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Piletas: cómo evitar irritación en ojos, oídos y fosas nasales

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Los equipos de agua salada son de fácil instalación y bajo mantenimiento. Una modificación que se puede hacer tanto en piscinas de fibra de vidrio como en las de cemento.

Aunque se suelen ver en los spas o balnearios, las piscinas de agua salada ahora se pueden incorporan a las casas.

Entre sus principales ventajas se encuentran la destrucción de las cloraminas, que son las que generan las irritaciones en los ojos, oídos y fosas nasales; y las dermatitis. Además, permiten eliminar el desagradable olor en el ambiente que se percibe en las piscinas climatizadas o cerradas; y reduce la huella de contaminación.

¿Cómo se logran todas estas ventajas? A través del sistema de electrólisis salina, que se adapta al equipo de filtrado y reemplaza el cloro por sal. Se pueden usar tanto en las piletas de fibra de vidrio como en las de cemento y, lo más importante, se puede colocar en piletas ya construidas.

Su instalación en sencilla. “La celda se coloca en el caño de retorno de la pileta y para la conexión eléctrica se puede utilizar la de la bomba”, explica Alejandro Pezzolo, de la empresa Aguas SRL, importadora de cloradores salinos.

Su funcionamiento también es sencillo. “La tecnología de este sistema está adaptada para que por sí solo, y aprovechando la misma energía de la bomba de la depuradora, produzca de forma automática la desinfección natural necesaria para cada piscina”, comenta Abel A. Yñiguez, responsable de Marketing de la firma ESPA Argentina.

El mantenimiento, en tanto, es simple. Como el sistema es automatizado, los equipos incorporan limpieza de electrodos automática. “Sólo en las piletas de aguas duras (las de pozo), hay que limpiar la celda con un cepillo de dientes embebido en vinagre blanco una vez por mes”, acota Pezzolo.

En cuanto a los costos, para determinarlos, en primer lugar hay que considerar ciertos parámetros como el tamaño de la piscina, la dureza del agua de la zona y el número de personas que la utilizan habitualmente. El precio estimado para una pileta estándar de 8 x 4 ronda los US$ 1.200. Si bien la cifra puede ser elevada, esta inversión implicará dejar de comprar, transportar y almacenar cloro y se bajarán los costos de mantenimiento. “Está probado que los sistemas de electrólisis salina permiten un ahorro del 80 % en mantenimiento y un 100 % en productos químicos”, acota Yñiguez.

Un detalle importante para tener en cuenta es que el agua de la pileta no se parece a la del mar, ya que la sal que se añade al agua tienen bajas concentraciones. “El agua de mar tiene una salinidad de aproximadamente 35.000 ppm de sal frente a los 5.500 ppm de los cloradores salinos, dándole una salinidad similar a la lágrima del ojo humano”, explica el especialista Abel A. Yñiguez.

Además, aclara que “esta concentración de sal tan baja no es corrosiva, con lo cual el agua tratada con electrólisis salina no tiene efectos perjudiciales. Tiene una gran ventaja sobre el cloro químico tradicional, cuyas impurezas sí pueden dañar las superficies de las piscinas. Tampoco afecta a las principales marcas de filtros, bombas y piezas de PVC”.

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