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Abierto de Australia

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Pasarán los años y costará encontrar un momento semejante en la historia del tenis. No será fácil para el deporte de las raquetas vivir una situación similar, en la que tres jugadores en actividad sean también los que más títulos de Grand Slam han ganado. Es lo que sucede con Roger Federer (20), Rafael Nadal (19) y Novak Djokovic (17), ganadores de 56 títulos de Grand Slam en los últimos 17 años. El serbio estiró el abrumador dominio del Big 3 al consagrarse campeón del Abierto de Australia. por octava vez. Récord absoluto, claro está. Sólo Federer (6 títulos) podría superarlo, si el suizo gana en Melbourne con más de 40 años.

Djokovic ganó Australia por primera vez en 2008, cuando tenía 20 años. El balcánico llegó entonces para alterar el duopolio que empezaban a conformar Roger y Rafa, e insertarse como una cuña: así nació el Big 3. Lo consiguió con creces, y lucha con el suizo y el español por el título de ser considerado el más grande. Alguna vez Andy Murray intentó postularse para ampliar el club. El escocés sumó 3 Grandes -perdió 8 finalísimas- y terminó una temporada al frente del ranking; cifras magníficas para cualquier tenista, pero insuficientes para acercarse a todo lo conseguido por el trío que domina el circuito hace largo rato. Y sin ánimo a la vista de darse por satisfechos.

A su vez, entre ellos luchan por el título del mejor tenista de la historia. Una discusión con muchas aristas a tener en cuenta: cantidad de títulos de Grand Slam, semanas en lo más alto del ranking, historial y victorias entre sí. Y así y todo, sería difícil encontrar una certeza en este sentido, una definición concluyente. Acaso lo más adecuado sea considerar que efectivamente el tenis disfruta ahora mismo el hecho de tener en acción a los tres mejores de todos los tiempos. Cada uno con sus logros, su estilo, sus características. Distintos e inalcanzables.

Djokovic tiene 32 años. Acumula 78 títulos, 17 de ellos de Grand Slam, casi la mitad en Melbourne. Eso no significa que no podría ganar los otros: ya demostró que puede festejar en Wimbledon y en el US Open, y si sólo celebró una vez en Roland Garros es porque Nadal domina con mano de hierro el polvo de ladrillo francés. También Federer puede decir algo al respecto. Ganó los cuatro grandes, los Masters 1000, Copa Davis, Copa ATP y cinco Masters de fin de año, y tiene saldo a favor en el historial contra Federer y Nadal. En el increíble palmarés de Nole sólo le faltaría mejorar el bronce olímpico que alcanzó hace doce años, en Pekín 2008, casi un detalle.

Dominic Thiem hizo cuanto estuvo a su alcance para conquistar su primer Grand Slam. Con su mejor versión, el austríaco llevó al extremo a Djokovic. Pero no pudo, después de cuatro horas de batalla, y Nole se impuso por 6-4, 4-6, 2-6, 6-3 y 6-4. No fue una paliza ni mucho menos. El serbio se equivocó muchísimo (57 errores no forzados) y adujo que le faltaba energía en los dos parciales que cedió. Ambos cometieron la misma cantidad de equivocaciones, síntoma de una final tensa, con mucha ansiedad y nervios. Pero en el tramo decisivo, Djokovic no dudó.

La victoria en Melbourne le dejó otro rédito a Djokovic: desde este lunes vuelve a ser el número 1 del mundo, posición que le había cedido por tres meses a Nadal. El serbio empezará a transitar la 276ª semana en lo más alto del ranking, y de a poco Federer empieza a ver que su récord de 310 semanas al tope se ve amenazado; en poco tiempo, Djokovic podría subirse al segundo escalón histórico y desbancar de esa posición a Pete Sampras (286 semanas). Otra motivación más para Nole, que redondea un arranque de año ideal, ya que antes del Open australiano le había dado a Serbia la flamante Copa ATP. Números implacables: 13 partidos jugados, 13 victorias. Doce años después de ganar Australia por primera vez, Djokovic sigue allí, con el trofeo Norman Brookes en sus brazos, casi como una estatua viviente, en el centro del Melbourne Park. Mientras, el resto de los mortales busca la receta para quebrar el hechizo que hizo eterno a este Big 3.

