Cordillera

Se realizó la tradicional marcha de la asamblea de vecinos del No a la Mina

«Estamos transitando momentos decisivos para el futuro de los pueblos. Observamos intereses contrapuestos, por un lado empresas y gobiernos con una mirada cortoplacista interesados en explotar nuestros recursos naturales y por el otro, los pueblos latinoamericanos uniéndose para proteger el agua de las futuras generaciones», arrancó el comunicado de la asamblea del No a la Mina de Esquel, leído por Viviana Moreno, poco antes de la tradicional marcha de los días 4, que ayer a la tarde tuvo lugar en medio de un fuerte temporal de lluvia y viento.

El documento continuaba diciendo que «Berta Cáceres nos decía: despertáos humanidad ya no hay tiempo para esperar que la lucha es ahora… palabras de esta lidereza del pueblo lenca de Honduras asesinada que entrega su vida a la lucha por la defensa de los territorios, por los bienes comunes de la naturaleza y contra el capitalismo voraz. El tiempo es hoy para la toma de decisiones, para priorizar la vida, para modificar conductas, para no comerciar con la muerte».

Asimismo, siguió diciendo que «nuestro país se encuentra en un momento crucial, la Corte Suprema de Justicia tiene en sus manos la decisión de confirmar o no que la Ley de Glaciares que preserva nuestro tanque de agua potable es constitucional. Toda la Legislación Ambiental del país está en juego porque los argumentos legales de esta Ley son las mismas que la Ley de Bosques y la futura Ley de Humedales».

En este marco se preguntaban si «¿podrá el poder económico de las empresas multinacionales en complicidad con los gobiernos de las provincias mineras hipotecar nuestra vida o triunfará la justicia y el sentido común? Hay 44 proyectos mineros emplazados en zonas periglaciales que modificarán y contaminarán nuestros mejores reguladores hídricos».

«Son demasiadas las amenazas a los que estamos expuestos: la megaminería, el fracking, los agrotóxicos, no podemos ser simples observadores, tenemos que participar activamente para protegernos y nuestro lugar para expresarnos está siempre en la calle. Acompañemos a los jóvenes de todo el mundo que reclaman acciones que reduzcan la generación de dióxido de carbono y en consecuencia el cambio climático».

Por ello, desde la Asamblea del No a la Mina de Esquel, apelan a que «modifiquemos nuestra mirada antropocéntrica, en la que veíamos al ser humano centro y dueño del universo, es indispensable pensarnos como parte de este planeta, nuestra casa, nuestro hogar, nuestra madre tierra. En la cosmovisión de los pueblos originarios Berta Cáceres decía, «somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz», de los ríos somos custodios ancestrales el pueblo lenca. Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de solo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal. Debemos acudir. La Madre Tierra militarizada, cercada, envenenada, donde se violan sistemáticamente los derechos elementales, nos exige actuar. Construyamos entonces sociedades capaces de coexistir de manera justa, digna y por la vida».

Bienes comunes

Marta Sahores, referente histórica del No a la Mina de Esquel, manifestó por su parte que «hace muchos años que todos los 4 estamos en la calle, y estamos en la calle para defender nuestros bienes comunes».

Destacó la vecina que «en todos los lugares donde la gente sale a la calle no se puede instalar las empresas, somos la garantías para que no puedan instalarse las empresas mineras por más poder que tengan para comprar voluntades. Nosotros tenemos el poder del pueblo, tenemos el poder de mucha gente y lo tenemos que usar».

Por el Medio Ambiente

Silvina Borgia sobre el final hizo hincapié en que «esta marcha del 4 de junio es la antesala del Día Mundial del Medio Ambiente y nos solidarizamos y convocamos a la marcha que se va a realizar mañana (por hoy) por los vecinos autoconvocados por la soberanía alimentaria, por una Chubut libre de agrotóxicos».

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