Curros

Taito III: Más trucho que nunca

Dice el refrán que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como comedia. Pero nada dice de una tercera repetición. En Comodoro Rivadavia, el encargado de llevar y pagar estas promesas es un genuflexo “periodista” (famoso por ser entregador de colegas) todo servicio. El valijero de Taito en la urbe petrolera va tener que dar explicaciones por ofrecer dineros públicos y repartir lo que no se come de la caja negra. Para el próximo capítulo de “taitrucho” vamos ampliar más sobre el entregador de colegas que además factura importantes montos por infiltrarse en los conflictos gremiales para buchonear a trabajadores con una importante operadora petrolera.

A juzgar por la tercera versión de Daniel Taito como estratega de la comunicación del Gobierno del Chubut (la primera fue con Mario Das Neves y la segunda con Martín Buzzi), la palabra justa para definir esta nueva secuencia sería “trucho”.

El arsenal de Taito es archiconocido: trolls en las redes, operaciones de prensa, reparto de sobres, vigilia de ballenas, pingüinos y cuanto bicho ande suelto, amantes con cargo y mucho móvil satelital. Pero en esta nueva/vieja versión asombra por lo burdo, quizás a tono con la generalidad del gobierno de Arcioni.

Daniel Taitrucho, como ya se lo conoce en los corrillos periodísticos, no tiene ningún cargo en el Gobierno. Mariano Arcioni lo definió como “un amigo que se acercó a colaborar”, pero así y todo promete a diestra y siniestra dinero público a los medios. Y lo peor de todo es que cumple.

Nadie explica muy bien cómo se pagan los servicios del “amigo” del gobernador. Hay quienes dicen que se constituyó una red de monotributistas que le facturan a Fontana 50 sin prestar ningún servicio comprobable. Otros, más maliciosos, hablan de devoluciones de gentilezas por parte de empresas y medios beneficiados por el erario público.

Un funcionario part-time

Parece que para Taito la comunicación del gobierno chubutense no es demasiado importante, o que sus honorarios de “amigo” no le alcanzan, por lo que distribuye su tiempo entre la provincia y San Luis.

Allí tiene negocios con otro viejo conocido de los chubutenses: Gustavo Valenzuela Linage.

Valenzuela es el titular de la agencia de publicidad cordobesa 1810, que en los años finales de Martín Buzzi se paseaba por Casa de Gobierno como ministro sin cartera hasta que se pasó de la raya sobrefacturándole servicios al Banco del Chubut.

Para frenar la causa judicial que se inició por esta maniobra, Valenzuela aceptó devolver al Banco más de dos millones de pesos, los cuales todavía está pagando en cómodas cuotas.

Pese a esta admisión implícita de culpabilidad de uno de los partícipes, el caso debería estar lejos de cerrarse, más que nada cuando todavía no se dilucidó quién fue el que hizo posible que un empresario de Córdoba llegara a Chubut con plenos poderes para, entre otros estragos, sobrefacturarle al banco.

Todo apunta a Daniel Taito, con quien Valenzuela Linage tiene relación de larga data que incluye negocios en la provincia de San Luis, donde también está bajo la lupa por maniobras oscuras. Misteriosamente, la Justicia todavía no lo citó a declarar.

Taitruchadas puntanas

Según informa el sitio puntano El Chorrillero, en los años ´90 Valenzuela se transformó y luego se consolidó hasta estos días como uno de los más estrechos y decisivos colaboradores de Adolfo Rodríguez Saá. Fue el secretario de Medios en la sombras y administró discrecionalmente los recursos de la pauta publicitaria, que en los hechos tiene carácter de “fondos reservados”.

Además del vínculo con los medios de San Luis, distribuyó con amplias facultades la publicidad del Gobierno puntano en la prensa nacional. En 2016 reapareció en uno de los momentos políticos más críticos del Gobierno y en particular de Adolfo Rodríguez Saá. Monopolizó el control de la comunicación oficial y de Compromiso Federal.

Volvió a instancias del expresidente de la Nación. De otra forma no hubiera sido posible que ingresara a Terrazas del Portezuelo porque Alberto Rodríguez Saá “no lo quiere”.

Esta vez en la gestión lo secunda Taíto que fue su jefe en Chubut. Es decir invirtieron los roles.

Taito se hizo conocido para la mayoría de los periodistas de San Luis a principios de 2017. Una mañana de abril dio la orden en un grupo de WhatsApp de “neutralizar” una nota publicada por El Chorrillero. En lugar de escribir en el grupo de trolls del oficialismo, lo hizo en uno de periodistas que reaccionaron de inmediato frente a la “campaña sucia” que se estaba montando. Diversos medios han dado cuenta que fue imputado por los delitos de fraude a la administración pública e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Por si esto fuera poco, Valenzuela paga la pauta oficial a los medios a través de su consultora “1810 comunicaciones”.

Para el próximo capítulo de “taitrucho” vamos ampliar más sobre el entregador de colegas que además factura por infiltrarse en los conflictos gremiales para llevar información a una importante operadora petrolera.

Fuente: El Comodorense

Dejanos tus comentarios

Comentarios cerrados