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El pedido fue realizado por la defensa de Ayrton Viollaz al juez David Mancinelli. En paralelo, la Cámara de Garantías de Dolores deberá confirmar la prisión preventiva dictada por el magistrado.

Hoy por la mañana, ante el pedido de prisión domiciliaria para los ocho acusados de matar a Fernando Báez Sosa presos en el penal de Dolores hecho por su defensor, Hugo Tomei, el juez de garantías David Mancinelli ordenó que los rugbiers encerrados en la celda de alcaidía atraviesen pericias psicológicas y socioambientales.

Esos análisis son medidas de rigor, se toman para evaluar cualquier tipo de arresto en domicilios, según confirmaron fuentes del caso a Infobae. El caso no implica ninguna situación especial.

Así, la medida será llevada a cabo por la Asesoría Pericial del Poder Judicial. El informe correspondiente para que puedan llevar una tobillera electrónica será realizado por el Servicio Penitenciario Bonaerense, de quien dependerá el monitoreo. Se estila que la Asesoría Pericial realice los exámenes fuera de los penales, lo que implica traslados con dispositivos de seguridad.

Esta medida corre en un carril paralelo al expediente principal y a la prisión preventiva firmada por Mancinelli dos semanas atrás: la prisión domiciliaria había sido pedida por Tomei en la audiencia que mantuvieron todas las partes del caso –los abogados de la familia Báez Sosa, la fiscal Verónica Zamboni, la defensa y el juez– el 13 de febrero pasado en el Juzgado de Garantías Nº 6.

La prisión preventiva original a la que siguen sometidos los rugbiers hoy es tratada por la Sala I de la Cámara de Garantías y Apelaciones de Dolores con los jueces Sotelo, Yaltone y De Felitto, que puede confirmarla o rechazarla. Si es confirmada, los acusados podrían ser trasladados a otro penal tal como estiman fuentes cercanas a su encierro, una cárcel más cercana a su casa como la Unidad Nº 57 de Campana, diseñada para jóvenes de 18 a 21 que atraviesan su primera condena o fueron detenidos con prisión preventiva, principalmente por robo a mano armada.

En paralelo, el juez podría conceder la prisión domiciliaria, lo que les permitiría a los ocho acusados encabezados por Ciro Pertossi y Máximo Thomsen como principales implicados que regresen a sus familias en Zárate como ya lo hicieron Alejo Milanesi y Juan Guarino, acusados de ser partícipes necesarios, que volvieron a la UFI Nº 6 de Zamboni para negarse a declarar tras un cambio en la imputación. Mancinelli podría evaluar la situación individualmente, con citaciones por separado a cada uno de los detenidos en audiencias a las que se convocará a las partes si es que ocurren.

Sin embargo, que se vayan a su casa con este recurso parece sumamente difícil. El peligro de fuga es proporcional al máximo de la pena que enfrentan: cadena perpetua. Por otra parte, el Código Procesal bonaerense estipula estas prisiones domiciliarias para embarazadas, madres de hijos menores de cinco años, ancianos o enfermos terminales, o en excepciones. Los ocho de Zárate presos en Dolores no encajarían en ninguno de estos criterios.

Las chances de que vuelvan a su casa son escasas, coinciden en los tribunales de Gesell. Ayer, el juez Mancinelli rechazó la recusación de Tomei a la fiscal Zamboni.

La discusión tuvo lugar entre los ocho detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa.

Jueves. Cinco de la tarde. Penal de Dolores. Ocho de los diez imputados por el homicidio de Fernando Báez Sosa recibieron la visita de sus familiares. La tensión se sentía en el aire. Se habían negado a declarar horas antes ante la fiscal de la causa, a quien además acusaron de “mentirosa” y tendenciosa. La feroz pelea de los rugbiers y la arenga final: “Ya nos vamos loco, no se peleen”.

De acuerdo a lo consignado por Crónica, la discusión se originó entre Ciro Pertossi y Máximo Thomsen, dos de los más complicados en la causa. “No aguanto más, loco. ¡Me quiero ir!”, disparó Thomsen, sindicado por los investigadores como el líder del grupo. Atento a la recomendación de su abogado, Hugo Tomei, Ciro le recordó que cualquier exabrupto dentro de la cárcel podría jugarles en contra: “Tranquilizate, la conch… de tu madre. ¿Te querés morir acá?”.

