Tag

Abuelas de Plaza de Mayo

Browsing

El joven recuperado desapareció cuando tenía cuatro meses. Una mujer lo encontró en la calle y fue dado en adopción. Tenía dudas sobre su identidad y se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo.

Javier Matías Darroux Mijalchuk desapareció cuando tenía cuatro meses. Una carta le había dado esperanzas a Elena Mijalchuk, su mamá, de conseguir un dato sobre su marido, Juan Manuel Darroux, que había sido secuestrado unos días antes. Por eso fue al lugar indicado: la calle Pampa, entre Lugones y Figeroa Alcorta. Llevó a su hijo. Y su familia no supo nada más de ellos. El bebé fue encontrado en la calle por una mujer y luego adoptado. Javier Matías sabe ahora que él era aquel bebé, sabe el nombre de sus padres y pudo conocer a su familia, pero aun tiene muchos huecos que quiere llenar. El mismo inició una búsqueda: la de la historia de sus padres y la de un posible hermano o hermana, porque su madre estaba embarazada. «Hoy las Abuelas le damos la bienvenida», dijo Estela Carlotto, sentada a su lado. Y entre aplausos: «Es un hermoso día». Javier Matías saludó, agradeció a todos los que contribuyeron con su identidad y en especial a su tío, que nunca dejó de buscarlo: «Es difícil entender lo que él vivió, la alegría siempre es parcial, porque el hecho de encontrarme significa que nunca va a ver a su hermana».

«Me resistía a acercarme a Abuelas porque estaba bien con quién era, o eso creía, pero a fines de 2006 entendí que si buscar mi identidad no era tan importante para mí no podía ser tan egoísta porque del otro lado podía haber personas buscándome», dijo Javier Matías. También mencionó a Claudia Carlotto titular de la Comisión Nacional por el Derecho a La Identidad, al abogado Pablo Lachener, al fiscal Pablo Parenti, a muchos nietos y Abuelas que lo acompañaron en este camino e hizo un llamado público: «Los invito a juntar coraje y acercarse a Abuelas. El derecho a la identidad no se negocia, no se abandona y no se olvida».

Los padres

Juan Manuel Darroux trabajó en la Prefectura entre diciembre de 1961 y junio de 1966. Entre septiembre de 1969 y mayo de 1975 hizo tareas administrativas en la Universidad de Morón, donde conoció a Elena Mijalchuk, que estudiaba para contadora.

Como contó Estela Carlotto durante la conferencia de prensa, según consta en el legajo de la Universidad de Morón, Elena rindió su primera materia en 1969 y la última en diciembre de 1976. El 5 de agosto de 1977, en el Hospital Alemán de Capital Federal, nació Javier Matías. El nombre que más le gustaba a Elena era Matías, pero agregó Javier para que el niño llevara las mismas iniciales que su padre. Al poco tiempo, la mujer volvió a quedar embarazada. Se lo contó a su madre y a su hermano Roberto. Juan Manuel también se lo había mencionado a su medio hermano Raúl Venturelli.

Las últimas noticias sobre Juan Manuel llegaron a través de sus primos Luis Molina y Domingo Carmelo Graziadio, a principios de diciembre de 1977. Se habían encontrado con él en un bodegón en la localidad de Valentín Alsina y Juan Manuel le pidió a Domingo que lo acercara hasta Paraná y Panamericana, zona norte del conurbano. Domingo lo dejó allí pero como veía que su primo estaba preocupado, dio una vuelta y volvió a pasar por el lugar. Vio que Juan Manuel discutía acaloradamente con cuatro hombres que bajaron de una Chevy azul metalizada y lo presionaron para que suba al vehículo.

Juan Manuel no aparecía y Elena no sabía dónde buscarlo. Los últimos días de diciembre de 1977, Elena recibió primero una llamada y luego una carta en la que su marido le indicaba que debía ir a Pampa entre Lugones y Avenida Figueroa Alcorta, en Núñez. El 25 de diciembre, en casa de sus padres, mostró la carta a su familia y pidió que la acercaran con su hijo al lugar. Al día siguiente llevaron a Elena a la cita. La vieron subiendo a un auto. Y esa fue la última vez que vieron a Elena y a su bebé. Cuarenta años más tarde, Roberto Mijalchuk recibió un llamado. Fue en un teléfono de línea que había dejado como referencia cuando denunció la desaparición de su hermana y que nunca dio de baja a la espera, justamente, de esa noticia.

