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El mercado de bonos volvió a la normalidad tras la reestructuración. Este lunes comenzaron a cotizar los títulos con modalidad en pesos y dólares. El precio de los bonos marcó caídas de hasta 1,5 por ciento. El riesgo país terminó en 1122 unidades, una suba de 14 puntos pero una merma de 1020 puntos contra la semana pasada.

El dólar financiero volvió a ser un elemento de presión en el mercado. El contado con liquidación cerró en 130,30 pesos y marcó un incremento de 3,1 por ciento. El dólar mep en contraste terminó en 123,21 pesos con una merma de 1,6 por ciento. En el mercado paralelo se registró un aumento de 1 pesos al cerrar en 132 pesos.

El tipo de cambio comercial mientras tanto mostró estabilidad gracias a las políticas de administración cambiaria. El dólar minorista cerró en 79,24 pesos y subió 8 centavos. El tipo de cambio mayorista avanzó 21 centavos hasta los 75,21 pesos. Los objetivos de la autoridad monetaria son evitar la apreciación real del tipo de cambio utilizado para las exportaciones y las importaciones pero sin generar volatilidad en la cotización.

El Banco Central pudo comprar dólares en el mercado este lunes. “La autoridad monetaria consiguió comprar unas 40 millones de dólares en medio de una mayor oferta privada”, indicó un informe de la agencia de inversiones Portfolio Personal.

“La tendencia se dio en una rueda de mayor volumen, con unos 214 millones de dólares operados. Para tener como referencia, el volumen promedio diario de agosto fue de 119 millones”, agregó el documento.

Se mencionó además que “con respecto al tipo de cambio, seguimos observando las constantes intervenciones oficiales del Central que buscan mantener el ritmo de devaluación diaria en torno a los 6/7 centavos y profundizada en el inicio de la semana. Este lunes el dólar mayorista sumó unos 21 centavos. De esta manera, acumula una suba del 1.3% en lo que va del mes”.

En las últimas semanas se potenció el debate entre los analistas de la city respecto de qué medida debe tomar el equipo económico para contener las reservas. Algunos operadores aseguraron que el desdoblamiento cambiario es la medida necesaria. Otros economistas por el contrario plantean el recorte del cupo a la compra de ahorro minorista.

Un informe de la consultora IEB de Norberto Sosa planteó que lo más probable es que el Gobierno utilice el poder de fuego conseguido en el canje de deuda para intentar reducir la brecha cambiaria a partir de la venta de bonos soberanos.

“En las próximas semanas, seremos testigos si finalmente se comienza a intervenir mediante la venta de los nuevos bonos”, aseguró. Mencionó además que el desdoblamiento no parece ser una política consistente para este momento.

“El FMI ha sido históricamente reticente a este tipo de esquemas, con lo cual entendemos que es otro argumento para pensar que sería conflictivo iniciar negociaciones con el organismo al mismo tiempo de implementar un esquema cambiario dual”, indicó. “Asignamos baja probabilidad de ocurrencia a la implementación de un esquema cambiario dual (desdoblamiento)”, agregó.

Los bonos del canje de deuda bajo ley extranjera y local cerraron la primera semana formal de cotización con curvas normalizadas, con rendimientos promedio de más de 11% y con un riesgo país que se redujo a la mitad, desde los 2.147 puntos del miércoles pasado hasta los 1.108 puntos básicos de ayer, tras la reconfiguración del índice medido por JP Morgan, que incorporó los títulos a la medición.

Los resultados eran esperables aunque no se completaron del todo las expectativas debido a que el mercado recién comenzará a cotizar en dólares la próxima semana.

De esta forma, el riesgo país de la Argentina en comparación con otros países pasó a ubicarse en niveles similares de Ecuador, aunque todavía arriba de Ghana, Ucrania, Egipto o El Salvador, e incluso en niveles superiores a los que había antes de las PASO de agosto de 2019.

Los último datos que aportó el JP Morgan, encargado de elaborar el índice Embi Plus del riesgo país, son que la Argentina subió su ponderación levemente mayor a 1,5% en el indicador de los emergentes.

Los operadores consultados por Télam indicaron que aún esperan una inyección mayor de liquidez y más correcciones de precios para la semana próxima, cuando comiencen a habilitarse las operaciones de título en dólares, ya que esta semana se realizaron íntegramente en pesos.

