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China permitirá desde mañana la llegada de vuelos internacionales directos a Beijing por primera vez desde el pasado 23 de marzo, informó hoy la Administración de Aviación Civil del país asiático (CAAC), al cumplir el país 17 días sin contagios locales de coronavirus.

Según un comunicado publicado en la página web del organismo, a partir de mañana se retomarán nueve rutas provenientes de ocho países que China considera más seguros por estar registrando menos casos de Covid-19.

Los países incluidos son Tailandia, Pakistán, Canadá, Grecia, Dinamarca, Austria, Suiza y Camboya. Desde el 23 de marzo, la CAAC ordenó el desvío de más de 500 vuelos con destino Beijing, obligándolos a efectuar una escala en otras ciudades del país en las que las autoridades sanitarias sometían a los pasajeros a controles sanitarios o cuarentenas de 14 días antes de permitirles continuar el viaje hasta la capital.

La institución advirtió que tomará “medidas más estrictas de prevención y control” para los vuelos que lleguen directamente a Beijing, limitando el número de pasajeros por vuelo así como el de personas que puedan pasar por el Aeropuerto Internacional de Beijing-Capital cada día, informó la agencia de noticias EFE.

En caso de que se detecten más de tres positivos de coronavirus en uno de estos vuelos, la ruta en cuestión volverá a ser desviada a la ciudad en la que había efectuado las citadas “escalas sanitarias” en estos últimos meses.

La CAAC indicó que seguirá evaluando la situación internacional de la pandemia y la demanda de los pasajeros para volar a China para “llevar a cabo gestiones para que otras rutas internacionales de pasajeros que han sido desviados a otras ciudades puedan retomar sus vuelos directos a Beijing”.

Desde marzo, cuando China prácticamente cerró sus fronteras al exterior por la evolución global de la Covid-19, su Aviación Civil adoptó una política por la que solo se permitía a cada aerolínea operar una única ruta a la semana desde cada país.

En las últimas semanas, el organismo rector del espacio aéreo chino empezó a permitir más vuelos semanales en algunas rutas a las aerolíneas entre cuyos pasajeros no se detectan casos de coronavirus, aunque también penalizó reduciendo e incluso anulando las frecuencias en algunas rutas en las que sí han volado infectados.

La noticia se conoce el día en que las autoridades sanitarias del país anunciaron ocho casos positivos de coronavirus, todos ellos de viajeros provenientes del extranjero, con lo que China cumple 17 días sin contagios de transmisión comunitaria.

Las autoridades no anunciaron nuevos fallecimientos por la Covid-19, por lo que la cifra se mantuvo en 4.634, sobre un total de 85.066 infectados desde que el virus fue detectado por primera vez a nivel mundial en la ciudad central china de Wuhan, a fines de 2019.

La médica y virologa china, Li-Meng Yan, huyó a Estados Unidos luego de recibir varias amenazas tras afirmar que «en diciembre ya se conocía la enorme capacidad de contagio del coronavirus».

En una entrevista concedida a una cadena de noticias norteamericana, la doctora contó que si no salía de su país, sabía que «podría ser encarcelada o terminar desaparecida». Y agregó ademas que cree que «el gobierno chino sabía sobre el virus mucho antes de darlo a conocer».

Según explicó, sus jefes también ignoraron la investigación que ella estaba haciendo al inicio de la pandemia, la cual cree que podría haber salvado muchas vidas. Además, dijo que «tenían la obligación» de decirle al mundo lo que ocurría pero no lo hicieron, dado el estatus del laboratorio como referencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) especializado en virus de la influenza y pandemias.

«La razón por la que vine a los Estados Unidos es porque entrego el mensaje de la verdad del Covid-19», le dijo a la cadena de noticias norteamericana, dado que si ella intentaba contar su historia en China, iba a ser «desaparecida y asesinada», así lo determinó la virologa china especialista ademas en inmunología.

El principio del conflicto entre las medidas adoptadas por China y la viróloga comenzaron cuando advirtió al gobierno de la letalidad y peligrosidad del coronavirus: «Sé cómo lo ocultaron». Desde entonces, fue silenciada y presionada por el régimen Chino.

Da como ejemplo que el 31 de diciembre pasado un compañero le advirtió que el virus se propagaba persona a persona, casi tres meses antes de que se declare como pandemia. El 9 de enero la OMS emitió una declaración donde negó este tipo de transmisión.

