocarriles demostraron ser una tentación irresistible”.

El 6 de noviembre de 1908, después de asaltar al pagador de una compañía minera, un pelotón del ejército boliviano cercó a los bandidos en una casa del pueblo de San Vicente. El tiroteo se extendió durante la noche: Butch mató a un soldado –fue su primera muerte- y Sundance cayó herido. No había escapatoria. Tras una pausa en el enfrentamiento, se escucharon dos balazos en la pieza donde estaban los norteamericanos: Butch había dado muerto a su compañero para después suicidarse. Pero a partir de entonces los bandidos revivieron y murieron muchas veces, en incontables leyendas.

“La naturaleza odia el vacío, al igual que la historia -reflexiona Daniel Buck-. Las circunstancias e incluso la fecha del tiroteo del 6 de noviembre de 1908 en Bolivia no se aclararon hasta principios de los años noventa. A medida que el misterio del destino de los prófugos continuaba, proliferaron las historias de su destino. Además, hay una larga tradición, desde Robin Hood en adelante, del bandido que sobrevive a su muerte”.

Buck cita al historiador Eric Hobsbawm, autor de un libro clásico, Bandidos (1969): “La resurrección del bandido, escribió Hobsbawm, representa la esperanza de que ‘el campeón del pueblo no puede ser derrotado’. Eso es demasiado romántico. La mayoría de los fugitivos no son los campeones de nadie, sino ellos mismos. Una respuesta más simple es que a la gente le encanta contar historias, verdaderas o no”. Y la de Butch y Sundance preserva intacto sus atractivos, y sus preguntas todavía sin respuesta.

Fuente: INFOBAE

El Instituto de Acción Social (IAS), que preside Carlos Barbato, trabaja de forma conjunta con agencieros de la región cordillerana con el objetivo de fortalecer la estrategia de promoción y venta de productos.

El delegado regional del IAS, José Contreras, recorrió días atrás distintas agencias oficiales instaladas en la zona de la Comarca Andina y, en contacto con los titulares, acordó llevar adelante pautas de trabajo para los próximos meses.

En ese contexto, contó el funcionario provincial que la reunión con los agencieros sirvió para delinear acciones de promoción, posicionamiento y venta de productos de Lotería del Chubut tales como, por ejemplo, el Telebingo.

En esta oportunidad, Contreras estuvo en las agencias oficiales 8013 de Cholila, 8008 de El Hoyo, 8007 de Lago Puelo y 8001 de El Maitén. “El trabajo en conjunto es fundamental ya que son un factor clave en el proceso de comercialización y difusión”, subrayó.

Confió luego que uno de los temas principales abordados fue la estrategia de promoción y venta del Súper Extraordinario programado para sortear a fin de año desde la ciudad de Comodoro Rivadavia. Es preciso recordar que Lotería pondrá en juego más de 15 millones de pesos en un evento inédito por la premiación en efectivo.

Telebingo Deportivo

Por otro lado, explicó que durante su recorrida por la Comarca entregó cartones del Telebingo Deportivo a cuatro clubes, sumándose estos a la lista de 38 entidades que recibieron hace algunas semanas en un acto que encabezó Carlos Barbato en la Residencia Deportiva Municipal de Esquel.

La Oficina Anticorrupción de la provincia lleva adelante una investigación preliminar para determinar el destino del dinero utilizado en el marco de la ley de emergencia de febrero del 2015  para atender el voraz incendio generado en Cholila.

El fiscal adjunto de la Oficina Anticorrupción  Mario Romeo habló con FM SOL y explicó los datos que tienen en el marco de la investigación, los que fueron remitidos al Ministerio Público Fiscal. Las  causas son instruidas por el Fiscal Jefe de Lago Puelo, el Dr. Oro y por el Fiscal Díaz Meyer.

El fiscal  advierte que existieron millonarias compras destinadas a asistencia durante la emergencia declarada por el incendio, que no aparecen justificadas o no llegaron a destino.

“Cómo no nos va a llamar la atención que compran $48 mil pesos en latitas de atún en un comercio pequeño de la zona que no tenia capacidad para proveer ese volumen” dio Romeo. Creemos que es un llamado de atención y debemos mirarlo afirmó el abogado. “A su vez, habían sido proveídos de alimentos por una casa de comidas por lo que esa superposición de compras hay que investigar”, dijo el fiscal anticorrupción adjunto.