El riesgo país de la Argentina en comparación con otros países pasó a ubicarse en niveles similares de Ecuador, aunque todavía arriba de Ghana, Ucrania, Egipto o El Salvador
A raíz de las resoluciones 841/2020 y 843/2020 de la Comisión Nacional de Valores, las operaciones en dólares debieron cumplimentar un parking de cinco días hábiles, y ese plazo se cumple la semana próxima.

En rigor, el parking de cinco días hábiles debe ser contabilizado a partir del día de la acreditación de los bonos en la cuentas comitentes.

Por lo que, para el caso del canje local, dicha acreditación resultó ser el mismo lunes 7 de septiembre (aceptación temprana), mientras que para el canje de títulos bajo ley extranjera el día D resultó ser el miércoles, por los que habrá que esperar hasta el próximo miércoles para ver dólares en las cuentas, en este último caso.

Y en el caso de que existan tenedores que ingresen al canje local en la etapa tardía, la acreditación llegará el día de la Primavera, el 21 de septiembre.

Debido a estas restricciones, uno de los datos más llamativos fue que los bonos de ley local cotizaron a un mejor precio que los bonos de ley extranjera, cuando comúnmente ocurre los contrario.

Sobre el final de la tarde del viernes, esta curiosa relación volvía revertirse, según los cálculos de algunos operadores, y podía observarse precios levemente mayores en bonos de títulos bajo ley extranjera.

Debido a estas restricciones, uno de los datos más llamativos fue que los bonos de ley local cotizaron a un mejor precio que los bonos de ley extranjera, cuando comúnmente ocurre los contrario
En consecuencia, rendimientos promedios de 11,9% para el caso de los bonos bajo ley local, y de 11,76% bajo ley extranjera, según la firma Tavelli.

Por su parte, desde Bullmaket Broker afirmaron que «tenemos una curva de un nivel alto de rendimiento pero normal, positiva, aunque mucha panza», lo cual es sinónimo de que persiste el riesgo de mediano y largo plazo.

Mauro Mazza acotó que «estamos negociando acorde a la nueva calificación que hoy tenemos», que es «CCC más» de Standard & Poors, que elevó esta semana en un escalón la nota argentina, tras conocerse el resultado de ambos canjes de deuda.

También Fitch, otra de la calificadoras, elevó la nota del país ayer.

Mazza apunta la mirada «a los próximos movimientos del Banco Central, ya que si vende deuda para inundar de dólares la plaza, eleva el riesgo implicito de deuda argentino; estaríamos en una trampa, si el BCRA no interviene en titulos, veremos una mejora considerable», concluyó.

«El mercado local se mantiene expectante a que los nuevos bonos comiencen a operar en moneda extranjera. Recordemos que por el ‘parking’ esta semana los mismos vienen operando únicamente contra pesos», indicaron por su parte desde Portfolio Personal Inversiones (PPI).

Los nuevos bonos todavía no están acreditados pero los inversores ya están negociando «a cuenta» en el llamado «mercado gris», un indicio de lo que será el debut formal de los títulos surgidos del canje.

Pero a diferencia del miércoles, con un arranque muy tibio y pocas operaciones, el volumen empieza a aparecer.

No sólo eso sino que hoy comenzaron a operar en este mercado los bonos en dólares ley extranjera que se operan afuera. Y lo están haciendo con tasas por debajo del 11%.

Para calcular el valor de la propuesta de canje, se asumió un escenario en el que los nuevos bonos salieran a cotizar al mercado al 10% («exit yield»).

«Los bonos ley Nueva York empezaron a operar en el mercado gris y se están negociando a tasas del 11%. En el caso del Bonar 30, incluso un poco más abajo, 10,5%. Estos son bonos que operan en dólares afuera y por eso tienen un volumen mucho mayor», explica Francisco Mattig, analista de Consultatio.

Por eso, tienen un mayor peso como referencia en lo que hace al riesgo que hoy se atribuye a la Argentina. Esa tasa implica que el riesgo país, una vez que el 7 de septiembre los nuevos bonos reemplacen a los bonos canjeados, rondará los 1.100 puntos, contra los 2.100 puntos de hoy.

Christian Reos, economista jefe de Allaria Ledesma, asegura: «La curva de bonos en dólares ley Nueva York estaría dando un rendimiento de 11,5%».

