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Las fuerzas de seguridad y los «black blocs», que defienden el uso de la violencia en las protestas, se enfrentaron este sábado en París pasado el mediodía, antes de que empezara oficialmente la manifestación por el 1 de mayo

En un ambiente tenso, los agentes recurrieron a granadas de dispersión y lacrimógenas contra cientos de militantes anticapitalistas, en medio de una columna de «chalecos amarillos» en el sur de la capital, mientras que algunos manifestantes les respondían lanzándoles proyectiles.

La Confederación General del Trabajo (CGT) ha organizado 199 manifestaciones en toda Francia con ocasión del Día del Trabajo, aunque la que suscita la mayor atención es la de París, que está programada a partir de las 14.30 locales (12.30 GMT) entre la estación de Montparnasse y la plaza de Italia.

Ya un total de 88 personas habían sido detenidas en París esta mañana y se habían producido 3.700 controles de identidad en toda la ciudad dentro de esa misma estrategia, indicó a Efe un portavoz de la Prefectura de Policía.

Las fuerzas de seguridad utilizan nuevos dispositivos legales que les permiten realizar controles de identidad en lugares incluso alejados de los puntos de concentración para registrar a las personas. Detienen así a los que llevan todo tipo de artefactos incendiarios, objetos que podrían utilizarse como armas u otros instrumentos o prendas para ocultar su propia identidad.

El ministro francés de Interior, Christophe Castaner, calculó este martes que entre 1.000 y 2.000 «activistas radicales», entre los que puede haber algunos llegados de los países vecinos, así como grupos de «chalecos amarillos» también radicalizados.

Después de semanas de declive, el movimiento de los «chalecos amarillos» trataba de cobrar un nuevo impulso este sábado con una gran manifestación en París en la que rápidamente se registraron los primeros incidentes.

Según imágenes difundidas durante la mañana por las televisiones, algunos manifestantes trataron de atacar un camión de la gendarmería mientras otros erigían barricadas.

Las fuerzas del orden respondieron con gases lacrimógenos y cañones de agua.

Según un balance divulgado por la policía a media mañana, 31 personas fueron detenidas.

Las fuerzas de seguridad estaban fuertemente movilizadas en la capital para el 18º sábado consecutivo de manifestaciones de «chalecos amarillos» contra la política fiscal y social del gobierno francés.

El centro de la capital, con estaciones de metro cerradas, se preparaba para recibir a miles de manifestantes al cumplirse cuatro meses del inicio de las protestas.

Varias figuras de este movimiento apolítico que se organiza en las redes sociales invitaron a sus simpatizantes a converger en la capital.

«Esperamos a los de Toulouse con impaciencia, los de Burdeos, los de Marsella…», dijo el camionero Eric Drouet, uno de los líderes de los «chalecos amarillos», quien dijo esperar también refuerzos de Italia, Bélgica, Holanda y Polonia.

Maxime Nicolle, otro miembro destacado, prometió un día «memorable», «un fin de semana entre los más importantes desde el inicio de esta movilización».

Presentada como un «ultimátum» al presidente Emmanuel Macron, esta nueva movilización se produce tras una serie de debates en Francia con los que el gobierno esperaba canalizar la ira de los manifestantes y hacer emerger propuestas concretas.

El número de manifestantes decayó en las últimas semanas. Según cifras del ministerio del Interior, que los «chalecos amarillos» cuestionan, fueron 28.600 en toda Francia la semana pasada, una décima parte de los 282.000 que salieron a la calle el 17 de noviembre, inicio del movimiento.

Para evitar los disturbios y la violencia que opacaron varias manifestaciones y cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo, las fuerzas del orden pusieron en marcha un severo dispositivo policial.

Unos 5.000 hombres y seis vehículos blindados de la gendarmería están desplegados en la capital, donde hay también previstas otras manifestaciones como la llamada «Marcha del siglo» por el clima.

Ámbito

“Señor Macron: ¿cuándo se va a terminar el acecho contra los conductores que se estableció desde que usted está en el poder?”, comienza diciendo Jacline Mouraud en un video publicado en Facebook el 18 de octubre, antes de que comenzara el movimiento de los “chalecos amarillos”, y que ya suma más de seis millones de reproducciones. Esta hipnoterapeuta -que recorre cerca de 100 kilómetros en auto para visitar a sus pacientes- y artista de Bretaña, de 51 años, se alzó así como una de las principales portavoces del movimiento que ha puesto contra las cuerdas al Presidente Emmanuel Macron, y que ha significado la mayor crisis social de su gestión.

Ante los anuncios y medidas que Macron pronunció el 10 de diciembre para intentar contener el descontento social -como el aumento al salario mínimo-, Mouraud asegura a La Tercera que “son insuficientes”. “La brecha entre los ultra ricos que hay en Francia y los pobres es muy grande”, plantea. Además, ha hecho un llamado a que el movimiento cambie la estrategia de protestas sabatinas para pasar al diálogo, lo que generó críticas de otros “chalecos amarillos” que apostaban por seguir en las calles. “Lo que dije era que ya era tiempo de cambiar y transformar la forma de movilización, como abandonar la huelga en las rotondas, y pasar a algo mucho más constructivo. Mucha gente se retiró del movimiento, pero ahora tenemos anarquistas y extremistas que continúan todos los sábados”, asegura.