Para Romeo, en nombre de la asistencia por la emergencia hubo abultados montos en compras que rondaron los 8 y 10 millones,  y se adquirieron no sólo a mayoristas sino también a comercios pequeños de la zona.

Entre los números más irregulares hay 600 mil pesos en neumáticos, 48 mil pesos en latitas de atún, 300 mil pesos en colchones, además de fardos, forrajes y otros rubros que no está claro si fueron utilizados para el destino consignado.

Las sospechas recaen sobre dos funcionarios que se desempeñaron en aquél momento. Uno es el ex Ministro Coordinador Juan Garitano desde donde se habilitaban las compras y el otro es el ex Director de Defensa Civil de aquél momento, Evaristo Melo.

El fiscal Romeo comentó a FM SOL: “Lo único que hicimos nosotros es pedir informes para tratar de determinar qué cantidad de personas estuvieron afectadas por el incendio para ver cuánto pudieron haber consumido de todo lo que se adquirió”.

Además consignó que la denuncia fue radicada en febrero-marzo y desde ese momento se han ido tomando medidas en la etapa preliminar. “Si está todo en orden solamente pedimos que exista una resolución que diga “esto se utilizó de esta manera”, porque la declaración de emergencia agiliza los procesos pero no evita que deban rendirse cuentas sobre el destino de los fondos”.

El fiscal concluyó: “Es necesario algún ordenamiento normativo o protocolo de actuación en una emergencia para que estas cosas no se repitan”.

 

 

EQS Notas

La subsecretaria de Coordinación del Ministerio de Infraestructura del Chubut, Alejandra Delfino junto al  intendente de Cholila, Silvio Boudargham, supervisó el avance de los proyectos realizados con un presupuesto que supera los 16 millones de pesos.

“Recorrimos distintas obras ejecutadas con fondos económicos provenientes del bono provincial, muchas de las cuales están a punto de finalizar y muestran en la actualidad arriba del 80% de ejecución”, explicó la funcionaria.

Delfino anticipó que para mediados de diciembre, en sintonía con el aniversario de la localidad cordillerana, podrían estar inaugurándose la mayoría. “La idea es tenerlas listas para la fecha”, sostuvo y dejó en claro que representan mejoramientos concretos en la comunidad.

Destacó además que es instrucción tanto del ministro de Infraestructura, Raúl Chicala como del propio gobernador Mariano Arcioni trabajar articuladamente con los distintos municipios y “hacer territorio” para de esta manera encontrar soluciones a los requerimientos de la población.

Beneficios concretos

En tanto, el intendente Boudargham explicó que hasta fin de año “tenemos para realizar dos plazas, cuatro miradores turísticos, un camping municipal en Villa Lago Rivadavia con proveeduría, baños y fogones, servicios públicos en cuarenta lotes y cuatro garitas en paradas de colectivo”.

El jefe comunal añadió al listado un Salón de Usos Múltiples (SUM) para un jardín maternal que estará iniciándose próximamente y mejoramientos en el cementerio local. Mencionó también la iluminación, el piso flotante y pintura en el Gimnasio Municipal.

“Esto todo con dinero del bono y el objetivo es tratar de terminarlas para el cumpleaños de la comunidad, en diciembre”, concluyó Boudargham.

Voluntarios de todo el país, pertenecientes a la Asociación de Amigos de la Patagonia (AAP), llevaron adelante el pasado fin de semana la segunda etapa de plantación de especies nativas en el bosque de Cholila, destruido por un incendio forestal que arrasó con más de 40.000 hectáreas en el año 2015.

Pan American Energy (PAE) acompañó, una vez más, esta iniciativa que se da en el marco del Programa Promotores Ambientales Regionales que la compañía promueve desde el año 2017 junto al Ministerio de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable de Chubut. El cuidado ambiental es uno de los cuatro pilares en los que PAE basa su trabajo de Responsabilidad Social Empresarial y este Programa tiene previstas una serie de actividades de Educación para la Sustentabilidad con el objetivo de fortalecer la red de trabajo conformada por los promotores ambientales.