Pero hay algo fundamental, agrega Reos: «La diferencia entre el precio de compra y el precio de venta es gigante. Esto indica que el volumen todavía es bajo y los precios más genuinos recién se van a ver la semana que viene».

Adrián Yarde Buller, economista jefe del Grupo SBS, también confirma: «Ya hubo algunos movimientos afuera. Los rendimientos están entre 10,75% y 11,25%».

A la par, sigue el mercado gris en la plaza doméstica con más ímpetu que el comienzo del miércoles. «La ley local está operando casi el doble que el miércoles. El Bonar 30, por ejemplo, había movido $ 18 millones y hoy, $ 45 millones. Se operan sólo en pesos», agrega Mattig.

«La diferencia de precio respecto de los que tienen jurisdicción Nueva York es de dos a tres dólares, lo que implica un spread de tasa de 60-70 puntos básicos», señala.

Esa brecha en el rendimiento es que lo suele llamarse «riesgo de jurisdicción» es indica que al percibirse los bonos ley local como más riesgosos, se exige más tasa que por los que tienen el amparo de los tribunales estadounidenses.

Comenzaron a cotizar los nuevos bonos del canje emitidos bajo ley local con pocas operaciones. Esos títulos aún no fueron emitidos -la acreditación en la cuenta de los bonistas se realizará el viernes- y por lo tanto operan con ciertas restricciones, hasta que se normalice el mercado el 4 de septiembre.

A partir de este miércoles comenzaron a cotizar los nuevos bonos del canje bajo legislación local, con muy pocas operaciones, y en un mercado que solo operó en pesos.

Anoche tanto el BYMA como el MAE habilitaron la negociación de los nuevos bonos emitidos por la República Argentina como resultado de la restauración de la sostenibilidad de la deuda pública instrumentada en títulos emitidos bajo Ley local aprobados por Ley 27.556, Decreto 676/20 y Resolución 381/20.

Es lo que se denomina en la jerga bursátil como «mercado de zona gris», o para ser más precisos «When and if», lo que significa que los títulos están habilitados a operar en el mercado ahora, bajo la condición que se liquiden cuando se emitan, lo que ocurrirá recién la semana próxima, explicó a Télam Manuel Oyhamburu, director de la Fundación Bolsa de Comercio.

En rigor, el mercado operará en su totalidad recién el próximo martes debido a que el lunes es feriado en Estados Unidos, por el Día del Trabajador.

Restricciones

Una de las limitaciones para operar con estos títulos es que los nuevo bonos están bajo la denominación «a plazo firme», con lo cual se liquidarán recién a partir del lunes.

El BYMA explicó que las operaciones que se realicen en este lapso y hasta la semana próxima a través de ese mercado, «no se encuentran garantizadas, condición que deberá quedar expresada en cada uno de los boletos que se emitan», según se precisó en un comunicado de prensa.

También se habilitó a negociar estos bonos por el sistema SENEBi, que comprende a las negociaciones bilaterales, por propia cuenta.

Otra de las restricciones es que, para operar hasta que lo bonos estén emitidos, los títulos pueden cotizar sólo en pesos -y no en dólares-, por lo que de hecho solo algunos títulos operaron este miércoles.

La primera jornada

Uno de los más negociados de la primera jornada fue el flamante AL30 (Bonos de la República Argentina en dólares estadounidenses STEP UP 2030 – Ley Argentina), el código del título ajustado por CER con vencimiento en 2030.

Los operadores consultados por Télam indicaron que el volumen de la jornada fue muy bajo y eso determinó incluso que un mismo bono pudo cotizar a un dólar diferente implícito, por la poca liquidez del mercado.

Oyhamburu sostuvo que, por ejemplo, el AL30 cotizaba esta tarde a 5.975 pesos, según la punta compradora, que da un precio en dólares de 50,21 cada 100 de valor nominal del bono y tomando un dólar MEP a $119.

Esto significa que el AL30 tiene una tasa de salida implícita de 11,3%, dijo el especialista, quien subrayó que «todo es muy cambiante por la poca liquidez».

Federico Furiase, de la consultora Eco Go, explicó en su cuenta de Twitter que el AL30 cerró este miércoles a un valor de 6000/6075 pesos, con un volumen de negocios de apenas 434.000 pesos.

