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ARA San Juan

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En respuesta al pedido de la jueza de Caleta Olivia, Marta Yáñez, para que se tomen medidas para poder acceder a las 67 mil imágenes que se habrían tomado del ARA San Juan a 900 metros de profundidad, la Armada respondió que ya se pidió presupuesto para adquirir el software que se necesita. En estos días, la jueza viajó a Buenos Aires para ver un video, citado por un veedor de la Armada en su declaración testimonial en la causa, para tener una primera impresión sobre la versión oficial que señala que se trató de “una implosión” producida, tal vez, por un problema derivado del principio de incendio que había sido denunciado desde el ARA San Juan cuando se produjo el alerta de la emergencia, el 15 de noviembre de 2017.

De todos modos, la abogada querellante Valeria Carreras, le dijo a Página 12 que “es imprescindible que la jueza pueda acceder a las 67 mil imágenes que dijo Ocean Infinity que se tomaron, para poder analizar el tema a fondo para llegar a saber de una vez toda la verdad”. La nota publicada ayer abrió una polémica porque otro de los querellanes, Luis Tagliapietra, familiar de uno de los 44 tripulantes del submarino, sostuvo que “llama la atención el mal manejo de las imágenes por parte de la jueza”, de manera que la responsabiliza a ella por la demora.

En esta nota se reproducen los dichos del capitán de navío Héctor Aníbal Alonso, con 34 años de trayectoria en la Armada, quien declaró como testigo ante la jueza Yáñez el 20 de diciembre pasado. En 2017, cuando desapareció el ARA San Juan, era jefe del Estado Mayor de la Fuerza de Submarinos. A las 23.45 del 15 de noviembre de ese año, fue notificado sobre el estado de emergencia de la nave. Fue designado veedor –cuando la búsqueda del San Juan quedó a cargo de la empresa Ocean Infinity–, por el contralmirante David Burden, director general de Material Naval de la Armada.

En cumplimiento de esa misión se embarcó en el Seabed Constructor, junto con otros siete oficiales de la Armada. En ese momento recibieron toda la información colectada durante la búsqueda y en lo sucesivo, todas las mañanas se reunían a bordo para proyectar la actividad de cada jornada. Al principio tuvieron dificultades con algunos de los vehículos submarinos autónomos AUV, hasta que pudieron solucionar el problema y contar con más de esos elementos. Alonso le enviaba a Burden dos informes diarios sobre la búsqueda, a las 6 de la mañana y a las cuatro de la tarde. Las reuniones cotidianas se hacían con la participación de todos, incluyendo a los familiares de los 44 tripulantes que se habían embarcado.

En la búsqueda ya habían estado en el Área 1, que era señalada como el lugar donde podría estar el submarino. La decisión de volver a esa zona fue “de la empresa”, según dijo el testigo. Cuando llegaron al lugar del hallazgo, una geóloga de Ocean Infinity se mostró escéptica al ver las primeras imágenes de la nave y hasta llegó a decir que para ella era “una piedra más” de las muchas que habían visto en el fondo del mar.

En su declaración ante la jueza, Alonso aseguró que la primera imagen que le dio la certeza de que era el ARA San Juan fue cuando vio “el tubo de aire comprimido, porque cuando lo vi me quede helado, cerré los ojos y dije que era el submarino”. La impresión se confirmó cuando “el ROB (Robotic Operating Buddy) hizo un zoom sobre el tubo, con lo que me confirmó más porque seguimos y vimos una parte muy grande de la libre circulación (de la nave) que era totalmente reconocible”. Luego se encontraron “con la popa, que es el casco resistente y se veía algo que parecía el eyector de señales, pero era en realidad la descarga de refrigeración del MEP (motor eléctrico principal)”.

El ROB siguió mostrando imágenes en vivo, porque necesitaban tener al menos tres referencias para confirmar que era el ARA San Juan. Las siguientes imágenes mostraron, según Alonso, “los tubos lanza torpedos y la vela”. Cuando vio la vela, se comunicó con Burden para notificarle la novedad. Luego, los familiares que estaban a bordo, le comunicaron a Alonso que habían visto la hélice, cuando él se había alejado del punto de observación para hablar con su superior.

