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13 años

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Todo ocurrió pasada la 1 de este jueves, en una vivienda ubicada en la calle Salta al 500 del barrio José Fuchs, cuando una niña de 13 años fue traslada de manera urgente a una clínica privada de la ciudad.

La menor se encontraba desvanecida- según informaron desde la Unidad Regional a la Cien Punto Uno- y al momento de ingresar a la clínica ya no tenía signos vitales.

La nena se encontraba – minutos antes de que pierda la vida – en la casa de una amiga y en un momento fue hasta el baño, pasaron varios minutos y al ir a buscarla la encontraron desvanecida por lo que los familiares la llevaron de manera urgente a la clínica.

En el lugar, personal policial realizó una inspección ocular, levantando elementos de prueba que fueron puestos a disposición del Ministerio Público Fiscal.

La Justicia dispuso el traslado del cuerpo a la morgue judicial para realizarle la autopsia correspondiente.

El pasado 9 de octubre el pleno del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de la provincia confirmó, en lo pertinente, la sentencia del Tribunal Colegiado de primera instancia y el pronunciamiento de la Cámara Penal de nuestra ciudad que condenó a E.D.M. a la pena de 13 años de prisión. La causa tenía doble conforme y E.D.M. había sido declarado penalmente responsable como autor del delito de “homicidio agravado por el vínculo, en grado de tentativa”.

Cabe mencionar que el Ministerio Público Fiscal  obtuvo en primera instancia una sentencia condenatoria de 13 años y 4 meses de prisión en contra del E. D. M. al ser declarado penalmente responsable del delito de “tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego”. Esta sentencia de primer grado fue impugnada por el entonces defensor ante la Cámara Penal local que hizo lugar parcialmente a la impugnación y redujo la condena a 13 años de prisión. Así el pasado 4 de abril la causa fue elevada en consulta, por el monto alto de la pena (de más de 10 años de prisión), ante el Pleno del Superior Tribunal de Justicia de la provincia

El pleno del STJ fue presidido por el ministro Mario Luis Vivas e integrado con los ministros Miguel Ángel Donnet, Alejandro Javier Panizzi, Raúl Adrián Vergara, Aldo Luis De Cunto y Sergio Rubén Lucero. La fiscal del caso fue María Laura Blanco, responsable del área de Violencia Familiar del Ministerio Público Fiscal de Comodoro Rivadavia.

El hecho ventilado en debate a mediados de octubre de 2018, acontece el 10 de agosto de 2017, entre las 01.30 y las 04.25 hs., la víctima D. A. G. L. se encontraba en su domicilio sito en calle Código 3111 al 500, del Barrio Los Tres Pinos de Comodoro Rivadavia, junto a su pareja, E. D. M., con quien convivía hace aproximadamente ocho años, y los cuatro hijos de la pareja, que se encontraban durmiendo. En tales circunstancias, el imputado comenzó a increpar a su pareja, exigiéndole que le diga el nombre de la persona que días antes le había enviado un mensaje de texto. Al no tener respuesta E. D. M. se dirigió a una habitación y regresó con un arma de fuego, y mostrándosela a su pareja le dijo: “ésta es la que va a decidir si vos vivís o no, ahora yo tengo el mando”, tras lo cual apuntó con el arma a la cara y la cabeza de la víctima, exigiendo que le diga quién le había mandado el mensaje. Ante la negativa de la víctima, E. D. M., con claras intenciones de darle muerte, la empujó contra la pared, le apoyó el arma en el abdomen, y efectuó al menos un disparo que ingresó por la zona paraumbilical y salió por la cresta ilíaca derecha, provocando tres lesiones que más allá de la zona en que tuvieron lugar, no pusieron en peligro la vida, con un tiempo de incapacidad laboral estimado en menos de treinta días.

Los jueces del STJ consideraron que “la existencia material del evento se acreditó con el testimonio de la propia víctima, quien rememoró las circunstancias de la agresión”. Más adelante, “expuso que tras la detención de E.D.M., se sintió confundida, con mucho temor por la cuestión económica y con incertidumbre por sus hijos. Declaró que esas circunstancias la llevaron a cambiar su versión de los hechos ante un escribano, a quien, falsamente, le manifestó que no había sido un ataque, sino un accidente”.

La autoría de E.D.M. en el hecho atribuido no fue controvertida. El imputado sólo adujo que no tuvo la intención de provocar el resultado, sino sólo de asustar a su concubina y  que el disparo fue accidental. Sin embargo “maniobras informáticas llevadas a cabo en el teléfono Móvil del encartado permitieron acceder a sus conversaciones, mantenidas por mensajes. A partir de ellas se pudo reconstruir el modo en que E.D.M. consiguió un arma de fuego, así como la finalidad que tuvo al solicitarla y su intención de lograr la impunidad, una vez que lesionó a la víctima con ella.