Considerando este último precio y tomando como referencia un dólar MEP a $109,4 por unidad, la cotización fue de entre 50,25 y 50,88 dólares por cada lámina de 100 dólares de valor nominal con una tasa de salida del nuevo bono de entre 11,65% y 11,44%.

Los operadores consultados por Télam señalaron que se negoció solo el AL30 bajo ley local, sin que se registran operaciones el resto de los bonos nuevos que vencen en 2026, 2028, 2035, 2038 y 2041.

«Con estos precios irregulares aún es pronto para calcular una curva de rendimientos de los nuevos bonos, que por ahora marca una curva aplanada», señaló a Télam Mauro Mazza, de Buulmarket Broker.

Mazza dijo que tenía un sólo precio de las operaciones de este miércoles y que si consideraba el dólar MEP a 124 pesos, el valor del bono daba una tasa de rendimiento de salida más alta, de 13,5%.

Respecto a los títulos bajo ley internacional que empezarán a cotizar formalmente la semana próxima, en el caso de que alguna operación se haga de manera previa de acá al viernes, «serán transacciones bilaterales, OTC (over the counter, en inglés), y por lo tanto no están registradas en el mercado», explicó a Télam el especialista Santiago Lopez Alfaro.

«Se espera quizá algún movimiento entre el viernes 4 y el martes 7 de septiembre, pero siempre OTC», especuló Mazza.

Las mujeres y los jóvenes, los más afectados por la informalidad y el desempleo, son los principales beneficiarios de los casi 8,9 millones que cobran el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de 10.000 pesos.

De los que percibieron el bono, 5,4 millones -más del 60% del total– tienen entre 18 y 34 años, con mayor proporción de mujeres, según un Informe de la ANSeS, el organismo que paga esa ayuda. Y eso se explica porque la desocupación y el empleo no registrado golpean más a esos sectores de la población.

Así, a diferencia de una encuesta, el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) se destaca porque identifica, con los nombres y apellidos, DNI y otros datos familiares a 8,9 millones de personas de entre 18 y 65 años que viven con un alto grado de privaciones, precariedad y vulnerabilidad social. Y que tiene un carácter estructural, agravado por la pandemia y la cuarentena, y de mayores consecuencias hacia el futuro.

También ese registro ofrece una herramienta más que precisa para avanzar en la lucha contra la informalidad.

“A la hora de analizar la distribución de los beneficios en función del género, se observa una mayor proporción de mujeres (4,9 millones, el 55,7% del total) respecto a los hombres (3,9 millones -44,3%-)”, dice el Informe oficial. Y agrega que “esto podría ser explicado principalmente por tres fenómenos”.

Así, enumera que la desigualdad de género se siente más en los estratos más vulnerables de la población. Segundo, la modalidad de pago prioriza a la mujer en caso de existir más de un solicitante por familia. Y tercero, alrededor del 27% de los beneficios de IFE se otorgan a titulares de AUH donde la proporción de mujeres supera al 90%.

Otro dato es que más del 60% de los beneficiarios son menores de 34 años. En total suman 5.444.772, de los cuales 3.021.459 son mujeres y 2.412.313 varones.

El rango etario en donde más se concentraron los beneficios es entre los 25 y 34 años (3 millones -33,3%-), seguido por entre 18 y 24 años (2,5 millones -28,2%-), el rango etario más afectado por el desempleo.”, especifica el Informe.

Según el INDEC, en el primer trimestre de este año, el desempleo entre las mujeres menores de 29 años fue del 23,9% y entre los varones de esas edades del 18,5%.

A su vez, en “el porcentaje de IFE otorgado sobre el total poblacional de cada rango, se observa que la misma es decreciente respecto a la edad. Mientras que la cobertura entre 18 y 24 años es del 52%, entre 25 y 34 años es del 44%, entre 35 y 44 años del 28%, entre 45-54 es del 21% y en el grupo etario 55-65 años es del 14%”.

Según la situación laboral de los beneficiarios del IFE, el Informe dice que “5,6 millones (61,7%) corresponden a trabajadores/as informales o desocupados/as sin seguro por desempleo, 2,4 millones (27%) a beneficiarios/as de la AUH/AUE, 700 mil (7,8%) a monotributistas (categorías A, B o monotributo social), 180 mil (2,1%) a trabajadores/as de casas particulares, y 120 mil (1,4%) a beneficiarios/as del programa Progresar”.

