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Con velas en las manos y mucha indignación en el cuerpo, cientos de personas marcharon este martes por el centro de Beirut hasta el puerto para recordar a las al menos 171 víctimas mortales que dejó la enorme explosión que afectó al puerto y parte de la ciudad hace una semana.

Las ruinas del puerto hicieron de telón de fondo para una manifestación que recorrió las calles de la capital antes de llegar al lugar en el que hace siete días 2.750 toneladas de nitrato de amonio explotaban para generar una onda expansiva que causó heridas a más de 6.000 personas y dejo a más de 250.000 sin casa.

Por estos días, la comunidad de el Líbano atraviesa una de las peores tragedias de la historia mundial. Luego de la tremenda explosión, que devastó el puerto de Beirut y gran parte de la capital libanesa, provocando la muerte de más de 150 personas y unos 5000 heridos, debe iniciar la reconstrucción en el marco de una profunda crisis económica, política y social.

En este contexto, los representantes del Club Libanés de Buenos Aires, junto a toda la comunidad libanesa, iniciaron una campaña para solicitarle al Gobierno argentino que se sume a la ayuda humanitaria internacional para apoyar a los miles de afectados por la explosión.

“Queremos pedir el compromiso de la dirigencia política argentina para que envíen ayuda humanitaria al Líbano”, señaló el presidente del Club, Alberto Adem, en diálogo con TN.com.ar. E hizo un llamado especial a los dirigentes que tienen un vínculo familiar con aquel país. “Sabemos que hay muchos políticos de origen libanés o descendientes: tenemos gobernadores, intendentes, sindicalistas, y les pedimos a todos ellos una mano para colaborar con esta crisis humanitaria”.

Adem reconoció que autoridades cercanas al presidente Alberto Fernández, como así también funcionarios del Gobierno de la Ciudad, lo contactaron y se comprometieron a atender su pedido, pero aún no hay una confirmación oficial.

“Hay buena predisposición, pero lleva su tiempo. Entendemos que nuestro país está en plena crisis también, con esto del coronavirus, y todo se hace más lento. Por eso, esperamos que esta semana expresen de manera oficial la solidaridad por parte del Gobierno con el pueblo libanés”, sostuvo Adem.

Al mismo tiempo, comentó que desde el Club Libanés están reuniendo fondos a través de dos canales, que corresponden a instituciones que ya funcionan en el Líbano, y distribuyen la ayuda de forma directa. “Nuestros directivos, amigos, conocidos, y miembros de la comunidad en general, están ayudando a través de la Cruz Roja Libanesa (www.redcross.org.lb) y de Lebanese Solidarity (https://www.solidarity.org.lb)”, comentó Adem.

Y explicó: “Sabemos que de este modo la ayuda llega de forma rápida y efectiva. La Cruz Roja brinda primeros auxilios, atención médica de urgencia y entrega medicamentos. Mientras que, la otra institución reparte agua, comida y los elementos más indispensables”.

El director del Club también reconoció y agradeció la solidaridad del pueblo argentino en su conjunto, no solo de los descendientes de la comunidad libanes, que desde el primer momento lamentaron lo sucedido en Beirut y expresaron total respeto.

“La Ciudad de Buenos Aires iluminó el Planetario y los monumentos más importantes con los colores de la bandera libanesa. Y ese acto se replicó en varias ciudades del país, donde iluminaron los edificios públicos”, sostuvo. “Es muy difícil para mí, en este momento, poner en palabra los sentimientos”, añadió conmovido.

Hasta el momento, unas 20 naciones y organizaciones internacionales, entre los que se destacan México, Irán, Rusia, Países Bajos, España y Francia, anunciaron el envío de ayuda internacional al Líbano, ya sea con suministros médicos y sanitarios, e incluso con el envío de profesionales de la salud y expertos, que puedan evaluar las consecuencias que la explosión tuvo a nivel ambiental y en la infraestructura que no ha sido destruida.