Por: José Luis Domínguez, señaló La Nación.

Ocho finales y ocho títulos en la Rod Laver Arena. La pista central del Abierto de Australia es el patio de casa Novak Djokovic, como la Philippe Chatrier de Roland Garros lo es de Rafael Nadal (12 títulos) o la central de Wimbledon lo ha sido de Roger Federer (8).

Bajo los focos de ese escenario Djokovic se ha impuesto al austriaco Dominic Thiem por 6-4, 4-6, 2-6, 6-3 y 6-4 para sumar su 17 Grand Slams y acercarse a los 19 de Nadal y los 20 de Federer, arrebatando al mallorquín el número 1 este lunes.

Sin embargo, su gran objetivo lo desveló ayer con la Norman Bruce Challenge Cup, el trofeo del campeón en sus manos. «Quiero el número 1 histórico. Juego para ganar Grand Slams y para conseguirlo haré todo lo posible esta temporada y la próxima», avisó.

Roland Garros, territorio de Nadal, será la próxima estación. El campeón mallorquín deberá estar atento, pero no solo al serbio. También a Thiem, finalista las dos últimas veces, que le ha ganado en Melbourne y al que Djokovic animó ayer. «Estás en condiciones de ganar un Grand Slam, más de uno», vaticinó.

El tenista austriaco ha tenido la oportunidad de ganar su primer Grand Slam y romper una racha de 13 Grand Slams ganados por el ‘Big 3’  desde que Stan Wawrinka ganó el Abierto de Estados Unidos en el 2016, precisamente imponiéndose a Djokovic en aquella final.

«Novak es uno de los tres grandes campeones de la historia del tenis junto a Rafa y Roger. Si yo hubiera  estado en otra época habría sido más fácil conseguir un éxito así, pero es un orgullo compartir esta época con vosotros que habéis puesto el tenis a otro nivel», le dijo el austriaco a Djokovic.

El primer set ya anunciaba la batalla de 4 horas y cinco sets  que iban a mantener en juego y emoción los dos tenistas. Djokovic ha sido el primero en romper (2-0) imponiendo un ritmo rápido para impedir que Thiem le llevara a un pulso de fuerza. El austríaco sufría en cada servicio pero ha conseguido igualar el marcador (4-4), aunque la alegría le ha durado poco. Djokovic ha recuperado el ‘break’ y ha conseguido cerrar el set que se le complicaba con una doble falta de austriaco.

En el segundo, también una doble falta de Djokovic, le ha dado el ‘break’ a Thiem (2-2). El partido ya había cambiado. El juego rocoso, potente y valiente del austriaco hacía dudar al número 2 mundial, que ha ido a remolque a pesar de igualar el marcador (4-4).

Otra doble falta y dos avisos por pasar de los 25 segundos en sacar, le han acabado de descentrar para perder el servicio y en el siguiente juego el set. “Muy bien, muy bien”, le ha tocado en el cambio de pista la zapatilla al juez árbitro.

Fue un golpe duro para Djokovic que se salvó de la sanción. Thiem aprovechó el momento para adelantarse con un 4-0 inalcanzable. Djokovic no solo había perdido su convicción sino también su energía y el tercer set. Thiem hacía lo que quería con la bola.

Djokovic pidió tiempo médico para ir a los vestuarios.  Las caras de preocupación de Goran Ivanisevic y Marian Vajda en el palco del serbio no auguraban buenas noticias. El serbio decía que estaba «deshidratado».

Volvió a jugar poco convencido, pero su fisio le dio «una poción mágica», bromearía después. Evitaba los intercambios. Mantuvo la igualdad (4-4) aunque resoplaba buscando la inspiración. La encontró en el octavo juego y gracias a una doble falta de Thiem. Djokovic no lo desaprovechó. «Me ha faltado mandar más durante el cuarto set», admitió el asutriaco. Era su única queja.