El Informe señala que la mayoría de la población beneficiaria alcanzada por el IFE no tiene la posibilidad de acceder a un empleo formal como consecuencia de una problemática estructural. Para evaluar esto, se analizó la inserción laboral en relación de dependencia de las/os beneficiarias/os del IFE en el año inmediato anterior al utilizado para realizar los cruces. Y se observó que “sólo 826.195 beneficiarios/as (9,3%) tuvieron al menos un mes de trabajo en relación de dependencia formal en el período febrero 2019 a enero 2020. En promedio percibieron una remuneración de $ 13.046 durante cuatro meses”, informó El Comodorense.

El Gobierno extendió hasta el 24 de julio el plazo para que los tenedores de bonos emitidos bajo legislación extranjera acepten el programa para reestructurar unos US$ 66.300 millones.

El Gobierno y los tenedores de bonos emitidos bajo legislación extranjera reanudaron las negociaciones, empantadadas a mediados de la semana, y dispondrán de un mes más de plazo para alcanzar un acuerdo.

Tras un duro intercambio las tensiones cedieron y el Gobierno extendió hasta el 24 de julio el plazo para que los tenedores de bonos acepten el programa para reestructurar unos US$ 66.300 millones en títulos emitidos bajo legislación extranjera.

Según fuertes cercanas a las negociaciones, la intervención del presidente Alberto Fernández fue determinante para que finalmente se decidiera reabrir la puerta para un quinto round de negociaciones.

Fernández se manifestó en favor de continuar con las negociaciones: “Nos vamos a volver a levantar, vamos a encontrar un acuerdo; quiero resolver el problema de la Argentina, no de mi Gobierno», reafirmó el Presidente.

«Tenemos la confianza de encontrar un punto de acuerdo con los acreedores, pero ninguna negociación es fácil», dijo y aseguró que «hay que ser menos ansiosos y seguir trabajando».

También se había manifestado en favor de la Argentina el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los acreedores continuaran con las negociaciones.

«Esperamos que todas las partes involucradas continúen comprometidas y sigan negociando con miras a llegar a un acuerdo», expresó en la semana el vocero del organismo crediticio, Gerry Rice.

El acercamiento entre los acreedores y el Gobierno posibilitó esta quinta prórroga desde que el Ministerio de Economía presentó la propuesta inicial de reestructuración el 21 de abril.

La extensión del plazo por parte de las autoridades argentinas fue bienvenida por el Grupo Ad Hoc y el Grupo de Bonistas del Canje, que emitieron un comunicado en el que sostuvieron que están listos para buscar una resolución “de manera constructiva”.

Aunque la distancia de la oferta económica está en no más de cinco o seis dólares (cada 100 dólares de deuda nominal emitida) con la punta más dura, el mayor conflicto está en conciliar los términos legales de la propuesta, ante la negativa de parte de los tenedores.

En particular, del fondo Blackrock, que lidera las negociaciones de dos de los tres grupos más grandes de acreedores, y de uno de ellos, el Exchange Bondholder Group, que reagrupa a los bonistas del canje 2005 y 2010 que no se resignan a perder los beneficios legales que les habían otorgado en aquella oportunidad.

En los últimos días se conocieron informes de bancos de inversión y analistas financieros que estimaron que las puntas negociadoras «están muy cerca» entre la propuesta económica oficial de la de los acreedores.

Desde Morgan Stanley señalaron en un análisis titulado “Demasiado cerca para arruinarlo todo” que «con menos de ocho puntos de diferencia, no beneficiaría a ninguna de las partes romper por completo las negociaciones”.

Para el banco de inversión estadounidense, la estrategia es «consistente con la idea de que el país fijó en US$ 50 como el valor máximo que se puede ofrecer en la propuesta”, al tiempo que agregó que «una solución rápida siempre fue poco probable y es de esperar que el proceso concluirá con éxito en el tercer trimestre del año».

El Bondholder Group, entre los que se encuentran los fondos Fintech -la firma del financista mexicano David Martínez, quien jugó un rol importante en los canjes de deuda 2005 y 2010- y Gramercy, es el grupo de acreedores con la propuesta que más se acerca a la posición oficial: 51% de valor presente neto.