Ante una consulta de la jueza, Alonso dijo que en el informe habían puesto que se trató de “una implosión” lo que produjo la tragedia porque “los escombros (que rodeaban al casco de la nave) estaban en un radio de cien metros”. Estimó incluso que la implosión se produjo cuando el ARA San Juan estaba entre los “700 y 800 metros de profundidad”. Alonso dijo que él no participó en el procesamiento de las imágenes obtenidas porque “eso solo lo hizo la empresa, en el lugar de procesamiento, porque los analistas necesitaban tranquilidad”.

Luego, junto con los familiares, vieron un video realizado sobre la base de cinco horas de filmación, en el que aparecían todos los datos aportados por los veedores de la Armada para la identificación del submarino. La jueza Yáñez viajó días pasados a Buenos Aires, para ver personalmente el video descripto ante ella por el capitán Alonso.

Sobre la implosión, el testigo precisó que la misma se produce cuando la presión del agua es superior a la resistencia del material de la nave. El aspecto del casco resistente era “como si alguien agarrara una lata de gaseosa y la aplastara”. En la popa “el acero estaba metido hacia adentro y el pasillo del submarino también estaba metido y se veía que los motores contenían el acero”. También se dieron cuenta, según Alonso, que “el techo de la última parte del cuarto de máquinas estaba toda abierta, (en el lugar) donde estarían los motores uno y dos”. La apertura era “como de adentro hacia afuera”, de allí su hipótesis de la implosión.

La empresa les dijo después que “el largo del casco resistente es de 33 metros”, lo que significa que “hay 17 metros de submarino que se comprimió y ahí entendimos el acordeón que vimos”.

Alonso estimó que “va a ser difícil determinar qué fue lo que pasó exactamente”. A él le parece poco posible que la “explosión interna” (la implosión) se haya producido por acumulación de hidrógeno porque para un submarinista “convive con el hidrógeno y conoce cuál es el peligro” de la acumulación. Él se “inclina más por una pérdida de plano debido a un recrudecimiento del principio de incendio” que había sido reportado desde el submarino poco antes de su desaparición. Luego insistió en que volvieron al Área 1 por decisión exclusiva de la empresa y que el hallazgo se produjo “en un punto nuevo fuera del cañón” donde habían estado buscando.

El Comodorense

Luego de la feria y el receso legislativo, habrá novedades en el expediente por el naufragio del submarino.

De la mano de la feria judicial de enero y del receso legislativo, no fueron pocas las voces que se alzaron alertando sobre la paralización de las investigaciones en torno a la desaparición del submarino ARA San Juan, ocurrida en noviembre de 2017.

Sin embargo, y al margen de la ansiedad propia de las familias de los 44 marinos fallecidos para desentrañar lo más rápido posible las causas del siniestro, la jueza federal Martha Yañez (quien en este momento tiene a su cargo también el Juzgado Federal de Comodoro Rivadavia) retomó luego de una corta licencia la investigación. Desde Caleta Olivia señalan que “se avanzó concretamente en la visualización de imágenes y en relación al apoyo informático que permitirá acceder a la totalidad del contenido. Se está permanentemente relevando nueva información como la obtenida en el secuestro de elementos de las taquillas de la base naval de Mar del Plata, también y junto con la Dirección de Bienestar de la Armada y la de asistencia a la víctima se trabajó para que los efectos personales de los tripulantes sean entregados a sus respectivas familias”.

Se pudo saber que desde el Servicio de Hidrografía Naval tienen todo dispuesto para poner a disposición de la justicia los equipos informáticos necesarios para el procesamiento de las 67.000 imágenes aportadas por Ocean Infinity y que una nueva ronda de testimoniales está en carpeta de la magistrada. Asimismo, en el juzgado confían en que los familiares que tengan datos que aportar ofrezcan su testimonio.

Mientras tanto, desde el Ministerio de Defensa aseguran que en muy corto plazo habrá novedades relativas al sumario militar que lleva adelante el Estado Mayor Conjunto de las FFAA en torno a las eventuales responsabilidades que pudieran corresponder a la cadena de mandos naval involucrada en las operaciones del submarino.