Si bien las causas aún se investigan las causas, se estima que la explosión fue causada por un incendio que alcanzó un depósito de 2700 toneladas de nitrato de amonio llegadas al puerto de Beirut en un buque en 2013.

La falta de respuestas e impericias por parte del Gobierno del presidente Aoun provocaron masivas protestas en la tarde de este sábado, que culminaron con enfrentamientos y represiones por parte de la Policía libanesa. Miles de personas expresaron su rechazo hacia el régimen político al que responsabilizan de la grave crisis y el deterioro en que ha caído el Líbano.

Es así que, la explosión del 4 de agosto, que dejó más de 150 muertes, al menos 60 desaparecidos y miles de heridos y a entre 200.000 y 250.000 personas sin casa, se produjo en medio de una crisis económica, política y sanitaria. En tanto, es preciso recordar que el Líbano no está exento de la pandemia de coronavirus: en el país hay más de 5900 personas contagiadas, y 70 muertes.

El primer ministro libanés, Hassan Diab, propuso hoy elecciones legislativas anticipadas, luego de una intensa jornada de protestas antigubernamentales en Beirut, en las que manifestantes intentaron tomar al menos cuatro ministerios, ante la creciente indignación contra la clase política tras la catastrófica explosión que esta semana devastó parte de la capital.

Mientras miles de personas exigían la «caída del régimen» en la céntrica plaza de los Mártires, epicentro de las protestas en Beirut, el premier Hassan Diab, anunciaba en un discurso televisado que propondría la convocotaria de comicios anticipados como salida a la crisis «estructural» en el país.

«Asumimos nuestras responsabilidades y sabíamos que el país estaba en un estado de colapso político, financiero y administrativo», admitió Hassan Diab, citado por el diario L’Orient-Le Jour.

«Sin embargo, solo podremos salir de la crisis estructural en Líbano organizando elecciones legislativas anticipadas para producir una nueva clase política», agregó.

El líder del Gobierno, que formó su gabinete en enero pasado tras la renuncia en octubre de Saad Hariri por la presión de una ola de protestas antigubernamentales, dijo que enviaría la propuesta el lunes al Consejo de ministros y que estaba dispuesto a permanecer dos meses en el poder hasta lograr un acuerdo de las fuerzas políticas al respecto; algo que aún no está claro.

Aún es temprano para saber si el anuncio logrará calmar la bronca de los libaneses, hastiados por una crisis económica inédita que desembocó en octubre pasado en un movimiento de protesta contra el sistema político, considerado como corrupto e incompetente, pero que perdió fuerza con la pandemia del coronavirus.

La explosión del pasado martes, que dejó al menos 158 muertos, más de 6.000 heridos y cientos de miles de personas sin hogar, reavivó la indignación popular, que se vio reflejada hoy en las calles de la capital y hasta tuvo el respaldo de la Embajada de EEUU, que por Twitter justificó los reclamos y le recomendó a lo líderes libaneses un «cambio de rumbo» para atender las demandas y poner fin a la corrupción.

Bajo el lema «El día del juicio», miles de personas -algunas con tapabocas- gritaban al unisono «venganza hasta la caída del régimen» agitando banderas y pancartas en la plaza de los Mártires, donde también instalaron guillotinas de madera, reportó el diario Le Monde.

«No podemos más. Estamos atrapados, no podemos dejar el país, no podemos sacar nuestra plata del banco, el pueblo se está muriendo de hambre, hay más de dos millones de desempleados y por la negligencia y la corrupción Beirut fue completamente destruida», lamentó una mujer.

Entre los manifestantes, el exgeneral Sami Rammah llamaba a un levantamiento y a la persecuisón de «todos los corruptos», mientras que ciudadanos descolgaban y pisaban retratos del presidente Michel Aoun.

Durante la convocatoria hubo enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad, que lanzaron gases lacrimógenos, y algunos manifestantes, que respondieron lanzando piedras. Según denunciaron algunos periodistas en el terreno, la policía reprimió con balas reales.

