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La foto fue tomada en el noroeste de la gran isla del Ártico por un investigador danés, sorprendido ante condiciones climáticas pocas veces vistas.

La imagen fue tomada el 13 de junio por Steffen Olsen, investigador del Centro de Océanos y Hielo del Instituto Meteorológico Danés. En el centro se ve a los tradicionales perros de nieve tirando de un trineo. Pero lo impactante es que, en lugar de estar corriendo sobre el hielo, avanzan sobre el agua.

El equipo estaba en el fiordo de Inglefield Bredning, ubicado en el noroeste de Groenlandia. Debajo del agua, había una capa de hielo de 1,2 metros de espesor. Olsen tuiteó la foto, y esta no tardó en volverse viral por lo gráfica que resulta para comprender el momento que atraviesa el planeta.

«El rápido derretimiento, el hielo marino de baja permeabilidad y las pocas grietas, dejan al agua derretida en la parte superior», explicó su colega Rasmus Tonboe, a través de un tuit.

«Este año, la expedición se topó con una gran cantidad de agua estancada en el hielo marino. El hielo aquí se forma periódicamente cada invierno y es muy grueso, lo que significa que hay relativamente pocas fracturas como para que el agua de deshielo pueda drenar. La semana pasada se produjeron condiciones muy cálidas en Groenlandia y, de hecho, en gran parte del Ártico, impulsadas por un aire más cálido que se movía hacia arriba desde el sur», dijo Ruth Mottram, científica climática del Instituto Meteorológico de Dinamarca, consultada por The Guardian.

El miércoles pasado se registró una temperatura de 17,3 grados, notablemente elevada para el norte de la isla. No obstante, la especialista llamó a la cautela. Dijo que eran números provisorios y que aún es pronto para determinar si son consecuencia del calentamiento global, porque aunque sean temperaturas inusuales, no sería la primera vez que se registran.

«Nuestras simulaciones de modelos climáticos esperan que haya una disminución general en la duración de la temporada de hielo marino alrededor de Groenlandia, pero cuán rápido y en qué medida dependerá de cuánto aumente la temperatura global», afirmó Mottram.

Emisiones en aumento

Las emisiones globales de carbono tuvieron el mayor incremento en siete años en 2018, según la revisión anual de BP de la energía mundial, lo que indica que el mundo se está quedando atrás en sus esfuerzos por controlar el cambio climático.

El informe, una de las encuestas más consultadas sobre las tendencias mundiales de la energía, reveló que la demanda primaria aumentó al ritmo más rápido de esta década en 2018, aunque el crecimiento económico se debilitó. China, India y Estados Unidos fueron responsables de dos tercios del aumento de 2,9% en el consumo.

El estado de urgencia se está acumulando en todo el mundo para contener un aumento global de la temperatura, que ha subido 1 grado centígrado desde el inicio de la revolución industrial y al menos se duplicará este aumento para finales de siglo. Marca el cambio más rápido del clima desde el fin de la última glaciación hace unos 10.000 años.

«En tiempos en que la sociedad está cada vez más preocupada sobre el cambio climático y la necesidad de actuar, la demanda de energía y las emisiones de carbono crecen a su ritmo más rápido en años», dijo Spencer Dale, economista jefe de BP, en una reunión informativa en Londres.

Gran parte del aumento fue impulsada por patrones climáticos más volátiles. Un incremento en el número de días que fueron inusualmente calientes o fríos aumentó el uso de energía para calefacción y refrigeración, dijo Dale. Como resultado, las emisiones globales de CO2 aumentaron por tercer año consecutivo, una tendencia que probablemente se mantendrá por el momento.

Cerca de 200 países se comprometieron a tomar medidas para limitar el calentamiento a menos de 2 grados a través del Acuerdo de París sobre el cambio climático en 2015. Su objetivo era limitar las fuertes tormentas, las sequías y la hambruna que se prevé serán más frecuentes con el cambio climático fuera de control.

Incluso el combustible fósil más sucio para la generación de energía está aumentando. Tanto el consumo como la producción de carbón aumentaron a su ritmo más rápido durante cinco años, impulsado por la necesidad de las economías en desarrollo de Asia de conectar a millones de hogares a una fuente confiable de electricidad. Esto se da a pesar de que la cuota de carbón de la energía primaria se ha reducido a poco más de un cuarto de la energía primaria y 17 gigavatios de plantas queman el combustible que se está retirando.

