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Osvaldo Gómez es un repartidor de verduras y changarín de Comodoro Rivadavia que denunció a la Policía por un abuso en medio de la cuarentena. Las fuerzas de seguridad al mando del ministro Federico Massoni lo detuvieron el domingo pasado en las calles del barrio San Cayetano mientras descargaba papas, y el denunciante los acusó de robarle el dinero que había juntado en el día.

Le quisieron quitar el DNI y le pegaron un balazo de goma en el tobillo. Cuando fue a hacer la denuncia no se la quisieron tomar en el Ministerio Público Fiscal.

Gómez comentó a la radio La Cien Punto Uno que “el control fue a la altura del Tabernáculo de la Fe (en el barrio San Cayetano). Los efectivos estaban circulando en una moto y me empezaron a seguir desde Carrefour. Yo venía caminando y me saqué la capucha para que me vean”.

“Hicieron una requisa y me sacaron la plata, también me quisieron llevar el documento y me dispararon en el tobillo con una bala de goma”, denunció Gómez y agregó que “no me dijeron nada, me pusieron contra la pared, me revisaron, me robaron la plata y se quisieron llevar el documento”.

Gómez se gana la vida repartiendo verduras y haciendo changas por los barrios, “trabajo todos los días, día a día, sino no como” dijo.

La víctima relató que no hubo testigos de lo sucedido y contó a El Patagónico que “me pidieron la plata que traía en el bolsillo; se baja un oficial de una moto y me dispara en el tobillo. Me dejaron tirado y se fueron”.

Cuando el trabajador fue a hacer la denuncia en el Ministerio Público Fiscal no se la quisieron tomar. Los dos agentes de la Policía del Chubut le habrían robado 800 pesos y lo balearon en el tobillo presuntamente porque la víctima les exigía que se quitaran la capucha, detalla El Extremo Sur.

“Intenté hacer la denuncia pero Fiscalía me dice que no me la puede tomar porque estaban encapuchados y las patentes de las motos no las pueden ver. Es la primera vez que me pasa algo así”, aseguró Gómez.

El hombre vio por la ventana que había personas con ropa negra y encapuchadas afuera de su casa, decidió salir para gritarles y le efectuaron al menos dos disparos.

Un violento ataque a un hombre ocurrió en plena madrugada en la ciudad de Trelew, cuando ladrones balearon al propietario de una casa en la que querían entrar a robar.

El hecho sucedió en una vivienda de dos plantas de la calle Epuyén al 500 del barrio Abel Amaya de Trelew, y la víctima fue el propietario del lugar, quien recibió un tiro en la pierna izquierda a la altura de la rodilla.

El hombre fue baleado cuando salió de su casa al patio, tras observar a tres ladrones vestidos con ropa oscura y capuchas que tenían intenciones de entrar a robar.

Al gritarle, uno de ellos sacó un arma de fuego y le disparó; luego escaparon. Le disparó en al menos dos ocasiones y logró herirlo en la pierna izquierda.

La víctima, luego de ser atendido en el hospital, fue a la comisaría a hacer la denuncia, así lo informó Radio 3 Cadena Patagonia.

Roberto Edgardo «el Pata» Martínez (26) fue detenido por la policía en las últimas horas. El hombre está implicado en la tentativa de homicidio de Franco Fitipaldi, el dueño del local de motos de la calle Alvear al 400. El detenido tenía tres pedidos de captura y quedó alojado en la seccional Segunda.

Martínez intentó escapar ingresando a vivienda y escapando por los techos. Su detención ocurrió en Avenida Rivadavia al 1900.

El hecho ocurrió en junio pasado, en el local «Franco Motos», ubicado en Alvear 423. Allí, los vecinos escucharon una detonación de arma de fuego y dieron aviso a la Policía.

Cuando personal de la Seccional Segunda llegó al lugar, se encontró con Franco Fittipaldi (38) herido con un arma de fuego en la zona abdominal del costado derecho.

Franco Fittipaldi, de 38 años, fue campeón de la categoría Superbike que corría en el Autódromo General San Martín y también en Trelew.

Según el relato de testigos, Fitipaldi minutos antes del ataque, habría mantenido una discusión con su agresor, con quien se habrían atacado a golpes.

La camioneta de la familia damnificada apareció muy destruida.

Una mujer de origen boliviano sufrió una herida de bala en una mano cuando intentó resistirse a un asalto en una chacra de Trelew.

Su condición no reviste gravedad según los primeros datos conocidos sobre un atraco ocurrido en una finca de la zona rural. El hecho ocurrió durante la noche del viernes, cuando cuatro ladrones ingresaron a una propiedad en la que vive una familia de productores bolivianos y en el lugar intimidaron a los integrantes de la familia y se llevaron dinero, además de un vehículo utilitario propiedad de las víctimas.

La policía llegó al asalto a las 23:30 del viernes y constató lo ocurrido. El violento hecho sucedió en la chacra 110, fracción D1, sobre ruta 7, donde momentos antes habían ingresado cuatro personas, de las cuales tres tenían sus rostros encapuchados y el restante la cara descubierta.

Estos sujetos irrumpieron en momentos que se encontraba el hombre de 35 años, su mujer de 36 y sus tres hijos de 15, 10 y 7 años de edad.

Los asaltantes arrojaron al suelo al hombre y cuando intentan hacer lo mismo con la mujer, la misma se resistió. A causa de ello, uno de los delincuentes le efectuó un disparo en la mano derecha.

Los ladrones huyeron a bordo un vehículo Renault Kangoo, identificado por su dominio OTI 363, donde cargaron un teclado musical marca Cassio, una suma de dinero estimada en $ 15.000 y tres teléfonos celulares.

La mujer lesionada fue trasladada por un vehículo particular hacia el hospital, donde el médico policial confirmó que no corría riesgo de vida.

Horas después la policía encontró y secuestró el vehículo utilitario Renault Kangoo, como así también la respectiva documentación e hizo pericias en la llave y puertas del vehículo, con el fin de relevar posibles huellas de los autores del atraco.

La parte interior del vehículo había sido quemada y el rodado fue hallado en la continuación de la calle Dolavon, pasando el barrio Moreira IV y la zona de asentamientos, con evidentes daños en su carrocería, roturas mecánicas y además faltantes. Presumen que todo iría a un desarmadero.