Cordillera

Aislaron a joven boliviana en una tienda de Corcovado para explotarla

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La Justicia Federal condenó a cinco años de prisión a una pareja de comerciantes bolivianos por el delito de trata de persona para explotación laboral. Ancelma Alina Quena y Germán Janco Choque, alias “Choco”, reclutaron a la joven P.C. en Oruro, Bolivia, y la llevaron a la “Tienda Universo” en Corcovado, abusando de su situación de vulnerabilidad. El local fue decomisado. La sentencia fue comunicada a la Dirección Nacional de Migraciones y la firmaron Nora Cabrera de Monella, Alejandro Ruggero y Jorge Chávez. La pareja tenía otra tienda en Trevelin.
La causa se inició en julio de 2014 cuando la víctima denunció en la Comisaría de Corcovado que un tiempo antes, Quena la había traído a Chubut desde Bolivia con una promesa laboral, hecha en la calle de Oruro. El acuerdo se cerró con consentimiento de los padres. Ingresaron al país por un camino no habilitado del paso Villazón – La Quiaca. El destino era Buenos Aires pero sólo estuvieron tres días en un hotel frente a Retiro. Quena le quitó la documentación.
Siguieron viaje a Corcovado y P.C. terminó trabajando en “Tienda Universo”. Estuvo unas tres semanas y se animó a ir a la Policía. Según denunció, “tiene miedo por su integridad física ya que es una persona muy agresiva verbalmente, prohibiéndole hablar con su papá, mamá o tía que vive en Baradero en Buenos Aires. Tiene miedo de quedarse sola en la tienda por miedo que venga la señora Anselma y su marido y le hagan algo”.

Operativos
La Justicia Federal de Esquel dispuso allanamientos en Trevelin y Corcovado. El 21 de julio de 2014 de medianoche hubo procedimiento en avenida San Martín 419 de Trevelin, tienda “La Elegancia”. Estaba la pareja acusada. Quedaron detenidos.
En simultáneo se allanó “Tienda Universo”, calle Los Radales en Corcovado. La propia víctima abrió ya que tenía llave. Había una habitación grande con mucha ropa y en el fondo un cambiador; una cocina, un baño y una precaria habitación donde P.C. dormía y vivía desde que llegó al local. Se secuestró una cédula de identificación de Quena. Se llevaron dos bolsas de ropa de la denunciante, quien entregó la llave del negocio y $ 9.434. Era plata de Quena y de ahí sacaba para comer y otros gastos.
Rescatada, fue alojada en el Hogar Refugio Cumelcan de Esquel. Le devolvieron su Cédula de Identidad y su certificado de nacimiento de Bolivia.
A las 3.30 del otro día se allanó otra vivienda de calle Coronel Holdich s/n de Trevelin. Ya detenido, los acompañó Choque para abrir. Había una habitación, un baño y en una cocina comedor y un TV. Todo desordenado. “La vivienda lucía abandonada, en malas condiciones de higiene, el colchón estaba tirado en la cocina, papeles, cosas sucias, ropa desparramada en el piso y utensilios sucios”. Estaba el certificado de nacimiento de P.C., documentos de identidad de la pareja, $ 15.020 y tickets de pasajes de Liniers a Bariloche.
Se probó que los imputados y P.C. habían ingresado al país el 23 de mayo del 2014. La pareja pagó todos los gastos del viaje. La habían contactado en Bolivia para ofrecerle trabajo en Buenos Aires por una paga mensual de 250 dólares y “bienestar económico”. Pero en cambio la llevaron a Corcovado. Trabajó y vivió en “Tienda Universo”. Eran condiciones precarias: dormía sobre un elástico de madera con cartones, sin colchón, en pleno invierno.
Se aprovecharon de la situación personal de la joven: deseosa de trabajar, pobre, extranjera, incomunicada y sin familiares en la zona. “Con la generación lógica de incertidumbre sobre su presente y futuro que significaba un estado de vulnerabilidad. P.C. estaba atrapada en esa situación hasta que pidió auxilio a la Policía”. A miles de kilómetros de sus afectos y su país, “constreñida a trabajar y vivir en ese lugar, con poca libertad para moverse en un lugar desconocido, aislada y en situación de precariedad”.
“Los imputados querían en beneficio propio la fuerza laboral de otro de manera abusiva y P.C. no tendría más opción que someterse dado el lugar en donde se hallaba, en otro país, y no se abonaría su salario”.
Sometida a la servidumbre, sólo obtenía cama y comida. El alimento “es una mínima inversión de aquel que se aprovecha del reducido a servidumbre para sostener su capacidad de producción, son instrumentos de que se vale el autor para que subsista y para que el sometimiento carezca de complicaciones”. La intención era pagarle en un plazo incierto, de tres meses a un año.

Angustia
El informe psicológico del Juzgado de Familia entrevistó a la muchacha y expuso un “relato con angustia y temor” ya que advirtió “no querer estar en un lugar donde no se podía ir, no tenía su DNI, pedía pruebas que quería llevar para demostrar porque quería volver, las condiciones económicas que la determinaron a venir, no estaba en condiciones de decidir”.
“Estaba entrampada en condiciones económicas de subsistencia; la decisión de irse la tenía pero había variables como la falta de documentos, estar lejos, incomunicada, no había tenido contacto con su familia, pensaba que después tenía que rendir cuentas en Bolivia. No le era fácil volver”.
Sus pocas comunicaciones fueron mensajes de texto para rendir a su patrona Quena la recaudación diaria.
Es muy sugerente la conversación del imputado con un hombre interesado en una chica para llevarla a trabajar a Buenos Aires. Choque aparece como intermediario. Era junio de 2014: “Don German La chc. Cuantos años tiene” y del mismo abonado: “Don German ablamelo ala chica yo boya ocupar un año y si se costumbra puede ser mas ! y d pasaje d bol.ablamos ?”.
Gregorio y Sebastiana, padres de la chica, dijeron que habían autorizado el viaje y acordado las condiciones de trabajo con Choque. Serían tres meses con opción a un año, por el pago mensual de 250 dólares más techo y comida. El 21 de julio de 2014, fecha de los allanamientos, Choque les dijo por teléfono que su hija quería irse y ellos le pidieron que no, por seguridad de su hija. “Sin embargo su hija en forma caprichosa abandonó el lugar, lo que ocasionó malentendidos y perjuicios tanto para Choque como para su hija. Sólo estuvo un mes y quince días”.
Pero desde la Secretaría de Niños, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación hubo otra versión: se comunicaron con el padre en agosto de 2014 y denunció que recibía llamados de los imputados amenazándolo para que le hiciera cambiar la declaración a su hija. Incluso la hermana de Quena fue hasta la casa familiar en Oruro y les pidió viajar a Chubut para resolver la denuncia. Se acordó retrasar el regreso de la víctima hasta garantizar su seguridad.

ADN Sur
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