El informe de BP contenía algunas tendencias más esperanzadoras. El consumo de energía renovable aumentó 15% en 2018, cerca del aumento récord del año anterior. China, nuevamente a la vanguardia, está agregando más energía renovable que la combinación de los países más desarrollados de la OCDE, dijo BP.

El crecimiento en la producción de energía eólica, solar, geotérmica, biomasa y quema de residuos representó aproximadamente un tercio del aumento en la generación total de energía, o lo mismo que el aumento en el carbón.

«Las energías renovables no pueden expandirse lo suficientemente rápido», dijo Dale.

 

 

infobae

Un análisis catastrófico de cómo la civilización humana podría colapsar en las próxima décadas debido al cambio climático ha llamado la atención de las fuerzas armadas australianas. El análisis, publicado por el Breakthrough National Centre for Climate Restoration, un thinktank en la ciudad de Melbourne, describe al calentamiento global como «una amenaza existencial a corto o mediano plazo».

El informe -escrito por David Spratt, director de investigación de Breakthrough, e Ian Dunlop, ex ejecutivo de Royal Dutch Shell y presidente de la Asociación Australiana del Carbón entre 1987 y 1988- alerta que en nuestra actual trayectoria «los sistemas planetarios y humanos [están] llegando a un ‘punto de no retorno’ para mediados de siglo, en el que la perspectiva de una Tierra en gran medida inhabitable conduce a la desintegración de las naciones y del orden internacional».

Los «resultados extremadamente graves» de las amenazas a la seguridad relacionadas con el clima son mucho más probables de lo que se supone convencionalmente, sostiene el documento, pero casi imposibles de cuantificar porque «no corresponden a la experiencia humana de los últimos mil años».

«Mucha de la información que reciben los legisladores y los políticos son demasiado conservadoras«, explicó Spratt al sitio Vice. «Debido a que los riesgos son ahora existenciales, se requiere un nuevo enfoque de la evaluación de riesgos climáticos y de seguridad utilizando el análisis de escenarios«.
El escenario advierte que si no cambian los modelos de negocio de las industrias que perjudican al medio ambiente, la Tierra probablemente sufrirá al menos 3 grados centígrados de calentamiento global. Esto causaría a su vez la destrucción de ecosistemas claves, incluyendo «los sistemas de arrecifes de coral, la selva amazónica y el Ártico».

Los resultados serían devastadores. Alrededor de 1.000 millones de personas se verían obligadas a reasentarse, y 2.000 millones se enfrentarían a la escasez de suministros de agua. La agricultura colapsaría en los países subtropicales y la producción de alimentos se vería dramáticamente afectada en todo el mundo.

«Incluso con un calentamiento de 2°C, más de mil millones de personas podrían tener que ser reubicadas. La escala de la destrucción está más allá de nuestra capacidad de modelar, con una alta probabilidad de que la civilización humana llegue a su fin», señala el informe.

La única manera de evitar los riesgos de este escenario sería llevando a cabo un esfuerzo «similar en escala a la movilización de emergencia de la Segunda Guerra Mundial», pero esta vez centrada en construir rápidamente un sistema industrial de cero emisiones para restaurar la atmósfera.

En el prólogo del informe, el almirante retirado Chris Barrie, quien fuera Jefe de las Fuerzas de Defensa Australianas de 1998 a 2002 y ahora trabaja para el Instituto de Cambio Climático de la Universidad Nacional de Australia, recomienda el documento por poner al descubierto «la pura verdad sobre la desesperada situación en la que se encuentran los seres humanos y nuestro planeta, pintando un cuadro perturbador de la posibilidad real de que la vida humana en la Tierra pueda estar en vías de extinción, de la manera más horrible».

Mientras que el escenario analizado por Breakthrough establece algunas de las posibilidades de mayor nivel de riesgo, a menudo no es posible cuantificar de forma significativa sus probabilidades. Como resultado, los autores enfatizan que los enfoques convencionales de riesgo tienden a minimizar los peores escenarios a pesar de su plausibilidad.

«Un escenario de alto riesgo para 2050 encuentra un mundo en el colapso social y el caos absoluto», dijo Spratt.

«Pero existe una pequeña ventana de oportunidad para una emergencia, la movilización global de recursos, en la que las experiencias logísticas y de planificación de los cuerpos de seguridad nacional podrían jugar un papel valioso», añadió.