El hecho sucedió durante este miércoles a la madrugada. Los padres de la menor realizaron la denuncia y explicaron que un hombre la subió a la fuerza a un auto negro cuando la pequeña caminaba rumbo a su casa sobre la Avenida Estados Unidos.

 Los padres de una nena de 13 años denunciaron que su hija fue abusada sexualmente este miércoles a la madrugada en la intersección de Avenida Rivadavia y Kennedy, de Comodoro Rivadavia.

Según consta en la denuncia, la jovencita había ido a la casa de una amiga y decidió regresar caminando a su vivienda ubicada sobre la Avenida Estados Unidos. Fue en ese momento cuando un hombre, a bordo de un auto color negro, se detuvo, la subió a la fuerza y abusó de ella.

ADNSUR pudo conocer que los padres de la menor ya radicaron la denuncia en la Seccional Cuarta y en la Comisaría de la Mujer donde se activó el protocolo de asistencia a la víctima.

Brenda Barattini le cortó el pene al amante con una tijera de podar mientras mantenían relaciones. La fiscalía solicitó la pena de 13 años de prisión y tratamiento psicológico. La abogada del hombre pidió un resarcimiento civil de 2.027.102 pesos Este miércoles se conocerá la sentencia.

La joven radatillense Brenda Micaela Barattini tiene 28 años, está presa desde noviembre de 2017 por haberle cortado parte del pene y los testículos a Sergio F., su amante, con una tijera de podar. Este martes, la fiscalía solicitó la pena de 13 años de prisión y tratamiento psicológico. La querella adhirió a la misma imputación. Este miércoles se conocerá la sentencia.

La defensa de la acusada pidió que se la absuelva de la tentativa de homicidio y que se la condene por lesiones gravísimas calificadas por alevosía. La pena prevista es de 3 a 10 años de prisión.  La defensa de la arquitecta, en tanto, considera que una pena en estos términos sería “inédita e histórica. La imputación de la fiscalía, a la que adhiere la querella, es por «tentativa de homicidio calificado por el vínculo y por alevosía».

La abogada de la querella, Carolina Testa, pidió un resarcimiento civil de 2.027.102 pesos por gastos de curación, lucro cesante y daño moral.  “El dolo es de homicidio. El elemento que utilizó, la tijera de podar, causa la muerte. Luego no solo no hizo nada para ayudarlo sino que siguió colocándolo en situación de vulnerabilidad para que nadie lo ayudara, al gritar que era un violador. Ella quería desangrarlo y que se muriera”, apuntó la fiscal, Laura Battistelli, así lo informó ADN Sur.

Las búsquedas que la acusada hizo en Google volvieron a ser foco del juicio. «Buscó ‘Cómo borro mensajes’, ‘cómo cortar un miembro. Buscó eso meses antes. No cuando él supuestamente lo violó”, detalló. Marcó contradicciones en el relato de la imputada al intentar justificar el motivo del ataque. Siempre en diferentes declaraciones. “Primero dijo que fue porque intentó violarla. Después porque la violó antes. Después porque él mostró fotos y videos de ella. Después porque tenía miedo de que él compartiera esas imágenes. Cuántos móviles hay?”, dijo Battistelli.

Sobre el móvil, la fiscal asegura que Brenda lo hizo por su personalidad. “La pericia dice que tiene odio hacia los hombres”, sostuvo.

“No vamos a desconocer el hecho grave, pero son lesiones graves y alevosas”, adujo el abogado defensor, Lucas De Olmos.

 

A casi 13 años del asesinato de Nora Dalmasso en su casa del barrio privado Villa Golf Club, de Río Cuarto, llegó el pedido de elevación a juicio de la causa con un solo protagonista: Marcelo Macarrón.

El fiscal Luis Pizarro, el quinto del caso, agravó la imputación en su contra a fines de 2018: considera que fue el instigador del crimen y que contrató a alguien para que matara a su esposa. El viudo está acusado de homicidio calificado por el vínculo, por alevosía y por precio o promesa remuneratoria. De llegar a la instancia de debate deberá enfrentar un jurado popular, con una expectativa de pena de prisión perpetua.

La defensa de Macarrón puede oponerse al requerimiento y, en tal caso, deberá definir un juez de Control. En última instancia, la defensa puede apelar ante la Cámara del Crimen para intentar frenar el proceso.

Según la autopsia, la mujer murió asfixiada por estrangulamiento. A partir de esa certeza se siguieron distintas pistas: un crimen durante un juego sexual, un abuso sexual seguido de muerte y un asesinato por encargo.