Manifestantes dirigidos por militares jubilados lograron ocupar la Cancillería, a la que proclamaron «cuartel general de la Revolución», según difundieron medios locales, pero fueron desalojados tres horas más tarde por el Ejército.

La elección de esa cartera como «sede revolucionaria» se debe a que, un día antes de la trágica explosión, el canciller Nassif Hitti presentó su renuncia denunciando la falta de voluntad para implementar reformas en el Gobierno.

También intentaron tomar -e incendiaron- la sede de la Asociación de bancos, símbolo de la ira popular tras el corralito impuesto por la crisis económica.

Además, algunos manifestantes tomaron los Ministerios de Economía, Medio Ambiente y Energía -otro emblema de la mala gestión de los servicios públicos por los constantes cortes de luz-, aunque las fuerzas de seguridad recuperaron su control, según el canal de noticias MTV.

Con la caída de la noche, refuerzos militares patrullaban las calles del centro de la ciudad y la despejaban de manifestantes.

Según el último reporte publicado por la Cruz Roja libanesa en Twitter, 175 personas fueron atendidas por heridas en la protesta, mientras que 63 fueron trasladadas a hospitales.

Un policía murió «al ayudar a personas atrapadas en el hotel Le Gray» tras ser «agredido por un grupo de manifestantes que propiciaron su caída y su muerte», tuiteó la policía libanesa .

La explosión en el puerto de Beirut profundizó aún más la crisis económica y social que atraviesa el país.

El Ministerio de Salud libanés elevó hoy a 158 la cifra de muertos y a 6.000 la de heridos como consecuencia de la explosión el pasado martes de casi 3.000 toneladas de nitrato de amonio en el puerto de Beirut.

Además, según la oficina de prensa del departamento, veintiuna personas siguen desaparecidas.

Una fuente del ministerio había señalado poco antes este sábado que tenían constancia de sesenta desaparecidos, pero indicó que se seguían revisando las cifras.

De acuerdo con datos difundido el viernes por la cartera de Salud, alrededor de 120 de los heridos están en situación grave y un 20 % de los lesionados han tenido que ser hospitalizados.

El martes un incendió originado por causas que aún se investigan en un almacén del puerto de la capital donde se guardaban casi 3.000 toneladas de nitrato de amonio provocó una enorme explosión y una onda expansiva que alcanzó a viviendas a más de 5 kilómetros de distancia.

Decenas de miles de personas se han quedado sin casa y muchas de ellas están recibiendo ayuda de organizaciones internacionales que han levantado carpas en la zona afectada.

El director general de Aduanas ha sido detenido y el director del puerto permanece en arresto domicilio, al igual que al menos otras quince personas, mientras continúa la investigación para determinar las causas del siniestro.

El presidente libanés, Michel Aoun, indicó el viernes que no se descarta ninguna hipótesis para explicar la explosión que generó la cadena de acontecimientos y que se ha de determinar si se debió a una negligencia o a una intervención externa, un misil «o cualquier otro acto».

El principal granero del Líbano en el puerto de Beirut quedó destruido por la explosión de ayer, dejando al país con reservas de cereales para menos de un mes, aunque con suficiente harina de trigo para evitar una crisis alimentaria, dijo el miércoles el ministro de Economía.

Raoul Nehme dijo a Reuters que tras la devastadora explosión de ayer el Líbano necesitaba reservas por al menos tres meses para garantizar la seguridad alimentaria y estaba buscando espacios de almacenamiento en otras áreas.

Se trató de la explosión más poderosa en asolar Beirut en años, una ciudad marcada por una guerra civil hace tres décadas y que sufre por la crisis económica en medio de la emergencia por la pandemia de coronavirus. Al menos 100 personas murieron y al menos 4000 resultaron heridas.

