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El agua potable es esencial para una dieta saludable pero, ¿qué riesgos entraña la ‘moda’ de beber agua ‘cruda’?

El agua sin tratar o ‘cruda’ es agua no filtrada, no procesada, que se embotella directamente de un manantial natural y que se está convirtiendo en algo común en los últimos tiempos.

Algunos fabricantes están vendiendo este tipo de agua como una alternativa más segura al agua tratada químicamente, manteniendo que su agua tiene probióticos naturales que ayudan a promover la digestión y la buena salud. ¿Qué hay de verdad en ello?

Científicos y funcionarios gubernamentales han expresado su preocupación por el agua no tratada, ya que “natural”, en este caso, no es necesariamente mejor.

 ¿Cuáles son los riesgos potenciales del agua sin tratar?

Al agua potable que proviene del grifo o a las botellas de agua se les añaden productos químicos para matar cualquier bacteria y parásito que pueda estar presente en el agua, como la salmonella, el E. coli o la giardia lamblia. Estos patógenos pueden causar malestar estomacal, diarrea y vómitos. Las personas más mayores y las más jóvenes corren un riesgo especial de desarrollar enfermedades relacionadas con estos contaminantes porque su sistema inmune no es lo suficientemente fuerte como para luchar contra los patógenos.

Debido a que no se trata, el agua ‘cruda’ puede contener algunos de estos patógenos.

Beneficios potenciales del agua cruda

Los partidarios del agua cruda creen que esterilizar y purificar el agua con productos químicos destruye los minerales naturales y los probióticos presentes en el agua. Y creen que al beber agua cruda, están llevando una vida más sana con la idea de que esta contiene más electrolitos y minerales que el agua embotellada como calcio, cobre, litio, magnesio, potasio o sodio.

Sin embargo, existen muchos estudios sobre los peligros de beber agua no tratada, que puede ofrecer más razones para no beberla que para hacerlo.

Para empezar, antes del desarrollo de los sistemas públicos de agua y los centros de tratamiento de agua, las personas que vivían en las ciudades eran mucho más propensas a experimentar enfermedades transmitidas por el agua, como la fiebre tifoidea y el cólera, que en la actualidad. Estas enfermedades se propagan ahora a través del agua potable no tratada.

¿El tratamiento de agua es seguro?

Muchas personas suelen mostrar preocupación por los métodos usados para tratar el agua. Por ejemplo, el fluoruro mineral se ha agregado a los suministros públicos de agua durante décadas como una forma de promover la salud dental. Algunas personas creen que los niveles excesivos de flúor pueden provocar afecciones, como problemas de tiroides y deterioro del funcionamiento cerebral. Sin embargo, no hay evidencia de que el fluoruro sea nocivo si se administra a los niveles bajos que los sistemas públicos brindan actualmente.

¿Es mejor beber agua embotellada?

Algunas personas prefieren beber únicamente agua embotellada para evitar posibles sustancias químicas y porque pueden pensar que el agua es más segura que el agua del grifo.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) regula el agua embotellada, incluido el agua cruda, hasta cierto punto.

Puede ser difícil para los consumidores determinar si el agua del grifo, embotellada o incluso cruda es segura para ellos, ya que no se distinguen a primera vista, pero ya hemos visto que pueden contener microorganismos potencialmente infecciosos.

Aunque ha habido casos en que el agua embotellada ha provocado un brote de enfermedades causantes de bacterias, la incidencia de suministros contaminados de agua potable ha sido escasa desde que se puso en práctica el tratamiento del agua.

El agua cruda es un fenómeno bastante nuevo y, como tal, hay poca información para determinar si puede ofrecer beneficios de salud a largo plazo, lo que sí está claro es que los supuestos beneficios atribuidos al agua cruda no han sido probados científicamente.

Fuente: Muy Interesante

 

Alimentarse en el sentido de Slow Food significa comer con atención, en especial valorando la calidad y, con ello, teniendo en cuenta la procedencia de las materias primas y el modo de cocinarlas.