En esa línea, y continuando con la tarea iniciada en la primera etapa que se desarrolló en abril del 2018, los voluntarios superaron los 6000 árboles nativos plantados en el bosque durante este fin de semana. El director ejecutivo de la Asociación, Sebastián Homps, explicó que “la plantación seguirá la lógica de la restauración ecológica y el objetivo es lograr que el ecosistema vuelva a su estado natural. De esta manera se busca devolverle al bosque su estructura, composición, diversidad de especies y funcionamiento, tomando como modelo el ecosistema original”.

Homps destacó además que “en conjunto con la plantación se desarrolla “Plantar para educar”, un programa educativo que a través de las plantaciones comunitarias, hace hincapié en el cuidado, la solidaridad, los valores, el trabajo en equipo y la visión sustentable a largo plazo”.

Estas iniciativas forman parte del programa ReforestArg.org que surge con el objetivo de restaurar el Bosque Andino Patagónico a través de la plantación de un millón de árboles nativos. El programa tiene dos instancias complementarias: restauración ecológica, que permite el restablecimiento del bosque nativo en zonas de condiciones adversas, donde naturalmente su recuperación sería imposible. Y la realización de talleres mediante los cuales se resalta la necesidad de la educación ambiental a la hora de preservar los recursos naturales y su relación con la calidad de vida de la población.

Desde PAE, el líder de RSE para Golfo San Jorge, Horacio Garcia, destacó que “seguir avanzando en la recuperación de los bosques degradados por el fuego y superar los 6000 árboles plantados es una gran noticia. Para la compañía es muy importante formar parte de iniciativas como ReforestArg.org porque entendemos que con el trabajo articulado público – privado se obtienen mejores resultados. Sentimos que estamos acompañando un trabajo sumamente valioso”.

Asimismo García subrayó que “creemos que es fundamental acompañar este tipo de actividades de concientización para que tanto los promotores ambientales como los vecinos cuenten con herramientas que les permitan avanzar en nuevas propuestas  que ayuden a mejorar sus comunidades y a hacerlas más sustentables.”

Dario Fernández periodista de Cholila Online es Bisnieto de Martin Acheritobehere constructor de la escuela en 1904.

En la foto junto a Jorge Belanko impulsor en Argentina de la bioconstruccion en la ultimas dos décadas. La escuela hoy es parte de los monumentos históricos nacionales.

MONUMENTOS HISTORICOS NACIONALES
Decreto 1300/2004

Declárase al edificio de la Escuela Nacional Primaria Nº 17 “Maestro Vicente Calderón”, ubicada en el paraje El Blanco de la localidad de Cholila, Provincia del Chubut.

Bs. As., 27/9/2004
VISTO, el Expediente Nº 5216/02 de la SECRETARIA DE CULTURA DE LA PRESIDENCIA DE LA NACION, por el que se propone la declaración como monumento histórico nacional a la ESCUELA NACIONAL PRIMARIA Nº 17 “MAESTRO VICENTE CALDERON”, ubicada en el paraje EL BLANCO de la localidad de CHOLILA, en la Provincia del CHUBUT, y
CONSIDERANDO:

Que el 16 de noviembre de 1872 nació en la Provincia de LA RIOJA Vicente CALDERON, quien obtuvo en su provincia el título de maestro normal, y en 1898 el de profesor en el Colegio “MARIANO ACOSTA”, de la Ciudad de BUENOS AIRES.

Que su primera labor docente en el sur del país la realizó entre los colonos galeses de la localidad de GAIMAN, en la Provincia del CHUBUT.

Que su tarea de argentinización de los pobladores produjo una profunda transformación cultural, ya que, según sus palabras, los galeses “empezaron a conocer nuestro idioma, nuestra historia y nuestras instituciones y empezaron así a encariñarse con la tierra generosa que les había dado albergue”.

Que para ese entonces, la zona cordillerana contaba con una importante población, que incluía numerosos inmigrantes chilenos.

Que el entonces CONSEJO NACIONAL DE EDUCACION vio la necesidad de crear una escuela, como una forma de consolidar la soberanía argentina en la región.

Que esta tarea fue encomendada al Profesor Vicente CALDERON, quien el 18 de septiembre de 1905 partió de la localidad de GAIMAN y, tras un viaje a caballo de más de UN (1) mes, llegó al valle de CHOLILA, emplazado muy cerca de la frontera, hacia el norte de la Ciudad de ESQUEL.

Que allí, el maestro y los pobladores —en su mayoría chilenos— comenzaron a levantar la escuela, usando tecnología y materiales locales.