Thiem le abrió la puerta al quinto y decisivo set. Thiem lo empezaba con más de 21 horas en sus piernas desde que comenzó el torneo. Djokovic lo afrontaba con una energía más recuperada para plantar batalla tras haber estado grogui. Djokovic volvía a estar metido en la batalla.

El serbio hizo el ‘break’ (2-1) y salvó un 30-40 después, para adelantarse 3-1 y colocando a Thiem contra las cuerdas. El número 2 mundial volvía a sacar el puño para celebrar los puntos. Thiem se defendía como podía. Seguía luchando.

Djokovic, después del sufrimiento, ya no ha desaprovechado su ventaja y, con el saque en su mano, certificó que sigue siendo el rey de Australia.

La estadounidense se consagró campeona al vencer a la hispano-venezolana en un partido que logró dar vuelta tras perder el primer set.

La tenista estadounidense Sofia Kenin conquistó el sábado su primer título de Grand Slam al vencer a la hispano-venezolana Garbiñe Muguruza en la final del Abierto de Australia.

Kenin, 14ta preclasificada, venció 4-6, 6-2, 6-2 en un partido que se disputó con el techo retráctil del Rod Laver Arena cerrado por la lluvia.

La estadounidense, de 21 años, nunca había pasado de los octavos de final en uno de los cuatro majors hasta ahora. Llegó a su primera final tras derrotar a la número uno del mundo, Ash Barty, en semifinales.

Muguruza, que llegó a ocupar el número uno del ránking de la WTA, ganó Roland Garros en 2016 y Wimbledon en 2017.

La final fue un reflejo de lo que es Garbiñe Muguruza como tenista, alternando momentos de gran tenis (35 ‘winners’ por 28 de la rival) y otros de desconexión (con 45 errores no forzados, 23 para Kenin, y 8 dobles faltas), frente a una rival que se fue agrandando conforme avanzaba el partido, tanto físicamente como en nivel de juego.

Todo parecía comenzar bien para la española nacida en Caracas, que rompió el saque de la estadounidense en el tercer juego del partido y confirmó con su servicio para ponerse 3-1 a favor.

Kenin, que peleaba todas la pelotas como si fuera cada una de ellas fuera la del título, igualó el partido 4-4, pero Muguruza reaccionó y sumó dos juegos seguidos para cerrar el primer set por 6-3 en 52 minutos de juego.

El buen juego de la española en la primera manga dio paso a una de sus famosas ‘desconexiones’, dejando que Kenin le rompiera por primera vez el servicio en el cuarto juego del segundo set, que acabó apuntándose por 6-2, aprovechándose de la debilidad de Garbiñe con su primer servicio.

Muguruza mejoró en el tercer set, pero por entonces la estadounidense se había crecido tanto que veía muy cerca la posibilidad de sumar su primer título de Grand Slam.

Decisivo fue el quinto juego, en el que Muguruza tres bolas de ‘brak’ para ponerse 3-2 a su favor, pero Kenin remontó para mantener su servicio y rompérselo a la española en el siguiente para ponerse 4-2.

Todo estaba en contra para la española, que no sólo no reaccionó, sino que acabó el partido con una doble falta, la séptima del encuentro, en una muestra más de la irregularidad que caracteriza a Muguruza, informó Clarín.

Por un lugar en la historia. Garbiñe Muguruza tendrá la oportunidad de convertirse en la primera española en levantar el título del Abierto de Australia, en Melbourne Park, ante la estadounidense Sofia Kenin, de solo 21 años, una novata en una final de Grand Slam. Será el sábado, en el Rod Laver Arena, con acción en vivo por ESPN y por ESPN Play.

El viernes, Muguruza completó una suave sesión de entrenamiento en pista cubierta que ni siquiera alcanzó la hora de duración con el propósito de seguir con las mismas sensaciones que le sirvieron para catapultar su nivel de nuevo y retomar las versiones de Roland Garros 2016 y Wimbledon 2017, cuando se coronó campeona.