Por el contrario, los más duros son los que integran la propuesta conjunta de los tenedores de los canjes 2005 y 2010, los denominados EBG (Exchange Boldholder Group) y el Grupo Ad Hoc, entre los que se encuentra BlackRock y Monarch, que piden entre 54% y 56% de valor de recupero, según cálculos privados, y además quieren mantener los privilegios legales otorgados en el canje 2005 y 2010.

Por último, está el cupón “endulzante” de la oferta, que los acreedores quieren que se mida a través de la evolución del PBI y no por la evolución de las exportaciones.

Los bonos de la deuda argentina cotizaban en alza en la mañana de este martes con una suba de hasta el 1,18% mientras el mercado esperaba novedades sobre la negociación del Gobierno con los acreedores.

Según fuentes del mercado consultadas por NA, el Gobierno acercó en las últimas horas una mejora de la oferta a los bonistas para avanzar en la negociación con la que la Argentina busca reestructurar un pasivo de 66.238 millones de dólares.

El indicador Riesgo País de la Argentina, que elabora la banca estadounidense JP Morgan, sigue en los 2.765 puntos.

Ayer las acciones de las empresas argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York subieron hasta 7,1%.

 

La cartera a cargo de Martín Guzmán licitará tres tipos de Letras del Tesoro Nacional y un bono con vencimiento el 20 de septiembre de 2022.

El Ministerio de Economía realizará mañana una licitación para colocar $28.000 millones a través de tres Letras del Tesoro Nacional, a descuento a corto plazo, y un Bono Ajustado por CER al 2022, como parte de su política de financiamiento.

Para las Letras del Tesoro a Descuento (LEDES) con vencimiento el 13 de agosto el monto máximo a suscribir es de $ 8.000 millones a un precio inicial de $ 940,95., mientas que para las LEDES con finalización el 11 de septiembre, el monto máximo es de $ 11.000 millones y un precio de $918,02.

En tanto, las Letras del Tesoro ajustadas por CER (inflación) y a descuento, con vencimiento el 13 de octubre, el monto máximo a suscribir es $ 3.000 millones y el precio inicial será de $ 1.008,83.

Por su parte, los Bonos del Tesoro ajustados por CER con una tasa del 1,3% tendrán vencimiento el 20 de septiembre de 2022, y el monto máximo a suscribir es de $ 6.000 millones.

La licitación de todos los instrumentos se realizará mediante indicación de precio, el que deberá ser igual o superior a los precios mínimos anunciados. Para todos los instrumentos habrá un tramo competitivo y uno no competitivo. La recepción de ofertas comenzará a las 10.00 y culminará a las 15.00 del martes.

 

Argentina enfrenta una dura puja con acreedores privados tras presentar una oferta de reestructuración de su deuda con fuerte quita de capital e intereses y tres años de gracia, para la que espera suficientes adhesiones de manera de evitar caer en un nuevo default.

En el marco de esa negociación, el gobierno de Alberto Fernández incumplió el miércoles el vencimiento de intereses de tres bonos por unos US$ 500 millones, al valerse del período de gracia para regularizar el pago antes del 22 de mayo. Si no, caerá en default.

¿Argentina está dispuesta a evitar la moratoria?

Fernández ha manifestado la voluntad del país de pagar, pero no antes de reactivar la economía. Argentina está en recesión desde el 2018, con 35% de pobreza y más de 50% de inflación. Se prevé ua agravamiento de la crisis tras la cuarentena impuesta desde el 20 de marzo para combatir el Covid-19.

La oferta de reestructuración de deuda por US$ 66,238 millones en bonos emitidos bajo ley extranjera, oficializada el martes ante la Comisión de Valores de Nueva York, contempla una quita de 62% sobre los intereses (US$ 37,900 millones) y 5.4% sobre el capital (US$ 3,600 millones) a pagar a partir del 2023.

Los acreedores tienen hasta el 8 de mayo para adherir a la oferta de Argentina, que contará con otros 15 días para regularizar los US$ 500 millones no pagados el miércoles.

Según el economista y consultor Pablo Tigani, hubo resignación entre banqueros de Wall Street ante la propuesta argentina, mientras que los más reticentes son los fondos de inversión, algunos de los cuales ya manifestaron su rechazo a la propuesta.

«Salvo esos fondos, entre los cuales hay muchos argentinos, que tampoco está definido que no vayan a aceptar la oferta, en general la respuesta es que no les queda otra (opción) que aceptarla», dijo Tigani. Quienes no adhieran podrían litigar como sucedió en la salida del default del 2001.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, ratificó que la realizada es la única oferta posible, y Fernández sostuvo que sin capacidad de pago, Argentina “ya está en virtual default”.

