Chubut

Un récord peligroso: Península Valdés tiene la mayor cantidad de ataques de gaviotas a ballenas

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“No hay otro sitio en el mundo donde se registren ataques de gaviotas a ballenas con la intensidad y frecuencia que en Península Valdés” asegura un informe del Instituto de Conservación de Ballenas (IBC). Las ballenas llegan a Valdés en mayo y permanecen hasta diciembre para aparearse y parir. Son el principal recurso turístico de Chubut.

El estudio fue publicado por el IBC que, entre el 23 de abril y el 6 de mayo, congregó en la ciudad eslovena de Bled a más de 200 investigadores de todo el mundo.

Entre los trabajos que merecieron el apoyo de la ICB figura la investigación vinculada con la relación entre la intensidad de los ataques de gaviotas cocineras a las crías de ballenas y sus niveles de estrés fisiológico.

La hipótesis de que el ataque de las pequeñas gaviotas puede producir la muerte de las crías de la ballena franca austral se basa en el nivel de glucocorticoides que los cadáveres poseían en sus barbas.

Se trata de hormonas cuyos niveles aumentan en respuesta a situaciones de estrés agudo o crónico y en la investigación se midieron los niveles de esa hormona en dos ballenatos que tenía muy pocas o ninguna herida producida por las gaviotas y las compararon con las de los ballenatos que tenían muchas heridas.

Los resultados fueron contundentes porque las crías con muchas lesiones de gaviotas tuvieron niveles de hormonas de estrés muy elevado previo a su muerte, mientras que en las otras tres crías los niveles fueron muy bajos. El estudio necesita de más casos para consolidar la base estadística.

Una gaviota ataca a una ballena en Península Valdés.
Una gaviota ataca a una ballena en Península Valdés.
Peligroso. Las picaduras son una causa de muerte de ballenas.
Peligroso. Las picaduras son una causa de muerte de ballenas.

Los análisis indican que en 1974 sólo el 1 por ciento de las ballenas francas tenían en sus lomos heridas producidas por las gaviotas, pero ese porcentaje se incrementó al 38 por ciento en 1990, al 68 en 2000 y al 77 en el año 2008.

Informes previos de la ICB habían advertido que “las gaviotas cocineras han aprendido a alimentarse de la piel y la grasa de las ballenas francas vivas en Península Valdés”.

Investigadores y ambientalistas señalan que los basurales a cielo abierto, los desechos que arrojan al agua desde los buques pesqueros, los residuos que van al mar y a veces la presencia de algunas algas han hecho proliferar la población de gaviotas.

En 2012 lanzaron una campaña para reducir la cantidad de esas aves oportunistas, que tardó en instrumentarse y dos años más tarde sólo habían eliminado 3.600. Fue la primera acción ante el problema, a 40 años de detectarse el primer ataque.

“Las aves se posan sobre la espalda de las ballenas y con sus picos abren la piel para comer la grasa viva. Esos picotazos causan dolor a las ballenas, alteran su comportamiento normal e incrementan su gasto de energía durante la crianza de los ballenatos”, decían los expertos en un informe hace ya cinco años.

 

Clarín

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