Javier Matías

Sin saber que era el hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, un joven se acercó a la filial de Abuelas de la provincia de Córdoba. Sabía que era adoptado. En su expediente decía que el 27 de diciembre de 1977 había sido encontrado por una mujer que caminaba por la calle, en la intersección de Ramallo y Grecia, a tres cuadras de la ESMA, y cerca de donde esa misma madrugada Elena había sido vista con su bebé por última vez. El niño fue dado en adopción en Buenos Aires y en 1999 se mudó a Córdoba, donde comenzó su búsqueda.

A fines de los 80 las familias Mijalchuk y Darroux pidieron a la justicia la presunción de fallecimiento de Elena y Juan Manuel pero recién en mayo de 1999 Roberto Mijalchuk denunció la desaparición de su hermana embarazada, su cuñado y su sobrino. A partir de esa presentación, la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) abrió un nuevo legajo y comenzó a investigar el caso. Las muestras de sangre de ambas familias se incorporaron al Banco Nacional de Datos Genéticos.

En octubre de 2016 el Banco informó que el perfil del hombre coincidía con el de la familia Darroux Mijalchuk. Javier conoció a su familia. Pero no había datos sobre sus padres. Como a muchos desaparecidos, nadie los había visto en ningún centro clandestino de detención. Pero tampoco había información acerca de alguna actividad de militancia. La CONADI derivó el caso a la Unidad Fiscal Especializada para Casos de Apropiación de Niños para profundizar la investigación, que continuó investigando, y eso demoró la comunicación pública de esta restitución. «Esperamos que alguien viendo las fotos de mis padres puedan acercar un dato, algo sobre ellos», pidió ayer Javier Matías.

 

pagina12

Este lunes por la mañana Abuelas de Plaza de Mayo anunció una nueva restitución de nietos recuperados. Se trata del número 130.

En un breve comunicado difundido señalan que «con felicidad anunciamos una nueva restitución de identidad y convocamos a medios de comunicación y periodistas a una rueda de prensa el próximo jueves 13 de junio a las 13 horas para dar a conocer detalles de esta historia.

El nieto 130 vive fuera de Capital Federal pero tiene la voluntad de estar presente durante el anuncio, por eso que la conferencia se realizará dentro de tres días, en la sede de Abuelas, Virrey Cevallos 592, CABA.

Agradecemos las muestras de afecto y felicidad -por esta tarea que se ha vuelto colectiva- y les pedimos paciencia y prudencia hasta el jueves, que estaremos en condiciones de brindar toda la información del caso».

Por ahora, solo se sabe que vive en España.

Abuelas de Plaza de Mayo recuperó a la nieta 129: pronto hará pública la noticia. Aunque aún hay poca información sobre la mujer que finalmente halló sus orígenes y su historia verdadera, según se sabe, vive en España y estaba siendo buscada por el padre y los hermanos.

Ayer se confirmó el ADN a través de los estudios fiscalizados por el juzgado nacional número 12 de los Tribunales Federales de Comodoro Py a cargo del juez Sergio Torres. Los datos genéticos los habían proporcionado su padre, su hermano mayor y sus abuelos maternos. Tal como suele ocurrir en estos casos, se hará la presentación en sociedad mediante una conferencia de prensa a realizarse en la sede de Abuelas.

En los últimos dos años fueron restituidas las identidades de siete nietos. El 3 de agosto de 2018 fue anunciado la recuperación del nieto número 128: había vivido 42 años con un nombre que no era el que le habían puesto sus padres biológicos. Hijo de Rosario del Carmen Ramos, Marcos nació el 9 de junio de 1976 en San Miguel de Tucumán, donde ambos fueron secuestrados, él con casi cinco meses de vida. «Para mí es la restitución del amor no vivido hace 42 años», expresó Camilo, uno de los hermanos del hombre que pudo reencontrarse con su familia genuina.

Hoy, a 43 años del golpe de 1976, le toca recuperar su historia a otro hijo de desaparecidos durante la más cruel de las dictaduras argentinas. La organización de derechos humanos hará oficial el anuncio en las próximas horas.

