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Los fanáticos de River se hacen sentir mostrando su euforia en Lima

Hubo 7.000 simpatizantes en el parque Kennedy de la zona de Miraflores.

Ya es un clásico. Cada vez que River tiene una cita con su historia en algún lugar del mundo, la escena del día previo a una final es la misma. Pasó en Dotonbori, un lugar de Osaka en Japón, en el Mundial de Clubes 2015. Sucedió hace casi un año en la plaza Sol de Madrid, antes de la final de la Copa Libertadores con Boca. Y en las víspera de otro decisivo encuentro del máximo torneo continental, no iba a ser la excepción.

Los hinchas de River se congregaron en el parque Kennedy de la zona de Miraflores, en Lima, para hacer un banderazo. Fueron alrededor de 7.000 almas riverplatenses que ya están en la capital peruana para alentar este sábado al equipo de Marcelo Gallardo en el estadio Monumental, contra Flamengo, y esperan que se sume el resto del público millonario (unos diez mil hinchas más), que llegará luego de realizar varias travesías. La ilusión por otra Copa es muy grande.

Había banderas de palo que se agitaban de un lado a otro y otras que se colgaban entre los árboles. La de la filial de Miami estaba en lo más alto de un monumento. Otras de Mendoza y Tortuguitas, en un mástil.

Había calor, color y pasión en una capital peruana que se vio convulsionada. De hecho, efectivos policiales tuvieron que hacer un cordón para que en la rotonda del parque, el tránsito, que ya de por sí es caótico, pudiera fluir.

Los hinchas de River estaban en la suya. Cantaban contra Boca y le recordaban la final en Europa. “¿Qué pasó con Boca”?, se preguntaban. Y atronaba el “Tomala vos, dámela a mí, el que no salta, murió en Madrid”. O el “Si querés dar la vuelta, no te quedes con ganas, hay una calesita en el parque Lezama”. Presagiaban una posible vuelta en el Monumental, pero en el de Lima y que le van a ganar “a los p…de Brasil”.

La pasión se desbordaba por las veredas y por la casa de comidas más famosa del mundo, ubicada en la esquina del parque, desfilaban personas sin consumir. Es que iban al piso de arriba para filmar y tomar fotos desde más altura. El local no corrió peligro. La manifestación por los colores rojos y blancos se desarrolló en paz.

Eso sí, el ruido entre la combinación de cantos, pirotecnia y las bocinas de los autos y los ómnibus era infernal. “Yo te quiero Millonario, yo te quiero de verdad, quiero la Libertadores…”, fue uno de los hits en Miraflores, donde cortaron las calles laterales al parque.

Iban y venían los hinchas. Estaban los que vinieron desde Argentina y otras partes del continente. Y se sumaban los que viven en Lima, como Carlos Coa, uno de los fundadores de la filial de River en la capital peruana, encargada de organizar el banderazo como lo hizo la filial Madrid el año pasado.

Y ahí estaban los que hicieron largas travesías para llegar a esta ciudad, como José Serio, un socio y fanático de River que arribó con Rodrigo, Claudio y Cristian luego de hacer El Palomar-Jujuy en avión; Jujuy-Arica en auto; Arica-Tacna en colectivo; y Tacna-Lima en avión. Cruzaron el desierto de Atacama en el auto que alquilaron en San Salvador de Jujuy.

“Me crucé con un pibe que me agradeció por haber publicado en las redes sociales el viaje nuestro y que estaba la posibilidad de ir a Tacna y tomar un vuelo de ahí a Lima, que era más barato”, contó Serio.

Tacna es una de las ciudades ubicadas más al sur de Lima, que limita con Chile, y ese pasaje costó 86 dólares. En total, el viaje les salió 330 dólares. Pero viajaron casi 20 horas. “No importa, lo volveríamos hacer, tenemos una pasión muy grande por River y somos felices haciendo estos viajes”, agregó Serio.

Por ahí daba vueltas también Claudio Martínez, con su bandera de El Palomar. “Tengo una emoción muy grande. Este momento es único. Ojalá se pueda dar otra Copa, pero con lo que viví en Madrid ya estoy agradecido. Y encima estuve en todas las finales del ciclo Gallardo”, cuenta Martínez, que se jacta de tener un apellido ilustre. Por el Pity, claro.

Y en medio de toda la marea de hinchas, apareció el pelado Hernán Amorini, presidente de la filial de Brooklyn en Nueva York. Le escapó al frío para vivir el calor de Lima y los hinchas de River. Andaba en musculosa y con la fe intacta.

“Había ido a Buenos Aires el año pasado y con la suspensión me tuve que volver con la bronca de no haber podido ver la final. A Madrid no pude ir. Estaba feliz, pero me quedó algo pendiente. Lo cumplo ahora en Lima y ojalá termine de la misma manera”, expresó Amorini, un muchacho de 43 años, que nació en Tapiales.

Ese es el deseo de los miles de hinchas que coparon el parque Kennedy y que estarán esta tarde en el Monumental de Lima. Y todos los que seguirán la final desde Argentina y cualquier parte del mundo, informó Clarín.

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