Chubut

El zar de la luz y la decadencia de los servicios públicos

Los servicios de luz, agua y cloacas en Patagonia tienen un dueño, Héctor González. El Jefe del Sindicato de Luz y Fuerza de la Patagonia. Sindicalista, empresario de múltiples rubros y ahora dueño de medios de comunicación dedicados a cubrirle las espaldas.

Jefe sindical indiscutido que supo crear junto a su hermano un imperio multimillonario a partir de independizar su recaudación y control político patagónico del sindicato nacional de luz y fuerza.

En los últimos años ha despuntado el vicio e intentado usar parte de sus millones y recursos para armar un partido (De la Educación la Cultura y el Trabajo) e intentado postularse dentro del peronismo con resultados pésimos, porque como todos los “gordos sindicales”, a mas millones y poder, menos votos.

Héctor González no se ha privado de nada en la construcción de su poder, ha financiado a diversos candidatos, entre los más sostenidos ha sido Adrian Maderna en Trelew que en la campaña de 2015 el sindicato le aporto millones y le salió bien esa apuesta.

Por momentos grupo empresario, por momentos fundación de pensamiento con aportes valiosos a la discusión del desarrollo regional, por momentos sindicato tradicional duro y violento, por momentos rama peronista fracasada, el zar de la luz no se priva de nada.

Tiene con qué, es tal vez la caja de recaudación más importante del mundo sindical y sin duda del mundo político chubutense.

En materia de servicios públicos, Héctor González ha decidido o permitido a otros decidir cada paso, ley, decreto o esquema de funcionamiento en Chubut en los últimos 20 años. Nada se aprueba sin su consentimiento. Este articulo está muy lejos de detallar los tentáculos empresarios, mediáticos, económicos y políticos de un pulpo que año a año crece su poder en todas las direcciones.

Héctor González, y sus dos alfiles, su hermano y Gustavo Monesterolo en materia de servicios públicos son el poder, lo demás es decorado, personajes livianos que en-ropados de circunstanciales cargos de ministros, presidentes de cooperativas o intendentes pasan por la Fundación Tercer Milenio en la calle Irigoyen de Trelew a pedir permiso. Ellos pasan y González queda.

Entre el menú de recursos que dispone para “convencer“ el Zar de la luz, cuenta con el tradicional paro y lucha, que en el caso de la luz es muy efectivo, o el financiamiento de campañas, o noticias convenientes en diario jornada y sus medios, o usa cada tanto la distribución de puestitos laborales a hijos o parientes de políticos en algún lugar de servicios públicos o cooperativa que sea, donde ganar 5 veces más que en el resto de los trabajos parecidos, inclusive más que en la justicia. O una combinación de todo eso. Así muchos ansían llevarse bien con González y lo que el zar mande en materia de servicios públicos.

La democracia argentina se ha caracterizado en los últimos años por una inflación de organismos y normativas que ponen al sistema en muchos campos al punto de la ingobernabilidad por complejidad y trabazón, un sistema poblado de actores con capacidad de veto o traba pero sin capacidad de mando y concreción integral.

Esta misma madeja se da también en el campo de los servicios públicos y el zar de la luz lo aprovecha como nadie para consolidar su poder.

Han armado un sistema cada vez más poblado de instituciones y organismos que deben intervenir de un modo u otro sobre el manejo de estos servicios públicos.

Entre los más significativos (no los únicos) están las cooperativas locales, el IPA (Inst. Prov. del agua), la Subsecretaria de Servicios Públicos, el Ministerio de Infraestructura, la Federación de Cooperativas, los municipios en su doble rol ejecutivo con los intendentes y los legislativos con los concejales, los organismos reguladores y de control, y ahora desde 2019 la frutilla de la torta con el invento por la legislatura del Ente Provincial Regulador de los Servicios Públicos. Obra maestra en la consolidación de su poder en todo el sistema por parte del Zar de la Luz. (también están en el banco de suplentes por las dudas que el sindicato toque pito, la Secretaria de trabajo, el INAES, y los diputados amigos siempre dispuestos a armar alguna comisión).

Así con cada vez más normas, convenios, leyes que cumplir y más organismos que copar y alinear el sistema se ha vuelto de una complejidad y lentitud impresionante. Aún con todo el poder del mundo como tiene el Sindicato de Luz y Fuerza y sus alfiles infiltrados en el sistema, no logran alinear y hacer funcionar el sistema.

Solo logran coparlo y extraerle todo el jugo posible para intereses menores del orden sindical o corporativo.

Cabe mencionar de paso que el sindicato es el que más sedes inmensas y fastuosas está construyendo en plena crisis del 2020, dejando a su primo de camioneros como un pequeño sindicato en expansión. Total, a Héctor González y G. Monesterolo lo que les sobra es recaudación, varias decenas de millones de pesos por mes de nuestras facturas van a parar a la construcción del imperio.

Y ni hablar a partir de la nueva caja multimillonaria que inventaron con el nuevo organismo provincial de regulación que obliga a todos los usuarios de Chubut a dejarle un porcentaje. Increíble pero cierto.!

Pero los servicios públicos en si para toda la sociedad están cada vez peor, de peor calidad, más frágil, imprevisible, sin inversiones y rudimentario. Lo han exprimido abusivamente.

Es tan grande el poder del zar de la luz que en una provincia que no puede pagarles los sueldos a las enfermeras en plena pandemia, el gobernador se comprometió a pagarle a la gente de servicios públicos primero en el cronograma junto con las fuerzas represivas. ¡Mucho antes que, a enfermeras y médicos, cobra luz y fuerza!

El gobernador Mariano Arcioni, a través del decreto en el que Chubut adhiere a una medida del gobierno nacional que impide el corte de servicios por falta de pago, calificó a los empleados de Servicios Públicos como «esenciales» y dispuso que tendrán prioridad absoluta en el cobro de haberes. Se trata de una decisión acordada con el Sindicato de Luz y Fuerza.

Lo paradójico es que Luz y Fuerza es uno de los sindicatos más chicos del Chubut. Mucho más chico que Docentes, Comercio, UOCRA, Estatales, etc pero muchísimo más poderoso.

Un sindicato que logro un convenio colectivo de trabajo muy beneficioso y costoso en la década del 70 que defiende con uñas y dientes, de imposible modificación por los actores locales, y que ampara a todos los trabajadores del sistema, sean trabajadores arriesgados de la electricidad o simples burócratas dentro de la secretaria de Servicios Públicos en Rawson.

Los servicios públicos tienen un costo laboral monstruoso que en muchos casos supera el 85% de todos los costos generales de muy difícil administración, a pesar que nos facturen boletas cada vez más impagables.

El Zar de la luz ha construido un imperio a costa de nuestros aportes, un imperio en expansión que puede dejar a los pueblos y comunidades sin luz por días o semanas, pero como los reyes africanos su sed de poder y riqueza es inagotable. Aunque nos quedemos todos sin luz.

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