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Estados Unidos alcanzó este martes la cifra de 2.629.372 casos confirmados de COVID-19 y la de 127.322 fallecidos, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Este balance a las 20.00 hora local (00.00 GMT del miércoles) es de 42.528 contagios más que el lunes y de 1.199 nuevas muertes, de las cuales más de 600 corresponden a decesos antiguos de la ciudad de Nueva York añadidos hoy al sistema.

La media de nuevos casos diarios en Estados Unidos está desde la semana pasada por encima de los 40.000 arrastrada por el repunte en estados del sur y del oeste como Florida, Texas, California y Arizona.

Nueva York, sin embargo, se mantiene todavía como el estado más golpeado en Estados Unidos por la pandemia con 393.454 casos confirmados y 32.032 fallecidos, una cifra solo por debajo de Brasil, el Reino Unido e Italia.

Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 23.096 personas.

A Nueva York le siguen la vecina Nueva Jersey con 15.035 muertos, Massachusetts con 8.053 e Illinois con 6.923.

Otros estados con un gran número de fallecidos son Pensilvania con 6.649, Michigan con 6.193, California con 6.013 o Connecticut, con 4.322.

En cuanto a contagios, California es el segundo estado solo por detrás de Nueva York con 226.851.

El balance provisional de fallecidos -127.322- ha superado ya la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y los 60.000 fallecidos, aunque en sus últimos cálculos auguró ya hasta 110.000 muertos, un número que también se ha superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que Estados Unidos llegará al mes de octubre con unos 175.000 muertos.

Estados Unidos rompió este viernes su récord diario de contagios de COVID-19 con 45.330, lo que eleva los casos confirmados en el país más golpeado del mundo por la pandemia a 2.462.057, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

El balance a las 20.00 hora local (00.00 GMT del sábado) también incrementa el número de muertos a 124.978 tras haber sumado 574 en las últimas 24 horas. Además de las 574 de este viernes también se añadieron al cómputo las 1.854 muertes «probables» en Nueva Jersey de las que informó el estado.

Estados Unidos rompió este nuevo récord arrastrado por el repunte de la pandemia en estados del sur y del oeste del país como Florida, Texas, California y Arizona, que suman entre los cuatro cerca de la mitad de nuevos contagios de todo el país.

Nueva York, sin embargo, se mantiene como el estado más golpeado en Estados Unidos por el coronavirus con 391.220 casos confirmados y 31.342 fallecidos, una cifra solo por debajo de Brasil, el Reino Unido e Italia.

Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 22.421 personas.

A Nueva York le siguen la vecina Nueva Jersey con 14.914 muertos, Massachusetts con 8.012 e Illinois con 6.847 muertos.

Otros estados con un gran número de fallecidos son Pensilvania con 6.579, Michigan con 6.134, California con 5.816 o Connecticut, con 4.307.

En cuanto a contagios, California es el segundo estado solo por detrás de Nueva York con 202.072.

El balance provisional de fallecidos -124.978- ha superado ya la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente Donald Trump rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y los 60.000 fallecidos, aunque en sus últimos cálculos auguró ya hasta 110.000 muertos, un número que también se ha superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que Estados Unidos llegará al mes de octubre con unos 180.000 muertos.

El mundo busca con urgencia medidas solidarias y conjuntas para enfrentar la pandemia que cuenta ya con cerca de 2,6 millones de casos de COVID-19 en América -medio millón más que en Europa-, según informó hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según el organismo, Estados Unidos, Brasil, Rusia, Reino Unido y España son los países con mayor número de casos en el mundo, donde se elevó hoy a 353.334 el número de muertos.

Mientras los Gobiernos siguen planificando las reaperturas y reactivaciones económicas, la ONU junto a los líderes mundiales, con excepción de EE.UU. y China, abordó en una cumbre virtual las estrategias para apoyar a los Estados más vulnerables y evitar que la crisis económica arruine años de progresos en materia de desarrollo.

SOLIDARIDAD PARA EVITAR UNA DEVASTACIÓN

América estuvo presente durante la reunión de la ONU en la que los participantes defendieron la necesidad de respuestas globales y coordinadas ante la pandemia y de mostrar solidaridad con las naciones con menos recursos ante el riesgo de que la crisis dispare la desigualdad.

La clave: aliviar la deuda de los países pobres. Este fue uno de los mayores requerimientos en un momento en el que numerosas economías sufren por la recesión global y el desplome de precios de materias primas.

El presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, pidió a las instituciones financieras internacionales que evalúen urgentemente el problema de deuda que surgirá en los próximos meses y en los próximos años y que sean más flexibles en la utilización de los parámetros establecidos.

A esto también se unió el presidente de Colombia, Iván Duque, al enfatizar la necesidad de que todos sumen esfuerzos contra el coronavirus para que haya un consenso en el mediano plazo sobre cómo aliviar las deudas en los países emergentes.

