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Maduro fue proclamado oficialmente como presidente hasta 2025

La proclamación formal hoy de Nicolás Maduro como presidente para el periodo 2019-2025 por parte del Consejo Nacional Electoral le sirvió al mandatario para lanzar una jugada que lo muestre en una nueva etapa: anunció el inicio para mañana mismo de un diálogo con todos los sectores, esbozó la chance de un revisión de condenas para opositores y anunció la formación de una comisión para atender la crisis socio-económica.
La presidenta del CNE, Tibisay Lucena, encabezó el acto de proclamación, adjudicación y entrega de credenciales al líder chavista, una formalidad que le sirvió de tribuna a Maduro para hacer algunos anuncios, entre ellos, el de declarar persona no grata al encargado de negocios de Estados Unidos en Caracas, Todd Robinson, y darle 48 horas para abandonar el país.
Lucena también corrigió algunos números de los comicios, respecto de los anunciados oficialmente ayer: Maduro sacó 6.224.040 votos, y los que fueron a las urnas fueron 9.132.655 de venezolanos, el 46,02 % del padrón.
La presidenta del CNE desestimó hoy los numerosos cuestionamientos que han hecho varios gobiernos, entre ellos los de Estados Unidos, España y los países del Grupo de Lima, y aseguró que los venezolanos harán respetar los resultados electorales emitidos.
“Hemos visto con asombro a gobiernos y organismos multilaterales participar del asedio a la soberanía nacional, financiar campañas en medios y redes sociales para promover la abstención y el linchamiento de candidaturas, todo con el objeto de acorralar la democracia y la paz”, lamentó.
Pero los mayores anuncios, claro, se los reservó Maduro: dijo hoy que mañana iniciará un diálogo con todos los sectores del país, porque las puertas del Palacio de Miraflores están “abiertas” aún para los sectores no oficialistas.
“Voy a iniciar un ciclo de diálogo, conversaciones con todos los sectores políticos, económicos, comunicaciones, culturales del país”, remarcó, en sintonía con la llamada a la “reconciliación nacional” que hizo el mismo domingo.
El mandatario le ordenó hoy al vicepresidente Tareck el Aissami organizar jornadas “operativas” y “eficaces” y pidió a los Consejos Comunales, los representantes de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) y a las “organizaciones de base” llevar propuestas para solucionar los problemas del país.
Se declaró además abierto a recibir a “todos los partidos políticos”, les solicitó “soluciones concretas”, y dejó en claro que el Ejecutivo “tiene la capacidad metodológica para aterrizar las propuestas (sobre) el tipo de cambio, el sistema de precios, el sistema distributivo, los temas del servicio público”.
El último intento de diálogo entre el Gobierno de Maduro y el antichavismo se suspendió a principios de febrero pasado cuando la oposición se negó a suscribir un acuerdo, después de semanas de conversaciones en República Dominicana, por considerar que no figuraban sus demandas.
El otro anuncio clave fue que pidió a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), dominada completamente por el oficialismo, que revise los casos de opositores que están en prisión para concederles beneficios procesales, y caminar así hacia “un gobierno de reconciliación”.
Maduro le habló directamente a la titular de la Comisión de la Verdad de la Asamblea, Delcy Rodríguez, para que con su “aprobación como jefe de Estado”, analice “un conjunto de medidas de beneficios para sectores de la oposición que hayan incurrido en errores y problemas”, aunque pidió que se excluya de esos beneficios a “asesinos”.
“Podemos dar un conjunto de gestos que avancen a un proceso de reconciliación, de reencuentro, de perdón entre los venezolanos. Le pido que demos un paso audaz, gigantesco. Además, se lo pido, por favor”, pidió.
Finalmente, informó que constituirá una comisión de asesores nacionales e internacionales para pedirles “ayuda” para resolver la crítica situación económica del país. “Que me colaboren en este esfuerzo central al que voy a dedicar mi vida”, subrayó el mandatario.
Durante la campaña proselitista, Maduro hizo eje en que resolvería la grave situación de la economía de la nación, la peor de su historia, agravada, sobre todo, durante su primer mandato, un problema del que el oficialismo culpa a EEUU y los empresarios.
Finalmente, el mandatario pareció rechazar los cuestionamientos a su victoria de parte de los dos sectores de la oposición: el que sí participó de los comicios, y el mayoritario que decidió no sumarse a la contienda por juzgar que no estaban dadas las condiciones. “Tuve una gran victoria; nadie me ha regalado esta victoria”, afirmó.
Del otro lado, la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), de mayoría opositora, aprobó hoy desconocer la proclamación de Maduro, declarar “inexistente” la elección del domingo y cuestionar el “ilegítimo” proceso “plagado de constantes abusos cometidos por el régimen”.
Se aprueba “desconocer cualesquiera actos írritos e ilegítimos de proclamación y juramentación en virtud de los cuales se pretenda investir constitucionalmente al ciudadano Nicolás Maduro Moros como supuesto presidente de la República Bolivariana de Venezuela para el período 2019-2025”, señala el texto, votado solo por los legisladores opositores.
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