Sin embargo, Mouraud cree que es necesario que los ideales de este movimiento -que ha inspirado manifestaciones similares en países como Bélgica, Portugal y Pakistán- se deben concretizar. Incluso, los líderes italianos Matteo Salvini y Luigi di Maio entregaron su apoyo público a los “chalecos amarillos” franceses, a lo que Mouraud responde que “no somos el mismo pueblo. Creo que eso está en el límite de la interferencia”. Por eso, esta semana anunció la creación de un partido político llamado “Los Emergentes”. “Es todo el sistema el que está colapsado”, sostiene.

Aunque Mouraud no se considera como una líder, “soy una ‘chaleco amarillo’”, declara. “Fui mediatizada porque hice un video para denunciar el acecho a los conductores en Francia porque si tienes un auto pagas por todo, es muy caro”, dice.

-¿Cómo describiría la gestión que ha tenido Macron?

-Tenemos un Presidente que administra el país como si fuera una start up, pero Francia no es eso, Francia tiene una historia, no se puede administrar a la gente como si fueran cifras dentro de las finanzas. En relación a la crisis de los “chalecos amarillos” su gestión ha sido una catástrofe porque no hemos sido tomados en serio por las autoridades y el gobierno. Hubo una primera batería de medidas anunciadas por el primer ministro, pero que no fueron suficientes para calmar la cólera. Luego el Presidente intervino casi un mes después, y ya era demasiado tarde y el descontento creció en ese tiempo, y ese descontento se convirtió en odio, y ese odio devino en violencia. Por eso estamos así ahora. Tenemos un Presidente sordo que no escucha a su pueblo y no lo comprende.

-¿Qué le diría a quienes siguen protestando cada sábado en las calles?

-Les diría que continuar protestando con violencia es totalmente inútil porque el gran problema es que ahora hay muchos daños en las calles y somos todos los franceses los que pagamos por eso. Yo no veo otra opción más que el diálogo.

-¿Qué la motivó a crear un partido político?

-Crear este partido político es para ofrecer algo diferente, porque los partidos políticos tradicionales están colapsados en Francia y nadie levanta la cabeza.

-¿Por qué se llamará “Los Emergentes”?

-Dentro del movimiento cada vez que veía un nuevo portavoz en la televisión, yo los llamaba los emergentes, porque emergieron de toda esa multitud para alzar la voz.

-¿Cuáles serán las principales propuestas de su partido?

-Todo está aún en plena construcción, pero se pretende restablecer la fiscalidad francesa. Llegamos a un momento en el que está puesto en duda todo el sistema. Es todo el sistema el que está colapsado. Por eso, este partido va a intentar ver cómo restablecer todo ese sistema.

-¿Cuál es el nivel de apoyo que ha recibido su partido?

-Cuando hice mi video tuve miles de testimonios de franceses que sufren y ahora recibo mensajes parecidos. Todas las tardes a las 16:00 me pongo a recibir los mensajes de la gente que quiere hacerse parte y quieren adherirse a este nuevo partido.

La tercera

Una vez más las calles de París y otras ciudades tienen como protagonistas a miles de manifestantes, rodeados de enormes operativos policiales.

Los «chalecos amarillos» se movilizaron por novena vez en las calles en París y otras ciudades de Francia este sábado en contra de la política del gobierno, que ha desplegado 80.000 policías en todo el país para evitar nuevas escenas de violencia.

Miles de personas se manifestaban con calma a media jornada con el típico canto de «Macron dimisión», constató la AFP. En París, la movilización comenzó a las 11, desde el ministerio de Finanzas con destino al Arco del Triunfo, en uno de los extremos de los Campos Elíseos, donde en pasadas protestas hubo enfrentamientos con la policía.

Unos 5.000 policías antidisturbios están movilizados en la capital, donde han realizado una veintena de detenciones a primeras horas del día.

Los operativos también constan de cierre de calles, disminución en el recorrido de los subtes y vehículos blindados en la plaza donde se encuentra en Arco del Triunfo, uno de los lugares más representativos de París y que hace unas semanas fue sede de un conflicto entre los “chalecos amarillos” y la policía. Las autoridades prohibieron manifestaciones en el centro histórico de la ciudad y cerraron museos, parques y edificios públicos.

«Vinimos a París para hacernos escuchar», dijo a la AFP Patrick, un manifestante de 37 años, que viajó a la capital desde Savoya (este).

Alrededor de 1.200 manifestantes comenzaron a congregarse en la ciudad de Bourges, donde se convocaron protestas debido a su situación geográfica en el centro del país.

«Queremos demostrar nuestra unidad en el corazón de Francia», explicó Priscillia Ludosky, una figura de los «chalecos amarillos».

«Esperamos medidas concretas, los anuncios de Macron son migajas que pagan los contribuyentes. Nos pide hacer esfuerzos, pero son ellos los que deben hacerlos, hay tantos abusos y privilegios entre los políticos», denunció Carole Rigobert, una mujer de 59 años acompañada por su marido.

