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Según un informe la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), los consumidores pagan las frutas y verduras hasta un 525% más caras que lo que cobran los productores. La manzana y la naranja fueron los productos que mayor diferencia evidenciaron. Estas diferencias y las subas de costos provocaron que el año pasado los productores realizaran varias protestas en la Ciudad de Buenos Aires donde regalaron frutas y verduras en Plaza de Mayo y Plaza Congreso.

La cadena de comercialización vuelve a estar bajo sospecha. Según un estudio que realizó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la brecha entre el precio que paga el consumidor y lo que pagó el productor en los comercios y supermercados por los alimentos agropecuarios fue de 525% en diciembre pasado. Entre ellos, la manzana tuvo un costo 16 veces mayor al precio de origen.

Sin embargo, la diferencia no varió en comparación con lo que se registró en noviembre. Según CAME, la manzana y la naranja fueron los productos que mayor brecha tuvieron entre lo que sale de origen y lo que se cobra en góndola.

Estas diferencias entre lo que recibe el productor y lo que termina valiendo el producto en góndola motivó varias protestas en la Ciudad de Buenos Aires durante 2018 conocidas como el Verdurazo o el Frutazo, donde se regalaron productos para advertir sobre la situación de varios sectores.

El aumento en la diferencia entre uno y otro momento de la comercialización se debe a la caída de 43,2% en el precio inicial (del campo) sumado a un incremento promedio de 11,9% que se agregó al momento de venderlo al público.

El problema con las manzanas surgió a partir de un faltante en los lugares de destino, sumado a que parte de esa cosecha fue vendida por el productor a principio del 2018 con un dólar a 18 pesos, por lo que los comercios compraron barato y vendieron más caro. En el otro extremo, el pimiento rojo redujo esta diferencia a casi la mitad, pasando de 8,6 veces en noviembre a 4,5 veces en diciembre.

Se mantuvieron estables en este sentido el huevo, la carne de pollo, el tomate de ensalada y la acelga, alimentos que suelen permanecer sin fuertes variaciones durante todo el año. En tanto, la participación del productor en la ganancia final fue de 22,7%, por lo que mostró una leve suba de 0,7 puntos con respecto al mes anterior.

Las cifras surgen del Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD), que elabora mensualmente CAME –según publica Urgente 24-.

urgente 24

De acuerdo con cifras difundidas por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), frente a julio las ventas se desplomaron un 11,2 por ciento (sin desestacionalizar), lo cual “si bien, en parte, se explica porque agosto generalmente es más bajo en consumo que su antecesor, este mes influyó el pronunciado derrumbe de la demanda en general”.

Todos los rubros que componen la oferta minoristas se retrajeron, incluyendo fuertes declives en bienes sensibles como alimentos y bebidas o medicamentos.

“El consumo viene bajando sustancialmente en los últimos meses, pero dentro de toda la caída de las ventas minoristas preocupa especialmente la baja en las compras de alimentos”, señaló Domingo Roberto Torres, de la Unión Industrial de La Pampa.

En agosto, el 68,4 por ciento de los comercios consultados por CAME tuvieron descensos anuales en sus ventas, sólo 23 por ciento crecieron y el 8,6 por ciento se mantuvo sin cambios, según se informó.

La abundancia de ofertas en sectores como Indumentaria, Calzados, Bazares, Textil blanco, Marroquinería, entre otros, ayudó para generar liquidez y evitar una reducción mayor.

“La inestabilidad cambiaria alejó a los consumidores del mercado”, coincidieron los empresarios consultados, especialmente sobre fin de mes, cuando las familias se quedaron con poco para el consumo.

Según se informó, un canal de ventas que jugó fuerte en agosto fue el online: “Si bien cada vez más negocios lo introducen como modo de comercialización, porque la tendencia es más a comprar desde ahí, fue notoria la aparición de proveedores ofreciendo al público a precios apenas superiores al que le venden al comercio, desplazando la intermediación minorista”.

Al pormenorizar la caída en las ventas, CAME indicó que “los declives superaron al diez por ciento en siete de los 17 grandes ramos medidos, siendo especialmente profundos los desplomes en Textil-Blanco, Materiales eléctricos y ferreterías, y Electrodomésticos”.