«No hay crisis de pan ni de harina», dijo el ministro. «Tenemos suficientes inventarios y embarcaciones que vienen en camino para cubrir las necesidades del Líbano en el largo plazo».

Pero el ministro dijo que los almacenes restantes del Líbano contenían «reservas para un poco menos de un mes». El granero que fue destruido por el estallido contenía 15.000 toneladas de granos, por debajo de su capacidad oficial de 120.000 toneladas.

Siguen apareciendo los videos del desastre que generó la explosión en la capital del Líbano, Beirut. El terrible accidente, que se cobró la vida de muchas personas, también generó un verdadero estallido social.

En este contexto, y segundos antes del estruendo final, una novia estaba grabando su video de backstage de su casamiento.

La joven estaba mostrando su exquisito vestido de diseñador al camarógrafo identificado como Mahmoud Nakib, cuando un ruido ensordecedor, proveniente del puerto de Beirut, la obligó a abandonar el espacio público.

De un momento a otro, la novia se vio sorprendida por el estruendo y el ruido de la explosión. La gente que estaba con ella, la agarró de un brazo y la llevó a resguardarse, ya que se asustaron. De inmediato, las alarmas de los locales comenzaron a sonar, y todos quedaron atemorizados. El clima cambió por completo, y las nubes tomaron un color naranja muy tenebroso.

Varios medios de comunicación, se hicieron eco de la noticia. Según The Guardian, este instante de tensión, comenzó con un plano de la novia luciendo su vestido de boda en una calle de la capital libanesa. A los pocos segundos, se escucha un ruido ensordecedor y se ve cómo la onda expansiva de la explosión sacude a la mujer.

Por su parte, Mahmoud Nakib aprovechó el panorama desolador que dejó el escenario de terror teñido por la explosión, y recopiló imágenes de lo que sucedido luego de que la novia fuese rescatada de ese accidente.

Mostró como la calle se cubría de humo y polvo, y algunas personas que se escondían en los lugares más inhóspitos de ese espacio público.

Una pareja se casaba este martes y salieron a hacer una sesión de fotos justo antes de la explosión. El momento de la tragedia quedó grabado por el fotógrafo, Mahmoud Nakib.

😱🔴💥 #INESPERADO || UNA NOVIA POSA PARA UNA SESIÓN FOTOGRÁFICA EN EL MOMENTO DE LA EXPLOSIÓN EN #BEIRUT, LÍBANO 👰🏽🇱🇧 🎥 Mahmoud Nakib/vía REUTERS#CholilaOnline

Publicado por Cholila Online Portal de Noticias Digital en Miércoles, 5 de agosto de 2020

Las conclusiones preliminares de las autoridades libanesas sitúan en el origen de la enorme explosión que hoy costó la vida a varias decenas de personas y dejó más de 3700 heridos en Beirut , en las c erca de 2700 toneladas de nitrato de amonio que estaban almacenadas en una bodega del puerto de la capital desde 2014, reportó el medio local LBCI.

El nitrato de amonio, también llamado nitrato amónico es una sal, formada por iones de nitrato y de amonio. Este compuesto se utiliza en explosivos militares tales como bombas y como componente de amatol (explosivo formado por este nitrato y TNT), aunque mayormente es conocido como fertilizante, ya que tiene un alto contenido en nitrógeno.

Si se inhala el nitrato de amonio puede causar tos, dolor de cabeza y dolor de garganta. Si se consume puede provocar dolor abdominal, labios y uñas azuladas, piel azulada, convulsiones, diarrea, vértigo, vómitos y debilidad. Si entra en contacto con la piel causará irritación, al igual que si entra en contacto con los ojos.

Otros peligros de este compuesto son taquicardia, enfermedad cerebrovascular y hasta pérdida de la vista.

Debido a que el estallido fue en el puerto de Beirut, el nitrato de amonio es también un grave riesgo para la vida marina.