Yan, también apunta a que la información que se trataba del virus fue conocida por China y la OMS «mucho antes» de que se dieran las alertas internacionales.

El rebrote del coronavirus aparecido la segunda semana de junio en China en un mercado mayorista de alimentación de Beijing ya se encuentra en su etapa final, gracias a las medidas implementadas, entre ellas un plan de pruebas masivas, señalaron autoridades sanitarias chinas.

El último parte oficial de la Comisión Nacional de Sanidad señaló que de los 22 casos de Covid-19 registrados ayer en China, 13 se produjeron por transmisión local y corresponden al rebrote de Beijing, por el que ya hay más de 200 infectados.

Hasta el lunes, 2,34 de los 20 millones de residentes de la capital china se han sometido a un plan masivo de test, lo que supone más de un 10% de la población de la ciudad, donde ya se han establecido 480 puntos donde recoger las muestras.

El subdirector del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, Feng Zijian, indicó hoy que si se analizan «la curva de incidencia, la composición y la procedencia de los casos», se puede colegir que los contagios entre las personas expuestas al mercado de Xinfadi están llegando a su «etapa final».

Feng, citado por el portal privado de noticias Caixin, matizó que todavía se seguirán registrando algunos casos debidos a que contagiados con exposición directa al mercado han llevado el virus a sus comunidades, sin bien precisó que en estos casos «el nivel de transmisión es muy bajo».

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«Se pudo controlar el brote debido a que se detectó muy pronto y a que las medidas de control tuvieron un resultado positivo, por lo que su propagación comunitaria fue controlada de manera efectiva», celebró.

Más de 100.000 trabajadores de servicios de reparto a domicilio en la capital china se sometieron estos días a pruebas del coronavirus, ante los temores de que, debido a que su trabajo les lleva de un punto a otro de la ciudad y están en contacto con multitud de personas a lo largo de una sola jornada, puedan convertirse en vectores de expansión del virus.

La prensa china se hizo eco hoy del contagio confirmado de un repartidor de la plataforma Ele.me, centrada en comida a domicilio, que había efectuado unas 50 entregas de media durante los últimos días.

Pese al optimismo de las autoridades, el inesperado rebrote en Beijing trajo consecuencias para las operaciones de diversas sectores, entre ellos el inmobiliario.

La semana del 15 al 21 de junio el volumen de alquileres gestionados por la plataforma Lianjia -una de las principales del país- cayó más de un tercio con respecto a la semana anterior, lo que también trajo aparejado un desplome de los precios en torno a un 15%, señaló Télam.

Este sábado comenzaron a llegar trenes y se reactivó el metro. Pero todavía hay fuertes controles a los que llegan. Ahora Beijing lucha contra los “casos importados”.

La ciudad china de Wuhan, la cuna de la pandemia del nuevo coronavirus,​ se abría progresivamente al mundo este sábado tras dos meses de aislamiento casi total, en un tímido proceso de vuelta a cierta normalidad, aunque todavía con fuertes controles a los recién llegados. Mientras las cifras oficiales muestran que la propagación de la enfermedad se ha logrado limitar hasta números muy inferiores a lo que ahora se ve en otros países.

De manera muy simbólica, el primer tren de pasajeros autorizado desde el inicio del confinamiento se detuvo poco después de medianoche en la estación de Wuhan. La imagen se divulgó en todos los medios locales.

A bordo iban decenas de habitantes bloqueados en el exterior de la ciudad desde finales de enero, cuando las autoridades decretaron una cuarentena para intentar frenar la epidemia de coronavirus.

Pero los viajeros que terminan su recorrido en Wuhan deben contar con una serie de documentos que acrediten su buena salud, y son cuidadosamente escrutados por personal vestido con atuendos de protección integral.

«Mi hija y yo estábamos emocionadas cuando el tren se acercó» a Wuhan, sonríe una mujer de 36 años, que prefirió no dar su nombre. Debido al confinamiento, no veía a su marido desde hacía diez semanas. Una eternidad para su hija. Al verlo, «corrió hacia su padre y yo no pude evitar llorar», relata la mujer a la AFP.