Pizarro entiende que Macarrón mandó a matar a su mujer; así se lo notificó en noviembre pasado. Al fundamentar el cambio de carátula, Pizarro afirmó: «Hemos descartado la hipótesis de [el viudo como] autor material, aunque Macarrón sigue siendo investigado como instigador». No dio otras precisiones. Tampoco dio pistas sobre el presunto sicario contratado para el «trabajo»

El fiscal sí admitió que podrían haber participado más personas en el homicidio y sostuvo que quedaba «desvirtuada» la idea de su antecesor, para quien el viudo había regresado del torneo de golf del que participaba, en Punta del Este, para matar a su mujer y regresar a Uruguay.

Dalmasso fue asesinada en su casa de Villa Golf la madrugada del 25 de noviembre de 2006. Ese fin de semana su marido participaba del torneo de golf; la hija, Valentina, estaba en los Estados Unidos, y el hijo, Facundo, en la capital provincial, donde estudiaba, destaca La Nación. 

A las 3.30 del sábado, Dalmasso volvió a su casa tras una cena con amigas; había pedido que no la molestaran durante el fin de semana. Como no respondía el teléfono, su madre le pidió a un vecino que fuera hasta el chalet. A las 18 del domingo el hombre entró por la puerta trasera, que estaba sin llave, y la encontró desnuda, con el cinto de una bata en el cuello, sobre la cama de su hija, Valentina. No había desorden.

Esa misma noche el primer fiscal del caso, Javier Di Santo, calificó el hecho de «muerte de etiología dudosa»; el cuerpo tenía golpes. La escena del crimen fue «contaminada» por muchos de los que pasaron por allí. Poco después, a partir de la declaración de un testigo con retraso mental que después se desdijo, el fiscal imputó de hurto calificado, homicidio calificado y abuso sexual a Gastón Zárate, un albañil que había trabajado en la casa de la víctima. Eso motivó el «perejilazo», una movilización a favor de la libertad del joven, en febrero de 2007.

Con Zárate todavía imputado, Di Santo acusó al hijo de la víctima. Ambos fueron sobreseídos en 2012, cuando llegaron los resultados de estudios encargados al FBI que establecieron que el ADN de las muestras tomadas del cuerpo de Dalmasso correspondía a Marcelo Macarrón. La defensa del viudo lo cuestiona.

En marzo de 2016, el fiscal Miralles acusó a Macarrón sobre la base de las pruebas de ADN; creía que el viudo había hecho un viaje relámpago desde Punta del Este hasta Río Cuarto, mantuvo relaciones con su mujer y la mató. Después, volvió a Uruguay a jugar al golf y ganó el torneo.

En 2017, el fiscal fue apartado de la causa a pedido de la defensa de Macarrón, a cargo del abogado Marcelo Brito, exfiscal general de Córdoba, y de Gustavo Liebau, así lo informó ADN Sur.

La hipótesis de un «crimen económico» siempre rondó el caso y se basa en que Dalmasso, presuntamente, habría amenazado con revelar datos de eventuales negocios de su marido y de sus amigos. La investigación siempre estuvo marcada por el escándalo y generó la renuncia de varios funcionarios provinciales. En la causa solo es querellante la madre de Nora, pero no tiene abogado desde hace cinco años.

Adrián Beovides se volvió viral luego de aparecer en un programa televisivo español sobre el envejecimiento de la población rural.

Adrián Beovides se convirtió viral luego de aparecer en un programa español con motivo de una nota sobre el envejecimiento de la población rural de ese país llamado “Viejennials: la nueva tribu”. La historia presentada en el ciclo televisivo tiene la singularidad de ser el único chico que vive en Yernes y Tameza, una localidad en Asturias.

El pueblo ostenta el récord de ser el municipio con menor tasa de natalidad. En este contexto, el adolescente de 13 años cuenta que lleva una vida similar a la de los adultos: su rutina consiste en trabajar con el tractor y cuidar las vacas.

No obstante, asegura que no extraña jugar como hacen otros pequeños de su edad. “Estoy muy a gusto solo, sin que nadie me toque los cojones”, respondió con total sinceridad. Ante la pregunta de quién es entonces su mejor amigo, Adrián no dudó la respuesta: “El perro”.

Desde 2005, no nacen niños en Yernes y Tameza. Precisamente, esa es la fecha de nacimiento de Adrián, el único niño que vive allí.

Esta localidad de Asturias, que tiene una población de 68 personas que ocupan 57 casas, es tierra de ganaderos. Allí hay un único bar, justamente donde antes había una escuela que hoy sirve a los vecinos como lugar de reunión para tomar café.

En los años 70, la escuela cerró pero una década después, todavía había nenes jugando en sus calles. Un pasado muy lejano a la realidad de Adrián y sus vecinos, y que refleja el problema que supone, cada vez más, el envejecimiento de la población en esa región de España.

El sueño de este nene, cuya honestidad y desparpajo lo convirtieron en un fenómeno viral, es “ser mecánico”. Pero eso sí, siempre en su pueblo “porque hay tranquilidad”.

Radio Mitre