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La ciudad oriental china de Jiaxing propuso a algunos de sus habitantes aplicarse una vacuna experimental contra el coronavirus por un costo de 60 dólares, la primera operación de esta envergadura en el país cuna de la pandemia.

Los residentes de entre 18 y 59 años en situaciones «urgentes» pueden acudir al hospital para una posible administración de la vacuna de la empresa privada Sinovac Biotech, por un costo total de 400 yuanes.

El centro de Jiaxing para el control y la prevención de enfermedades no especificó qué se consideraba situación «urgente» así como tampoco precisó cuantas personas ya recibieron la vacuna, que viene en dos dosis administradas con hasta 28 días de diferencia.

El Gobierno aprobó algunas de las vacunas candidatas para uso de emergencia, asegurando que no se habían registrado reacciones adversas graves.

China ya administró otra vacuna experimental a cientos de miles de trabajadores esenciales en puertos, hospitales y otras áreas de alto riesgo en todo el país, según las autoridades.

Pese a que 11 vacunas originarias de este país empezaron ensayos clínicos -cuatro de ellas en ensayos avanzados de fase tres, entre ellas la de Sinovac-, ninguna de ellas fue aprobada para su comercialización.

El Gobierno aprobó algunas de las vacunas candidatas para uso de emergencia, asegurando que no se habían registrado reacciones adversas graves.

Las autoridades sanitarias dijeron el mes pasado que el país espera poder producir 610 millones de dosis para fin de año y que serían de un precio accesible.

China busca ganar la carrera mundial por una vacuna contra un virus que surgió en la ciudad de Wuhan y, a la vez, quiere dar una imagen de recuperación de su situación sanitaria y de la crisis económica, señaló Télam.

Un novedoso índice creado para medir la percepción que la población tiene de la respuesta que sus gobiernos dieron a la pandemia coloca a China en el primer lugar mundial, con amplia ventaja sobre sus seguidores. En el fondo de la tabla están Ecuador y Brasil, mal puntuados en sus acciones para garantizar el sustento a sus ciudadanos.

China fue el país que mejor respondió a la pandemia de COVID-19 dentro de una lista de 19 países analizados a través de una novedosa herramienta conocida como COVID-Score y que recogió la opinión de más de 13.400 personas alrededor del planeta.

El COVID-Score fue diseñado por investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona y de la Escuela de Graduados en Salud Pública de Nueva York, entre otros, con la intención de generar una forma de poder evaluar y comparar rápidamente cómo los ciudadanos de diferentes países evalúan la manera en que sus gobiernos respondieron a la llegada del coronavirus.

El relevamiento se hizo en 19 países y consistió en una lista de 10 afirmaciones que los encuestados -elegidos aleatoriamente-debieron responder en base a una calificación entre 1 y 5, siendo uno «completamente en desacuerdo» y 5 «completamente de acuerdo».

Entre los aspectos clave preguntados a los encuestados estuvieron si los gobiernos aseguraron a sus ciudadanos sus «necesidades diarias» en materia de ingresos, alimento y refugio; si tuvieron equipos de profesionales preparados para responder a la pandemia; si proveyeron servicios de salud mental para mitigar los efectos del encierro o incluso si los gobiernos «cooperaron con otros países y socios internacionales como la Organización Mundial de la Salud para combatir la pandemia».

De un extremo a otro

Los resultados de la encuesta, realizada durante el mes de junio, ponen a China, el país donde se dieron los primeros casos, en lo más alto de la valoración. De un total de 100 puntos, el gigante asiático obtuvo una calificación general de 80,48.

Con puntuaciones que superan los 4 puntos sobre 5 en todas las categorías, China se destaca particularmente en haber dispuesto un equipo de profesionales preparados para enfrentar la situación y en haber asegurado el acceso gratuito y confiable a test de COVID-19 a toda la población con síntomas. Las respuestas de los 712 chinos consultados también valoraron de forma muy positiva las acciones para que toda la población tuviera información sobre cómo protegerse del virus.

En el otro extremo de la tabla aparece Ecuador, que no pasa de un 35,76 sobre 100 y encuentra su peor desempeño (2,08 sobre 5) en la categoría que mide cómo el Gobierno aseguró el sustento a sus ciudadanos.