Que el edificio es un testimonio del sistema constructivo característico de la zona, con muros denominados “pared francesa” —encofrados de caña colihue rellenos con barro y paja— revocados con greda y “barro de corral”, pisos y cielo rasos de tablas de madera y cubierta a dos aguas de carrizo y paja.

Que la escuela fue inaugurada el 25 de mayo de 1906, y en ese acto fue donada al entonces CONSEJO NACIONAL DE EDUCACION por la comunidad que la había construido.

Que el edificio está inscripto en el Registro Provincial de Sitios, Edificios y Objetos de Valor Cultural y Natural, según Decreto del Poder Ejecutivo Provincial Nº 381/94.

Que la COMISION NACIONAL DE MUSEOS Y DE MONUMENTOS Y LUGARES HISTORICOS aconseja su declaratoria.
Que la DIRECCION DE ASUNTOS JURIDICOS de la SECRETARIA DE CULTURA de la PRESIDENCIA DE LA NACION ha tomado intervención.

Que la presente medida se dicta en el marco de lo establecido por el artículo 4º de la Ley Nº 12.665 y sus modificatorias.
Por ello,
EL PRESIDENTE DE LA NACION ARGENTINA
DECRETA:

Artículo 1º — Declárase monumento histórico nacional al edificio de la ESCUELA NACIONAL PRIMARIA Nº 17 “Maestro VICENTE CALDERON”, ubicado en el paraje EL BLANCO, localidad de CHOLILA, en la Provincia del CHUBUT (Datos Catastrales: Circunscripción 4, Sector 4, Chacra 8, Parcela 2).

Art. 2º — La COMISION NACIONAL DE MUSEOS Y DE MONUMENTOS Y LUGARES HISTORICOS realizará las gestiones y procedimientos establecidos en los artículos 4º y 6º de la Ley Nº 12.665, modificada por la Ley Nº 24.252; artículos 1º y 2º del Decreto Nº 9830/51, y en los artículos 8º (modificado por el Decreto Nº 144.643/43) y 10 de su Decreto Reglamentario Nº 84.005/41, notificando a las partes interesadas los alcances y contenidos de las disposiciones citadas y las responsabilidades previstas en el artículo 8º de la Ley citada en primer término y en los artículos 40, 41 y 42 de su reglamentación, así como también practicará las inscripciones correspondientes en los Registros Catastrales y de la Propiedad Inmueble.

Art. 3º — Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese. — KIRCHNER. — Alberto A. Fernández. — Aníbal D. Fernández.

En el marco de una investigación que duro varios meses, la Subdelegación Esquel de la Policía Federal Argentina, pudo determinar la existencia de venta de estupefacientes al menudeo, en un domicilio de la localidad de Cholila, cuyos principales clientes eran jóvenes y adolescentes, advirtiendo que los principales investigados materializaban la comercialización de estupefacientes en la modalidad de “narcomenudeo” en un domicilio sito sobre la calle Los Chacay y Los Ñires de esa localidad.

Es así que, en horas de la mañana, de este viernes 22 del corriente mes el Juzgado Federal de primera Instancia de Esquel, a cargo del Dr. Guido OTRANTO y su Secretaria Penal la Dra. Silvina SALVARE, dieron la orden a esta fuerza federal para que efectúen los allanamientos en dos viviendas de Cholila.

Finalizados los allanamientos en las fincas, fuentes policiales informaron que se pudieron secuestrar diferentes elementos de fraccionamiento y comercialización de estupefacientes, aproximadamente un Kilo de marihuana compactada y fraccionada lista para la venta, sustancias de corte y estiramiento, teléfonos celulares, balanzas digitales portátiles, una suma cercana a los $30.000 en efectivo, los que serían producto de la comercialización de drogas y documentación entre otros objetos de valor de interés para la investigación

También informaron que los investigados continúan imputados en la causa, quedando dos masculinos mayores de edad a disposición de la Justicia Federal de Esquel