La parte chilena del Campo de Hielo Sur se ha visto seriamente afectada por los efectos del cambio climático, que provocaron una fractura de 37 kilómetros de longitud, con una distancia entre placas de cerca de 100 metros y en dirección de norte a sur.

El hecho fue confirmado por un sobrevuelo realizado por investigadores de la Unidad de Glaciología y Nieves de la Dirección General de Aguas y del Ministerio de Obras Públicas, según consignó el diario El Mercurio, detallando que el corte corresponde a 208 kilómetros cuadrados y se ubica entre los glaciares Balmaceda y HPS 40.

Al respecto, Stefanía Vega, miembro del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, OLCA, señaló que esta fractura «es una muestra más de la consecuencias que están viviendo los distintos ecosistemas frente a un cambio climático que, si bien desde hace mucho tiempo se viene proyectando, está cada vez más acelerado».

Para Vega, esta situación «no sucede por arte de magia, más bien por decisiones políticas que no se han tomado en un país como Chile, por ejemplo, que tiene un 34 por ciento de su matriz energética en base a carbón y petróleo”.

Además, la especialista de OLCA recordó que este hecho vuelve a demostrar la necesidad de una ley que proteja todas las formas criosféricas, además de lagunas y humedales alto andinos, los que constituyen la base de un tramado que posibilita la conservación de estos ecosistemas.

Vega, quien también es parte de la Coordinación de territorios por la Defensa de los Glaciares, recalcó que “es importante, fundamental, señalar que es la minería y la hidroelectricidad las actividades que más dañan a estos ecosistemas glaciares y que, por tanto, dada la situación en la que estamos, debiésemos también apostar más a fortalecer las democracias», tomando en cuenta la opinión de los habitantes de los distintos territorios ante este tipo de megaproyectos.

Ahora, con la separación del glaciar Balmaceda del HPS 40, antes unidos por una denominada “lengua de hielo”, según los expertos de la Unidad de Glaciología y Nieves de la Dirección General de Aguas y del Ministerio de Obras Públicas, es probable que la roca absorta más radiación, lo que podría acelerar su derretimiento.

 

 

elciudadano

Dos grupos de activistas realizaron una marcha por las calles céntricas para visibilizar los problemas del cambio climático.

“Jóvenes por el clima” y “Puerto Madryn Animal Save” son dos grupos conformados por jóvenes que tienen el objetivo de avisarle a la sociedad que termina el tiempo para revertir la contaminación y el cambio climático.

Al igual que días atrás, como lo hizo el grupo “Viernes por el Futuro”, varios jóvenes se sumaron a la campaña para concientizar sobre el cambio climático.

La iniciativa mencionada nació de una activista de 16 años que es sueca, Greta Thunberg, que desde agosto de 2018 es un icono de la lucha por el Cambio Climático. La adolescente, que disertó en la Cumbre del Clima y en el Foro Económico de Davos, está nominada al Premio Nobel por su activismo ambiental. Convocó a los jóvenes a nivel mundial bajo el lema “Viernes por el futuro”.

 

 

El Chubut

La población de pingüinos emperador está desde hace años en franco retroceso y un estudio publicado en la revista científica Antarctic Science da cuenta del motivo: los pingüinos están muriendo porque su hábitat se derrite.

El estudio califica de “catastrófico” lo que viene ocurriendo en la colonia Halley, del segundo asentamiento de pingüinos emperador. Emplazado en una bahía en el Mar de Weddell, esa colonia recibía hasta 25.000 parejas que cada año iban hasta allí para reproducirse.

Lo que cambió en los últimos años es que el hielo de la plataforma donde los pingüinos anidan se derrite antes de tiempo. Las bahías como la Halley, protegidas del inclemente clima antártico solían tener durante el verano el suficiente hielo para asegurar la reproducción de los pingüinos. Si el hielo se rompe antes de que hayan mudado sus plumas y fortalecido también sus pulmones, los pichones mueren al caer al agua porque no pueden nadar.

De acuerdo a la investigación, el comportamiento de la capa helada de la bahía de Halley empezó a variar en el comienzo de la primavera de 2015. Peter Fretwell y Philip Trathan, los científicos del British Antarctic Survey autores del estudio, asocian el cambio al fenómeno de El Niño, por el cual entonces se registró el mayor clima tormentoso de los últimos 60 años, con fuertes vientos y una reducción récord del hielo marino.