La mala percepción de los sudamericanos es ratificada por el penúltimo puesto de Brasil, que recoge una puntuación general de 36,35. Las acciones para garantizar test de COVID-19 para todas las personas con síntomas y las prestaciones de salud mental durante la pandemia aparecen como los puntos más flacos evaluados por los 717 brasileños que participaron de la encuesta.

El otro latinoamericano en la lista es México, que se ubica en el puesto 13 del ranking con 46,48 sobre 100. Si bien los consultados evaluaron de forma negativa las medidas para asegurar el ingreso y la política de testeado, el país de Andrés Manuel López Obrador encuentra su mejor performance en la coordinación con otros países y la OMS.

Diferente es el caso de Estados Unidos, que está noveno en el ranking general entre los 19 países, pero cae al antepenúltimo lugar en la categoría de cooperación con la comunidad internacional.

Si bien se trata de valores basados únicamente en la percepción de la población, los expertos detrás del índice consideran que su utilidad radica en que gran parte de la efectividad de la respuesta a la pandemia depende de la confianza que los ciudadanos tengan en sus gobiernos.

Y aun cuando la cantidad de encuestados puede parecer poca, un estudio publicado en la revista científica Plos One afirma que el COVID-Score «demostró una validez satisfactoria» y puede ser útil para que los gobiernos involucren mejor a la población en la respuesta al virus. Por supuesto, los investigadores señalan la necesidad de incluir a otros países y realizar evaluaciones más específicas «para medir tendencias a través del tiempo».

¿Cómo se clasificaron los países?

China: 80,48

Corea del Sur: 74,54

Suráfrica: 64,62

India: 63,88

Alemania: 61,32

Canadá: 61,00

Singapur: 57,55

Italia: 51,71

Estados Unidos: 50,57

Francia: 49,2

Rusia: 48,85

Reino Unido: 48,66

México: 46,48

Nigeria: 46,32

España: 44,68

Suecia: 42,07

Polonia: 41,28

Brasil: 36,35

Ecuador: 35,76

Un macabro hallazgo se produjo la semana pasada en la provincia china de Henan. Alrededor de 4.000 animales, principalmente perros, gatos y conejos, fueron encontrados sin vida dentro de pilas de cajas amontonadas en un depósito en la ciudad de Luohe. La denuncia fue efectuada por la ONG Utopia Animal Rescue, dedicada a la protección de los animales en uno de los países en los que mayores abusos de esa naturaleza se producen a nivel mundial.

Integrantes de la organización llegaron al lugar el 22 de septiembre tras recibir una información anónima y se encontraron el aterrador cuadro. Los animales, que iban a ser vendidos como mascotas por internet, habían sido trasladados por un camión de correos, algo que está prohibido. Cuando los empleados del depósito vieron el cargamento que llevaba, lo rechazaron, pero el camión dejó las cajas desparramadas y se fue.

Los animales estuvieron casi una semana encerrados sin agua ni comida. La mayoría murió, pero los voluntarios pudieron rescatar a unos mil, que a pesar del hambre y la deshidratación lograron permanecer con vida.

“Hemos hecho rescates antes pero esta fue la primera vez que experimenté algo tan trágico”, dijo una voluntaria de la ONG identificada como Dan por el South China Morning Post. “Cuando llegamos allí, había varias pequeñas montañas de cajas que contenían animales. Muchos de ellos estaban muertos y habían empezado a pudrirse y a emitir olores terribles”.

La pandemia de coronavirus potenció la escasamente regulada venta de todo tipo de productos a través de internet. Eso incluye mascotas, que muchas veces son transportadas como si fueran objetos, sin los más mínimos recaudos para preservar su salud.

Los animales habían sido enviados el 16 de septiembre desde la vecina provincia de Jiangsu, según informó Yang Aihua, un funcionario de la oficina de comercio de Luohe, consultado por The Beijing News. Desde el depósito debían ser distribuidos a compradores ubicados en distintos puntos de Henan. Al menos ese era el plan de la compañía de mensajería Yunda Express, que no contemplaba que los animales podían necesitar aire, agua y comida para sobrevivir.

Entre los sobrevivientes hay 870 conejos, 99 hámsteres, 70 perros y 28 gatos, reportó Utopia. Se han encontrado hogares para los animales sanos, mientras que las tiendas de mascotas y los voluntarios están cuidando a los enfermos.

