Curiosidades

El demonio rubio: Joven mató a sus padres por una herencia

El «demonio rubio», la bella joven que en 2002 mató a sus padres para heredar su fortuna. Un caso impresionante que sacudió Brasil. En la vida de Suzane von Richthofen había sangre aristocrática, millones de dólares, padres profesionales y preocupados, buena educación. Pero un amor inconveniente, las drogas y el capricho de ser libre pudieron más.

A sus 18 años, planeó matar a sus padres. Le encargó la tarea a su adorado novio. Ella estuvo presente y supervisó el crimen. La historia conmovió a Brasil y provocó cambios en la ley de herencias.

El padre de Suzane era un aristocrático ingeniero alemán: Manfred Albert von Richthofen. Introvertido, pero sumamente inteligente era un hombre exitoso. Venía de una familia europea con prosapia donde había filósofos, aviadores, diplomáticos y arqueólogos. Su mujer, Marísia Silva Abdalla, era descendiente de portugueses y libaneses y se había graduado en psiquiatría. Era una eminencia respetada.

Tuvieron dos hijos. El 3 de noviembre de 1983 nació la primogénita: Suzane Louise von Richthofen. Unos años después, el 26 de abril de 1987, nació su hermano menor. Andreas Albert von Richthofen.

Daniel, su novio, era un competidor de aeromodelismo y exhibía su destreza en el parque. Suzane, con 15 años, lo veía muy atractivo, la bella y sexy joven de clase alta quedó seducida por un chico que provenía de un origen humilde. Podría haber sido una novela. Fue una tragedia.

Al principio sus padres no se preocuparon por el creciente coqueteo. Y cuando les empezó a importar ya era demasiado tarde. Las brasas ardían. Como en las novelas, el romance prosperó pese a la oposición paterna. Poco tiempo después se pusieron de novios y comenzaron las andanzas menos felices.

Suzane tuvo su primera relación sexual con Daniel a los 16, y luego comenzó a consumir marihuana y éxtasis.

Pero la ambición pudo más y Suzane planeó el parricidio junto con su novio Daniel, quien fue finalmente el autor material, junto a su hermano, Cristián. Ambos de apellidos Cravinhos .

Ella lo confesó así: “Llegamos a casa, entré y fui a la habitación de mis padres. Estaban durmiendo. Luego bajé y les dije que podían ir. Me senté en el sofá con las manos tapándome los oídos. No quería oír… pero luego me di cuenta de que no tenía nada más que hacer, era demasiado tarde”.

Los jóvenes Cravinhos entraron al dormitorio con objetivos definidos: Daniel fue directo hacia Manfred, mientras que Cristián se dirigió hacia Marísia. Golpearon al mismo tiempo a los dos en la cabeza, pero con distinta puntería. Manfred murió en el acto por los golpes de Daniel. Marísia, en cambio, llegó a enterarse de que estaban siendo atacados. Se despertó e intentó defenderse con sus manos: tres dedos se le fracturaron en el intento.

Después de confirmar que estaban muertos, con la ayuda de Suzane abrieron la caja de seguridad y dispersaron algunas alhajas por el piso. En el escritorio tiraron papeles y libros para simular un robo. Daniel colocó el revólver calibre 38 de Manfred cerca del cuerpo. Metieron la ropa llena de sangre en las bolsas de basura y llevaron los hierros mortales hasta el jardín para lavarlos en la pileta.

Alexandre Paulino Boto fue el primer oficial de policía en llegar a la escena. En su declaración durante el juicio, calificó el asesinato como un crimen de aficionados. Aseguró estar sorprendido por el comportamiento de Suzane que le preguntó cuáles serían los procedimientos: “Me chocó la pregunta y su actitud impasible frente a la muerte de su familia”.Luego ella le inquirió cómo estaban sus padres: «Cuando le dije que estaban bien, se sorprendió y dijo. ‘¡¿Cómo?!’”.

Al día siguiente de los crímenes los vecinos habrían visto a Suzane bañándose en la pileta con Daniel, como si tal cosa. Y el 3 de noviembre (tres días después de ser asesinados sus padres y a horas de haberlos enterrado llorando a mares) habría festejado su cumpleaños 19… ¡en su casa con amigos!

Pero sería la codicia la que los terminaría de hundir. Cristian Cravinhos, mareado con el súbito dinero, compró una moto importada el 2 de noviembre. Pagó cash, con billetes de 100 dólares. El dispendio, para alguien que no tenía recursos ni ocupación, disparó las alertas. Cristian fue detenido el 9 de noviembre.

No demoró mucho en confesar: admitía haber sido el autor del asesinato de Marísia, pero involucró a Daniel y a Suzane que también fueron detenidos. El plan de la hija mayor de los von Richthofen había sido quedarse con todo el dinero familiar para hacer lo que le diera la gana.

Suzane y Daniel fueron condenados a 39 años y 6 meses de prisión; Cristian Cravinhos fue sentenciado a 38 años y 6 meses de prisión.

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