En el Major australiano, en cancha dura, Muguruza busca la hazaña de convertirse en la primera española en obtener el título en singles, ya que Arantxa Sánchez y Conchita Martínez, su actual entrenadora actual, no consiguieron levantar el trofeo.

La venezolana, nacida hace 26 años en Caracas, está ante otro momento histórico para el tenis español. Muguruza, que fue N°1 del mundo durante cuatro semanas de 2017, ahora figura en el 32° puesto del ranking de la WTA, mientras que Kenin marcha N°15 con apenas 21 años ya tres títulos individuales en sus vitrinas, todos en 2019.

Por su parte, la española suma siete copas, incluiyendo las dos citadas de Grand Slam. “Keneine es una jugadora muy talentosa, joven, ambiciosa. Si está aquí es porque ha demostrado un gran tenis. Quiero concentrarme en lo que tengo que hacer yo para ganar”, dijo quien cayó ante la estadounidense el año último, en la primera ronda de Beijing.

Muguruza, que venía en baja forma en los últimos tiempos, fue consultada sobre la posibilidad de completar el Grand Slam en su carrera: “Todos los jugadores sueñan con eso. No quiero obsesionarme. Si ya ganas uno, juntar los cuatro sería tener el pack completo”. Si triunfa en Melbourne, le quedaría únicamente el US Open.

Y habló de Martínez, su guía: ”Sería muy especial ganar. Vivimos esa experiencia mágica en Wimbledon en 2017, es un momento especial para entrenadora y jugadora y ojalá se repita”. Sobre ser la primera mujer de España en coronzarse en Australia fue clara: «Sabía que Arantxa y Conchita habían llegado a la final. Es muy difícil ganar un Grand Slam. Se ha resistido. Ojalá pueda traer esta copa”.

Llega una final particular, que nadie imaginó en la previa a Melbourne, Y ambas están a un paso de una proeza enorme.

El austriaco superó al alemán y se clasificó para jugar el partido del primer Grand Slam del año frente a Djokovic.

El austríaco Dominic Thiem ratificó su excelente momento y se instaló hoy en la final del abierto de Australia tras imponerse en semifinales sobre el alemán Alexander Zverev por 3-6, 6-4, 7-6 (7-3) y 7-6 (7-4), victoria que le permitirá ir en busca de su primer título de Grand Slam frente al serbio Novak Djokovic, actual campeón.

Thiem, de 26 años y quinto en el ranking mundial de la ATP, empleó tres horas y media para revertir un partido que le era adverso ante el teutón Zverev (7) e irá el domingo en busca del título ante el serbio Djokovic (2), quien ayer le ganó la otra semifinal al suizo Roger Federer (3) por 7-6 (7-1), 6-4 y 6-3.

El austríaco nacido en la ciudad de Wiener Neustatd, quien será el máximo favorito al título dentro de 10 días en el Argentina Open, se instaló por tercera vez en una final de Grand Slam, las anteriores en Roland Garros 2018 y 2019, con sendas derrotas ante el campeón español Rafael Nadal.

Thiem, entrenado por el chileno Nicolás Massú, quien lo convirtió en un tenista mucho más completo y agresivo, conquistó durante su carrera 16 torneos, uno de ellos la edición 2018 del Argentina Open, y llegó a nueve finales, las más importantes las mencionadas de Roland Garros y la del Masters de Londres de noviembre pasado, cuando cayó ante el ruso Daniil Medvedev.

El austríaco, vencedor en cuartos de final del mallorquín Nadal (1), había comenzado set abajo ante Zverev y así perdió el primer set, pero luego mejoró notablemente la eficacia de su servicio y también ajustó la devolución, y se llevó los tres juegos siguientes de un partido muy parejo.

Thiem ganó por la mínima diferencia merced a su mayor precisión en los momentos definitorios, donde sacó a relucir su actualidad, en la que se muestra mucho más sólido y consistente, y sobre todo con mayor fortaleza mental.