Las cumbres andinas se elevan como un muro infranqueable hacia el oeste de Cholila. Un puñado de kilómetros separa el poblado de los primeros pliegues de la Cordillera. En el medio, el deslumbrante paisaje del noroeste de Chubut extiende una amplia franja adornada por valles de colores intensos, teñidos de turquesa por las aguas de deshielo que se vuelcan en lagos y ríos.
Columnas de humo se desprenden de las chimeneas que coronan las casitas desperdigadas en el ejido urbano de Cholila, para agregar un toque sutil a la postal perfecta. La jornada amaneció soleada, a pedir de los amantes de la pesca deportiva, que salieron disparados con los primeros destellos en procura de truchas arcoiris y marrón, salmón, perca y la variedad patagónica de pejerrey.
Pero no fueron ellos los primeros adelantados que esperaban la señal de largada para dejarse llevar por las maravillas que ofrece el entorno natural. Cuando la oscuridad todavía no se había despejado, un experimentado baqueano, montado a caballo y seguido por una caravana de jinetes principiantes, avanzó al paso a la conquista de valles, cañadones, angostos senderos y picadas pronunciadas. Un par de horas más tarde, los turistas y su guía completaron el itinerario a pie y sacaron a relucir sus cámaras de fotos y teléfonos celulares. La vista que los rodeaba resultaba cada vez más atractiva. Después de bordear el arroyo Las Minas, cruzaron un pequeño puente de madera, ascendieron unos 500 metros y descubrieron la magnífica silueta de los valles El Cajón y El Rincón. A partir de ahí, un sendero de poca dificultad los introdujo en el sotobosque de cipreses y arbustos, la lúgubre antesala que enseguida contrastaría con el luminoso semblante del lago Carlos Pellegrini. En el tramo final de la aventura, la sesión fotográfica, a la que acaban de sumarse una ruidosa multitud de aves y la sonrisa amplia de un pescador afortunado -que exhibe un portentoso ejemplar de salmón-, alarga la escala inevitable en la orilla.
Otras sensaciones -no menos placenteras- se viven sin desbordes a unos 15 kilómetros al sur de Cholila. Una hilera de kayaks avanza sin sobresaltos por el río Carrenleufú. El paseo sosegado permite que las cumbres cordilleranas retengan las miradas extasiadas de los navegantes, aunque en cualquier momento las voces de los instructores resquebrajarán la atmósfera silenciosa, casi un sacrilegio en estas latitudes vírgenes. Enfáticamente, los guías ordenan empujar con fuerza los remos y prepararse para desembarcar a poco de llegar a la desembocadura en el lago Rivadavia. Pero el encanto del desafío, lejos de decaer, vuelve a atrapar a los turistas con el grito final que expresa la misión cumplida.
Un hombre canoso y su mujer ponen pie en tierra eufóricos. Lucen como celebridades que acaban de batir un récord mundial más que kayaquistas primerizos que subieron a la embarcación llenos de dudas y, tras dos horas de navegación, aprobaron el debut. Su relato sonoro resume la experiencia vivida por todos, aunque no se aprecia interlocutor que les preste atención. Más aún cae en el vacío su monólogo cuando la tranquilidad de Villa Lago Rivadavia se alborota apenas con la llegada de dos fanáticos del ciclismo y el trekking que alcanzaron la cumbre del cerro La Momia. Desde ese privilegiado balcón, situado a 1.757 m de altura, sus ojos tuvieron el privilegio de abarcar el collar de valles, lagos y ríos extendido alrededor de Cholila y hasta se regodearon con una porción del Parque Nacional Los Alerces.
Los circuitos más sosegados se inician en la plaza de Cholila. Atraviesan edificios históricos, bordean centros culturales, chacras, cabañas y una antigua capilla, pero indefectiblemente se funden con el paisaje natural, que asoma en todas las direcciones. Los antiguos almacenes de ramos generales del paraje El Blanco revelan el asentamiento que dio origen a Cholila a principios del siglo XX. A esos mojones del pasado se suman los restos de la cervecería Anzó, un molino harinero, el primer hospital -transformado en Escuela Agrotécnica- y una vivienda de piedra reconvertida en casa de té de estilo galés.
Otro vestigio de ese pueblo próspero que daba sus primeros pasos es el edificio de la Escuela Nacional Primaria N° 17, inaugurada en 1906. Bajo el techo de chapas y entre las paredes derruida sobrevuela el recuerdo del maestro riojano Vicente Calderón, un prócer intachable para las comunidades locales, quien dedicó parte de su vida a instruir a pobladores originarios e inmigrantes galeses.