 

Infobae

Se trata de María Huber de Wollert, integrante de Madres de Plaza de Mayo, quien murió a los 63 años. Huber fue madre de Silvia Haydeé Wollert Huber, asesinada en marzo de 1977 en el barrio Guadalupe de Santa Fe.

Este viernes se conoció la triste noticia del fallecimiento de María Huber de Wollert, integrante de Madres de Plaza de Mayo, quien murió a los 63 años de edad. Huber fue madre de Silvia Haydeé Wollert Huber, estudiante Asistente Social e integrante de la Unión de Docentes Argentinos (UDA), quien fue asesinada por los militares el 24 de marzo de 1977 en el barrio Guadalupe de Santa Fe junto a otros dos compañeros.

María buscó a su hija hasta que en 1999 y gracias a la intervención del Equipo de Antropología Forense de la Argentina, logró recuperar los restos de su hija que fueron inhumados en el cementerio de Oro Verde. Al momento del asesinato militar, Silvia tenía 21 años. Desde el Registro Único de la Verdad expresaron su dolor por el fallecimiento de una de las integrantes de Madres de Plaza de Mayo.

Desde el Registro Único de la Verdad se informó sobre la muerte de María Huber de Wollert: «Desde el Registro Único de la Verdad expresamos nuestro dolor por la muerte de María Huber de Wollert, Madre de Plaza de Mayo y hacemos llegar nuestro abrazo a su familia», expresaron desde el organismo a cargo del abogado Marcelo Boeykens.

«María era madre de Silvia Haydeé Wollert Huber, quien nació el 11 de octubre de 1955 en Colonia Ensayo, Diamante. Silvia era estudiante de Asistente Social e Integrante de la Unión de Docentes Argentinos (UDA). Fue asesinada el 24 marzo de 1977 en calle Javier de la Rosa y Güemes, Barrio Guadalupe. Santa Fe, junto a Norma Esther Meurzet y José Luis Gómez. Ese mismo día se publicó una noticia en el diario El Litoral diciendo que ella, junto a José Luis Gómez y Norma Meurzet habían muerto en un enfrentamiento en Santa Fé», siguió el comunicado.

En esa línea, finalizaron: «María junto a su familia comenzó a buscar a Silvia y a acompañar a los familiares de desaparecidos y asesinados entrerrianos. Finalmente sus restos fueron recuperados por el Equipo Argentino de Arqueología Forense (EAAF) en agosto de 1999 e inhumados en el Cementerio de Oro Verde. Tenía 21 años».

El Once

A los 94 años y luego de 40 buscando a su nieta, robada por la dictadura militar, murió María Isabel Chorobik de Mariani, más conocida como Chicha, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo.

La militante de los derechos humanos, una de las referentes en la materia e incansable luchadora por la recuperación de los nietos desaparecidos, estaba internada desde hacía diez días tras haber sufrido un ACV. La despiden hoy desde las 7.30, en calle 7 entre 47 y 48, de La Plata.

Su vida cambió drásticamente el 24 de noviembre de 1976 cuando el Ejército y la Policía Bonaerense ingresaron a la casa de su hijo, Daniel, acribillaron a su novia, Diana Teruggi, y otros tres militantes. Ese día secuestraron a Clara Anahí, hija de la pareja y nieta de Chicha, y desde entonces no se sabe nada de ella.

Daniel Mariani escapó pero los genocidas lo encontraron y asesinaron en agosto de 1977. Entonces Chicha era docente de secundario, pero comenzó a buscar a su nieta.

Después de recorrer instituciones y hospitales, de golpear cuanta puerta se cruzara, Mariana se puso en contacto con mujeres en una situación similar, llegó a Madres de Plaza de Mayo en donde encontró a Alicia «Licha» de la Cuadra y juntas fundaron en noviembre de 1977 Abuelas de Plaza de Mayo.

Fue presidente de la institución, encontró a cientos de nietos y en 1989 se fue, fundó la Asociación Anahí, siempre con el objetivo de encontrar a Clara Anahí Mariani.

Chicha convirtió la casa de su hijo en un museo, cuya fachada continúa agujereada tal cual la dejaron lo militares en 1976, e hizo de su vivienda un lugar para las actividades que tuvieran como objetivo central encontrar a Clara Anahí.

“Tengo esperanzas de que va a aparecer, aunque yo no la vea”, dijo en una de las tantas entrevistas.

 

 

LMNeuquén