Cultura

Conocé la historia de “El irlandés”: el asesino que trabajaba de camionero, que interpretó Robert De Niro

Frank Sheeran fue combatiente en la Segunda Guerra Mundial, luego camionero, miembro de la mafia, convicto, asesino a sueldo, padre de cuatro hijas y abuelo devoto.

Fue uno de los pocos no italianos que se movió con comodidad en el submundo de la mafia de los años 50 y 60. Entre apellidos como Bufalino, Provenzano, Colombo, Bonnano, Genovese, Luchese y Gallo, Sheeran hizo su trabajo.

De 26 nombres de mafiosos que manejaban la justicia en un momento, él era el único irlandés, el único sin ascendencia italiana. Fue escalando posiciones en el escalafón delictivo. Empezó de chófer. Al tiempo, sus labores se extendieron a las de valijero y sicario. Efectivo y discreto, ganó lugares con celeridad.

La mención al pasado de Frank Sheeran como soldado en la Segunda Guerra Mundial es relevante. No solo por lo que produce, por el sedimento indeleble que deja una contienda de ese tipo sobre una persona, no solo porque lo habituó a tutearse con la muerte.

Sheeran dijo que mucho de lo que sucedió después en su vida lo pudo hacer por todo lo que aprendió en el campo de batalla. Y no hablamos de manejar camiones que fue su trabajo principal en los primeros años después del regreso de Europa (no se puede utilizar en la vida de Sheeran el lugar común tiempos de paz: él siempre estuvo en guerra).

Aunque parezca una perogrullada, en la guerra, Sheeran aprendió a matar, se acostumbró a matar. Y en sus memorias relató algunas situaciones específicas en las que el enfrentamiento con el enemigo no era la norma, no se refería a las vicisitudes de una batalla.

Cuando un alemán mataba a alguno de sus compañeros, en el momento de la rendición del enemigo, ya desarmado, lo mataba a sangre fría. Al entrar en Dachau, al ver el cuadro atroz, los soldados norteamericanos según Sheeran, descargaron su estupor y su sed de revancha con los guardias nazis que quedaban por allí, procurando no dejar ninguno con vida. También reconoció haber asesinado a varios prisioneros de guerra.

Por eso cuenta que cuando tuvo que cometer su primer crimen por encargo por orden de un capo de la mafia, él ya tenía experiencia en la cuestión. Al menos en esa ocasión obtenía algún rédito económico.

Frank Sheeran dijo haber matado en su larga carrera en el hampa entre 25 y 30 personas. Pero dos de esos homicidios fueron los más célebres. Y es por ellos, o al menos por haberse atribuido la autoría de esos dos crímenes, que sabemos de él.

De otro modo, sería uno de los tantos soldados de la mafia, sin mayores méritos que su lealtad y su persistencia en lo ilegal; nada demasiado raro, nada demasiado especial en el ámbito en el que él se movía.

Frank Sheeran no se parecía a Robert De Niro, el actor que lo interpreta en El Irlandés, la nueva película de Martin Scorsese estrenada en algunas salas y disponible desde ayer en Netflix.

Era más alto y corpulento, de pelo castaño y nariz pequeña y puntiaguda, tal vez el único rasgo delicado de su fisonomía. La cara era cuadrada, de mandíbula contundente y mirada dura y algo hastiada. Su trabajo como camionero le permitió conocer a Bufalino, jefe de una familia mafiosa y también a Jimmy Hoffa, líder sindical.

A partir de ese momento, oscilando en la relación con ambos urdió su vida posterior en el ámbito de lo ilegal y delictivo. No era extraño. La mafia y los sindicatos (en especial de los camioneros de Hoffa) estaban entrelazados, informó Cien Radios.

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