Las investigaciones preliminares permiten afirmar que en los últimos años y en las tres FFAA se ha venido siguiendo el mismo criterio para todas las ejercitaciones de distintas unidades o componentes militares. No obstante, excepto el Presidente de la Nación, todos los estamentos políticos del área de defensa están sujetos a investigación.

Por el lado del Poder Legislativo, la Comisión Bicameral que investiga el hundimiento de la embarcación retomará su actividad el próximo 19 de febrero, al margen de la labor parlamentaria general que sigue en receso. Dentro de la agenda prevista, los legisladores aguardan con especial interés el testimonio del Capitán de Fragata Eduardo Cella Irigoyen, quien fuera comandante del San Juan con anterioridad al fallecido Capitán Pedro Fernández. La idea es que el marino detalle el estado del submarino cuando estuvo bajo su mando y el listado de tareas pendientes de ejecución para llevar su operatividad al estándar de diseño. Según voceros de la propia bicameral, a mediados de año se estaría en condiciones de emitir un dictamen con las conclusiones acerca de las responsabilidades políticas en el siniestro. La Comisión no tiene facultades para imponer penas o sanciones penales o administrativas.

 

El Comodorense

Se trata de un mural en recuerdo a los 44 submarinistas. El homenaje estuvo a cargo del artista plástico de Comodoro Rivadavia, Leonardo Heredia.

Días atrás el artista plástico Leonardo Heredia finalizó un mural en memoria de los 44 tripulantes que iban a bordo del submarino ARA San Juan.

El emotivo homenaje se encuentra emplazado en el paredón de una vivienda, ubicada en las calles Chaco y Las Orquídeas, del barrio Las Floresta de Comodoro Rivadavia.

El autor de la obra es el mismo que plasmó su producción artística – en junio del 2018 – en honor a los veteranos y caídos de Malvinas, en el barrio Abel Amaya.

La iniciativa surgió “cuando el vecino (dueño la vivienda) vio el mural de Malvinas. Le gustó y salió la idea de realizar el homenaje a los tripulantes del ARA San Juan”, comentó Heredia, en diálogo con El Patagónico.

El submarino argentino ARA San Juan fue hallado el 17 de noviembre pasado luego de un año y un día de búsqueda, a 900 metros de profundidad y a unos 500 kilómetros de Comodoro Rivadavia.

Heredia tomó como modelo las fotos del ARA San Juan para diseñar la figura en colores negro y azul con la insignia “En Patrulla Eterna” rindiendo homenaje a los tripulantes.

El Patagónico

Se aprobó en la última sesión del 2018. El proyecto fue presentado por la concejal Norma Contreras y se identificará con ese nombre a la arteria Código 1209 del barrio 42 viviendas de km.3

Se trata de un pedido de los propios vecinos del barrio 42 viviendas de km.3, que fue presentado el pasado 14 de diciembre, en la última sesión del año pasado, por la concejal del interbloque Integración Chubut Somos Todos y fue aprobado por unanimidad.

Los vecinos solicitaron denominar a la calle Código 1209 como “ARA SAN JUAN” en homenaje a los 44 tripulantes que perdieron la vida en el submarino de la Armada Argentina encontrado el 17 de noviembre de 2018, un año después de su desaparición.

El argumento del texto además recuerda que Comodoro fue el “lugar principal de la búsqueda durante 365 días, siendo partícipes los comodorenses día a día de los avances en la búsqueda, sintiendo el dolor de la familia por la incertidumbre de saber que pasó, y teniendo la posibilidad de asignar el nombre a su calle, la que en su extensión tiene vista al mar, (los vecinos) anhelan asignar ése nombre como homenaje a éstos 44 héroes inmortales, por la lucha de la familia día a día, por saber la verdad y que se haga justicia”.

Por último, señala “que por lo acontecido con el Submarino Ara San Juan merecen reconocimiento eterno, siendo un derecho de los vecinos signarle nombre a sus calles, considerando lo que representan estos 44 Héroes Inmortales para nuestra Nación”.

En el juzgado de Caleta Olivia dudan que el Consejo de la Magistratura entregue el dinero para adquirir el programa y se requerirá asistencia al Servicio de Hidrografía Naval. La jueza solo pudo ver las fotos de uno de los tres discos.