“Me cago en vos y en tu cálmense. ¡La puta que lo parió! Me quiero ir”, resistió Thomsen. “Vos siempre fuiste cabeza de gato, no rompas las bolas ahora”, le espetó Pertossi. La discusión se tensó y en cuestión de segundos se sumaron los otros seis imputados. Uno de ellos, intentó calmar las aguas: “Ya nos vamos loco, no se peleen”.

La tensión del grupo se incrementó dos semanas atrás, cuando la fiscal, Verónica Zamboni, solicitó el cese de la prisión preventiva para Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi por “falta de pruebas”. En efecto, de acuerdo a Crónica, Lucas Pertossi amenazó en las últimas horas a Milanesi, quien se encuentra en libertad en la ciudad de Zárate y publicó una historia en la que aseguraba que no le tenía miedo a Ciro, ni Lucas Pertossi. “¿Está calentito el sofá cama de tu living? Disfrutalo, porque creo que nos vamos a ver pronto”, le espetó Lucas.

La dura carta del padre de uno de los rugbiers liberados tras el crimen de Fernando Báez Sosa

Lamentablemente, esto es muy difícil para nosotros. Primero, por el respeto que le debemos a la familia Báez; y después porque mi hijo no hizo nada y estamos en esta situación. Por suerte, todo de a poco se va a ir acomodando. Ahora debemos resguardar a mi hijo de todo esto que tan mal le ha hecho.

La tensión del grupo se incrementó dos semanas atrás, cuando la fiscal, Verónica Zamboni, solicitó el cese de la prisión preventiva para Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi por “falta de pruebas”. En efecto, de acuerdo a Crónica, Lucas Pertossi amenazó en las últimas horas a Milanesi, quien se encuentra en libertad en la ciudad de Zárate y publicó una historia en la que aseguraba que no le tenía miedo a Ciro, ni Lucas Pertossi. “¿Está calentito el sofá cama de tu living? Disfrutalo, porque creo que nos vamos a ver pronto”, le espetó Lucas.

La dura carta del padre de uno de los rugbiers liberados tras el crimen de Fernando Báez Sosa

Lamentablemente, esto es muy difícil para nosotros. Primero, por el respeto que le debemos a la familia Báez; y después porque mi hijo no hizo nada y estamos en esta situación. Por suerte, todo de a poco se va a ir acomodando. Ahora debemos resguardar a mi hijo de todo esto que tan mal le ha hecho.

Por último, el hombre se refirió a los 24 días que su hijo estuvo preso. “Imagínense el terror de tener a nuestro hijo detenido sin haber hecho nada. Pensando que lo podían ensuciar con algo. Por suerte, no ocurrió. Desde un primer momento con mi mujer nos mostramos transparentes de que nos vean tal cual somos y lo mismo nuestro hijo”.

Los abogados que representan a la familia de Fernando Báez Sosa (19) pidieron este sábado una serie de medidas de prueba «urgentes» en el marco de la investigación por el crimen en Villa Gesell, entre ellas la «identificación fehaciente» del joven apodado «Pipo», señalado como quien estuvo «presente en el lugar de los hechos» junto a los rugbiers imputados, y además solicitaron pericias psicológicas y psiquiátricas para todos ellos.

Fernando Burlando y Fabián Améndola, quienes encabezan la querella por parte de los padres de Báez Sosa, pidieron estas «medidas urgentes de prueba» a la fiscal que lleva adelante la causa, Verónica Zamboni, titular de la Unidad Funcional de Instrucción 6 de la localidad balnearia.

La primera de ellas es la «identificación fehaciente de N.N Pipo», que según la querella es «un individuo que no es ninguno de los diez imputados», cuya «presencia» junto al resto de los acusados por el crimen «surge de varios registros fílmicos, de fotografías y de los chats de WhatsApp».

Este joven «no se encuentra hasta el momento identificado fehacientemente en la causa», señalaron los abogados en un escrito al que tuvo acceso Télam, y lo describieron como «una persona delgada, que viste pantalón oscuro y buzo oscuro con cordón blanco».