Los más delicados son los conejos, porque son recién nacidos. “Les hemos estado dando vitaminas y glucosa, con la esperanza de que puedan sobrevivir”, dijo Dan.

 

El Vaticano anunció su intención de «seguir adelante» con su acuerdo con China para la designación de obispos pese a que el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, renovó hoy en Italia su rechazo al acercamiento entre Roma y Beijing al considerar que la libertad religiosa «está bajo ataque» en el gigante asiático.

«En ningún lugar la libertad religiosa está más bajo ataque hoy que en China», planteó Pompeo este miércoles en Roma en una charla organizada por la embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede.

Los cruces entre Estados Unidos y el Vaticano por el acercamiento de la Santa Sede a China se intensificaron la semana pasada cuando Pompeo advirtió a través de Twitter que si Roma renueva el acuerdo que vence el mes próximo para la designación conjunta de obispos en el gigante asiático podría dañar su «autoridad moral».

El acuerdo impulsado por el papa Francisco, firmado el 22 de septiembre de 2018, y con vigencia hasta el 22 de octubre de este año, posibilitó la normalización de las designaciones de obispos en China a través de un sistema de nombramientos avalado por el pontífice y por el Gobierno chino.

En lo que fue leído como una respuesta directa a las palabras de Pompeo, el Vaticano publicó a última hora de ayer un artículo en su página web en el que confirma su intención de «seguir adelante con la aplicación del acuerdo durante otro período».

Pompeo, que denunció además persecuciones a todas las minorías religiosas en China, incluidos los católicos, inició hoy una visita de dos días al Vaticano para reunirse mañana con su homólogo de la Santa Sede, Pietro Parolin.

De todos modos, según confirmó Télam, Pompeo no será recibido por el papa Francisco, ya que el Vaticano adujo que la reunión no era factible por la cercanía de la elección presidencial en Estados Unidos.

Con la entrada en vigencia del acuerdo, el Vaticano reconoció a los siete obispos que aún no tenían el aval pontificio y se avanzó en los nombramientos conjunto

El canciller vaticano, Paul Richard Gallagher, añadió hoy en diálogo con la prensa que «una de las razones» por la que Francisco no encontrará a Pompeo es la posible «utilización» de la reunión durante la campaña en Estados Unidos.

Hoy, Pompeo buscó oponer al pontífice con su antecesor san Juan Pablo II y, tras pedirle «audacia» a la Iglesia para luchar por la libertad religiosa, aseveró que el Papa polaco «desafió a la tiranía» china al canonizar en 2000 a 87 mártires perseguidos en el país asiático entre 1648 y 1930.

Con la entrada en vigencia del acuerdo, el Vaticano reconoció a los siete obispos que aún no tenían el aval pontificio y se avanzó en los nombramientos conjunto, con reconocimiento de ambas partes, de Stefano Xu Hongwei como coauditor de Hanzhong y de Antonio Yao Shun titular en Jining/Wulanchabu.

En las últimas semanas, Parolin y la Cancillería china ya habían adelantado las «intenciones comunes» de renovar un acuerdo que «se ha implementado con éxito desde que se firmó hace unos dos años».

De todos modos, el acuerdo no implica por el momento el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Roma y Beijing, interrumpidas en 1949 con la proclamación de la República Popular China, y obstaculizadas por el reconocimiento de la Santa Sede de Taiwán como un Estado independiente.

Hasta la firma del acuerdo, en China convivieron durante más de 50 años un grupo de obispos ordenados por el Vaticano sin aprobación de Beijing y otro grupo de prelados que recibían el mandato del Gobierno chino a través de la denominada «Asociación Patriótica Católica» pero eran desconocidos por Roma, informó Télam.

Alberto Fernández mantuvo una conversación telefónica esta mañana con su par de la República Popular China Xi Jinping en vísperas del 71 Aniversario de la Fundación de ese país. Según difundieron fuentes de presidencia, Fernández fue invitado por su par a realizar una visita de Estado a China “para sellar juntos una nueva etapa de la relación entre ambas naciones”. En ese sentido, el presidente Xi Jinping expresó su “bienvenida la delegación argentina a China para avanzar en la cooperación mutua”.