El mundo actual nos sobrepasa por su ritmo desenfrenado. En prácticamente todos los ámbitos de la sociedad y la vida cotidiana, se nos anima a hacer las cosas lo más rápido posible, aunque eso suponga una pérdida lógica de calidad y deleite. Precisamente, para combatir este tipo de comportamientos que acaban por rozar la obsesión por ser lo más rápido posible, surge la Slow Food. Alimentarse siguiendo la teoría Slow Food significa comer con atención, valorando en especial la calidad y, por lo tanto, teniendo en cuenta la procedencia de las materias primas, los ingredientes y el modo de cocinarlos.

La primera idea de la que más tarde nacería este movimiento surgió de Carlo Petrini en 1986, cuando se inauguró una filial de la cadena de comida rápida McDonald’s junto a la escalinata de la Plaza España, en Roma. Esto generó una protesta espontánea que hizo que un grupo de periodistas de diarios locales organizaran una manifestación a través de la organización de un banquete, en el que se pretendía protestar contra la comida rápida e industrial y exaltar el disfrute de una comida fresca, casera y tranquila. Como réplica a la creciente tendencia fast food (comida rápida), decidieron crear una asociación que promoviera el placer de comer despacio, los productos naturales, las recetas locales y el deleite en los sentidos del gusto y el olfato sin prisa ninguna.

En 2004, la FAO reconoció oficialmente al Slow Food como una organización sin ánimo de lucroe inició una relación de colaboración con ella. Desde entonces, el fenómeno Slow Food ha crecido hasta superar los 100.000 asociados en más de 160 países y han crecido ampliando sus objetivos más allá del simple disfrute de la comida. Los dirigentes quisieron, casi desde el principio, llevar el movimiento un paso más allá e implicarse también en actividades de concienciación social. Es por ello que han centrado sus esfuerzos en promover el uso de alimentos ecológicos, defender la biodiversidad, un consumo sostenible y responsable con los productores, además de querer salvaguardar el patrimonio alimentario de la humanidad y la cultura gastronómica de cada país.

El movimiento distingue a productores, procesadores, comerciantes y gastrónomos que trabajan para comercializar lo que ellos han llamado alimentos y platos del “Arca del gusto”, en alusión al Arca de Noé y que forman un listado de alimentos en peligro de desaparición debido a su fuerte vinculación con comunidades o culturas locales muy específicas. Entre las características de estos productos se encuentran ser de calidad gustativa excepcional, estar vinculados a un área geográfica concreta, ser producidos de forma artesanal y con métodos sostenibles y estar en riesgo de desaparecer.

El llamativo origen de este movimiento, así como sus características y objetivos, lo convierten en uno de los más atractivos de los últimos años y que cada vez está ganando más seguidores entre los productores, los comensales y los restaurantes. La gastronomía de un lugar dice mucho de él, pues se ha construido con lo que proporciona su tierra y se puede ver reflejada la esencia de un país en un plato. Por mucha prisa que tengamos, hay que seguir recordando el placer que supone comer bien.

Fuente:  Muy Interesante

Ante la polémica generada en torno al consumo de leche cruda, recurrimos a dos expertas en la materia que nos explican cuál es el riesgo de beber leche no tratada.

Hace unos días, y tras la polémica suscitada en Cataluña, el Gobierno ha paralizado para someter a revisión la tramitación de un Real Decreto para regular la venta de leche cruda.

¿Por qué tanta polémica con el asunto de la leche cruda? El problema es que al consumirla se incrementan mucho los riesgos de contraer infecciones transmitidas por microorganismos que pueden ser muy peligrosas para el humano. “En poblaciones especiales como ancianos, niños, embarazadas y personas con el sistema inmunológico deprimido el riesgo es aún mayor pudiendo ocasionar graves consecuencias para la salud, incluso la muerte”, nos explica Laura Berninches, nutricionista y profesora de la Universitat Oberta de Catalunya. “Existe posibilidad de padecer intoxicaciones alimentarias, infecciones gastrointestinales complejas o enfermedades causadas por bacterias como Escherichia Coli, Campilobacter o Listeria”.