Para la querella, su presencia «se desprende del análisis de los teléfonos secuestrados» a los rugbiers, así como en imágenes tomadas por «transeúntes en vía pública», en un video captado por una cámara de seguridad municipal sobre Avenida y Paseo Buenos Aires, a las «04:46», donde se lo ve «debajo del cartel de Cipriani- el momento en el que festejan haber cometido el crimen».

«Allí se puede ver a este individuo en compañía de todos los imputados a excepción de Lucas Pertossi, quien se fue del lugar de los hechos por otro camino», señalaron los letrados en su presentación, y detallaron además imágenes captadas por «cámaras privadas de Mc Donald´s», donde «se lo ve ingresar al local donde también están Thomsen y Pertossi, teniendo el buzo sobre uno de sus hombros».

Mencionaron además una «selfie» captada por el celular de Blas Cinalli el día del homicidio a las «05:11», es decir «a pocos minutos de cometido el crimen, donde se ve a Blas Cinalli, (Ayrton) Viollaz, Lucas Pertossi, (Juan Pedro) Guarino, Luciano Pertossi, Thomsen y a PIPO detrás de Cinalli y Viollaz, vestido con el mismo buzo negro con cordón blanco».

A partir del análisis realizado por la División de Comunicaciones y Tecnología de la Policía Federal Argentina sobre los nueve teléfonos secuestrados a los rugbiers, la querella señaló que «pudo establecerse que varios de los imputados tienen agendado a PIPO dentro de sus contactos» con un mismo número, y que uno de ellos lo identificó con nombre y apellido, con la misma «foto del contacto», lo que permitiría determinar «su identidad».

Mensajes anteriores con el mismo sujeto intercambiados por parte de Cinalli (19) y Milanesi (19) apuntan, según los abogados, en el mismo sentido, y en base a estos elementos pidieron a la Delegación Departamental de Investigaciones de Gesell «la determinación fehaciente de su identidad», y la rectificación del nombre de otro joven mencionado en «el auto de fecha 17/02/2020».

La querella pidió además que se identifique a otro sujeto que «aparece manteniendo comunicaciones por WhatsApp con Blas Cinalli en relación a cómo ocurrieron los hechos investigados», porque considera que resulta «de sumo interés a fin de recibirle declaración testimonial».

El pedido de pruebas solicita a su vez pericias psicológicas y psiquiátricas tanto para Thomsen (20), Viollaz (20), Cinalli, Enzo Comelli (19), Matías Benicelli (20), Ciro (19), Lucas (20) y Luciano Pertossi (18), imputados como coautores por el «homicidio doblemente calificado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas» de Fernando y por las «lesiones» que sufrieron sus amigos, y para Milanesi y Guarino (19), señalados como «partícipes» de ambos delitos.

Estas pericias buscan «evaluar la capacidad para estar en juicio y el perfil psicológico de la totalidad de los imputados», y en ambos casos «el particular damnificado designará peritos de parte».

El pedido formulado por la querella requiere además al juez de Garantías del caso, David Mancinellie, «el secuestro del expediente municipal de habilitación» del boliche Le Brique, «completo, lo que incluirá la totalidad de la documentación vinculada al mismo; sea a través de orden de presentación o allanamiento», porque se trata del «lugar en donde tiene principio de ejecución la maniobra ilícita investigada».

Este miércoles la causa de los ocho rugbiers acusados de asesinar a golpes a Fernando Báez Sosa tuvo algunos avances. Es que los detenidos fueron trasladados desde el penal de Dolores hasta Villa Gesell para declarar frente a la fiscal Verónica Zamboni.

Tres de los cinco se negaron a declarar, pero el caso de Luciano Chano Pertossi fue el más llamativo porque acusó maltratos dentro de la sede judicial.

El camión que los trasladaba del Servicio Penitenciario Bonaerense salió de Dolores cerca de las 6.30 y arribó a la ciudad balnearia a las 8.20. Los rugbiers estuvieron declarando casi 12 horas hasta que regresaron en el mismo vehículo a la cárcel alrededor de las 22

Luciano Pertossi fue el último en declarar por lo que debió esperar que pasen los otros acusados y estuvo varias horas dentro de la sede judicial. Una vez que estuvo frente a los fiscales Zamboni y Mancinelli dijo que no iba a hablar por sentirse “aturdido” por el tiempo transcurrido y, sobre todo, por las condiciones en las que lo hicieron esperar.