El propio secretario general de la ONU, Antonio Gutérres, alertó de que si no se actúa ahora ”la pandemia causará una devastación y sufrimiento inimaginables alrededor del mundo” pues millones de personas pueden caer en la pobreza y producirse hambrunas históricas.

EL PLAN CONJUNTO DE LATINOAMÉRICA ANTE EL COVID

En paralelo a la reunión celebrada en la ONU, los líderes de los Parlamentos de 11 países latinoamericanos evaluaron en una reunión telemática un plan conjunto regional ante los efectos del coronavirus.

«Tenemos una realidad compartida en la región», subrayó la presidenta de la Cámara de Diputados mexicana, Laura Rojas, satisfecha por el compromiso adquirido de «delinear los ejes y las prioridades de trabajo» ante esta pandemia en un mismo documento.

Durante el encuentro, los titulares de los legislativos de Argentina, México, Brasil, Barbados, Chile, Colombia, Cuba, Dominica, Ecuador, Paraguay y Uruguay expusieron su punto de vista y enfatizaron su voluntad de fortalecer las relaciones regionales.

La mira está puesta en fortalecer los sistemas de salud y económicos, además de establecer mecanismos para la inversión en ciencia y desarrollo sostenible.

Entre los retos inmediatos para la región está el hecho de que se deberán «adecuar» los presupuestos de 2021 a la realidad, que ha dejado ya 2,6 millones de contagiados y casi 150.000 muertos en el continente americano, según la OMS.

EEUU: “EL HITO TRISTE” DE LOS FALLECIMIENTOS

Ya son más de 101.000 muertes a causa del coronavirus en EE.UU. que seguía este jueves sin poder atajar el avance de la enfermedad y de la que ya se han contagiado 1,7 millones de habitantes en este país.

Como un “hito muy triste” el presidente Donald Trump se refirió en Twitter a la cifra de fallecidos a raíz del COVID-19, que sitúa a la nación como el primer país en superar la barrera de las 100.000 muertes, con más de una cuarta parte del total mundial.

Con un comportamiento desigual por estados, la pandemia sigue avanzando y cobrando vidas, mientras van surgiendo nuevos datos que reflejan el golpe que está suponiendo la enfermedad para la economía: una contracción histórica de su aparato productivo y un desempleo que ha afectado a 41 millones de personas en poco más de dos meses.

CENTROAMÉRICA: PRÉSTAMOS, REAPERTURA Y MÁS CONTAGIOS

En Honduras, el Foro Social de la Deuda Externa (Fosdeh) publicó en un estudio en el que señala que el país debe realizar un “cambio de enfoque, al menos durante tres años, de las políticas económicas y sociales, que implica responder de manera estratégica» para superar el coronavirus.

Mientras en Costa Rica, que llegó hoy a los 1.000 infectados y evalúa un plan de reapertura, el ministro de Salud, Daniel Salas, indicó que el Gobierno está evaluando el plan de desescalada de las restricciones a actividades económicas que comenzó a aplicarse el pasado 16 de mayo, con el fin de determinar si se siguen ampliando las reaperturas, si se establecen restricciones focalizadas por zonas o si se continúa como estaba previsto.

El Salvador, por su parte, recibió hoy del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la aprobación de un préstamo de 250 millones de dólares para financiar las medidas de contención de la crisis sanitaria, luego de que entrara a la fase 3 por el COVID-19 tras superar los 2.100 contagios.

La otra cara preocupante es Nicaragua en donde la Fundación Violeta Barrios de Chamorro (FVBCH), dedicada a defender la libertad de expresión y el acceso a la información pública calificó de “dramática” la situación en el país.

Aunque el Gobierno ha reportado 759 casos confirmados, con 35 muertos desde marzo pasado, datos del independiente Observatorio Ciudadano COVID-19 indican que en Nicaragua unas 2.687 han sido contagiadas por el virus, y 598 han muerto.

SUBE LA CIFRA DE INFECTADOS

Además de Brasil, que continúa al alza en infecciones (más de 411.000) y decesos (supera los 25.000), Chile es otro de los países que preocupa al reportar 49 fallecidos en las últimas 24 horas, lo que supone un nuevo registro récord y eleva el total de decesos a 890, mientras en infecciones contabilizó otros 4.654, situando la cifra total en 86.943 y superando a China, donde se inició la pandemia.

Ecuador, que registra más de 3.300 fallecidos, 2.136 probables y unos 38.400 positivos, se encuentra en un proceso de cambio de fase de la estrategia epidemiológica y busca pasar del aislamiento masivo al distanciamiento social, con el levantamiento paulatino y coordinado de las restricciones.

Y en Argentina la mirada está puesta en las villas miseria o barrios pobres como Villa Azul y Villa Itatí, de la populosa área metropolitana de Buenos Aires, que están separadas por una carretera, y ahora también por la valla que cerca a Azul, con la que pretenden aislar el COVID-19 y evitar que se propague a poblaciones vecinas, donde este jueves intensificaron los testeos.