Los mandatarios subrayaron el nivel alcanzado en la relación bilateral y coincidieron en imprimir un renovado dinamismo a la Asociación Estratégica Integral que existe entre ambas naciones, mediante la concreción de proyectos de agua y saneamiento, vivienda, conectividad, energía renovable e infraestructura de transporte con impacto decidido en el entramado socio productivo argentino.

“Queremos que más productos argentinos y con mayor valor agregado ingresen a China”, subrayó Xi Jinping.

En la ocasión, el presidente Fernández agradeció la renovación del SWAP entre los bancos centrales de ambas naciones, y señalo que “el acompañamiento financiero de China es muy importante para el desarrollo de los proyectos productivos en nuestro país”.

Desde la residencia de Olivos, Fernández transmitió al presidente Xi su determinación de comenzar las negociaciones tendientes a la adhesión a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, sobre la base de que dicha iniciativa conformará una plataforma más para nuevas obras y mejores condiciones para el desarrollo de proyectos necesarios para potenciar las capacidades productivas, ampliar la matriz exportadora, generar empleo de calidad para argentinas y argentinos y mejorar la calidad de vida de nuestra gente, impulsando oportunidades de aquellos más vulnerables.

“Argentina es un país con muchísimas oportunidades donde China puede ser un actor central”, subrayó Alberto y dio como ejemplos la obra pública, la energía, la vivienda y el transporte.

En tanto, el presidente chino solicitó al mandatario argentino la colaboración de nuestro país para fortalecer la relación de China con América Latina y el Caribe y el Mercosur. “He dado instrucciones para tener una participación más activa dentro de la CELAC para que la relación con China se profundice”, sostuvo el presidente argentino.

La conversación telefónica tuvo lugar desde la residencia de Olivos. Fernández estuvo acompañado por el canciller Felipe Solá, y los secretarios de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz y General de la Presidencia, Julio Vitobello.

Principal socio comercial

China se convirtió en el principal socio comercial de la Argentina, desplazando a Brasil. El mercado del país asiático representó en julio el 11,3% de las exportaciones totales de productos argentinos y 21,9% de las importaciones, de acuerdo a un trabajo del Instituto de Estrategia Internacional (IEI) de la Cámara Argentina de Exportadores.

El comercio exterior con China fue de US$1303 millones y ganó preponderancia en los últimos meses ante la pérdida de gravitación de Brasil. Las exportaciones fueron por US$553 millones en julio, mientras que las compras de bienes chinos llegaron a US$751 millones.

Las principales exportaciones a China durante julio fueron porotos de soja, carne bovina congelada deshuesada, grasas y aceites animales o vegetales, cereales y calamares. En tanto que la mayoría de las importaciones fueron maquinarias, químicos, textiles y metales, indicó TN.

El presidente de China, Xi Jinping, aseguró este martes que su país no va a mantener ningún tipo de guerra, «ni fría ni caliente», pese a las fuertes tensiones que vive con Estados Unidos y las advertencias de Naciones Unidas sobre la creciente brecha entre las dos superpotencias.

El discurso que el líder chino pronunció en el Debate General de la 75 Asamblea General de la ONU lo posicionó en el lado opuesto al del presidente estadounidense Donald Trump: apoyó el multilateralismo y un mundo basado en la cooperación, rechazó que haya un «jefe del mundo» y habló de la importancia de darle un papel clave a la Organización Mundial de la Salud (OMS), muy criticada por Trump.

Sin nombrar nunca a Estados Unidos o a su presidente pero siempre haciendo una clara referencia a las políticas y discurso de la Casa Blanca, Xi Jinping brindó un mensaje grabado en el que intentó hacer un difícil equilibrio entre una dura crítica a Washington y una imagen de potencia defensora de la cooperación y el diálogo internacional.

«No tengo intención de pelear ni una guerra fría ni una caliente con ningún país», sentenció el mandatario, luego de que el secretario general de la ONU, António Guterres, pidiera «evitar una nueva Guerra Fría» y Trump lo acusara en su discurso ante Naciones Unidas de ser «responsable» de la pandemia de coronavirus, una denuncia que se suma a la guerra comercial que mantienen las dos potencias hace más de dos años.