«No voy a declarar pero quiero dejar constancia que vine con la intención de declarar. Estoy despierto desde las 5 de la madrugada y esposado desde las 5.30. Llevo doce horas esposado con las manos atrás y diez horas tirado en el piso en la fiscalía. Sin comer. Me duele la cabeza, estoy aturdido”. Fueron las únicas palabras que utilizó Pertossi luego de negarse a hablar puntualmente del homicidio, según relató Infobae.

Sumado a Pertossi los otros 5 rugbiers declararon estar viviendo en malas condiciones dentro de la cárcel de Dolores. Esto corresponde a la estrategia de conseguir prisión domiciliaria.

“Recibimos muchos insultos y amenazas de parte de los otros internos por las ventanas a la madrugada. Nos quieren asustar afilando las puntas debajo de nuestras ventanas, gritando nuestros apellidos reiteradamente, grabando videos esperándonos en los pabellones”, fueron las palabras que utilizó otro de los detenidos, Enzo Comelli, para graficar lo que, según ellos, sucede dentro de la cárcel.

Infobae se comunicó con fuentes de la fiscalía que desmienten rotundamente lo que Luciano Pertossi denunció en su indagatoria: “Es todo mentira. Tuvo que esperar hasta declarar y un preso nunca está bien. Pero de ahí a que lo maltraten hay un largo trecho. En cuanto a la comida, no tenemos servicio de catering y el preso está preso. Si pide comida o agua se le da. Tampoco están esposados ni en el piso”. Dos versiones bien diferentes de la misma situación.

Las nuevas indagatorias a los ocho rugbiers acusados de ser coautores en el crimen de Fernando Báez Sosa (19) se demoraron cuatro horas en comenzar, luego de que su abogado Hugo Tomei exigiera la presencia del juez de Garantías de la causa, informaron fuentes judiciales.

Máximo Thomsen y Ciro Pertossi, ambos acusados como coautores del homicidio de Fernando Báez Sosa, fueron los primeros en ser convocados a la indagatoria, que se demoró porque su abogado exigió la presencia del juez de Garantías de la causa.

Ante la fiscal Verónica Zamboni y el juez David Mancinelli, declararon: «No sabemos por qué estamos acá. Somos inocentes. Con esta fiscal no vamos a declarar».

Así, continúan sin romper el pacto de silencio por el que ninguno de los rugbiers imputados por el crimen ha dado alguna declaración trascendente al respecto.

El objetivo de la ampliación de las indagatorias de hoy es exponer los elementos por los que la fiscal decidió modificar su imputación, en la que considera que los ocho detenidos son coautores del homicidio, pese a que inicialmente, solo Máximo Thomsen (20) y Ciro Pertossi (19) figuraban con esa calificación.

Para Zamboni, existen pruebas para incluir bajo la coautoría del «homicidio doblemente agravado por su comisión por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas» a Luciano Pertossi (18), Ayrton Viollaz (20), Matías Benicelli (20), Lucas Pertossi (20), Enzo Comelli (19) y Blas Cinalli (18).

Los únicos que seguirán acusados como «partícipes necesarios» serán Alejo Milanesi (19) y Juan Pedro Guarino (19), quienes recuperaron la libertad el pasado lunes 10 de febrero, y está previsto que sean indagados el jueves.

Además, los diez amigos serán imputados en el mismo grado por el delito de «lesiones leves», por los golpes sufridos por cinco amigos de Fernando, que intentaron ayudarlo durante el ataque frente al boliche Le Brique, en pleno centro de Villa Gesell.

En la nueva formulación del hecho, la fiscal escribió que los ocho “acordaron darle muerte a la víctima Fernando Báez Sosa, distribuyendo funcionalmente el rol de cada uno” y que “aprovechando que estaba de espaldas e indefenso y actuando sobre seguro en virtud de la superioridad numérica y física existente”, comenzaron a golpearlo y patearlo hasta darle muerte.