Los defensores de su comercialización directa alegan que esta tiene más propiedades nutritivas, y que basta con hervirla en casa para eliminar los potenciales patógenos. Sin embargo, expertos como María Fernández Martínez, Consultora de Calidad y Seguridad alimentaria en Aizea, insisten en que “mientras que los beneficios sanitarios y nutricionales percibidos del consumo de leche cruda no han sido científicamente demostrados, los riesgos para la salud son claros”. Además, “una vez hervida, la leche también pierde propiedades nutricionales, igual que sucede con la pasteurización”, matiza Laura Berninches.

El debate también se centra en la idoneidad de dejar en manos del consumidor la responsabilidad de procesar el producto. “Un tratamiento térmico a escala doméstica no es un proceso controlado y no garantiza la misma seguridad que ofrecen los tratamientos que se aplican en la industria”, opina María Fernández Martínez.

La Organización de Productores de Leche se ha posicionado a favor de la comercialización de leche cruda y creen que se está generando una alarma innecesaria. Alegan que si el ganado está en buenas condiciones y ha pasado los controles sanitarios requeridos, el consumo de leche cruda es seguro. “Nunca se tuvo más control higiénico sanitario de la leche y de los animales. Dichas normativas, así como las sanciones, que son muy duras, se pueden encontrar para leer e informarse bien en la web del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación”, indica su presidente José Alberto Martín González.

Sin embargo, los profesionales sanitarios y los especialistas en nutrición tienen sus dudas al respecto. “La aplicación de controles sanitarios estrictos en las granjas y de unas medidas higiénicas adecuadas pueden reducir, pero no eliminar la presencia de microrganismos patógenos en la leche cruda”, explica María Fernández Martínez. “La pasteurización es el único método efectivo que garantiza la eliminación y el control de los microorganismos patógenos, según un informe emitido por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN)”.

Aunque el asunto sanitario es sin duda el foco principal de la polémica, en torno al debate de la leche cruda también han surgido otras cuestiones como la implantación de modelos de venta directa de productor a consumidor que eliminen intermediarios o la eficiencia energética, pues la leche cruda debe transportarse en frío para no echarse a perder.

Fuente: Muy Interesante

Las nueces reducen un 30% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y nos hacen sentir de mejor humor.

Somos lo que comemos y cada vez estamos más concienciados de que nuestros alimentos tienen un efecto enorme en nuestro cuerpo de formas que ni siquiera nos imaginábamos hace unos años. Las dietas equilibradas y los productos que resultan beneficiosos para nosotros empiezan a ocupar un lugar muy relevante en nuestras vidas. La naturaleza, en su inmensa sabiduría, nos proporciona alimentos que pueden ayudarnos a reducir el colesterol, prevenir enfermedades o hacer que nos sintamos mejor física y mentalmente. Ese es el caso de las nueces, ese fruto seco monospermo de cáscara dura y sabor ligeramente amargo. Este fruto, proveniente del nogal, es de sobra conocido como un alimento saludable y rico en proteínas e hidratos.

Estas son algunas de las muchas razones por las que introducir las nueces en tu dieta.

Habilidades neuronales. Añadir nueces a una dieta sana mejora el desempeño de tareas que requieren habilidades motoras o del comportamiento en personas de edad avanzada, debido a que mejora la conexión entre neuronas gracias a su contenido en polifenoles y otros antioxidantes, tal y como probaron neurocientíficos de la Universidad de Boston (EE UU).

Corazón sano. Seguir una dieta mediterránea enriquecida con 30 gramos de frutos secos, al menos la mitad de ellos nueces, reduce en un 30% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y, concretamente, disminuye en un 49% la posibilidad de sufrir un ictus o accidente vascular cerebral, tal y como se desprende de una investigación española que se publicó en The New England Journal of Medicine.

Mejor humor y menos barriga. Según un estudio de la Universidad de Barcelona publicado en Journal of Proteome Research, las personas con síndrome metabólico que incorporan a su dieta nueces y almendras experimentan, en un plazo de 12 semanas, un aumento importante de los niveles de serotonina. Esta sustancia, que mejora la transmisión de señales nerviosas, reduce la sensación de hambre, disminuye la concentración de sustancias relacionadas con la inflamación, combate la obesidad abdominal y la hipertensión, mejora la salud cardíaca y nos pone de buen humor.