Al año siguiente de aquel fenómeno, el hielo se quebró en octubre, antes de que los pichones de pingüino estuvieran fuertes para sobrevivir. Lo mismo ocurrió en 2017 y 2018.

Las dificultades para la reproducción en la Halley han llevado a que se haya multiplicado por diez la población de la colonia de pingüino emperador de Dawson-Lambton, situada a 55 kilómetros al sur.

El estudio de Fretwell y Trathan confirma lo que anticipaban otras investigaciones sobre los riesgos que enfrentan los pingüinos emperador por el cambio climático. Ya en 2014 en la revista Nature Climate Change fue publicado un estudio de Institución Oceanográfica de Woods Hole, que advertía que esa especie se reduciría drásticamente como consecuencia del calentamiento global.

 

 

Pagina 12

El biólogo del Conicet, Miguel Pascual, afirmó que el río Chubut disminuirá su caudal debido a los efectos del cambio climático global, y remarcó que «es necesario hacer un dragado en la zona del Virch para recuperar los niveles de transporte». Alertó que las lluvias extraordinarias del 2017, hicieron que se depositaran grandes caudales de sedimento que disminuyeron la capacidad de contener el agua.

Este punto controversial es uno de los tópicos del Primer Encuentro de Actores Territoriales de la Cuenca Inferior del Río Chubut para tratar la situación hídrica del Valle. Se realizará hoy a partir de las 18.30 horas en el aula 27 de la Sede Trelew de la Universidad Nacional de la Patagonia SJB.

Las charlas, abiertas a todo el público, son organizadas por el Grupo Técnico del Comité de Cuenca Inferior del Río Chubut, conformado por el Departamento de Ingeniería Hidráulica de la Facultad, INTA, CENPAT, CONICET y la Red Eco fluvial de la Patagonia.

«La gestión de los recursos hídricos en el Valle Inferior del Río Chubut es una de las principales llaves para el desarrollo en condiciones ambientalmente sustentables de las comunidades asentadas en el noreste de la provincia, tanto por las oportunidades de aprovechamiento del agua como por el riesgo de inundaciones al que se halla expuesta la población», afirmó la comunidad de científicos.

Este ciclo de exposiciones busca incorporar «una agenda de Evaluación de Riesgo Hídrico y Planificación de Acciones para mitigarlo», y proveer «herramientas para una Gestión Hídrica realista y proactiva, dado que ha sido muy importante el crecimiento de la ocupación de áreas potencialmente inundables y el aumento de la demanda de agua para el consumo y la producción», indicaron.

El Grupo Técnico contrastó que «han sido muy pocos los avances en infraestructura y gestión del agua luego de las grandes obras que dieron lugar al Sistema de Riego y al Dique Ameghino, hace ya más de cinco décadas».

Otras exposiciones

Entre otras conferencias, Natalia Pessacg expondrá sobre «Producción de agua y Cambio Climático», mostrando los resultados de investigaciones de las alteraciones esperables en la magnitud de los aportes hídricos a disponer en la cuenca y, particularmente, en el Valle Inferior.

Por su parte, José Sainz Trápaga identificará las «Demandas de agua en la cuenca» y sus proyecciones, incluyendo aquellas relativas a potenciales proyectos de ampliación o de nuevas áreas bajo riego, como podría ser el anunciado Proyecto Meseta Intermedia. También abordará la capacidad de respuesta del Sistema Dique Ameghino y el río Chubut a los efectos de controlar crecidas, abastecimiento de agua y generación hidroeléctrica mediante la operación del embalse.

 

 

El Chubut

El Día de la Tierra o de la Madre Tierra – llamado en inglés Earth Day – se celebra cada año el 22 de abril y fue celebrado por primera vez por las Naciones Unidas en 1970, siguiendo las intenciones del movimiento ambientalista de Estados Unidos. Es un momento para celebrar, pero también una oportunidad para informar sobre el estado del medio ambiente y dar consejos sobre cómo contaminar menos y preservar los ecosistemas.

La tierra está en riego

Entre enero y febrero de 1969, en Santa Bárbara, California, se produjo uno de los desastres ambientales más graves en Estados Unidos, causado por el derrame de petróleo de un pozo de la Unión Petrolera, este hecho sirvió para llamar la atención de la opinión pública sobre la situación de nuestro planeta.