Xi Jinping habló ante la ONU con el telón de fondo del fuerte choque entre China y Estados Unidos, que viene vigente hace tiempo por motivos comerciales y geoestratégicos y que se ha endurecido aún más por la pandemia del coronavirus.

El presidente estadounidense reavivó el fuego este martes exigiendo que el país asiático rinda cuentas por «infectar al mundo» con la covid-19. Trump también arremetió contra China en el plano medioambiental, al afirmar que «las emisiones de carbono» del gigante asiático son «casi el doble que las de Estados Unidos, y están creciendo rápidamente».

A diferencia de Debates Generales de otros años, en los que líderes de potencias occidentales utilizaban esta cita anual de la Asamblea General de la ONU en Nueva York para presionar a China sobre temas de política interna, especialmente violaciones a los derechos humanos y libertades políticas, esta vez Xi buscó redirigir la tensión a una pulseada sobre liderazgo internacional.

«No debería estar permitido que se haga lo que uno quiera y actuar como el jefe del mundo. Nadie debe estar sometido por aquellos que levantan su puño. No debe haber prácticas de excepcionalismo o doble estándares. Tampoco debe distorsionarse la política internacional o usarla de pretexto para deslegitimar los derechos e intereses de otros países», aseguró el líder chino.

Por otro lado, Xi tocó también la guerra comercial con EE.UU, insistiendo en que la globalización económica es una realidad incontestable y que intentar combatirla con la «lanza de Don Quijote es ir en contra de una tendencia de la historia».

«Debemos vernos los unos a los otros como miembros de la misma gran familia, perseguir una cooperación en la que todos ganemos y ponernos por encima de disputas ideológicas y no caer en la trampa de la guerra de civilizaciones», señaló en otro momento.

En este sentido, habló de la necesidad de «reemplazar el conflicto con diálogo, la coerción con las consultas, y la suma cero con un enfoque win-win (todos ganan)» y agregó que «para poner en práctica el principio de multilateralismo, se debe actuar, no solo hablar».

«China es el mayor país en vías de desarrollo del mundo, un país comprometido con un desarrollo pacífico, abierto, cooperativo y común. Nunca vamos a buscar hegemonía, expansión o esferas de influencia», manifestó el mandatario chino, luego de pedir que no se «politice» la pandemia que hasta el momento ya registra más de 31 millones de casos confirmados y más de 965.000 muertos en todo el mundo.

Por último, aseguró que China seguirá compartiendo buenas prácticas, tratamientos y productos con el resto del mundo, insistiendo en que frente al virus lo que se necesita es más solidaridad. El presidente chino anunció así que su Gobierno facilitará más fondos a la respuesta humanitaria de Naciones Unidas ante la pandemia y que extenderá su cooperación con la organización en materia de desarrollo.

No hay tregua en cuanto a noticias sobre virus, bacterias y contagios. Ahora, se supo que más de 3000 habitantes del noroeste de China se enfermaron tras el escape de una bacteria de una fábrica biofarmacéutica que produce vacunas para animales.

Según las autoridades sanitarias de Lanzhou, la capital de la provincia de Gansu, un total de 3245 personas dieron positivo en las pruebas de brucelosis, una de las enfermedades zoonóticas más extendidas por los animales. Esta cifra se estableció tras los análisis realizados desde el incidente, que no registran que se haya producido “ninguna transmisión de humano a humano”.

¿Cómo sucedió?

Un laboratorio estatal de la ciudad usó un desinfectante caducado en julio y agosto de 2019 en la producción de vacunas contra la brucelosis para animales, y, como resultado, la esterilización fue incompleta y las bacterias todavía estaban presentes en las emisiones de gas de la planta biofarmacéutica de Lanzhou para cría de animales, según informaron las autoridades el martes.

El gas contaminado se propagó por el aire hasta el Instituto de Investigación Veterinaria, cercano al lugar de la fuga, donde se infectaron casi 200 personas en diciembre del año pasado.

“La bacteria suele proceder de ovejas, vacas o cerdos”, según explicó el viernes la oficina de Salud de Lanzhou. El laboratorio se disculpó este año y se le revocó la licencia para producir este tipo de antídotos contra la brucelosis.

Los pacientes infectados van a recibir una compensación económica a partir de octubre, aseguraron las autoridades de la capital china.

¿Qué es la brucelosis?