Cientos de pasajeros esperan para abordar un tren Shanghai, China, muchos de ellos con destino a Wuhan, que este sábado volvió a abrir su estación ferroviaria. /AFP

Hasta ahora, nadie podía ingresar en la ciudad, salvo personal médico y trabajadores encargados de suministrar bienes de primera necesidad. Pero desde el miércoles las autoridades están levantando progresivamente las restricciones.

El metro de la capital de la provincia de Hubei también retomó las operaciones y la ciudad comienza a recordar lejanamente a la animada urbe de 11 millones de habitantes de antes del 23 de enero, cuando el gobierno impuso una cuarentena para controlar el brote que surgió en diciembre y se prevé que concluya el próximo 8 de abril.

«Fui al supermercado esta mañana. La fila era muy larga y había mucha gente en la calle», relata a EFE un residente de Wuhan que pide el anonimato. «Todo el mundo llevaba mascarillas y mantenía metros de distancia entre una y otra persona. ¡Pero mucho mejor ahora, en cualquier caso! Estoy muy contento», agregó.

Pasajeros en fila para salir de la Estación del Ferrocarril de Wuhan, en la provincia de Hubei, en el centro de China, este sábado. /XINHUA

A partir del domingo, además, volverán a operar los vuelos desde y hacia Hubei, aunque no en Wuhan, que deberá esperar hasta el 8 de abril para autorizar salidas de la urbe, y habrá de aguardar más aún antes de retomar los vuelos internacionales y los que la conectan con la capital china.

Los primeros casos de coronavirus aparecieron en diciembre en Wuhan. Y la ciudad paga un duro precio por esta epidemia, con más de 50.000 personas contaminadas y más muertos que cualquier otra ciudad en China. Un total de 2.538 decesos, según las cifras oficiales.

El sábado, otras tres muertes fueron anunciadas por las autoridades sanitarias, pero los trágicos balances se han reducido de forma espectacular en las últimas semanas.

El viernes, un responsable local indicó que Wuhan es considerada ahora como una zona de «bajo riesgo».

Casos importados

Mientras, el gobierno chino ha puesto en marcha en los últimos días una serie de medidas dirigidas a limitar los nuevos casos de contagiados del Covid -19 procedentes de otros focos de la enfermedad en el mundo, que Beijing denomina «importados».

Por segundo día consecutivo, China registró este viernes 54 nuevos casos de este tipo, 17 de ellos en Shanghái, el mismo número que el jueves.

Las calles de Wuhan siguen semidesiertas y los habitantes usan trajes para protegerse de la pandemia./ REUTERS

A la vista de estas cifras, en un momento en el que las autoridades sanitarias aseguran que apenas hay un par de contagios locales a la semana en todo el país y atemorizados por un posible repunte a raíz de estos casos «importados», Shanghái ha seguido la estela de la capital china: desde este sábado, todo viajero procedente del extranjero deberá someterse a una cuarentena en lugares designados por el gobierno local.

Es este un paso que ya había dado Beijing días atrás, y comenzó a aplicar en la medianoche del viernes el veto temporal de acceso al país asiático para ciudadanos extranjeros.

Menos pacientes graves

En trayectoria inversa, es decir, descendente, los casos de contagios «activos» en China que, según el parte divulgado este sábado por la Comisión Nacional de Sanidad, suman 3.128, de los cuales 921 están graves, la primera vez que esta estadística se sitúa por debajo del millar desde enero.

El total de infectados diagnosticados en China desde el inicio de la pandemia es de 81.394, entre los que han muerto 3.295 personas y se ha dado de alta a 74.971 personas tras haber superado con éxito la enfermedad.

El país también certificó 3 muertes, todas ellas acontecidas en Wuhan.

Máquinas paradas, cielos más limpios

Y aunque la pandemia ha paralizado a China de manera momentánea y son varios los indicadores económicos que empiezan a mostrar un claro frenazo, las consecuencias para el medio ambiente son alentadoras.

Los datos publicados este sábado por el Ministerio de Ecología revelaron que en las 337 ciudades chinas a las que se realiza seguimiento de la calidad del aire, el número de días con buena calidad fue de 78,3

En la región de Beijing-Tianjin-Hebei, por ejemplo, la densidad media de las partículas contaminantes PM2,5 cayó un 15,7 % interanual en los dos primeros meses del año, mientras que el porcentaje de días de buena calidad del aire aumentó 11,6 puntos porcentuales hasta suponer el 47,3 % de los días del citado periodo, informó El Clarin.

Mientras Beijing amenaza a Estados Unidos con la posibilidad de una prohibición de exportación de tierras raras en medio de las crecientes tensiones comerciales, los medios estatales chinos enviaron una siniestra advertencia a Washington: “No digan que no les advertimos”.

The People’s Daily, el periódico del gobernante Partido Comunista, usó la dura frase en un comentario el miércoles, en el que decía que China nunca “aceptaría” la supresión del desarrollo chino por parte de Estados Unidos.

El 15 de mayo, la administración de Trump firmó una orden que potencialmente prohibió a las principales empresas chinas, como el gigante de la tecnología Huawei, comprar componentes vitales como chips de computadora de EE. UU.

Muchos de esos chips están hechos con tierras raras, de las cuales China es un importante exportador.

“En la actualidad, Estados Unidos sobreestima completamente su capacidad para controlar la cadena de suministro global y se abofeteará a sí mismo cuando supere su feliz e ignorante autocomplacencia”, dijo el comentario publicado bajo el seudónimo de Wuyuehe. “No digan que no les advertimos”.

La frase, en el pasado, ha sido reservada por los medios de comunicación estatales chinos para tiempos de graves conflictos.

The People’s Daily la utilizó en 1962 antes de entrar en conflicto armado con la India y nuevamente en 1978 antes de la invasión de Vietnam. Aunque recientemente ha aparecido en varios comentarios del diario sobre temas que van desde Taiwán hasta la guerra comercial.

Guerra de palabras

El 10 de mayo, EE. UU. aumentó los aranceles para las importaciones chinas sobre productos por 200 mil millones de dólares del 10% al 25%, luego de que las conversaciones entre los dos países se rompieran hace menos de una semana.

Las negociaciones ahora se han estancado y cada bando culpa al otro por los recientes contratiempos. Hablando en Japón el lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que “no estaba listo” para hacer un trato.

Estados Unidos importa mucho más de China de lo que China importa de EE.UU., una de las razones de la guerra comercial. A medida que China se queda sin importaciones estadounidenses a las que aplicar aranceles, ha recurrido a sus exportaciones de tierras raras como un nuevo campo de batalla potencial.

China representó el 80% de todas las importaciones de tierras raras realizadas por EE. UU. entre 2014 y 2017, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, y se encuentra entre los pocos artículos no afectados por los aranceles estadounidenses.

En declaraciones publicadas en su sitio web el miércoles, un representante de la poderosa Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China insinuó una vez más la posibilidad de actuar en relación con las tierras raras.

“Lo que puedo decirles es que si alguien quiere usar productos hechos de las exportaciones de tierras raras de China para contener el desarrollo de China, la gente de Ganzhou y de toda China no estará feliz”, dijo el funcionario, refiriéndose a una ciudad en la provincia de Jiangxi.

El 20 de mayo, el presidente de China, Xi Jinping, visitó una fábrica de tierras raras en la provincia de Jiangxi, un toque personal inusual que muchos analistas y medios estatales vieron como un mensaje claro para Washington.

“¿Se convertirán las tierras raras en un arma de control contra la supresión injustificada de China (por parte de Estados Unidos)? La respuesta no es misteriosa”, dijo el comentario de The People’s Daily. “De hecho, los productos electrónicos, el equipo militar y muchos otros productos fabricados en EE. UU. dependen en gran medida de los recursos de tierras raras de China”

Un editorial publicado el miércoles en el tabloide estatal Global Times indicaba en su titular:” EE. UU. lamentará haber forzado la mano de China en tierras raras”.

Pero si bien las tierras raras podrían ser un potencial dolor para Washington, puede que no sean la ventaja que algunos en China piensan.

Eugene Gholz, quien ha asesorado al gobierno de Estados Unidos sobre tierras raras, escribió en un informe para el Consejo de Relaciones Exteriores que la ventaja de China sobre el mercado de tierras raras alcanzó su punto máximo en 2010, e incluso entonces fue difícil de explotar a favor de Beijing.

Además, Estados Unidos también mantiene reservas de muchos materiales clave de tierras raras, no solo los utilizados en la industria de defensa.

CNN