El nuevo finalista del abierto australiano estiró su ventaja en el historial con Zverev a 7-2, tras sus anteriores triunfos en Munich, Niza y Rolang Garros en 2016, en Rotterdam 2017, Roland Garros 2018 y en noviembre pasado en las semifinales del Masters jugado en Londres.

Las victorias de Zverev fueron en Beijing 2016 y Madrid 2018.

Thiem disfruta su gran momento e irá en busca de un nuevo desafío el domingo próximo, aunque no le será fácil ante «Nole», quien jugó siete finales en Melbourne Park y las ganó todas, y además quiere recuperar el número uno del mundo, algo que conseguirá si alza el título ya que desplazará a Nadal.

El historial entre ambos favorece a Djokovic con apenas dos partidos de ventaja, por 6-4.

El balcánico se impuso en los cruces jugados en Shanghai 2014, Miami, Roland Garros y Masters de 2016, Roma 2017 y Madrid 2019.

Thiem le ganó en Roland Garros 2017 y 2019, en Montecarlo 2019 y el año pasado en las semifinales del Masters jugado en Londres.

En tanto, en el cuadro paralelo de damas, mañana desde las 5.30 (hora de la Argentina) jugarán la final la española Garbiñe Muguruza (32) y la estadounidense Sofia Kenin (15).

Muguruza, campeona de Roland Garros en 2016 y Wimbledon en 2017, venció en semifinales a la rumana Simona Halep (3), mientras que Kenin, finalista por primera vez de un Grand Slam, le ganó a la local Ashleigh Barty, número uno del ranking mundial de la WTA.

El abierto de Australia tendrá en 2020 a una nueva campeona, ya que el año pasado el título quedó en poder de la japonesa Naomi Osaka, quien le ganó la final a la checa Petra Kvitova por 7-6 (7-2), 5-7 y 6-4, señaló Télam.

Tres mil dólares, unos 2.730 euros, ha sido la sanción impuesta por la Federación Internacional de Tenis (FIT) al suizo Roger Federer, tras ser advertido en su partido de cuartos de final del Abierto de Australia contra el estadounidense Tennys Sandgren, por una «obscenidad audible».

La jueza de silla croata Marijana Veljovic advirtió a Federer este martes en el tercer set de ese encuentro cuando el americano dominaba por 3-6, 6-2 y 2-0.

«Violación del código, obscenidad audible, señor Federer», dijo la juez de silla, a lo que el suizo respondió: «¿Qué dije?». «No puedo repetir eso, pero ella (la juez de línea) lo ha oído claramente», añadió la árbitro. Luego,  Federer sacó el duelo adelante, tras salvar siete bolas de partido, por 6-3, 2-6, 2-6, 7-6 (8) y 6-3.

Es la segunda vez en su carrera que Federer recibe una sanción en un Grand Slam. En la final del Abierto de EE.UU. contra el argentino Juan Martín del Potro del 2009, el de Basilea fue multado con 1.500 dólares por blasfemar en aquel encuentro durante una discusión con el juez de silla. El suizo perdió en aquella final, por 3-6, 7-6 (5), 4-6, 7-6 (4) y 6-2.

No se entrenó hoy

Mientras se decidía el castigo al tenista suizo este no se entrenó para preparar su duelo de semifinales contra el serbio Novak Djokovic, según su entrenador Severin Luthi para relajarse y hacer fisioterapia.

«Roger no entrenó hoy como estaba previsto. El objetivo estaba en la relajación y la fisioterapia. Espero que se sienta mejor mañana», ha dicho Luthi, que comparte la dirección técnica del jugador de Basilea con el croata Ivo Ljubicic, a medios suizos en Melbourne.

Luthi no ha querido precisar tampoco como se encuentra Roger físicamente tras superar al estadounidense Tennis Sandren, después de un agotador encuentro en el que se lesionó en la ingle en el segundo parcial.

