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El secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, dijo hoy que «el coronavirus es una enfermedad que esperamos que sea temporal, con impactos temporales, pero el cambio climático ha estado allí por muchos años, se mantendrá por muchas décadas, y requiere de acción continua»

Las declaraciones de Guterres tuvieron lugar durante la presentación del informe sobre el Estado del Clima Mundial publicado hoy por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que asegura que en 2019, el calentamiento global tuvo consecuencias sobre la salud, la comida y el hogar de millones de personas en el mundo. Además, puso en riesgo la vida marina y una gran cantidad de ecosistemas.

El jefe de Naciones Unidas subrayó en una conferencia de prensa que tanto el coronavirus como la crisis climática son “dos problemas muy serios” que requieren una respuesta “determinada”, pero que tienen una naturaleza muy distinta.

Por su parte el secretario general de la OMM, Petteri Talas, dijo que era muy desafortunado lo que está pasando con el coronavirus y las muertes que ha causado, pero que el cambio climático es «mucho peor».

«El virus tendrá un impacto económico a corto plazo, pero las pérdidas serán masivas si pensamos en el calentamiento global. Estamos hablando de un problema de mayor magnitud, con consecuencias mucho más graves en la salud de las personas y en nuestras sociedades», afirmó.

En el estudio compilado por la OMM, se resaltan las señales físicas de alerta del cambio climático: como el intenso calentamiento de los océanos y de la Tierra, el récord del nivel del mar en 2019, el descongelamiento de los mantos de hielo y los continuos fenómenos meteorológicos como tormentas, sequías e inundaciones.

El año 2019 terminó con una temperatura media mundial 1,1 grados por encima de los niveles preindustriales estimados, un valor superado únicamente por el récord de 2016, cuando un episodio muy intenso de El Niño agravó el aumento de la temperatura mundial vinculado a la tendencia general al calentamiento.

“El calor del océano está en un nivel récord, con temperaturas que aumentan al equivalente de cinco bombas de Hiroshima por segundo. Contamos el costo en vidas y medios de vida humanos a medida que las sequías, los incendios forestales, las inundaciones y las tormentas extremas cobran su precio mortal. No tenemos tiempo que perder si queremos evitar una catástrofe climática”, concluyó el secretario general de las Naciones Unidas.

Aunque 2019 fue el segundo año más caliente que jamás se ha registrado en el planeta, el aumento de la temperatura sigue marcando tendencia en el inicio de 2020. Este enero fue el enero más caliente jamás registrado en el planeta, según anunció este martes (04.02.2020) el servicio europeo Copernicus sobre el cambio climático. Se registraron temperaturas superiores a las medias en la mayoría de las zonas en el mundo. Una tendencia que continúa tras el periodo 2010-2019, el más caliente desde el inicio de las medidas de temperatura.

El aumento de la temperatura global está pasando factura a los glaciares sudamericanos, que durante las últimas décadas han ido perdiendo masa y extensión. Según varias investigaciones efectuadas por científicos alemanes y franceses con el uso de imágenes satelitales, el derretimiento provocó que los glaciares andinos hayan disminuido casi un metro al año desde 2000.

Este rápido retroceso, que amenaza el suministro del agua de la región, se acentúa en el sur de los Andes. Según Thorsten Seehaus, glaciólogo de la Universidad de Erlangen-Nürnberg, «la mayor parte del hielo se pierde en Patagonia, donde hay las mayores masas de hielo. Sin embargo, para la población local en los Andes centrales de Chile y Argentina, y especialmente en Perú y Bolivia, es un problema grave».

«El agua derretida de los glaciares contribuye a los suministros de agua y juega un papel importante, en particular durante los períodos de sequía», recordó a DW el científico alemán, que llevó a cabo uno de los primeros estudios en la región basado en mediciones en todos los lugares.

«En Perú y Bolivia la recesión de los glaciares fue 3 o 4 veces mayor en el período 2013-2016 en comparación con 2000-2013, muy probablemente debido al fuerte evento de El Niño en 2015-2016», detalló.

Seehaus apuntó que los cambios en las precipitaciones también influyen en el balance de masa del glaciar. «La mega sequía en Chile central desde 2010 conduce a una menor acumulación de los glaciares, y por lo tanto causa muchas pérdidas de hielo glaciar», aseguró.

Además de afectar la disponibilidad de agua, las consecuencias de este derretimiento pueden provocar inundaciones por un desborde violento de un lago glaciar. Esto se produce cuando los elementos de contención de un lago glaciar fallan. «La cordillera Blanca en Perú ha sido afectada por tales inundaciones en los últimos siglos un par de veces. El diluvio en 1941 destruyó aproximadamente un tercio de la ciudad de Huaraz y mató a cerca de 5.000 personas», recordó.

El científico alemán alertó de otras consecuencias mundiales que pueden ocasionar el derretimiento de los glaciares, como el aumento del nivel del mar. «La agricultura orientada a la exportación a gran escala también recibe agua de deshielo del glaciar, por lo tanto, también tendrá un impacto económico», avanzó.