En más de 45 años, el Día de la Tierra ha contribuido significativamente a las iniciativas ambientales en todo el mundo que, en 1992, condujeron a la organización en Río de Janeiro de la llamada Cumbre de la Tierra, la primera conferencia mundial de Jefes de Estado sobre el medio ambiente. Desde entonces, el Día de la Tierra también se ha convertido en una oportunidad para difundir información científica y concienciar a la gente sobre los riesgos que plantea el calentamiento global y las soluciones que se pueden adoptar para combatirlo.

La tierra: educación y cambio climático

El cambio climático es una de las mayores amenazas para el desarrollo sostenible en todo el mundo y es consecuencia de las acciones insostenibles de la humanidad, que tienen implicaciones directas en la vida de las generaciones futuras. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Acuerdo de París fomentan la cooperación internacional entre las partes sobre educación, formación, conciencianción pública, participación pública y acceso público a la información sobre el cambio climático.

La Cumbre sobre el clima

La ONU anuncia que el 23 de septiembre de 2019 se celebrará la Cumbre del Clima, organizada por el Secretario General António Guterres, para hacer frente al cambio climático y acelerar la implementación del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

El Papa y la tierra

El Papa Francisco en diversas oportunidades se ha pronunciado en defensa de la tierra y en la promoción del cuidado de la Casa Común. En uno de sus últimos discursos, dirigido a los Empresarios que participaron en el encuentro con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el Pontífice manifestó que, “cada uno de nosotros tiene también una responsabilidad para con los demás y con el futuro de nuestro planeta. Del mismo modo, la economía debe servir al hombre, no explotarlo y robarle sus recursos”.

Hoy, dijo el Papa, estamos llamados a aprovechar las posibilidades que la tecnología nos brinda, con un buen uso de los recursos, ayudando en particular a los países más afectados por la pobreza y la degradación a emprender el camino de la renovación y del desarrollo sostenible e integral. “Mi esperanza – concluyó el Pontífice – es que los hombres y mujeres de nuestro tiempo, reconociéndose unos a otros como hijos e hijas del Padre y Creador que está en los cielos, contribuyan cada vez más y más concretamente a que todos puedan compartir los recursos preciosos de la tierra”.

 

 

vaticannews

Según un reciente estudio, la producción de cebada se reducirá un 38% en los grandes países productores de cerveza, como Bélgica y Alemania, debido al aumento de la temperatura global.

Debido al incremento de la temperatura y a los períodos de sequía provocados por el cambio climático, la producción de cereales se verá afectada a medida que transcurra el siglo XXI, incluso en el caso de que se consiga limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados. Esto repercutirá en los cultivos de cebada, que es el componente principal de la cerveza.

Según un reciente estudio efectuado al respecto y publicado en la revista científica Nature Plants, la producción de cebada llegará a reducirse hasta en un 38% en países como Bélgica y Alemania, dos de los grandes productores de cerveza. Como consecuencia, los precios se duplicarán en algunos países y casi se cuadruplicarán en Irlanda a finales de siglo.

Menor producción a nivel global

El equipo de investigadores realizó simulaciones por ordenador teniendo en cuenta los datos sobre las olas de calor y sequías producidas desde el año 1981 en las regiones donde se cultiva la cebada, además de calcular las pérdidas de las cosechas tras estos episodios críticos. En todas las predicciones comprobaron que el calor y las sequías aumentarían en intensidad y frecuencia.

En el peor escenario, la producción de cebada a nivel global descendería una media de un 17% a fin de siglo, en comparación con el promedio de rendimiento entre los años 1981 y 2010. Sin embargo, habría pérdidas más importantes en las cosechas de Alemania, Bélgica y la República Checa (hasta un 38%), así como en Brasil (20%).

“El descenso en la producción provocará cambios importantes en el precio y en el consumo de la cerveza”, afirmó Steven Davis, investigador de la Universidad de California y coautor del estudio.

Mayor precio y menor consumo

Al haber escasez de cebada, el precio de la cerveza se incrementará y eso repercutirá sobre el consumo. En la actualidad, China, Estados Unidos y Brasil son los países más consumidores, ocupando España el octavo lugar de la lista, donde ya la están usando incluso para bañarse en ella. Por otra parte, en lo que respecta al consumo per cápita, Irlanda es el líder con 138 litros de cerveza por persona al año.

Los resultados del estudio indicaron que el consumo descendería un 16% a nivel global, lo que representaría unos 29.000 millones de litros de cerveza. Durante los peores años, el precio se doblaría, aunque el caso más extremo se daría en Irlanda, donde el consumo se reduciría 40 litros por persona y el precio subiría entre el 43% y el 338%, dependiendo del escenario. A pesar de todo, los irlandeses seguirían siendo los más bebedores.