En la jornada de este miércoles, y siempre según Luthi, Roger habría sido tratado por el fisioterapeuta Daniel Troxler para «recuperarle de las tensiones y presiones de los cinco partidos en los que había pasado más de 12 horas en la cancha».

Entre los récords que cuenta Federer figura el de no haberse retirado jamás en un partido de tenis en el que haya saltado a la pista. Sí se ha dado de baja de alguno antes de comenzar un encuentro, como en París Bercy 2008 contra James Blake en cuartos, contra Jo-Wilfried Tsonga en las semifinales de Doha 2012, y las más recientes, en los cuartos de Roma el año pasado, o la final de las Finales ATP de Londres de 2014 cuando un problema en la espalda le impidió enfrentarse con Djokovic, su rival mañana, con el que mantiene un balance desfavorable de 26-23.

El número dos el mundo necesitó dos horas y seis minutos sobre el Rod Laver Arena para vencer por cuarta vez en su carrera al «Peque» y dio un nuevo paso hacia el objetivo de lograr su octavo título en el «Major» australiano, del que es su máximo ganador histórico.

El balcánico, campeón en las ediciones 2008, 2011, 2012, 2013, 2015, 2016 y 2019, enfrentará en cuartos de final al canadiense Milos Raonic, quien venció al croata Marin Cilic por 6-4, 6-3 y 7-5 en otro partido de la jornada.

Schwartzman, de 27 años, igualó esta temporada su mejor participación en Melbourne, al empardar la cuarta ronda alcanzada dos años atrás cuando fue eliminado por el español Rafael Nadal.

Después de sufrir su cuarta derrota ante «Nole», como sucedió en el US Open 2014, Roland Garros 2017 y Roma 2019, el argentino aceptó que su rival atraviesa un gran momento y eso hace «casi imposible» vencerlo.

“Jugar contra un tenista como Djokovic es algo muy difícil, y a veces cuando entrás a la cancha y lo ves jugando en uno de sus mejores momentos, empezás a buscar soluciones y no las encontrás tan fácil, cuando están arriba en el marcador, se sienten cómodos y terminan sacando diferencia. Cuando están en su mejor nivel, son superiores al resto”, destacó el número 14 del ranking mundial de tenis.

Tras un excelente inicio en el torneo, donde no cedió un solo set, Schwartzman calificó de inoportuno el cruce y lamentó no tener rivales más competitivos previo a enfrentar al siete veces campeón en Australia: “Tuve la suerte de jugar muy bien las primeras tres rondas, contra rivales obviamente muy difíciles porque es un Grand Slam, pero me faltó tener un partido con un rival con el nivel un poco más parecido al de Djokovic, para entender que quizás con sólo tirarla para el otro lado, en varios pasajes del partido, no alcanzaba”.

Schwartzman admitió que enfrentar al jugador más ganador del torneo es equiparable “a jugar contra Nadal en Roland Garros o Federer en Wimbledon” y que para ganarles “hay que estar a un 120 por ciento».

“Hay momentos como el de hoy, que él puede ser más duro, como Rafa en Roland Garros o como Federer en Wimbledon. Cualquier de los tres, cuando están bien y afilados y el rival no está al 120 por ciento, es difícil encontrar soluciones”, asumió el porteño, que nunca le pudo ganar a un tenista top cinco en 22 enfrentamientos disputados.

Es la sexta vez que el campeón de tres títulos ATP disputa el Abierto de Australia y el público australiano demostró apoyar al argentino en varios pasajes del partido, por lo que se sintió agradecido: “Está bueno que la gente me demuestre su cariño. Los últimos años me fue regular y bien aquí, y el público australiano que le gusta el tenis, y lo ve durante todo el año, repite el torneo, eso hace que te vean más seguido y les gusta. Cuando las cosas salen bien dentro de la cancha, tengo un juego que está bueno para ver, de pasar las bolas y jugar los puntos, y la gente se puede entretener con eso”.

