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El doctor Roger Payne, inició el Programa de Investigación Ballena Franca Austral hace exactamente 50 años cuando descubrió que podía identificar a los individuos de esta especie a partir del patrón de callosidades que tienen sobre su cabeza.

Desde entonces, Vicky Rowntree ha fotoidentificado a la mayoría de las ballenas francas de esta población, lo que significa algo así como tener el DNI de las ballenas francas que visitan las costas de Argentina.

Fue en el inicio de este programa, en 1973, cuando Payne identificó a una hembra adulta, la Ballena 71. Gracias a la continuidad anual de los relevamientos aéreos de foto-identificación, pudieron registrarla con crías en seis diferentes años. Espuma y Paciencia son bisnietos de esta ballena, nietos de Antonia e hijos de Docksider; y pertenecen a la cuarta generación conocida de esta familia.

“Conocer cinco generaciones de esta familia nos ha permitido aprender sobre los hábitos reproductivos de las ballenas francas en las costas de Península Valdés y mejorar nuestro entendimiento acerca de la biología de esta especie. A través de los relevamientos aéreos fotográficos iniciados en 1971, pudimos identificar a la ballena 71 que ya era adulta y registrarla con crías en seis diferentes años”, aseguraron desde el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB).

Este sábado por la mañana se pudo observar en Puerto Madryn la aparición sorprendente de ballenas en la zona de Las Canteras, en Puerto Madryn. Estas especies, habituales en la provincia, son conocidas con el nombre de Ballena Franca Austral.

El sorprendente video fue capturado por Juan Carlos Lobos, quien lo compartió en su cuenta de Instagram, donde detalló: «Llegamos 3 horas antes de la pleamar. Observen con atención como mamá hace la plancha para descansar del amamantamiento. Al rotar su cuerpo se visualizan la boca y sus barbas filtradoras. En un momento, su bebe la estimula con un golpe seco en la espalda para que gire y pueda exponer sus glándulas mamarias, forma de continuar con la lactancia».

🎥🐳😱 AVISTAJE DE BALLENAS: #SORPRENDENTE VIDEO DE UNA MADRE JUNTO A SU HIJO EN PLENA LACTANCIAEste sábado por la mañana…

Publicado por Cholila Online Portal de Noticias Digital en Domingo, 9 de agosto de 2020

«Las crías no tienen labios, por lo tanto no pueden succionar. Sus madres eyectan la leche, que debido a su alto contenido en grasas y proteínas no se emulsiona en el agua. Su bebe produce un efecto de succión con la lengua y el paladar, filtra a través de sus barbas y así puede alimentarse. Una leche 10 veces más nutritiva que la leche de una vaca», sentenció Lobos en su posteo.

La ballena franca austral fue declarada Monumento Natural Nacional en 1984, siendo uno de los mamíferos más grandes de todo el mundo: un macho promedio mide unos 15 metros de largo y pesa alrededor de 50 toneladas.

Dentro de la temporada, la cual se desarrolla entre los meses de mayo a diciembre, generalmente entre septiembre y noviembre es cuando más ejemplares se hacen visibles y posibilitan su avistaje.

Junto a los prestadores, el Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas de la Provincia está definiendo las condiciones seguras para que los visitantes disfruten la experiencia cuando se reactive el turismo. En Chubut, cada actividad tendrá su protocolo específico.

Esto lo informó el Ministerio de Turismo tras una serie de encuentros virtuales con prestadores del sector con el fin de avanzar en la definición del protocolo a implementar para el avistaje de ballenas.

Puntualmente se traba en las pautas de prevención para realizar la actividad, embarcando desde Puerto Pirámides. El Ministerio ha reunido con los seis prestadores del servicio, los cuales se organizan para ofrecer la actividad a los visitantes una vez que se reactive el turismo en Chubut.

De esta forma, desde la Cartera de Turismo se remarcó que se trabaja con el sector privado en un “protocolo general” y en “protocolos sanitarios específicos” para cada actividad turística.

El objetivo es ofrecer la mayor confianza a los turistas y afianzar a Chubut como destino seguro.

En este sentido, y referido al avistaje de ballenas, la subsecretaria, Natalia Leske; mantuvo una videoconferencia con los prestadores para recibir sus comentarios sobre un borrador de protocolo que está trabajando el Ministerio.

En la reunión se intercambiaron ideas, recomendaciones a tener en cuenta y se aportaron sugerencias y alternativas en diferentes medidas preventivas.

El borrador también fue enviado a la Municipalidad de Pirámides y a Prefectura, sectores con los cuales se busca consensuar el protocolo específico.

Finalmente, se dio a conocer que el Ministerio provincial de Turismo participa de la elaboración de los protocolos nacionales para el sector, dentro del Consejo Federal de Turismo.

Al respecto, el próximo viernes 26 habrá una mesa de trabajo de “Turismo Aventura”, en la cual se abordarán actividades como excursiones lacustres, turismo de naturaleza, parques temáticos, rafting, kayak, buceo, senderismo y cabalgatas.

En tanto, en las 17 Áreas Naturales Protegidas de Chubut habrá indicaciones especiales, tanto para el cuerpo de guardafaunas como para visitantes y científicos que tienen actividad en las áreas.

De acuerdo a un estudio del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), al menos 124 ballenas que fueron fotografiadas en el área de Península Valdés, también fueron identificadas frente a las costas de Brasil.

Más de un centenar de ballenas francas registradas en Brasil llegan hasta Península Valdés para tener sus crías, según una reciente investigación del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) que concluye que ambos grupos integran una gran población de la costa este de Sudamérica.

De acuerdo al estudio, al menos 124 ballenas que fueron fotografiadas en el área de Península Valdés, sobre el noreste del Chubut, también fueron identificadas frente a las costas de Brasil.

«El análisis de ambos catálogos fotográficos realizado muestra que el 14 por ciento de las ballenas conocidas de Brasil también visitan las aguas de Península Valdés en Argentina para tener sus crías», indica el informe publicado en la página oficial del ICB, lo que «evidencia que todas las ballenas francas de la costa este de Sudamérica integran una gran población».

El trabajo fue presentado ante la «Comisión Ballenera Internacional» y es el resultado de una investigación conjunta entre el «Instituto de Conservación de Ballenas», «Ocean Alliance» e «Instituto Australis» a partir de una comparación de catálogos de ballenas francas fotografiadas en Península Valdés y el sur de Brasil.

«Los resultados fueron sorprendentes: encontraron 124 coincidencias de individuos registrados en ambos sitios, incluyendo el reavistaje de Troff, una emblemática ballena conocida desde 1970″ indica el parte informativo.

La población de ballena franca austral de la costa Atlántica de Sudamérica ocupa dos áreas de cría principales en Argentina y Brasil, y una tercera en Uruguay.

La evidencia fotográfica muestra que las ballenas pueden recorrer con relativa facilidad los 2.100 km que separan a una zona costera de la otra, un dato que se sospechaba pero del que todavía no existía evidencia concreta.

Las investigadoras Victoria Rowntree de Ocean Alliance, Florencia Vilches del ICB y Karina Groch del Instituto Australis (Brasil) buscaron en el catálogo de Península Valdés los 896 individuos identificados en el sur Brasil hasta 2017 y encontraron coincidencias en 124 individuos.

Según el detalle «64 ballenas fueron identificadas primero en Argentina y luego en Brasil, 37 fueron el caso inverso, conocidas primero en Brasil y luego registradas en Argentina y otras alternaron ambas áreas de cría en distintos años, incluyendo el interesante caso de una ballena registrada en Argentina-Brasil-Argentina-Brasil-Argentina».

«Por eso es importante que se coordinen estrategias internacionales para proteger las ballenas en todo su hábitat» proponen los investigadores.

Pero la investigación también arrojó otro dato: la reaparición de «Troff», una hembra de más de 60 años registrada por primera vez en 1970 por Roger Payne, fundador de Ocean Alliance.

Esta ballena puede ser fácilmente identificable porque tienen un surco pronunciado a lo largo de su lomo, y de ahí su nombre, una derivación del término inglés «trough».

A Troff le corresponde el número 328 del catálogo de Península Valdés y de la comparación de los registros de ambos países se pudo comprobar que estaba utilizando el área de cría de Brasil, ya que fue observada allí en 1988 con un nuevo ballenato y en 1994 sin cría. Recién en 2004 fue vista otra vez en Península Valdés.

«El nuevo registro de Troff en 2011 en aguas de Brasil, muestra cómo las ballenas alternan en el uso de distintas áreas de cría entre años» completa el informe, señaló ADN SUR.

Mientras en la Argentina seguimos con el aislamiento obligatorio por la pandemia del coronavirus, ya llegaron a Puerto Madryn, Chubut​, las primeras dos ballenas que se quedarán en la zona hasta fin de año.

Son dos ejemplares de ballena Franca Austral, Monumento Natural Nacional desde 1984. Es uno de los mamíferos más grandes del mundo. Para tener una idea, el macho promedio mide unos 15 metros de largo y pesa alrededor de 50 toneladas.

Usualmente, la temporada oficial para el avistaje de ballenas comienza en junio y se extiende hasta mediados de diciembre.

Son siete meses en los que estos animales aprovechan las aguas calmas de los Golfos Nuevo y San José para reproducirse, dar a luz y acompañar a sus ballenatos en las primeras incursiones por el fondo del mar.

El mejor lugar para ver las ballenas 

Por sus condiciones naturales, Península Valdés fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999, y fue elegida por la revista National Geographic como uno de los 10 mejores lugares de todo el mundo para ver ballenas.

Mientras dura la temporada, las “Gigantes de Valdés” se cuentan de a cientos, lo que garantiza avistajes dinámicos, de varios ejemplares, en diversas situaciones y comportamientos.

“En otoño, los ciudadanos de Puerto Madryn observamos hacia el golfo en nuestras caminatas para buscar las primeras ballenas. Los guardaparques municipales del Área Natural Protegida “El Doradillo” -zona de playas a 15 kilómetros de la ciudad- suelen ser los primeros en divisarlas por su trabajo”, destaca el Secretario de Turismo de Puerto Madryn, Marcos Grosso.

“Esta experiencia única que se vive todos los años en Puerto Madryn, se intensifica en junio para comenzar con los avistajes embarcados desde Puerto Pirámides”, agregó Grosso.

Habrá que ver en qué momento de este año se podrá salir a observar ballenas. Y que la vuelta de los viajes posibilite el encuentro con su público entusiasta.

El dato surge del último informe del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) que en conjunto con Ocean Alliance llevan adelante el programa de Investigación «Ballena Franca Austral» que se desarrolla desde 1971 y que desde hace seis años cuenta con el seguimiento satelital a través de transmisores de alta tecnología que se «implantan» en los ejemplares.

En el último informe se destacó que «a lo largo de 68 días, los científicos pudieron seguir el recorrido de (la ballena) ‘Tempranera’ en tiempo real y así descubrir su área de preferencia para el hábitat y la alimentación conocida como Agujero Azul, hacia dónde se dirigía».

«Se destaca por ser una de las zonas de alimentación de la ballena franca así como de otras especies de aves y mamíferos marinos», indicó el último parte informativo.

Además de «Tempranera», el área fue visitada por otras ballenas marcadas en el programa de seguimiento como «Pulgarcita», «Afuerita» y «Sesenta y nueve», todos ejemplares que frecuentan la zona costera de Península Valdés donde fueron «marcadas» con los dispositivos satelitales.

“Conocer la historia previa de vida de los individuos que se siguen satelitalmente aporta información muy valiosa para su conservación, permite conocer sus rutas migratorias y contribuye a detectar ambientes clave que sustentan la importancia de las áreas marinas como Agujero Azul, que aún necesita protección». escribió en el último parte el director científico del ICB y doctor en biología, Mariano Sironi.

El «dibujo» que marcan las cuatro ballenas en los monitores satelitales sobre el océano Atlántico, frente a la Patagonia, es distinto tras partir de Península Valdés, pero todas tienen la particularidad de que pasan por el «Agujero azul» donde se alimentan.

El Programa de Investigación «Ballena Franca Austral» comenzó en 1971 con «la foto-identificación de la población que utiliza como área de cría las aguas costeras de Península Valdés, Argentina», señaló el informe.

Con 3.800 ballenas identificadas en 50 años, se pudo crear la base de datos de individuos conocidos más completa que existe para la especie.

En 2019, un grupo internacional de investigadores colocó transmisores de alta tecnología en 23 ballenas francas de Península Valdés para seguir su ruta migratoria vía satélite en el proyecto #SiguiendoBallenas.

Luego, gracias a la foto-identificación que el Instituto de Conservación de Ballenas y Ocean Alliance desarrollan desde hace 50 años, los investigadores lograron identificar a cuatro de estos individuos en su base de datos iniciada en 1971.

Siguiendo a Tempranera

Tempranera es una ballena identificada por primera vez hace treinta años y lleva el número #0970. Los siete registros de “Tempranera” brindan información muy valiosa para profundizar el conocimiento sobre la biología y hábitos de las ballenas francas que utilizan el área de cría de Península Valdés. Fue vista por primera vez en 1990 con su primera cría conocida y por última vez en 2019 cuando fue marcada con un transmisor satelital muy temprano en la mañana, de allí su nombre. Por tener una historia de vida tan interesante y bien conocida, Tempranera fue integrada al Programa de Adopción del Instituto de Conservación de Ballenas.

A lo largo de 68 días, los científicos pudieron seguir el  recorrido de Tempranera en tiempo real y así descubrir su área de preferencia para el hábitat y la alimentación. Así, la ruta migratoria de esta ballena mostró que el área conocida como “Agujero Azul”, hacia dónde se dirigía, se destaca por ser una de las zonas de alimentación de la ballena franca así como de otras especies de aves y mamíferos marinos.

El 15 de noviembre, Tempranera y su cría salieron del Golfo Nuevo y recorrieron unos 240 km hacia el sur hasta llegar a la latitud del Golfo San Jorge, Provincia de Santa Cruz. Desde allí cambiaron el rumbo 90 grados navegando hacia el este. Su dispositivo satelital dejó de transmitir el 1 de diciembre cuando se encontraban al este de una región conocida como “Agujero Azul”.

¿Quiénes son las otras tres ballenas identificadas?

Afuerita es una hembra que fue registrada por primera vez en 2013 con su primera cría conocida. Luego fue registrada en 2016 sin cría y en 2019 con cría, cuando fue marcada con un rastreador satelital en cercanías de Puerto Pirámides. Durante su migración, llegó a casi 1.000 kilómetros de distancia frente a Península Valdés y luego mostró gran predilección por zonas muy costeras frente a Tierra del Fuego y Santa Cruz. Actualmente el transmisor de Afuerita continúa emitiendo señales desde esta zona, más de seis meses después de haber sido marcada.

Pulgarcita fue fotografiada en el Golfo San José por primera vez en 1997 cuando era aún juvenil, tal vez de unos dos años de edad. Trece años después, en 2010, fue registrada en el Golfo Nuevo con su primera cría conocida. En 2013, volvimos a verla con una nueva cría en el mismo golfo. Ahora, gracias a los registros fotográficos realizados a través de un drone, sabemos que Pulgarcita estuvo en las aguas del Golfo Nuevo con su nueva cría, que será incorporada al catálogo con el número 1285-19. Este código indica que es hija de la ballena 1285 (Pulgarcita) y que nació en 2019. Desde que abandonó el Golfo Nuevo, Pulgarcita cruzó a ritmo sostenido la plataforma y el talud continental con rumbo este.

Sesentay9 es uno de los pocos machos adultos marcados durante el estudio satelital. Fue foto-identificado por primera vez en 2016 en el Golfo Nuevo y luego cuando fue marcado el 23 de septiembre de 2019. Luego de permanecer una semana dentro del Golfo Nuevo partió hacia el sur llegando el 15 de octubre a la zona de las Islas Malvinas. Desde entonces ha utilizado distintas áreas de la plataforma Argentina y el talud continental, donde parece haberse alimentado. Su transmisor lleva 6 meses registrando sus movimientos y continúa emitiendo señales.

La importancia de la fotoidentificación

El proyecto #SiguiendoBallenas aporta información valiosa para la conservación de las ballenas al detectar ambientes clave, sustentando la importancia de las áreas marinas protegidas como el “Agujero Azul”. También permite elaborar recomendaciones de regulación de actividades humanas (pesqueras, petroleras y de transporte naviero) con impacto sobre los grandes mamíferos marinos.

Por su parte, la fotoidentificación de largo plazo desarrollada por nuestros investigadores permite conocer la historia de vida de los individuos antes de su marcado. También permitirá monitorearlos en el futuro, y determinar si sus hábitos y éxito reproductivo se modifican a lo largo de los años.

“Tempranera” se suma al Programa de Adopción

Desde sus inicios, el Instituto de Conservación de Ballenas lleva adelante el Programa #AdoptaUnaBallena. A través del mismo, las personas contribuyen con fondos que permiten continuar generando el conocimiento científico esencial para monitorear las poblaciones de ballenas, identificar amenazas y promover soluciones para mitigarlas, entre ellas la creación de nuevas áreas marinas protegidas y santuarios marinos.

Las ballenas que participan de este programa se seleccionan porque tienen características particulares, que permiten a través de su biografía compartir acerca de las amenazas que enfrentan, preferencias de hábitat, sus comportamientos y dinámica poblacional.

Tempranera ahora se suma a este Programa e ingresando a www.ballenas.org.ar, es posible adoptarla simbólicamente y apoyar al trabajo que realiza el ICB foto identificando ballenas y llevando adelante proyectos colaborativos como el SiguiendoBallenas.

Adoptá a “Tempranera” en el siguiente enlace: https://ballenas.org.ar/programa-de-adopcion/adoptando-a-tempranera/

Un grupo de científicos logró desarrollar un método para calcular con precisión el peso de las ballenas usando solamente fotos tomadas con drones.

Por su gran tamaño y a su vida acuática, hasta ahora la única forma de obtener datos sobre la masa corporal de las ballenas era pesar los ejemplares muertos o varados.

Para el desarrollo del nuevo sistema, se tomaron fotos con drones en Península Valdés, Chubut, área en la que estos enormes cetáceos se aparean y tienen sus crías.

Con el nuevo método, los científicos pueden calcular su peso sin molestarlas, solo tomándoles fotos. Según pública la revista Methods in Ecology and Evolution, al procesar esas imágenes con un modelo informático específico, se obtiene una medición muy precisa de todas las dimensiones de las ballenas. Y, de allí, su peso.

«Conocer el peso de las ballenas mientras están vivas nos aporta información sobre cómo los factores de estrés afectan su supervivencia y fertilidad. Y además nos permite calcular las dosis de sedante que debemos usar cuando se quedan atrapadas en alguna red de pesca y no son capaces de salir por sí solas», explicó Michael Moore, coautor de la investigación y miembro destacado del Woods Hole Oceanographic Institute.

A lo largo del estudio, los científicos captaron imágenes de 86 ballenas de la familia Franca Austral alrededor de Península Valdés, sobre todo en la zona de El Doradillo y Puerto Pirámides. Una vez ingresadas esas fotos en su sistema informático, los expertos determinaron la masa y la forma de los cuerpos y después compararon esa información con datos de ocho ballenas fallecidas, para asegurarse de que fueran correctos. Los propios investigadores reconocen que el sistema tiene sus limitaciones, sobre todo porque la densidad de la masa corporal de las ballenas fluctúa constantemente y se producen cambios significativos según las estaciones del año.

El modelo también se puede aplicar a otros tipos de ballenas además de a la Franca Austral, como las azules o las barbadas, especialmente difíciles de seguir. Y el siguiente paso será el desarrollo de un sistema junto a la Universidad de Massachusetts para crear «retratos» en 3D de ballenas concretas, con el objetivo de utilizarlos como material escolar y museístico, según publica el sitio Esquire.com.

En el proyecto también participó el Instituto de Conservación de Ballenas (IBC), a través del director científico de esa institución, el biólogo Mariano Sironi. Consultadas por Clarín acerca del estudio, fuentes del IBC confirmaron el proyecto, pero dijeron que “recién se están terminando las investigaciones” y que posiblemente “la semana que viene podrían tener información al respecto”.

Según los datos conocidos hasta ahora, una ballena en estado adulto llega a medir entre 14 y 16 metros y tiene un peso promedio de 40 toneladas. Pese a esas dimensiones son animales de mucha destreza. Y suelen hacer “piruetas” como grandes saltos y movimientos que dejan su larga cola fuera del agua, imágenes que son buscadas por los miles de turistas que llegan a las costas de Chubut cada año. Según los últimos censos, anualmente están llegando entre 800 y 1000 ejemplares, lo que ha significado un crecimiento de 7% anual en la última década.

Los científicos eligieron Península Valdés por la gran cantidad de ballenas que se reúnen allí cada invierno para reproducirse y por las aguas cristalinas, cualidades que convierten al lugar en ideal para recolectar imágenes de alta calidad de los lados dorsal y lateral de las ballenas. De esas imágenes pudieron obtener medidas de longitud, anchura y altura.

El método innovador se puede utilizar para aprender más sobre la fisiología y la ecología de las ballenas. “Conocer la masa corporal de las ballenas de vida libre abre nuevas vías de investigación. Ahora podremos observar el crecimiento de individuos de edad conocida para calcular cómo su masa corporal aumenta con el tiempo y los requerimientos de energía para el crecimiento. También podremos observar los requerimientos diarios de energía de las ballenas y calcular cuánto alimento necesitan consumir», explicó Fredrik Christiansen, del Instituto de Estudios Avanzados de Aarhus en Dinamarca, autor principal del estudio en declaraciones a ABC biodiversidad.

Al ajustar los parámetros del modelo, el enfoque podría usarse para estimar el peso de otros mamíferos marinos con los que los métodos alternativos, más invasivos, no son factibles o deseables.

Las ballenas barbadas, que incluyen especies como la ballena azul, son los animales más grandes en este planeta, y la masa corporal es fundamental para su éxito como grupo animal. Sin embargo, los datos sobre su tamaño se han limitado históricamente a especímenes muertos, y la mayoría de las muestras provienen de operaciones de caza de ballenas, captura incidental de pesca accidental o varamientos en playas.

La recopilación de datos sobre ballenas muertas tiene limitaciones, como ser la imposibilidad de recopilar datos longitudinales durante la vida útil de una ballena e imprecisiones debido a la distorsión física de los cadáveres causada por hinchazón y deflación.

Durante la temporada de ballenas, la Prefectura Naval Argentina dispone medidas de seguridad para proteger a los cetáceos y a los navegantes.

En ese sentido, la Autoridad Marítima nacional estableció, para la totalidad de embarcaciones náutico-deportivas y comerciales que circulen por las aguas del Golfo Nuevo; no acercarse a las ballenas a menos de 100 metros. Disminuir la velocidad por debajo de los 10 nudos y adoptar recaudos de vigilancia para evitar colisionar o aproximarse a los animales. En maniobras de amarre o zarpada del puerto y en un radio de 1,5 millas náuticas, utilizar velocidad mínima de maniobra.

Usar reflectores en los movimientos nocturnos de acercamiento y circulación por el puerto. En caso de colisionar con algún ejemplar u observar un incidente, informar de inmediato a la Estación Secundaria “L4S Puerto Madryn Prefectura Naval Radio” o a Prefectura Puerto Madryn.

La Prefectura recordó que está prohibido bucear o nadar en proximidad de los cetáceos para evitar accidentes o acaecimientos que puedan provocar lesiones a las personas o a los especímenes tratados. Cabe destacar que las ballenas migran hacia el Golfo Nuevo todos los años en el período de reproducción, así lo informó El Chubut.

Se trata de una especie que goza de protección total por parte de diferentes disposiciones y es Monumento Nacional declarado por el Honorable Congreso de la Nación por Ley Nº 23.094. Ante esto, la Prefectura redobla sus esfuerzos y trabaja, con personal especializado, para proteger a los mamíferos a través de la regulación de la navegación y brindando seguridad en la zona.

Los balleneros de la isla de Hokkaido, en el norte de Japón, llevan tiempo avistando unas misteriosas ballenas distintas a las demás. Las llaman «cuervos» porque son completamente negras, tienen el cuerpo mucho más pequeño y en forma de huso, y un pico más corto. Estas descripciones llevaron a un equipo científico a iniciar la búsqueda del enigmático animal. Y en efecto, han comprobado que las historias de los pescadores locales eran más que leyendas.

Los investigadores de la Universidad de Hokkaido han confirmado la existencia de una nueva especie de ballena picuda a la que han llamado Berardius minimus. Sus características físicas la distinguen claramente de las otras dos especies del mismo clado conocidas.

Ilustración que compara la nueva especie B. minimus (A) y la ballena picuda de Baird (B. bairdii) (B)
Ilustración que compara la nueva especie B. minimus (A) y la ballena picuda de Baird (B. bairdii) (B) – Tadasu K. Yamada y col., Scientific Reports

 

Seis especímenes de esta especie desconocida se estudiaron en términos de su morfología, osteología y filogenia molecular. Los resultados, publicados en la revista «Scientific Reports», mostraron que la longitud corporal de los individuos físicamente maduros es claramente menor que la de ballena picuda de Baird (B. bairdii):6,2 – 6,9 m frente a 10 m. Las mediciones craneales detalladas y los análisis de ADN enfatizaron aún más la diferencia significativa de las otras dos especies conocidas. Debido a que tiene el tamaño corporal más pequeño del género, los investigadores nombraron a la nueva especie B. minimus.

 

Estas son vistas dorsal, ventral y lateral del cráneo de B. minimus (desde la izquierda)
Estas son vistas dorsal, ventral y lateral del cráneo de B. minimus (desde la izquierda) – Tadasu K. Yamada y col., Scientific Reports

 

«Con solo mirarlos, podríamos decir que tienen un tamaño notablemente más pequeño, un cuerpo en forma de huso, un pico más corto y un color más oscuro en comparación con las especies conocidas de Berardius», explica Tadasu K. Yamada, del Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia.

Buenas buceadoras

Sin embargo, B. minimus sigue siendo una incógnita para los científicos. «Todavía no sabemos cómo son las hembras adultas, y todavía hay muchas preguntas relacionadas con la distribución de especies, por ejemplo. Esperamos continuar expandiendo lo que sabemos sobre esta ballena», dice Yamada.

El motivo por el que el nuevo cetáceo no había sido encontrado hasta ahora es que estos animales prefieren las aguas oceánicas profundas y tienen una gran capacidad de buceo, lo que las hace difíciles de ver y comprender de manera adecuada.

Los balleneros locales de Hokkaido se refieren a algunas ballenas en la región como «karasu» (cuervo). Sin embargo, todavía no está claro si B. minimus (o Kurotsuchikujira, como se le llama en japonés) y «karasu» son la misma especie o no. El equipo de investigación especula con que es posible que el «cuervo» sea otra especie diferente. El hallazgo pone de relieve los enigmas que todavía guarda el océano, así lo reseña ABC de España.