Por supuesto, otros cultivos también se verán amenazados por el cambio climático, como el trigo, el maíz, la soja e incluso la producción de vino. No obstante, en el último estudio sobre la cebada no se tuvieron en cuenta los posibles ajustes genéticos ni las innovaciones tecnológicas, los cuales podrían mejorar la situación.

Ante la posibilidad de que se produzca tal racionamiento, y la consiguiente pérdida de felicidad de la población mundial, la idea de fabricar cerveza a partir de patatas no parece tan descabellada.

 

 

Num3

Naciones Unidas ha dado a conocer esta semana, en Nairobi, la sexta edición de su informe GEO, una radiografía de la salud del planeta. “Las actividades antropógenas han socavado los cimientos ecológicos de la sociedad”, advierten. El calentamiento global bate récords y estiman que en 2030 más de la mitad de la población del mundo no tendrá agua. Cómo detener una catástrofe medioambiental.

Ni hay tiempo ni excusas ni opciones. Es necesario adoptar medidas urgentes a una escala sin precedentes para detener y revertir el deterioro de la Tierra. Ese es el mensaje del sexto informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO, por sus siglas en inglés), dado a conocer esta semana por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

En ese documento se plantea que desde 1997, cuando se publicó el primer GEO, el planeta ha seguido deteriorándose. Eso significa que los esfuerzos realizados durante este tiempo no han sido suficientes, pues se han visto dificultados por diversos factores; en particular, por las modalidades de producción y de consumo insostenibles. “Las actividades antropógenas han degradado los ecosistemas de la Tierra y socavado los cimientos ecológicos de la sociedad”, se lee.

Mitigar el cambio climático y adaptarse a él; mejorar la calidad del agua y la capacidad de los recursos hídricos; sanear el aire; detener la pérdida de la biodiversidad; reducir la contaminación marina y abordar la descarbonización son algunas de las medidas que cabe adoptar.

Mientras tanto, la humanidad se encuentra alejada de las metas fijadas para 2030 y 2050 en los distintos acuerdos internacionales. “Los avances son demasiado lentos para alcanzar los objetivos”, coincidieron los 250 científicos y expertos de 70 países que participaron de la elaboración del memorándum. Es decir que si no se producen los cambios que se señalan, se incumplirá -principalmente- con el Acuerdo de París contra el cambio climático y con los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“La incapacidad constante para adoptar medidas urgentes está teniendo repercusiones negativas y potencialmente irreversibles”, se advierte en otro párrafo del estudio, que consta de 740 páginas. Fue presentado el miércoles, en el marco de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente que se celebra por estos días en Nairobi (Kenia).

Los tres principales escollos planteados por el GEO podrían aglutinarse en lo siguiente: la temperatura global sigue subiendo; la biodiversidad se reduce y el planeta es incapaz de regenerar los recursos naturales que la población consume, como el agua.

Cambio climático

El cambio climático es, para muchos expertos, el gran reto de la humanidad para este siglo. De hecho, el calentamiento global recorre de modo transversal el escrito de la ONU, que ha sido puesto a disposición de los periodistas en versiones reducidas y en varios idiomas. “De persistir las emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura media mundial seguirá aumentando al ritmo actual”, se consigna.

Y ese ritmo da calambres: el calentamiento bate récords, con un pronóstico preocupante para lo que vendrá. Según alertó la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los últimos cuatro años fueron los más calurosos que se hayan registrado. De hecho, en el último decenio se han producido ocho de los 10 años más cálidos de los que se tiene constancia.

Para cumplir París se necesita que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan entre un 40% y un 70% hasta 2050. Para 2070, simplemente, deberán ser cero.

Agua dulce

El crecimiento demográfico, la contaminación del agua y el desarrollo insostenible están aumentando la presión sobre los recursos hídricos en todo el mundo, se indica en otro capítulo del informe. Para peor, esa presión se ve exacerbada por el cambio climático.

Luego se consigna que en la mayoría de las regiones, los desastres de evolución lenta ya están siendo palpables, como la escasez de agua, la sequía y la hambruna. Cada vez son más las personas que se ven afectadas por tormentas e inundaciones graves, además.