A pesar de la derrota, Schwartzman se fue conforme con lo hecho durante el torneo y espera seguir aprendiendo de cara al futuro. “En todo momento me faltó un poquito de algo, sacar mejor, en otros cuando él estaba muy preciso en la línea de fondo, ser un poco más agresivo. No tuve muchas chances en cada set. El siempre fue arriba y jugando mejor. Igual fue un muy buen torneo para mí y para seguir aprendiendo”.

Por otra parte, el suizo Roger Federer, número tres del ranking ATP y seis veces ganador en Melbourne (2004, 2006, 2007, 2010, 2017 y 2018), se instaló en cuartos de final con una victoria sobre el húngaro Marton Fucsovics por 4-6, 6-1, 6-2 y 6-2.

Su rival en la siguiente instancia será el estadounidense Tennys Sandgren, que se impuso sobre el duodécimo preclasificado, el italiano Fabio Fognini por 7-6 (5), 7-5, 6-7 (2) y 6-4.

El cuadro de cuartos de final masculino se completará mañana después de los siguientes cruces: Rafael Nadal (España, 1)-Nick Kirgyos (Australia, 23); Gael Monfils (Francia, 10)-Dominic Thiem (Austria, 5); Daniil Medvedev (Rusia, 4)-Stanislas Wawrinka (Suiza, 15) y Andrey Rublev (Rusia, 17)-Alexander Zverev (Alemania, 7).

El argentino Diego Schwartzman avanzó esta noche a los octavos de final del Abierto de tenis de Australia, primer Grand Slam de la temporada, al vencer categóricamente al serbio Dusan Lajovic por 6-2, 6-3 y 7-6 (9-7).

El «Peque» Schwartzman, ubicado en el puesto 14 del ranking mundial de la ATP y que aún no cedió ningún set en el certamen, necesitó de 2 horas y 15 minutos de enfrentamiento para eliminar a Lajovic, situado en el lugar 27 del escalafón ecuménico.

El tenista porteño se mostró muy sólido y superó claramente a Lajovic, quien sólo le ofreció resistencia en la tercera manga, para instalarse en los octavos de final del Abierto de Australia, instancia en la que se medirá al Serbio, Novak Djokovic, número 2 del mundo, quien gano al japonés Yoshihito Nishioka (71). 6-3, 6-2, 6-2.

Más tarde, el otro argentino que sigue en la competencia, el bahíense Guido Pella (25), confrontaba frente al italiano Fabio Fognini (12).

El Abierto de tenis de Australia se juega sobre canchas de cemento en el complejo Melbourne Park, ubicado en la ciudad homónima en el país de Oceanía.

«Nole» tuvo una actuación magistral y se impuso ante el español por 6-3, 6-2 y 6-3. El número uno del mundo sumó su séptimo título en Melbourne y el 15° Grand Slam de su carrera.

No le dio oportunidades. Novak Djokovic dio una lección de tenis y derrotó a Rafael Nadal para consagrarse campeón del Abierto de Australia, el primer Grand Slam de la temporada.

El serbio, que ya tenía asegurado seguir como número uno del ranking sin importar el resultado de la final de este domingo, fue contundente y se impuso ante su escolta en la clasificación por 6-3, 6-2 y 6-3 , en un partido que duró dos horas y seis minutos.

Su triunfo marcó un récord: llegó a su séptima consagración el Abierto de Australia y se convirtió en el tenista más ganador de la historia en Melbourne. Con seis coronas quedaron Roy Emerson y Roger Federer. Fue, además, el 15° título de Grand Slam en la carrera del tenista de 31 años.

El desarrollo del encuentro no se ajustó a lo que prometía la previa y la historia de ambos. El duelo decisivo en Melbourne enfrentaba a los dos mejores tenistas de la actualidad, quienes habían tenido un camino impecable en el certamen.

Fue la contracara de aquella maratónica final que ambos habían protagonizado en Australia en el 2012. En aquella ocasión también se impuso Djokovic, pero luego de un partido que duró cinco horas y 53 minutos y que significó el encuentro decisivo más largo de la historia en un Grand Slam. Esta vez, «Nole» volvió a ganar, pero con un trámite casi «express».