El Bank of America, empresa estadounidense de tipo bancario y de servicios financieros, redujo a 2,2% su previsión de crecimiento económico global para este año, frente al 2,8% que había pronosticado en febrero y al 3,1% esperado en enero, cuando todavía no se contabilizaba el impacto de la expansión del coronavirus.

Respecto a la Eurozona, la entidad estadounidense rebajó su previsión a apenas 0,2%, frente al 0,6% que estimaba previamente.

En enero, Bank of America sostenía que la ralentización de la economía mundial tocaría fondo en la primavera (boreal), por la relajación de las tensiones derivadas del enfrentamiento entre Estados Unidos y China, y el riesgo relativamente bajo de una recesión. Esos son factores que ahora se revierten por el virus.

Ya el mes pasado, el banco revisó sus perspectivas y recortó a casi la mitad su previsión de comienzos de año sobre la Eurozona, del 1% inicialmente previsto al 0,6%. Ahora volvió a reducir su pronóstico y advirtió que el país más perjudicado es Italia, donde la proyección pasa de una expansión estimada del 0,3% a una contracción del -0,2%, precisó la publicación «Fund Society», editada en Miami.

Otros países que sufren una drástica revisión son Alemania (pasa del 0,5% al 0,1%) y Francia (baja del 1,2% al 0,8%).

Bank of America, además, asume que habrá una «pérdida permanente de actividad» a causa del coronavirus, anticipa un «crecimiento próximo a cero» en el primer semestre, y una recuperación en la segunda mitad del año. Todo esto se dará, siempre y cuando la crisis por la pandemia «se resuelva a finales de primavera».

Según la entidad, las medidas que los países desarrollados han tomado a raíz de la expansión del virus debilitará sectores como el ocio o el comercio al por menor, y también a la mano de obra.

Otro factor de contracción, para el banco, sería la lenta respuesta de algunos sistemas de salud públicos: «Los países sin cobertura sanitaria universal corren un mayor riesgo porque en una pandemia el sistema sanitario es tan fuerte como el eslabón más débil».

Por otra parte, «la respuesta negativa del mercado al recorte de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal (de EE.UU.) puso de relieve que los bancos centrales sólo desempeñan un papel de apoyo en esta crisis, y de hecho, las condiciones financieras se han endurecido considerablemente», advirtió el Bank of América.

A la vez, agregó, «se han anunciado varias medidas fiscales en todo el mundo, pero en la mayoría de los países las cifras son relativamente pequeñas».

Por último, el informe señala que las tensiones por el petróleo entre Arabia Saudita y el resto de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) añaden más presión a la baja del crecimiento.

Aunque un colapso en los precios del petróleo «es neutro para el crecimiento global, ya que significa una transferencia de ingresos de los productores a los consumidores», perjudica a corto plazo al afectar la inversión en el sector e inducir a bajas en el mercado de valores, concluyó el informe.

La cifra, presentada ante la Oficina Anticorrupción, corresponde al año 2018 y representa una ganancia de casi $800 mil respecto al año anterior. En 2016, la ex presidente le donó más de $70 millones a sus hijos.

La candidata a vicepresidente por el Frente de Todos, Cristina Kirchner, declaró un patrimonio de apenas $2,9 millones durante 2018 (alrededor de USD 63,600). La cifra se desprende de su declaración jurada, presentada ante la Oficina Anticorrupción.

Los bienes de la ex presidente se redujeron de manera sustancial en 2016, cuando decidió ceder alrededor del 95% de su patrimonio a sus hijos, Máximo y Florencia. Al dejar la Casa Rosada, la ex presidenta había declarado alrededor de $77 millones, que luego le transfirió en partes iguales a sus dos herederos.

Pero a pesar del desprendimiento de bienes, esa cifra representa una ganancia de casi $800 mil con respecto al año anterior que cerró con $2.178.438.

En 2018 la ex presidente declaró poseer $242 mil en efectivo (cuando en 2017 era un poco más del doble, $500 mil), pero a la vez informó una reducción de la deuda que mantiene con la AFIP: pasó de $550 mil a poco más de $300 mil.

En cuanto a la presentación hecha por Cristina, los ítems por «ingresos del trabajo, alquileres y otras rentas neto de gastos» sumaron $4.657.518,59 (cuando antes eran de $3,2 millones) y en el rubro «gastos» declaró unos $900 mil (equivalentes a $80 mil por mes).

Las declaraciones patrimoniales de los Kirchner fueron objeto de varias denuncias y procesos judiciales, que todavía no han sido completamente cerrados. Cuando el matrimonio arribó a la Casa Rosada, al comienzo de la presidencia de Néstor Kirchner, declararon un patrimonio de $6.851.810.

Actualmente, la ex presidente afronta embargos por un total de $ 12.320 millones en el marco de las diferentes causas en las que se la acusa por delitos de corrupción, así lo informó ADN Sur.