La investigación que intenta determinar qué ocurrió con el submarino ARA San Juan afronta nuevas dificultades. Al ya complejo vocabulario técnico de la documentación que forma parte del expediente, se suma que el juzgado de Caleta Olivia no posee la tecnología necesaria para analizar dos de tres discos que portan las 67.000 imágenes que se tomaron de la nave en las profundidades del mar. Según pudo saber TN.com.ar, el software necesario para procesar los 20 terabytes de información tiene un costo de US$25.000 y es por ello que la jueza Marta Yáñez requerirá asistencia al Servicio de Hidrografía Naval (SHN), que depende del Ministerio de Defensa.

Este organismo se dedica a estudiar el ámbito marítimo y cuenta con un programa que podría permitir la visualización de las imágenes en alta calidad que fueron tomadas por el ROV (vehículo submarino remoto) de la empresa Ocean Infinity. “Es el único en el país y se utiliza para ver fotografías en el lecho marino”, confió a TN.com.ar una fuente directa de la investigación. La necesidad de recurrir al SHN obedece a que en el juzgado de Caleta Olivia dudan que el Consejo de la Magistratura otorgue los fondos necesarios para costear el sistema.

La magistrada ya se contactó con autoridades del Ministerio de Defensa para comunicarles la necesidad de utilizar el software ante la imposibilidad de adquirir uno propio. Hasta el momento Yáñez solo vio algunas imágenes del disco 1, con lo que pudo confirmar que la nave implosionó. Los motivos del naufragio aún no están claros y es por ello que una posible recreación en 3D del incidente sería clave para el expediente.

Por el momento, la justicia entiende que el agua ingresó a la nave e hizo contacto con las baterías debido a una falla o mal cierre de la válvula ECO-19. Este medio pudo saber que la Comisión Investigadora que creó el Ministerio de Defensa se inclinó por la segunda opción, aunque un documento revelado en exclusiva por TN.com.ar demostró que tres meses antes de la tragedia, el Capitán Pedro Martín Fernández había alertado sobre inconvenientes en este mecanismo debido a su “falta de estanqueidad”. En las últimas semanas, se sumó un nuevo elemento a la lista de hipótesis: un supuesto error en los sensores de hidrógeno de la nave.

Antes del naufragio del ARA San Juan, el Capitán alertó que una válvula no cerraba correctamente

Esta posibilidad comenzó a tomar fuerza luego de que el ingeniero Benito Fuks declaró en la Comisión Bicameral del Congreso que los sensores de atmósfera instalados en el ARA San Juan no habían sido diseñados especialmente para el submarino.

El pasado jueves, Yáñez le tomó testimonial al capitán de navío Héctor Alonso, veedor de la Armada que estuvo a bordo del Seabed Constructor durante la búsqueda del ARA San Juan. Cuando se le consultó si creía que la tragedia se pudo haber provocado por un error humano, el marino dudó y respondió que le “llama la atención” que Fernández hable de falta de estanqueidad, ya que eso representa que la válvula no cerró debido a una falla.

Esta y otras dudas más se intentarán aclarar con la recreación en 3D del incidente, aunque para ello aún resta un largo trecho. Primero se deberá resolver cuestiones algo más urgentes, como cambiar el servidor del juzgado para que la Jueza y sus colaboradores puedan ver las imágenes. Es que el peso de las fotografías en alta calidad obligan a la utilización de material tecnológico más avanzado al que actualmente se encuentra en el juzgado de Caleta Olivia.

Así, mientras la tecnología entregará un aporte fundamental a la causa, la instrucción sigue su curso y se recolectaron nuevas pruebas tras un allanamiento a la Base Naval de Mar del Plata. Se abrieron los lockers de los marinos y se sustrajeron manuscritos, computadoras y teléfonos celulares. Los familiares venían reclamando esta medida desde hace tiempo: aseguran que los submarinistas habían anotado todas las fallas de la nave en sus cuadernos.

 

TN

Un ex marino estadounidense se encargó de hacer una colecta para regalarles juguetes a todos los hijos de los tripulantes del ARA San Juan. Con su gesto, el hombre, un desconocido hasta hace pocas horas para los familiares de los submarinistas desaparecidos, llevó algo de aliento a las 44 familias, en unas fiestas de fin de año muy tristes para ellas.

Edward Michael Burdick, de él se trata, se puso en contacto con Paola Constantini –esposa del suboficial segundo y sonarista del ARA San Juan Celso Oscar Vallejos– y le pidió que buscara una juguetería en Mar del Plata que contara con un sistema de transferencia de dinero.

“La primera vez que me escribió, me dijo que estaban muy conmocionados con la situación que estamos viviendo, que quería colaborar con las 44 familias del San Juan y se le ocurrió juntar dinero para que los chicos tengan su regalo de Navidad. El es un exsubmarinista y me dijo que para ellos todos los submarinistas y sus respectivas familias somos hermanos”, le contó Paola Constantini

El jueves, Burdick contó en su muro de Facebook que Paola ya tenía en sus manos 62 tarjetas de regalo por un valor de mil pesos argentinos cada una para los hijos de los tripulantes del San Juan. De ellas, 57 se compraron con lo recaudado por él y otras cinco donó la juguetería donde se hizo la compra.

“Cada nene tendrá ahora una tarjeta de mil pesos gracias a este gesto que tuvo que llegar de afuera, porque acá en Argentina nadie se acordó de los hijos de los tripulantes del San Juan”, le había dicho Constantini, que tiene tres hijos, al diario marplatense La Capital.

Ella escribió, en su muro de Facebook: “En medio de tanto dolorquiero agradecer a nuestros hermanos de Estados Unidosque por medio de Edward Michael (sin conocerme ) han donado dinero para canjear por juguetes en la juguetería educando para que los hijos de los 44 tripulantes del submarino ara san juan tengan su regalo de Navidad.. …..y a la juguetería educando que donó $5000 también …..todas las esposas estamos muy agradecidas por tan grande gesto!!!!”.

Según confirmó Clarín con la sucursal de la avenida San Juan al 1800 de la juguetería Educando, de la ciudad de Mar del Plata, las tarjetas de regalo fueron entregadas esta semana y ya comenzaron a acercarse las primeras familias al local para canjearlas por juguetes.

En uno de esos mensajes se lee: “Buenas tardes Sr. Edward Michael, quería agradecerle por haber hecho lo que hizo x nuestros hijos. Soy esposa del submarinista Cayetano Vargas, mi hijo menor de 9 años lo esperaba mucho a su papá porque le traía unos regalos de Ushuaia y el cuando supo lo que pasó con su papá dijo que los regalitos quedaron hundidos. Gracias por tener un corazón tan generoso y aliviar un poco está tristeza que tenemos. Dios lo bendiga por su solidaridad para con nuestras familias. Un abrazo enorme”.

 

 

El Tribuno

Se suman a las que apuntó en su libreta el tripulante rionegrino Mario Toconás, según afirma Luis Tagliapietra, abogado de la familia y padre de otro de los 44 submarinistas desaparecidos. “Los registros de Toconás prueban la sumatoria de fallas”, agregó.

“Más allá de las anotaciones de (Mario) Toconás, hay registros similares de otros dos de los 44 tripulantes (del submarino ARA San Juan). No puedo revelar sus nombres porque la jueza aún no nos llamó (para la ampliación de este tema). Pero lo que queda en evidencia tanto con esos apuntes como con todo lo que hay en la causa es que el submarino tenía numerosos problemas. Y a veces lo que precipita una tragedia es la sumatoria de cosas. Y, según creo, esa sumatoria de cosas está bastante demostrada”.

Con estas palabras Luis Tagliapietra, uno de los tres abogados querellantes que representa a los familiares de las víctimas, valoró el contenido de la libreta del único submarinista rionegrino en la tripulación. Ésa que llevó consigo al viaje del que nunca regresó. Aunque, antes de abordar, descargó en su computadora familiar las capturas de esas anotaciones. En las que detalló, minuciosamente, las falencias que halló en la nave durante un viaje anterior, que realizó en el mes de julio (de 2017). Casi 4 meses antes de su último -y fatídico- embarque.

Esas capturas- que ascenderían a 20- ahora forman parte del material que se analiza en la Justicia, para dilucidar el estado en el que zarpó el submarino. Entre ese contenido se encuentran tanto imágenes de lo apuntado a mano alzada por Mario, como fotografías de las fallas. Parte de ellas fueron difundidas por “Río Negro” al cumplirse un año de la desaparición de la nave, y poco antes de su hallazgo.

La libreta de Toconás con la cantidad de elementos de seguridad presentes en el submarino durante el anteúltimo viaje.

“Esto ya será parte de una investigación en la que ahora comenzaremos a tener más respuestas”, amplió Tagliapietra. Sería interesante, por caso, comparar esto (por los escritos de Toconás) con el informe que sobre el submarino hizo la propia Armada, para ver si hay algo que no figura en los papeles oficiales. O establecer si existe una observación trascendente que se haya ocultado (en lo informado por la Fuerza)”.

Tagliapietra, que representa a los hermanos y al papá del marino de Sierra Grande, también es padre de Alejandro, uno de los tenientes de corbeta que figura entre los 44 fallecidos. La charla que tuvo con este diario se realizó a través de Whatsapp. Cuando todavía, como uno de los 4 familiares veedores, viajaba a bordo del Seabed Constructor. El barco que halló el submarino, tras más de dos meses de búsqueda.

Recién este martes el abogado regresará al país. Viajará desde Sudáfrica en un vuelo que compartirá con el resto de los veedores civiles y de la Armada. Y que es aguardado por la jueza Marta Yáñez, que lleva adelante la causa iniciada tras lo ocurrido con el ARA. Porque, en ese marco, la magistrada recibirá las 67.000 fotos que forman parte del mapeo hidrográfico del hallazgo efectuado por la firma Ocean infinity, que lideró la búsqueda.

Debido a esto, el letrado anticipó la posibilidad inminente de “contar con más respuestas (sobre el hundimiento)”. Algo que seguramente se materializará través del análisis de ese mapeo.

El análisis del perito naval

Volviendo al registro de fallas efectuado por Toconás, las capturas que se hicieron públicas también fueron analizadas por el capitán de fragata Fernando Morales, perito naval y vicepresidente de la Liga Naval Argentina.

“Las anotaciones que veo hablan de un mantenimiento deficiente. No son cosas que ameritan un siniestro de la magnitud del que estamos hablando. Pero demuestran que ya existían fallas” ponderó Morales.

“Evidentemente este submarino necesitaba entrar a ‘dique seco’ (para su revisión y puesta a punto). Pero eso no se hizo por falta de presupuesto. Y en este punto el apego a cumplir las órdenes que rige en la vida militar es básico” analizó. “Porque el subordinado dice ‘yo informé’. Pero se respeta siempre la opinión de un superior”.

“A la hora de actuar -continuó- hay que comprender el grado de apego a cumplir las órdenes en este ámbito. Porque no hablamos de una empresa privada, donde el empleado puede tener un manejo diferente o interviene el gremio. Por eso hay que ver hasta qué punto el comandante que salió a navegar juzgó que las condiciones de la nave no eran graves. Con el ‘diario del lunes’, (tal vez) hubiera preferido estar vivo. Y que lo sancionase la Armada (por negarse a salir). Pero, como siempre, reflexionás cuando finalmente pasa algo”.

“Mientras tanto -insistió- se naturaliza la falla. Porque los estándares (de seguridad) se van relajando de a poquito. No ocurre ni en un mes, ni en un año. Y hoy por hoy todas las fuerzas armadas vienen relajando las medidas de seguridad. Porque si no, no se puede trabajar” alertó.

“Lo que no sería aceptable en una empresa privada -comparó- se acepta (en las Fuerza Armadas) como normal. Ya no es una persona. Es toda la institución la que se apartó culturalmente de lo que son los estándares (de seguridad)” finalizó, alarmado.

Máscaras y otros elementos de seguridad, un tema clave

“Ahí tenés un tema grave. La Armada dice que las proveyó todas. Pero si se comprobara que estaban en falta o vencidas, es clave. Porque es un elemento imprescindible. Hacían falta para seguir respirando”.

Así se refirió el capitán de fragata y perito naval Fernando Morales a las anotaciones en las que Mario Toconás, el submarinista rionegrino, inventarió las máscaras Bibs con las que contaba el submarino ARA San Juan. En el viaje previo a la última salida. Ésa que lamentablemente acabó con el hundimiento de la nave. “Esos elementos (por las máscaras) son claves. Al igual que las pastillas que regeneran el oxígeno dentro del submarino. Son los elementos a los que primero se apela (durante una contingencia)” apuntó el perito.

“Por eso remarco que -agregó- aunque la causa que se tramita en la Justicia va a determinar las verdaderas razones del hundimiento, también determinará otras situaciones. A las que tal vez no se les pueda achacar el siniestro. Pero que podrían demostrar que ya existían fallas”.

“Es como si, por caso -ejemplificó- alguien circula en un auto sin luces delanteras y lo chocan de atrás. Las luces delanteras no tuvieron la culpa. Pero el vehículo circulaba en falta” destacó.

“Un submarino tiene que estar en la situación ideal para zarpar. Después hay umbrales de tolerancia. Si la máquina de fotos del periscopio no anda. O si consume más aceite que el normal, y lo sabés, se aprovisiona más. Pero también sabes que si te quedás sin aceite vas a terminar fundiendo el motor. Y en el caso de los elementos de seguridad, hay umbrales que no se pueden traspasar. Son los que garantizan la subsistencia en caso de emergencia. Tienen que ser más (que el número de la tripulación). Y estar distribuidas en distintos sectores” puntualizó.

Cabe destacar que en una de las capturas que se hizo pública Mario consigna la cantidad de máscaras por sector. Aunque en esa anotación sólo menciona el número. Sin destacar si existían faltantes. O hablar de su vida útil.

Los familiares verán 10 de las 67.000 fotos

Este martes. Llegarán al país en un vuelo proveniente de Sudáfrica los cuatro familiares veedores y los referentes de la Armada, que viajaron a bordo del Seabed Constructor. Ése es el barco de la empresa Ocean infinity, que halló hundido al submarino Ara San Juan, tras más de dos meses de búsqueda.

  • 67.000 fotos. Son las que traerán. Esas imágenes forman parte del mapeo hidrográfico del hallazgo efectuado por la firma que lideró la búsqueda. El material será recibido por la jueza Marta Yáñez, que lleva adelante la causa iniciada tras lo ocurrido con la nave.
  • Sólo 10 fotos. Del total que, una vez recibido, será analizado y evaluado por la jueza, se compartirán con el resto de las familias de las víctimas. Además, la magistrada pidió reserva sobre la difusión de ese material, al menos hasta que su contenido sea convenientemente estudiado por la Justicia.
  • “Estamos expectantes”. “Acerca del contenido de esas imágenes y lo que pueden revelar sobre lo que ocurrió con el Ara” dijo ayer Alejandra Toconás, la hermana del submarinista rionegrino Mario Toconás a “Río Negro”.
  • “Sería un alivio”. “Saber lo que ocurrió con el submarino. No me va a devolver a mi hermano. A ninguno de nosotros nos los traerá de vuelta. Pero sería un alivio poder saber qué fue lo que pasó”, agregó Alejandra.

Río Negro

La Justicia procesó sin prisión preventiva y embargó por un millón de pesos a cuatro jefes militares por presuntas irregularidades en el proceso de contratación directa de una empresa para la búsqueda del submarino ARA San Juan. Se trata de la preadjudicación a una firma española que no cumplía los requisitos.

La decisión había recaído sobre Pablo Longhi, responsable de la Unidad de Contrataciones de la Subsecretaría de Planeamiento Operativo y Servicio Logístico del Ministerio de Defensa y los vocales de la Comisión Evaluadora Héctor Horisberger, Marcelo Dip y Rogelio García Bastitta, según la resolución.

Todos quedaron procesados por supuesto “incumplimiento de deberes de funcionario público” y “abuso de autoridad” con embargos de un millón de pesos por haber recomendado una empresa que, se determinó luego, no cumplía los requisitos legales.

En la causa se investigan supuestas irregularidades en el proceso de contratación directa de una empresa para buscar el ARA San Juan y se inició por denuncia de un grupo de familiares de los tripulantes del submarino que estaba desaparecido desde el 15 de noviembre de 2017 y encontrado un año después.

“Se encuentra acreditado, que en su carácter de evaluadores designados en el proceso de compra 340/1-0004- CDI18, Héctor Raúl Horisberger, Marcelo Gustavo Dip y Rogelio Alfredo García Bastitta, bajo la supervisión de Pablo Alberto Longhi, recomendaron el 1° de junio de 2018, la adjudicación del renglón N°2 en favor de la firma IGEOTEST GEOSCIENCES S, omitiendo las cláusulas particulares fijadas para el proceso de mención, que a su vez contenían, dentro de su marco legal, las disposiciones previstas en el decreto delegado 1023/01 y el decreto 1030/16”, sostuvo el juez en el procesamiento.

La contratación a la cual se hace referencia en la resolución “tuvo por objeto la prestación del servicio de búsqueda submarina por medio de batimetría multihaz, sonografía, magnotometría e imágenes visuales a fin de localizar e identificar al submarino ARA San Juan”.

“Como consecuencia de la omisión perpetrada por Horisberger, Dip y García Bastitta (bajo la supervisión de Pablo Alberto Longhi), se recomendó la contratación de una empresa que, en rigor de verdad, se trataba de dos personas jurídicas distintas, de acuerdo a la dictaminado por la Oficina Nacional de Contrataciones el día 28 de junio del corriente año”, agregó.

Además, “a partir de lo informado por ese organismo y el expediente administrativo interno, pudo delimitarse que a la contratación directa se presentó la compañía IGEOTEST GEOSCIENCES SL, con número de identificación B17511940. Sin embargo, la declaración jurada de intereses incorporada a la oferta, se encontraba a nombre de CONTROL Y PROSPECCIONES IGEOTEST SL, con la identificación B17511940”.

Fuente: Télam

Las 67.000 fotos del mapeo hidrográfico realizado en torno a los restos del submarino “ARA” San Juan ya tienen fecha de entrega. Será el próximo martes a la noche, cuando la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yañez, reciba en persona el material en el aeropuerto internacional de Ezeiza. La expectativa es que esas imágenes permitan esclarecer lo que pasó con los 44 tripulantes.

El buque Seabed Constructor, la nave noruega que fue protagonista del hallazgo en el fondo del lecho marino, llegó esta madrugada en el puerto de Ciudad del Cabo, después de más de 80 días de búsqueda. En esas primeras horas, los expertos y los cuatro familiares de los tripulantes del submarino hundido que participaron de la travesía fueron recibidos por el agregado de Defensa del gobierno argentino en Sudáfrica, capitán de navío Gonzalo Hernán Prieto, y el cónsul en Johannesburgo, Pablo Graziano.

Los funcionarios del Gobierno tienen la misión de prestar apoyo logístico y colaborar con el proceso de descarga de las 67 mil imágenes y videos del submarino. El registro estará bajo la custodia oficial para entregárselo este martes a la jueza Yañez, según se informó oficialmente.

La copia de la información en discos externos arrancó apenas poco después del amarre en Sudáfrica. El material, que recolecta el registro de la expedición y los informes de Ocean Infinity, es propiedad del Estado argentino y se presume que dará información clave sobre el destino del submarino, tras su aparición a 907 metros de profundidad en aguas internacionales.

El trabajo de reconstrucción de los hechos está a cargo la jueza Yañez, quién tramita el expediente que busca determinar las responsabilidades de la implosión y posterior hundimiento.

Cuando las pruebas lleguen al país, habrá acceso restringido a las imágenes. Por pedido de los familiares, está en vigencia un protocolo de comunicación de la Armada que busca resguardar la privacidad de esa información sensible.

El material viajará a través de un vuelo de Qatar Airways, con escala en la ciudad de Doha. La valija será escoltada por el capitán Prieto y los tres veedores de la Armada (dos oficiales submarinistas y un hidrógrafo) que estuvieron arriba del Ocean Infinity. Pero también regresarán con este contingente los cuatro familiares de los submarinistas que se embarcaron en el Seabed Constructor: Luis Tagliapietra, Silvina Krawczyk, José Luis Castillo y Fernando Arjona.