Entre las soluciones, la ONU plantea el concepto de buena gobernanza, en alusión a la adopción de trazados urbanos que tengan en cuenta la gestión integral del recurso: infraestructura para las aguas pluviales, las aguas grises, las aguas residuales y la recarga de acuíferos.

El próximo viernes, Naciones Unidas convoca a celebrar el Día Mundial del Agua. El tema de este año es “No dejar a nadie atrás”. Es que el agua es, hoy, el verdadero oro líquido.

¿Qué es el Acuerdo de París?

El Acuerdo de París es un acuerdo dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que establece medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Su aplicabilidad sería para 2020, cuando finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto. El acuerdo fue adoptado el 22 de diciembre de 2015. Hasta el 3 de noviembre de 2016 este instrumento internacional había sido firmado por 97 partes (96 países firmantes individualmente y la Unión Europea). El 1 de junio de 2017, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la retirada de ese acuerdo. Las demás naciones, en cambio, reiteraron su compromiso.

Objetivos del milenio

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también conocidos como Objetivos Mundiales, son un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad. Estas 17 metas se pusieron en marcha en enero de 2016, a instancias del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

El decenio del agua

El acceso al agua potable y el saneamiento es imprescindible para la vida y un derecho humano reconocido. Asimismo, el agua es de vital importancia para el desarrollo sostenible, desde la salud y la nutrición hasta la igualdad de género y la economía. Durante los próximos años, los problemas relacionados con los recursos hídricos serán más urgentes. El aumento de las demandas de una población cada vez más numerosa y una economía mundial que evoluciona rápidamente, combinados con los efectos del cambio climático, exacerbarán la dificultad del acceso al agua y al saneamiento para usos domésticos. La Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el período 2018-2028 Decenio Internacional para la Acción “Agua para el Desarrollo Sostenible”.

¿Para qué sirven los Días Internacionales?

Concienciar y señalar que existe un problema sin resolver. Y a través de esa sensibilización, se espera que los gobiernos actúen y/o que los ciudadanos se lo exijan a sus representantes. Esa es la respuesta de la Organización de las Naciones Unidas, que a través de su Asamblea General instaura los días internacionales.

Lo que viene

Con motivo de la celebración del Día Mundial del Agua, este viernes 22 de marzo, LA GACETA ha preparado una serie de reportajes en profundidad, que diseccionan algunas de las aristas locales y universales de esta problemática, así como sus posibles soluciones. Estos son algunos de los temas que se publicarán:

– Tucumanos se unen en un Foro del Agua y proponen cambios. El viernes, especialistas debatirán en la Facultad de Derecho de la UNT; invitan a los ciudadanos a involucrarse para ser parte de la solución.

– Gestión comunitaria, la gran oportunidad para que todos tengamos agua. La ONU y otros expertos insisten en que hay que formar a la población para que sepa administrar los pozos, por ejemplo.

– La mercantilización del agua. El oro azul. Cómo y por qué fortalecemos el concepto de bien económico del agua y debilitamos el concepto de bien común.

– Las cifras del agua y las soluciones sustentables para saciar la sed del mundo.

La Gaceta

 

Para el 1º de enero, la extensión del hielo marino antártico se ubicó en 5,47 millones de kilómetros cuadrados, la extensión más baja en esta fecha en el registro satelital de 40 años.

La preocupación por el clima a nivel mundial se profundizó con un estudio publicado por la revista Nature. El medio sostuvo que el derretimiento de los cascos polares además de aumentar el nivel de los océanos, podría multiplicar los eventos meteorológicos extremos y desestabilizar el clima en algunas regiones en las próximas décadas.

El hielo marino antártico experimentó los históricos de enero, tras un rápido deshielo en diciembre y anticipa un mínimo anual sin precedentes en marzo.

Las toneladas de agua podrían debilitar a las corrientes oceánicas, que transportan el agua fría hacia el sur y la sumergen en el fondo del Atlántico, y empujan las aguas tropicales hacia el norte, más cerca de la superficie.

Para el 1º de enero, la extensión del hielo marino antártico se ubicó en 5,47 millones de kilómetros cuadrados, la extensión más baja en esta fecha en el registro satelital de 40 años.

Este valor es de 30.000 kilómetros cuadrados por debajo del mínimo histórico anterior al 1º de enero de 2017 y 1,88 millones de kilómetros cuadrados por debajo del promedio de 1981 a 2010, informó el National Snow & Ice Data Center de Estados Unidos.

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