Súper antioxidante. Por su parte, Joe Vinson y sus colegas de la Universidad de Scraton (EE UU) han demostrado que la nuez es el fruto seco con más antioxidantes, por encima de los cacahuetes, los pistachos o las almendras. Para obtener beneficios visibles para la salud, Vinson recomienda comer 7 nueces al día, una dosis suficiente para reducir el riesgo de padecer diabetes, problemas cardiovasculares y cáncer.

Contra el alzhéimer. Un estudio dado a conocer en la revista Neurochemical Research sugería que el extracto de nueces (el fruto seco una vez eliminada su fibra) tiene efectos protectores contra el estrés oxidativo y la muerte celular que se producen en el cerebro de los enfermos de alzhéimer. Y todo gracias a su contenido en ácido alfa-linolénico (ALA), un ácido graso omega-3 de origen vegetal.

Fuente: Muy Interesante

Las calorías provenientes de los azúcares no tuvieron efectos en la masa corporal de los ratones.

El sector de la restauración parece estar en un proceso de cambio constante. La tendencia a la especialización que se lleva viendo durante los últimos años no ha escapado de los restaurantes, bares y cafés. Mientras que unos optan por unirse a la tendencia del veganismo y la comida sana, otros prefieren hacer un homenaje a la carne con locales especializados en hamburguesas y similares. La preocupación de la sociedad por la salud y el estado físico hace que cada vez más personas miren con lupa lo que comen y evalúen qué efectos tiene en su cuerpo. Un nuevo estudio intenta esclarecer qué componentes de los alimentos son los que más hacen variar la masa corporal.

Científicos de la Universidad de Aberdeen (Escocia) y la Academia de Ciencias China han llevado a cabo el mayor estudio de este tipo para comprobar qué componentes de la dieta – grasascarbohidratos o proteínas – provocan el aumento de peso en ratones.

Parte del problema con este tipo de estudios es que es difícil hacer estudios en humanos controlando sus alimentos por periodos de tiempo lo suficientemente largo como para determinar cuáles son los factores más importantes. Sin embargo, los estudios en animales similares a los seres humanos, como los ratones, pueden hacer que los resultados apunten en la dirección correcta.

La dieta de los ratones

El estudio, publicado el 12 de julio en la revista Cell Metabolism, incluye 30 opciones diferentes de dieta que varían en las cantidades de contenido en grasa, carbohidratos (azúcar) y proteínas. Los ratones fueron alimentados con estas dietas durante tres meses, lo que podría ser equivalente a nueve años en humanos. En total, se realizaron cerca de 100.000 medidas en los cambios de peso de los ratones y en su contenido de grasa corporal usando una máquina de micro MRI (siglas en inglés de imagen de resonancia magnética).

El Profesor John Speakman, que lidera este estudio, afirma que ‘los resultados de estos estudios tan amplios son inequívocos, el único causante que ha provocado un aumento de peso en los ratones ha sido la ingesta de mayores cantidades de grasa en sus dietas’.

Los resultados del estudio apuntan a que los carbohidratos, que contienen hasta un 30% de las calorías provenientes de los azúcares, no tenían efectos en la masa corporal de los ratones y la combinación de azúcar y grasa no incrementaba el efecto de la grasa sola. Tampoco se hallaron evidencias de que las bajas cantidades de proteínas (menores al 5%) estimularan una mayor ingesta. Sin embargo, este efecto de la grasa en la dieta parecía producirse debido a que solamente la grasa estimula los centros de recompensa del cerebro, aumentando la ingesta.

‘Una clara limitación de este estudio es que se basa en ratones y no en seres humanos. Pero los ratones presentan numerosas similitudes con las personas en su fisiología y metabolismo, y nunca vamos a realizar estudios donde la dieta de las personas sea controlada de la misma manera por un periodo de tiempo tan largo’, afirma el Profesor Speakman. Las pruebas proporcionadas son una buena pista para conocer los efectos de las diferentes dietas en los seres humanos.

Fuente: Muy Interesante