Es una enfermedad bacteriana causada por varias especies de “Brucella”, que infectan principalmente al ganado vacuno, porcino, caprino, ovino y a los perros.

Por lo general, las personas la contraen por “contacto directo con animales infectados, por comer productos animales contaminados o por inhalar agentes transmitidos por el aire”, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Entre personas, la transmisión es poco frecuente. Los síntomas que puede causar son parecidos a los de la gripe: fiebre, debilidad, malestar, pérdida de peso y dolor en las articulaciones y de cabeza.

En las zonas donde es endémica, la brucelosis humana tiene “graves consecuencias para la salud pública”, asegura la OMS.

“La expansión de las industrias animales y la urbanización, así como la falta de medidas higiénicas en la cría de animales y en la manipulación de alimentos explican en parte que esta enfermedad siga siendo un peligro”, señalan.

La principal experta en bioseguridad del centro chino para el Control de Enfermedades en China, Wu Guizhen, destacó que el gigante asiático tendría disponible una vacuna para el público en general «alrededor de noviembre o diciembre».

En entrevista con medios nacionales, la especialista no se refirió a una vacuna en específico, aunque señaló que «de acuerdo a los resultados clínicos de la fase tres, su actual progreso es muy rápido».

Destacó que las vacunas contra la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2 podrían tener efecto entre uno y tres años.

La especialista también resaltó que cinco de las nueve vacunas que han alcanzado la tercera fase de pruebas clínicas a nivel mundial son desarrolladas por China, ante lo que aseguró que la nación está “liderando” la carrera por descubrirla.

Sobre la fabricación de las vacunas, Wu explicó que dos plantas de producción por el momento han recibido luz verde por parte de las autoridades, un proceso donde la Comisión Nacional de Salud trabaja «de forma intensiva».

No todos en China necesitarán vacunarse contra el covid-19, según el principal funcionario médico del país, ya que Beijing busca priorizar a los trabajadores de primera línea y las poblaciones de alto riesgo, en una medida que subraya la creciente confianza entre los políticos de su capacidad para contener el virus.

«Desde que apareció la primera ola de covid-19 en Wuhan, China ya ha sobrevivido al impacto del virus varias veces», dijo Gao Fu, director del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en una cumbre sobre vacunas en la ciudad de Shenzhen el sábado, según la agencia de noticias estatal China News Service.

La cuestión de vacunar al público era una de equilibrar «riesgos y beneficios», agregó, señalando factores como el costo y los posibles efectos secundarios. Actualmente no hay necesidad de una vacunación masiva en esta etapa, aunque eso podría cambiar si se produce otro brote grave, dijo Gao.

La política distingue a China de muchos gobiernos occidentales, sobre todo Australia, que han delineado planes para introducir campañas de vacunación pública masiva.

Brote bajo control: las cifras de virus notificadas en China se han mantenido bajas desde la primavera. Ha habido algunos estallidos, grupos en la provincia nororiental de Jilin en mayo, un brote en Beijing en junio y otro en la capital de Xinjiang, Urumqi, en julio, pero estos se encontraron con medidas de confinamiento inmediatas y pruebas masivas, y los brotes se contuvieron en unas pocas semanas.

Gao citó estos breves brotes como prueba de la eficacia de las medidas de contención de China. «Los hechos han demostrado que tenemos varias armas mágicas para responder a la epidemia», dijo, según China News Service.

En cambio, cualquier vacuna potencial se priorizaría para aquellos en la línea del frente, agregó: trabajadores médicos, ciudadanos chinos que trabajan en el extranjero en puntos críticos del virus y personas que trabajan en entornos densos y de alto riesgo como restaurantes, escuelas o servicios de limpieza.

Una explosión tuvo lugar cerca de las 9:00 (hora local) de este viernes cerca del hotel Baitengtouyi, en la ciudad de Zhuhai, en el sur de China, informa el portal Sohu.

Según se detalla, en el incidente resultaron heridas al menos tres personas, una de las cuales recibió quemaduras y dos, heridas leves. Actualmente siguen en marcha la búsqueda y rescate de las víctimas.

El Departamento de Bomberos envió al lugar 11 vehículos y 55 efectivos. El incendio fue apagado para las 10:00.

Entre tanto, por la Red circulan supuestas imágenes de la explosión y de los posteriores trabajos de rescate.