Argentina prepara también un nuevo programa con el FMI, al que adeuda US$ 44,000 millones, y postergó hasta el 2021 los vencimientos de la deuda emitida en dólares bajo ley argentina por unos US$ 9,800 millones.

¿Reestructurar o ir al default?

Si la tercera economía de América Latina entra en moratoria, no tendrá más acceso a los mercados de capitales.

La reestructuración de deuda “implicará pérdidas significativas para los inversores y de ser aceptada daría al gobierno varios años de flexibilidad fiscal”, estimó Gabriel Torres, de la agencia Moody’s.

Advirtió que «dado su alto nivel de deuda, Argentina deberá desarrollar un plan fiscal económico y viable a mediano plazo para poder volver a los mercados una vez que el período de gracia para el pago de la deuda finalice».

Un documento de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) difundido el jueves señala que la oferta de Argentina a los acreedores se rige sobre principios “esenciales para asegurar que el mundo en desarrollo pueda salir del peso de una deuda insostenible, de una vez y para siempre”.

Fuente: Gestion.pe

El riesgo país argentino retrocede 12,7%, mientras que los bonos en dólares subieron hasta más de 14%. Sucedió tras la presentación de la propuesta de la reestructuración de deuda que hizo el jueves el Gobierno.

Los bonos en dólares argentinos cerraron con fuertes ganancias este viernes, en algunos casos de dos dígitos, mientras el riesgo país se desplomó más de 12%, como primera reacción a la propuesta del Gobierno nacional de reestructurar la deuda, que incluye un fuerte recorte de intereses y tres años de gracia.

El presidente Alberto Fernández presentó el jueves junto al ministro de Economía, Martín Guzmán, los términos de la oferta del canje de la deuda pública externa, que contempla un período de gracia de tres años y una quita en términos de pago de capital de 3.600 millones de dólares, con una reducción de intereses del orden del 62%.

Mientras se esperaba conocer más detalles de la estructuración de la oferta que hizo el gobierno a los bonistas extranjeros para el canje de deuda pública, los títulos argentinos se dispararon, sobre todo los del tramo largo de la curva, por lo que el riesgo país bajó unos importantes 491 puntos básicos a 3.496 unidades.

Los títulos soberanos de mayor duración lideraron las mejoras del mercado: el bono a 100 años avanzó un 13,9% y el Bonar 2037, un 12%. Asimismo, entre los más negociados, el Bonar 2024 subió hasta 6,2%; el Bonar 2020 hasta un 7,8% y Discount bajo ley argentina hasta 8,6%.

Según explicó el ministro de Economía Martín Guzmán, habrá una quita de intereses del orden del 62% que permitiría un ahorro de u$s37.900 millones, mientras que para el stock de capital se recortará 5,4% y el primer pago se realizaría en 2023.

Economistas hablaron con Ámbito y consideraron que se trata de una propuesta “agresiva” pero con margen para negociar. No se pagaría nada en 2020, 2021 y 2022, se pagaría un cupón promedio de 0,5% en 2023 y esas tasas irían creciendo hasta un nivel promedio del 2,33%.

Los detalles se conocerían este viernes cuando el Gobierno presente ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por su sigla en inglés) la oferta formal a los acreedores. Sin conocer los plazos de las nuevas emisiones no se puede calcular el valor presente de la propuesta adelantada por el ministro de Economía Martín Guzmán, coincidieron especialistas

“Da la sensación de que hubo un cambio de clima y de que existe la posibilidad de un acuerdo. Lo que no hay es mucho margen para cometer errores. Para alguien que está fuera, me parecen precios atractivos”, dijo Nicolás Chiesa, analista de Portfolio Personal Inversiones.

“Los bonos en dólares se dispararon ante apuestas tácticas tras los lineamientos presentados en la reestructuración de deuda, a la espera de los detalles de la propuesta”, dijo Gustavo Ber, economista de estudio Ber.

Acciones

El índice S&P Merval de la Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) bajó un 0,6%, a 29.883,27 unidades, aunque acumuló en la semana una suba del 6,7% medida en pesos, por efecto de la suba del dólar “contado con liqui”.