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Un escribano y un abogado a juicio por presunta estafa a un heredero

El juez José García elevó a juicio oral y público el caso de la presunta estafa multimillonaria en perjuicio del joven de Gaiman Roberto Sartaja. Un tribunal colegiado juzgará a Diego Armocida, al abogado Daniel González, al escribano Agustín Ojeda Ton y a Aristóbulo Villegas por estafa por captación de incapaz y administración fraudulenta. La Oficina Judicial designará tribunal y fecha de audiencias.

Según el primer hecho imputado, en noviembre de 2011, Armocida, con el fin de hacer firmar a Sartaja documentos con “efectos dañinos” a su patrimonio y “abusando de su inexperiencia e incapacidad”, lo convenció de vender una de sus propiedades para cubrir impuestos y honorarios judiciales. Sartajas transfirió un lote en Avenida Yrigoyen al 2.400 de Trelew a favor de dos hermanos. La operación fue por $ 80 mil pero el joven no recibió plata. El valor de mercado del lote era de $ 503.404.

En el segundo hecho, ese mismo mes y año, Armocida, González y Ojeda Ton, “actuando con el mismo fin, siguiendo un plan común y repartiendo tareas”, lograron que Sartaja firmara en la Escribanía de Ojeda un poder a favor del abogado para intervenir en el expediente de la sucesión de su madre, Ana María Fontana. “Armocida y González lo persuaden sobre la necesidad de recuperar el Ford Fiesta de su madre, asesinada en Trelew, y de ponerlo a nombre del denunciado para recuperarlo más rápido”. Lo hicieron firmar la transferencia por $ 35.000. No cobró nada y el coche quedó a nombre de Armocida.

El tercer episodio es del 18 de junio de 2012. Armocida y González llevaron al joven a la Escribanía de Ojeda Ton en Rawson. Lo hicieron firmar varias escrituras “ignorando completamente la víctima qué firmaba pero convencido de que era beneficioso para su patrimonio”. Ese día Sartaja vendió e hipotecó casi todas sus propiedades sin recibir dinero.

“Mediando fraude”, una chacra en Gaiman fue para Armocida. Fue por $ 250.000 en efectivo. El valor real de la propiedad era de $ 2.020.219, 91. También para Armocida quedó otra chacra en Gaiman por $ 300.000; el valor real era de $ 840.594,16 pesos.

Además, Sartaja constituyó hipoteca a favor de Benedicto Nahuelhual de 2 departamentos en pasaje Santiago del Estero 388 de Trelew, por $ 300.000. Le otorgó un poder para disponer del inmueble.

Mediante este poder, los departamentos fueron vendidos a una tercera persona en $ 300.000. El valor real era de $ 579.315,48.

El mismo día, Sartaja le vendió a Armocida en $ 100.000 una propiedad en 28 de Julio al 1.000. Este bien luego se subastó por honorarios. Su valor real ascendía a $ 271.353,25.

En otra de las operaciones, Sartaja firmó la hipoteca a favor de Armocida sobre terreno de Cabot al 80 de Trelew. También se subastó por honorarios. Su valor era de $ 781.979,90.

En otra escritura el mismo día y “bajo engaño”, Sartaja constituyó una hipoteca a favor de Armocida por $ 180.000 sobre el local y departamento con quincho en calle Tello al 500 de Gaiman. Su valor real era de $ 308.498,13.

El joven también firmó una escritura de venta a favor de la pareja del abogado González de un dúplex de Playa Unión, por $ 240.000. Esa propiedad fue revendida por la mujer con una escritura de Ojeda Ton. “El valor real del departamento al momento de la operación que perjudicó a Sartaja era de $ 260.692,18”.

La siguiente venta de la misma fecha de Sartaja para Armocida fue de dos terrenos en Avenida Fontana frente a CORFO Gaiman por $ 60.000 cada uno. Los valores reales eran de $ 180.391,38 y $ 164.895,02 pesos. Una propiedad fue revendida por Armocida.

El cuarto episodio de la acusación involucra a Villegas. “Conociendo la defraudación que habría sufrido Sartaja al perder casi todas sus propiedades, abusándose de su inexperiencia e incapacidad y prometiéndole una colaboración desinteresada en la administración de su bienes, le hizo firmar documentos perjudiciales para su patrimonio”. Logró que el joven le otorgara un poder.

Villegas convenció a Sartaja de vender otra propiedad en Gaiman: planta baja y primer piso con un local al frente, sobre la avenida principal. El comprador pagaría $ 740.000. La primera entrega sería $150.000 en efectivo depositados por Villegas en el Banco Galicia. Luego, otros $ 250.000 discriminados así: $12.600 en efectivo y $ 237.400 depositados en Banco Galicia. La tercera cuota sería de $140.000 mediante la entrega de un Renault Master medio Furgón; finalmente, $ 200.000 en doce cuotas de $16.666,66 en cheques.

Según la imputación Villegas se quedó con varios de esos cheques. “Los habría utilizado en su beneficio siendo canjeados y depositados en cuentas bancarias del norte del país, quedándose a su vez con un vehículo O Km, furgón, Renault Master”. Es que cuando Sartaja le pidió los cheques, Villegas a cambio le exigió el vehículo y le hizo firmar el 08.

El magistrado consideró que “aparece con un grado intelectual de probabilidad requerido que los hechos existieron, encuadran en una figura penal y los indicados son sus posibles autores”.

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