Por ello, abogó por que se cumpla el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados.  «Si continuamos de la manera actual, casi no quedarán glaciares en los Andes tropicales y el centro de los Andes de Chile y Argentina a finales del siglo XXI», advirtió.

Medio ambiente, asignatura pendiente en Venezuela

No obstante, la desaparición total de los glaciares se aproxima a pasos agigantados en Venezuela, que «posiblemente se convierta en los próximos años en el primer país de América del Sur donde desaparezcan completamente sus glaciares», explicó a DW Alejandro Álvarez, Coordinador General de Clima 21 Ambiente y Derechos Humanos.

El uso de combustibles fósiles es uno de los principales causantes del aumento de la temperatura global. «Venezuela está cavando su propia tumba. Los combustibles fósiles y en particular la gasolina está regalada. El precio actual en bolívares es de 0,00006», subrayó.

En este sentido, alertó que la población venezolana es cada vez más vulnerable a los efectos del cambio climático. «Venezuela tiene un Estado que en gran parte ya se ha desentendido en muchísimos servicios ambientales», criticó apuntando que «un 80 por ciento de la población no tiene acceso en este momento a agua potable de manera normal».

Además de las previsiones de aumento de sequía, alertó sobre otros efectos que potencia el cambio climático. «La deforestación masiva en la zona amazónica debido a la minería caótica que está ocurriendo en la zona ha generado un rebrote del paludismo que en este momento está en más de 20 de las entidades federales (de 23)», lamentó.

Por estos motivos, Álvarez recordó los deberes pendientes del Gobierno. «La Ley de Gestión Integral de Riesgos Naturales y Tecnológicos del 2009 indica en uno de sus artículos que debe hacerse en el plazo de un año un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Asimismo, para el Plan Nacional de Derechos Humanos se identificaba la protección contra el cambio climático como derecho humano y se solicitaba el diseño y puesta en práctica de un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático», criticó.

La provincia cuenta con un nueva política para elaborar proyectos y programas orientados a minimizar los impactos de este fenómeno en el territorio chubutense y las comunidades.

A través de la Resolución 029/20, firmada por el ministro de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable, Eduardo Arzani, la provincia cuenta con esta nueva política de abordaje de la problemática ambiental, a partir de la cual se coordinarán proyectos y programas vinculados a la temática que se ejecuten en el territorio chubutense.

El Gobierno del Chubut, a través del Ministerio de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable, que conduce Eduardo Arzani, creó el “Programa Provincial de Cambio Climático”, que tiene como objetivo principal coordinar todos los proyectos y programas vinculados a la temática que se ejecuten en el territorio provincial.

En ese marco, el titular de la cartera ambiental sostuvo que “la firma de esta la Resolución 029/20 y la creación de un programa específico para el abordaje de esta problemática ambiental a nivel global, de la cual no estamos ajenos, forma parte de un trabajo que se viene realizando en los últimos meses a pedido del Gobernador, y que está relacionado con la necesidad de minimizar los impactos de este fenómeno en el territorio y las comunidades”.

“Es un hecho reconocido por la comunidad científica, y del cual podemos dar fe los ciudadanos, que las consecuencias del calentamiento global se están haciendo sentir cada vez más”, reconoció Arzani, agregando que “en este mismo sentido, estamos avanzando en el armado del “Sistema de Alerta Temprana” (SAT), que contará con financiamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI), para aumentar nuestra capacidad de respuesta ante eventos extremos como los que hemos atravesado”.

Asimismo, el funcionario provincial destacó que “el trabajo que iniciamos en los últimos meses del año pasado, orientado a estas problemáticas, como por ejemplo Cambio Climático y Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre otros de carácter global, nos obliga a trabajar en base a diagnósticos, recolección de datos, planificación y trabajo articulado entre las diferentes áreas del Estado, tanto provincial como nacional y municipal, lo cual es muy importante para diseñar las políticas ambientales que la provincia necesita de acá a los próximos años”.

Características del Programa

El “Programa Provincial de Cambio Climático” formará parte de la misma estructura de la cartera ambiental y será responsabilidad de la Subsecretaria de Gestión Ambiental, a través de su Dirección General de Gestión Ambiental.

Además de coordinar todos los Proyectos y Programas en ejecución o a ejecutarse dentro de la provincia, el Programa tiene como objetivos impulsar vínculos de cooperación científica, técnica y/o financiera con actores públicos y privados; asesorar a la Dirección General de Gestión Ambiental en materia de Cambio Climático y Cooperación Internacional; y convocar y poner en funcionamiento la Comisión Asesora sobre Cambio Climático, integrada por representantes de diferentes organismos provinciales y entes del conocimiento.

«Hoy hay certeza del rol central del cambio climático: no produce los megaincendios pero sí las condiciones ambientales propicias», dijo la doctora en ciencias de la atmósfera e investigadora del Conicet Inés Camilloni.

«A su vez las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el aumento de incendios pueden agravar el cambio climático», aportó el presidente de la Asociación de Amigos de Parques Nacionales y biólogo Norberto Ovando.

Para Camilloni, el caso australiano -donde ya se quemaron más de 5 millones de hectáreas- «nos muestra en una forma concreta hacia donde estamos yendo con el clima», esto es, que «no sólo la temperatura global va en aumento, sino que los eventos extremos», ya sea de calor, lluvias o sequías, «se vuelven más severos y frecuentes».

En coincidencia con esto, Ovando recordó que «está sucediendo ahora lo que se había pronosticado para el 2030/40″.

El también experto en la Comisión Mundial de Áreas Protegidas explicó que las grandes sequías»generan bosques totalmente estresados y disponibles para quemar», es decir, grandes masas de «combustible».

A su turno, el comandante general de bomberos (R) y responsable del Departamento de Incendios Forestales de la Academia Nacional de Bomberos, Edgardo Mensegue, explicó que incendios como el de Australia son clasificados como de «sexta generación», una categoría inexistente hasta hace «cuatro años» y que debió crearse a partir de eventos que superaban lo conocido hasta ahora.

Los incendios de primera generación surgieron en los años ’50 con el éxodo rural que produjo la pérdida del denominado paisaje de mosaico que actuaba como cortafuego: «eran los que uno apagaba la llama y ahí quedaba».

Los de segunda generación aparecieron en los años 70-80 y «son muy rápidos porque se producen donde hay mucha continuidad de combustible, principalmente en el sotobosque», y requieren diversificación en los medios de respuesta.

Los de tercera se tipificaron en los ’90 y «son generados por focos secundarios, es decir, bolas de fuego producto de material volante o rodante» que las corrientes de aire caliente generadas por el mismo fuego puede transportar a dos o tres kilómetros de distancia, «superando las barreras de defensa o cortafuego».

«La cuarta generación es un fuego de interfase, que se dan dentro de urbanizaciones con mucha o poca forestación», dijo.

En el caso de los de quinta generación, ya se trata de megafuegos que se producen sólo si se combinan «olas de calor con mucha sequía» y son «incontrolables, no importa los recursos con los que cuentes», como fue «el incendio de Chile de 2017».

Ovando explica que los de sexta generación son aún «más grandes, rápidos, intensos e incontrolables», con la particularidad de que «pueden generar las temidas ‘tormentas de fuego'», es decir que «dominan la meteorología de su entorno» generando rayos en seco que «provocan más incendios» a cierta distancia.

«Se propagan a una velocidad de entre 2 y 5 kilómetros, llegando a consumir entre 4 y 13 mil hectáreas por hora», dijo Ovando.

Por su parte, Camilloni recordó que «desde el 2007 las proyecciones del cambio climático mostraban un aumento de la posibilidad de ocurrencia de estos eventos en Australia, mientras que otras regiones del mundo también aumentaban significativamente la posibilidad de incendio», entre ellas «algunas regiones de Sudamérica y todo el continente africano».

Las zonas de riesgo en la Argentina

«Argentina, donde las olas de calor son más frecuentes e intensas, tiene algunas regiones vulnerables a los incendios pero no a megaincendios, aunque todo depende del manejo que se haga de la situación», dijo.

El riesgo a futuro se encuentra en la zona andino , patagónica una región de bosques donde se sabe que las lluvias van disminuir: «allí la prevención debería ser central», agregó la investigadora del Conicet.

Mensegue considera que Argentina ya experimentó incendios de sexta generación, como el de La Pampa en 2017 donde se consumieron 1,1 millones de hectáreas.

Para Ovando, los incendios de sexta generación vuelven «obsoletos» los «modelos tradicionales de gestión de incendios»,que deben ser repensados al tiempo que se lleve adelante una «política de prevención» también adaptada a esta «nueva era».

Mensegue, en cambio, consideró que «los bomberos en nuestro país tienen herramientas, material y capacitación para combatir incendios», aunque gran parte del éxito depende de la prontitud del «ataque inicial» puesto que mientras más inmediato sea, «más posibilidades de controlar el fuego».

«Si no se controlan en las primeras horas, después pueden durar 5 o 10 días», dijo.

Las consecuencias del cambio climático ya son visibles en América Latina, aunque no las identifiquemos como tal.

La temperatura de la Tierra ha aumentado en 1,1ºC desde el periodo anterior a la Revolución Industrial y no deja de subir, al punto en que el último lustro (2015-2019) va en camino de convertirse en el más cálido desde que hay registros, según datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicados este martes.

Continuamos emitiendo más dióxido de carbono del que deberíamos y, en 2018, su concentración en la atmósfera alcanzó un nuevo máximo histórico: 407,8 partes por millón. Este gas es capaz de permanecer allí durante siglos, y el que está en los océanos aún más, «perpetuando» así el calentamiento global, según la OMM.

Con motivo de la celebración de la cumbre del clima (COP-25) en Madrid esta semana, BBC Mundo hace un repaso de cinco consecuencias del cambio climático que ya son visibles en América Latina.

1. Inundaciones

Uno de los efectos del calentamiento global que ya se puede notar son las inundaciones.

No son nuevas en América Latina: entre 1970 y 2013, constituyeron el desastre natural más frecuente, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Sin embargo, los expertos advierten que cada vez se vuelven más usuales e intensas.

Zonas como la parte meridional de Sudamérica vivieron fuertes lluvias en enero del año pasado. En Uruguay y Argentina, por ejemplo, llegaron a causar daños por un valor de US$2.500 millones, según la OMM.

En este último país, las poblaciones del norte vivieron un verano lleno de precipitaciones «extraordinarias» y el Servicio Meteorológico Nacional registró eventos «significativos» y «bastantes inusuales para la época», según su página web.

Ese mes, ciudades como Resistencia, la capital de la provincia del Chaco, en Colombia, batieron récord de lluvias con 556,8 milímetros en este caso. Centenares de vecinos tuvieron que ser evacuados, ya que entre el 40% y el 50% de la localidad acabó inundada.

En Uruguay, más de 5.000 personas también tuvieron que dejar sus casas por las fuertes lluvias.

«Lo que está ocurriendo con el cambio del clima es que todos los fenómenos se van exacerbando en su magnitud y en su frecuencia», le explicó a BBC Mundo Gabriel Blanco, ingeniero de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.

«Esto quiere decir que donde antes llovía un poco y de vez en tanto había un problema de abundancia de lluvia, bueno, ahora eso se exacerba: ocurre más seguido y con más violencia».

Un mes después, le llegó el turno a Perú, donde las autoridades declararon a un tercio de los distritos del país en emergencia ante los daños que dejaron las intensa lluvias, que por esos lares no solo causa inundaciones sino que aumenta los riesgos de «huaycos» o deslizamientos de tierras.

A esto se suma el derretimiento de los glaciares.

Perú, por ejemplo, tiene la cadena de glaciares tropicales más grande del mundo, la Cordillera Blanca, y muchos de ellos yacen cerca de zonas agrícolas y pobladas que corren el peligro de acabar inundadas.

Es el caso de la ciudad de Huaraz, donde las lagunas que se forman a su alrededor con el agua de los glaciares han multiplicado su volumen.

El volumen de una de esas lagunas, Palcacocha, se ha multiplicado por 34 desde la década de los 70.

2. Sequías

Mientras en algunas áreas llueve a cántaros, en otras, muchas veces dentro del mismo país, pasa lo contrario: sequías.

Uno de los ejemplos más claros es Chile, donde antes de las protestas era otro el tema que ocupaba portadas de periódicos cada semana: la megasequía que el país arrastra tras una década de escasez de lluvias.

La nación del sur vive su peor crisis hídrica de los últimos 50 años, según las autoridades. Una situación que afecta a siete de sus 16 regiones, donde varios sistemas de riego colapsaron y más de 30.000 animales perecieron.

«Es brutal, más de la mitad del país fue declarada en emergencia hídrica», le dijo a BBC Mundo Florencia Ortúzar, la abogada del Programa de Cambio Climático de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA). «Hay zonas completas que dependen de que las autoridades les envíen un camión con agua».

La Oficina de Cambio Climático de Chile calcula que las precipitaciones se han reducido en un promedio de 23 milímetros por década entre 1961 y 2018 y diversos estudios atribuyen entre el 12% y el 25% de la responsabilidad de este fenómeno al cambio climático causado por el hombre.

Algo a lo que Ortúzar suma el «mal manejo» de los recursos hídricos, cuyo uso se prioriza para una agricultura «no sostenible»: «No se está garantizando que el agua sea primero para las personas».

Algunos, como el periodista chileno John Müller, mencionan la megasequía como una de las motivaciones de las protestas que tienen al país en vilo desde hace varias semanas, como le dijo a BBC Mundo en una entrevista reciente.

«Chile hoy es un país zombi»

Pero no solo Chile vive un estrés hídrico. Otra zona especialmente vulnerable al cambio climático que ya está sufriendo sus consecuencias es Centroamérica.

El Corredor Seco es un área costera aledaña al océano Pacífico donde vive el 90% de la población de Centroamérica. Se extiende a lo largo de 1.600 kilómetros, desde Chiapas (México), pasando por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y parte de Costa Rica hasta llegar a Panamá.

Si bien está acostumbrado a ser escenario de sequías a principios de año debido al fenómeno de El Niño, el cambio climático lo ha sumido en una situación «verdaderamente insostenible», según le dijo Gustavo Máñez, coordinador de cambio climático para Latinoamérica de ONU Medio Ambiente, a la agencia de noticias Efe en septiembre.

Constituye una zona esencialmente agrícola donde sequías más prolongadas de lo usual, pero también lluvias torrenciales, están arruinando las cosechas.

«Las condiciones adversas de la sequía hacen que una parte importante de esa ola migratoria (hacia Estados Unidos) tenga que ver con el fenómeno del cambio climático», aseguró Máñez.

Los glaciares también juegan un papel en las sequías, ya que concentran agua en época de lluvia, la congelan y la reparten a lo largo del año a través de los ríos a medida que esta se va derritiendo.

Si el hielo retrocede, este ciclo se pierde o disminuye.

3. Huracanes más intensos

Según un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), el hecho de que América Latina sea escenario de otros «fenómenos complejos» hace que su interacción con el calentamiento global pueda contribuir a crear las «condiciones apropiadas» para que sus impactos sean «desastrosos».

Y entre estos impactos desastrosos están los huracanes.

La comunidad científica no se ha puesto de acuerdo en cuanto a si el cambio climático ha incrementado la frecuencia de los huracanes.

Pero sí hay más concierto a la hora de afirmar que efectos del calentamiento global como el incremento de la temperatura de los océanos y la subida de los niveles del mar, llevan a prever que serán más fuertes y devastadores.

Expertos de la agencia espacial de Estados Unidos (NASA) y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de ese mismo país advierten de una tendencia peligrosa: los ciclones son cada vez más lentos, lo que aumenta las posibilidades de daños en un lugar determinado.

De los 66 ciclones que se detuvieron o ralentizaron su movimiento en los últimos 70 años, casi la mitad lo hizo en las últimas tres décadas, según un informe de ambos entes publicado en junio en la revista Nature.

De acuerdo al estudio, los ciclones tropicales se han hecho más propensos a «detenerse» cerca de la costa y a pasar muchas horas sobre dichas regiones desde mediados del siglo XX.

Su velocidad promedio se redujo en un 17% entre 1944 y 2017: de los 15,4 kilómetros por hora a los 18,5 kilómetros por hora.

Como explica en su página web el Centro de Soluciones para el Clima y la Energía, una superficie del mar más caliente puede intensificar la velocidad de las tormentas tropicales y la cantidad de lluvia.

El aumento de los niveles del mar puede incrementar la intensidad de las tormentas que se den en el litoral y las posibilidades de marejadas.

Esto se pudo ver este año con el huracán Dorian, que causó grandes destrozos materiales y humanos en las Bahamas.

Pero si nos restringimos a América Latina, Puerto Rico es una de las áreas más afectadas, donde todavía hay zonas que no han conseguido volver a la normalidad que perdieron en septiembre de 2017 con el paso del huracán María, que dejó más de 4.600 muertos.

4. Subida del nivel del mar

El calentamiento global ha hecho que el nivel del mar aumente notablemente desde 1993.

Esto se debe, por un lado, al derretimiento de los hielos en los polos. Pero, como apuntó Gabriel Blanco: «El principal motivo es que aumenta la temperatura de los océanos y cuando esto ocurre, el agua se expande. Eso es lo que produce que el nivel del mar suba».

«En parte de la costa de Argentina y en parte de la costa este de Estados Unidos y algunos otros lugares donde las costas son bajas, su impacto es tremendo», añadió.

En Panamá, por ejemplo, ya hay zonas que están sufriendo las consecuencias.

En Gardi Sugdub, mejor conocida como isla Cangrejo, existe desde hace algunos años un programa voluntario de traslado a tierra firme.

Muchos de sus más de mil habitantes de la etnia guna, al menos los que viven más cerca de la costa, ven el agua colarse en casa en algún momento del año.

Por qué los huracanes como Dorian se están moviendo más lentamente

Ubicada en el archipiélago de San Blas, que es una de las principales atracciones turísticas del país centroamericano, a la isla aún le quedan años para cederle territorio al agua.

Pero sus habitantes ya son conscientes de que un futuro allí a largo plazo no será posible. Así lo informó el Diario BBC News Mundo.

El Presidente partirá con destino a España el domingo a las 20 y estará en el encuentro el martes próximo. Además, tiene previsto mantener reuniones bilaterales con líderes internacionales.

Mauricio Macri viajará el domingo con destino a España con el propósito de participar en la Cumbre Internacional del Cambio Climático, el martes próximo.

El jefe del Estado partirá a las 20 desde el aeropuerto internacional de Ezeiza acompañado por la primera dama, Juliana Awada; el canciller Jorge Faurie, los secretarios de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, y de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman, entre otras autoridades.

La cumbre, conocida como COP25, se llevará adelante en Madrid entre el 1 y el 13 de diciembre, y actúa como el foro político más importante a nivel internacional para hacer frente a la emergencia climática en el mundo.

El Presidente, además de participar de ese encuentro, tiene previsto mantener reuniones bilaterales con líderes internacionales presentes en la cumbre, que tendrá unos 25.000 asistentes, informó Télam.

En el cuarto bloque los candidatos expusieron sus propuestas sobre el tema Desarrollo Social, Ambiente y Vivienda.

El presidente Mauricio Macri acusó hoy al peronismo de «ocultar la pobreza y crear clientelismo» a través de los planes sociales.

«Es indignante escucharlos hablar de pobreza, no les creo nada, durante 24 de los últimos 30 años gobernaron ellos y lo único que hicieron fue ocultar la pobreza y crear clientelismo», dijo Macri en elbloque sobre «Desarrollo social, ambiente y vivienda».

El candidato a la reelección destacó las obras de su gobierno, incluso durante sus mandatos en la ciudad de Buenos Aires, y clamó que desde la actual administración «queremos que (los ciudadanos) sean libres, no los sigan usando y no sean parte del clientelismo».

El Presidente anunció esta noche a los tenedores de créditos UVA para vivienda que las cuotas se van a actualizar desde el 1ro. de enero por evolución de salarios y no por inflación. Macri dijo en el debate presidencial que quiere «hablarles a las familias con créditos UVA» e hizo el anuncio, y denunció que antes de esos préstamos «habíamos heredado el crédito hipotecario destruido por el kirchnerismo».

En cambio, el candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, prometió esta noche que, en caso de ganar las elecciones, se ocupará de que «el hambre se termine», a la vez que anunció la creación de un Ministerio de la Vivienda para brindar soluciones habitacionales a los sectores vulnerables.

Fernández expresó en referencia a la gestión de Mauricio Macri: «Cuando usted termine su mandato, la Argentina va a tener un 40% de pobres. Hay 3 millones y medio de argentinos que cayeron en la indigencia y no tienen las condiciones mínimas de vivir dignamente».

El candidato presidencial del Frente de Todos advirtió que «este Gobierno pasó todos los límites y está haciendo pasar hambre a la gente», en tanto que recordó que «la ley de emergencia alimentaria la ha votado el Congreso y todavía no se ha puesto en marcha». También abogó por «ocuparse mucho mejor de la pobreza y el hambre» en el país.

Fernández, consideró esta noche que el mandatario Mauricio Macri «parece que se acordó del problema de la vivienda en estos últimos cinco minutos», porque, indicó, «el presupuesto de vivienda desde 2015 hasta hoy se redujo sensiblemente».

Expresó también que «los créditos Procrear se redujeron un 81%» y «los créditos UVA iban a ser una solución y hoy son un drama para miles de familias».

Por su parte el candidato Nicolás Del Caño llamó a que el país atraviese una «transición energética» que «no solamente sea sustentable, sino que termine con los negociados como el del (presidente Mauricio) Macri con la energía eólica», denunció.

El postulante del Frente de Izquierda y de los Trabajadores criticó tanto al kirchnerismo como al actual gobierno nacional por haber favorecido «el saqueo y contaminación de nuestros recursos naturales». El ambiente debe ser «un derecho para todos, y no un negociado para unos pocos» porque «nuestras vidas y el planeta, valen muchísimo más que sus ganancias», afirmó.

A su turno, el candidato a presidente del Frente NOS, Juan José Gómez Centurión, dijo que «tres generaciones de argentinos no conocen el valor y el orgullo de su propio trabajo».Aseguró que las organizaciones «piqueteras» son «paraestatales» que cambian «extorsión por gobernabilidad»; recordó planes sociales que «fracasaron por décadas» y pidió desarrollo social que «cree una sociedad fuerte, promoviendo el empleo y trabajo».

Además, resaltó que el «foco de contaminación de la cuenta Matanza-Riachuelo no mejoró en trece años y es el típico ejemplo de corrupción aplicado al medioambiente y sobre la salud de tres millones de argentinos».

El candidato del Frente Despertar, José Luis Espert, aseguró que los postulantes del Frente de Todos, Alberto Fernández, y de Juntos por el Cambio, Mauricio Macri «deberían abrazarse y hermanarse», porque, consideró, han coincidido en tomar medidas como «el cepo cambiario, default de la deuda» y «congelamiento» de precios, y en ese convencimiento les dijo «Muchachos abrácense, tan diferentes no son».

La preocupación por el medioambiente y el cambio climático está más en boga que nunca. ¿Qué podemos hacer para intentar frenarlo? Los expertos coinciden: sus recomendaciones van desde reducir el uso de plásticos hasta comer menos carne, disminuir los viajes en vehículos de combustión, emplear fuentes energéticas renovables… Y desde Fairphone, un fabricante de smartphones holandés, proponen también que nuestra tecnología sea sostenible. No en vano, afirman que la industria de la telefonía móvil contribuye (y mucho) a algunos de los principales problemas relacionados con el medioambiente e, incluso, con transgresiones de los derechos humanos: residuos tecnológicos, emisiones de CO2, condiciones de crueldad en el trabajo…

Modular

Tras varios años trabajando en crear dispositivos que sean respetuosos con el entorno, acaban de poner a la venta su Fairphone 3, un smartphone modular que podría situarse en la gama media debido a su precio (450 euros), aunque sus especificaciones están algo por debajo de la competencia: pantalla de 5,7 pulgadas con resolución Full HD, procesador Qualcomm Snapdragon 632, 4 GB de memoria RAM, 64 de almacenamiento (ampliables por microSD, eso sí)…

Su apuesta por la sostenibilidad se basa en tres puntos. El primero de ellos tiene que ver con los materiales que se han empleado para su fabricación, entre los que se encuentran plástico reciclado, oro de comercio justo, tungsteno libre de conflicto, plástico reciclado… Hasta su caja es reutilizable y respetuosa con el medioambiente. La excepción está en el uso de cobalto, aunque la marca afirma estar trabajando para conseguir una fuente segura.

El segundo aspecto que convierte este Fairphone 3 en un móvil respetuoso con el medioambiente es su proceso de fabricación, dando prioridad a la satisfacción de los empleados mejorando sus condiciones y calidad de vida: pagando primas para reducir el riesgo de accidentes, con medidas para mejorar su salud…

Reemplazo de piezas en un Fairphone
Por último, su objetivo es crear un producto que dure en el tiempo más de lo que estamos acostumbrados, lo que supone ahorro económico pero también menos contaminación. Lo hace gracias a un diseño modular: se compone de siete elementos que se pueden cambiar de forma sencilla en caso de rotura o avería, y que van desde la pantalla hasta la batería, la cámara… De hecho, la reparación puede hacerla uno mismo en minutos sólo con un destornillador. En el paquete incluye el suyo propio.

La distribución de los módulos en el interior del dispositivo hace que nos encontremos con algunas curiosidades, no siempre positivas. Por ejemplo, el altavoz está situado en uno de los laterales, haciendo que sea fácil bloquearlo cuando el móvil se sujeta con la mano; y el lector de huellas se ubica muy arriba en la zona trasera, dificultando mucho su utilización (y eso, pese a que el desempeño es muy positivo).

Exterior clásico

La realidad es que, a simple vista, poco se percibe de estos aspectos. Tiene un diseño algo anticuado para los estándares actuales, en el que predominan unos amplios marcos alrededor de la pantalla y un grosor algo superior a lo habitual. La trasera es muy curiosa, ya que la carcasa es semitransparente, dejando ver dónde está cada uno de sus componentes.

Vista frontal y trasera al descubierto
En cuanto a rendimiento general, la pantalla ofrece una calidad razonable, aunque hemos detectado que no es todo lo rápida que nos gustaría en reaccionar a los toques. Se puede deber a su ajustada configuración, en la que destaca la presencia de un procesador del año pasado que lastra un poco la experiencia general, con ciertos lags a la hora de abrir aplicaciones. Funciona con Android 9 con una capa de personalización que elimina las apps duplicadas o el bloatware; algo bastante positivo. Y la batería supera el día de autonomía con soltura.

La cámara trasera (en singular), por último, tiene un desempeño que podríamos asimilar al de los móviles de gama media-baja: bien durante el día pero con muchos problemas durante la noche o en interiores. Con la frontal se repiten las sensaciones.

En 30 años, más de la mitad de la población mundial sufrirá las consecuencias de una naturaleza herida. Un amplio estudio recreó, a partir de lo que los distintos ecosistemas y procesos biológicos ofrecen hoy a los humanos, lo que podrán darles en 2050. Por diversas causas, la mayoría antropogénicas, procesos naturales como la polinización de los cultivos o la renovación del agua reducirán su aportación al bienestar humano. La peor parte se la llevarán regiones que hoy tienen un mayor capital natural, como África y buena parte de Asia.

Los autores de la investigación determinaron la contribución natural de los diversos ecosistemas a tres procesos claves para los humanos: la polinización por parte de insectos y aves, la regeneración del agua mediante la retirada del exceso de nitrógeno procedente de la ganadería y la agricultura o la protección que diversas barreras naturales dan en la línea de costa. «La naturaleza ofrece mucho más a los humanos, en un anterior trabajo planteamos 18 grandes familias de contribuciones naturales, pero no hay datos de todas ellas y para todo el planeta», dice el investigador Ikerbasque en el Basque Centre for Climate Change (BC3) y coautor del estudio, Unai Pascual, para explicar la elección de estas tres contribuciones.

Solaparon aquellos datos con los de la población actual y la prevista en 2050. El modelo incluyó también los distintos factores que más están deteriorando la naturaleza, como los cambios en el uso de la tierra en forma de deforestación y avance de la agricultura, la acelerada urbanización o el cambio climático. Por último, aplicaron su modelo a tres posibles escenarios: uno en el que las sociedades seguirán basadas en el uso de los combustibles fósiles como ahora, otro emergente que denominaron de rivalidad regional y un tercero protagonizado por la sustentabilidad.

El trabajo, publicado en Science, concluye que, en el peor de los escenarios, hasta 4450 millones de personas podrían tener problemas con la calidad del agua por la incapacidad de los distintos ecosistemas de regenerarla. Además, casi 5000 millones de humanos tendrán que soportar una significativa merma en los rendimientos de sus cultivos por una deficiente polinización.

Solo una apuesta por una trayectoria sostenible podría reducir el número de personas afectadas por el deterioro de los ecosistemas entre tres y diez veces. Sin embargo, sea cual sea el escenario que se dé dentro de 30 años, unos 500 millones de habitantes de las zonas costeras tendrán un mayor riesgo de erosión del litoral o de inundaciones.

El trabajo, que se plasmó en una potente herramienta visual del Proyecto Capital Natural, permite saber quiénes serán los que mas pierdan. Hasta 2500 millones de personas del este y sur de Asia y otros 1100 en África sufrirán una reducción en la calidad de su agua. Los riesgos costeros se concentrarán en el sur y el norte de Asia. Mientras, los mayores problemas con la polinización natural los tendrán de nuevo en el sudeste asiático y África, pero también en Europa y América Latina. En ambas regiones las personas afectadas podrían acercarse a los 900 millones. «Los países en desarrollo, que ya estaban en desventaja social y económica, contaban con la supuestas ventajas del mayor capital natural, pero es aquí donde se degrada más rápidamente», señala Pascual.

Aunque la tecnología está suplantando un número creciente de servicios que antes prestaba la naturaleza, esta vez es la respuesta. «Si nos referimos a tecnologías como aquellas que reemplacen por completo las contribuciones de la naturaleza, como puede ser la polinización manual de cultivos que hacen en China, o plantas de tratamiento de agua para eliminar el nitrógeno, o la elaboración de estructuras sólidas para proteger las costas, no me parece que sean solución», explica en un correo la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Patricia Balvanera, no relacionada con el estudio.

La concentración de las mayores pérdidas de capital natural en las zonas más pobres que revela el estudio también hace inviable la apuesta tecnológica. Así lo argumenta la investigadora mexicana: «No es realista que Madagascar pueda invertir en construcciones costosas para la protección costera. No es realista que la India pudiera poner cientos o miles de plantas de tratamiento de agua. Tampoco es realista que China compense toda la polinización con trabajo manual».

Más realista parece conservar la biodiversidad allí donde más ofrece. Y, como dice en una nota la científica del Proyecto Capital Natural y coautora del estudio Becky Chaplin-Kramer, «contamos con la información que necesitamos para evitar los peores escenarios que proyectan nuestros modelos y avanzar hacia un futuro justo y sostenible».

A partir de este lunes y durante dos semanas han previsto, bajo el nombre de «Rebelión Internacional», militantes del movimiento ecologista de desobediencia civil Extinction Rebellion (XR) llevan a cabo acciones en 60 ciudades del planeta, entre ellas Madrid, Buenos Aires, México, Río de Jaeiro y Bogotá.

XR nació a finales de 2018 en el Reino Unido por iniciativa de un grupo de activistas y académicos que se inspiraron en la estrategia de lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Propugnando la desobediencia civil, se ha extendido gracias a las redes sociales y reivindica hoy 500 grupos en 72 países.

Están respaldados por Greta Thunberg, la adolescente sueca que inspiró las protestas de escolares en defensa del medioambiente y cuyo discurso ante las Naciones Unidas en septiembre impactó al mundo. Piden que se declare la «emergencia climática» y los gobiernos fijen para 2025 el objetivo de alcanzar la neutralidad en las emisiones de gases con efecto invernadero.

Su principal forma de protesta consiste en bloquear accesos, ya sea de tráfico o a edificios, a veces encadenándose o incluso pegándose con cola al pavimento o las puertas, o simplemente mediante sentadas en las que participan cientos de «voluntarios para ser detenidos».

El lunes a las 8:00 la policía ya había procedido a 21 detenciones en Londres, informó en un breve comunicado, donde desde temprano se registraron bloqueos de tráfico cerca del Támesis y frente al ministerio de Defensa.

Los manifestantes preveían asimismo bloquear lugares claves de la ciudad como los puentes de Westminster y Lambeth, puntos centrales del movimiento de protesta que el pasado abril mantuvo la capital británica colapsada durante 11 días consecutivos de protestas que perturbaron el tráfico y que dieron lugar a más de 1.100 detenciones.

También en una gélida mañana, cientos de manifestantes se congregaron en Berlín a partir de las 4:30 en la «gran estrella», una de las principales rotondas de la ciudad, equipados con mantas y bolsas de dormir. Y en el parque entre el parlamento alemán y la sede del gobierno se instaló un «campamento climático» que durante la semana organizará grupos de trabajo y reuniones de información.

En un anticipo de las protestas, el fin de semana cientos de ecologistas ocuparon durante 17 horas un centro comercial de París, donde se produjeron momentos de tensión. Según imágenes retransmitidas en directo en redes sociales, las fuerzas de seguridad, que recurrieron a gases lacrimógenos, intentaron entrar en el edificio, bloqueado con mesas y sillas por los manifestante que al final desalojaron el lugar.

Marcando el inicio de la «Rebelión Internacional» el lunes en Australia los activistas se congregaron en las escalinatas del Parlamento en Melbourne, para una «vigilia de meditación silenciosa», antes de desfilar por las calles de la ciudad.

Múltiples eventos organizados en toda Australia, como un desfile con gente desnuda o un funeral para el planeta, reunirán esta semana a miles de personas. «Lo hemos intentado con las peticiones, el lobbying y las manifestaciones, ahora el tiempo apremia», declaró la militante australiana Jane Morton.

En Wellington, varios militantes se encadenaron a un coche rosa, lo que provocó perturbaciones en el centro de la capital neozelandesa y una treintena de detenidos.

Reconocibles por sus banderas que representan un reloj de arena en un círculo, para mostrar la urgencia para salvar el planeta, los activistas de XR citan a menudo a Gandhi o Martin Luther King, y promueven la desobediencia civil organizando acciones radicales pero sin violencia.

Rápidamente tras su creación el movimiento sedujo a personalidades como el lingüista Noam Chomsky, la altermundialista canadiense Naomi Klein o la autora ecologista india Vandana Shiva, que llamaron a la gente a unirse a ellos, así lo reseña Noticias Argentinas.