Bandoleros sueltos en la Patagonia
Hacia el norte de Cholila por la ruta 71 se conserva en ruinas la casa donde, a principios del siglo XX, encontraron refugio los famosos asaltantes Butch Cassidy, Sundance Kid y Etta Place. Desde 1902, cuando se establecieron en la región, estos fugitivos de la Justicia de Estados Unidos introdujeron 1.300 ovejas, 300 vacas y 28 caballos para dedicarse a la actividad ganadera. Pero muy pronto volverían a andar a las corridas: en 1905, el trío de bandoleros asaltó el Banco de Londres y Tarapaca (en Río Gallegos, Santa Cruz) y se alzó con un botín de 20 mil dólares. A las apuradas, Cassidy, Kid y Place empacaron parte de sus pertenencias en la estancia cordillerana, abandonaron sus rebaños y huyeron hacia Chile y se perdieron sus rastros, aunque algunos aseguraron haberlos visto en las minas de estaño de Bolivia y otros luchando junto a Pancho Villa en la Revolución Mexicana.
Dónde alojarse
Cabañas Carrenleufu (a 15 km de Cholila): para 4 personas con vajilla, wi-fi, parrilla, ropa blanca, heladera y estacionamiento, $ 1.300; para 6, $ 1.600 (www.cabanascarrileufu.com).
Hostería El Trébol: habitación doble con desayuno, DirecTV y wi-fi, $ 1.210; triple, $ 1.460; cuádruple, $ 1.620 (02945- 498-055 / 02945- 15695164).
Cabañas Rincón de Wanalén (en Villa Lago Rivadavia, a 15 km de Cholila): para 4 personas con wi-fi, parrilla, estacionamiento, vajilla y ropa blanca, $ 1.400; para 6, $ 2.400 (www.cabañasrincondewanalen.com.ar).
Hostería Valle del Carrenleufú (a orillas del río Carrileufú, a 14 km de Cholila): habitación doble con desayuno, circuito de trekking, pesca, bicicletas, parrilla, wi-fi y TV en el salón principal, US$ 85 (en verano, US$ 95); cabaña para 6 personas, US$ 200 (www.valledelcarrileufu.com).
Cuánto cuesta
Travesía en kayak de 3 días, $ 6.000; incluye la entrada al Parque Nacional Los Alerces, pernocte en carpa, asado de bienvenida y comidas; salida de 7 días (kayak más trekking), $ 9.000 (www.sendascholila.com).
Pesca de truchas con mosca (excursión de 4 horas guiada por Leo Suárez), $ 2.500 para dos personas (0294- 154433094).
Dónde informarse
En Rawson, (0280) 448-5271/2.
En Cholila, (02945) 498-202/040.
[email protected] / [email protected] www.senderoscholila.blogspot.com / www.patagoniaexpress.com www.turismoruta40.com.ar / www.patagonia.com.ar www.turismoenlacomarca.com / www.interpatagonia.com www.guiapatagonia.net / www.patrimonionatural.com www.parquesnacionales.gob.ar
Clarín
La Administración de Vialidad Provincial (AVP), bajo la conducción de Nicolás Cittadini, continúa con el mantenimiento de las rutas provinciales. El trabajo rutinario se realizó en la ruta provincial Nº 63 entre Gobernador Costa y José de San Martín, mientras que en la ruta Nº 71 se trabajó entre Cholila y el ingreso al Parque Nacional Los Alerces.
Específicamente, en estas dos vías se realizaron trabajos de repaso en los tramos de ripio y de limpieza de banquinas en los tramos asfaltados.
Estas tareas son de suma importancia para mantener la comunicación entre las localidades, principalmente en los trayectos de ripio donde se acumula humedad y si no se realizan movimientos de suelo se producen anegamientos.
También es fundamental el trabajo de limpieza cerca de la calzada porque de esta manera se le brinda a los conductores banquinas en óptimas condiciones mejorando la seguridad en la transitabilidad.
Fue a través de un Proyecto Solidario donde se construyen Generadores Eólicos, que luego se instalan en la casa de la familia de un alumno que carece de energía eléctrica. 
Uno de los requisitos para poder participar es lograr 10 mil “Me gusta” en su video institucional que compartimos a continuación:
Qué es “Concausa”
Es una iniciativa de CEPAL, UNICEF y América Solidaria, que cuenta con la colaboración de Fundación Caserta y el auspicio del Preuniversitario Pedro de Valdivia, que busca conocer y difundir propuestas de innovación social que los jóvenes de América estén desarrollando en sus comunidades, apropiándose de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos.