Tag

Antartida

Browsing

La población de pingüinos emperador está desde hace años en franco retroceso y un estudio publicado en la revista científica Antarctic Science da cuenta del motivo: los pingüinos están muriendo porque su hábitat se derrite.

El estudio califica de “catastrófico” lo que viene ocurriendo en la colonia Halley, del segundo asentamiento de pingüinos emperador. Emplazado en una bahía en el Mar de Weddell, esa colonia recibía hasta 25.000 parejas que cada año iban hasta allí para reproducirse.

Lo que cambió en los últimos años es que el hielo de la plataforma donde los pingüinos anidan se derrite antes de tiempo. Las bahías como la Halley, protegidas del inclemente clima antártico solían tener durante el verano el suficiente hielo para asegurar la reproducción de los pingüinos. Si el hielo se rompe antes de que hayan mudado sus plumas y fortalecido también sus pulmones, los pichones mueren al caer al agua porque no pueden nadar.

De acuerdo a la investigación, el comportamiento de la capa helada de la bahía de Halley empezó a variar en el comienzo de la primavera de 2015. Peter Fretwell y Philip Trathan, los científicos del British Antarctic Survey autores del estudio, asocian el cambio al fenómeno de El Niño, por el cual entonces se registró el mayor clima tormentoso de los últimos 60 años, con fuertes vientos y una reducción récord del hielo marino.

Al año siguiente de aquel fenómeno, el hielo se quebró en octubre, antes de que los pichones de pingüino estuvieran fuertes para sobrevivir. Lo mismo ocurrió en 2017 y 2018.

Las dificultades para la reproducción en la Halley han llevado a que se haya multiplicado por diez la población de la colonia de pingüino emperador de Dawson-Lambton, situada a 55 kilómetros al sur.

El estudio de Fretwell y Trathan confirma lo que anticipaban otras investigaciones sobre los riesgos que enfrentan los pingüinos emperador por el cambio climático. Ya en 2014 en la revista Nature Climate Change fue publicado un estudio de Institución Oceanográfica de Woods Hole, que advertía que esa especie se reduciría drásticamente como consecuencia del calentamiento global.

 

 

Pagina 12

Integrantes de las fuerzas armadas argentinas rescataron a una dotación de 13 científicos de la República Checa que se encontraba varada en la Antártida, bajo adversas condiciones meteorológicas.

El operativo estuvo a cargo del Comando Conjunto Antártico (Cocoantar), quien recibió la solicitud de rescate de parte de la dotación científica de la base antártica de la República Checa «Johann Gregor Menderl».

Luego de consultas con el Ministerio de Defensa y la Cancillería, el comando -dependiente del Estado mayor Conjunto- inició el operativo aéreo para el rescate, según informó el Departamento Comunicación Institucional y Prensa del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, en un comunicado de prensa.

El pasado 26 de febrero, el Cocoantar recibió del Comando del Area Naval Austral (ANAU) una solicitud realizada por la 3era Zona Naval de Chile, con el objetivo de rescatar a científicos del Instituto Antártico de la República Checa.

Los buques de la Armada chilena no habían podido rescatarlos debido a las condiciones del mar en la zona de la Isla Ross, al norte de la península antártica, donde se encuentra la base de ese país.

«La difícil situación glaciológica imperante en el estrecho Antarctic impedía el ingreso de buques», se precisó en el comunicado.

Además, los científicos tenían una previsión logística -de alimentos y otros elementos- hasta el 1 de marzo, con lo cual el rescate debía realizarse en el corto plazo.

Finalmente, el pasado sábado 2 de marzo, un helicóptero Bell 412 de la Fuerza Aérea Argentina y un avión DH6 Twin Otter en apoyo -ambos asentados en la Base Marambio- lograron transportar a 13 científicos checos y 800 kilos de carga hacia la Base Esperanza.

En la base argentina se les proporcionó alojamiento, asistencia sanitaria y se les brindó la atención necesaria para esperar el regreso hacia su país de origen.

Según se precisó, «el repliegue se producirá en los próximos días utilizando las unidades navales disponibles, entre ellas el rompehielos ARA Almirante Irízar y los avisos ARA Bahía Agradable y ARA Islas Malvinas, este último integrando la Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC), conformada entre la Argentina y Chile».

«Con esta acción, queda demostrada la importante capacidad de nuestro país para proporcionar soluciones a la vida en la Antártida, aplicando una vez más la capacidad de la acción conjunta de las FFAA, apoyada en la experiencia antártica de su personal, la versatilidad de sus medios navales y aéreos y la ubicación estratégica de sus Bases en el Sector Antártico Argentino», destacó el comunicado.

Actualmente se está realizando la Campaña Antártica de Verano 2018-2019, bajo la coordinación y responsabilidad del Cocoantar, que tiene como objetivo «realizar todas las acciones de abastecimiento de las bases argentinas y el apoyo logístico a las actividades científicas que desarrolla el país en el continente blanco».

 

 

Diario Uno

Este viernes, la Base Orcadas, en la Isla Laurie en las Orcadas del Sur en la Antártida Argentina, cumple su 115º aniversario de fundación. Desde el 22 de febrero de 1904, la Argentina mantiene su presencia ininterrumpida en continente blanco. Desde 1974 se conoce como el Día de la Antártida Argentina.

Este 22 de febrero, la Argentina cumplió 115 años de presencia ininterrumpida en la Antártida. En el año 1904, con fines científicos, se fundó la Base Orcadas en la Isla Laurie en las Orcadas del Sur, lo que marcó de forma destacada la presencia Argentina en las latitudes más australes del planeta.

Durante los primeros cuarenta años, Argentina fue el único país en dedicarse a la ciencia de forma permanente e ininterrumpida. Luego de la primera, se aumentó la capacidad investigativa con mayor cantidad de bases, científicos y tecnología.

La presencia y trayectoria de Argentina en la Antártida permitió estar presente de forma activa en las relaciones diplomáticas, logrando ser en 1959 uno de los 12 países signatarios de un tratado de paz y ciencia, el Tratado Antártico.

Actualmente, la Argentina continúa realizando ciencia en Antártida y apoyando las operaciones logísticas que el continente requiere, siempre en un marco de paz y de ciencia, aportando conocimiento científico, formación educativa y académica, proyectos de conservación de la biodiversidad antártica, programas de cooperación científica, apoyo logístico y desarrollo tecnológico en sus bases.

Es importante destacar desde 1991 (de acuerdo al Protocolo de Protección ambiental Antártico), nuestro país apoya operaciones de logística científica, monitoreo de las navegaciones antárticas en las aguas del Atlántico Sur, y brinda apoyo al turismo antártico desde diferentes puertos del país.

En este marco, se destaca a Ushuaia por su rol como Puerta de Entrada a la Antártida, ubicada a solo mil kilómetros de la Península Antártica, cubriendo más del 95% del turismo antártico mundial.

El Fin del Mundo cuenta en estos días con la infraestructura necesaria para el desarrollo del turismo antártico, dando la oportunidad de formar recurso humano genuino.

Además, Tierra del Fuego cuenta con el Centro Austral de Investigaciones Científicas, la Universidad Nacional de Tierra del Fuego y diferentes organismos municipales y provinciales que favorecen que científicos fueguinos puedan profundizar sus estudios antárticos, como así también, la formación de profesionales en la actividad turística.

Por este motivo, en el año 1974, a través de la Ley nacional Nº 20.827, se instituyó al 22 de febrero como el Día de la Antártida Argentina.

Para el 1º de enero, la extensión del hielo marino antártico se ubicó en 5,47 millones de kilómetros cuadrados, la extensión más baja en esta fecha en el registro satelital de 40 años.

La preocupación por el clima a nivel mundial se profundizó con un estudio publicado por la revista Nature. El medio sostuvo que el derretimiento de los cascos polares además de aumentar el nivel de los océanos, podría multiplicar los eventos meteorológicos extremos y desestabilizar el clima en algunas regiones en las próximas décadas.

El hielo marino antártico experimentó los históricos de enero, tras un rápido deshielo en diciembre y anticipa un mínimo anual sin precedentes en marzo.

Las toneladas de agua podrían debilitar a las corrientes oceánicas, que transportan el agua fría hacia el sur y la sumergen en el fondo del Atlántico, y empujan las aguas tropicales hacia el norte, más cerca de la superficie.

Para el 1º de enero, la extensión del hielo marino antártico se ubicó en 5,47 millones de kilómetros cuadrados, la extensión más baja en esta fecha en el registro satelital de 40 años.

Este valor es de 30.000 kilómetros cuadrados por debajo del mínimo histórico anterior al 1º de enero de 2017 y 1,88 millones de kilómetros cuadrados por debajo del promedio de 1981 a 2010, informó el National Snow & Ice Data Center de Estados Unidos.

Telefé Noticias

Representará a la Administración de Parques Nacionales (APN) en la Base Orcadas durante la campaña anual.

Un guardaparque nacional partió el sábado desde el Puerto de Buenos Aires con destino a la Antártida para participar de la Campaña 2019, en el marco de un convenio entre Parques Nacionales y la Dirección Nacional del Antártico (DNA), dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, por el cual la APN tiene presencia ininterrumpida en el continente blanco desde 1990.

El agente Juan Garro, quien se encontraba desempeñando funciones en el Parque Nacional Nahuel Huapi, fue seleccionado para esta campaña en base a la evaluación de sus antecedentes. Garro navegará entre dos y cuatro semanas a bordo del buque rompehielos ARA Almirante Irizar hacia la Base Orcadas, donde realizará durante un año actividades de investigación y conservación, entre otras.

El guardaparque viaja acompañado por Nahuel Ravina, licenciado en Ciencias Ambientales (UBA), con quien conformará el equipo de trabajo que llevará adelante las acciones de monitoreo ambiental.

Durante la campaña de 2018, participaron en representación de Parques Nacionales las guardaparques Lorena Ojeda Gómez y Carina Rivas, abordaron tareas como censos de mamíferos y aves voladoras; seguimiento del ciclo reproductivo de pingüinos Adelia, Barbijo y Papúa; muestreos de plancton marino; e instalación por primera vez de cámaras trampa, entre otros objetivos.

A partir de este convenio, la APN y la DNA se comprometen a adoptar programas de coordinación y cooperación para la ejecución de proyectos de investigación, el intercambio de personal, el perfeccionamiento en la conservación de la naturaleza y la facilitación de información científica y técnica.

El Gobierno informó hoy que por primera vez un avión de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) unió la base antártica Marambio con la Belgrano 2, la más austral del país, en el marco de la denominada Operación Polar.

El Ministerio de Defensa informó que el «objetivo» de la maniobra es «abrir una ruta que permita futuros apoyos aéreos a este último punto geográfico aislado», donde viven 35 personas.

La aeronave DH6 Twin Otter de la FAA concretó la operación ayer a las 15.33, cuando llegó la zona aledaña al Nunatak Bertrab tras recorrer cerca de 1700 kilómetros.

«Para poder llevar a cabo la travesía, se asistió con alojamiento y racionamiento al personal de conducción, a los pilotos y a los mecánicos en la base Marambio y se brindó el apoyo de pista en el destino final», informó la cartera que conduce Oscar Aguad.

Ricardo Cappabianca, jefe de la misión Ejercicio Polar 2019, dijo que el objetivo de la operación es «romper» el aislamiento de la base Belgrano 2, la más austral del país, ante «eventual evacuación de la base o la necesidad de un abastecimiento logística».

Cappabianca explicó que, dado la posición geográfica, solo se podía realizar un relevo anual de la dotación de la base Belgrano 2.

Para realizar la operación la Argentina contó con la colaboración de Gran Bretaña, que permitió que se utilicen dos bases para escalas técnicas. «Tenemos un segundo avión en la base inglesa Rothera para un eventual empleo de búsqueda y salvamento durante esta operación», indicó Cappabianca en diálogo con Todo Noticias.

El Gobierno calificó la operación como «un hito importante en la actividad antártica argentina». «Y demuestra que el Ministerio de Defensa y el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas incrementan permanentemente sus capacidades para proporcionar apoyo logístico a la ciencia en el continente blanco».

La Nación

Investigadores del Instituto Antártico Argentino (IAA), trabajando en un proyecto que llevan a cabo con la participación de las universidades nacionales de Córdoba y La Plata y el CONICET, dieron a conocer en una prestigiosa revista científica internacional el hallazgo de restos fósiles de un nuevo género y especie de ave de unos 65 millones de años de antigüedad (Terciario) en la isla Marambio, al Noreste de la Península Antártica.

El hallazgo fue realizado en la campaña de 2007 en el marco de un proyecto coordinado por el Instituto Antártico Argentino. Luego de años de preparación y estudio el ave hallada fue asignada a un grupo (Anseriformes) similar a los patos, gansos y cisnes actuales. Los restos fósiles corresponden a un esqueleto casi completo, y es el registro más completo de un ave de la Antártida.

Se trataría de un ave voladora, con patas alargadas, que habitaba en un ecosistema de bosques templados. El hallazgo permite suponer que la forma típica del pico de los patos actuales habría aparecido tempranamente en la evolución de este grupo de aves.

Se lo denominó Conflicto antarcticus debido a su conflictiva posición sistemática, dado que sus características son diferentes a otras aves conocidas. Su descubrimiento representa un registro fósil de ave no marina muy importante para el hemisferio sur y la hipótesis desarrollada en el trabajo a partir de este hallazgo podrá constituir la base de nuevas teorías sobre la evolución de las aves modernas.

Otro importante hallazgo

Adicionalmente, en el marco de un proyecto de investigación también dirigido por el Instituto Antártico Argentino, en conjunto con investigadores del Museo de La Plata (Universidad Nacional de La Plata) y CONICET, se produjo un importante hallazgo paleontológico en la isla Marambio (Antártida Argentina): el primer cráneo de un pingüino fósil en la Antártida con el pico completo. Este hallazgo permitirá realizar importantes avances en los estudios evolutivos de estas aves que hoy se distribuyen exclusivamente en los mares australes.

Los pingüinos han habitado en isla Marambio y sus alrededores desde hace al menos unos 60 millones de años. Desde entonces se diversificaron exitosamente alcanzando tallas que oscilaron entre los 40 cm hasta más de 2 m de altura. El cráneo, extraído hace solo unos días atrás, pertenece a una de las especies de pingüinos de mayor tamaño.

Esta nueva localidad en la que se están realizando los trabajos resulta muy prometedora, ya que constituye un área poco explorada de la cual provienen mamíferos herbívoros terrestres que habitaron América del Sur hace 40 millones de años, en una zona comparable a los actuales bosques andino-patagónicos.

El proyecto está dirigido por el doctor Marcelo Reguero (Instituto Antártico Argentino) y el grupo de campo está compuesto por los doctores Javier N. Gelfo, Nicolás Bauzá y Carolina Acosta Hospitaleche (Museo de La Plata, UNLP – CONICET). (Fuente: Dirección de Prensa y Difusión Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto).

El Cordillerano

Se espera que el ritmo de este deshielo lleve a un catastrófico aumento del nivel del mar en los próximos años, según un nuevo estudio

El calentamiento global está provocando que el hielo de la Antártida se derrita más rápido que nunca -unas seis veces más por año que hace 40 años-, y provoque un mayor nivel de los océanos en todo el mundo, advirtieron científicos este lunes.

El derretimiento del hielo antártico ya generó un incremento del nivel del mar de 1,4 centímetros entre 1979 y 2017, indicó la investigación publicada en la revista estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Se espera que el ritmo de este deshielo lleve a un catastrófico aumento del nivel del mar en los próximos años, según el principal autor del informe Eric Rignot, presidente de Ciencia del Sistema Tierra en la Universidad de California, Irvine.

«Si las capas de hielo de la Antártida continúan derritiéndose, tendremos un aumento de varios metros del nivel del mar en los próximos siglos», advirtió Rignot.

Un crecimiento de 1,8 metros para 2100, como prevén algunos científicos, podría llevar a que se inunden varias ciudades costeras en las que viven millones de personas en todo el mundo, según estudios anteriores.

El estudio

Para el estudio actual, los investigadores llevaron adelante la evaluación más larga de la historia sobre las masas de hielo de la Antártida a lo largo de 18 regiones geográficas.

La información fue obtenida a través de fotografías aéreas de alta resolución tomadas por aviones de la NASA, así como de satélites de diversas agencias espaciales.

Los científicos hallaron que entre 1979 y 1990 la Antártida perdió un promedio de 40.000 millones de toneladas de hielo anualmente. Entre 2009 y 2017, la pérdida de masas de hielo creció más de seis veces, a 252.000 millones por año.

Para los investigadores resultó aún más preocupante que algunas zonas que eran consideradas «estables e inmunes al cambio» en la Antártida Oriental también están sufriendo el deshielo, según el estudio.

«El sector de la Tierra de Wilkes de la Antártida Oriental ha sido siempre un participante importante en la pérdida de masa de hielo, incluso en los 80, según mostró nuestra investigación», dijo Rignot.

«Esta región es probablemente más sensible al cambio climático de lo que se creía y es importante saberlo porque contiene más hielo que la Antártida Occidental y la Península Antártica juntas», añadió.

Pérdida de hielo

Si todo el huelo en la Antártida se derritiera sería suficiente para elevar el nivel del mar 57 metros (187 pies).

Por mucho, la mayor cantidad de hielo en la Antártida se concentra en el este, donde hay suficiente hielo marino para conducir 51,8 (170 pies metros) de aumento del nivel del mar, en comparación con unos 5,18 metros (17 pies) en toda la capa de hielo de la Antártida Occidental.

La capa de hielo de la Antártida Oriental es la más grande del mundo y contiene aproximadamente la mitad del agua dulce de la Tierra.

Un estudio histórico publicado en Nature en junio del año pasado encontró que el derretimiento de hielo en la Antártida se había triplicado desde 1992, pero no mostró una reducción significativa en el este.

Sin embargo, un estudio posterior publicado en Nature en septiembre de 2018 analizó las capas de sedimento del fondo oceánico depositadas la última vez que la Cuenca Subglacial de Wilkes, parte de la Antártida Oriental situada al sur de Australia, se derritió hace unos 125.000 años.

Ese estudio descubrió que la cuenca masiva comenzaría a derretirse nuevamente, con un aumento sostenido de la temperatura de solo dos grados centígrados, el límite requerido en el acuerdo climático de París para evitar el calentamiento global descontrolado.

Según las últimas investigaciones, la disolución del hielo en la Antártida oriental merece una «atención más estrecha», según el informe de PNAS.

Investigaciones recientes mostraron que la temperatura de los océanos está aumentando más rápido de lo que se creía e incluso se establecieron nuevos récords en los últimos años.

El calentamiento del agua de los océanos solo acelerará la pérdida de hielo en el futuro, y los expertos dicen que los niveles del mar continuarán aumentando durante siglos, sin importar lo que los humanos hagan ahora para controlar el cambio climático.

El Comercio

Un aventurero estadounidense logró atravesar la Antártida de norte a sur a pie y en solitario, por lo que se convirtió este miércoles en el primer hombre en realizar tal hazaña sin ningún tipo de asistencia.

Colin O’Brady, de 33 años, tardó 54 días en recorrer 1.600 kilómetros, una odisea que sus fanáticos pudieron seguir por un GPS desde su sitio web y a través de sus redes sociales.

Como si fuera una competencia, O’Brady y el ex marino británico Louis Rudd (49 años) partieron el 3 de noviembre desde el glaciar Union, en la Antártida, para determinar quién lograría completar la hazaña en el continente helado.

En 1996 y 1997, un explorador noruego llamado Borge Ousland había recorrido la Antártida en soledad, pero recibió ayuda de terceros con cometas a lo largo de su travesía.

En esta ocasión, O’Brady y Rudd sólo utilizaron unos trineos llamados pulks que pesaban unos 180 kilos y que fueron acarreados por ellos mismos. Allí llevaban su propia comida, su ropa, una carpa y otros accesorios de higiene personal.

«Mientras hervía agua para prepararme el desayuno, una pregunta aparentemente imposible surgió en mi mente: ¿Será posible hacer el camino que me queda hasta la meta de una tirada? Para cuando me estaba atando las botas, el plan imposible se había convertido en un objetivo consolidado», escribió en su Instagram. Así, este deportista extremo cubrió los últimos 125 kilómetros en 32 horas.

The New York Times describió el esfuerzo de O’Brady como uno de los «hechos más notables de la historia polar», a la altura de la «carrera por conquistar el Polo Sur» del noruego Roald Amundsen y el inglés Robert Falcon Scott en 1911.

Según relata el diario neoyorquino, O’Brady creció en Portland y fue parte del equipo de natación en la Universidad de Yale. Mientras estaba de viaje en Tailandia en 2008, sufrió un accidente que cambió su vida: tuvo quemaduras tan graves en las piernas que los médicos le dijeron que no volvería a caminar con normalidad.

Un año y medio después, ya recuperado, se inscribió en un triatlón olímpico de distancia y ganó en la división de novatos. Así fue como renunció a su trabajo en finanzas y comenzó a competir profesionalmente en triatlones. Y si bien tenía destino de Juegos Olímpicos, prefirió continuar con las pruebas extremas y recorrió el Polo Norte, el Polo Sur y las siete cumbres más altas de cada continente.

Semejante currículum le valió de preparación para encarar en la Antártida su desafío más extremo, donde convivió con temperaturas promedio de 45 grados bajo cero y fuertes vientos durante casi dos meses. A su expedición le había puesto el nombre de «La imposible primera vez». Ahora deberá buscar nuevos «imposibles».

Clarin

Hasta cinco estudios se han publicado sobre la evolución, estado actual y futuro de este continente. El proceso no ha parado de acelerarse.

La Antártida ha perdido 3 billones de toneladas de hielo desde 1992, y esa pérdida de hielo se ha acelerado rápidamente en los últimos cinco años, así lo resaltan hasta cinco estudios que ha publicado esta semana la revista Nature Research.

En uno de los estudios más completo hasta la fecha sobre el estado de congelación del continente, un grupo internacional de 84 investigadores analizó datos de múltiples encuestas satelitales, desde 1992 a 2017.

Descubrieron que la Antártida actualmente está perdiendo hielo unas tres veces más rápido de lo que lo hizo hasta 2012, alcanzando una tasa de más de 241.000 millones de toneladas (219 mil millones de toneladas métricas) por año. La pérdida total de hielo durante el período de 25 años contribuyó al aumento del nivel del mar de aproximadamente 8 milímetros y alrededor del 40%, esto es, 3 mm, ocurrió en los últimos cinco años.

Los milímetros de aumento del nivel del mar pueden no parecer mucho, pero estudios anteriores sugirieron que las enormes capas de hielo de la Antártida no se iban a ver afectadas por el cambio climático. Ahora, los nuevos hallazgos insinúan que la capa de hielo del continente puede no ser tan resistente al calentamiento como se pensaba, y presentan una imagen muy diferente de las posibles contribuciones de la Antártida a un océano en ascenso.

Tengamos esto en cuenta: si todo el hielo de la Antártida se derritiera, el agua resultante podría elevar el nivel del mar a niveles de aproximadamente 58 metros, según los investigadores.

En conjunto, los estudios publicados evalúan las condiciones pasadas y presentes en la Antártida para determinar el impacto del cambio climático y la actividad humana en el continente y presentar estrategias para el futuro de su ecología y geología.

Para el nuevo estudio, los científicos combinaron datos de tres tipos de mediciones satelitales para rastrear los cambios en el hielo con el paso del tiempo. Los satélites que escanearon el hielo antártico con altímetros reunieron pruebas científicas sobre su volumen; otro tipo de medición satelital rastreó la velocidad del flujo glacial en el océano; y un tercer tipo de observación calculó la gravedad de las masas de tierra alrededor del planeta, pesando las capas de hielo en su totalidad.

Por sí solas, cada una de estas técnicas contenía incertidumbres; ciertos factores como la nieve variable en la parte superior del hielo o los cambios en la roca, podrían afectar las mediciones del satélite.

«Las mediciones satelitales nos dicen que la capa de hielo es mucho más dinámica de lo que solíamos pensar», comentó Andrew Shepherd, profesor de la Universidad de Leeds.

«Si echas un vistazo al primer informe de evaluación del IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) hace 30 años, antes de que tuviéramos mediciones satelitales de las regiones polares, verás que no se esperaba que las capas de hielo respondieran al cambio climático. El consenso general en glaciología fue que las capas de hielo no podían cambiar rápidamente, pero ese no es el caso», dijo Shepherd.


El mayor cambio en la pérdida anual de hielo fue en la Antártida Occidental, con un promedio de alrededor de 58.000 millones de toneladas en los años previos a 2012, luego se disparó a 175.000 millones de toneladas por año en los cinco años posteriores. Mientras tanto, 
en la Península Antártica, la tasa anual de pérdida de hielo aumentó de unas 7.000 millones de toneladas de 1992 a 2012 a 36.000 millones de toneladas de 2012 a 2017, en gran parte debido al colapso de las plataformas de hielo.

Derretimiento acelerado


A pesar de que la Antártida está cubierta de hielo durante todo el año, sus capas de hielo retroceden y avanzan en ciclos anuales, un patrón que ha persistido durante miles de años. Pero
las pistas del registro geológico sugieren que el cambio climático que conduce la pérdida de hielo en la Antártida está yendo mucho más rápido que durante sus períodos de pérdida de hielo en el pasado distante.

Fuente: Muy Interesante