A lo largo de la historia hubo varias explosiones de nitrato de amonio que causaron muchas víctimas. La última había sido el 12 de agosto de 2015 en el puerto de Tianjin, China . La nitrocelulosa almacenada en un almacén de mercancías peligrosas se quemó espontáneamente después de calentarse demasiado y secarse, lo que provocó un incendio que 40 minutos más tarde provocó la detonación de aproximadamente 800 toneladas de nitrato de amonio almacenado cerca de la nitrocelulosa. Murieron 110 trabajadores y 55 residentes, y desaparecieron 8 personas, además hubo 798 heridas.

La explosión de nitrato de amonio más letal fue el 21 de septiembre de 1921, en la planta de BASF Oppau, Alemania, que provocó 561 muertes.

La Cancillería informó hoy que el edificio donde se encuentra la Embajada argentina en Beirut fue «gravemente dañado» en su interior, a raíz de las explosiones ocurridas en el puerto de esa ciudad, pero no se reportaron heridos ni muertos.

«La Cancillería informa que el edificio donde se encuentra la Embajada argentina en la República Libanesa ha sido dañado gravemente en su interior debido a las explosiones ocurridas en el puerto de Beirut, aunque no se registraron por el momento heridos ni víctimas fatales entre el personal de nuestra representación, el cual se encuentra abocado a las tareas consulares de emergencia», aseguró el Palacio San Martín, en un comunicado.

El edifico donde tiene sede la Embajada argentina en Beirut se encuentra ubicado a unas 20 cuadras de la zona portuaria, donde dos fuertes explosiones sacudieron y destrozaron hoy parte de la capital libanesa y provocaron al menos 50 muertos y 2.750 heridos, según informó Gobierno de ese país.

En tanto, desde la representación diplomática argentina, que encabeza el embajador, Mauricio Alice, informaron que «por el momento tampoco hay heridos y víctimas fatales de las explosiones en la comunidad argentina de la capital libanesa».

Líbano sufrió otro golpe contundente a su ya deteriorada situación socioeconómica, con dos explosiones en la zona portuaria de Beirut que dejaron al menos 73 muertos y miles de heridos, hospitales destruidos o desbordados e impactantes imágenes que dieron la vuelta al mundo apenas ocurridos los hechos.

Aunque no existían precisiones sobre las causas de inicio de las explosiones, las especulaciones iban desde la explosión en un barco que transportaba fuegos artificiales hasta el estallido de un depósito que guardaba toneladas de nitrato de amonio, la hipótesis que hacia el final del día parecía más firme.

Entre los cientos de edificios afectados en la zona se encuentra la embajada argentina, ubicada a unas 20 cuadras del puerto, que, según la Cancillería, fue seriamente dañada en su interior, sin que se registraran heridos.

A un primer reporte que daba cuenta de 27 muertos le siguió otro que subió la cifra a 50 y luego uno más que ubicó a las víctimas fatales en 73, mientras se registraron más de 3.000 heridos.

Aunque el presidente Michel Aoun convocó de inmediato a una “reunión urgente” del Consejo Superior de Defensa para analizar las posibles causas del hecho, el primer ministro Hassan Diab fue tajante al advertir que los responsables “deberán rendir cuentas”.

“Aquello que sucedió hoy no pasará sin consecuencias –dijo Diab en un mensaje televisivo-. Los responsables de esta catástrofe pagarán el precio”.

El Consejo de la Defensa declaró a la capital como “zona de desastre” y la destrucción total o parcial de los hospitales cercanos obligaba a trasladar a los heridos a otras ciudades.

El presidente Aoun escribió en la red Twitter que era “inaceptable” que hubiera 2.750 toneladas de nitrato de amonio almacenadas de forma insegura.

Mientras el Ejecutivo anunciaba para mañana un día de luto en todo el país, el gobernador de Beirut, Marwan Abboud, comparó la situación de daños y víctimas con Hiroshima, una de las dos ciudades japonesas a las que Estados Unidos atacó con bombas nucleares al final de la Segunda Guerra Mundial.