La primacía de Djokovic se estableció desde el primer set. Con un tenis sólido y casi sin fisuras en todos los aspectos del juego, sobrepasó a un Nadal contrariado. «Nole» solo perdió un punto con su saque en un parcial que ganó por 6-3.

El segundo parcial mostró un desarrollo similar. El número uno del mundo no flaqueó ni le dio chances a su rival de tener un atisbo de recuperación. Quebró dos veces y se impuso por 6-2.

La intensidad se sostuvo. El español nunca encontró la manera de dañar a un serbio cuya única señal de «debilidad» se vio en el quinto juego del tercer set. Fue recién en ese momento cuando Nadal tuvo la primera chance de quebrar del partido, pero Djokovic sacó a relucir su mentalidad ganadora para evitarlo y llevarse el game. Finalmente, cerró el parcial por 6-3 y le puso punto final al encuentro.

A pesar del resultado de la final, Nadal tuvo un torneo sensacional. Su desempeño tiene mucho más valor si se tiene en cuenta que venía de casi cuatro meses de inactividad por diversas lesiones que lo habían marginado del circuito.

Fue el 53° enfrentamiento entre Djokovic y Nadal. Con su victoria, el serbio estiró su ventaja a 28-27 en duelos cara a cara ante el español.

«Nole», además, confirmó que está en un nivel superlativo y que sostiene el envión de la segunda parte del 2018. Este título en Australia significa su tercera corona de Grand Slam de manera consecutiva, tras haberse alzado con los trofeos en Wimbledon y US Open del año pasado.

Infobae

El argentino Gustavo Fernández se proclamó por segunda vez campeón del Abierto de Australia de tenis adaptado después de imponerse esta madrugada a uno de sus máximos rivales, el sueco Stefan Olsson, por 7-5 y 6-3.

El cordobés de Río Tercero, número dos del ranking mundial, festejó así su tercer título de Grand Slam en singles tras ganar en Melbourne en 2017 y ser campeón de Roland Garros un año antes.

«Estoy muy orgulloso de cómo encaré esta semana, ya que en los últimos grandes torneos se me había negado como consecuencia de no saber llevar las emociones», explicó una vez finalizado el encuentro.

En un partido intenso que se extendió durante una hora y quince minutos, el argentino se mostró sólido, hizo la diferencia con la potencia de sus golpes y pudo imponerse al sueco Olsson, quien había sido su verdugo en la final de las ediciones 2018 y 2018 de Wimbledon.

«Estoy muy emocionado. Es muy duro el trabajo para llegar acá. Perdí cuatro finales de Grand Slam seguidas y fue duro. A veces los fantasmas aparecen y uno tiene que trabajar para hacerlos desaparecer. Trabajé con mucha gente, hay mucha gente detrás de todo esto», agregó el campeón.

En su flamante coronación, el argentino dejó en el camino al australiano Ben Weekes (invitado) en cuartos de final; al francés Stephane Houdet en semifinales y hoy al sueco, que llegaba de eliminar al máximo favorito, el japonés Shingo Kunieda.

No había empezado fácil el 2019 para Fernández. Al igual que un año atrás, las empresas aéreas que lo llevaron hacia Oceanía le extraviaron la silla de ruedas especialmente adaptada para la competencia. Después de hacer públicos los reclamos, el campeón recuperó su herramienta un día antes de comenzar la gira y pudo desempeñarse en un altísimo nivel para finalmente conseguir el tan preciado trofeo.

Pese a la gran alegría, el cordobés aprovechó la oportunidad para lamentarse por no haber podido llevar a la gira a su fisioterapeuta por razones económicas y confió en que se pueda mejorar este aspecto en los próximos años.

«No sé cuanto he ganado, sé que han aumentado los premios. Este año, como he sido campeón, no ha pasado como en 2014 que perdí mucho más de lo que gané. Si no ganas el torneo gastás más de lo que te llevás», sentenció.

 

Clarín