En este último ítem, las ventas a precios constantes cayeron un 11,1 por ciento frente al mismo mes del año pasado, con una reducción del 4,1 por ciento anual acumulada ya en el 2018.

Cambio de hábitos

“La salida de esos productos se vio muy retraída por la resistencia de la gente a endeudarse con las tarjetas. Se despacharon más que nada accesorios, y artículos de bajo valor. El que tenía que renovar electrodomésticos más importantes, puso la compra en compás de espera”, se indicó en el informe.

En Alimentos y Bebidas, las ventas a precios constantes bajaron 4,8 por ciento anual y suman un achicamiento del 1,9 por ciento en los primeros ocho meses del año.

“La gente va más al negocio de barrio, compra lo que necesita para uno o dos días y vuelve. Busca terceras marcas, comidas más económicas, prescinde de la bebida y de los productos complementarios. Muchos locales aumentaron la venta fiada con sus clientes más conocidos, frente al rebote de las tarjetas por falta de fondos”, se explicó.

En ‘Indumentaria’, las operaciones descendieron 8,7 por ciento frente al mismo mes de 2017, y llevan una retracción del 4,7 por ciento en lo que va de este año, siempre medidas a precios constantes.

“Predominaron las ofertas, los 3×2, 2×1 y descuentos de hasta 50 por ciento, pero aun así, la gente compró muy poco. Sobre fin de mes, mientras se realizaba este relevamiento, se observaron comercios con muy poca mercadería, porque frente a la incertidumbre cambiaria, muchos empresarios prefirieron no vender a liquidar a precios que luego no pudieran reponer”, de acuerdo al informe.

En Calzados, las ventas se hundieron 9,2 por ciento en la comparación interanual y reúnen así una depresión de 4,5 por ciento en ocho meses del año, pese a que “hubo muy buenos precios en el mercado, liquidaciones con hasta 60 por ciento de descuentos”.

A diferencia de Indumentaria, el cambio de temporada es más sutil en este ramo donde se privilegia el efectivo aunque se resigne rentabilidad.

Según explicó el presidente de Fecoba, Fabián Castillo, a los problemas de la coyuntura en este sector particular se suma que como no se modernizó el sistema de producción del calzado, hay menos calidad en el producto y eso baja la venta.

 

 

El Eco de Tandil

Un informe elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa dio a conocer que se desplazaron 668 mil personas por el país con un gasto promedio diario promedio por persona de 900 pesos.

Entre el viernes 17 y el lunes 20 de agosto se desplazaron 668 mil personas por el país, un 4,5% más que en el mismo feriado del año pasado. Sin embargo, las ventas minoristas vinculadas al sector descendieron, en parte, porque el consumo se repartió también entre el Día del Niño y los viajes.

El fin de semana largo del 17 de agosto movilizó a 668 mil personas en el turismo interno, que gastaron en forma directa $1.503 millones en las ciudades que forman parte del circuito turístico nacional.

El total de viajeros fue un 4,5% superior al mismo fin de semana largo del año pasado, y el gasto directo creció 27,2%, por debajo de la inflación anual. Eso se explica porque las personas viajaron más pero se mostraron más medidos en sus consumos.

Este año el turismo interno se vio favorecido por el tipo de cambio más alto, que desalentó el desplazamiento hacia países vecinos (Brasil y Chile principalmente). Eso permitió que suba la cantidad de tránsito por el país.

La estadía media se mantuvo en 2,5 días, con un desembolso diario en promedio por persona de $900, un 21,6% superior al del año pasado. Incidió en el bajo crecimiento del gasto por turista que se hicieron viajes más cercanos, se priorizaron lugares donde habitan familiares y amigos que permitieron reducir la carga en alojamiento. Además, influyó la llegada de vuelos aéreos económicos que también posibilitaron recortar el costo en traslado.

Las condiciones del tiempo fueron mixtas, dependiendo el día y la zona, se combinaron el sol, el calor, con la lluvia y el frío. Pero eso no desalentó a desplazarse.

Según el relevamiento realizado por CAME en 40 ciudades turísticas, las ventas de bienes y servicios asociadas al movimiento de este sector cayeron 3,5% frente al mismo fin de semana de la temporada anterior. El retroceso se debió a dos efectos. Por un lado, porque las familias estuvieron más moderadas con el desembolso, y por otro, porque el Día del Niño le quitó consumo al turismo.

 

 

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