Elecciones 2019

Fernández está atento a las reservas del Banco Central y observa la “soledad” de Macri

El candidato tuvo una charla con Gustavo Beliz mientras define ministros. El BID y los US$ 6.000 millones, en agenda. Hubo sondeos desde el PJ por el debate presidencial.

Gustavo Beliz, aquel primer ministro de Justicia de Néstor Kirchnerque mostró en TV una foto del jefe de los espías Jaime Stiuso, pasó este miércoles a buscar a Alberto Fernández por la Facultad de Derecho, donde el candidato del Frente de Todos da clases.

Paciente, Beliz esperó que Alberto se librara del tumulto de cazadores de selfies y saludos. Fuera del barro político, Beliz dirige un organismo vinculado al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que, por medio de un protocolo estricto, le impide intervenir en la política interna. 

Camino a las elecciones

Fernández, con discreción, lo consulta y le pide consejos. Beliz es una pieza en el tablero de contactos y conexiones del candidato, pero su nombre, en horas de definiciones, se invoca cada vez más seguido para un eventual staff de gobierno.

«Fue una charla de amigos y viejos conocidos», dicen en el equipo de Fernández, cautos, por los impedimentos de Beliz por su cargo. Y por una máxima política que repite Fernández: cree que si anticipa el nombre de un futuro funcionario, lo van a despellejar, desde afuera del PJ y desde adentro del PJ.

Beliz conoce bien como funciona el BID, un organismo que tiene disponibles U$S 6.000 millones en créditos para financiar obras. El banco es dirigido por el colombiano Luis Alberto Moreno, que en abril de 2020 dejará su cargo.

Ese sillón se lo probó Rogelio Frigerio, luego de una promesa de Mauricio Macri cuando daba por hecha su reelección. Aquel acuerdo requirió de una «paritaria» política de Macri con Donald Trump y Jair Bolsonaro, presidentes de EE.UU. y del Brasil.

Sin Macri en la Rosada ¿hay chances de que el pliego de Frigerio siga en pie? Esa música suena en una terminal del PJ cercana Fernández y se interpreta en una clave: que el país desembarque en un organismo estratégico, pero, también se traduce como símbolo de tener vínculos con sectores que no forman parte del Frente de Todos.

Ese fue, también, el mandamiento político que planteó Cristina Kirchner en el video de mayo en el que postuló a Alberto, en el que dijo que, para poder gobernar, Fernández necesitará de una coalición más amplia que la necesaria para ganar la elección.

Alberto opera en dos planos: uno es su versión de «futuro presidente», con viajes al exterior y charlas con empresarios, gobernadores y banqueros, y otro el de el candidato que ordena la campaña y sigue el día a día de la economía.

Con este último traje, Fernández se encerró, el miércoles último, a repasar datos con los economistas Matías Kulfasy Guillermo Nielsen: el alerta está en las reservas del Banco Central y en la sangría de U$S 100 millones diarios que le cuesta al gobierno «mantener la ficción del dólar quieto», según dicen a su lado.

El candidato ve a Mauricio Macri sin resto político, en soledad y abandonado por los propios, y observa también un Gobierno que funciona por inercia. Insiste, en privado, que por esa fragilidad son riesgosos los debates presidenciales programados para el 13 y 20 de octubre. «Pueden sumar incertidumbre porque van a dejar en evidencia todas sus carencias ¿Qué va a pasar el lunes?», comenta entre los suyos, y no se corre, en ese punto, de la lógica habitual: el postulante que lleva ventaja tiene menos incentivos para debatir que el resto. 

En los últimos días, incluso, un peronista exploró un contacto de altísimo nivel con el PRO para sondear si Macri comparte la inconveniencia de los debates y, en caso que así sea, evaluar alternativas. 

Los testeos previos fueron nulos: Macri, dicen los interlocutores de Fernández con el Gobierno, cree que el debate puede ser una oportunidad electoral. En «México» se agarran la cabeza: las encuestas que ojean proyectan 53 a 30

Macri no volvió a llamar a Fernández, ni le mandó mensajes por whatsapp. Los últimos contactos no fueron amables. El candidato dice que el gobierno instaló una falsa ideade comunicación permanente y un diálogo sobre las medidas de gobierno que jamás existió.

El miércoles, almorzó con Sergio Uñac, gobernador de San Juan, que milita por el desarrollo minero, un tema que Fernández considera clave para la etapa que viene, por las divisas y por el empleo. A las pocas horas, habló de ese tema en Santa Cruz de la Sierra con Evo Morales, que promovió, en Bolivia, la fabricación de baterías de litio para no fomentar la exportación del producto «crudo». Un plan similar tiene Uñac en San Juan, informó El Clarín.

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