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Apareció en Malvinas la historieta que los soldados argentinos leyeron en una de las últimas batallas

Es un trabajo de Gerardo Canelo que atravesó los años en un bunker de Tumbledown. La encontraron el ex legislador porteño Carlos Maslaton y la abogada Gisela Candarle.

Era el año 1982 cuando el historietista Gerardo Canelo quiso acompañar a los chicos de Malvinas con una dedicatoria en uno de sus trabajos. Puso algo así como «gloria para  los soldados que defienden nuestra dignidad», pero la editorial borró la frase. Sin embargo, alguien mandó revistas con sus dibujos a las islas. Y, en estos días de Navidad, dos turistas las encontraron.

Quienes dieron con esos personajes fueron un par de turistas tras las huellas de la guerra. Estaban en un bunker situado en Tumbledown -el último punto estratégico que defendieron los argentinos antes de la derrota-, trozos de aquel preciado regalo.

Se trataba de una historieta que Canelo hizo en los años 70, para la editorial Columba y que fue la primera que le publicaron.

La noticia del hallazgo fue recibida por los Canelo con gran sorpresa. Paula, su hija, que además es Doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Conicet, demostró su emoción en Facebook:

«Acaban de encontrar una historieta dibujada por mi viejo en un bunker en Malvinas. Fue un mensaje que él trató de enviarle a los soldados. 36 años después, se entera de que lo preservaron y que los acompañó en una de sus últimas batallas»

Los turistas son los abogados Gisela Candarle y Carlos Maslatón. Fue la primera visita de ella a Malvinas y la segunda, de él.

A ambos los llevó la curiosidad y el deseo de conocer de cerca un pedacito de nuestra historia reciente, tan dolorosa y todavía viva.

Gisela tiene 42 (tenía 6 cuando estalló la guerra) y siempre quiso ir a las islas. Carlos, ex político liberal, tiene 60 (23 en aquel entonces) y un gran interés por lo histórico y documental.

Estuvieron allí una semana, «Solo hay un vuelo por semana a Malvinas», cuenta Carlos. Regresaron este sábado.

«Todavía me dura la emoción -relata Gisela-. Nos guió un canadiense que, durante la guerra, tendría 9 o 10 años y vivía allí. Él nos llevó por los sitios donde ocurrieron las batallas, allí no hay caminos, es todo salvaje y el penúltimo día, el jueves, recorrimos el Monte Tumbledown, donde ocurrió una de las últimas batallas. En el lado Noreste del Monte, entramos a un bunker que fue descubierto hace poco y, por eso, no estaba muy explorado – explica.

«Fue muy fuerte. Había un montón de objetos, trozos de tela, utensilios, zapatillas, un frasquito que era un desodorante y unas maderas. Debajo de las maderas encontramos restos de la historieta», dice, todavía con asombro.

«Es increíble que se haya conservado, aunque está muy deteriorado, tiene los bordes quemados, se nota que pasó por el fuego. Hay algunas zonas allí que están incendiadas, probablemente, por las explosiones de la guerra», infiere Gisela.

«¿Qué piensa uno? – se pregunta Carlos Maslatón. Uno piensa en el hecho de la guerra, luego, en los desarrollos militares pero, sobre todo, uno piensa en el factor humano», reflexiona.

«Tratás de imaginar qué pudo haber sentido el que estuvo allí. Encontrar, entre restos de ropa y proyectiles, un texto argentino escrito, ¡papel y tinta! ¿Quién leyó esta revista? ¿Quién estuvo acá? -se emociona. Quizás, cuando esto se publique, alguien lo lea y se reconozca y diga: ‘Sí, yo ordené mandar esas revistas’. Sería muy importante», dice Carlos.

«Según el autor de la historieta (Gerardo Canelo), no todo lo que se enviaba a las islas llegaba a destino. Entonces, la pregunta es: ¿Quién estaba en posición de ordenar el envío?. Y, también, uno piensa: Si encontramos esta, debe haber más», especula Carlos.

Tanto él como su compañera de viaje coinciden en señalar la importancia del desempeño de los soldados argentinos. Cuentan que, en las islas, conversaron con un ex-combatiente inglés que destacó el heroísmo y la valentía de nuestros chicos.

«Yo soy un tipo duro -confiesa Maslatón- pero, te aseguro que, con una cosa así, llorás. Es una combinación de sufrimiento con emoción».

 

Clarin

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