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Macri se reunió con Putin con la expectativa de captar inversiones

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Mauricio Macri se reunió hoy con el presidente ruso, Vladimir Putin, con la expectativa de captar nuevas inversiones para el país. Fue la primera bilateral del día tras arribar a esta ciudad, donde se desarrolla la cumbre anual de las potencias emergentes del Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Ahora, Macri está cara a cara con el presidente de China, Xi Jingpin, y más tarde se encontrará con el primer ministro de la India, Narendra Modi.

La reunión con Putin estuvo cerca de caerse, por la demora del ruso. El encuentro estaba pautado para las 16 (las 11 de nuestro país), pero pasaron 45 minutos hasta que Putin dio el OK para que la comitiva argentina partiera del Hilton al Four Season, donde se desarrolla la bilateral.

Es una constante de Putin, que atesora el récord de haber hecho esperar 45 minutos al estadounidense Donald Trump, más de una hora al papa Francisco y dos horas el primer ministro japonés, Shinzo Abe.

Ante Putin, como sucederá en el resto de los encuentros que Macri tiene agendados entre hoy y mañana, el primer tramo de las conversaciones pasaría por las relaciones internacionales. Como presidente pro tempore del G20, Macri debe consultar a los mandatarios que visitará Buenos Aires en noviembre para conocer su visión y saber qué temas llevarán a la cumbre.

El segundo tramo de la reunión apuntaría netamente a la relación bilateral. Y el objetivo de la Argentina, según indicaron a la nación funcionarios que integran la comitiva, pasa por conocer los intereses de inversión de Rusia en el país.

Lo cierto es que en materia comercial, pero particularmente en lo que hace a las inversiones, la relación con Rusia es marginal. O ínfima, en este último caso. Las inversiones rusas en el país apenas superaron los US$ 20 millones en 2008 y desde entonces cayeron año tras año, hasta llegar a apenas US$4 millones en 2015.

En cuanto a la balanza comercial, la Argentina le vendió productos a Rusia en 2017 por US$510 millones. Básicamente, frutas, vísceras y pescados. Lo que pretende Macri es abrir mercados para maquinaria agrícola, cortes vacunos de calidad y lácteos procesados. Rusia, por su parte, le vendió a la Argentina productos por US$341 millones, lo que dejó un saldo favorable de US$169 millones para nuestro país. Pero, teniendo en cuenta los 144 millones de habitantes rusos, las posibilidades de negocios para la Argentina están por encima de las realidades.

Macri acudió a la cita con Putin junto al canciller Jorge Faurie, al secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, y el sherpa del G-20, Pedro Villagra Delgado, entre otros funcionarios.

De manera oficial, el Gobierno argentino informó únicamente que el encuentro fue breve y que se habló sobre el último Mundial de fútbol, realizado en Rusia.

Con Xi Jinping

Terminada la reunión con Putin, la comitiva argentina salió disparada al encuentro con el presidente chino Xi Jingpin, que recién comenzó pasadas las 18.20 (11.20 de la Argentina) en el imponente Hotel Michelangelo, prácticamente tomado por la extensa delegación de funcionarios y empresarios chinos.

Es “el” encuentro más importante de la jornada para Macri, por lo complejo del entramado de las relaciones entre ambos países. Por un lado, la Argentina exportó productos a China por US$4325 millones en 2017, al mismo tiempo que importó por US$12.314 millones, lo que generó un saldo deficitario de US$7989 millones. La “guerra comercial” planteada por Trump a Xi podría dar pie a nuevas oportunidades para los productos locales.

Por otra parte, desde 2012 China mantiene inversiones en el país que superan los US$600 millones cada año. El Gobierno dio un paso adelante en 2017, con el acuerdo de inversión que firmó por US$30.000 millones y que involucra proyectos chinos en redes ferroviarias, trenes, minas de oro, extracción de litio y autos eléctricos. La estatal china Cnooc, además, se aseguró acceso a las cuatro principales cuencas de hidrocarburos del país a través del 40% que adquirió de Bridas y los acuerdos con Pan American Energy y Axion Energy.

Pero la paralización de obras en las represas Cepernic y Kirchner, en Santa Cruz, por el ajuste encarado por el Gobierno y demandado por el FMI, tensionan parte del entramado de inversiones anterior. China apadrina la construcción de ambas represas y ató esos proyectos por una cláusula de “cross default” con las inversiones por casi US$4000 millones en la renovación del Belgrano Cargas. Si uno cae, también el otro. Las gestiones argentinas para evitar que eso suceda ya están iniciadas.

En la reunión de hoy con Xi estaba previsto plantear otro punto conflictivo en esa estructura de inversiones: un planteo de Macri para que también se posterguen por un par de años las obras con participación china en la Central Atucha III, en Zárate, ante la falta de fondos del Gobierno.

La agenda incluía temas más amenos, como la intención de Macri de lograr la apertura de los mercados chinos para carnes y cerezas argentinas, así como el fortalecimiento del intercambio turístico con nuevas rutas áreas. De fondo, está la intención de avanzar en un acuerdo entre el Mercosur y China como el planteado frente a la Unión Europea.

 

 

La Nación

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