Patagonia

Anticipan la llegada de una “ratada” al Parque Nacional Nahuel Huapi

El anuncio fue realizado desde el CEAN en base al monitoreo de la población de roedores. El mayor crecimiento poblacional sería de colilargos.

al como se anticipaba, a raíz de la abundancia de alimento producido por la floración masiva de la caña coliuhue en la zona norte del Parque Nacional, se incrementó la capacidad reproductiva de los roedores.

De esta manera, si en reproducción normal hay de 10 a 100 roedores por hectárea, con la oferta «extra» de comida por las semillas de la caña, como hipótesis de máxima un escenario posible es que la población se multiplique 10 veces.

El Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN) viene realizando un monitoreo de la población de roedores en distintos puntos de la zona con capturas periódicas de ejemplares. En declaraciones a la prensa, Martín Monteverde, director de ecosistemas terrestres del CEAN, aseguró que por la abundante cantidad de semillas de caña- que cayeron en marzo- , este año el colilargo se reproduce más veces y las camadas son más numerosas.

“Hay mucho macho reproductivo y muchas hembras preñadas. Todavía hay mucha actividad reproductiva. Hay mucho ratón aunque no llegamos al pico. Hay mucho alimento para pasar el invierno y habrá que ver cuántos ratones quedan en el camino”, dijo Monteverde al diario Rio Negro, y agregó que cada ratada  “puede ser más corta o extendida. En Huechulafquen se extendió por dos o tres meses; en el Manso, en cambio, fue solo un mes. Hubo una explosión demográfica y se fue. No sabemos qué va a pasar con ésta”.

En diálogo con «El cohete a la luna», Monteverde adelantó que según las proyecciones de estos muestreos, «en uno o dos meses se registrará el mayor pico de la ratada de colilargos, no de los otros roedores silvestres ni de ratas ´urbanas´”.

La floración masiva de la caña colihue abarca un área aproximada de 90 mil hectáreas, desde la zona de Brazo Rincón hasta el acceso a Traful en la ruta Siete Lagos y el río Correntoso en el extremo oeste. Por esa razón, en los barrios de Bandurrias y Arauco así como en Rincón las autoridades sanitarias y Municipio han intensificado la campaña de prevención. Incluso la Municipalidad inició un monitoreo edilicio en los barrios para identificar posibles riesgos.

La incógnita

Si bien se preveía el aumento de la población de roedores, no hay certeza de cuanto será el crecimiento y si los roedores se mantendrán en la montaña o habrá desplazamiento hacia la zona urbana.

Cuando el alimento se acabe, se puede esperar una dispersión de ratones hacia otros sectores en busca de comida.  “Ahí pueden empezar a ingresar en los domicilios de la gente para comer lo que sea. Hacen nidos, comen mangueras, entran a los motores. Empieza una invasión muy fuerte y esto es lo que se llama ratada”, detalló el biólogoy aclaró que los monitoreos ayudan a determinar “si los ratones se van dispersando o no”. “Por ahora no”, dijo.

Después de la dispersión, por la escasez de alimento empiezan a morir y se reduce la población a valores normales.

Sobre el virus hanta y los roedores

Ciento once especies de roedores sigmodontinos nativos habitan la Argentina, pero  sólo 6 de ellas han sido identificadas como reservorio del virus en esas cuatro regiones y pueden transmitirlo al humano. Entre las seis figura el colilargo patagónico, que puede transmitir el virus denominado «hanta andes»

El hantavirus se presenta de manera asintomática en los roedores infectados, mayormente machos adultos, y no tendría efecto sobre su sobrevida. A su vez, el virus no está presente en todos los  individuos de la población reservorio sino en un porcentaje que, en promedio, ronda el 10% de la población. Sin embargo, estos valores presentan una amplia variación temporal y espacial que va del 0% al 40% en ambientes silvestres.

Las especies de roedores aquí mencionadas habitan naturalmente ambientes silvestres. Sin embargo, pueden encontrarse en lugares rurales, periurbanos y, en menor proporción, en grandes parques urbanos, generalmente cerca de cuerpos de agua, matorrales y lugares con vegetación. Ocasionalmente pueden refugiarse dentro de viviendas o galpones cercanos a estos ambientes.

Su abundancia depende de la interacción de diversos factores ambientales, meteorológicos (temperatura, precipitación) y antrópicos. El número de individuos que conforman las poblaciones fluctúa según el alimento disponible y las condiciones ambientales. De manera general, sus períodos reproductivos se limitan a la primavera y parte del verano, presentando mayor mortalidad durante las estaciones más frías. Excepcionalmente, como en años muy cálidos, lluviosos o con mayor oferta de alimento, la actividad reproductiva se extiende al otoño e invierno.

Los roedores responden rápidamente ante una gran oferta de alimento, produciendo más crías por camada y teniendo más camadas por año, desencadenando fenómenos conocidos como «ratadas».

Estas ratadas pueden ocurrir en sitios puntuales y en áreas pequeñas (como la ocurrida en Villa La Angostura en el ‘97) o bien pueden manifestarse a escala regional, como sucede con el colilargo patagónico (Oligoryzomys longicaudatus) durante las semillazones masivas de la caña colihue.

Los roedores infectados liberan el virus al medio en sus heces, orina y saliva. La transmisión a humanos ocurre principalmente por inhalación de aerosoles cargados de partículas virales provenientes de esas secreciones. Otras vías de transmisión pueden ser a través de las mucosas de los ojos, lesiones en la piel o, más raramente, por mordedura de un animal infectado.

La transmisión persona a persona fue descripta para la región patagónica a partir de un caso ocurrido en El Bolsón (año 1996, genotipo Sur) y en la región Centro a partir de un caso en Buenos Aires (año 2002, genotipo Buenos Aires).

Las posibilidades de exposición a los hantavirus son mayores cuando las personas trabajan, juegan, viven o frecuentan lugares donde habitan estas especies de roedores.

Los ambientes cerrados (galpones, corrales, obradores) con una infestación constante deroedores, representarían los sitios con mayor riesgo de infección para humanos.

Fuente: Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos. CEAN

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