Hace menos de 24 horas, el Presidente Emmanuel Macron desató una nueva polémica al declarar que «los problemas por los que atraviesa nuestra sociedad se deben a veces a que demasiados de nuestros conciudadanos piensan que podemos conseguir» algo «sin esfuerzo».

Violencia

En este contexto tenso, el prefecto de la policía de París, Michel Delpuech, dijo temer que las protestas de este sábado sean «más radicales» que hace una semana.

«Observamos semana tras semana una tendencia hacia un comportamiento cada vez más violento», apuntó Delpuech. Estos grupos tienen en el punto de mira los «lugares de poder», añadió.

El dispositivo de seguridad de este sábado responde a este miedo con 80.000 efectivos en todo el país. «Los alborotadores deben entender que no pueden seguir tomando como rehenes a los habitantes de los centros de las ciudades», declaró el secretario de Estado al Interior, Laurent Nuñez.

También se esperan manifestaciones en Burdeos, Marsella, Toulouse, Lyon, Estrasburgo, Lille, Nantes y Rennes. Los manifestantes prevén además cortes de carreteras y han lanzado llamados a retirar dinero de bancos.

El movimiento de los «chalecos amarillos», llamados así porque usan esa prenda para salir a protestar, empezó como una manifestación contra el alza del precio de los combustibles, pero ha derivado en una revuelta contra las políticas del gobierno de Macron.

Para intentar calmar los ánimos, el mandatario ha anunciado una serie de medidas, valoradas en 10.000 millones de euros, para aumentar el poder adquisitivo y reducir la presión fiscal, que incluye el aumento en 100 euros del salario mínimo. Pero esto no ha impedido que la movilización continúe.

Desde el inicio de las manifestaciones 10 personas han muerto en accidentes relacionados con las protestas y más de 1.600 han resultado heridas.

Perfil

 

 

 

 

 

 

 

En vísperas de Navidad, los manifestantes anunciaron numerosas acciones en Facebook en un momento en el que la caída de la participación de su última protesta les ha llevado a evaluar nuevas formas de mantener vivo el movimiento

Los «chalecos amarillos», el movimiento contestatario que ha puesto contra las cuerdas al presidente de Francia, Emmanuel Macron, celebra este sábado su sexta jornada de manifestaciones más centrada en provincias que en la capital París. Sin embargo, en la principal ciudad de la nación hay 800 manifestantes que se movilizan. Un número considerablemente menor al de otros fines de semana. La Policía confirmó que 65 personas fueron detenidas.

En vísperas de Navidad, los manifestantes han anunciado numerosas acciones en Facebook en un momento en el que la caída de participación de su última protesta les ha llevado a evaluar nuevas formas de mantener vivo el movimiento.

Aunque la organización no está clara, como es habitual en el movimiento, se aguarda que las protestas se lleven a cabo en ciudades de provincias y en pasos fronterizos antes que en París, donde los últimos cuatro sábados las manifestaciones desembocaron en masivas detenciones, actos vandálicos y cuantiosos destrozos.

Las medidas para paliar el «estado de emergencia social» que anunció Macron el pasado 10 de diciembre, entre las que destaca un aumento del salario mínimo, no han logrado aplacar a una parte de los «chalecos amarillos», que exigen un sistema basado en consultas populares y piden acabar con los privilegios de los políticos.

Aunque a la baja, el movimiento, que nació en un principio para impedir el alza del impuesto sobre el carburante, aún despierta las simpatías de una mayoría de franceses, un 70 %, de acuerdo con un sondeo del pasado miércoles.

De entre las protestas convocadas en su canal predilecto, Facebook, destaca la de Versalles, realizada por el considerado como uno de los líderes de facto del movimiento, Eric Drouet.

El joven camionero ha hecho un llamamiento para reunirse en esta simbólica localidad de las afueras de París, que fue sede de la monarquía francesa.

El Palacio de Versalles anunció que este sábado estará excepcionalmente cerrado de «forma preventiva» por decisión de la Prefectura (delegación) de Gobierno.

También destacan las acciones previstas para varios puntos fronterizos de Francia, entre ellos el del sureste del país con España, cerca de la Junquera.

Como han realizado en otras ocasiones, su objetivo es entorpecer el tráfico con el bloqueo de los camiones de mercancías que entran y salen de España. Uno de los peajes en los que se aguardan manifestaciones es el de Boulou.

Otras movilizaciones convocadas tienen como meta protestar ante las sedes francesas de los denominados GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple), a los que acusan de no pagar impuestos, e incluso ante algunos de los principales medios de comunicación franceses a los que consideran hostiles a su causa.

Desde que comenzó el pasado 17 de noviembre, 10 personas han fallecido en acciones relacionadas con los «chalecos amarillos», muchos de ellos por accidentes de tráfico en zonas como rotondas, uno de los lugares predilectos de protesta del movimiento.

El último fue un automovilista que murió la noche del viernes al chocar contra un camión que había sido detenido en un punto de bloqueo a la entrada de una autopista cerca de Perpiñán (sur de Francia), según fuentes oficiales.

Infobae